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Coronilla por la beatificación de la Sierva de Dios

Madre Albertina Ramírez

Se reza de la siguiente forma: Al llegar se dice el


siguiente saludo: Viva Cristo Rey.

Se responde: Para Siempre En Nuestros Corazones.

1. Ofrecimiento al Corazón Inmaculado de María.

¡Madre del Señor, Oh Corazón de María! Que en tu


amabilísimo corazón, fundó Madre Albertina, una
escuela de espiritualidad, de escucha y silencio
reverente ante la Presencia de Dios, a ti puso en tus
manos su congregación de Siervas Misioneras de
Cristo Rey, presidiendo la morada de aquella primera
comunidad. Que podamos tener conciencia de ser
testigos de la acción de Dios en la extensión del Reino,
de ser responsables ante la Iglesia de la misión evangelizadora y que lo comuniquemos
principalmente en el interior de nuestras familias y comunidades.
Se tu nuestro modelo de contemplación y de silencio en este mundo tan amado
por el Padre y tan afectado por la increencia y la injusticia. Que podamos ser testimonio
de la Realeza y de la Cruz en nuestra Iglesia.

Madre del Señor, ruega para que venga a nosotros, el Reino de tu Hijo y podamos
mediante la Oración, la Acción y el Dolor proclamarlo a todos los hombres, y que sin
miedo dar testimonio del Evangelio. ¡Dulce Corazón de María, sed la salvación mía!

2. Repetir tres veces el acto de confianza en Dios que rezaba la Sierva de Dios
Madre Albertina:

“Padre Amadísimo, Padre Adorado,


creo sinceramente en vuestro amor para conmigo,
infinitas son las pruebas que de esto me has dado
y me das cada día y en cada instante”.

3. Preces:

• Para que siempre estemos abiertos a la Iglesia universal y a las Iglesias


particulares a las que servimos. Oremos al Señor: Jesús mío os adoro desde el
abismo de mi nada.
• Para que se avive el amor y la obediencia al Papa, a los Obispos y nos ofrecemos
en comunión por ser colaboradores del clero en la evangelización, la catequesis,
la promoción humana. Oremos al Señor: Jesús mío os adoro desde el abismo
de mi nada.
• Para que nuestra misión y la riqueza de nuestro carisma sea signo de comunión
con los sacerdotes, y laicos que trabajan en nuestras iglesias particulares.
Oremos al Señor: Jesús mío os adoro desde el abismo de mi nada.
• Para que captemos las manifestaciones del Espíritu Santo en las comunidades
eclesiales en las que trabajamos por el Reino. Oremos al Señor: Jesús mío os
adoro desde el abismo de mi nada.
• Por mi papá, mi mamá, mis hijos, hermanos y todos los que viven en esta casa
para que nos des trabajo, salud, armonía en la familia y sobre todo firmeza en la
fe. Oremos al Señor: Jesús mío os adoro desde el abismo de mi nada.
• Por la beatificación de la Sierva de Dios Madre Albertina Ramírez Martínez,
para que su espiritualidad sea motivo de inspiración por la extensión del Reino.
Oremos al Señor: Jesús mío os adoro desde el abismo de mi nada.
• Señor, que haz confiado a tu Iglesia el mandato de anunciar tu Reino a toda la
tierra, renueva y haz crecer nuestra familia albertiniana: sacerdotes, religiosos,
religiosas, laicos, discípulos misioneros, para que tu mies tenga siempre los
obreros que necesita. Oremos al Señor: Jesús mío os adoro desde el abismo de
mi nada.

Acudamos a Dios Padre diciendo:


Padre Nuestro, Ave María y Gloria.

4. Oración Final:

Señor. Jesús, que concediste a Madre Albertina la gracia de ser sierva de tu Reino,
desde la Oración, la Acción y el Dolor, danos el don de servirte con el amor y
entusiasmo con que ella se entrego, para que podamos extender tu Reino en los
individuos, en la familia y en la sociedad y obtener así la salvación eterna.

Concédenos, por su intercesión si es tu voluntad, el favor que te imploramos, de que sea


pronto incluida en el numero de tus santos. Amen.

Decimos todos: Honor y gloria a Jesucristo Rey del Universo.

Con aprobación eclesiástica


+ S.E.R Mons. Leopoldo José Brenes Solórzano.
Arzobispo Metropolitano de Managua,
Nicaragua

BREVE BIOGRAFIA DE LA SIERVA DE DIOS


MADRE ALBERTINA RAMIREZ MARTINEZ

Nació en Managua, Nicaragua, el 28 de Abril de 1898.

Amó intensamente a sus padres. Desde muy niña llevó una vida
entregada a Dios y los empobrecidos. En su juventud, mientras
llegaba el tiempo de Dios, vivió consagrada al Inmaculado Corazón de
María y a lo que más tarde fue su obra significativa; su fundación
religiosa. Siendo rica “de preclara estirpe presidencial”, optó por ser
pobre al estilo de Jesús “una pobre digna”.

Hizo una ruptura con las frivolidades de la sociedad de su tiempo y se entregó


incondicionalmente al seguimiento del único maestro, Jesucristo, quien la condujo a
cultivar una tierna y vigorosa espiritualidad que, según su epistolario, podemos articular
de la siguiente manera: ora, labora et passio. Son tres dimensiones de una misma
realidad; el seguimiento de Jesús, en la hora en que le tocó ser testigo del reinado de
Dios. El 2 de Febrero de 1950 “acontecimiento religioso” hizo los votos perpetuos con
cinco hermanas más. Su vere dies natalis aconteció en el silencio del tránsito al corazón
de Dios, el 20 de julio de 1979, en el contexto sangriento de una guerra entre hijos e
hijas de un mismo país.