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Caso Valle Verde – Concurso de empresas y ONG para la responsabilidad social y

ambiental
El Programa Valle Verde de Lurín fue elegido como caso actual y en proceso,
representativo de los retos de responsabilidad social y ambiental que enfrentan empresas
peruanas, especialmente industriales e inmobiliarias, a partir de la iniciativa de una
ONG. Este caso constituye un paradigma porque el crecimiento de las ciudades
históricamente se ha desarrollado al margen de los valores culturales, ecológicos y de
las comunidades directamente involucradas, y se ha privilegiado el valor económico de
la tierra sobre el valor de la tierra agrícola. Valle Verde se plantea como un proceso de
búsqueda del bien común, donde cada uno está llamado a dejar de lado el interés
privado sobre su parcela y su proyecto de inversión individual para concertar y mirar
creativamente hacia el todo.
Se trata de una iniciativa de la ONG Oaca (Oficina de Asesoría y Consultoría
Ambiental) en alianza estratégica con el Foro Latinoamericano de Ciencias Ambientales
–FLACAM, cuyo proyecto comenzó a principios de 1999. Su objeto es la conservación
y el manejo sustentable del único y último ecosistema agrícola de Lima Metropolitana,
el valle y la cuenca del río Lurín. Distante a menos de 30 Km de Lima, este valle posee
más de 4,000 hectáreas de tierras agrícolas y casi 5,000 Has de lomas. Solo poco más de
1,000 Has –aproximadamente el 20%- ha cambiado de uso, de agrícola a residencial,
industrial, comercial o de servicios. En el valle bajo se ubica, además, el centro
arqueológico más importante del departamento de Lima: el Santuario de Pachacamac,
cuyo entorno paisajístico también está a merced de las iniciativas de empresas e
instituciones deseosas de instalarse en la zona.
En el valle de Lurín y en su entorno, diversas empresas han adquirido tierras para
establecer o trasladar sus plantas productivas o para proyectos de urbanización y
vivienda. Otros intereses también se vinculan con el futuro del valle, como por ejemplo
el proyecto de nuevo campus de la prestigiosa Universidad del Pacífico, que posee en el
valle 15 Has, o para la explotación de minerales no metálicos por una de las empresas
más importantes del Perú, Cementos Lima.
Exactamente 38 empresas fueron convocadas por el Programa Valle Verde a constituir
un Patronato del Valle cuyo principal objetivo es “promover el desarrollo sustentable de
toda la cuenca del río Lurín, entendida como una unidad geográfica. Las acciones
propuestas contribuyen a la conservación de áreas agrícolas y recursos naturales
(especialmente el suelo, el agua y el paisaje), la elaboración de propuestas de
ordenamiento y planificación urbana, territorial y económica compatibles con el
desarrollo sustentable de la cuenca, la promoción del desarrollo económico local
compatibilizando las inversiones privadas con la conservación del medio ambiente y el
patrimonio cultural, y el buen manejo y la puesta en valor del patrimonio cultural y
arqueológico y de la cultura local”.
El patronato constituye una oportunidad para las empresas de realizar un verdadero
ejercicio de responsabilidad social y ambiental empresarial y corporativa en estrecha
vinculación con las organizaciones sociales y productivas del valle que representan los
intereses de vecinos, productores agrícolas y empresarios del turismo.
Algunas empresas ya se involucraron en el proceso de manejo del valle de manera
voluntaria, como el caso de Kodak, que no posee inmuebles en la zona, pero financia
pequeñas obras de infraestructura de mejoramiento ambiental y de recepción al turista,
así como un kit de educación ambiental para los escolares. Del mismo modo, la empresa
de correos Serpost ha contribuido con la campaña de concientización
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ambiental por medio de la emisión de 150 mil estampillas con motivos pictóricos del
valle y el logotipo de Valle Verde.
El Programa Valle Verde se proyecta como uno de responsabilidad social compartida
por varias empresas, aún en proceso de trascender los intereses especulativos de
ocupación del suelo hacia un real compromiso con el medio ambiente, la cultura local,
la producción agrícola tradicional y el turismo ecológico y cultural
En tal sentido, un buen indicador es que Cementos Lima esté reconsiderando el
proyecto de transporte aéreo de mineral con un cable-carril que atravesaría el valle bajo,
desde las lomas de Pucará hacia su planta de Atocongo, que permitiría evitar un impacto
importante sobre el paisaje y el uso turístico y recreacional del valle. Esta misma
empresa ha mostrado un alto grado de responsabilidad social en un importante proyecto
denominado “Laboratorios ecológicos educativos”, presentado como caso relevante en
la publicación del “Estudio sobre responsabilidad social empresarial” del año pasado.
Se trató, en resumen, de dotar a los colegios cercanos a su planta de Atocongo de
modernos biohuertos que apoyan el aprendizaje de ciencias naturales y otros cursos
afines y que colaboran a formar en los estudiantes una conciencia ecológica que les
inclina hacia la protección ambiental.
Antes de constituir legalmente el Patronato, el Programa Valle Verde está auspiciando
una serie de encuentros denominados “Foro empresa-comunidad” en los cuales los
inversionistas son invitados a exponer sus proyectos a la comunidad y a presentar sus
estudios de impacto ambiental con el fin de incorporar las dimensiones socioculturales y
ambientales en sus iniciativas.
Esta es una buena manera de prevenir conflictos y buscar lo que constituye el eje de la
responsabilidad social: la armonía entre la inversión privada, el desarrollo social y
cultural y la conservación ambiental.