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c La cultura Mochica poseía una conciencia muy desplegada del cuerpo, como generador

de placer, como se puede observar en los restos arqueológicos como huacas o cerámicas
eróticas. En ellos, se observan diversas representaciones de actos sexuales, principalmente de
carácter heterosexual y con un marcado énfasis en los órganos sexuales y las zonas erógenas.
Según el estudio de V.A Fernández, la cerámica mochica que constituye representaciones de
orden no erótico constituye solo el 8%, lo que lleva a pensar que la actividad sexual en la
cultura moche era de orden fundamental, constituyéndose como una base en la visión de mundo
de la cultura, al igual que las relaciones con la divinidad y la naturaleza (entre las
representaciones no eróticas, la mayoría se divide en cerámicas que personifican relaciones del
mochica con su tierra y divinidad).

Como se mencionò antes, la cultura poseía conciencia del cuerpo como motor erógeno,
y en este sentido su visión de sexualidad se construye desde el acto sexual (coital o no) como
acto placentero, en contraste a la visión religiosa española, que enseñarìa a los indios que el acto
sexual era meramente reproductiva y que aquella acción bordeaba los límites de la profanación.
Se puede llevar a cabo esta conclusión observando las diversas representaciones eróticas, entre
las cuales se observan aquellas que representan actos placenteros sin coito, como besos y
caricias en el cuerpo, masturbación, felatios, etc. y aquellas propiamente coitales, incluyéndose
el sexo anal, el cual según Fernandez constituía un método de emergencia anticonceptiva.

Se observan también representaciones de actos sexuales animales, cuyas posturas


muchas veces son imitadas por humanos, como si estos imitasen la naturaleza mediante el acto
sexual. Así, se puede plantear el acto sexual como mímesis de lo natural, y en este sentido,
como mímesis también de lo divino. Se dota así al acto sexual mochica de un poder simbólico
tremendo: El semen es la lluvia fertilizando la tierra, el útero es la tierra que da vida, el acto
sexual es mímesis de la creación divina.

Se puede concluir que la cultura moche poseía, como la mayoría de las culturas
latinoamericanas, una cosmovisión muy rica, que unía sexualidad y divinidad. Allí, la
sexualidad adquiría un valor mítico, y como la religión, religaba al mochica con su tierra y sus
deidades. Si bien, el placer carnal estaba marcado en la concepción de su sexualidad, no debería
porque tener èste alguna relación con lo profano.

V.A Fernandez. http://www.angelfire.com/pe/actualidadpsi/sxperu.html


(Conciencia del cuerpo placentero muy marcada (masturbación, sexo ³sin´
reproducción)

( elaciones de dominancia: el hombre escogía a la mujer, el hombre poseía esclavos


sexuales, etc.

(La mujer no poseía un rol fundamental en el sexo placentero, sino en el reproductivo.


³ Y 
 Y
   Y      Y  
  Y          Y  Y    Y  

Y  ´ (P. Ariès y G. Duby)

( La homosexualidad era bien vista. Era honroso para un alumno mantener


relaciones con su maestro.

( Esclavos de guerras generalmente mantenían relaciones con aquellos que los


dominaban.

( Dos etapas en oma (familiar/no familiar):

( gran acceso a la prostitución

( Común adulterio.

( El tema de la infidelidad y la libertad representada en las tradiciones


mitológicas: los dioses adulteraban y bajaban del Olimpo a poseer humanas.
Las ninfas y sirenas poseen un llamativo carácter sexual. Las hieródulas, las
musas que siempre inspiraban a los poetas estando desnudas (en grecia se
andaba desnudo), etc.

Definitivamente una cultura bien sexual.