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El tema de hoy se llama “TODOS SOMOS IMPORTANTES” y hace referencia al

pasaje de Números que va del capitulo 1 al 4:20

Esta nota también está disponible en audio, para escuchar, en nuestro blog
http://hnoalejandro.blogspot.com/ y a través de mixpod.

El pasaje que estudiamos en el día de hoy, habla del censo del pueblo de Israel,
ordenado a Moisés, de parte de Dios

Todos los mayores de 20 años debían ser censados para cumplir con una misión, con la
excepción de los levitas que debían ser considerados a partir de un mes. Otro grupo que
tenia una misión especial y requisitos especiales, era el de los descendientes de Coat,
para quienes se requería tener entre 30 y 50 años.

En el relato Dios confirma a los líderes elegidos por cada tribu en virtud de sus méritos
personales, y asigna lugares y funciones específicas para cada uno, según la ascendencia
genealógica que tuvieran.

A modo de reflexión general, podemos decir que Dios considera a todos, para cumplir
una misión importante, dentro de un gran plan general. Así fue con el pueblo de Israel, y
así es también con nosotros.

Dios convoca a todos los que considera aptos para ser coparticipes de una gran misión
que el mismo planeo y asigna a cada convocado determinadas funciones que debemos
llevar adelante en coordinación con un grupo mayor, y para la cual estamos
especialmente diseñados, creados y capacitados, al punto de llegar a ser insustituibles en
lo que nos compete, porque dentro del plan de perfección de Dios es obvio que no crea a
nadie por las dudas, para ver si sale bueno, así que repito una vez más, en lo que
respecta a nuestra misión divina, todos somos insustituibles, lo que tenemos que hacer
nosotros, no lo puede hacer otra persona, por lo menos de manera óptima. Es cierto que
hay veces que debemos hacer parte del trabajo de otro que no lo hizo, pero
convengamos que lo mejor es que cada uno se encargue de lo que le corresponde.

En la medida que podamos cumplir con el propósito de nuestra existencia, con la razón
de nuestro ser, nos estaremos acercando a Dios y al estado de plenitud que nos produce,
por lo cual, en consecuencia, nos sentiremos mejor.
Para descubrir nuestra misión en la vida, es bueno reflexionar, pensar, cuales son las
cosas que mejor hacemos, que mejor nos hacen sentir, y qué más beneficio general
producen. La misión de nuestra vida, nunca tiene que ver con la satisfacción de un
interés egoísta, nunca tiene que ver con algo que no estamos capacitados para hacerlo, y
nunca tiene que ver con algo que nos haga sentir mal, porque la voluntad de Dios es que
de alguna manera todos participemos de los beneficios de su bondad.

También está dentro del plan de Dios, que las cosas se den a su debido tiempo. Vivir
implica reconocer los tiempos adecuados, hay determinadas tareas que requieren de un
madurez mínima, por eso en el relato el censo habla de censar a todos a partir de los 20
años. Vemos también en el relato, que no todos fueron seleccionados para la misma
tarea, ni para desempeñarse en el mismo lugar estratégico, pero que si todos fueron
considerados, incluso mujeres y niños a los cuales no se menciona, pero que de alguna
manera Dios también los tiene en cuenta, al no asignarle ninguna de las funciones que
podrían resultar inadecuadas para ellos, considerando los detalles de diseño de la
creación de las personas, dentro de su plan divino y perfecto.

Una primer pregunta que podemos realizar, es ¿por qué motivos, Dios, que conoce a
cada uno de nosotros manda a hacer un censo? Hay quienes dicen que Dios nos cuenta
permanentemente para ver si no nos perdimos ninguno, pero para eso Dios no necesita
enviar a hacer un censo pues lo podría hacer perfectamente sin la ayuda humana, así que
nos inclinamos a pensar que en realidad lo que Dios desea, es que seamos nosotros, los
que tengamos en cuenta a cada persona. Pensemos en un gran puzzle, un gran
rompecabezas de esos que tienen una gran cantidad de piezas donde la pequeñez de
cada parte, puede dar la idea de ser algo sin importancia, pero que es fundamental, para
poder completar el armado total y que es fundamental e irremplazable, en la medida que
se encuentre ocupando el lugar que le corresponde. Cada pieza debe estar correctamente
conservada, y colocada en el lugar que le corresponde. Cuando hablamos de estar en
condiciones, pensemos en el relato una vez más, nos dice que “al salir de Egipto” Dios
mandó este censo, en sentido alegórico, Egipto nos remite al lugar de la esclavitud y la
tiranía de grandes poderes que nos oprimen. Nos animamos a decir entonces, que si
nosotros no estamos razonablemente libres de poderes o situaciones que nos oprimen,
nos esclavizan y nos tiranizan…de alguna forma, estamos quedando excluidos de la
cuenta y del servicio, por lo cual quien busque ser especialmente considerado por Dios
y por los demás, debe ser conciente que el estar preso de situaciones espirituales no
deseadas, puede ser una gran limitación para nuestro crecimiento espiritual y para
nuestro servicio, consecuentemente, debemos esforzarnos cada día de ser más libre de
todo lo que nos quiera oprimir, para así poder ser tenidos en cuenta y poder contribuir al
gran plan de Dios.

Vemos también que estas instrucciones fueron dadas en el desierto. Tal vez usted nunca
estuvo en un desierto pero estuvo si en el campo, en el medio de la noche, en mi país
Uruguay, por ejemplo, hay grandes extensiones de tierra que se pierden en el horizonte,
también Argentina y Brasil tiene zonas de pampa, son como desiertos de tierra digamos,
con algún árbol aislado por ahí, pero el punto es que en situaciones como esta, uno
siente la pequeñez de su existencia. Imagínese entonces, una situación similar, pero en
el desierto, un medio muy difícil para poder sobrevivir, sin agua, con temperaturas
extremas en el día y en la noche, pero principalmente un lugar donde no hay nada más
que arena a nuestra alrededor, arena, y las personas eventualmente nos acompañen.

Y cuando tomamos conciencia de nuestra realidad, viajando arriba del planeta tierra a lo
largo del desierto del Universo, casi a 20 km/s, en un año recorremos casi 939 millones
de kilómetros, a la vez el sistema solar va viajando también a más de 217 km/segundo y
para dar una vuelta completa alrededor del núcleo de la galaxia, tardaría 226 millones
de años… piensen que hay muchas galaxias, y piensen con estos datos en la enormidad
del Universo, y en nuestra pequeñez, pero a pesar de nuestra pequeñez, también nuestra
importancia, Dios lo sabe, y quiere que nosotros lo sepamos también.

Somos necesarios los unos a los otros, somos interdependientes, no existe la idea de la
independencia en lo personal, es una ilusión, algo que no es verdadero, estamos todos
en el mismo viaje, somos todos compañeros y compañeras de viaje en esta experiencia
que llamamos vida. Experiencia que dura 80, 90, 100 años, algunos tienen un viaje más
largo, otros un viaje más corto, pero todos en algún momento tendremos que dejar este
nivel de existencia para pasar a otras formas de la realidad.

Cuando pensamos solo en nosotros, hacemos de nuestro ego el Universo, parece que es
lo único que hay, pero sin embargo cuando tomamos conciencia de lo que somos, y de
donde estamos, realmente empezamos a mirar a los demás de una manera diferente y
vemos que no son personas contra las cuales tengo que competir para ser mejor, o
personas a las cuales tengo que subyugar, dominar, aprovecharme de las pequeñas
diferencias que puedan existir en cuanto a las posibilidades de hacer en ese momento,
sino que por el contrario vemos que todos nos necesitamos, nosotros necesitamos de los
demás, y los demás necesitan de nosotros, por eso Jesús ponía especial énfasis en el
amor al prójimo como a uno mismo, en el no dañarnos, en el cuidarnos, incluso hasta a
aquellos que estén enfermos o que puedan estar olvidados pagando una sentencia
judicial en la prisión a causa de algún error cometido en la vida.

Es necesario reconocer lo que somos, quienes somos, dónde estamos y como decíamos
al inicio, es necesario alcanzar a reconocer nuestra misión en la vida que como dijimos
al principio, jamás está despegada, del plan general de la creación.
Cada uno de nosotros, existe y forma parte de determinados círculos, de determinadas
esferas, jamás somos un ser aislado, no estamos creados para la soledad. Tenemos
familia, amigos, vecinos, somos parte de un barrio, una ciudad, un país y finalmente del
planeta. Así como un problema en un miembro de la familia, perjudica directa o
indirectamente al resto, así también un problema en el barrio, en la ciudad, en el país o
en el mundo, nos afecta también, directa o indirectamente a todos, por eso es importante
que podamos contribuir al bienestar de todo lugar donde tengamos participación.

Vayamos de nuevo al texto, vemos como el pueblo de Israel, tenía una organización
especial, pero todos con un fin en común. Cada uno protegía a los otros y todos se
protegían entre si, cada uno en su lugar haciendo lo que le correspondía, buscando el
interés general, que paralelamente acarrea el bienestar personal también.

La persona egoísta piensa solo en ella, cree que el mundo debe acomodarse a lo que ella
cree, que las personas deben hacer lo que ella dice y que todo en definitiva debe hacerse
como a ella le parece correcto, y no considera la posibilidad de hacer, decir o pensar de
una manera diferente. Lo contrario de la arrogancia es la HUMILDAD. Moisés era una
persona humilde, Jesús era una persona humilde, y nosotros estamos llamados a ser
humildes también. ¿Qué es lo que se considera una persona humilde? Una persona que
no tiene ni fuerzas para hablar o que anda de sandalias porque es humilde…no, eso no
es ser humilde, humilde es de alguna forma considerar a los demás, y ser consciente de
lo que es y en este ser conciente de lo que es, implica ni sobreestimarse, ni
subestimarse. No sentirnos más de lo que somos, pero tampoco menos. La humildad es
necesaria para poder ser tenidos en cuenta por parte de Dios. Dios le dio a Moisés la ley
en el monte Sinai, que no era el monte más elevado, sino el monte más humilde.

Jesús nos enseñó que la forma de amor que Él nos enseñó es el altruismo, el amar
dándose por lo demás. Sus palabras decían “ámense los unos a los otros, así como yo
los he amado”. Y al pensar en estas palabras, uno puede decir que es muy lindo, pero
que es un concepto muy abstracto, que es muy difícil concretar eso de amar dándose por
los demás, y en realidad no es tan difícil.

Es cierto que cada uno tiene una vida, un trabajo, una familia, mayores o menores
participaciones en lo social, amigos, compañeros de trabajo, de viaje, etc…también es
cierto que como decíamos anteriormente, todos tenemos una misión que cumplir, que
tiene que ver con el bienestar general de la humanidad y no con el interés personal
egoísta. Y el problema es que muchas veces cuesta conciliar el interés personal y el
interés colectivo, el propio tipo de sociedad que tenemos nos lleva a esto ¿cuál es la
solución entonces? ¿Esperar que Cristo venga a arreglar el mundo y mientras tanto que
siga el sufrimiento? La respuesta es NO. Nosotros estamos llamados a hacer algo para
mejorar el mundo, y ese algo está relacionado con lo que somos, con lo que tenemos y
con el lugar donde estamos, incluso con la gente que conocemos.
Para llevar adelante cualquier emprendimiento, para poder avanzar en la consecución de
un objetivo, es necesario reunir por lo menos 3 cosas. En primer lugar SABIDURIA, sin
sabiduría, todos los proyectos y emprendimientos están destinados al fracaso. En
segundo lugar pero no menos importante TIEMPO, sin tiempo podemos tener toda la
sabiduría del mundo pero seríamos como un disco duro de computadora que solo
almacena información, y tenemos un tercer componente, pero no tercero en importancia,
que son los RECURSOS MATERIALES para poder llevar adelante la obra, sin los
recursos necesarios, las buenas ideas no pasan del delirio. Hace años leía una frase que
decía: “si usted desea volar sin un presupuesto adecuado, prepárese para un aterrizaje
forzoso” y todos sabemos que este tipo de aterrizajes no es el recomendable en la vida,
uno puede caer en los lugares más inesperados.

Le compete a quien tiene sabiduría convocar a los que tienen tiempo y recursos. Y le
compete a quienes tienen tiempo y recursos que esos proyectos puedan llevarse
adelante, los tres son necesarios, los tres son importantes. Hay quien se queja y dice “yo
solo tengo dinero” o quien también se queja y dice “yo solo tengo sabiduría” y hasta
quien dice “me sobra el tiempo y me aburro porque no tengo nada para hacer” y todos
se sienten mal…y yo les digo que en la medida que puedan juntarse las tres partes,
verán cada uno la importancia de lo que Dios le ha dado, para la gran misión a la que
están llamados. Tiempo, recursos y sabiduría, todo viene de Dios, y a Dios deberemos
dar cuentas de lo que hicimos con nuestra sabiduría, con nuestro tiempo, y con nuestros
recursos, al servicio de quién, o de qué.

El plan de Dios es que todos nos complementemos armoniosamente , cada uno debe
colaborar con los demás, esto es trabajar en conjunto, y en este colaborar, cada uno debe
dar generosamente de lo que tiene y no ser mezquino con lo que Dios le dio en
abundancia, y a la vez cada uno debe tomar de los demás con responsabilidad, y no
abusar de la buena voluntad de los demás.

Finalizo con una reflexión. Si Dios te ha enviado al mundo con una misión para la cual
estás especialmente preparado, equipado, y para la cual eres insustituible la pregunta es
qué estás haciendo con lo que se te ha confiado, de qué forma estás contribuyendo y
haciendo tu parte en el mundo? ¿Quién eres realmente? ¿Qué estás haciendo aquí?
¿Cuál es tu misión? La respuesta solo puedes descubrirla tu.

Es mi deseo que esta enseñanza sea de bendición para tu vida, y que tu vida sea de
bendición para los demás.

Alejandro Andrada (Hno Alejandro)