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ENSAYO

LA CONSTRUCCÍON DE LA DEMOCRACIA
LIC. MARTÍN GIL ORTEGA

El término democracia es un concepto del mundo clásico (Roma-Grecia), donde su


significado era que en un Estado o Comunidad, es el propio pueblo el que ejerce su
soberanía, mediante el sistema de gobierno que él mismo haya elegido.

En el caso de la democracia actual, el poder recae sobre un gobierno, que será el


encargado de representar a la comunidad, elegido por el pueblo mediante sufragio.

En el País en que vivimos existe la democracia, en el sentido en que los representantes de


nuestro País, Estado y Municipios, son elegidos mediante sufragio, y dicho representante
gobierna cuando alcance la mayoría de votos.

En nuestra sociedad, existen un número variable de partidos políticos, a los que nosotros
elegimos mediante sufragio, al partido que nos parezca mejor preparado, y que tenga los
mejores proyectos para crear el bienestar en nuestro país.

Los partidos políticos, antes de celebrarse las elecciones, comienzan a crear, diseñar,
plantear e inventan formas de mejorar a la sociedad y un mejor futuro del País, Estados o
Municipios, para intentar convencer a los votantes, lo único que pretenden, sin tener en
cuenta la dignidad humana de los ciudadanos, es conseguir su voto, manipulándoles y
haciéndoles creer que todo lo que algunos partidos ha prometido, va a realizarlo.

Si bien es cierto que parte de las propuestas que prometen, los cumplen, pero también es
cierto, que parte de esos planes de futuro ni siquiera hacen el esfuerzo de cumplirlos.

Ahora bien, el interés de crear una democracia por parte de los partidos políticos, es el de
intentar conseguir el apoyo de los ciudadanos, pero no para comprometerse con ellos a
llevar a cabo las expectativas de futuro que algunos partidos han prometido, sino que
intenta por todos los medios conseguir votos, para conseguir llegar al poder, siendo
únicamente esa la principal meta que tienen algunos partidos políticos.

Pero no es solo ese el problema para llevar acabo una verdadera construcción por la
democracia, también es verdad, que el pueblo, si no esta contenta con la actuación de su
gobernante en su periodo de gobierno, puede no volverle a elegir en las siguientes
elecciones, pero el problema está en que las decisiones que ha tomado en ese periodo,
pueden ser bastante importantes y bastante problemáticas, habiéndolos elegido únicamente
por intereses económicos o políticos y que el único beneficio que tienen y existe es para
algunos particulares del gobierno y partido político que lo representa.

Y en esto se crea el grave problema que hay en la sociedad y que nosotros como
ciudadanos de una sociedad de este tipo estamos aguantando este problema, casi sin
percatarnos de ello. Porque conociendo a grandes rasgos, como funciona nuestro sistema
político y de cómo nosotros los elegimos, no estamos llevando acabo en este País, Estado
o Municipio una verdadera democracia.

La construcción de la democracia no se refiere aquí a la consolidación de la democracia


electoral, sino a su profundización y ampliación a nuevas esferas de la vida pública y por lo
tanto a la extensión misma del concepto de política y de ciudadanía.

Quiero citar que hay algunas teorías que han sido dadas en el informe sobre La
Democracia en América Latina del PNUD coordinado por O’Donnell y en los libros de
debate que lo acompañan. Este estudio recoge muchas de las críticas que se le han hecho
a esta formulación elitista de la democracia y propone definir a la democracia como “modo
de vida” y no sólo como régimen político (O´Donnell, 2004b: 141).

Partiendo de esta perspectiva normativa, O´Donnell plantea que sólo una ciudadanía
integral, es decir, el acceso pleno a los derechos civiles, políticos y sociales puede
garantizar la existencia de una verdadera democracia.

Las instituciones que se han formado en distintos ciclos o periodos políticos,


superponiéndose a estructuras e instituciones, aprobándose leyes contradictorias,
abriéndose espacios novedosos en ciertas áreas, mientras que en otras subsisten prácticas
nítidamente autoritarias. De esta manera, es necesario entender el fenómeno de la
heterogeneidad de la democracia como un proceso histórico y como una condición que
compone el escenario en que se libra la disputa por la construcción democrática.

México que atraviesa en lo socio-político por la necesidad de definir su camino de transición


a la democracia, se ha enfrentado a los obstáculos y resistencias, quizás naturales, que
manifiestan al respecto tanto el sistema de partidos como por quienes ejercen el poder en el
país.

Si es verdad que parte de los grandes cambios en la historia de México han estado
enmarcados por movimientos armados y sociales, y la violencia que éstos conllevan, es
cierto también que nuestra nación como otras en el mundo, ha dado preferencia a sus
distintos poderes e instituciones federales como signo de civilidad en el momento de
solucionar sus conflictos.

Quizás el problema más evidente, reside en algunos políticos viejos que dirigen
actualmente el País, Estados y Municipios. A la fecha, los funcionarios y dirigentes
nacionales denotan añejos vicios, casi irreversibles de sanear cuando se abordan las
interrogantes políticas y sociales.

Años de practicar los mismos comportamientos y formas de pensar que dan la falsa
apariencia de estar tan arraigadas como inherentes al sistema político mexicano. Así
planteado resulta que no sólo se hace referencia a un proceso electoral y al sufragio.

La construcción democrática supone el incremento de la presencia y representación de las


comunidades culturales diferenciadas y el respeto a sus sistemas políticos, equivalente a
lograr sociedades plurales, solidarias y complementariamente articuladas.
El reto social de México frente al siglo XXI, es el reto para incorporar a la vida con justicia y
dignidad a millones de mexicanos que a la fecha continúan en la manifestación más clara e
irrefutable de marginación y exclusión: la pobreza.

Tan absurdo podrá parecer, pero ni siquiera la mitad izquierda de nuestro rostro es igual a
la derecha y sin embrago se mantienen en la unidad. Cuántas miradas distintas a la nuestra
hay, qué cantidad de lenguas podemos disfrutar, claro al oído; y cuántas maneras de
escuchar existen todas reunidas en el territorio nacional.

El cuerpo humano para su cabal funcionamiento integra la función e información que le


aportan cada sentido, órgano y aparato. El cuerpo social, político y cultural de México debe
integrar e incluir para su buen funcionamiento democrático a la variedad de organismos,
instituciones, personas, ideologías, usos y costumbres, de norte a sur, rurales y urbanos,
indígenas o no.

"La democracia no goza de un clima atemperado, ni de una luz perpetua y uniforme, pues
se nutre de aquella pasión del desencanto que mantiene unidos el rigor de la forma y la
posibilidad de acoger huéspedes inesperados" (Savater, F. Ibid.)

Si bien es cierto que lo más relevante de la transición es la consolidación de la democracia,


también lo es que los cambios se reflejan en la composición del régimen y el
funcionamiento del sistema político mexicano, como es el caso de que contamos con un
régimen pluripartidista y competitivo, un presidencialismo acotado, independencia entre los
poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial, como lo muestra la aplicación de las controversias
constitucionales, y la autonomía entre los diferentes niveles de gobierno,

Además de lo anterior, desde los inicios de la transición han existido otros factores para
construir la democracia, como es el hecho de que México posee una ciudadanía
protagonista que sabe que está en sus manos la posibilidad del cambio porque ha
aprendido a usar el voto; hay una opinión pública alerta y sensible, con medios de
comunicación que comienzan a tener credibilidad, así como instituciones y reglas
electorales que garantizan la celebración de elecciones limpias.

Considero muy importante poder elaborar una alternativa cierta, operable, y transparente
como sistema alternativo que pueda sustituir efectivamente al sistema de representación
actual, claramente desvirtuado por donde se lo mire.

Tenemos que hacer todo de nuevo. Recuperar el sentido de orgullo nacional, de sueños, de
oportunidades justas para todos lo que quieran tomarlas y esforzarse, de solidaridad con el
prójimo, de justicia, de eficiencia productiva. Y hacer todo eso con el límite del respeto de
las libertades individuales, y de la propiedad privada, apelando al empleo de la misma con
sentido social.

Para concluir, debemos señalar que, como dijera el rey Juan Carlos de España, no hay
consolidación democrática sin verdaderos demócratas. "La calidad de la democracia no
depende sólo ni principalmente de sus instrumentos electorales. La calidad de la
democracia es directamente proporcional a la calidad de los partidos y de los políticos" (p.
55) y, agregaríamos nosotros, a la eficacia en el ejercicio del poder.