You are on page 1of 2

Valparaíso, 6 de junio de 2011

A la Comunidad Universitaria

Pontificia Universidad Católica de Valparaíso

Respecto a la carta que el Ministro de Educación, Joaquín Lavín, dirige a la mesa


ejecutiva de la CONFECH el día 3 de junio de 2011, la asamblea de matemática y
estadística declara lo siguiente:

Consideramos que el documento más que dar respuesta a las demandas de los
estudiantes, es un discurso para quedar bien socialmente. Los problemas de la
educación superior merecen no sólo “unas líneas” con respecto a nuestras “ideas”,
sino una inmediata acción que materialice los proyectos que, como estudiantes
universitarios no partidistas, hemos elaborado con dedicación, reflexión,
responsabilidad y tiempo.

Si bien coincidimos con que los cambios que esperamos son profundos y no todos a
corto plazo, el dejar abierto el “posible” acercamiento a través del diálogo y un trabajo
conjunto, no asegura la concretación de estos espacios ni nuestra real participación
con voz y voto de las decisiones que de estos emanen. Con respecto a la “labor
intensa” realizada con los rectores del CRUCH, cuestionamos los lineamientos que de
ellos emerjan, dado que estas autoridades no son elegidas democráticamente por lo
que no necesariamente representan el sentir de la comunidad universitaria.

Por otro lado, se deja en claro que no hay intención de tratar todos los temas que
hemos planteado, sino sólo aquellos que él considera pertinentes. Rechazamos su
“invitación”, bajo la lógica que es nuestro derecho que se nos integre en la
construcción del sistema educativo que anhelamos; el carácter de invitados limita, a
priori, nuestra participación.

Acerca del acceso a la educación superior reiteramos nuestro rechazo a la PSU, y


mientras exista, cualquier mecanismo de acceso complementario será sólo un parche
que no soluciona el problema de fondo. Compartimos que el mejoramiento sistemático
de la enseñanza básica y media del país es un factor crucial para la ampliación social
en las instituciones de educación superior; fortalecer los establecimientos públicos, en
particular los técnicos-profesionales, debe ser prioridad. Si todos los jóvenes de Chile
recibiesen una educación primaria y secundaria de calidad, todos ellos tendrían la
misma posibilidad de ingresar a la educación superior, independiente de su condición
socio-económica. Cuestionamos el ranking que el Ministro propone ya que se
contradice con nuestro interés de disminuir la segregación dentro del sistema escolar.

Consideramos que el actual sistema de becas no debiese ser perfeccionado, ya que


en ello subyace el considerarlo bueno, sino reformado para que sea una ayuda real a
los estudiantes. Los esfuerzos no debiesen enfocarse en hacer “menos gravoso el
endeudamiento”, sino a erradicarlo completamente; los sistemas de créditos
universitarios no hacen más que replicar las lógicas de mercado presentes en tantas
otras situaciones de nuestra sociedad, en donde quienes lucran con nuestra educación
se esmeran en que permanezcamos siendo estudiantes para que se acreciente
nuestra deuda.

La acreditación es un sistema de regulación de la calidad de educación superior


insuficiente, ya que si los esfuerzos se enfocaran en fiscalizar a las instituciones en el
momento de su creación, no sería necesario acreditarlas posteriormente. Este sistema
permite que existan instituciones no acreditadas, las cuales continúan formando
profesionales a pesar de la dudosa calidad de sus programas. La “acreditación 2.0”,
por su parte, apunta al incremento del tecnicismo en las instituciones de educación
superior, ya que está centrada en los resultados y no en los procesos.

Con respecto a las medidas concretas que enuncia el Ministro en la última parte de su
carta, nuestra opinión es explícita dentro del petitorio de la PUCV. Esperamos que las
mesas de trabajo que él propone conformar no se centren sólo en temas de
financiamiento, sino que integren también, todo aquello relacionado con la
democratización dentro de nuestras instituciones. Sólo seremos participes de estas
instancias de diálogo una vez que exista claridad respecto a la participación que
tendremos en ellas, donde exigimos que nuestros representantes no sólo tengan voz
sino que también voto y que este sea significativo a la hora de tomar decisiones.

Estudiantes en Toma

IMA- IES 2011