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Energía Nuclear La competitividad de la energía nuclear Adolfo González de Ubieta Director de Energía
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Energía Nuclear

La competitividad de la energía nuclear

Adolfo González de Ubieta Director de Energía Nuclear UNESA

1. Introducción

Los años 60’ y 70’ se caracteriza- ron por el impresionante desa- rrollo de la energía eléctrica de origen nuclear en todo el mun- do. Ya a finales de los 70’, el 60% de las centrales nucleares actualmente en operación esta- ban completamente terminadas, y se habían cursado pedidos pa- ra el 80% de las demás. Esto sig- nifica que el 90% de la potencia nuclear actualmente instalada tiene sus raíces en el período anterior a 1980.

En la actualidad, unos 440 gru- pos nucleares están en opera- ción en 33 países, y otros 47 se encuentran en fase de construc- ción. Otros 24 grupos están bien bajo pedido o en las últimas eta- pas de planificación, básicamen- te en Asia, donde la actual crisis económica podría ralentizar la construcción nuclear. Aproxima- damente el 85% de la capacidad nuclear mundial se ubica en 16 países de la OCDE.

En Europa occidental existen 153 grupos nucleares en opera- ción y uno solo en fase de cons- trucción, siendo las cifras para Europa del este de 66 y 26, res- pectivamente, con lo cual el nú- mero total de grupos en Europa es de 219 en operación y 27 en fase de construcción. En otras palabras, la mitad de los grupos actualmente operativos o en construcción en el mundo se encuentran en Europa. Por otra parte, no se contempla seria- mente la construcción de nue-

vas centrales nucleares en un fu- turo inmediato, con la posible excepción de cuatro grupos en Rusia y dos en Ucrania (Rovno 4

y Khmelnistsky 2), a los cuales

habría que añadir unas perspec- tivas moderadas de un quinto grupo en Finlandia. La contribu-

ción hecha por la energía nucle-

ar a la generación eléctrica equi-

vale a un 32% en Europa Occi- dental y a un 16% en Europa del este, ascendiendo al 25% en los países de la OCDE y al 17% a

escala mundial.

2. Los costes de la energía nuclear

2.1. La estructura de costes de las centrales eléctricas

Los costes de generación eléctri- ca de origen nuclear y por com- bustibles fósiles se dividen habi- tualmente en tres componentes principales: costes de capital, costes de operación y manteni- miento (O+M) y costes de com- bustible. Existen asimismo otros componentes de relativamente menor importancia a tener en cuenta, como son el almacena- miento de los residuos (en el ca- so nuclear), la clausura de las centrales y el desmantelamiento final, amén de los requisitos permanentes de capital, inverti- do de forma continua al objeto de mantener actualizadas las centrales y asegurar su opera- ción en buenas condiciones. Es-

ta inversión continua es también

conocida como “inversión recu- rrente”.

ción en buenas condiciones. Es- ta inversión continua es también conocida como “inversión recu- rrente”. 127

127

Energía Nuclear

Existen diferencias en la forma en que las distintas empresas eléctri- cas categorizan sus costes y los contabilizan a la hora de evaluar las inversiones. Por ejemplo, los costes de la carga inicial de com- bustible de una central nuclear (C.N.) y de los necesarios repues- tos para la instalación, se pueden capitalizar como parte de la in- versión inicial o contabilizarse co- mo parte del coste del combusti- ble y de la operación, respectiva- mente. Tales diferencias carecen de importancia, siempre que se adopte un enfoque normalizado a la hora de efectuar comparacio- nes y que todos los costes sean debidamente contemplados en el análisis.

Los costes de capital (o de in- versión) constituyen el más im- portante componente del coste total de generación eléctrica de origen nuclear. Oscilan entre el 50% y el 70% del coste total, su- poniendo una vida de 25-30 años para la central y una tasa de descuento del 5%. Según un estudio de la AEN/OCDE, exis- ten diferencias considerables de un país a otro en cuanto a las expectativas de costes de inver- sión overnight (es decir, los cos- tes de inversión directos en in- geniería, obra civil, equipos, montaje, etc., sin contar los inte- reses durante la construcción o intereses intercalarios). Esta di- vergencia se deriva de diferen- cias en el coste de los factores, en las políticas reguladoras, los requisitos asociados a los em- plazamientos, las tecnologías de diseño escogidas y las oscilacio- nes en los tipos de cambio.

Otro componente del coste de generación nuclear son los cos- tes de operación y manteni- miento de la central. La mayoría de las eléctricas los solían perci- bir tradicionalmente como un coste relativamente pequeño, comparable al del combustible y al incurrido en la operación de centrales de carbón. Estos costes de operación de centrales nucle- ares aumentaron vertiginosa- mente durante los años 80’, du- plicándose finalmente con rela- ción a los del combustible. Esta

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escalación de costes se debió en parte a los problemas específi- cos experimentados por los operadores estadounidenses en materia reguladora y a los pro- gramas de modificaciones im- plantados para satisfacer los nuevos requisitos de seguridad surgidos a raíz del accidente de la central de Three Mile Island.

Los costes del combustible nu- clear siguen siendo un compo- nente menor aunque significati- vo del coste total de generación nuclear. En el caso del combus- tible para reactores de agua lige- ra, que son los dominantes en el parque mundial, los costes del uranio y de su enriquecimiento son los principales componentes del coste total de la primera par- te del ciclo del combustible, pre- via a la utilización del combusti- ble en los reactores. Los precios del uranio se han reducido enor- memente desde los años 70’, co- mo consecuencia de una de- manda que no ha crecido a los ritmos previstos. Los desarrollos habidos en la tecnología del en- riquecimiento han reducido los requisitos energéticos del proce- so, dando lugar a una disminu- ción del coste del uranio enri- quecido.

Los costes asociados con la se- gunda parte del ciclo del com- bustible nuclear, posterior a la utilización de éste en los reacto- res, contienen todavía elemen- tos de incertidumbre. No existe ningún mercado establecido en el que basar los precios del al- macenamiento temporal del combustible gastado o del alma- cenamiento definitivo de éste o de los residuos resultantes del reprocesamiento. Los costes del almacenamiento temporal o de- finitivo de los residuos son sen- sibles a los requisitos regulado- res de los distintos países y a la escala de las operaciones. No obstante, sí se percibe claramen- te la magnitud general de estos costes considerándose que, con un amplio margen de incerti- dumbre, éstos ascenderán como mucho a un 10% del coste total del combustible. Finalmente, los costes de clau-

sura de las grandes centrales con reactores de agua ligera, in- cluidos los correspondientes al desmantelamiento de la instala- ción, son altos en términos ab- solutos pero representan sólo una pequeña proporción (entre un 10 y un 20%) del coste de in- versión inicial en la central, y un componente pequeño del coste global de generación eléctrica.

2.2. Métodos de evaluación del coste de generación eléctrica

El método más utilizado para

calcular el coste de generación,

es el del coste medio o coste ni-

velado a lo largo de toda la vida

y expresado en moneda cons-

tante. Este método es útil para la comparación de opciones alter- nativas de generación y para la evaluación de su competitividad relativa, toda vez que condensa los méritos de cada opción con- siderada en una única cifra, el coste unitario medio de genera- ción teniendo en cuenta todo el

ciclo de vida de la opción, tanto el período de construcción co- mo el de explotación. Resulta adecuado para la comparación económica de los distintos tipos de centrales eléctricas que po- drían ponerse en marcha en una determinada fecha en un mismo país, pero no sustituye al análi- sis completo de todos los costes a incurrir en el sistema y que se deberá realizar a nivel nacional

o de empresa como parte del

proceso de planificación de nueva potencia o de toma de decisiones.

Cualquier comparación entre las distintas opciones en materia de generación eléctrica sólo será válida si se adopta una metodo-

logía normalizada para el cálcu-

lo de los costes involucrados. La

metodología del coste nivelado medio en toda la vida calcula los

costes sobre la base de la ener- gía suministrada a la red. Des- cuenta los gastos e ingresos co- rrespondientes a los períodos de construcción y operación de la central, estableciendo sus valo-

res actuales en una fecha base específica (normalmente la de puesta en marcha) mediante la

res actuales en una fecha base específica (normalmente la de puesta en marcha) mediante la

único coste total en valor actual.

ción, los costes financieros du- rante esta última pueden variar del 14% del coste de inversión,

relativa al coste total de los tres componentes de generación de una central nuclear típica de

aplicación de una tasa de des-

para centrales construidas en

1.000

MW podría ser la siguien-

cuento, al objeto de obtener un

cinco años, hasta el 30% o más para centrales construidas en

te para un factor de carga del 80% (7.000 horas/año a plena

A

continuación, este coste total

diez, suponiendo un tipo de in-

potencia) y una vida de 25 años,

se

divide por el total de la elec-

terés del 5% anual.

suponiendo un coste de inver-

tricidad generada a lo largo de la vida de la central, actualizada a

La experiencia de los distintos

sión de 2.250 $/kW y una tasa de descuento del 5%:

la misma fecha base mediante la

aplicación de la tasa de des-

cuento, para obtener finalmente

el coste unitario de generación.

Esta tasa de descuento puede variar de un país a otro, e inclu-

so de una empresa a otra dentro

de cada país, y refleja el coste del dinero utilizado por la em- presa para financiar los gastos de construcción y operación o la tasa de rentabilidad del capital invertido. Se tienen que conside- rar todos los componentes del coste que afecten a la empresa.

No se incluyen los costes exter- nos no soportados por la em- presa, tales como los asociados con el impacto sobre la salud y

el medio ambiente de las emi-

siones residuales. Sin embargo, los costes específicos de la cen- tral tales como primas de segu- ros, gastos en investigación y desarrollo soportados por los productores y los gastos genera- les, sí se incluyen en la compu- tación de los costes unitarios.

2.3. Intereses durante la construcción

El capital que se encuentra in-

movilizado de forma no produc- tiva desde el inicio de la cons- trucción de la central hasta que ésta se conecta a la red y se po- ne en marcha se contabiliza co- mo coste financiero del capital empleado durante la construc- ción. Los intereses durante la construcción aumentan confor- me aumenta el tiempo que se

tarda en construir y poner en marcha la central, y pueden lle- gar a ser una parte considerable del coste total de inversión.

Dependiendo de la configura- ción temporal del gasto y de la duración de la fase de construc-

países en lo que a la construcción de centrales nucleares se refiere varía considerablemente. Algu-

nos han logrado resultados parti- cularmente favorables, mientras que otros han experimentado problemas de licenciamiento o han introducido cambios de dise- ño tardíos que se han traducido en retrasos en la construcción, con el consiguiente aumento de los intereses durante la construc- ción.

2.4. Comparación de los costes de la energía nuclear con los de otras fuentes energéticas

A la hora de comparar los costes

de la energía nuclear con los de otras formas de generar energía

eléctrica, se debe poner el énfa- sis en las opciones que se con- sideran más competitivas a esca-

la mundial: las centrales de car-

bón de importación y las de gas de ciclo combinado. Las fuentes energéticas renovables, las más aceptadas por el público, siguen siendo costosas y ofrecen un potencial limitado en cuanto al suministro de las grandes canti- dades de electricidad que serán necesarias en el futuro. La ener- gía nuclear y las dos tecnologías fósiles competidoras se pueden caracterizar mediante los si- guientes valores típicos (cifras en dólares estadounidenses de

1997):

- Nuclear: Intensiva en capital (1.500 - 3.000 $/kW); las incerti- dumbres en cuanto a costes se centran en el período de cons- trucción (5 a 10 años). El com- bustible es barato, de modo que hay poca incertidumbre de cos- te durante el ciclo de operación (25 a 40 años). La contribución relativa al coste total de los tres

• Capital

2,28 ¢/kWh

63%

• O+M

0,90 ¢/kWh

25%

• Combustible

0,45 ¢/kWh(*) 12%

Total

3,63 ¢/kWh(**)100%

(*) No incluye el almacenamien- to definitivo de los residuos ni el desmantelamiento. Valor típico: 0,20 ¢/kWh.

(**) No incluye la inversión re- currente de capital.

Para un coste de construcción de 1.500 $/kW, el coste medio total se reduciría a 2,87 ¢/kWh y para un coste de 3.000 $/kW au- mentaría a 4,39 ¢/kWh.

Para una tasa de descuento del

3%, el coste total se reduciría en aproximadamente un 10%, dis- minuyendo a 2,58 ¢/kWh para un coste de construcción de

1.500 $/kW.

Para una tasa de descuento del 8%, el coste total aumentaría en un 20%, llegando hasta 5,37 ¢/kWh para un coste de cons- trucción de 3.000 $/kW.

Según datos facilitados por el Ministerio de Industria francés, las centrales nucleares de aquel país han generado electricidad a un coste aproximado de 3,50 ¢/kWh durante 1997. Este valor se puede considerar como me- dio bajo; fuentes de información sobre los costes nucleares de otros países arrojan valores que en algunos casos superan los 6 ¢/kWh.

- Fósiles: De intensidad media y ba- ja en capital (gas: 400 - 800 $/kW; carbón: 1.100 - 1.500 $/kW); redu- cida incertidumbre en cuanto a desviaciones de costes durante el período de construcción (3 años para ciclo combinado, 4-5 años pa-

septiembre/octubre 99

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Energía Nuclear

ra centrales de carbón). La incerti- dumbre está asociada con la evo- lución a medio y largo plazo del mercado de combustibles fósiles durante el ciclo operativo de las centrales (20-30 años). La contribu- ción relativa al coste total de una central típica de gas de 400 MW, para un factor de capacidad del 80% y una vida de 20 años, sería la siguiente, suponiendo un coste de inversión de 600 $/kW y una tasa de descuento del 5%:

• Capital

0,69 ¢/kWh

18%

• O+M

0,45 ¢/kWh

14%

• Combustible

2,20 ¢/kWh(*) 68%

Total

3,34 ¢/kWh(**)100%

(*) Suponiendo 1,20 ¢/Termia y un consumo específico de 1,80 Termia/kWh. (**) No incluye la inversión re- currente de capital.

Para una tasa de descuento del 3%, el coste total se reduciría en un 3%, aumentando en un 5% para una tasa de descuento del 8%.

El coste de la inversión de una central de carbón se situaría en algún punto intermedio entre los correspondientes a las cen- trales nucleares y de gas, situán- dose el coste del combustible por debajo del de una central de este último tipo.

Como puede apreciarse, la ge- neración nuclear y la basada en las centrales de gas tienen es- tructuras de costes opuestas, es decir, la nuclear es intensiva en capital y la de gas es intensiva en combustible. Por consiguien- te, la opción nuclear ofrece ven- tajas si se puede asegurar la operación a largo plazo, mien- tras que las centrales de ciclo combinado ofrecen un menor riesgo financiero, por lo que se adaptan mejor a escenarios de corto plazo. Otra consecuencia de que la generación nuclear sea intensiva en capital es que esta opción es particularmente sensible al coste del dinero, de modo que cuanto más elevado sea el tipo de interés o la tasa de

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retorno del capital tanto menos competitiva será la energía nu- clear.

Con un tipo de interés del 5%, un coste de construcción nucle- ar de 1.960 $/kW constituiría el punto de equilibrio entre las op- ciones nuclear y de gas, es de- cir, los costes medios o nivela- dos de generación de estas dos opciones serían los mismos.

2.5. Estudios

internacionales

Se han analizado dos estudios básicos a la hora de elaborar es- te informe: el estudio de UNIPE- DE sobre los “Costes Comparati- vos de Generación Eléctrica de Centrales con Puesta en Marcha en el año 2005”, y el informe de AEN/OCDE sobre los “Costes Previstos de Generación Eléctri- ca”, ambos de 1997.

El estudio de UNIPEDE cubre los costes previstos de genera- ción eléctrica de base mediante grandes centrales nucleares y de combustibles fósiles. En el inter- valo de tasas de descuento con- siderados (del 5 al 10%), las cen- trales nucleares, de carbón y de ciclo combinado a gas podrían ser competitivas en un escenario intermedio de precios de com- bustible, dependiendo de la tasa de descuento. En un escenario de bajo coste del combustible, las centrales de ciclo combinado serán más competitivas que las de carbón, mientras que en un escenario de altos precios del combustible la electricidad ge- nerada por centrales de carbón será más económica, indepen- dientemente de la tasa de des- cuento. En comparación con es- tudios anteriores, el número de países que contempla la posibi- lidad de utilizar la opción nucle- ar se ha reducido.

En el último estudio realizado por AEN/OCDE, de los diecio- cho países participantes el gas era la opción más barata (por un margen de por lo menos el 10%) en cuatro de ellos; el carbón era la más barata en dos y la nucle-

ar la más barata en cinco, supo- niendo una tasa de descuento del 5%.

De los resultados de AEN/OCDE se desprende que no existe nin- guna tecnología que sea la op- ción óptima en todos los países. En cada país las circunstancias específicas determinan cuál será la elección más económica.

Sin embargo, al hacer la compa- ración con informes anteriores, las centrales de ciclo combinado a gas se han convertido en una opción atractiva a corto plazo. Esto se debe a una serie de fac- tores: una construcción y un mantenimiento relativamente sencillos y económicos, unas proyecciones de costes del com- bustible inferiores a lo anticipa- do y unas emisiones al medio ambiente bajas en comparación con otras tecnologías fósiles.

2.6. Externalidades

Al estar la atención centrada a escala internacional en las con- secuencias del cambio climático global y en la necesidad de re- ducir las emisiones de los gases causantes del efecto invernade- ro, se renueva el interés en esta- blecer un consenso internacio- nal sobre los beneficios de la energía nuclear.

Estudios realizados hace pocos años por la AEN demuestran que los análisis de costes mi- croeconómicos convencionales reflejan el coste completo del suministro de energía eléctrica de origen nuclear, y que los costes externos relativos al me- dio ambiente y a la salud im- puestos a terceros por la ener- gía nuclear, tanto durante la operación normal como bajo condiciones hipotéticas de acci- dente, son muy reducidos en comparación con los costes di- rectos de generación. No puede decirse lo mismo de las centra- les de combustibles fósiles, aunque vayan provistas de equipos de desulfuración y des- nitrificación para limitar las emisiones de gases ácidos, ya

que que el coste social de las emisiones del gas más directa- mente responsable del efecto invernadero, el CO 2 , puede lle- gar a suponer varios puntos porcentuales de los costes de generación.

Por otra parte, en aquellos sitios en los que la energía nuclear es la opción de generación de ba- se más competitiva, su uso pue- de contribuir a incrementar el PIB, a aumentar el empleo y a mejorar la balanza de pagos. Globalmente, su uso ayuda a es- tabilizar los precios de los com- bustibles fósiles.

También habría que mencionar los beneficios derivados asocia- dos a actividades llevadas a ca- bo por la industria nuclear pero que influyen en otros sectores industriales y del comercio. Ese es, por el ejemplo, el caso de la calidad. A principios de los 70’, el tema de la calidad se limitaba prácticamente a las actividades de control de calidad llevadas a cabo en la fabricación de bie- nes. En la industria nuclear, la publicación en 1972 del 10 CFR 50, Apéndice B, si bien limitaba la aplicación del nuevo concep- to - garantía de calidad - exclu- sivamente a actividades y equi- pos relacionados con la seguri- dad, constituía un cambio radi- cal respecto de la forma en que la calidad se había considerado anteriormente. La garantía de calidad se convirtió en una he- rramienta de gestión a disposi- ción de las distintas organizacio- nes involucradas en el diseño, construcción y operación de centrales nucleares, orientada a asegurar que se prestara la re- querida atención a la seguridad nuclear, según lo especificado en los respectivos reglamentos y normas.

Para muchos países que en aquel entonces iniciaban su pro- grama nuclear, la introducción de la estricta normativa de cali- dad impuesta a la industria nu- clear pronto se extendió a otras industrias, suponiendo un enor- me impulso para la moderniza- ción de las mismas.

2.7. Cambios básicos en las especificaciones de diseño

Una de las principales priorida- des para los operadores de re- actores nucleares es reducir el coste de inversión de las nuevas centrales sin incidir de forma adversa en los niveles de seguri- dad. Una forma utilizada en el pasado para reducir el coste de capital consistía en aumentar progresivamente el tamaño de las centrales, a fin de reducir el coste por kW instalado como consecuencia de las economías de escala.

El tamaño de las centrales viene limitado, sin embargo, por la tecnología de los materiales y por las consecuencias de la in- serción de las mismas en la red eléctrica, toda vez que una alta concentración de generación puede incidir negativamente en la estabilidad del sistema.

Los países industrializados con grandes sistemas eléctricos (EE.UU., Francia, Japón, Alemania, el Rei- no Unido, etc.) pueden dar ca- bida a centrales eléctricas gran- des. Por otra parte, se están de- batiendo cada vez más las ven- tajas de reactores más peque- ños, principalmente para países pequeños o en vías de desarro- llo. Estas ventajas pueden com- pensar los beneficios de escala ofrecidos por los reactores más grandes.

Las principales vías para la re- ducción del coste de inversión son: la estandarización del dise- ño, la replicación de diseños es- pecíficos, la construcción de va- rios grupos en un mismo empla- zamiento y la estabilización del marco regulador.

La estandarización permite dis- tribuir los costes de diseño, fa- bricación, seguridad y licencia- miento entre un gran número de grupos, reduciendo así los cos- tes específicos de cada unidad.

La replicación de diseños espe- cíficos ofrece el beneficio de la estandarización, y también se

ofrece el beneficio de la estandarización, y también se beneficia de la fabricación en gran escala

beneficia de la fabricación en gran escala de componentes in- dividuales, así como del proceso de aprendizaje para la planifica- ción y gestión de las centrales individuales.

Conseguir la estabilización del marco regulador es esencial a fin de evitar las incertidumbres del pasado. Durante los años 70’, los reglamentos, normas y reglas aplicables al diseño, construcción y operación de centrales nucleares pasó de al- gunas decenas al principio de la década a sustancialmente más de mil a su fin. Este fue uno de los principales motivos de las desviaciones de coste que afectaron a las centrales en fase de construcción durante ese período.

2.8. Costes estimados de la electricidad generada por centrales nucleares en régimen de extensión de vida

Una vez amortizados los costes de inversión iniciales de una C.N., se requieren inversiones adicionales o nuevas para man- tener la central en buenas y se- guras condiciones de operación, generando energía eléctrica en un entorno competitivo. Los da- tos necesarios para estimar estas nuevas inversiones se pueden obtener del análisis económico de los Programas de Gestión de la Vida de centrales que operan más allá de su período de amor- tización (considerado normal- mente de 25 años).

La inversión adicional estimada que será precisa tras el período de amortización para conseguir alcanzar la vida de diseño de 40 años a plena potencia, con la perspectiva técnica de extender- la más allá de esta cifra, puede ascender a unos 33 millones de dólares anuales, equivalentes a 0,47 ¢/kWh. Esto incluye las ne- cesarias inspecciones, reparacio- nes y sustituciones de equipos mecánicos, eléctricos y de ins- trumentación.

septiembre/octubre 99

131

Energía Nuclear

A la vista de los valores de los cos- tes de O+M y de combustible cita- dos anteriormente (0,90 ¢/kWh para O+M y 0,45 ¢/kWh para combustible), el coste total de ge- neración de una central amortiza- da típica de 1.000 MWe podría as- cender a aproximadamente 1,80 ¢/kWh en moneda constante de 1997, incluido el efecto de las in- versiones adicionales.

Esto equivale a la mitad del cos- te de una nueva central de ciclo combinado de gas. Por lo tanto, extender la vida de servicio de las centrales nucleares actuales es la opción más económica a la hora de instalar nueva capaci- dad de generación.

2.9. Programas de readaptación (backfitting)

Pueden hacerse consideraciones similares respecto de los progra- mas de readaptación que apli- can algunas centrales nucleares para mantener su plena capaci- dad de operación y cumplir los nuevos requisitos reguladores. Se han efectuado numerosas operaciones de backfitting en la mayoría de los países que cuen- tan con centrales nucleares co- merciales, variando considera- blemente estas modificaciones en su alcance y coste. Un valor típico de la inversión recurrente necesaria para mantener actuali- zada una central es de unos 10 millones de dólares anuales, equivalentes a 0,15 ¢/kWh.

Muy significativo es el esfuerzo actualmente realizado por mu- chas centrales nucleares para re- ducir sus costes unitarios de pro- ducción mediante el aumento de su potencia nominal y por consi- guiente de su producción de kWh. Estos aumentos de poten- cia suelen comenzar con mejo- ras en el lado secundario de la central (por ejemplo, nuevas tur- binas de alta y/o baja presión), pudiendo incluir en una fase posterior un aumento de la po- tencia térmica de los reactores. Estas operaciones implican in- versiones moderadas, del orden de unos pocos cientos de $/kW.

132

3. Transición de un

sistema regulado a uno liberalizado

En la Unión Europea, la Directi- va 96/92/CE, publicada el 19 de diciembre de 1996, establece que ya para el año 2006 la ener- gía eléctrica se comercializará en todo el continente en un merca- do único; entonces la genera- ción y la comercialización esta- rán plenamente liberalizadas.

Uno de los temas de mayor im- portancia durante el período de transición del sistema regulado al nuevo liberalizado es el recono- cimiento de los costes (y obliga- ciones) varados “stranded costs”, es decir, los incurridos por las empresas actuales en el marco anterior de regulación basado en el coste del servicio, costes que fueron autorizados por las autori- dades públicas y cuya recupera- ción del mercado sería imposi- ble. Este reconocimiento consta en la Directiva Europea, y ahora cada país tendrá que establecer la cantidad que, una vez autori- zada, será satisfecha por los clientes finales beneficiarios últi- mos de la liberalización.

La titulización de estos costes va- rados o de transición a la com- petencia es una posibilidad que contemplan las empresas eléctri- cas afectadas, con el fin de dar una estabilidad financiera a su futura recuperación.

En el caso de las centrales nu- cleares, los costes y obligaciones varados incluyen una parte del coste inicial de la inversión, así como los fondos necesarios para el almacenamiento definitivo de los residuos radiactivos y el des- mantelamiento de las centrales al final de su vida de servicio.

4. El reto a corto plazo:

la operación de las centrales nucleares existentes

La actual tendencia mundial ha- cia la liberalización del sector

eléctrico significa que dentro de unos diez años una proporción sustancial de las centrales nucle- ares del mundo estará operando en un entorno competitivo. El reto para estas centrales consis- te en poder competir con las otras fuentes de energía eléctri- ca a la vez que mantener un al- to nivel de seguridad nuclear.

Una central nuclear deberá estar en posición de obtener del mer- cado unos ingresos suficientes para cubrir sus costes de pro- ducción (O+M y combustible) y por lo menos una parte del cos- te de inversión. En otras pala- bras, la central deberá maximi- zar el margen de explotación, es decir, la diferencia entre los in- gresos y los costes de produc- ción. Un aspecto importante de funcionar en un mercado desre- gulado es que la central no reci- be ingresos de la bolsa de gene- ración eléctrica (el denominado “pool”) durante los períodos en los que no pueda operar por cualquier motivo (oferta supe- rior al precio de la bolsa, parada para la recarga de combustible, sucesos imprevistos, etc.).

Para poder competir, el opera- dor de una central nuclear de- berá centrarse en el coste unita- rio de producción (no puede hacer nada con respecto al cos- te de capital ya incurrido como no sea tratar de asegurar el re- conocimiento por parte de las Autoridades de los costes vara- dos, que es un tema de regula- ción y no del mercado):

Coste de O + M +

coste unitario = –––––––––––––––––––––– Coste del combustible Producción (kWh)

Producción = Potencia nominal (kW) x 8.760 (h) x FC (%) FC = Factor de Carga (relación entre la producción real y la po-

tencial. Mide el comportamiento).

Para reducir el coste unitario, el operador de la central dispone de dos opciones (o una combi- nación de ambas, que es lo que aplica la mayoría): reducir los costes de producción (O+M y

combustible) o aumentar la pro- ducción (mediante el aumento de la potencia nominal o la me- jora del FC: reducción de la du- ración de las paradas para recar-

Margen = Ingresos - Gastos Ingresos = 1.000 (MW) x 8.760 (h) x 80% x 4 ¢/kWh = $ 280 M Gastos = $ 65 M + $ 30 M = $ 95 M Margen = 280 - 95 = $ 185 M

ga de combustible, implantación de mejores prácticas de mante- nimiento, etc.). Dado que redu- cir los costes del combustible conlleva otros factores, la prime- ra de estas opciones se traduce

Supongamos que el objetivo consiste en reducir el coste uni- tario en un 10%. Esto se puede conseguir:

prácticamente en la gestión de

b)

reduciendo los costes de

los costes de O+M, es decir, los

O+M en un 14%

 

costes de mano de obra asocia- dos con el personal propio y el

Margen = 280 - 65x0,86 - 30 = $ 194 M

contratado, que en conjunto su-

Margen = 194 - 185=

$ 9 M

ponen aproximadamente el 80% de los costes totales de O+M. A diferencia de los costes del com-

c) aumentando la producción en un 10%

bustible, que son variables y proporcionales a la producción,

Margen = 280 x 1,1 - 65 - 30 x 1,1=$ 210 M

los costes de mano de obra son prácticamente fijos.

Margen = 210 - 185= $ 25 M

c)

- b) = 25 - 9=

$ 16 M

Muchos operadores hacen hin- capié en la reducción de los costes de O+M, aunque la incor- poración en la ecuación del margen de explotación indica que aumentar la producción puede ser la forma más eficaz de proceder, al menos inicial- mente. Esto se ilustra en el si- guiente simple ejemplo de una central de 1.000 MW, con un factor de carga del 80%, unos costes de O+M de $ 65 M y unos costes de combustible de $ 30 M, a un precio en el “pool” de 4 ¢/kWh:

a) Situación actual

coste unitario = 1.000 –––––––––– $65M (MW) = 1,36¢/kWh

Queda claro que el margen de explotación se amplía sustan- cialmente al aumentar la pro- ducción en lugar de reducir los costes de O+M.

Un aumento del 1% en la pro- ducción equivaldría a una re- ducción del 4% en los costes de O+M, en términos del manteni- miento de un mismo margen.

La figura 1 presenta tres posibles situaciones para las centrales nucleares, con un precio de re- ferencia del “pool” de 4 ¢/kWh. La C.N. 1 es plenamente compe- titiva en sus condiciones actua- les, y hasta puede recuperar to- dos sus costes de inversión. La

hasta puede recuperar to- dos sus costes de inversión. La Figura 1. Las centrales nucleares en

Figura 1. Las centrales nucleares en un mercado competitivo

1. Las centrales nucleares en un mercado competitivo C.N. 2 no puede recuperar todo su coste

C.N. 2 no puede recuperar todo su coste de inversión; la parte que no puede recuperarse del mercado es la de los costes va- rados que las Autoridades per- mitirán recuperar en parte (o en su totalidad). Si no se le permi- te la recuperación total, el ope- rador de la central tratará de compensarlo mediante un pro- grama de reducción de costes de O+M y/o de aumento de la producción. Aunque no se le permitiera recuperar los costes varados, sería más rentable para esta central continuar en opera- ción que parar, toda vez que de esta forma tendrá la posibilidad de recuperar al menos una par- te de los costes de capital; parar la central significaría que ningu- no de estos costes se podrían re- cuperar. La C.N. 3 no puede re- cuperar siquiera sus costes de operación, de modo que será candidata a la clausura anticipa- da a menos que reduzca drásti- camente su coste unitario de producción.

Según datos de varias fuentes, la mayoría de las centrales nuclea- res de aquellos países en los que se está liberalizando el suminis- tro eléctrico se encuentran en una de las dos primeras situacio- nes; es decir, son o pueden ser competitivas. En los EE.UU., por ejemplo, no se espera que debi- do a la creciente presión de la competencia se tengan que pa- rar más de 10-15 grupos, de un parque inicial de 110, y en Euro- pa, ninguna, de un parque de 153 grupos.

En el proceso de decisión sobre la conveniencia de parar o no parar una determinada central también habrá que tener en cuenta posibles operaciones im- portantes pendientes de realiza- ción, como la sustitución de los generadores de vapor, o las mo- dificaciones necesarias para ac- tualizar la central por motivos técnicos o de seguridad o para adaptarla a un entorno competi- tivo. Las inversiones asociadas con tales modificaciones pueden ser de tal envergadura que desa- nimen a los propietarios a conti- nuar operando su instalación.

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Energía Nuclear

El bajo coste unitario de pro- ducción es la mayor ventaja con la que cuenta la energía nuclear frente a otras fuentes. Las siguientes cifras reflejan los costes medios de produc- ción en los EE.UU en 1996 (en ¢/kWh):

Nuclear

1,91 (*)

Carbón

1,83

Gas

3,38

Petróleo

4,14

(*) Incluidos el almacenamiento definitivo de los residuos y el desmantelamiento.

Ahora bien, como ya se ha apuntado, la seguridad no debe resentirse de los esfuerzos por competir. Si no se hiciera co- rrectamente, la reducción de costes y de personal podría dar lugar a un declive del comporta- miento, lo que a su vez podría traducirse en una mayor aten- ción por parte de las Autorida- des Reguladoras. Por otra parte, se ha demostrado que un alto nivel de seguridad y unos bajos costes no son contradictorios, siendo conceptos que pueden ir de la mano. La figura 2, tomada de una fuente americana, mues- tra que las mejores centrales es- tadounidenses en términos de regulación nuclear son también las más eficientes desde el pun- to de vista económico, mostran- do los menores costes unitarios de operación.

Una de las consecuencias del funcionamiento en un marco li- beralizado es que se produci- rán cambios en la titularidad de las centrales y en los esquemas organizativos de explotación. De hecho, este proceso comen- zó hace unos años en los Esta- dos Unidos cuando se constitu- yeron empresas especializadas de generación nuclear para operar varias centrales en dis- tintos emplazamientos. Aque- llas empresas eléctricas que se consideren fuertes en materia de explotación nuclear estarán dispuestas a aceptar la respon- sabilidad de operar centrales, y hasta la titularidad de las mis- mas, en sustitución de aquellas

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Figura 2. Relationship between unit cost of production of US nuclear plants and regulatory performance*

of US nuclear plants and regulatory performance* otras que pudieran optar por abandonar la energía nuclear

otras que pudieran optar por abandonar la energía nuclear por algún motivo (que explo- tan un único grupo, que tengan que afrontar un esfuerzo gran- de por reducir sustancialmente los costes nucleares, por la re- orientación de las áreas de ne- gocio, etc.).

En términos generales, las em- presas nucleares mejor coloca- das para competir serán las que tengan:

- Varias centrales nucleares, pa-

ra así poder distribuir los gastos generales.

- Un coste unitario de produc-

ción nuclear (O+M y combusti- ble) inferior a los 2 ¢/kWh.

- Ninguna inversión sustancial pendiente.

- Una garantía de recuperación

de todos los costes y obligacio-

nes varados, o una gran parte de los mismos.

- Una alta dirección comprome-

tida con el mantenimiento de un alto nivel de seguridad.

En lo relativo a este último crite- rio, resulta particularmente rele- vante el punto 18 del Comuni- cado emitido inmediatamente después de la reunión en Moscú de los Ministros de Energía e In- dustria de los países del G8, jun- to con representantes de la UE, los días 31 de marzo y 1 de abril de 1998. La última frase de este punto reza así:

“Si bien reconocemos que las

presiones competitivas en el sec- tor eléctrico son sustanciales y crecientes, nos comprometemos

a mantener la seguridad como

prioridad absoluta en el uso de

la energía nuclear”.

5. El reto a medio y largo plazo: la construcción de nuevas centrales nucleares

Acabamos de ver que la mayo- ría de las centrales nucleares ac-

tuales serán capaces de adaptar- se a un mercado competitivo. Una gran parte de estas centra- les se pusieron en marcha en el período 1975-1985, por lo que

ya tienen una vida de 20 años, por término medio. Como ya se ha apuntado, extender la vida de servicio de estas centrales,

para que lleguen a 40 años o in- cluso más, es la opción más económica para la empresa pro- pietaria a la hora de decidir so- bre una ampliación de la capa- cidad eléctrica de su sistema de generación. Esto significa que muchas de las centrales actuales probablemente estén todavía en operación, aunque próximas al fin de sus vidas, en el año 2020, salvo que hubiera un número significativo de cierres prematu- ros por motivos extraeconómi- cos.

Por otra parte, en los próximos 10-15 años se pondrá en marcha el número relativamente reduci- do de nuevas centrales nuclea- res que se encuentran actual- mente en fase de construcción o en las últimas etapas de planifi- cación, lo cual, junto con la ex- tensión de la vida de las centra- les actuales, significa que se mantendrá la contribución nu- clear a la producción eléctrica durante este período. Aún más importante es el hecho de que este esfuerzo continuado permi- tirá mantener viva y ocupada a la parte de la industria nuclear que suministra equipos, compo- nentes y servicios.

No obstante, el verdadero reto para la industria nuclear consis- te en poder suministrar a pre- cios de construcción competiti- vos (digamos que inferiores a los $ 2.000/kW) el gran número de nuevas centrales que serán necesarias para sustituir a las centrales nucleares actualmente en operación, junto con aquellas otras que pudieran construirse en lugar de centrales de com- bustibles fósiles, con el fin de cumplir el compromiso de redu- cir las emisiones de CO 2 .

En este sentido, uno de los ge- nuinos puntos fuertes de la energía nuclear, al igual que de la mayoría de las fuentes ener- géticas renovables, es que no produce emisiones. Hasta la fe- cha, sin embargo, no se ha brin- dado a la energía nuclear la oportunidad de capitalizar esta ventaja, lo cual es muy injusto. Por ello la comunidad nuclear puede afirmar, con plena razón, que todavía no existe un marco de competencia en igualdad de condiciones para todos. Las cen- trales nucleares deberían poder monetizar su característica de estar exentas de emisiones de CO 2 , bien mediante la obtención de primas por la ausencia de emisiones o participando en el comercio de emisiones de acuerdo con los mecanismos acordados en la cumbre de Kio- to de diciembre 1997.

Hace unos 15 años, la industria

nuclear comenzó el desarrollo de nuevos diseños de reactores que incorporaban característi- cas avanzadas evolutivas o in- novadoras, tales como el con- cepto del reactor pasivo. Por ejemplo, a principios de los 80’, EPRI, en representación de las eléctricas estadounidenses, empezó la elaboración del “Documento de Requisitos de las Eléctricas” (URD) que con- tenía las especificaciones de una nueva generación de reac-

tores nucleares, tales como los evolutivos ABWR de General Electric y Sistema 80+ de ABB,

o los pasivos SBWR de General

Electric y AP-600 de Westing- house. Algunos de estos dise- ños avanzados han sido certifi- cados ya por la USNRC, abrien- do el camino para la construc- ción de nuevas centrales nucle- ares en un marco regulador es- tabilizado, lo que permitirá controlar una de las causas his- tóricas de las desviaciones de costes. De hecho, dos ABWR’s están ya en operación en Ja- pón, y otros grupos de este ti- po están en fase de construc- ción o han sido anunciados en Japón y Taiwan.

A principios de los 90’, las eléc-

tricas de Europa occidental co- menzaron la elaboración del do- cumento “Requisitos de las Eléc- tricas Europeas” (EUR), equiva- lente al URD, con especificacio- nes para reactores evolutivos y pasivos. El primer reactor nuevo de este tipo es el “Reactor de Agua a Presión Europeo” (EPR), desarrollo franco-alemán que cuenta con la participación de Siemens, Framatome y EdF.

Al ser la energía nuclear intensi- va en capital, las centrales re- quieren un largo período (25-30 años) para amortizar plenamen- te el coste inicial de capital. En un mercado desregulado, la re- cuperación de la inversión sólo se consigue al vender en el mer- cado la producción, el kWh, pe- ro esto no está en absoluto ga- rantizado a menos que se pue- dan firmar contratos a largo pla- zo con comercializadores, distri- buidores o clientes finales.

con comercializadores, distri- buidores o clientes finales. Bajo estas condiciones, conse- guir las grandes cantidades

Bajo estas condiciones, conse- guir las grandes cantidades de dinero (unos 2.000 millones de dólares para cada central de 1.000 MW) necesarias para la construcción de nuevas centra- les nucleares podría ser un obs- táculo importante para un resur- gimiento a gran escala de la energía nuclear.

Otro obstáculo podría ser conse- guir los recursos humanos nece- sarios, en la cuantía y con las al- tas especializaciones técnicas re- queridas, para posibilitar un am- plio programa de nuevas cons- trucciones dentro de unos 10-15 años. Aunque una parte de la in- dustria nuclear actual probable- mente continúe viva por enton- ces, la cuestión es si podrá ab- sorber y adiestrar en los plazos adecuados los elevados nuevos recursos que serán necesarios. En los años 60’ y 70’ este mismo reto pudo superarse. ¿Se podrá conseguir una segunda vez?.

6. Conclusiones

En los años 50’ y 60’, aquellos que abogaban con mayor entu- siasmo por la energía nuclear la presentaban como la solución para el suministro a largo plazo de electricidad barata y abun- dante. Basándose en las expec- tativas de bajos costes, los go- biernos, empresas eléctricas y agencias y consultores interna- cionales en materia energética planificaron cientos y cientos de centrales nucleares.

Aunque la mayoría de estas cen- trales nucleares previstas nunca llegaron a hacerse, debido bási- camente a unos costes de cons- trucción superiores a los espera- dos y a un crecimiento eléctrico inferior a lo previsto, la energía nuclear representa sin embargo hoy, una importante proporción de la generación eléctrica, prin- cipalmente en los países indus- trializados, donde su participa- ción asciende a aproximada- mente el 25%. Además, muchos países y empresas han sabido hacer de la construcción y ope-

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Energía Nuclear

ración de centrales nucleares una experiencia de éxito.

La energía nuclear no es en ab- soluto ajena a la competencia y al buen sentido económico. De hecho, decenas y decenas de centrales nucleares se comenza- ron a construir durante los años 60’ y 70’ precisamente porque constituían la alternativa de me- nor coste de generación de en- tre las varias tecnologías compe- tidoras evaluadas por las empre- sas, bajo el atento escrutinio de las Administraciones Públicas dentro del régimen regulado que existía en aquellos momen- tos para el sector eléctrico.

Para muchas empresas en varios países, mantener los plazos y costes de construcción bajo con- trol constituyó un gran proble- ma en aquel entonces, en un entorno de elevada inflación, de altos tipos de interés y de un enorme aumento de los regla- mentos y normas en materia de seguridad nuclear.

El resultado en esos países fue un aumento dramático de los costes de inversión. Inicialmen- te, ésto hizo menos atractiva la construcción de nuevas centra-

les nucleares, y posteriormente,

a la vista de los accidentes de

Three Mile Island y Chernobyl,

esta opción perdió todo interés

a corto y medio plazo.

A pesar de esta situación y da-

dos sus bajos costes de produc- ción (O+M y combustible) - el verdadero punto fuerte de la energía nuclear, junto con la au-

sencia de emisiones de CO 2 - la mayoría de las centrales nuclea- res actuales serán competitivas en los mercados desregulados a los cuales progresivamente los productores de electricidad ten- drán que adaptarse conforme más y más países liberalicen el suministro de energía eléctrica.

La energía nuclear no difiere de otros productos y tecnologías, en cuanto a que su viabilidad a largo plazo depende de su ca-

pacidad para ser económica- mente competitiva en el merca- do. La nueva sensibilidad al te- ma del calentamiento global y los esfuerzos realizados por la industria nuclear por crear una

nueva generación de reactores avanzados y estandarizados, certificados por las autoridades

reguladoras y, por tanto, más baratos de construir, deberá

brindar a esta fuente energética la oportunidad de triunfar en los mercados eléctricos cuando lle- gue el momento de tener que decidir acerca de los grandes volúmenes de nueva potencia que serán necesarios para aten- der la creciente demanda de energía eléctrica en las diferen- tes regiones del mundo.

Artículo preparado por el autor con ba- se al trabajo del mismo título presentado en IFAES, marzo 99 y en el Seminario so- bre el cambio climático organizado por la D. G. XII de la Comisión Europea en Bruselas (en inglés).

el Seminario so- bre el cambio climático organizado por la D. G. XII de la Comisión