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Actividades de exploración destruyen sitios arqueológicos e interrumpen vías

Las irresponsabilidades de Southern Perú en Apurimac

Paul Pilco Dorregaray

Desde hace doce años la empresa minera Southern Perú que explora en territorios de Tapairihua y Tiaparo, en Apurimac, ha hecho las cosas según sus conveniencias e intereses y de eso existen numerosos ejemplos que se repiten desde sus primeras intervenciones en Moquegua y Tacna, y recientemente en Arequipa y Apurimac.

En Apurimac, esta empresa es propietaria del proyecto cuprífero Los Chankas. Según ejecutivos de la minera de capitales mexicanos, sus operaciones extractivas están planeadas para el 2013, la misma que demandará una inversión de 1,300 millones de dólares, con una producción inicial de 80 mil toneladas anuales.

Los Chankas, a decir de su gerente Fernando Núñez, es un depósito de minerales (óxidos) del orden de 128 millones de toneladas con leyes de cobre de 0.48, molibdeno 0.03 y de sulfuros 0.089. En tanto que el área de sulfuros se ha estimado en 482 millones de toneladas de mineral con un contenido de (0.62) 0.55% de Cu; (0.05) 0.04% de molibdeno y 0.039 de oro, respectivamente.

De toda la información que se difunde por diversos medios pero no en Apurimac, los comuneros de Tiaparo y Tapairihua apenas tienen conocimiento de que allí, en sus territorios comunales, habrá gran minería, pero no tienen la mínima idea de dónde se extraerá agua, dónde se instalará el campamento, dónde se ubicará el tajo abierto y en qué lugar se depositarán los relaves, eso sólo lo conocen los ejecutivos del proyecto.

Así dicen que cumplen con los estándares sociales y son altamente responsables con las comunidades de su entorno, cuando ni siquiera las licencias sociales para explorar en los territorios comunales gozan del respaldo pleno de los comuneros, recordando que estas actas fueron obtenidas con engaños y manipulaciones de todo tipo.

Si revisamos las concesiones de Southern Perú para el caso de la comunidad campesina de Tiaparo, esta cuenta con una extensión de 9,083 hectáreas, de los cuales las concesiones Chanca I, II y III hacen algo más de 2,200 hectáreas, a ellas se suma, la concesión Chanca 2, también de 2 200 hectáreas.

Otro detalle a tener en cuenta, es que dentro de estas concesiones se encuentran un promedio de 12 pequeños poblados o anexos, siendo los más importantes Huayao, Quishque, Huipane, Pachantay, Masopampa, Flor de Huarancca, entre otros. De los poblados nombrados, algunos tendrán que ser reubicados pero de esto no se dice una sola palabra.

La irresponsabilidad más grave cometida por esta empresa a lo largo de los últimos años, es haber destruido el tejido social organizativo, enfrentar hermanos comuneros e incidir en la venta de terrenos por debajo de sus precios reales, negociando en forma

individual y en desigualdad de condiciones y utilizando a jóvenes comuneros como escudos dentro de las mismas comunidades para sembrar el caos y la disociación.

Lamentablemente este estilo de intervención no está penado ni sancionado por la ley.

En Tapairihua, donde también la minera tiene concesiones y se halla parte del yacimiento más importante, se encuentra próximo el sitio arqueológico de Huchuy Muyu Muyu, uno de los pocos lugares preincas que existen en la zona y que corren el riesgo de desaparecer por la inexplicable decidía y complicidad de los funcionarios del INC-Apurimac que a pesar de todo el tiempo transcurrido no han sido capaces de denunciarlos penalmente por la destrucción del patrimonio cultural.

Este antiguo lugar que es atravesado por la vía de acceso al poblado de Tapairihua, fue impactado por las actividades de exploración de la referida empresa minera. Su destrucción es un mudo testigo de la impunidad existente cuando el poder económico no respeta culturas, tradiciones y a los propios seres humanos, pasándose incluso por encima de la propia ley.

Las causas que conllevaron a la destrucción de este sitio arqueológico y que debe ser aclarado en el más breve tiempo, salta nuevamente a la luz, tras revelarse detalles del informe Nº 99-2009-INC-EP-APURIMAC-RDMI, elaborado recientemente por Raúl Del Mar Ismodes, en su condición de supervisor de ese organismo regional.

En el citado documento, además de recomendar a la directora del INC – Apurimac, Merly Casaverde para que la empresa Southern Perú se abstenga realizar trabajos dentro de las zonas intangibles, surgiere la presentación de la denuncia penal y se inicie los procesos legales para quienes resulten responsables. Hasta la fecha nada de eso ocurre.

Pero no sólo Muyu Muyu es un ejemplo negativo de las actividades de exploración de la minera Southern Perú. También está el huaico provocado en el sector de Masopampa, cuyas laderas de los cerros Lasapata y Huipani están inestables como consecuencia de los trabajos de prospección, interrumpiendo constantemente la vía que une Abancay con la capital de Antabamba y otros poblados ubicados a lo largo de la cuenca media del río del mismo nombre, sobre todo en temporada de lluvias.

Causa indignación tomar conocimiento que esta situación generada por la empresa minera sea asumida por el gobierno regional o el gobierno local en su afán de reestablecer el tránsito de vehículos y personas cada vez que se produce un huaico.

Los miles de soles que son gastados en máquinas y combustibles para mover cientos de metros cúbicos de lodo y piedras jamás son asumidos por la empresa, distrayéndose una importante suma de dinero que podría ser usada en obras a favor de las comunidades más necesitadas.

Ha transcurrido todo este tiempo y nos damos cuenta que el silencio, la impunidad y la irresponsabilidad son los mejores cómplices de estos señorones.

Abancay, 27 de diciembre del 2009