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Carta 6: A su sobrina Emma Mayet

queríamos acceder a las buenas. El general del


Cuerpo de ingenieros subió a Fourviére el pasado
Interés por la salud de Emma. La insurrección
obrera de Lyón. Preocupación por el destino de la jueves con tres ayudan tes de campo; lo
casa de Fourviére y del santuario de la Virgen. inspeccionó todo: los edificios, todo el recinto. En
Oraciones por el próximo hijo de Emma. fin, sólo desde ayer sabemos que no van a
tomarnos nuestra propiedad, y que no fortificarán
Fourviére; esto último hubiera si sido una
Fourviére, 3 de julio de 1834
calamidad para toda la ciudad, puesto que sin duda
Mi muy querida Emma: Recibí tu encantadora alguna, se habrían quedado también con la iglesia
carta. Ni un solo momento había dudado de que de nuestra Madre. Todos los devotos de la
estarías muy preocupada por todos nosotros; era santísima Virgen María se lo han pedido tanto, que
mutuo por ambas partes. En esos días de esta buena Madre se ha dejado vencer. Tenemos la
desolación, pensaba en ti con mucha frecuencia; esperanza de que Ella nos protegerá siempre y que
temía que la inquietud te ocasionara graves tomará a Lyón bajo su especial protección.
consecuencias dado tu estado. Cada vez que A todo el mundo, incluso a los menos religiosos,
pensaba en ti, te confiaba en las manos de Dios. les dolería mucho que tocasen la iglesia de
Pensaba en cada uno de vosotros en particular; Fourviére. Muchos decían: si destruyen la iglesia,
temblaba por tu padre y por Tonny; pensaba cómo Lyón está perdido.
estaría tu pobre madre si todos los suyos no Lo que han decidido es lo siguiente: comprarán
habían podido volver a casa. El lunes te escribí la casa Bui que está frente al portal de la
con un oficial que estuvo hospedado en nuestra comunidad, en la plaza, y allí harán un cuartel; para
casa, pero se olvidó de echar la carta en correos, nosotras no será un vecindario muy agradable,
y me la devolvieron algunos días más tarde. pero, ¡qué se va a hacer!, no podemos impedirlo.
Pensé que ya habrías recibido carta de tu familia y En caso de revueltas, no tendremos que temer el
que te darían detalles; así que ya no te envié la estar entre dos fuegos.
mía. Hemos salido varias veces para ver otras casas;
El Señor nos ha sostenido durante esos días de no encontramos ninguna que nos conviniera. Tu
desolación que han sido peores que los de durante familia ha compartido con nosotras esta nueva
el sitio. En nuestra montaña no sabíamos qué es lo pena; un día, al bajar de la Croix-Rousse, fuimos a
que pasaba. Veíamos incendios en varios barrios y comer a casa de tu madre; éramos cuatro. Pero la
humaredas muy espesas; el ruido de los cañones verdad es que todavía no estoy del todo tranquila;
retumbaba en nuestros oídos de día y de noche; nuestra casa les gusta demasiado, la amplitud de
continuamente llamaban a nuestra puerta los los edificios, la situación, que es tan a propósito
obreros para pedirnos pan, vino o lo que para su plan de batalla en caso de un nuevo
necesitaban, pero todo esto era nada comparado levantamiento o de una guerra extranjera.
con los proyectos que tenían para el futuro y que Yo pongo mi esperanza sólo en Dios, por
nos contaban. Me dijeron que de St-Etienne, intercesión de María Inmaculada que nos ha
Viena, etc., les iban a llegar refuerzos. El miércoles protegido tan bien y nos ha salvado de los obuses
y el jueves me subí hasta las ventanas más altas de y de las bombas que tiraban contra Fourviére para
la Providencia, pero el viernes ya no me atreví a incendiarlo.
subir porque pensé que sería cometer una Reza mucho para que de una vez para siempre
imprudencia, ya que dirigían los cañones contra abandonen este proyecto de fortificar Fourviére.
nosotras; era mejor permanecer en nuestra Interesa en ello a todas las almas devotas de María.
inquietante in-certidumbre. Encomiéndanos también a las oraciones de tu
El domingo ya no tuve duda alguna sobre quien querido esposo, dile que le agradezco mucho que el
era el vencedor. Este día fue el más terrible para día de san Claudio oyera y ofreciera la Misa por
nosotras; estábamos entre dos fuegos, pero gracias mí.
a Dios y a la santísima Virgen, nos vimos Supe a su tiempo cuánto sufrías; te compadecía
preservadas de toda desgracia y accidente. con toda mi alma. El Señor puso término a tu dolor.
Te hubiera escrito antes, mi querida Emma, pero Esperemos que no vuelvas a tener más estos
esperaba de un día a otro saber cierto qué terribles dolores de muelas.
decidirían respecto a nuestra casa. Desde aquellos Rogaré mucho por ti y por tu hijo. Espero en la
terribles días del mes de abril, no se hablaba de bondad del Señor que tu querido hijo recibirá no
otra cosa que de fortificar Fourviére, de construir sólo el Bautismo sino también otros sacramentos.
reductos. Los oficiales del Cuerpo de ingenieros Tengo intención de hacer por ti la novena del
han venido varias veces a vernos; nos han hecho Sagrado Corazón; nosotras la empezaremos el 24
propuestas que nosotras no hemos querido aceptar; de julio. Le pediremos a este divino Corazón que te
nos amenazaban incluso con la expropiación si no conserve a tu querido hijo para que un día sea un
verdadero adorador de su sagrado Corazón. refieren a ella directamente. En un cuaderno antiguo de
Adiós mi querida sobrina; mi afecto para ti y la Congregación que conservamos en el Archivo, en el
para tu querido esposo al que envío mis afectuosos que está copiado el Memorial, al narrar esta
recuerdos. Tu tía que te está muy unida en los insurrección de los obreros de Lyón, se encuentra una
santos Corazones de Jesús y de María, nota que dice que la Madre general se hallaba en Le
Puy cuando empezó el levantamiento y que en
María Ignacio seguida se marchó a Lyón para estar con sus hijas en
3 de julio de 1834. estos momentos difíciles. En la carta de Elisabeth
Mayet del 16 de abril, que acabamos de mencionar,
CARTA N° 6: Anotaciones cuenta que «la tía de Fourviére» ha pasado grandes
tribulaciones y que por suerte no le había hecho
El escrito de esta carta ocupa por completo dos hojas. ningún daño una bala que pasó rozando su cabeza.
No se dejó espacio para la dirección. Es posible que La Historia de la Congregación nos da muchas
se hubiera metido en un envoltorio (no conocemos noticias de estos días desoladores y también de la
todavía sobres de esta época), donde la Madre hubiera gran tribulación que sufrieron luego, y de la que nos
escrito la dirección y estuvieran los timbres de habla Claudina en su carta: el temor de la
correo. Pero parece más probable que fuera a mano ya expropiación de la Casa madre, y que se fortificara
que Mons. de Mioland, gran amigo de la familia, fue a Fourviére. A pesar de que cuando escribe esta carta les
Villefranche el 7 de julio y los Mayet escribieron con han asegurado que el peligro ha pasado, Claudina
él a los Perroud. manifiesta explícitamente que ella no está del todo
Ha pasado casi exactamente un año desde la carta segura. El tiempo le dio la razón: unos meses más
anterior del 22 de julio de 1833. Parece que se han tarde, el peligro volvió a aparecer, y con él las fervientes
perdido algunas o alguna. El 23 de agosto de 1833 oraciones y súplicas a la Virgen; finalmente, el peligro
había nacido en Villefranche el segundo hijo de desapareció para siempre.
Emma; pero a la alegría de entonces sucedió a las Por una carta de la Sra. Mayet sabemos el día en
pocas semanas la pena por el fallecimiento del niño. que su hermana fue a comer a su casa: el 14 de junio; y
En la carta que la Sra. Mayet escribe a su hija para quiénes la acompañaban: las Madres San Andrés y Sta.
consolarla, le dice que Elisabeth y Tonny han ido a Teresa y el capellán P. José Rey.
Fourviére, y añade: «tu tía ha tenido mucha pena por San Claudio, el patrono de Bautismo de Claudina, se
la triste noticia que le han dado: te escribirá». Es de celebra el 6 de junio. Esta fecha no pasaba
creer que también lo habría hecho antes para desapercibida nunca ni para ella ni para la familia. Era
felicitarla. también el santo de Claudio, el sobrino. Pero en
comunidad, lo normal era celebrar la fiesta del santo
Otros hechos a destacar de este año transcurrido son: que habían tomado por patrono en religión. Este año,
la compra de la nueva casa del Puy y el traslado de la religiosas y niñas, celebraban en Fourviére el santo de
comunidad y colegio; la visita canónica del Rdo. Sr. la Madre el 29 de mayo; también sus familiares
Cattet a Fourviére al finalizar 1833; y, sobre todo, que participaron. La Sra. Mayet le escribe a Emma que a
Claudio Mayet, el sobrino y ahijado de Claudina, última hora irá con Melania a buscar a Elisabeth y a la
recibía el subdiaconado el 24 de mayo, paso definitivo nieta María, hija de Alina, que habían ido allí a pasar
para el sacerdocio. Esta 6a carta de Claudina es muy el día y a felicitar a la tía. La pequeña María se había
interesante desde el punto de vista histórico; pero al aprendido con gran ilusión un verso para recitárselo.
mismo tiempo nos revela que los hechos dolorosos de Por tercera vez, Emma esperaba ahora un hijo. Esta
1793 no se le olvidaban. Así, alude al dolor de su vez vería colmados sus deseos. El Señor escuchó los
madre y a los suyos propios de aquella ocasión: ruegos de Claudina: la hija que nació fue el consuelo
«Temblaba», dice, pensando en el cuñado y en Tonny de sus padres y de todos; fue de una gran virtud, una
(el primero, por haber pertenecido a la Guardia excelente cristiana. Será ella la única que dará
Nacional podía estar implicado en la defensa; el descendencia a la familia Perroud; los otros dos hijos
segundo, con sus 19 años, podía haber sido llamado a que nacerán más tarde, no se casarán.
las armas); como «tembló» por sus dos hermanos.
«Pensaba» en cómo estaría la Sra. Mayet si no habían
podido regresar todos los suyos a casa; recordaría cómo
sufrieron su madre y ella, solas en casa en 1793. La
Madre no cita a Claudio; éste era seminarista y se
encontraba en los Mínimos, fuera del casco de la
ciudad y del campo de batalla de la colina de
Fourviére. En una carta del 16 de abril, Elisabeth
Mayet cuenta a su hermana Emma las angustias y
horrores de los días pasados; le explica que en cuanto
había vuelto la calma habían ido en seguida a ver a
Claudio, de quien habían quedado incomunicados, y
también habían subido a Fourviére a ver a la tía
Ignacio, pues tanta inquietud habían pasado por ella.
La Madre, discreta, no nos cuenta dos hechos que se