Вы находитесь на странице: 1из 7

Revista del Instituto Chileno de Terapia Familiar

De Familias y Terapias Julio 2005, 20, 43-49

Tipos de parejas y objetivos terapéuticos 1

Cecilia Jara Valdivia

Psicóloga Clínica y Supervisora Acreditada. Terapeuta de Parejas IChTF y Psicoterapeuta Psicoanalítica. Coordinadora de Unidad de Pareja Transgeneracional del IChTF (jarita48@hotmail.com)

RESUMEN

En este artículo se describe cómo se eligen y cómo llegan al conflicto tres tipos de parejas con relaciones complementarias y las parejas con relación simétrica. El análisis se hace desde una perspectiva que integra algunos conceptos piscoanalíticos —proceso de elección de pareja, elementos colusivos de la pareja— y algunos conceptos sistémicos tales como los patrones de interacción repetitivos, causalidad circular y retroalimentación. A partir de la experiencia clínica, para cada tipo de pareja se plantea cómo emerge el conflicto, cómo se perpetúa, el tipo de dinámica que establecen y los objetivos terapéuticos a considerar en el trabajo con estas parejas.

INTRODUCCIÓN

En este trabajo caracterizaré distintos tipos de parejas que aparecen, con cierta frecuen- cia, en la práctica clínica y sugeriré algunos objetivos terapéuticos a tener en cuenta para los distintos miembros de la díada de dichas parejas. No utilizaré la problemática de con- sulta (violencia, drogas, infidelidad, etc.) como criterio de diferenciación del tipo de pareja, sino la forma de elegir la pareja y las características de la dinámica que esta- blecen. Hasta hoy, ninguna teoría por sí sola ha conseguido explicar todos los fenómenos paradójicos que se dan en la formación, el mantenimiento y la disolución del vínculo de pareja. En esta presentación apelaré a al- gunos principios propuestos por la corriente psicoanalítica y a conceptos empleados por la corriente sistémica, que faciliten la com- prensión acerca de cómo se construyen y se mantienen las relaciones de pareja esta-

ble. Según una tradición intelectual france- sa, cuando se estudia un tema complejo, como es el análisis de las relaciones amorosas y de pareja, es aconsejable recurrir al menos a dos disciplinas. Por supuesto, con ello aumen- ta la complejidad del tema pero a la larga también se aclaran cuestiones que de otro modo no se comprenderían.

MODELOS TEÓRICOS

Desde la teoría psicoanalítica se plantea que las experiencias relacionales interiorizadas de la infancia se escenifican en las relacio- nes amorosas actuales, y esto se realiza gracias a que existe una tendencia incons- ciente a asignar roles a uno mismo y a los otros. Las relaciones conflictivas con la fa- milia de origen, las obligaciones sin cumplir, las dependencias no solucionadas con la familia estimulan la esperanza de que, con la creación de una pareja, se corregirán y se compensarán humillaciones anteriores y

43 De Familias y Terapias 13:20 / Jul. 2005

FamiliarerapiaTdeChilenoInstitutodelRevista

se recuperarán experiencias que no se pu- dieron vivir anteriormente. Desde la teoría sistémica y la terapia familiar se plantea que la pareja es un siste- ma con mecanismos reguladores propios, con patrones de interacción repetitivos, con comportamientos que dependen uno de otro en forma circular y que como todo sistema tiende hacia la homeostasis. Para los tera- peutas sistémicos, no hay un vínculo causal directo entre el pasado y el presente, los comportamientos de las parejas no son sólo amplificaciones de comportamientos del pasado sino que son parte de una espiral de interacciones en que la conducta de cada uno es causa y consecuencia de las con- ductas del otro. Los comportamientos de una pareja pueden tender hacia la complemen- tariedad, en la que uno de los miembros se sitúa en posición de “superioridad” con res- pecto al otro; o pueden tender hacia la si- metría, en la que ambos miembros pueden tener igual capacidad de asumir responsa- bilidades y tomar decisiones. Desde un punto de vista psicodinámico, el proceso de elección de pareja estaría rela- cionado con las experiencias que la persona ha tenido en la relación con sus padres. Jurg Willi (1968) y autores de la corriente transgeneracional en terapia familiar (Framo, 1996), señalan que, frecuentemente, “se eli- ge una pareja que pueda corregir un desa- rrollo familiar defectuoso”, de tal forma que las relaciones amorosas ofrecen la posibili- dad de corregir experiencias traumáticas de la infancia o de años posteriores. Se espera entonces encontrar una pareja que sea una especie de bálsamo para las heridas y frus- traciones sufridas en la familia de origen. Es justamente desde este marco teórico que me situaré para plantear las reflexiones en rela- ción a la constitución y formación de los dis- tintos tipos de parejas. Las parejas se eligen con deseos y con- flictos similares pero con un manejo dife- rente de ellos y que constituye una compli- cidad no confesada entre los miembros de

De Familias y Terapias 13:20 / Jul. 2005

44

la pareja. Si alguien tiene deseos de ser cui-

dado y protegido busca a alguien que esté dispuesto a hacerlo y de esta forma poner fin a esos deseos insatisfechos. El protec- tor es capaz de renunciar a sus deseos de

protección, porque se siente bondadoso y competente satisfaciendo las necesidades del otro miembro. Ninguno quiere renunciar

a su función, el protegido porque sus de-

seos están satisfechos y el protector por- que en ello ha encontrado una forma de

valorización y reafirmación personal. Son diferentes soluciones para un mismo pro- blema y se refuerzan recíprocamente, tal como lo postula la teoría sistémica. Jurg Willi (1968) señala al respecto, que problemas y conflictos de la misma clase ejercen una gran atracción mutua entre dos personas y denomina colusión a este conflicto básico común que se expresa en “una complemen- tariedad rígida en la cual el rol que asume cada uno aparece como el polo opuesto del otro tratándose sin embargo de variantes extremas del mismo conflicto” (67). Al inicio de la relación y más específi- camente en el período del enamoramiento, cada uno se siente necesitado por el otro y se reconocen mutuamente en su manera diferente de ser. Con el correr del tiempo,

el conflicto surge cuando cada uno se em-

peña en satisfacer los deseos propios, y la pareja no responde a ellos. Incluso intenta

impedir la autonomía del otro miembro de

la pareja. Así sobreviene la ambivalencia y

la desilusión y aparecen los sentimientos negativos y hostiles respecto a la pareja. Muchas veces el integrante de la pareja no ha cambiado “objetivamente” su actitud, sin embargo es vivido en forma insatisfactoria con respecto a la expectativa del otro miem- bro de la pareja.

En esta etapa, denominada etapa de desilusión, lo que fue particularmente atractivo en un minuto ahora tiene efectos secundarios indeseados. Las cualidades que se perciben en la pareja como positivas al principio, porque permitían un mejor desen-

Revista del Instituto Chileno de Terapia Familiar

volvimiento personal, después son sentidas como una amenaza al vínculo. Los autores

ciones complementarias y las parejas simé- tricas. Cada uno de estos tipos de parejas

psicoanalíticos señalan al respecto que no

pueden situarse en un continuum que va

es

patológico el retorno de la ambivalencia;

desde un extremo con parejas de organiza-

lo

que aparece como patológico es la impo-

ción rígida y disfuncional hasta parejas más

sibilidad de tener acceso a la ambivalencia. Lemaire (1986) señala que el despertar de

flexibles y funcionales.

la

ambivalencia con respecto al objeto pue-

LA ESPOSA ENAMORADA Y EL MARIDO FRÍO

de ser difícil de tolerar porque supone que

el sujeto reconoce en sí mismo cierta forma

de agresividad; una cierta capacidad de odio

hacia la persona que ama. Es sorprendente cómo, en la práctica clínica, se observa que las razones citadas

a la base de la primera atracción son las

mismas que constituyen el motivo de con- sulta. Así por ejemplo, un hombre que se sintió atraído por la ternura de su mujer pue- de presentar, pasado algunos años, como motivo de consulta la posesividad y la intro- misión de su mujer. Hay más o menos consenso, respecto de la relación de pareja, que no existen cri- terios claros de normalidad o disfuncio- nalidad, sin embargo, en casi todas las mo- dalidades psicoterapéuticas se proponen objetivos terapéuticos, algunos más especí- ficos y otros más generales. Desde la pers- pectiva dinámica se plantea la necesidad de

ayudar a los miembros de la pareja a acep- tar las insatisfacciones que le ofrece el otro miembro de la pareja, reconocer y aceptar los sentimientos ambivalentes y ayudar a la diferenciación emocional de cada uno de los miembros de la pareja. Desde la perspecti- va sistémica se plantea la necesidad de in- terrumpir patrones de interacción repetitivos

y disfuncionales y transformar los modelos

rígidos de interacción para que los miem-

bros puedan intercambiar posiciones, roles

o modalidades de relación de acuerdo a las

necesidades personales y las exigencias del contexto. Me detendré a describir la manera cómo se eligen y cómo llegan al conflicto cuatro tipos de parejas que suelen buscar ayuda terapéutica: tres tipos de pareja con rela-

En el proceso de elección, el marido es un hombre que necesita a una mujer que se dedique a él, que lo admire y con quien pue- da asumir funciones directrices. Él aparece como más independiente, necesitado de admiración y con dificultades para recibir críticas. Ella aparece como más dependien- te, humilde y dispuesta a renunciar a todo por su pareja; tiene una marcada necesidad de afecto y necesita un hombre en quien pueda apoyarse. Más profundamente, ambos buscan aprobación y validación permanente porque ambos padecen de baja autoestima, pero la diferencia radica en la forma como se las arreglan con este conflicto básico.

Él pretende encontrar valorización a tra-

vés de la adaptación y dedicación de ella y ella está siempre dispuesta a entregarse to- talmente a él y aspira a conseguir valoriza- ción a través de él. Él se siente grandioso a

través de la admiración de ella y ella busca aprobación y validación constante por par- te de él. Ella a menudo no plantea ninguna exigencia, es como un “satélite” de él; se siente incompetente para tomar decisiones e incapaz de desplegar su individualidad.

A algunas de estas parejas se les cono-

ce como el matrimonio empresarial, cons- tituido por ejecutivos exitosos que están muy identificados con su trabajo y sus esposas que suelen ser dueñas de casa, por lo gene- ral sin una experiencia laboral significativa, muy identificadas con el rol de esposa y madre, dedicadas a satisfacer las necesi- dades de su familia y para quienes los lo-

gros de los hijos y del marido constituyen su mayor satisfacción.

45 De Familias y Terapias 13:20 / Jul. 2005

FamiliarerapiaTdeChilenoInstitutodelRevista

En este tipo de parejas, el conflicto apa- rece en la medida que él se da cuenta que la entrega y la admiración de ella no sólo lo valoriza sino que también lo controla y lo aprisiona. Comienza a reaccionar con irri- tación a las demandas de su esposa y vive como una grave humillación las críticas de ella respondiendo con intensa rabia y frial- dad. Mientras más frío es él más exige ella. Ella, a causa de su permanente inseguridad, cree que su marido tiene la responsabilidad de aliviar sus angustias y necesidades y al sentir una profunda frustración, se deses- pera e incrementa la crítica y la insatisfac- ción. Así, lo que en un inicio apareció como dedicación cariñosa ahora para él se ha convertido en una conducta controladora y exigente. También puede ocurrir, que debi- do a un desarrollo individual de ella, por ejemplo si entra a terapia individual, no aguante más el egocentrismo y la desco- nexión emocional de él e incremente sus críticas y exigencias. Este tipo de parejas suele consultar por infidelidad o alcoholismo o dificultades sexua- les de él (disminución del deseo sexual), o depresión o infidelidad de ella. En el caso de infidelidad de la mujer, él llega en estado de extrema angustia y probablemente para él constituya una experiencia irreparable. Anteriormente, este tipo de pareja con- sultaba en el período intermedio del matri- monio, cuando los hijos eran adolescentes o en la etapa del nido vacío. Actualmente, debido a los cambios socioculturales en re- lación al estereotipo de género, consultan en el período de la crianza de los niños. En relación a los objetivos terapéuticos, sería importante que ella aprendiera a re- conocer sus propias necesidades y diferen- ciar los conflictos propios de las quejas con- tra su pareja, dado que ella afirma que to- das sus dificultades se deben exclusivamente a la conducta de su pareja (para ella la úni- ca solución es que su marido cambie). Se- ría importante que el marido de este tipo de parejas aprendiera a no dejarse abrumar por

De Familias y Terapias 13:20 / Jul. 2005

las demandas y quejas de su esposa, que aprendiera a tolerar las diferencias y sopor- tar la intimidad. Para ambos es muy impor- tante aprender a tolerar las frustraciones. Una de las dificultades para el terapeu- ta, más aún si es mujer, es sobreidentificarse con la esposa por cuanto él viene muchas veces “acarreado o amenazado” por su mu- jer, y a los terapeutas no nos gustan los pa- cientes que manifiestan no necesitar ayuda.

LA ESPOSA MATERNAL Y EL MARIDO DESAMPARADO (EL CUIDADOR Y EL ENFERMO)

Cuando se elige este tipo de pareja, el mari- do busca a alguien que lo cuide y lo regalonee como una madre y ella busca a alguien de quien preocuparse, cuidar y sal- var. Ambos están de acuerdo en que ella será la madre y él se comportará como hijo. Él aparece como un hombre cariñoso, más bien dependiente y poco competitivo y ella aparece como humilde, sin exigencias y con gran capacidad de sacrificio. Las mujeres suelen pertenecer a las profesiones “auxili- adoras” como las asistentes sociales, las enfermeras y los profesionales de la salud o “mujeres adictas a la relación” (Norwood,

1987).

Al comienzo, él desea ser acogido, pro- tegido y cuidado por su esposa y ella está motivada a entregarle todo el cuidado que necesite, además de sentirse muy bien por hacerlo. Ella no desea nada y sólo espera ser compensada con el agradecimiento de su marido. Más profundamente, se trata de personas que se consideran poco queridas; él está tan necesitado de consideración y cuidado que se niega a ayudar y proteger a su pareja y ella compensa sus temores de no ser querida y de ser abandonada empa- rejándose con un hombre que dependa de sus cuidados. El conflicto sobreviene cuando él se nie- ga a entregar reconocimiento por los servi- cios prestados por ella; cuando él aumenta

46

Revista del Instituto Chileno de Terapia Familiar

las exigencias y/o cuando ella comienza a sentirse sobrecargada, agotada y comienza

a desear o envidiar la situación que él vive.

Ella sentirá envidia y celos por la dedica- ción y el cuidado que él recibe por parte de ella, y él se llena de sentimientos de culpa- bilidad y de rabia pasiva. A mayor queja de ella mayor pasividad de él. Este tipo de dinámica se da en las pare- jas en que hay un miembro adicto, en la cual ella asume el control de la familia, lo prote- ge y siente que si lo deja él muere. La adicción del cónyuge le sirve para validarse en su indispensabilidad. Este tipo de pareja suele consultar cuan- do ella se ha aburrido o deprimido o cuando él se siente desautorizado o maltratado por ella. También consultan por infidelidad de él, lo que provoca fuertes sentimientos de traición en la mujer. Algunas veces cuando él alcanza autonomía económica busca otra mujer que esté libre para cuidar de él. Cuan- do la consulta es por dificultades sexuales,

es por frigidez de ella o por inhibición sexual

o eyaculación precoz de él. El conflicto suele aparecer después del nacimiento del primer hijo o cuando los hijos son adolescentes. En relación a los objetivos terapéuticos es importante que ella se dé cuenta que la

dependencia hacia él no es distinta, en lo absoluto, de la que él tiene con ella. Es ne- cesario que él aprenda a desempeñar fun- ciones de cuidador hacia ella y ella aprenda

a sentirse vulnerable y pueda ser capaz de

necesitar y recibir ayuda. Suele ser impor- tante, a través de distintas técnicas, bloquear las conductas de control y protección de ella hacia él y ayudarlo a él a hacerse cargo de las responsabilidades que corresponden al desempeño de su rol.

EL MARIDO BONACHÓN Y LA ESPOSA INFANTIL

En el proceso de elección el marido se siente llamado a salvar a una mujer desamparada

y sumida en complicaciones. Él quiere ser

“madre” de su esposa y está demasiado dis- puesto a sacrificarse en el matrimonio. Él aparece como un hombre atento, bueno, res- ponsable y confiable, y ella aparece como egocéntrica, emocionalmente expresiva y necesitada de afecto de los demás. Al inicio de la relación ella lo hace sentir- se fuerte y estimado y ella se siente segura y protegida. A través de la protección que ella necesita, él se siente fuerte y superior. Más profundamente él se identifica con una figura materna por no tener un padre con quien identificarse. Ella suele tener un conflicto no superado con padres seducto- res y/o tiene una relación conflictiva con su madre. Ellas desean ser protegidas por un hombre que se ajuste al estereotipo mascu- lino, pero simultáneamente han elegido a un hombre que les proporciona prioritariamente afecto y seguridad. El conflicto aparece cuando ella recha- za la conducta servicial y protectora de su marido y lo acusa de indiferente y “pasma- do”. Él se siente confundido ya que no sabe cómo tratarla y recupera las dudas sobre sí mismo debido a las críticas y exigencias de ella. Él se va poniendo cada día más pasivo por el desprecio y las críticas de ella y se resguarda en su posición de santo y de már- tir. Muchas veces ella lo ridiculiza y le saca celos para movilizarlo. Todas las amenazas surgen de ella y él nunca se enoja ni se desespera lo cual exaspera a su mujer. Él elude los conflictos y ella no soporta las abu- rridas explicaciones. Para el marido bonachón, lo sexual es de importancia secundaria y ella suele en- frentar las relaciones sexuales en forma ambivalente; lo acusa de torpe y poco apa- sionado. Muchas veces viven como herma- nos y probablemente ella busca satisfacción en una relación extramatrimonial. Esta pareja suele consultar por ausen- cia de deseo y falta de vida sexual en la pareja, por infidelidad o frigidez de ella y eyaculación precoz y/o impotencia en el hombre.

47 De Familias y Terapias 13:20 / Jul. 2005

FamiliarerapiaTdeChilenoInstitutodelRevista

En relación a los objetivos terapéuticos, sería importante que ella aprendiera a tener expectativas realistas de la vida en pareja, desarrollara los aspectos activos y agresi- vos y se hiciera responsable de sus com-

portamientos. A su vez, sería importante que él independizara sus conductas y decisio- nes de la crítica de ella junto con aprender

a canalizar su hostilidad. En este tipo de

parejas suele ser importante discutir y revi-

sar estereotipos ligados al género y generar procesos de negociación.

LOS NI CONTIGO NI SIN TI1 (PAREJAS SIMÉTRICAS, LUCHA POR EL PODER, JUNTOS SE MATAN Y SEPARADOS SE MUEREN)

Estas parejas al inicio de la relación man- tienen un cierto equilibrio entre los deseos de dependencia y las aspiraciones de auto- nomía. Aparecen como personas más bien independientes, exigentes consigo mismas, algo desconfiadas y muy preocupadas de la reciprocidad y la justicia. Más profunda- mente son personas dependientes, que te- men la autonomía y el ser abandonadas por otro. En los casos más disfuncionales, cada uno siente temor a ser abusado por el otro, para lo cual tiende a exagerar su postura de dominación. El conflicto aparece cuando un miembro de la pareja necesita desarrollar su autono- mía y se encuentra con la resistencia del otro

miembro, apareciendo la crítica, la rabia y la desvalorización. Así se desarrolla la lucha por el poder en la que cada uno siente que

si acepta lo que dice el otro, perderá su pues-

to y será sometido. Muchas veces compi- ten por el afecto de los hijos y en las discu-

siones no están interesados en el motivo de ésta, sino en la victoria o en impedir una derrota. Establecen una relación competiti- va en la cual cada uno aplica su energía y creatividad a fin de establecer indiscutibles pruebas de que el otro está equivocado.

1 Sergio Bernales (1995) en Parejas difíciles.

De Familias y Terapias 13:20 / Jul. 2005

48

No temen las escaladas simétricas, la confrontación y el enojo va en espiral as- cendente. Las armas no siempre son gol- pes sino estrategias para desvalorizar al adversario, hacer que el otro se sienta cul-

pable e impotente. Cada uno adjudica al otro sus frustraciones, ninguno de ellos puede descubrir sus propias limitaciones. No pue- den manifestar necesidades y la rabia blo- quea otras emociones. Se niegan reconoci- miento mutuo y tampoco pueden perdonar

al otro.

Obviamente, estas parejas consultan por peleas frecuentes. Comienzan con críticas,

insultos y se escala hasta los gritos, llantos, huidas, maniobras de chantaje y amenazas de separación. Muchas veces la demanda de ayuda parece poco clara y anecdótica, incluso discordante con el grado de tensión

y agresión puesta en juego. En relación a los objetivos terapéuticos no hay que olvidar que ambos aspiran a un amor cariñoso y a verse cuidados por el otro, pero no pueden manifestar estos sentimien- tos. Las intensas peleas son demandas de auxilio que tienen la esperanza de que el otro miembro de la pareja sea capaz de leer entre líneas el deseo oculto de amor y dedi- cación. Ambos debieran aprender a que es

posible una relación con espacios de auto- nomía y dependencia. Son parejas muy difíciles porque tienen un oír selectivo de los elementos negativos de los argumentos del otro, no escuchan las invitaciones a estar bien o los juicios positi- vos que se les hacen. Es imprescindible bloquear las escala- das simétricas, cambiar el clima de rabia y llevarlos al terreno de la pena y el dolor. Deben aprender a que si el reproche se for- mula como un deseo personal, disminuye el riesgo de que sea tomado como un ataque

y aumenta la oportunidad de ser entendido. Es importante redefinir las conductas de control como expresión de necesidades y afecto.

Revista del Instituto Chileno de Terapia Familiar

CONSIDERACIONES FINALES

Para bien o para mal, las parejas posmo- dernas que han cuestionado la división de género tradicional y no toman como refe- rencia los roles prescritos sociocultu- ralmente, tienden a definir y negociar cómo van a distribuir los roles ya desde el inicio de la relación. Esta mayor pluralidad pone más vulnerables a los miembros de la pare- ja en la medida que dificulta los comporta- mientos colaborativos y los impulsa a perío- dos de competencia y simetría, ya que te- men que prevalezca el dominio del otro miembro en la relación. Muchas parejas utilizan sus crisis en for- ma positiva. Si bien algunas pueden hacerlo sin ayuda externa y pueden efectuar los cambios necesarios para su desarrollo per- sonal y como pareja, otras buscan ayuda terapéutica para darse una oportunidad y resolver aquellos conflictos que se mantie- nen sin solución. Nada estimula de manera tan eficaz el crecimiento personal como una relación de pareja y nada paraliza tanto como una rela- ción de pareja con una organización de ro- les excesivamente rígida y destructiva. Como todos sabemos, las crisis y los con- flictos no son un mal que hay que eliminar

sino que es un impulso para el desarrollo de las posibilidades como persona. En una pa- labra, la relación de pareja es vida y por lo tanto está inevitablemente unida a conflic- tos, tensiones, crisis y divergencias.

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

Bernales, S. (1955). Parejas difíciles. Do- cumento provisorio, IChTF. Canevaro, A. (1999). Ni contigo ni sin ti puedo vivir. Terapia trigeneracional para la simbiosis de pareja. En M. Andolfi y R. Cortina (eds.), La crisi della coppia. Una prospectiva sistémico relaciónale. Elkaim, M. (1989). Si me amas, no me ames. Buenos Aires: Gedisa. Framo, J. (1996). Familia de Origen y Psi- coterapia. Buenos Aires: Paidós. Lemaire, J. (1986). La pareja humana: su vida, su muerte, su estructura. Méxi- co: Fondo de Cultura Económica. Norwood, R. (1987). Las mujeres que aman demasiado. Madrid: Punto de lec- tura. Willi, J. (1978). La Pareja Humana: Rela- ción y Conflicto. Madrid: Morata. —. (2004). Psicología del Amor. Barcelo- na: Herder.

49 De Familias y Terapias 13:20 / Jul. 2005