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Ing.

Carlos Villegas
El Ing. Carlos Villegas (1945-1989), Veco para todo el rugby argentino,
fue un extraordinario Entrenador. Ademas, su sentido filosófico del
juego, lo llevaron a tener un éxito casi sin precedentes en el Rugby de
Buenos Aires.

Como entrenador dirigió al S.I.C. (San Isidro Club) durante los años
1971 y 1975, logrando 5 títulos del Torneo de Buenos Aires. También fue
entrenador de Los Pumas entre 1974 y 1977.

Durante la década del '80, entreno divisiones juveniles del S.I.C., y


comenzó a escribir sobre el aspecto filosófico del Rugby, pensaba
publicar en forma de libro todo lo que pensaba sobre el juego. Artículos
de los cuales aquí se presentan cuatro.

Estos artículos, o mejor dicho la escritura de ellos, se gesto durante las


largas charlas que mantenía Veco, durante el receso de verano en la
galería de Curupayti, en compañía de sus entrañables amigos de Curupa
Pepe de la Rua y Enrique Costa.
Veco fue, un estudioso del Juego, que como decía el tiene dos facetas las
técnica y la filosófica y que sin conocer la una no se puede enseñar la
otra. Además fue un visionario, un adelantado a los tiempos que se
venían.
Yo lo conocí en el SIC en el año '86, me lo presento Raúl Enrique Costa,
el hijo de Enrique, en cuanto supo que venia de Entre Ríos me pregunto:
“Porque tu Unión se separo de la de Santa Fe? Porque no siguieron
juntas y le cambiaron el nombre como era antes Unión del Río Paraná ?
El río los tiene que unir no separar..” Veco era así, una pregunta llevaba
a la otra, no te daba tiempo para responder y siempre terminaba, la
catarata de preguntas, que definitivamente se transformaba en una
reflexión; yo era muy joven, 20 años, no tenía respuestas serias para
estas preguntas. Al final sentenció: “Al 'pedo'" en unos años van a
terminar jugando de nuevo juntos”. En 1996 se empieza a disputar el
Torneo Regional -Entre Ríos, Santa Fe y Rosario- y el 1999 el Dos Orillas
de juveniles -Entre Ríos y Santa Fe-.
Veco murió junto con su esposa , el 12 de junio de 1988, en un
accidente aeronáutico en el aeropuerto de Posadas. Fue uno de los días
mas tristes para el Rugby argentino.
Sus 4 hijos, Mercedes; Santiago; Francisco y Joaquín, de muy corta
edad, quedaron huérfanos y fueron adoptados por la Carlos y Magdalena
Contepomi que son los padres de Felipe y Manuél Contepomi.

Daniel Aguirre
1. EL RUGBY ES UN MEDIO

Según la historia escrita el juego del rugby nació, cuando William Webb Ellis,
haciendo caso omiso de las reglas del Foot-Ball de entonces, tomó la pelota
con las manos y empezó a correr con ella en el Colegio de la Ciudad de Rugby,
en Inglaterra. En realidad el juego nació muchísimo tiempo antes y se fue
transformando de una determinada manera hasta llegar al rugby actual en
que, sin temor a equivocarnos, podemos asegurar que es el juego más
equilibrado, más balanceado y más perfecto que existe para el hombre.

Es así que en este juego los principios éticos, filosóficos, técnicos y tácticos
están permanentemente entrelazados para configurar un deporte
absolutamente único. Pretender enseñar el rugby partiendo de bases
exclusivamente técnicas o tácticas puede llevar a un error fundamental y
pretender enseñarlo únicamente basado en sus tradicionales principios
filosóficos que conforman el espíritu del juego puede llevar también a un error,
puesto que no se logra así materializar cosas que si se pueden conseguir a
través del juego. Es por ello esta introducción referida á los principios
fundamentales del juego; principios que nosotros, como encargados de
transmitirlos a los jugadores, nunca debemos perder de vista para bien y gloria
del rugby amateur. Luego como aplicación práctica de esos principios
fundamentales, aparecen principios tétricos que nos ayudan justamente al
desarrollo de lo que uno pretende de nuestro juego dentro y fuera de una
cancha.

Nunca olvidemos que los entrenadores y colaboradores de equipos somos los


que estamos en mayor contacto con los jugadores y no los dirigentes, ni los
referees, o sea que nosotros somos los primeros responsables de mantener el
espíritu y las tradiciones del juego.

En rugby, los encargados de los equipos no deben buscar excusas ante fallos
de los referees, o por caso, decisiones de dirigentes en comisiones de
disciplina.

Nosotros tenemos que asumir la responsabilidad de que el juego sea


transmitido de generación en generación, como ha venido ocurriendo hasta
ahora; somos los que tenemos que aceptar dejar de lado los pequeños gustos,
deseos u opiniones personales en aras de la defensa del rugby de sus
principios y de sus tradiciones y no temer que el desarrollo técnico del juego,
el progreso táctico, la mayor preparación puedan afectar a esos principios
básicos y fundamentalmente del juego si realmente han sido entendidos por
nosotros y luego transmitidos correctamente a los jugadores en la cancha, en
el tercer tiempo y prácticamente en todas las oportunidades que tomemos
contacto con ellos, aun fuera del club.

Hay muchas formas de enfocar la parte fundamental y filosófica del juego. Hay
muchas formas de enunciar los principios fundamentales y todas han sido
utilizadas exitosamente a lo largo de la vida del rugby. A mí se me ocurrió
condensarla en una sola frase que dice: El rugby es un medio y no un fin en sí
mismo... e inmediatamente surge la pregunta: ¿un medio para qué? y también
allí uno puede contestar de muchas maneras distintas, pero apuntando a tres
cosas básicas:

1- Un medio para educar


2- Un medio para relacionar
3- Un medio para divertir

Un medio para educar: porque desgraciado aquel deporte que no deja algo
trascendental en la vida de quien lo practique. Se ha dicho y con razón que un
deporte vale por la educación que deja en aquel que lo practica, y el rugby lo
hace, porque las características propias del juego - que son principalmente de
adversidad - enseñan a quien lo practica, bien orientado a entrenar y vencer la
adversidad.

No es cierto aquello de que los hombres no tenemos miedo; no es extraño


tenerlo, pero lo interesante es aprender a vencerlo y el rugby justamente da la
oportunidad de vencer el temor. Por que educa el rugby?

Primero por lo que acabo de decir, segundo porque en el se hace un culto del
juego en equipo, entonces uno aprende a vivir en función de los demás, uno
aprende a sentir mas placer en dar que en recibir, uno aprende a sacrificarse
aun a riesgo de su propio físico - por el interés máximo que existe en la cancha
que es el equipo.

¿Por que educa el rugby?... Porque fue el primer y casi único deporte que
descubrió una verdad muy importante que dice que al Rugby (como sería
cualquier otro deporte), no se puede jugar sin adversarios. Uno puede concebir
el rugby sin Unión, sin dirigentes, sin entrenadores, sin periodismo, sin público
y aún sin referee. En cambio, no se puede concebir el juego de rugby sin
adversarios... y surge entonces como consecuencia natural de esa verdad la
tradicional reunión de los equipos luego del partido que en la Argentina se
llama felizmente Tercer Tiempo y es la manera de agradecerse unos a otros la
oportunidad que tuvieron de disfrutar del juego dentro de la cancha. El rugby
educa porque en un mundo materialista, muy difícil es desenvolverse sin tener
que caer en ventajitas personales, permanentemente le está marcando al
jugador que por más bueno y brillante que sea, no podrá hacer nada sin la
ayuda de su equipo y le enseña, además, que en el rugby que queremos y
debemos defender, vale más el hombre que el jugador.

El rugby no fomenta ni fomentó nunca jugadores que pateen bien, que pasen
bien o que formen bien un scrum, sino que fomentó siempre hombres de bien
que trabajen, estudien y que, como complemento de su actividad principal,
traten de patear bien, traten de pasar bien y traten de entrar bien a un scrum
volante. El rugby siempre se enorgulleció de tener grandes hombres y siempre
destacó, junto a la condición natural del jugador de hacer las cosas bien dentro
de una cancha, la actividad privada de ese jugador. Puso de ejemplo a grandes
jugadores que se han destacado en la cancha y que también han producido
cosas realmente importantes para su país, la sociedad, la familia, etc.

El rugby nunca quiso ser la meta final del que lo jugaba sino el medio
mediante el cual el hombre, al mismo tiempo que mejoraba su físico y su
mente, mejoraba espiritualmente.

El rugby vive una de sus más grandes batallas, que es la del propio juego con
sus principios y tradiciones contra la presión del medio ambiente exterior a
través de gente que trata de sacar ventajas comerciales de este juego; y de
esta batalla, el rugby emerge como verdadero deporte amateur, emerge
triunfante gracias a gente que durante muchas generaciones ha inyectado el
principio de que el rugby es un medio y no un fin.

También decimos que el Rugby es un medio para relacionar y, justamente, el


hecho de que no se pueda jugar al Rugby sin adversarios y que con ese
adversario hay un pacto de caballeros de jugar lo más duro posible dentro de
la cancha, puesto que cuanto más duro el juego mejor juego es, establece
entre quienes deciden vivir esta vida apasionante del Rugby amateur una
relación que no se borra fácilmente.

El rugbier se jacta que son muchísimas más las amistades y las relaciones, que
los enconos que pueda provocar.

El jugador de rugby que encuentra en un adversario ocasional a un hombre


duro y honesto en la cancha, luego del partido valora en ese oponente a un
amigo para toda la vida y viceversa. El rugby fomenta las relaciones,
amistades y uniones más fuertes. Y si no, piensen en la cantidad de gente que
han conocido y que no han ido al colegio con ustedes, ni pertenecen al mismo
tipo de trabajo, ni la ven tan seguido como a otros y que, sin embargo,
encuentran con ellos una afinidad muy difícil de definir y que viene dada
porque el otro es un rugbier como ustedes, indudablemente, un medio para
relacionar, un medio para vincular gentes, pueblos y sociedades
aparentemente muy distintos pero cuando encuentran el punto común que se
llama juego de rugby todas esas diferencias se allanan con muchísima
facilidad.

El juego de rugby es para relacionar y debemos tener presenté eso para ver al
oponente justamente como un adversario y no como un enemigo. Ello no
quiere decir que no fomentemos el rugby bien enseñado, que es el tratamiento
muy duro y leal del oponente o del adversario en la cancha, pero también
demos el ejemplo de que hemos podido disfrutar de ese partido y de esa tarde
de rugby o de esa gira gracias a esos adversarios y extendamos nuestra
relación más allá de la del juego mismo, a la vida de cada uno de nosotros.

Pero una de las cosas más grandes que tiene el rugby es que tiene tradición
que se respetan las jerarquías y los cargos, los capitanes y los dirigentes de
años y las personas con galones. El rugby, detrás de todo eso, se toma con
cierta -diríamos- diversión, con cierta ligereza, sin ceño fruncido, sin
solemnidad militar. En el rugby aun en los estratos más altos, siempre hay
lugar para la broma, para la diversión, porque fundamentalmente, dentro y
fuera de la cancha el rugby es para divertirse.

Entonces el rugby es un equilibrio perfecto y así un hombre que entra de lleno


en la vida del rugby amateur se educa, mejora como individuo, se relaciona y
conoce gente de distintas partes, da y recibe de otro, y al mismo tiempo,
haciendo estas dos cosas muy importantes se divierte. Es un hombre que
disfruta porque el rugby es juego y debe seguir siendo juego y no trabajo.

De nada vale un coach o un jugador o un dirigente que conozca mucho de


técnicas, tácticas o de organización, si no está imbuido de los principios
básicos que han hecho de este noble juego amateur, una base para una
manera de vivir que debemos mantener para nuestros hijos.

2. LA ACTITUD HACIA EL RUGBY

La actitud ante la Practica


Uno de los puntos donde se refleja más la actitud dentro de una práctica es en
la disciplina que muestra o tiene el jugador. Mucho se ha hablado de este
punto pero vale recalcarlo para no perder la esencia de quienes nos
precedieron. Llamamos disciplina al orden, al autocontrol, al hacer cumplir lo
establecido. Indudablemente esto comienza con algunos ítems fundamentales.

A. Indumentaria para la práctica


Debemos comunicar y hacer comprender que para realizar una práctica con
éxito es necesario que las herramientas a utilizar sean adecuadas; y esto
quiere decir que dentro de las responsabilidades del jugador está la de llegar a
las prácticas con todo el equipo de rugby, es decir:

● Camiseta de rugby
● Pantalón de rugby
● Zapatos de rugby

Sin estos elementos se dificultaría el desarrollo de la práctica y el coach


debería modificar lo planificado o excluir a aquellos que no cuenten con la
indumentaria apropiada. Un scrum no se puede realizar sin estos elementos,
prácticas de tackle tampoco, carreras para mejorar estilo y velocidad tampoco,
práctica del line out tampoco; es decir que los requerimientos básicos del
juego del rugby no podrán ser ejercitados por falta de elementos, que son en
definitiva responsabilidad del jugador.

B. Horarios
Constantemente hemos escuchado decir que las prácticas comenzaban cuando
llega el último de los jugadores, por lo que es necesario cumplir estrictamente
con los horarios de inicio de las prácticas, y esto quiere decir fijar y hacer
cumplir los horarios establecidos. Es parte vital de la disciplina que debe
adquirir un jugador para someterse a la presión del juego. Aquí es donde el
coach debe empezar a sentir la responsabilidad del jugador hacia diferentes
áreas comprometidas del juego del rugby:

1.Hacia uno mismo


2.Hacia sus compañeros
3.Hacia el team

Cuando se le dice a un jugador que el entrenamiento comienza a las 20.30


horas, significa que a las 20.30 horas debe estar listo y preparado en la cancha
y no llegar a las 20.30 horas.
No importa si comenzamos con una charla, o con la parte física o si vamos a
desarrollar la práctica a partir de un partido, la práctica comienza a las 20.30
horas y es allí donde el jugador debe enfocar su concentración.

C. Disposición hacia la práctica


Es importante destacar que el rugby nos invita a divertirnos como base
fundamental del juego, pero que también nos impone ciertos sacrificios que
debemos asumir para desarrollar con éxito el juego.

En cuanto al tiempo podemos decir que es bastante corto ya que contamos


solo con dos días a la semana para realizar prácticas, correcciones, para
transmitir enseñanza y para generar conducta en los jugadores, que dicho sea
de paso siempre parece insuficiente. Si a esto le sumamos que muchas veces
los jugadores encuentran en este tiempo un lugar para distenderse de las
presiones de todos los días, o utilizan este espacio para intercambiar
informaciones o conversar con sus amigos, el tiempo mental del que
disponemos es infinitamente menor.

Por eso es nuestro deber de entrenador ubicar los tiempos para cada
necesidad, es imperativo que marquemos a fuego la idea de que para cada
situación existe un momento, y que el momento de la práctica debe estar
destinado a practicar, a crecer como jugadores, a desarrollar las destrezas que
luego le van a ser requeridas en el partido.

Debemos lograr que los jugadores comprendan que el tiempo de


entrenamiento es precisamente eso: un tiempo para entrenar, y ya que han
traído al campo de entrenamiento su cuerpo, deben traer también su
concentración, su cerebro y su mente para aplicar todo los practicado luego en
el partido.

Para ello la práctica debe de desarrollarse:

1.Con disciplina
2.Con la boca cerrada (salvo cuando el coach indique lo contrario)
3.Con total concentración
4.A toda velocidad (física y mental)

La actitud al ser "colgado" en un partido


Cuando comienza cada temporada se repiten las mismas frases celebres:
"Seguramente este año nos vamos a equivocar y vamos a cometer errores,
pero ninguno será con mala intención". Por que se repite esto siempre, porque
muchas veces el coach parece ser injusto o parece equivocarse en diferentes
decisiones que afectan o pueden afectar a los jugadores. No siempre esto
debería ser relevante ya que la vida nos va a poner ante situaciones
aparentemente injustas que deberemos sortear, o para ponerlo en términos
del rugby, situaciones donde deberemos apretar los dientes y seguir hacia
delante, lo que el coach debe incentivar constantemente es que no importa la
circunstancia el jugador es parte vital de un team dentro o fuera del campo de
juego, y si esta vez le toco ver el partido desde a fuera, su función es tan
importante como cuando está disputando milímetro a milímetro dentro del
campo de juego. Aquí la actitud toma un papel muy especial. La actitud del
hombre que queda fuera de la formación del team para esa semana debe
estar:

1.A disposición del equipo


2.Con espíritu de colaboración
3.Para cualquier cosa que se lo necesite
4.En todo momento

Con esto queremos decir que si al jugador que no integra la formación se lo


requiere para hacer oposición en la práctica, o se lo necesita para traer agua, o
cargar los bolsos, o hacer de lineman, o llevar arena al pateador; ese jugador
DEBE ESTAR DISPUESTO. Esta es una característica de los jugadores que
logran llegar lejos en su carrera deportiva al igual que en su vida misma. La
función del entrenador debe ser la de entrenar estas actitudes de servicio
constantemente.

Durante el partido los jugadores que han sido designados para integrar el
banco de suplentes deben estar con actitud alerta constantemente pues en
cualquier momento puede requerirse su actuación. Esto quiere decir:

1.Alertas a las situaciones del partido


2.Alertas a las situaciones de su puesto
3.Atentos a las indicaciones del coach
4.En estado de total concentración
5.Con la ropa en condiciones (zapatos puestos, camiseta puesta)

La actitud cuando no hay entrenamiento


Hemos visto recién que los tiempos de práctica son relativamente escasos, por
lo que muchas veces hemos hablado de aquello que constantemente repetía
Don Francisco Ocampo acerca de la preparación del jugador para rendir al
máximo de sus posibilidades, es decir el "entrenamiento invisible" o sea el
entrenamiento que un jugador debe realizar fuera de los días de práctica
convencionales.

Esta actitud del jugador repercute en su desarrollo como deportista a la vez


que impulsa al resto a cumplir de manera excelente en el ámbito de las
prácticas. Es menester del coach de excelencia comprometer a los jugadores a
realizar entrenamiento aún fuera de los días de práctica de conjunto. Su
mensaje debe ser inspirador y motivador para despertar en el jugador el deseo
de estar en óptimas condiciones para la práctica del juego del rugby, tanto
física como mentalmente.

La actitud la noche anterior al partido y la mañana previa


Los antiguos guerreros impusieron la tradición de "velar las armas" la noche
previa al combate, esto significa sentarse frente al fuego con todas las armas a
la vista, simplemente conversando y mirando sus armas, las cuales iban a ser
usadas en combate para defender su estandarte. En ese momento su mente
estaba totalmente compenetrada con su próxima actuación y en la función que
debería desarrollar al día siguiente. Lo mismo sucede en el juego del rugby, la
noche previa al partido el jugador debe concentrarse en su juego, en las
prácticas, en su desafío próximo y en como desarrollar entereza mental ante el
compromiso de defender su camiseta contra el oponente que llega con las
mismas intenciones. Para ello recomendamos que el coach haga mucho
hincapié en:

1.Su equipo (vestimenta adecuada, tapones y zapatos)


2.Su actitud mental (nervios, garra, motivación, grado de compromiso)
3.Su actitud física (estar preparado y no desesperado)
4.Su descanso
5.Su alimentación
6.Su función dentro del team

Existen diferentes formas para lograr una correcta predisposición hacia el


juego aunque recomendamos juntarse a comer ala noche anterior y ver alguna
película alentadora o inspiradora.

La actitud antes del partido


Todos pretendemos que previo al partido los jugadores estén ciento por ciento
concentrados en lo que va a ocurrir. No siempre pasa. Por eso entendemos que
una buena forma de incentiva a esto es llegar al partido una hora y media
antes del inicio del juego, ingresar al campo donde se jugará, chequeando el
estado del campo (aunque en realidad la importancia de esto es sentirse ya
mentalmente dentro el campo) e ingresar una hora antes al vestuario (ese es
su lugar, con sus compañeros, con el olor al partido, con los ruidos de los
tapones contra el suelo, sin ver otra cosa que su propia camiseta) en silencio,
con disciplina y a las ordenes del capitán. Esta ceremonia logra concentración y
motivación, dos factores fundamentales a la hora de desarrollar con excelencia
la práctica del juego.

La actitud durante el partido


Ochenta minutos es el tiempo reglamentario de un partido de rugby; ochenta
minutos es, entonces el desafío del jugador, ochenta minutos de tackle,
carrera, posesión, recuperación, velocidad mental, concentración esfuerzo,
sacrificio, unidad, compromiso, solidaridad, dientes apretados, visión clara del
juego, motivación, reacción y entrega. Esta es la actitud que se espera de un
gran jugador de rugby, todo lo demás puede esperar.

Es deber del coach hacer comprender esta responsabilidad a los jugadores que
integran un team. Repetimos ochenta minutos no quiere decir setenta y nueve,
son ochenta minutos donde se decide el éxito o fracaso de un jugador y de un
team. No queriendo decir con esto que éxito es ganar y fracaso es perder. Si
un jugador y un team logran mantener durante ochenta minutos la actitud
arriba mencionada, ha tenido éxito independientemente del resultado. Aunque
es lógico que manteniendo esta actitud le costará mucho al rival ganar
numéricamente.

La actitud al marcar un tanto


A lo largo de los años hemos visto cambiar las actitudes de los equipos al
marcar tantos al rival. Históricamente los tantos no eran festejados con
arranques futbolísticos, sino con respeto a quienes habían dejado todo para
impedir la caída de su ingoal. Nuestra gran alegría estaba en marcar el tanto,
no en el festejo. También ante esta correcta actitud evitábamos el riesgo de
ser contrarrestados de la misma manera ya que nadie puede predecir el
desenlace del juego, ni quien terminara victorioso y quien no La historia no
debe ser traicionada. No traicionemos la historia. Tratemos con respeto a
quienes con hidalguía y valor defendieron con su integridad física su más
preciado tesoro, su propio ingoal.

La actitud ante la derrota


A nadie le gusta perder, es la esencia del ser humano. Pero lamentablemente
en cualquier contienda deportiva existen tres resultados posibles, ganar,
perder o empatar. No es importante desde lo actitudinal como termine el
partido sino que lo importante es como asumo como integrante de un team la
derrota.
Constantemente Miguel Iglesias repetía que ante la derrota un jugador debe
mantener su cabeza en alto, su espalda derecha, el pecho hacia afuera y
saludar con valentía al rival que había logrado el triunfo. También decía que el
rugby siempre da revancha y que la importancia de la actitud dentro del juego
del rugby no residía en las veces que se ganó o perdió, sino la cantidad de
veces que te levantas con más ímpetu después de cada derrota. No importa
tanto cuantas veces te tacklean sino cuantas veces te volvés a levantar.

La actitud ante el éxito


● Honrar al oponente que tanto tuvo que batallar para mantenerse en pie.
● Agradecer su entrega y valentía.
● Humildad ante el resultado favorable
● Servir con humildad a quien hizo posible nuestro triunfo

Estas son las actitudes con las cuales se debe formar un jugador de rugby de
excelencia, este es el criterio a adoptar luego de un a victoria. Recuerden que
los índices numéricos son cambiantes, lo que no cambia nunca es la actitud de
quienes entienden el rugby como un medio formativo. Es obligación del coach
hacer comprender este principio fundamental del juego del rugby y del hombre
de rugby, la humildad forja un carácter de por vida.

La actitud ante la trampa


La honestidad es uno de los atributos más importantes que un coach de
excelencia debe transmitir a un jugador de rugby. En los antiguos juegos
griegos todo participante que rompiera las reglas o tratara de sobornar al juez
tenía que pagar una multa y se le obligaba a esculpir una estatua de sí mismo,
inscribiendo en ella su nombre y la naturaleza de su ofensa.
A tales estatuas se las conocía como zanes. Tal vez lo más notable de los
juegos de la antigüedad es que a lo largo de mil años se esculpieron solo 13
zanes. Sin embargo existen otras formas de ser honestos en el deporte que
van más allá de las trampas. En el golf hay una regla que dice que se
descalificará al jugador que falsifique su tarjeta o no la entregue firmada. En
una ocasión el conocido golfista Gary Prayer entregó una tarjeta sin firmar y
fue descalificado. Los periodistas preguntaron si no había ningún juez cerca
que le recordará firmar y el contestó: "Mi amigo, hay ciertas responsabilidades
en la vida que uno no puede hacer descansar sobre los hombros de otros. El
responsable de firmar era yo, y ahora debo pagar las consecuencias"
En 1932 Lauri Lehtinen de Finlandia era favorito para ganar la prueba de los
5.000 metros, sin embargo un norteamericano de apellido Hill comenzó muy
bien la carrera. Cuando Hill quiso adelantar a Lehtinen, este le bloqueo el paso
durante dos momentos motivo por el cual Hill perdió el paso y el ritmo y perdió
la carrera. Fue tal el abucheo de la concurrencia que al momento de ser
coronado ganador, Lehtinen bajo del podio y entregó su medalla a Hill como
muestra de desaprobación por su actitud durante la carrera.

Demostrar como los valores de la honradez y lealtad superan a la humillación


de la trampa son responsabilidades del coach.

La actitud hacia el rival


Sabemos que este es un juego de conjunto que cuenta con algunos elementos
para poder ser realizado. Uno es el referí que puede no estar, otra es la cancha
que también puede faltar, otro es la pelota que podemos conseguir hacerla
nosotros mismos y la última es el adversario que es irremplazable, no
podemos jugar al rugby sin un equipo oponente; de manera que nuestra
actitud hacia el debe ser siempre de agradecimiento por permitirnos compartir
un juego tan apasionante.

Agradecer al rival significa honrarlo con nuestro juego, con nuestra tenacidad,
con nuestra valentía. También honrar a nuestro oponente significa dar el 110
% de nuestra capacidad al logro de un partido brillante. Honrar a nuestro
adversario significa, también, no tener lástima o compasión a la hora de ser
duros, significa marcar la mayor cantidad de puntos posibles, significa luchar
cada pelota como si fuera la última, significa no bajar los brazos si el partido se
escapa en el tanteador. Honrar a nuestro adversario significa tener humildad
ante el éxito y dientes apretados ante la derrota. Honrar significa respetar y
hacerse respetar, en cada tackle, en cada scrum, en cada line, en cada ruck o
en cada maul. Honrar es agradecer la deferencia de jugar con nosotros. Honrar
significa hacer lo correcto en cada momento.

No es honrar al adversario hacer cosas que están fuera del camino de


acercarnos a nuestro objetivo, eso es tratarlo como inferior, y eso
definitivamente, no es honrar al oponente.

La actitud durante el tercer tiempo


Dicen que el tercer tiempo nació en Irlanda, cuando Fergus W. Flannagan,
capitán del Mulligham School, después de un partido con le Farm College del
mismo pueblo, invitó a Dermon O´Flaherty y su equipo a festejar con una copa
la amistad y lealtad que se había forjado a través de la pasión por el juego que
estaba en sus comienzos y necesitaba de la participación de todos. Si bien es
una hipótesis, en el fondo el origen tiene que haber sido compartir una copa
entre amigos después de haber luchado lealmente en el campo de juego. El
tercer tiempo entonces, interesa a gente que comparte y participa de este
juego, y lo vive como medio para ser mejor persona, gente que le interesa al
otro. Así de simple.

Es decir, el tercer tiempo es un lugar de encuentro, de gente de rugby. Un


medio para relacionarse y divertirse, que al igual que el juego, se enseña, se
aprende y se educa desde infantiles, y se sostiene desde el plantel superior y
la diligencia. (extracto de "orígenes y sentido del tercer tiempo" por Cesar
Silveyra (h)).

De forma tal que la actitud del jugador en el tercer tiempo debe ser:
1.Llegar temprano y aseado
2.Servir a su rival antes que a sí mismo
3.Atender a todos
4.Poner onda
5.Estar a disposición de las necesidades de todos
6.Irse lo más tarde posible
Indudablemente esto es aplicable tanto al jugador como al coach, siendo
importante que el coach no solo lo predique sino también lo practique.

3. EL RUGBY DE MAYORES
Conferencia ofrecida por el "Veco" Villegas* con motivo del Primer Congreso de Rugby de Buenos Aires.
Noviembre de 1987.

"El único premio que da el rugby es el placer de jugarlo"


Carlos Villegas

El rugby argentino es un juego en constante crecimiento. Cada vez son más los
clubes, los jugadores y el público que lo rodean. Este crecimiento debe ser
sano, por tradición creció y se ha desarrollado a través de los clubes.
Entonces, hoy, tal como cuando nació el rugby, tienen éstos la enorme
responsabilidad de canalizar por el camino correcto el crecimiento natural de
nuestro juego.

Para cumplir con esta responsabilidad, los clubes cuentan con diferentes
medios. Pero el más eficaz de todos es su rugby superior, el de mayores. Es
sin duda el que sirve de ejemplo para todo ese club, y aquí es bueno recordar
aquello de que los jugadores se hacen desde abajo hacia arriba, pero que los
clubes, y particularmente un tipo determinado de juego, se hace desde arriba
hacia abajo. Esta es la verdadera razón por la que el rugby de mayores merece
un capítulo aparte. Porque debe dar el ejemplo hacia abajo.

El rugby de mayores no tiene como objetivo principal, como muchos creen, el


clasificarse en tal o cual posición, sino que la clasificación es una consecuencia.
Lo importante es dar un ejemplo hacia las divisiones inferiores.

La faz práctica del rugby superior, la vamos a analizar desde tres aristas
distintas: la organización; las técnicas y tácticas en general; y la actitud hacia
el juego. Las tres sumadas, persiguen lo dicho anteriormente. Producir un
rugby superior que sirva de ejemplo interno en cada club.

No decimos que es la única organización posible, sino que en el SIC, en estos


últimos veinte años, dio un resultado excelente. Todo es importante, todo
interactúa. Incluso hablamos, sin trivializar, de la calidez del bar del SIC. Esta
atmósfera, lo decimos muy seriamente, complementa lo que se hace en la
cancha. Muchísimos equipos se han construído hablando en el bar, muchísimas
técnicas se mejoraron en el diálogo alrededor de una copa.
Esta gente tiene que trabajar por el rugby de una manera tan mancomunada,
que sea de por sí un ejemplo para todos los demás participantes del club.
Entre todos ellos, subcomisión de rugby, entrenadores, capitanes, médicos,
empleados, debe haber una confraternidad, una amistad y una relación, poco
burocrática y muy rugbística, que de por sí represente la verdadera autoridad
que va a manejar el plantel superior.

El grupo va a detectar cualquier resquebrajamiento en la relación y no habrá


organización, método, planes, riquezas, que compensen esa falta de autoridad
natural, que se produce cuando las cosas son claras y ordenadas. Este es la
primera responsabilidad de las personas que integran este esquema. Que haya
armonía.

Dentro de este esquema, la figura número uno que debe contar con el apoyo
incondicional de todos los demás, es el Capitán del plantel superior. Es el
destinatario final de los esfuerzos de la autoridad, llamémoslo así, de esta
gente que maneja al rugby.

Todos están poniendo el hombro para que en un vértice final la autoridad


natural -no impuesta- del rugby, sea a través del capitán del plantel superior,
porque esa persona fue elegida por los destinatarios finales del juego.

La tarea: se reunen en forma ordenada dos veces por semana, martes y


jueves, que se han convertido en días tradicionales de entrenamiento de todos
los clubes de rugby del mundo. Empiezan puntualmente a las 20:30. A esa
hora, cambiados, corriendo en la cancha, y eso también es fruto de la
experiencia. Nos ha demostrado que primero, ayuda al jugador a ordenarse en
otros aspectos de su vida, más importantes incluso que el entrenamiento.
Llegar a tiempo al compromiso que adquirió con sus compañeros. Nos permite
cambiarnos, cenar juntos y llegar a casa a una hora razonable. El plazo suele
extenderse los jueves, en que el plantel o parte del plantel alarga la
sobremesa.

Las cenas de post-entrenamiento, de ninguna manera son obligatorias. Pero


son muy convenientes y, cuando se logra que los jugadores lo hagan de buen
grado, son muy positivas. Estar más tiempo juntos, para dar base a la relación
que debe haber en un plantel superior, que es de respeto.

¿Qué hacemos?

Varía el proceso según la época del año. Pero en términos generales podemos
decir que marzo-abril tiene determinada distribución la parte de prácticas,
mayo-junio otras y julio-agosto-septiembre otras.

En marzo-abril la preparación física lleva 40-45 minutos los martes y 30


minutos los jueves, dejando el resto, los martes, a prácticas de los forwards,
posiciones de obtención; y los jueves, a las partes de campo. Los backs, con
prácticas individuales, patear, y dejando los jueves para las prácticas de
unidad de tres cuartos, con y sin oposición. Los jueves, en los últimos 20
minutos, es el trabajo de campo de conjunto.
En mayo y junio se disminuye la parte física, y se incrementa la parte de
rugby. A esa altura del año las prácticas de scrum adquieren una importancia
mayor. En julio, agosto y septiembre la parte física pasa a ser entrada en
calor, que será más o menos alargada según la temperatura y la condición en
que ha quedado el plantel después del partido del fin de semana.

Normalmente, empiezan a sentirse las baquetas de un campeonato duro como


el de Buenos Aires y la regulación de la actividad física es muchísimo más
importante que la cantidad de entrenamiento que hagan. En una palabra,
mucho criterio ahora, para no equivocarse en la dosificación del
entrenamiento.

El plantel superior inicia sus prácticas el 1º de marzo, vieja costumbre de


Catamarca Ocampo, que así quedó. Lo que nos pone a veces en cierta
inferioridad física a comienzos de la temporada. Pero también la experiencia ha
demostrado que nos hace llegar con mayor resto cuando el campeonato exige
mayor tensión.

Normalmente tratamos de que la temporada no pase del 30 de octubre,


incluídos los sevens y viajes al interior, aunque algunas veces, por invitaciones
muy especiales, hemos hecho excepciones.

Ello nos permite tener a la gente más satisfecha con el juego, escaparle a los
meses de mayor calor y, en definitiva, lograr una de las cosas que son
características del SIC: jugadores que juegan muchos años.

Cuanto más práctica se haga con la pelota, mayor éxito vamos a tener con la
concurrencia de jugadores. Nuestra organización debe tender a que el
entrenamiento sea agradable y divertido para un hombre que viene de su
trabajo. Que el jugador vea sentido a lo que hace. Disponer de mayor cantidad
de pelotas y elementos, es muchísimo más importante que la cantidad de
horas que uno dedique.

El espíritu del juego, más que nada, no se logra de una organización como la
que hemos mostrado, sino a través de una transmisión de los más grandes,
fundamentalmente por medio del ejemplo. La manera de conducirse dentro del
club, durante los partidos, durante los entrenamientos, en las relaciones con
los otros clubes, con las Uniones, con los equipos y las Uniones extranjeras.

Sobre la actitud hacia el juego

La más importante de todas. Esta parte es la que va a ser en definitiva ese


ejemplo que reclama un club de su Rugby superior, a través de su capitán, sus
jugadores y sus encargados, debe medirse integralmente dentro y fuera de la
cancha.

La actitud hacia el rugby no admite localizaciones parciales. No podemos decir:


“qué buen partido dentro de la cancha, pero qué flojo que es cuando el partido
terminó” y viceversa, “estos tipos son bárbaros en el bar, pero en la cancha
aflojan”. La actitud de ir siempre para adelante, con apoyo y continuidad
durante ochenta minutos, debe ser la consecuencia natural de un equipo que
así lo ha hecho en una comida del equipo, en una reunión. Actitud hacia el
juego dentro y fuera de la cancha, es lo que define si un equipo merecer ser
llamado de rugby, o simplemente un equipo de deporte.

El rugby es escencialmente un deporte de actitud, y justamente vamos a tratar


de definir sin pretender ser completos, algunas acciones concretas que marcan
una correcta actitud.

1) La actitud en entrenamiento.

Ser puntual, estar cambiado en el horario acordado y estar dispuesto a realizar


una práctica que sea para mejoramiento propio y del grupo. No basta con que
la práctica sea para cumplir con lo que dice el Capitán o el entrenador. Sigue
con guardar un silencio natural, pero que también encuentre el momento para
plantear todas las dudas.

2) La actitud en la cancha.

Debe ser básicamente la de aquel que agrande los pequeños errores del
oponente y disimule los grandes errores propios. Mantener en la cancha una
actitud tal que sistemáticamente nuestro equipo esté imponiendo condiciones,
aun con limitaciones técnicas o tácticas. Pero las imponemos por actitud. Ir
siempre para adelante, mantener una posición ordenada y sanamente
agresiva, tacklear con todo como aspecto distintivo del rugby que queremos
jugar. No perdonar la más mínima oportunidad de ataque y no flaquear jamás
en defensa.

3) Inmediatamente después del partido.

Algo muy preocupante en el rugby actual, es que se han dejado de dar los
hurras por el oponente y se limita a saludos en algunos casos, de cumplido,
más que a un real agradecimiento por el partido que se jugó. Un rugby de
mayores para dar ejemplo, debe inmediatamente después del silbato final
superar cualquier sentimiento.

No puede haber otra cuestión más importante que el adversario por los
próximos segundos. Ya habrá tiempo para el festejo si ganamos o para el
análisis si perdimos. Para el desborde de alegría, o para la cara larga.

Esta es la actitud de un plantel superior que el club necesita para dar el


ejemplo a los más jóvenes. Las enseñanzas de los mejores maestros del rugby
juvenil morirán, sin esta actitud.

4) La reunión después del partido.

Aquí tambien se demuestra actitud. Esmerarse por atender, compartir,


aprovechar la oportunidad de saber con quién se jugó. Qué hace, qué no hace,
qué piensa. Esta es la oportunidad. También sin discrepancias. Como visitante,
la actitud es similar.
3 EL RUGBY UNA ESCUELA DE VIDA

En una época marcadamente materialista como la que vivimos, no es fácil


enseñar y difundir un deporte como el nuestro dentro del contexto de su
espíritu y de sus tradiciones. Todo parece indicar dentro del ambiente
deportivo determinado como el que nos rodea, que lo único realmente
importante es ganar y para ello cualquier precio suele ser pagado.

Además el "periodismo especializado" cada vez más, exalta al triunfador al


mismo tiempo que disminuye sistemáticamente lo realizado por el perdedor.

Nadie que haya entendido correctamente el rugby, y el deporte en general, lo


enseña o lo practica "para perder". Por el contrario si el juego consiste en
tratar de marcar más tantos que el adversario, es muy sano luchar por hacerlo
y esto es precisamente "tratar de ganar". Pero de ninguna manera significa
que debe recorrerse cualquier camino para arribar a la victoria o que en el caso
de no alcanzarla, lo realizado no sirve para nada y uno debe quedar sumido en
una gran depresión por la derrota sufrida.

Hace mucho aprendí de ese verdadero maestro del rugby argentino que se
llamó Don Francisco Ocampo, que "Un deporte vale como consecuencia de la
educación que deja en quien la practica".

Esta educación está más allá de un triunfo, o muchos de ellos, o de una


derrota, o muchas de ellas. Esta educación se refiere a la capacidad del
hombre de darlo todo de sí sin pedir nada a cambio. Es la entrega total a una
causa (en rugby llamada equipo, colores, amistad) como consecuencia de un
compromiso adquirido previamente. Este compromiso es absolutamente moral
y tiene como tal muchísima más fuerza que el más severo de los contratos
firmados por los llamados "deportistas profesionales".

El Rugby Football ha logrado permanecer luego de más de un siglo de vida


totalmente amateur.

Han ido variando sus reglas, sus técnicas y métodos de entrenamiento. Los
propios jugadores han decidido reclamar más exigencias en las prácticas para
luego poder disfrutar más aún en los partidos.

Pero el espíritu y tradiciones del juego están allí erguidos y siguen rigiendo la
viada de este juego único en el mundo.

Sin embargo, y como señalaba al comienzo de este escrito, la enseñanza del


rugby dentro de su contexto es cada día más difícil debido a la influencia, cada
vez mayor, del medio ambiente profesionalizado que lo rodea y que trata de
meterse donde nadie lo ha llamado.

Pero el rugby tiene enormes reservas y, al menos hasta el momento, viene


ganando la batalla implícita que existe por tratar de mantener su espíritu
tradicional por encima de mezquinos intereses materialistas.
¿Cómo ha logrado el Rugby Football mantenerse en pie cuando los otros
deportes han sucumbido ante el avance del profesionalismo?

Creo que la razón está en la correcta enseñanza que se hizo de este noble
juego desde hace muchos, pero muchísimos años atrás que lo convirtieron en
una verdadera Escuela de la Vida.

Por suerte y alegría de todos los que tenemos el privilegio de pertenecer a la


familia del Rugby Football, el chico que se inicia en nuestro juego es enseñado,
junto a pasar la pelota, correr con ella y tacklear, a que el juego del rugby es
un complemento de nuestras vidas que busca hacer hombres mejores. Y para
estos se enseña a soportar los fuertes golpes del juego sin protestar. A dar
todo de sí por su "team", a defender a su compañero ante la presión de la
oposición y a que jugamos gracias al adversario por lo que debemos estarle
agradecidos por la oportunidad que nos brinda.

Toda la dureza tensión propias de las grandes batallas de rugby se ven luego
continuadas en la amable reunión de los dos equipos luego del partido
(felizmente denominada en nuestro país "Tercer Tiempo") donde alrededor de
un vaso de cerveza los jugadores se conocen más entre sí y establecen lazos
de amistad que en no pocos casos, se vuelven imperecederos.

Esta es una de las características principales de nuestro juego y quien no


practique la idea de que el rugby consta de "tres" tiempos no ha entendido
este gran juego en toda su dimensión.

Las características propias del juego en sí hacen del rugby un juego ideal para
mejorar al hombre como tal. En él se da una mezcla perfecta de fuerza,
habilidad, coraje, inteligencia, capacidad individual y sentido de equipo. Todo
se conjuga para dar lugar al juego más formidable de todos.

Pero todo esto adquiere su máxima expresión sólo si se lo lleva a la práctica


por amor al juego sin pedir a cambio otra cosa que no sea el placer de entrar a
una cancha de rugby.

Así es el Rugby Football. Así debemos mantenerlo para bien de los que nos
siguen y no debemos engañarnos: Querer ganar es sano siempre y cuando se
usen los caminos correctos para lograrlo. Querer mejorar la técnica del juego
es sano dado que esto lo hace más divertido para el que lo juega. Querer
mejorar el nivel de un club, de una Unión o de un jugador es sano pues enseña
a luchar organizadamente para lograrlo.

Pero todo esto debe ser logrado como consecuencia de la práctica correcta del
juego y así estamos haciendo Escuela de Vida por medio del Rugby Football.

El juego en la Argentina tiene un futuro brillante. Si bien es mucho lo que nos


falta en los aspectos organizativos, administrativos y de infraestructura de
apoyo, se tiene lo mejor y que es una base muy sólida para su correcto
desarrollo: un fuerte principio amateur que permitirá que el rugby siga siendo
un deporte y no un espectáculo profesional como otros tantos.
Todos los que tenemos el orgullo de pertenecer al rugby debemos tomar el
firme compromiso de mantener estas tradiciones y entender que los tiempos
que siguen serán muy difíciles frente al avance del profesionalismo.

Este profesionalismo viene por distintos medios desde "fuera" del ambiente del
rugby.

Por esto mismo es fácilmente derrotable si los que estamos "adentro"


queremos seguir disfrutando de este ambiente único que tenemos o, dicho en
otras palabras, si queremos seguir manteniendo para nuestros hijos esta
Escuela de Vida, que construyeron nuestros mayores y que se llama Rugby
Football.

4. SOBRE TECNICAS y TACTICAS

Técnica en cualquier disciplina es una manera de hacer las cosas. Táctica, es


un determinado camino a seguir en determinadas circunstancias.

La técnica está más asociada a una manera de jugar al Rugby. La táctica, está
más asociada a herramientas o armas que uno usa en determinados
momentos para ser exitoso. Las dos deben congeniar para tener un equipo
balanceado. Buena técnica y buena táctica.

En resumen, en el rugby superior los encargados junto con el capitán del


equipo tienen bien en claro a principios de temporada, las distintas técnicas
individuales y de los dos subconjuntos básicos, forwards y backs, que deben
primar para alcanzar una técnica de conjunto general, cualquiera sea ésta.

Tener bien claras dos, tres, cuatro tácticas para ser utilizadas en distintas
circunstancias de un mismo partido, o de un mismo torneo. Y estas tácticas
deben ser muy bien conocidas por los jugadores, pero básicamente por el
capitán del equipo, como número uno, y por los medios en segundo término.
Una definición bien amplia. Para el ataque por el fondo del line-out, para el
ataque por la base del scrum, para el juego desplegado con los backs, para la
utilización de la patada a cargar, las diagonales, para la situación del equipo
dentro de sus veintidós metros, o de las contrarias.

Tácticas, caminos a seguir en determinadas circunstancias

Este segundo capítulo a este nivel, debe estar sumamente desarrollado, es el


escalón final del juego y por eso las personas que integran el esquema
adjunto, deben ser personas que intensifiquen esta parte del conocimiento.
Con reuniones paralelas, sobre todo pensando, en la oficina, en el bar, en la
casa.

Frases

● “Todo gran equipo se forma a partir del pie izquierdo del N° 1”


● “Este juego es tan simple que cuesta entenderlo”
● “Muchos pueden saber mucho de Rugby, pero pocos son los que lo
entienden”
● “No solo tenemos que enseñar a jugar Rugby, tenemos que enseñar a
enseñar Rugby, a dirigir Rugby, a administrar el Rugby, a querer ser
parte del Rugby”
● “El Club somos todos. Los que juegan bien, lo que juegan mal, los que
enseñan, los que colaboran con los que enseñan, los que solo vienen a
ver a la primera, los padres de los jugadores, los hermanos aunque no
jueguen Rugby, los empleados, el concesionario, hasta los arboles que
nos dan su sombra”
● “Es tan importante para el Club el chico que empezó a jugar el sábado en
la pre décima como el Capitán de la primera”
● “Uds. llegan al Club y el vestuario esta limpio, la cancha impecable, las
pelotas, los bidones, la mesa puesta para el Tercer Tiempo... Hubo
mucha gente trabajando para esto. Como les retribuyen tantas
atenciones? Jugando el mejor Rugby posible”
● Cuando le entregaron un Cap a Tomas Petersen en la cena de fin de año,
refiriéndose a él Veco dijo: “Escuche palabras magnificas sobre Tommy
esta noche, todas son verdad. Me quedo con lo que dijo el Gallego
(Miguel Iglesias) 'Tomas es un jugador diferente y hay radica su
grandeza' . Pero saben porque Tommy es diferente? Porque juega acá en
el Club y en Los Pumas con la alergia de un chico de novena. Tommy por
el bien del Rugby argentino, no crezcas, no pierdas esa alergia”