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UNIVERSIDAD CATÓLICA "NUESTRA SEÑORA DE LA ASUNCIÓN"

Master Interuniversitario en Formación de profesorado de Calidad para la docencia


preuniversitaria y universitaria (MIFORCAL)

Curso Propedéutico
Seminario Universidad Siglo XXI

Prof. Dr. José Brun

TRABAJO MONOGRÁFICO:

LOS DESAFÍOS DE LA POSTMODERNIDAD PARA LA


UNIVERSIDAD CATÓLICA

Jorge Andrés Silva Stransky

Julio de 2007

Introducción
Para reflexionar sobre los desafíos que se plantean a la universidad al inicio del tercer
milenio es necesario antes que nada tratar de identificar los aspectos principales que
caracterizan al momento histórico que vivimos. Existe un consenso entre varios autores
que este es un momento de transición a una nueva época, con una sociedad radicalmente
diferente.

“Algunos hablan de una emergente Era espacial, Era de la información, Era electrónica
o Aldea global o la era tecnetrónica. El sociólogo Daniel Bell describe el advenimiento
de una ‘sociedad postindustrial’. Los futuristas soviéticos hablan de la RCT, la
‘revolución cientificotecnológica’ Pero ninguno de estos términos es adecuado”.

“La Humanidad se enfrenta a un salto cuántico hacia delante. Se enfrenta a la más


profunda conmoción social y reestructuración creativa de todos los tiempos. Sin
advertirlo claramente, estamos dedicados a construir una civilización
extraordinariamente nueva1”.

Aunque se visualizan acelerados y múltiples cambios en todos los ámbitos, podríamos


resumir diciendo que los aspectos principales a tener en cuenta son:

- La difusión de la información como nunca antes gracias a los avances de la


tecnología de la información y la comunicación.
- La filosofía postmodernista.
- La globalización, con el capitalismo neoliberal como sistema económico
predominante.

Estos aspectos no están aislados entre sí, sino forman diferentes facetas de la sociedad
post industrial que se comienza a desarrollar a fines del siglo XX. Representan los
fundamentos científicos, filosóficos, económicos y políticos de una nueva sociedad en
donde las universidades deben desenvolverse.

La transición a esta nueva época es un proceso gradual, en ese sentido Lyotard afirma:
“… el saber cambia de estatuto al mismo tiempo que las sociedades entran en la edad
llamada postindustrial y las culturas en la edad llamada postmoderna. Este paso ha
comenzado cuando menos desde fines de los años 50, que para Europa señalan el fin de
su reconstrucción. Es más o menos rápido según los países, y en los países según los
sectores de actividad: de ahí una discronía general que no permite fácilmente la visión
de conjunto2”

El cambio que se está produciendo es uno de los más importantes en la historia humana,
que Alvin Toffler imagina como una sucesión de olas de cambio, que van extendiéndose
sobre los pueblos pero no uniformemente en todas partes. Ahora estamos recibiendo los
embates de la tercera ola: “el nacimiento de la agricultura constituyó el primer punto de
inflexión en el desarrollo social humano y … la revolución industrial formó la segunda
gran innovación, …cada una de ellas no como un acontecimiento instantáneo, sino
como una ola de cambio desplazándose a una determinada velocidad3”.

Información y tecnología
Si algo caracteriza a la sociedad actual es el extraordinario volumen de informaciones al
alcance de las personas gracias a los modernos medios de comunicación y manejo de la
1
Toffler, Alvin. La Tercera Ola, pág. 9
2
Lyotard, Jean Francois. La Condición Posmoderna, pág. 6
3
Toffler, Alvin, op. cit. pág. 11

2
información: radio, teléfono, televisión, satélites de comunicación, redes de
computadoras. Las noticias se difunden en forma casi instantánea a todas partes del
mundo, salvo a grupos de población excluida y marginada del sistema.

Sobre el impacto de los avances tecnológicos, no sólo en la cultura y la sociedad sino en


el mismo hombre reflexiona de la siguiente manera Teilhard de Chardin:

“¿Qué vemos, en realidad, que está ocurriendo en este paroxismo moderno? Se ha dicho
una y otra vez. Con el descubrimiento, hecho tan solo ayer, del ferrocarril, del
automóvil y del aeroplano, la influencia física de cada hombre, restringida antes a unas
cuantas millas, alcanza ahora cientos de leguas y más. Mejor aún: gracias al prodigioso
hecho biológico representado por el descubrimiento de las ondas electromagnéticas,
cada individuo se encuentra en adelante (de modo activo y pasivo) simultáneamente
presente, sobre mar y tierra, en cada uno de los rincones de la tierra4”.

Cada una de las herramientas tecnológicas creadas por el hombre actúa como una
prolongación o extensión del individuo. Las máquinas simples como la palanca, la
rueda, multiplican su fuerza muscular. Posteriormente se domestican los animales, con
lo cual se consigue una mayor potencia muscular. La invención de la escritura posibilita
una extensión de su memoria, pues anteriormente todo debía transmitirse por medio de
narraciones. La invención de la imprenta por Gutemberg permite multiplicar aún más la
difusión de los conocimientos. En el siglo XIX se generaliza la revolución industrial en
la cual la potencia suministrada por el vapor y luego por la electricidad y los motores de
combustión interna sustituyen la energía humana o animal.

Finalmente, la revolución cibernética, con la invención de la computadora y los medios


modernos de comunicación se está creando una especie de extensión de la mente
humana. Efectivamente, “existen medios que permiten al hombre multiplicar su
capacidad mental en proporción análoga a como las herramientas mecánicas
multiplicaron su fuerza física durante aquella vieja primera revolución industrial5”.

El impacto de los últimos avances tecnológicos cambia totalmente la visión que el


hombre tiene del mundo que lo rodea y de sí mismo. Las distancias se han acortado y es
técnicamente posible estar “virtualmente” presente como espectador y aún de dialogar
en forma simultánea con personas alrededor de nuestro planeta. Según el análisis de
McLuhan: “Los descubrimientos electromagnéticos han hecho resucitar el campo
simultáneo en todos los asuntos humanos, de modo que la familia humana vive hoy en
las condiciones de ‘aldea global’. Vivimos en un constreñido espacio único, en el que
resuenan los tambores de la tribu”6

En un primer análisis las tecnologías de la información y la comunicación disminuyen


las distancias entre los hombres y como consecuencia puede pensarse que contribuirían
a aumentar el nivel cultural general y el entendimiento a nivel global. Sin embargo,
varios autores postulan que también afectan al intelecto del hombre de una manera más
profunda. En la época actual van ganando preponderancia los medios audiovisuales de
comunicación en detrimento de la lectura. Según la tesis de McLuhan la lectura tiene

4
Teilhard de Chardin, Pierre. El Fenómeno del Hombre, pág. 240, citado en McLuhan, Marshall. La
galaxia Gutemberg, pág. 29
5
Blázquez Entonado, Florentino y otros. Sociedad de la Información y Educación, pág. 16
6
McLuhan, Marshall. La galaxia Gutemberg, pág. 29

3
importancia capital en el desarrollo del intelecto: “el alfabeto fonético produce la
ruptura entre el ojo y el oído, entre el significado semántico y el código visual; y, así,
solo la escritura fonética tiene el poder de trasladar al hombre desde un ámbito tribal a
otro civilizado7”

La civilización moderna surge luego de la difusión general de la escritura fonética con


la imprenta. La lectura y comprensión de la escritura fonética exige el desarrollo de las
facultades mentales de análisis y raciocinio, que hicieron posible el desarrollo industrial
y los estados – nación. Sin embargo en las sociedades tribales las informaciones se
transmiten mediante narraciones orales, sin ruptura entre el ojo y el oído, por lo tanto el
oyente se identifica fácilmente con el contenido de la narración. La narración es
aceptada no por haber reflexionado sobre su contenido sino por la autoridad del que la
transmite que representa la tradición en la sociedad tribal.

Así, según McLuhan la utilización cada vez mayor de los medios audiovisuales está
haciendo cambiar la mentalidad de las personas de la manera en que fueron afectadas
cuando empezó a generalizarse la palabra escrita. “El hecho de que las sociedades
cerradas son el resultado de las tecnologías basadas en el lenguaje hablado, el tambor y
el oído, nos trae, en los comienzos de la era electrónica, a la integración de toda la
familia humana en una sola tribu global8”

Podemos ver a diario ejemplos de estas afirmaciones en la publicidad televisiva que


apela simultáneamente a la vista y el oído para despertar en el espectador la necesidad
de comprar, apelando a despertar sus impulsos y sentimientos y sin ningún argumento
razonable valedero.

En la misma línea de los argumentos de McLuhan se encuentra Giovanni Sartori que en


su obra Homo Videns postula que la televisión tiene un efecto pernicioso sobre la
capacidad de raciocinio del espectador. En las palabras de Sartori: “La tesis de fondo es
que el video está transformando al homo sapiens, producto de la cultura escrita, en un
homo videns, para el cual la palabra está destronada por la imagen9”

Aseguran estos autores que, la capacidad del hombre de comprender y razonar se


desarrolla mediante el ejercicio constante de interpretar el alfabeto fonético. Esta es la
base de la comprensión de los conceptos y del raciocinio lógico. Así, aunque los medios
audiovisuales proporcionan al público una cantidad de información nunca vista antes en
la historia humana, tienen el efecto indeseable de menguar sus facultades de raciocinio.

“Todo el saber del homo sapiens se desarrolla en la esfera de un mundo inteligible (de
conceptos y de concepciones mentales) que no es, en modo alguno, el mundo sensible,
el mundo percibido por nuestros sentidos. Y la cuestión es ésta: la televisión invierte la
evolución de lo sensible en inteligible y lo convierte en el golpe de vista, en un regreso
al puro y simple acto de ver. La televisión produce imágenes y anula los conceptos, y de
este modo atrofia nuestra capacidad de abstracción y, con ella, toda nuestra capacidad
de entender10”

7
Ibíd. pág. 25
8
Ibíd. 9
9
Sartori, Giovanni. Homo videns, p. 11.
10
Sartori, Giovanni, Op. Cit., pág. 47.

4
Siendo así, el “homo videns” puede ser presa fácil de quienes manipulan la información
para favorecer a sus objetivos de poder político y/o económico. En consecuencia la
concentración de poder en unos pocos aumentaría cada vez más en detrimento de la
libertad y de las instituciones democráticas.

Sin embargo, otros autores no están de acuerdo con estas ideas pesimistas. Por ejemplo
Toffler dice que las características de centralización y uniformidad de los mensajes en
los medios de comunicación en realidad pertenecen a la era industrial que está
terminando donde todo se dispone de acuerdo al principio de producción en serie en las
fábricas.

“A todo lo largo de la Era de la segunda ola, los medios de comunicación de masas se


fueron haciendo cada vez más poderosos. En la actualidad se está produciendo un
cambio sorprendente. A medida que avanza la tercera ola, los medios de comunicación,
lejos de extender su influencia, se ven de pronto obligados a compartirla. Están siendo
derrotados en muchos frentes a la vez por lo que yo llamo los medios de comunicación
desmasificados11”.

Aparece la televisión vía cable, donde el espectador puede elegir libremente ente una
gran variedad de oportunidades de entretenimiento, información y formación; los
videojuegos y sobre todo Internet donde el abanico de opciones es prácticamente
ilimitado. Inclusive en los canales abiertos se está viendo el cambio, pues los programas
más populares son aquellos en los cuales el público puede participar ya sea con su voto
o enviando mensajes electrónicos a los presentadores, la interactividad con los
espectadores es cada vez más valorada.

Por otro lado, la avalancha de informaciones que se recibe obliga a crear un


ordenamiento mental para clasificarlas e interpretarlas.

“En vez de limitarnos a recibir nuestro modelo mental de la realidad, ahora nos vemos
obligados a inventarlo y reinventarlo continuamente. Eso coloca una enorme carga
sobre nosotros. Pero conduce también hacia una mayor individualidad, hacia una
desmasificación de la personalidad, así como de la cultura12”.

El hombre de la era industrial, al recibir la mayoría de sus informaciones a través de la


lectura, tenía un esquema mental lineal, el razonamiento lógico deductivo. Sin embargo
en la postmodernidad gran cantidad de información debe ser procesada por la mente en
forma simultánea, por lo tanto se refuerzan otros tipos de razonamiento. “En el nuevo
entorno propiciado por las nuevas tecnologías, y en particular aquellas en las que
predomina lo audiovisual, podría estarse cultivando un «nuevo orden de los sentidos»,
y, de ese modo, formas diferentes de conocimiento y transmisión de la cultura. Uno de
los rasgos más característicos, en lo que se refiere a la adquisición del conocimiento y el
desarrollo de los procesos mentales correspondientes, sería la prevalencia de la
inteligencia simultánea a expensas de la lineal y sucesiva13”.

11
Alvin Toffler, Op. Cit., pág. 105
12
Alvin Toffler, Op. Cit., pág. 110
13
Blázquez Entonado, Florentino y otros. Sociedad de la Información y Educación, pág. 44

5
LA FILOSOFÍA POSTMODERNISTA
Para entender al postmodernismo hay que pensar en él como una reacción contra los
pensamientos predominantes en la época de la modernidad: el endiosamiento de la
razón y la técnica que darán soluciones a todos los problemas humanos. Aunque por
caminos distintos marxistas y liberales en el fondo prometían la misma utopía, satisfacer
todas las necesidades humanas a través de la ciencia y la técnica y del progreso
constante sin límites. Sin embargo, las utopías no se realizaron y en cambio produjeron
guerras, revoluciones, sufrimiento y muerte en forma nunca vista antes.

“La segunda ola trajo consigo una fantástica ampliación de la esperanza humana. Por
primera vez, hombres y mujeres se atrevieron a creer que podrían ser vencidas la
pobreza, el hambre, la enfermedad y la tiranía. Escritores utópicos y filósofos, desde
Abbe Morelly y Robert Owen hasta Saint-Simon, Fourier, Proudhon, Louis Blanc,
Edward Bellamy y decenas de otros, vieron en la naciente civilización industrial la
potencialidad de lograr paz, armonía, pleno empleo, igualdad de riqueza o de
oportunidades, el fin de los privilegios basados en el nacimiento, el fin de todas aquellas
condiciones que parecieron inmutables o eternas durante los centenares de miles de años
de existencia primitiva y los millares de años de civilización agrícola14”.

Surge así como reacción la filosofía postmodernista uno de cuyos precursores es


Friedrich Nietzsche (1844 – 1900). Es conocida su provocadora frase: “Dios ha
muerto15”, que aparece publicada en 1885. Para él ya no existen valores universales a
los cuales hacer referencia, todo es relativo. La noción de nihilismo desempeña un papel
importante en el pensamiento de Nietzsche. Este nihilismo consiste justamente en
destruir el sistema de valores tradicional.

El punto central de sus ideas es el concepto del Superhombre. “Yo predico el


Superhombre. Yo os anuncio el Superhombre. El hombre es algo que debe ser
superado16”. El Superhombre debe atreverse a seguir sus impulsos, a ir contra lo que la
sociedad consideraba entonces como correcto.

Gianni Vattimo, filósofo y político italiano nacido en 1936 y uno de los grandes
exponentes del postmodernismo, comenta la condición del superhombre descrita por
Nietzsche, subrayando la diametral diferencia con el concepto del hombre moderno,
guiado por la razón y por elevados ideales:

“La condición de este hombre, que es el hombre moderno en cuanto toma nota de
la muerte de Dios, no es la de quien ha encontrado por fin la paz en el
reconocimiento de la verdad; lo que la caracteriza, por el contrario, es la hybris, una
especia de violencia en relación a sí mismo y a las cosas… El tránsito a la condición
ultrahumana, como también el tránsito del nihilismo pasivo al nihilismo activo, no
es el establecerse en una condición de salud del alma, de claridad, de conciliación y
fin de los conflictos; sino una liberación del juego de las fuerzas, una
intensificación de toda la actividad vital que consiste, como dice Más allá del bien y
el mal, en «violentar, preferir, ser injustos, querer ser diferentes»17”

14
Alvin Toffler, Op. Cit., pág.26
15
Nietzsche, Friedrich. Así habló Zaratustra, pág. 6
16
Nietzsche, Friedrich. Op. Cit., Pág. 7
17
Vattimo, Gianni. Más allá del sujeto. Nietzsche, Heidegger y la hermenéutica, pág. 33

6
El filósofo alemán Martín Heidegger (1889-1976) definió al hombre como un “ser para
la muerte18”. El hombre, que él identifica como Dasein o ser-ahí, tiene una única
certeza, la de su muerte. .

“El pensamiento de Heidegger parece que puede resumirse en el hecho de haber


sustituido la idea de ser como eternidad, estabilidad, fuerza, por la de ser como vida,
maduración, nacimiento y muerte: no es aquello que permanece, sino que es, de modo
eminente (en el modo del ontos on platónico), aquello que deviene, que nace y
muere19”.

Vattimo desarrolla las tesis de Nietzsche y Heidegger, introduciendo el concepto del


“pensamiento débil”, que debe reemplazar al pensamiento fuerte, de las verdades
metafísicas absolutas. La postmodernidad debe tener como eje central la tolerancia de la
diversidad, de diferentes ideas y opciones de vida. Por lo tanto desaparecen las
referencias absolutas y cambia totalmente el rol de la filosofía, en sus propias palabras:

“Creo precisamente que la filosofía no puede ni debe enseñar a dónde nos dirigimos,
sino a vivir en la condición de quien no se dirige a ninguna parte. Cada vez más, me
parece que la principal mistificación de la ideología es la que se puede llamar la «falacia
platónica», la atribución del carácter de eternidad y estabilidad al ser. En base a esta
mistificación, el saber tendría la tarea de individualizar la verdad, un principio primero,
un punto de referencia seguro y definitivo: precisamente el lugar hacia el que la
existencia se dirige, y del cual toma las propias «directrices», también prácticas. Pero el
lugar al que la existencia se dirige es la muerte20”.

Ludwig Wittgestein (1889 – 1951) nació en Viena, pero posteriormente adopta la


nacionalidad británica, desarrolla sus ideas filosóficas estudiando el lenguaje y su
función central en la cultura, y llama “«juego de lenguaje» al todo formado por el
lenguaje y las acciones con las que está entretejido21”. Todas las creaciones del intelecto,
no son otra cosa que “juegos del lenguaje” en donde varios interlocutores fijan las
reglas del juego. Como en los juegos de salón ocurre una lucha de poderes, hay
ganadores y perdedores, y los más fuertes pueden imponer sus reglas en el juego. En
consecuencia, esto conduce a un relativismo total: “Verdadero y falso es lo que los
hombres dicen; y los hombres concuerdan en el lenguaje. Ésta no es una concordancia
de opiniones, sino de forma de vida22”.

Por otro lado, el postmodernismo critica la actitud de la ciencia moderna de legitimarse


mediante un fin superior, como ser el derecho de los pueblos a la ciencia para progresar
o la voluntad divina. No es posible dar una explicación única de la realidad, la ciencia es
apenas un “juego del lenguaje” en el cual varios actores se ponen de acuerdo. Y es
también un juego donde los más fuertes (los gobiernos, las grandes empresas y otros
intereses) imponen las reglas, qué se debe investigar y qué no. La ciencia “…debe
legitimar sus reglas de juego. Es entonces cuando mantiene sobre su propio estatuto un
discurso de legitimación, y se la llama filosofía. Cuando ese metadiscurso recurre
explícitamente a tal o tal otro gran relato, como la dialéctica del Espíritu, la
hermenéutica del sentido, la emancipación del sujeto razonante o trabajador, se decide
18
Heidegger, Martín. El ser y el tiempo, p. 274
19
Vattimo, Gianni. Op. Cit. , pág. 66
20
Vattimo, Gianni. Op. Cit. Pág. 11
21
Wittgestein, Ludwig. Investigaciones Filosóficas, pág. 10.
22
Ibíd. pág. 78.

7
llamar «moderna» a la ciencia que se refiere a ellos para legitimarse…Simplificando al
máximo, se tiene por «postmoderna» la incredulidad con respecto a los metarrelatos23”.

Para los postmodernistas las ideologías de la modernidad que lo subordinaban todo a


utopías por las cuales era necesario sacrificar vidas si fuera necesario, han causado
atrocidades, masacres sin paralelo en la historia durante las dos guerras mundiales, los
campos de concentración y exterminio de seres humanos en Auschwitz, y en la Unión
Soviética, las bombas atómicas, los bombardeos en Vietnam y otras barbaridades
ocurridas en el siglo XX. Por lo tanto, es preferible no creer en nada, no buscar ninguna
justificación en un ideal superior. El pensamiento fuerte corresponde a una época
atrasada, a tiempos de barbarie que ya no deben retornar.

“El hombre recorre el camino desde su centro hacia un término desconocido, “X”. No
tiene necesidad de la seguridad extrema que le daba un antiguo mito mágico: Dios. El
mundo es un evento de juego de interpretaciones lingüísticas dentro de diversos
horizontes concretos. Este nuevo pensamiento se llama “Pensamiento Débil”, que es el
único posible, y que se afirma contra el pretendido “Pensamiento fuerte”, que no pasa
de ser un mito, una fábula superada por la postmodernidad24”.

En conclusión, para los postmodernistas no existe una única verdad, todas son verdades
a medias que consisten apenas en acuerdos aceptados en forma más o menos
generalizada en una determinada sociedad y en un tiempo determinado. Esto es en
teoría, pero desaparecidas las referencias metafísicas, en realidad quienes determinarán
qué es correcto y que no lo es serán quienes detentan el poder económico, político y
mediático, procurando de esta forma acumular cada vez más poder. Preocupados por los
excesos a que llevó la fe ciega en las ideologías han pasado al otro extremo, a un
relativismo que lo acepta todo en nombre de la tolerancia a la diversidad. “No se
rehúsa ahora ni la filosofía, ni la religión, ni la ciencia, pero se
consideran como juegos lingüísticos en el caleidoscopio pirotécnico de
un saber no más monológico sino pluralístico y disipado. Se llega a un
sincretismo o a una indiferencia total. Así el hombre postmoderno
permanece solo, débil, pobre e inseguro; al perder a Dios ha perdido
su propia identidad25”.

El capitalismo neoliberal y la globalización


Como se ha mencionado precedentemente las sociedades postindustriales comienzan a
surgir luego de la reconstrucción de Europa a fines de los años 50 y esta ola de cambio
se va extendiendo por el mundo, en una forma más acelerada luego de la caída de los
gobiernos comunistas en Europa del este a fines de los años 80.

La producción industrial abandona el sistema implementado por Henry Ford de la


producción en donde numerosos obreros ejecutan una pequeña parte del proceso dentro
de una única planta industrial. En su lugar se desarrolla un sistema de producción
postfordista caracterizado por:

23
Lyotard, Jean Francois. Op. cit., pág. 4
24
Card. Javier Lozano Barragán, Rasgos del pensamiento postmoderno, pág. 11
25
Card. Javier Lozano Barragán, Rasgos del pensamiento postmoderno, pág. 13

8
• Tercerización: las diversas piezas son producidas por terceros que actúan como
proveedores, las fábricas con utilización intensiva de mano de obra se trasladan
a países menos desarrollados buscando los menores costos salariales y
beneficios sociales, en muchos casos lo único que la empresa posee es la marca,
la producción y distribución se tercerizan totalmente. Se generaliza el régimen
de la “maquila” término originario de México para identificar a la producción
subcontratada para empresas transnacionales en países donde la mano de obra es
barata.
• Automatización: cada vez mayor de las operaciones en las fábricas. El personal
se reduce a lo imprescindible para limpieza y vigilancia unos pocos técnicos y
administradores.
• Empresas transnacionales: se van fortaleciendo y creciendo en número, su
funcionamiento se ve facilitado por las tecnologías de la información y la
comunicación. La producción, la distribución y el flujo de capitales se realizan a
nivel global (globalización de la economía). “Para los años 80, se estimó que
había alrededor de 10.000 corporaciones trasnacionales de todos los orígenes
nacionales, y al comienzo de los 90 en torno a tres veces más26”.
• Aparición de nuevos sectores de alta tecnología donde se obtienen las mayores
ganancias: microelectrónica, informática, comunicaciones, biotecnología, etc.

Este sistema de producción necesita de grandes capitales y utiliza menos mano de obra
(y ésta mucho más especializada) que en el sistema fordista. “La revolución tecnológica
ha puesto en manos del sistema de producción y economía capitalista herramientas
poderosas para alcanzar cotas de riqueza material sin precedentes, excedentes de
producción y capitales que, bajo el nuevo orden de la globalización económica y
financiera, hacen posible generar más bienes y productos, utilizar procesos y
procedimientos capaces de maximizar los beneficios reduciendo al tiempo los costes de
la producción27 ”.

Cabe señalar que las sociedades postindustriales se desarrollan conforme a un modelo


económico que no es nuevo, sino una modernización de los métodos del capitalismo del
siglo XIX denominada neoliberalismo con “…sus mismos fines de siempre:
incremento de los beneficios y excedentes y respeto sagrado por la propiedad privada de
la riqueza28”.

La caída de los gobiernos comunistas y la difusión del modelo de economía neoliberal


por todo el mundo llevó a Francis Fukuyama a afirmar en su libro El fin de la Historia y
el último hombre (1992), “la Historia humana como lucha de ideologías ha concluido,
ha dado inicio a un mundo basado en la política y economía liberal … Con el fracaso
del régimen comunista se demuestra que la única opción viable es el liberalismo
democrático que se constituye así en el llamado pensamiento único: las ideologías ya no
son necesarias y han sido sustituidas por la Economía29”.

Los principales exponentes del neoliberalismo pregonan que el simple juego de las
reglas del mercado asegurará la prosperidad para todos, con un Estado mínimo cuya
intervención se reduce a temas como la seguridad pública, administración de la justicia
26
Arrighí, Giovanni. La globalización, la soberanía estatal y la interminable acumulación del capital.
Pág. 13
27
Blázquez Entonado, Florentino y otros. Sociedad de la Información y Educación, pág.33
28
Ibíd. pág. 35
29
http://es.wikipedia.org/wiki/Francis_Fukuyama

9
y ayuda en casos de catástrofes naturales. Sin embargo, los hechos están demostrando
que los beneficios de la actividad económica no alcanzan por igual a todos los países y
personas.

Los sistemas de producción basados en la maquila crean empleos en los países pobres, y
les permiten incorporar tecnologías de punta e inversión de capitales. “El mayor
problema de la globalización es que gran parte del mundo en desarrollo no participa en
el proceso… Las naciones en desarrollo que son vecinas de las ricas tienen, por tanto,
grandes ventajas sobre otros países en desarrollo. Sus ventajas naturales, como menores
costos de transporte a los mercados más importantes, son aumentadas por las políticas
de comercio de los países ricos. 30”. Por ejemplo EEUU tiende a invertir en Mexico y
América Central con los cuales ha firmado acuerdos de libre comercio y la Unión
Europea en los países excomunistas que se van integrando a ella como Polonia,
República Checa y Hungría. El Japón invierte en Taiwán, Corea, y los países del sudeste
asiático y últimamente en la República Popular China que se ha convertido en fuente de
mano de obra barata a nivel global.

Algunos países han invertido fuertemente en la educación de su población y en


investigación, han recibido masivas inversiones de capital y se han desarrollado en
forma muy rápida. “Korea, Taiwan, Israel e Irlanda empezaron una industrialización
rápida hace una generación, produciendo productos estándar para empresas
multinacionales. Ahora son economías high-tech con todas las de la ley…31”

Sin embargo la gran mayoría de los países pobres no se ha beneficiado de la


globalización de la economía e inclusive existen regiones atrasadas y poblaciones
marginadas aún en aquellos países más ricos, pues en general ha habido un aumento de
la desigualdad debido que desaparecen los empleos para el personal menos calificado.
“En las regiones pobres y remotas del mundo… la crisis económica se está
intensificando. Algunas regiones están sucumbiendo ante las enfermedades y el colapso
económico. …, a pesar de que la globalización ha sido muy benéfica para muchos
países pobres, muchos otros se están quedando atrás en la miseria, la cual se está quizá
intensificando en parte debido a la globalización32”.

La crisis económica empuja a millones de personas a migrar hacia las regiones donde se
encuentran mayores oportunidades de trabajo, entre ellos se encuentran los trabajadores
más preparados y con mayor iniciativa, pérdida para sus países que no se compensa con
las remesas que envían mensualmente a sus familias.

Otra característica negativa de la globalización económica es el aumento de la


incertidumbre, con crisis periódicas en los mercados financieros (Efecto Tequila de
1994 en México, crisis en el sudeste de Asia en 1997, etc.) El funcionamiento de las
empresas transnacionales lleva a la acumulación de enormes capitales que deben ser
invertidos, y se destinan en su mayoría a inversiones especulativas que se pueden
desplomar de un día a otro como un castillo de naipes, arrastrando a la quiebra a
instituciones financieras y causando pérdidas a millones de ahorristas. Inmediatamente
luego de la crisis vienen los ajustes estructurales exigidos por el Fondo Monetario

30
Sachs, Jeffrey. Malas y buenas de la globalización. Artículo en el diario El Observador, 8 Julio 2001,
Montevideo, Uruguay.
31
Ibíd.
32
Ibíd.

10
Internacional (FMI) en las economías nacionales, que incluyen congelamiento de
salarios y aumentos de impuestos. “La idea de globalización estuvo desde el comienzo
entretejida con la idea de intensa competencia interestatal por la creciente volatilidad del
capital y por la consiguiente subordinación más estricta de la mayoría de los estados a
los dictados de las agencias capitalistas33”.

Por otro lado, la caída del régimen comunista en la URSS ha cambiando la situación
política mundial, pasándose de un sistema bipolar de dos bloques enfrentados a un
sistema unipolar, con una sola potencia militar dominante. Sin embargo, los desafíos de
seguridad internacionales y la complejidad que traen consigo hacen imposible a un solo
país mantener la estabilidad. “Mientras el poder militar se ha centralizado aún más en
manos de los Estados Unidos y de sus más estrechos aliados occidentales, el poder
financiero se ha llegado a dispersar entre un conjunto multicolor de organizaciones
territoriales y no territoriales que, de facto o de jure, no pueden ni remotamente aspirar a
alcanzar las capacidades militares globales de los Estados Unidos… Esta diferenciación
estructural…hace sumamente inverosímil que ningún estado… adquiera por si solo las
capacidades necesarias para llegar a ser hegemónico regional y globalmente. Sólo una
pluralidad de estados, actuando concertadamente entre sí, tiene alguna oportunidad de
generar un nuevo orden mundial34”.

Este nuevo orden mundial se está tratando de concretar a través del accionar de diversas
organizaciones globales como las Naciones Unidas, el Fondo Monetario Internacional,
la Organización Mundial de Comercio, el Banco Mundial y el G-8.

El G-8 es la reunión periódica de los jefes de estado de los siete países más
industrializados (EEUU, Alemania, Japón, Gran Bretaña, Francia, Italia, Canadá) y
Rusia para tratar asuntos de importancia global. La última cumbre se realizó en
Heiligendamm, Alemania, del 6 al 9 de junio de 2006, y como las anteriores fue
acompañada por masivas protestas de manifestantes anti-globalización y ecologistas.

Una de las más importantes amenazas globales es el cambio climático causado por las
emisiones de gases de industrias y vehículos, que provienen en su mayoría de los países
más ricos. Estas emisiones de gases son consecuencia del modelo económico de
consumo masivo y despilfarro de recursos. El “efecto invernadero” producido por los
gases eleva la temperatura media terrestre, lo que terminará produciendo inundaciones
en las costas marítimas debido al deshielo en los polos, desertificación en otras regiones
y muchas otras graves consecuencias según las previsiones de los científicos. En la
reunión del G-8 mencionada se llegó a un acuerdo en el que se reconoce la necesidad de
“reducir sustancialmente sus emisiones de gases de efecto invernadero, pero debido a la
oposición de los EEUU no se establecieron objetivos numéricos35”. Ya en 1997 los
EEUU se habían negado a suscribir el Protocolo de Kyoto en donde se fijaban metas
numéricas para la reducción de los gases de efecto invernadero.

Las desigualdades entre países e individuos potenciadas por el sistema neoliberal


pueden llevar también a la inestabilidad del nuevo orden mundial lo que es percibido
como una amenaza por sus organizadores. En América Latina particularmente, se
comienzan a aplicar las políticas neoliberales a partir del golpe de estado en Chile el 11

33
Arrighí, Giovanni. Op. cit. Pág. 2
34
Ibíd. pág. 12
35
www.ansa.it/

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de setiembre de 1973. El descontento popular por las medidas tomadas hace que sean
elegidos hasta el año 2007 en varios países sudamericanos gobiernos de ideología
populista e izquierdista, algunos de ellos abiertamente enfrentados con los EEUU.

En la dinámica del sistema económico liberal que excluye a grandes masas de la


población se encuentra el mayor germen de inestabilidad. “En relación al conjunto de
estas amenazas globales se ha desembocado en una crisis general de la convivencia
humana. El desmoronamiento de las relaciones humanas, que está en curso, afecta la
propia posibilidad de la convivencia. Cuanto más aparece la exclusión creciente de
sectores de la población humana, el comportamiento inhumano inevitable en relación a
estos excluidos se generaliza y es asimilado en el comportamiento mutuo entre los
incluidos36”.

La conciencia de esta amenaza hizo tomar algunas medidas a los países más ricos, como
la condonación de deudas a algunos de los países más pobres. En la cumbre del G-8 de
Heiligendamm se decidió brindar una ayuda de 60 mil millones de dólares al África
para combatir el sida, la malaria y la tuberculosis. Estas ayudas son necesarias e
imprescindibles, pero no se debe olvidar que las causas profundas están en las bases del
sistema: “…la ciencia, gracias a su propio método y sus conceptos, ha
proyectado y promovido un universo en el que la dominación de la
naturaleza ha permanecido ligada a la dominación del hombre: un
lazo que tiende a ser fatal para el universo como totalidad. La
naturaleza, comprendida y dominada científicamente, reaparece en el
aparato técnico de producción y destrucción que sostiene y mejora la
vida de los individuos al tiempo que los subordina a los dueños del
aparato37”.

En resumen, la globalización no es la panacea que solucionará los problemas sociales,


políticos y económicos, al contrario, puede agravarlos en muchas regiones y países por
la destrucción de las economías tradicionales. No es viable sustraerse, pues los países
que lo hagan quedarán marginados de la economía mundial, para adaptarse es necesaria
una inversión masiva en instrucción y formación de la población.
Es tarea de la universidad estudiar y dar soluciones a los problemas que aparecen con el
proceso de globalización, “los descubrimientos científicos y tecnológicos, si por una
parte conllevan un enorme crecimiento económico e industrial, por otra imponen
ineludiblemente la necesaria correspondiente búsqueda del significado, con el fin de
garantizar que los nuevos descubrimientos sean usados para el auténtico bien de cada
persona y del conjunto de la sociedad humana. Si es responsabilidad de toda
Universidad buscar este significado, la Universidad Católica está llamada de modo
especial a responder a esta exigencia; su inspiración cristiana le permite incluir en su
búsqueda, la dimensión moral, espiritual y religiosa, y valorar las conquistas de la
ciencia y de la tecnología en la perspectiva total de la persona humana38”.

36
Hinkelammert, Franz. La Universidad frente a la Globalización. Pág. 3
37
Marcuse, Herbert. El Hombre Unidimensional, pág. 193
38
Juan Pablo II. Ex Corde Ecclesiae, Constitución Apostólica del Sumo Pontífice Juan Pablo II sobre las
Universidades Católicas, pág. 6

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PROPUESTAS
Luego de haber pasado revista a los principales desafíos del momento histórico actual
llegamos al punto de reflexionar y lanzar propuestas sobre cuál podría ser la respuesta
de nuestra Universidad Católica “Nuestra Señora de la Asunción” a estos desafíos.

En primer lugar hemos visto que esta es la época de las modernas tecnologías de la
información y la comunicación y su utilización es cada vez mayor en todas las esferas
del quehacer humano. La globalización presionará cada vez más sobre los pueblos y sus
universidades pues, “…el saber se ha convertido en los últimos decenios en la principal
fuerza de producción, lo que ya ha modificado notablemente la composición de las
poblaciones activas de los países más desarrollados, y que es lo que constituye el
principal embudo para los países en vías de desarrollo39”. Por lo tanto los alumnos y la
sociedad toda, demandan de la Universidad una formación de calidad que permita a sus
egresados de todas las carreras adquirir las necesarias competencias profesionales,
manejar con suficiencia las nuevas tecnologías y ser artífices de su propio itinerario de
formación en un proceso de educación continua para irse adaptando a los constantes
cambios. La Universidad debe: “… hacer investigación científica y tecnológica de alta
calidad, vincularse con las empresas y cumplir con excelencia las funciones
tradicionales… preservar, crear y transmitir conocimientos40”. Para ello será necesario
implementar mecanismos de capacitación docente, de contratación de profesores e
investigadores de medio tiempo y tiempo completo, vincularse a otras universidades del
mundo, especialmente las católicas, profundizar los procesos de acreditación de carreras
y encontrar los medios de financiar todo esto.

La creciente necesidad de capacitación para el trabajo hace necesaria una


diversificación y flexibilización de los cursos, con diferentes opciones de titulación a
nivel de pregrado y postgrado, pues la formación continua es una necesidad actual y
cada vez habrá mayor cantidad de adultos que necesitan volver a las aulas para
perfeccionar sus competencias profesionales.

Por otro lado, la Universidad Católica hoy debe educar a alumnos influidos por el
“pensamiento débil” postmoderno que tiende a relativizarlo todo y a exaltar la
importancia del goce personal. El pensamiento postmoderno es como vimos
anteriormente totalmente opuesto a su ideario de “… ser simultáneamente una
comunidad de estudiosos, que representan diversos campos del saber humano, y una
institución académica, en la que el catolicismo está presente de manera vital41”, y tiene
ante sí el gran desafío de producir un cambio de mentalidad en esos alumnos y a través
de ellos en la sociedad.

Para preservar su identidad debe basarse en sus principios, procurando no confundir lo


accesorio con lo principal: “… el Reino de Dios, como horizonte a tener en cuenta y
finalidad de la universidad… El anuncio del Reino de Dios es exigencia práctica a
realizarlo, a hacer la historia según la buena noticia que se proclama, a transformarla…
sin que sutil o burdamente la universidad pueda apelar a la autonomía del saber para
39
Lyotard, Jean Francois. La Condición Posmoderna, pág. 6
40
Pbro. Carlos Alborno y otros, Bases para un Proyecto Académico de la Sede Regional Asunción, pág. 26
41
Juan Pablo II. Ex Corde Ecclesiae, Constitución Apostólica del Sumo Pontífice Juan Pablo II sobre las
Universidades Católicas, pág. 14

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desentenderse de su intrínseca dimensión social configuradora del reino42”. Por lo tanto
es necesario que todas las actividades universitarias: docencia, investigación y extensión
se planifiquen y ejecuten a la luz de su proyección social como fuerza impulsora de
cambio social. “El Reino de Dios puede ser promovido de diversas formas, pero desde
la fe debe ser llevada a cabo preferentemente desde la opción de los pobres43”.

El pensamiento postmoderno rechaza que existan valores absolutos, rechaza la idea de


un hombre dividido entre el “deber ser” y su accionar concreto. Sin embargo, si hay
algo que respeta el hombre postmoderno es la autenticidad, la identidad entre el
sentimiento, el pensamiento, la palabra y la acción. Desde sus inicios ha sido parte de la
pedagogía evangelizadora de la iglesia la propagación de las biografías de los santos
como testigos del evangelio y ejemplos de vivencia auténtica del Reino de Dios en su
realidad concreta. Hoy es más necesario que nunca seguir esta tradición y tener
testimonios de vida en la Universidad Católica que demuestren “… una inspiración
cristiana por parte, no sólo de cada miembro, sino también de la Comunidad
universitaria como tal44”.

42
Pbro. Carlos Alborno y otros, Bases para un Proyecto Académico de la Sede Regional Asunción, pág. 11
43
Ibíd., pág. 12
44
Juan Pablo II. Ex Corde Ecclesiae, Constitución Apostólica del Sumo Pontífice Juan Pablo II sobre las
Universidades Católicas, pág. 13

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Bibliografía

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2. Lyotard, Jean Francois. La Condición Posmoderna. Ed. Cátedra, 1991.
3. Blázquez Entonado, Florentino y otros. Sociedad de la Información y
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4. McLuhan, Marshall. La galaxia Gutemberg, Génesis del “Homo
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7. Vattimo, Gianni. Más allá del sujeto. Nietzsche, Heidegger y la hermenéutica.
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8. Heidegger, Martín. El ser y el tiempo, Fondo de Cultura Económica, México,
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11. Arrighí, Giovanni. La globalización, la soberanía estatal y la interminable
acumulación del capital. Ponencia presentada en la Conferencia sobre "Estados
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12. Hinkelammert, Franz. La Universidad frente a la Globalización. Clase Magistral
de Inauguración del Año Académico 2005 en la Universidad Bolivariana de
Caracas, Venezuela. Publicado en la página web del Centro Latinoamericano de
Ecología Social (CLAES) www.globalizacion.org/
13. Marcuse, Herbert. El Hombre Unidimensional/Ensayo sobre la ideología de la
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14. Pbro. Carlos Alborno y otros, Bases para un Proyecto Académico de la Sede
Regional Asunción. Universidad Católica “Nuestra Señora de la Asunción”.
2003.
15. Juan Pablo II. Ex Corde Ecclesiae, Constitución Apostólica del Sumo Pontífice
Juan Pablo II sobre las Universidades Católicas, CEPUC, Asunción, 1.999.

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