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¿Por qué hay líderes cristianos que caen en pecado?

por Lucas Leys

Algunas de las historias más tristes que ha vivido la iglesia tiene que ver con líderes que caen en pecado
y producen una gran vergüenza al pueblo de Dios. ¿Por que sucede esto? ¿Cómo es que llegan a eso?

Si has vivido de cerca el ver caer a un líder yo sé que duele. Recuerdo cuando un famoso predicador que
era muy respetado cuando yo era niño cayó en adulterio y su caída fue usada por la televisión como burla
para la iglesia. Al principio nadie podía creer que esto fuera verdad y hasta me acuerdo que mi mamá no
podía creerlo aún después de que él mismo lo reconociera llorando por televisión. ¡Qué dolor! Pero era
obvio que el problema no había comenzado el día que la noticia salió a la luz.

Nadie con su equipo mental funcionando se levanta un día y dice: hoy voy a hacer un desastre con mi
vida, lastimar a mucha gente y hacer quedar mal a Cristo. Todo comienza poco a poco. Mucho antes que
nadie se entere. Empieza con un flojo sí en un momento de soledad. Emerge de a poco adentro del
corazón descuidado.

Dios me ha dado el curioso privilegio de trabajar en muchos sectores del cuerpo de Cristo. He pastoreado
en distintos países, para diferentes denominaciones, trabajado para distintas organizaciones y hoy viajo
por el mundo compartiendo con líderes de todo tipo. Al tener está posibilidad de ver al hombre en acción
puedo notar los siguientes problemas como potenciales puertas a una caída estruendosa:

Líderes que se creen superados

Aún el más respetado ministro de la palabra tiene que reconocer que es un pecador. Somos pecadores y
a menos que Jesús estuviera equivocado no hay bueno ni aún uno (Mateo 19:17) Sí. Ni siquiera ese de
traje raro que siempre está conmovido y haciendo milagros en TV es justo por sus propios meritos. Todos
tenemos una necesidad desesperada de Dios y no podemos confiarnos de nuestra propia justicia. “Así
que, el que piensa estar firme, mire que no caiga." (1 Corintios 10:12) El que cree estar exento de pecar
ya abrió una puerta peligrosa. Además Mr. Satán tiene a los lideres de blanco preferido y la Biblia es clara
en prevenirnos que el diablo está atento a nuestros pasos y por eso nosotros tenemos que estarlo aún
más.

Líderes que están totalmente solos

Muchas veces el liderazgo genera soledad. Sea porque uno se va de misión a otro lugar o porque uno
está en el tope de una congregación y generó una plataforma donde nadie te puede decir nada negativo,
muchos se quedan solos en el liderazgo cristiano. Así muchos se han alejado de todo contacto con la
civilización y viven en la burbuja de su ministerio unipersonal. El problema es que a la llegada de la
tentación están solos también y no tienen de quién agarrase. Todo en ellos es tan misterioso, secreto y
solitario que pronto solo cuentan con su propio criterio para discernir lo que está bien y mal y eso puede
ser muy engañoso. No importa lo importante que sea un líder, todos necesitamos amigos que nos
sostengan, puedan decirnos cuando consideran que estamos equivocados y nos llamen la atención si
estamos en terreno peligroso.

Líderes que tienen demasiado miedo a reconocer sus debilidades y tentaciones

En muchos círculos cristianos existe el mito del súper líder. Esto fue creado por una generación que
nunca hablaba de sus debilidades y pecados. Uno los escuchaba y jamás había nada negativo en sus
vidas. Todo era ejemplar y no tenían ninguno de los problemas que tiene el resto de los humanos (todavía
esto es cierto en algunos sectores y sobre todo en la televisión evangélica). Esto encima se vio agravado
porque hemos sido el único ejercito que mata a sus heridos.¿Cómo? Muchos lideres han visto como otros
han sido avergonzados por la iglesia en vez de ayudados y restaurados al estar en pecado. Entonces
tienen miedo de confesar su debilidad. Recordemos que Jesús dijo que tire la primera piedra el que no
tiene pecado. Un Jesús que estuvo atento a corregir pero siempre con amor.

El camino de salida a este problema es que se levante una generación de lideres con autenticidad y
transparencia. Yo soy un pecador y todavía hay cosas de mi carácter que me cuesta controlar. He tomado
decisiones en el ministerio que han estado equivocadas y muchas veces he actuado con motivaciones
erradas. Al reconocer eso quedo menos expuesto a crear una barrera de hipocresía que impida que otros
demanden cuentas de mi vida y ministerio.

Demasiada exposición sin lugar para el refresco

No es fácil ser responsable del crecimiento espiritual de otras personas. Algunos lideres pasan todo el
tiempo dando sin separar un tiempo para recibir también. Esto los debilita y fastidia. Muchas de las
historias de caídas de lideres dan cuenta que fueron en momentos de defensas bajas. Y si a la
responsabilidad natural del liderazgo le agregamos fama, viajes y una agenda descomunal el refresco se
necesita con más urgencia. Separar tiempo en familia, buenas vacaciones y también nutrirse del
ministerio de otros previene un estado de debilitamiento.

Claro que hay mucho más por decir pero por ultimo me gustaría ayudarte a responder una pregunta que
es muy importante

¿Qué puedo hacer si conozco a algún líder que está en pecado?

Ayudarle confrontando su pecado. Cuando le señalas su pecado a alguien con amor le haces un favor.
Primero vístete de misericordia no sea cosa que la confrontación tenga que ver con tu motivación de
hundir a esta persona, mostrar tu espiritualidad, cuidar tu reputación o cualquier otra razón que no sea la
de ayudar a esta persona y edificar el cuerpo de Cristo. Haz exactamente lo que entiendas que Jesús
hubiera hecho. Habla en privado y si no hay progreso habla con un testigo. Si te encuentras con que
además del pecado hay hipocresía que pretende quedarse así, entonces si tienes que hablar con otros
lideres y denunciar el pecado. ¿Y si yo he sido la persona herida por el pecado? Lo mismo pero además
perdonar. No hay otra llave para liberar tu corazón y el de esta persona.