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HIMNOS PARA EL SEÑOR

Texto: Rufino María Grández


Música: Fidel Aizpurúa

Folleto con los textos de la gravación


Disco 1: 20 canciones
Disco 2: 31 canciones

Se trata de una gravación hecha en 1983:


Coro: teólogos capuchinos de Vitoria
Organo: Clarisas Franciscanas de Salvatierra
Organista: Lorenzo Ondarra
Gravación: Pablo Amorena y Manuel M. Soto
Edita: Fraternidad de Capuchinos
Burlada / Falces
HIMNOS PARA EL SEÑOR
El texto de los dos discos editados
(Rufino María Grández – Fidel Aizpurúa)

1. 1 Vendrá con gran poder miradlo ya venir, abrid camino!"

(Adviento, Domingo I) No doblegó su voz ante los reyes,


no pactó su mensaje con rabinos:
Vendrá con gran poder, con fuerte gloria, "(Convertíos, decid vuestros pecados,
vendrá a saciar los ojos que le buscan, se acerca el santo, convertíos!
y al juntar en sus plantas Nube y Tierra,
será la Tierra meta de su ruta. Cuando venga el Señor la tierra nuestra
se llenará de paz y regocijo;
La Tierra para él peana y cielo, la gracia del Señor será el consuelo
morada nueva, huerto sin la tumba, y el desquite de todo lo sufrido.
su Tierra patria, Tierra de vivientes,
la Tierra prometida, herencia suya. Harán paces el lobo y el cordero,
los hombres poderosos con los niños;
Vendrá con el fulgor de la sentencia, se abrazarán las razas y familias,
vendrá con la piedad a quien acuda porque viene a su casa el Compasivo."
buscando sólo gracia en su mirada,
cubierto con su paz y vestidura. Bautista, mensajero del Mesías,
Jerusalén te brinda su recinto,
Vendrá veloz, furtivo y repentino, dile la verdad, grita tu Noticia;
como el hombre malvado en noche (lo estamos esperando arrepentidos!
oscura;
vendrá como el esposo entre cantares, (Honor a ti, Jesús, siempre esperado,
esperado con lámparas y alcuzas. y más gozado cuanto más creído;
ven, santo cual el Padre y el Espíritu,
Vendrá y será su adviento nuestro cielo,
su alegría el final e nuestra lucha; ven por amor desde el hogar divino!
Amén.
y si aún el rebelde se resiste
se hará infierno la cólera absoluta.
1. 3 Alégrate, Sión entristecida,
Oh Cristo, que viniste y que vendrás,
Hijo eterno, Señor de gloria suma, (Adviento, Domingo III)
acoge con tu gran misericordia
y en tu venida reina con ternura. Amén. Alégrate, Sión entristecida,
que ya se fue la pena, ya no existe;
la vieja historia atrás queda vencida
1. 2 Trae el desierto voces de un profeta y se hace carne la promesa firme.

(Adviento, Domingo II) Mendigo del camino, ciego y solo,


confidente de sombras donde vives,
Trae el desierto voces de un profeta cierra la mano y abre la mirada,
hasta el río fecundo del bautismo: tuyo es el Sol que viene, mira y ríe.
"(Convertíos; volved de vuestras sendas,
Himnos para el Señor - 2
Sordos y mudos, hombres sin palabras, con santo júbilo cantamos!
marginados por fuerza del convite, (Ven en tu reino, ven de prisa! Amén.
escuchad el rumor del que se acerca,
quede suelta al lengua, bendecidle. 1. 5 En el principio de todo

Algo pasa en la tierra, que se siente, En el principio de todo


el hombre se alboroza en sus raíces. cuando la tierra no era,
(Vendrá! (Ya llega intrépido y hermoso era en el seno del Padre
el santo de prodigios invencible! la Palabra verdadera.

Éste es el señalado desde antiguo; Y dijo Dios poderoso,


ocultaba su faz tras los que gimen, amando, palabras ciertas,
era su gozo germen de la risa y fue la luz y fue el hombre,
y en el hombre era su huella.
y su espera anhelo irresistible.
Vino la Nube al desierto,
(Bendito el que se acerca, deseado, se hizo la voz al Profeta;
cual ninguno fuera en nuestra estirpe; pregunta si un pueblo tuvo
los ciegos te contemplan, rey Mesías, sus dioses nunca tan cerca.
y tú, Jesús, gozoso, nos recibes! Amén.
Pero la Voz amorosa
se ha hecho carne concreta,
1. 4 Escucha, Casa de David: y entre nosotros el Verbo
hoy ha clavado su tienda.
(Adviento, Domingo IV)
Hoy nace humana la Gloria,
Escucha, Casa de David: cobijada en una cueva;
La Virgen pura se halla encinta; hoy pisa historia sangrienta
Dios la acaricia y la fecunda la paz que del cielo llega.
y la hace Madre de la vida.
Da fruto la rama virgen,
La Virgen grávida nos lleva María de gracia llena;
en el secreto de su dicha; ungidos del ser divino
la Virgen fiel nos abre ruta por ella los hombres quedan.
por su obediencia de discípula.
Adoremos, alabemos
Espera en calma la agraciada, la ternura y la grandeza.
con ella el mundo se arrodilla; ¡Gloria a ti, dios encarnado,
levante el pobre la mirada, gloria a Dios, paz en la tierra! Amén.
con ella pide la venida.

Nacido en tiempos sin aurora, 1. 6 Oh Padre, cuyo nombre santo


el hijo espera con María.
(Oh Dios de amor, nuestra esperanza, II. Padre
cambia tu espera en parusía! (Para la medianoche)

(A ti, Jesús, Hijo esperado, Oh Padre, cuyo nombre santo


aparecido en nuestros días, es ser y vida en nuestro pecho,

Himnos para el Señor - 3


para cantar el divino Nacimiento si no engendraras al siempre deseado,
hoy con el Hijo volvemos a tu seno. fueras tú Padre sin vida, siempre muerto.

Oh Padre nuestro de los cielos, Oh Padre, cuna de la tierra,


delicia toda de tu Verbo; escucha, mira, Padre bueno;
hoy has llegado a tus hijos peregrinos, todos te anhelan, te buscan, ya
Padre de amor, Padre nuestro verdadero. encontrados,
porque llevamos el germen de tu Verbo.
Oh Padre, casa de plegaria.
reposo y paz de los deseos, Oh Padre, gracia, lumbre, gloria,
todo comienza si empiezas a pensarlo, de ti y del Hijo espira el Beso,
todo fenece si dejas de quererlo. oh Trinidad, oh destino para siempre,
oh Jesucristo, nacido en nuestro suelo.
Oh Padre, nace el Unigénito, Amén.
primer y eterno pensamiento;
si no engendraras al siempre deseado,
fueras tú Padre sin vida, siempre muerto. 1. 7 De los collados eternos

Oh Padre, cuna de la tierra, III. Esposo


escucha, mira, Padre bueno; (Para los Laudes matinales)
todos te anhelan, te buscan, ya
encontrados, De los collados eternos
porque llevamos el germen de tu Verbo. llega, radiante, el Esposo;
bello cual rocío, bello,
Oh Padre, gracia, lumbre, gloria, cual rocío luminoso;
de ti y del Hijo espira el Beso, antes del alba engendrado,
oh Trinidad, oh destino para siempre, hoy muestra su santo rostro.
oh Jesucristo, nacido en nuestro suelo.
Amén. II. Padre Ya ha entrado en la casa virgen
(Para la medianoche) el Emanuel silencioso;
la vida le da María
Oh Padre, cuyo nombre santo y el resplandor de los ojos;
es ser y vida en nuestro pecho, ya tiene el Esposo nombre
para cantar el divino Nacimiento para el amor y el coloquio.
hoy con el Hijo volvemos a tu seno.
Vedle venido del Padre,
Oh Padre nuestro de los cielos, contempladle todo hermoso,
delicia toda de tu Verbo; Esposo de pecadores,
hoy has llegado a tus hijos peregrinos, hombre sin mancha de lodo,
Padre de amor, Padre nuestro verdadero. el Hijo que diviniza
al contacto de su gozo.
Oh Padre, casa de plegaria.
reposo y paz de los deseos, Mirad la sala nupcial:
todo comienza si empiezas a pensarlo, tullidos, ciegos y sordos,
todo fenece si dejas de quererlo. y él entra vivificante
y basta su cuerpo solo;
Oh Padre, nace el Unigénito, la criatura es esposa
primer y eterno pensamiento; de Dios en cuerpo amoroso.

Himnos para el Señor - 4


Nadie lo puede decir,
¡Honor al Hijo del Rey y tenemos que decirlo:
con los cánticos sonoros! Fuera de casa y poblado
¡Oh Cristpo, talle divino en un pesebre ha nacido.
con gemido doloroso, Y era Dios entre nosotros
alegres te bendecimos, el Niño que así ha venido.
deseado, bello Esposo! Amén.
Nadie lo puede pensar
estando en su sano juicio:
1. 8 De Dios nace la Gloria con la sangre de mis venas,
con mis risas y gemidos,
IV. Gloria Dios ha querido formar
(Segundas Vísperas de Navidad) el corazón de su Hijo.

De Dios nace la Gloria y a Dios vuelve Nadie lo puede aceptar


y en el Hijo nacido está abrasando; si no acepta este prodigio:
(oh mundo de dolor, bañado en fue¬go, que una mujer pobrecilla
exulta y goza, limpio de pecado! en su vientre ha concebido
y sin dejar de ser virgen
Gimes, lloras cual lloran los na¬cidos, la Madre de Dios ha sido.
pero en el cielo, ¡oh Niño!, estás reinando,
y sin alzar la mano creadora Nadie se puede atrever
por tu poder el orbe va girando. si él no se hubiera atrevido:
con besos de nuestros labios
le damos a Dios cariño;
Dios y el hombre se juntan en tus venas, que primero en nuestra carne
un solo corazón y tierno abrazo; él nos dio su amor divino.
las pajas nos anuncian las espinas,
y la estrella, la luz tras el Calvario. Nadie se puede ausentar
por verse pobre e indigno,
Esa vida que surge en oleada que fueron de los pastores
desde tus ojos seca nuestro llanto; los primeros villancicos:
los videntes de Dios, a ti inclinados, (Gloria a Dios en las alturas,
a ti, Inmortal amado, te adoramos. paz al mundo bien querido! Amén.

Hoy es fiesta celeste y fiesta nuestra


por el Verbo Emanuel, Dios humanado; 10 Te diré mi amor, Rey mío,
la tierra se ha hecho cielo, Dios la habita
y el cielo se abre al Hijo y los hermanos. Te diré mi amor, Rey mío,
en la quietud de la tarde,
Inunde la alabanza y la alegría cuando se cierran los ojos
el misterio divino que cantamos: y los corazones se abren.
(oh Cristo todo santo, bien perfecto,
eternamente seas alabado! Amén. Te diré mi amor, Rey mío,
con una mirada suave,
te lo diré contemplando
1. 9 Nadie lo puede decir tu cuerpo que en pajas yace.

Himnos para el Señor - 5


Te diré mi amor, Rey mío,
adorándote en la carne, 1. 12. Hoy se han rasgado los cielos
te lo diré con mis besos,
quizás con gotas de sangre. Hoy se han rasgado los cielos, Is
63,19
Te diré mi amor, Rey mío, y del regazo divino Jn 1,16
con los hombres y los ángeles, al regazo de una Virgen Lc 1,31
con el aliento del cielo el Señor ha descendido.
que espiran los animales.
Hoy María deposita
Te diré mi amor, Rey mío, sobre las pajas al Hijo, Lc 2,7
con el amor de tu Madre, y entrega la Vida al mundo, Jn 14,6
con los labios de tu Esposa que estaba de muerte herido. Rm 5,12
y con la fe de tus mártires.
Eva se viste de gloria, Gn 3,15
Te diré mi amor, Rey mío, exulta en el paraíso; Bar 5,1
¡oh Dios del amor más grande! hoy el Árbol de la vida Gn 2,9
¡Bendito en la Trinidad, ha dado el fruto benito. Lc 2,42
que has venido a nuestro Valle! Amén.
Y los ojos de Abraham
se alumbran porque lo han visto; Jn
1. 11 Brotó de ti la gracia 8,56
Dios se goza en Isaac, Gn 21,6
Brotó de ti la gracia y nuestra vida, el hijo de sus cariños. Mt 3,17
oh Virgen, manantial de toda dicha,
cuando igual que la madre primeriza De las humildes aldeas Lc 2,8
fuiste madre con gritos de alegría. acuden los pastorcillos,
corren con alas de amor, Ct 1,4
Vinieron a la cuna con espadas, se postran como sencillos. Mt 2,11
quisieron al amor matar con armas;
¡Madre, basta de sangre derramada, El Espíritu, que es fuego, Ex 19,18
muera en Belén el odio y la venganza! en Belén está encendido; Mt 2,2
el Espíritu, que es ósculo, Jn 20,22
Huyes salvando al Hijo fugitivo a la Esposa ha enternecido. Cristo 1,2
y un pueblo de paganos brinda asilo;
¡míranos juntos, Madre de oprimidos, ¡Gloria a Jesús, el que es, Ex 3,14
somos todos los pobres del exilio! el que era en el principio, Ap 1,8
el que ha posado su planta
Mujer de aldea y Madre de los hombres, para hacer nuestro camino! Amén. Lc
mujer de grandes gozos y dolores, 24,15
¡cómo esperan de ti los corazones,
porque eres la más pobre de los pobres!
1. 13 El Verbo Santo es mecido
El Rey de paz te acoge, en ti se goza,
y en tu virginidad sella su gloria; El Verbo Santo es mecido
¡cante el mundo y la Iglesia deseosa en los brazos de una Virgen;
al Señor que de gracia te corona! Amén. el Creador se hace niño
y al par de nosotros gime.

Himnos para el Señor - 6


Oh Salvador encarnado, dejara de ser quien es,
que entre los hombres pervives, Señor de cielos y tierra,
quiero adorarte en los hombres ¡Dios nuestros!
y entre los hombres servirte.
Ternura toda del cielo,
El Verbo Santo ha callado ¡ternura!,
con mis risas y gemidos caricia de amor divino,
Dios sin saber de nuestros crímenes, ternura de piel humana:
y el corazón de la madre por siempre dios el esposo
su amor en silencio dice. de una esposa perdonada,
Oh Dios misericordioso, ¡por siempre!
defensor de los humildes,
enséñanos tu silencio Llegaos, hombres errantes,
y tu espera incomprensible. ¡llegaos!:
un Niño mendigo y rico
El Verbo Santo ha llegado trae el abrazo de paz;
a librar nuestros confines, al odio le ha dado muerte
y en encerrado en una cuna con armas de caridad,
el Verbo de Dios es libre. ¡un Niño!
Oh, rompe las ataduras
de los engaños sutiles; Francisco lo está adorando,
danos la paz que prometes ¡Francisco!;
tú que la hiciste posible. en Greccio exulta de amor
por el nombre de Jesús,
Gentes de nuestros dolores porque si Dios ha nacido
y de sangrientos países, es segura la salud,
a Dios venido a la tierra ¡en Greccio!
salgamos a recibirle.
Te cantamos, Santo hermano, Bendito el Hijo de Dios,
a Ti con rostros felices: ¡bendito!
¡Gloria en el seno del Padre ¡Oh gloria eterna del Padre,
y en los brazos de la Virgen! Amén. oh regalo del Espíritu,
Jesús de santa María,
gozo del orbe y los siglos!
1. 14 Misterio de carne nuestra, ¡bendito!
Amén.
Misterio de carne nuestra,
¡misterio!,
palabras de Aquel que sabe 1. 15 El hondo corazón, hondo desierto,
más allá de las palabras,
palabras juntadas todas (Domingo I de Cuaresma, 1)
en la Palabra encarnada,
¡Palabra! El hondo corazón, hondo desierto,
te siente transitar, Jesús amable;
Está gimiendo en el heno, has puesto tu morada allí, Señor,
¡gimiendo!, donde tú mismo hallabas a tu Padre.
el amoroso Dios nuestro,
que si por fuerza sufriera, Asciende de tu pecho el santo ayuno,

Himnos para el Señor - 7


gustando de otro pan que Dios reparte; libres de engaño de la fiera inmunda!
se escucha dentro, a solas, un coloquio nútrenos de tu boca y de tu Espíritu,
que vives en secreto invulnerable.
Te adoramos, postrados y amorosos,
Prolongas tus vigilias luminosas, Cristo que llevas nuestra vestidura;
mirando la Verdad de las verdades; junto a ti, con los ángeles unidos,
y el mundo está empezando en ti, Profeta, cantamos la victoria que perdura. Amén
el único que sabes el mensaje.

Los hombres, tus hermanos, te rodean,


pecadores, mas sangre de tu sangre; 1. 17 Aquel hombre que asciende a la
por nosotros suplicas, Primogénito, montaña
y por nosotros entras en combate.
(Domingo II de Cuaresma, 1)
(Porque eres Vencedor, a ti la gloria,
oh Valiente en la guerra que deshaces; Aquel hombre que asciende a la montaña
porque eres Vencedor, hoy con los a Dios está anhelando con sed viva;
ángeles, pierde su corazón allá en la fuente
te servimos, Humano y Adorable! Amén donde el dolor se pierde y pacifica,
y el donde el Padre engendra al Hijo
ama¬do
1. 16 Acecha el Tentador y se desliza con el Amor que de su pecho espira.

(Domingo I de Cuaresma, 2) Aquel hombre de rostro penetrante


sobre su sangre y éxodo medita;
Acecha el Tentador y se desliza una luz desde dentro se abre paso,
con la divina voz de la Escritura; la hermosa faz más limpia que el sol
invita dulcemente el mentiroso, brilla,
obras del cielo son las que susurra. porque es el bello rostro de Jesús,
cuyos ojos los ángeles ansían.
"Si eres hijo de Dios, aquí se vea,
llámale al pan y el pan viene en tu ayuda, Es el Hijo en la Nube del Espíritu,
¬dile al reino y poder, dile a la fama
que son vasallos de la fama tuya. el Amado nacido antes del día;
el Padre lo pronuncia con ternura,
con la voz de sus labios lo acaricia;
Tuya y mía la fuerza por mitades, los testigos videntes de la Gloria
en juego de reveses y fortuna; ebrios de amor lo adoran y se inclinan.
mas cede al fin y adora, que eres hombre
y mi dominio está en la creatura". Pasó el fuego encendido en la montaña
y otra vez susurró la suave brisa;
(Oh Dios humano, calle toda lengua, y era él, ya no más transfigurado,
al verte descender desde la altura, Jesús de Nazaret, el de María;
y bajar por amor de quien buscabas mas para aquel que vio la faz divina,
a ser tentado por la bestia impura! sin destellos la faz será la misma.

(Oh Jesús Vencedor, que nos enseñas Jesús de la montaña y de la alianza


el desierto, el combate con la escucha, presente con gloriosa cercanía,

Himnos para el Señor - 8


en el fuego sagrado de la fe
te adoramos, oh luz no consumida; (Semanas I y II de Pasión)
traspasa tu blancura incandescente
a tu esposa que en ti se glorifica. Amén Jesús glorioso
en cruz clavado,
con grandes ojos
y abiertos brazos
miras al Padre
y al mundo amado,
Jesús eterno,
1. 18 Llega el Reino de Dios en ese crucificado.
rostro
Jesús radiante,
(Domingo II de Cuaresma, 2) tu cuerpo blanco
baja al abismo,
Llega el Reino de Dios en ese rostro lleva a los santos;
que es imagen impalpable de la Esencia, y al cielo subes,
y de la ruta humana fatigosa resucitado,
el remate feliz, la paz perfecta. tuyos los ángeles
sirven su canto.
Viene la Parusía cuando brillas
y el más allá se alcanza en tu presencia, La Virgen santa
que al tiempo eres origen y principio, y el bienamado
Dios de Dios, Luz de Luz, Alfa y Omega. a tu derecha
se han cobijado;
(Qué bien aquí, eternamente aquí, el agua y sangre
contigo que eres Dios y tienes tienda de tu costado
que hemos de hacer nosotros para ti,
aquí para gozar tu gloria eterna! riegan el cuerpo
sacramentado.
(Oh Luz anunciadora del secreto,
oh Viviente inmortal que te revelas, La Magdalena,
oh deseado cuerpo de mi Dios!, la de Santiago,
Pedro, Santiago y Juan de ti destellan. el centurión
y el siervo sano
A nadie lo digáis hasta el momento, son los testigos
dejad que el Hijo como siervo muera, del gran milagro:
y aguardad que, ya llega, ya ha estallado el universo
la gloria que desea quien espera. santificado.

Jesús transfigurado y verdade¬ro, Desde el madero


saciado de dolor y de belleza, con rostro blando
(te bendecimos, santo, santo, santo, como a Francisco
y te cantamos, Dios de nuestra tierra! sigues hablando:
Amén. "Mira mi cuerpo
vivo y llagado,
mira mi Iglesia
1. 19 Jesús glorioso que está sangrando".

Himnos para el Señor - 9


No se apagó tu recuerdo
Jesús viviente, perdido en la sepultura,
Dios humanado, no te fuiste sin retorno,
con mis estigmas muerto, por la senda oscura.
muerto y alzado,
tú de la Iglesia El manto de muchos siglos
el deseado, no ha velado tu figura,
seas por siempre el olvido de los hombres
glorificado. Amén. no ha olvidado tu hermosura.

Eres con ojos eternos


vida y sol desde la altura;
2.1 Al fin será la paz y la corona, tu rostro cubre la tierra,
es paz en la guerra dura.
Al fin será la paz y la corona,
los vítores, las palmas sacudidas, Eres presencia y banquete,
y un aleluya inmenso como el cielo amor que por siempre dura,
para cantar la gloria del Mesías. eres lo que el hombre ansía,
Jesús de mi raza pura.
Será el estrecho abrazo de los hombres,
sin muerte, sin pecado, sin envidia; Oh Viviente de los mundos,
será el amor perfecto del encuentro, métenos por la hendidura
será como quien llora de alegría. de la casa de tu pecho,
cielo de tus criaturas.
Porque hoy remonta el vuelo el
sepulta¬do Oh Cristo, Flor de la tierra,
y va por el sendero de la vida rocío, gracia, ternura,
a saciarse de gozo junto al Padre con cantos te bendecimos,
y a preparar la mesa de familia. danos la gloria futura. Amén.

Se fue, pero volvía, se mostraba,


lo abrazaban, hablaba, compartía; 2. 5 Retorna victorioso,
y escondido la Iglesia lo contempla,
lo adora más presente todavía. Retorna victorioso
(Ascensión del Señor)
Hundimos en sus ojos la mirada,
y ya es nuestra su historia que principia, Retorna victorioso,
nuestros son los laureles de su frente, la Cruz en mano enhiesta, como un cetro,
aunque un día le dimos las espinas. como llave de entrada al paraíso;
y a su lado retornan los cautivos
Que el tiempo y el espacio limitados vuelto en gozo las lágrimas y el due¬lo:
sumisos al Espíritu se rindan, (Jesús entra en el cielo!
y dejen paso a Cristo omnipotente,
a quien gozoso el mundo glorifica. Amén. Vuelve el Esposo santo;
el Hijo más hermoso de la tierra
regresa coronado de su viaje;
2.3 No se apagó tu recuerdo y envuelta en su hermosura y su ropaje,
con él la Esposa henchida de belleza:

Himnos para el Señor - 10


(Jesús entra en el cielo! nos alzamos los muertos de las tum¬bas;
salvados respiramos vida pura,
Mirad al Buen Pastor, bebiendo de tus labios el Espíritu.
y tras sus huellas ved a su rebaño
que él conduce al frescor de aguas Cautivos de tu vuelo y exaltados
tranqui¬las; contigo hasta la diestra poderosa,
Jesús, el Compasivo, él nos guía, al Padre y al Espíritu alabamos;
y el Pastor se nos brinda en dulce pasto: como espigas que doblan la cabeza
(Jesús entra en el cielo! los hijos de la Iglesia te adoramos. Amén

Mirad a la esperanza,
porque ha quedado el áncora clavada; 2. 7 El agua pura, don de la mañana,
si la tormenta agita el oleaje
no se agite la fe del navegante, El agua pura, don de la mañana,
da a los ojos el brillo de la vida,
que en la ribera Cristo nos amarra: y el alma se despierta cuando escucha
(Jesús entra en el cielo! que el ángel dice: "(Cristo resucita!"

Y el Padre goza y goza (Cómo quieren las venas de mi cuer¬po


porque goza el Hijo en el regazo ser música, ser cuerdas de la lira,
al retorno triunfal de la pelea; y cantar, salmodiar como los pájaros,
goce la Iglesia, goce en su Cabeza, en esta Pascua santa la alegría!
y alabe por los siglos al Amado:
(Jesús entra en el cielo! Amén. Despierta la ciudad trabajadora,
se llena de motores y de prisas;
aquí nos llega el ruido acelerado
2. 6 Cuanto la lengua a proferir que quiere ser liturgia matutina.

Cuanto la lengua a proferir no alcan¬za Mirad cuál surge Cristo transparente:


tu cuerpo nos lo dice, (oh Traspasa¬do! en medio de los hombres se perfila
Tu carne santa es luz de las estrellas, su cuerpo humano, cuerpo del amigo
victoria de los hombres, fuego y brisa, deseado, serena compañía.
y fuente bautismal, (oh Jesucristo!
El que quiera palparlo aquí se acer¬que,
Cuanto el amor humano sueña y quiere, entre con fe en el Hombre que huma¬niza,
en tu pecho, en tu médula, en tus llagas derrame su dolor y su quebranto,
vivo está, (oh Jesús glorificado! dé riendas al amor, su gozo diga.
En ti, Dios fuerte, Hijo primogénito,
callando, el corazón lo gusta y siente. A ti, Jesús ungido, te ensalzamos,
a ti, nuestro Señor, que depositas
Lo que fue, lo que existe, lo que viene, tu santo y bello cuerpo en este mun¬do,
lo que en el Padre es vida incorrupti¬ble, como en el campo se echa la semilla.
tu cuerpo lo ha heredado y nos lo entrega. Amén.
Tú nos haces presente la esperanza,
tú que eres nuestro hermano para siempre.
2. 8 Secreta historia del cielo,
Contigo sube el mundo cuando subes,
y al son de tu alegría matutina (Pentecostés, 1)

Himnos para el Señor - 11


nacida de su costado.
Secreta historia del cielo,
eco de amor infinito, Y en la madrugada pura
Espíritu deseado, quien dormía ha despertado.
ardiente beso divino. Fresco de vida infinita
y muerto para el pecado.
El día que fue primero Adán empieza a vivir
cuando este mundo se hizo, en cuerpo resucitado.
eras el amor nupcial,
ave que calienta el nido. Lo siente la Iglesia y lo ama,
oye su voz y los pasos;
El día de la hermosura, siente su aliento divino
brillando el rostro de Cristo, en el aire perfumado,
fuiste en sus cálidos labios y en un abrazo lo tiene
soplo y perdón desprendidos. la Esposa al Esposo amado,

El día de la Promesa (Salve, Jesús vencedor,


cuando oraban reunidos Santo de Dios todo Santo,
fuiste huracán de la Iglesia, gloria y lumbre, mundo y cielo,
fuego y unción derretidos. misterio manifestado,
Hombre bueno de los hombres,
Espíritu de deleites, Dios del hombre enamorado! Amén.
Dios nuestro desconocido,
fuerza y paz, silencio y voz,
Defensor nunca vencido. 2. 14 Vence, Creador invicto ,

Espíritu de carismas, Vence, Creador invicto ,


lluvia de abundantes ríos, que en tu pensamiento llevas
con tu vigor que nos unge, al primer formado Adán
y al postrer humano de la historia.
Dios santo te bendecimos.
Amén. Aleluya. Vive para siempre, Vida,
(oh belleza en alma y cuerpo!,
que eres el perfecto amor,
2. 9 Jesús se quedó dormido, senda sin error de caminantes.

Jesús se quedó dormido, Sé quién eres, Hijo eterno,


suave la muerte en sus labios; hombre entero de los hombres,
la cabeza coronada Hijo experto de dolores,
rendida sobre el costado, Dios de Dios, Señor que fuiste siervo.
y abierto el río fecundo
del corazón traspasado. Goza, fulge en tu hermosura,
ebrio ya de toda dicha,
Dormido en la paz del Padre, tú que bebiste mi copa,
de sus fuerzas despojado; cáliz de mi crimen y amargura.
dormido por aquel cáliz,
droga de amor que ha apurado; Lumbre para siempre a ti,
dormido para su Esposa fuego en el seno divino,

Himnos para el Señor - 12


oh Jesús, dulce victoria,
Bienamado al Padre retornado. Amén.
2. 20 Amado del Señor y

2. 15 Es la roca manantial Amado del Señor y de los hombres,


Padre bendito dicen nuestros labios,
Es la roca manantial guía de Europa, quieto misionero
tu pecho, fontana pura, con la cruz, con el libro y el arado.
río del río de Dios,
destilas por la hendidura Era al sacra Página tu aliento,
sangre virgen, agua limpia, tu amoroso pensar, el pan rumiado;
dulzura de la dulzura. del corazón silente la plegaria,
y con los hombres diálogo callado.
Desde esa fontana nace
el cielo, la Pascua tuya; Era el trabajo orado de la tierra
el cielo es tu cuerpo vivo, el cimiento de pueblos soberanos,
carne y luz de la hermosura, salud del alma, fuero de ciudades
hogar para siempre estar, junto al empeño de la docta mano.
amor que mi fe disfruta.
Y al comunidad era la dicha,
el encuentro pascual de los hermanos,
¡Oh cuál quisiera, paloma, la gente del silencio y la faena
libre soltarme a la altura, que al divino servicio van cantando.
y por tu peña horadada
hallar la casa segura, Surge Benito, surge la alabanza,
y habitar donde el Amor
fue más fuerte que la tumba! el hombre aprende y queda contemplando;
Dios es nuestro Señor, nosotros siervos
El gorrión de alegre vuelo y es nuestro honor ser dignos de alabarlo.
y la golondrina oscura
en nuestros techos hallaron (Oh Padre de Jesús y Padre nuestro,
cálida casa a sus plumas: origen del Amor y del Amado,
así, Señor, tus altares, hoy nosotros aquí te bendecimos,
tu cuerpo, amorosa cuna. anhelando tu Reino consumado! Amén.

Fuiste rociado de nardo


antes de la sepultura, 6. 22 La casa de los amigos
cuerpo adorable -(Jesús!-,
cuerpo de vida incorrupta, La casa de los amigos
ara del culto celeste, se ha llenado de perfume
ribera de nuestra ruta. en la cena de Betania
mientras la tarde se hunde.
Oh cuerpo divino, alzado, Es Marta el amor que sirve,
inmortal fruta madura, María el amor que unge.
seas glorioso y bendito, Lázaro viviente dice
radiante de tu blancura, que en Cristo el hombre resurge.
antes del alba engendrado
y hoy coronado en la lucha! Amén. Aquí se alivia el cansancio,

Himnos para el Señor - 13


gustando amistad tan dulce; su corazón les descubre.
aquí en la casa entrañable
tiene Jesús cena y lumbre. Esta oración es Betania
En coloquios familiares y tú, Señor, nos reúnes;
cuando se extinguen las luces en el misterio del Padre
el Maestro confidente contigo nos introduces.
su corazón les descubre. Queden amando en silencio
los corazones, y escuchen:
Esta oración es Betania tú eres el rumor divino
y tú, Señor, nos reúnes; que se percibe en las cumbres.
en el misterio del Padre
contigo nos introduces.
Queden amando en silencio Mira tocando tus plantas
los corazones, y escuchen: los corazones que bullen,
tú eres el rumor divino para verterte el amor
que se percibe en las cumbres. hecho fragante perfume.
Ahora que ya anochece
apaga las inquietudes,
Mira tocando tus plantas oh Cristo, con la dulzura
los corazones que bullen, que tu paz divina infunde.
para verterte el amor
hecho fragante perfume. Miranda de Arga, 22 octubre 1976
Ahora que ya anochece
apaga las inquietudes,
oh Cristo, con la dulzura 2. 23 Humilde Virgen de las vegas,
que tu paz divina infunde.
Humilde Virgen de las vegas,
Miranda de Arga, 22 octubre 1976 María, Reina de los ángeles,
son tus caminos en al tierra
huellas de amor, pasos de madre.
6. 22 La casa de los amigos
Estás allí donde tus hijos,
La casa de los amigos donde una mano suplicante
se ha llenado de perfume prende el aceite de la lámpara,
en la cena de Betania (oh siempre fiel!, para mirarte.
mientras la tarde se hunde.
Es Marta el amor que sirve, A tu capilla de los campos
María el amor que unge. llega el labriego jadeante;
Lázaro viviente dice pide perdón el Pobrecillo
que en Cristo el hombre resurge. y alcanza rosas celestiales.

Aquí se alivia el cansancio,


gustando amistad tan dulce; Aquí se arriman los hermanos
aquí en la casa entrañable con preces, penas y cantares,
tiene Jesús cena y lumbre. a ti, porción de los menores,
En coloquios familiares que en los pequeñso te complaces.
cuando se extinguen las luces
el Maestro confidente Hijos de paz junto a tus plantas

Himnos para el Señor - 14


de Asís al ancho mundo salen, dulce nos es tu nombre,
y con cristiana cortesía muy suave tu fragancia.
cantan la paz como juglares.
El gozo de la Cruz
Por ti, María, toda pura, danos, benigna hermana,
aroma y gracia en nuestra carne, danos tu amor castísimo
vuelva a Jesús nuestra alabanza y la pobreza santa.
con la liturgia de los ángeles. Amén.
Gloria al Hijo doliente
en la Cruz levantada,
2. 23 Nada posee Clara, gloria a Jesús excelso
en la paz de la patria. Amén.
Nada posee Clara,
nada le pertenece;
como lirio del huerto 2. 24 Es la esposa del Rey la virgen
libre respira y crece. Clara,

Nada coge en su mano, Es la esposa del Rey la virgen Clara,


nada que aquí fenece; virgen y esposa cual la Iglesia santa,
pobre en la Cruz se abraza para el divino Amor su sueño es vela
con Cristo que padece. y canto el despertar antes del alba.

Nada de lo que fluye Ni muro ni castillo aquel recinto


su párpado estremece; que en caridad congrega a las hermanas;
Clara mira y escucha es San Damián bello jardín clausura
al Verbo que acontece. para el coloquio santo de la amada.

*** Allí palpita el mundo doloroso


en el cuerpo de Clara y su plegaria;
Nada nos espantaba, junto al altar, junto a al cruz es madre,
nada nos detenía; y en silencio engendra, gime, abraza.
éramos cual guerreros
en batalla bravía. Pobre de corazón, como en Belén
nuestro Señor nacido en unas pajas,
Amador más amante, pobre como en la Cruz el Dios altísimo
más audaz en porfía que se nos da sin retenerse nada.
entre amadores no era;
nada nos reprimía. Hermana de los ángeles contempla
al Vencedor con cara iluminada,
Nada apagaba el fuego, y ene l destierro clama peregrina:
nada resplandecía Tráeme al olor de tu fragancia.
más claro que el amante;
nada nos contenía. Que Cristo se levante, inmenso, santo,
que derrame la luz de su mirada:
*** (la Iglesia te bendice, Bienamado,
y en ti se goza con la virgen Clara! Amén.
Clara virgen amable,
esposa enamorada,

Himnos para el Señor - 15


Himnos para el Señor - 16