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“...donde esta, después goleta, antes fue / peinada espesura...

” (Catulo, IV)

REVISTA DE CRÍTICA POÉTICA

Iª época nº0 2006


PUERTO, nº 0 (2006)
Revista de crítica poética

C/ Afán de Ribera, 212


41006 Sevilla

E-mail: Revista_Puerto@hotmail.com
http://revistapuerto.blogspot.com

Director, maquetador y diseñador:


Jaime Galbarro García
Asesor: Diego Vaya

Colabora: Servicio de Promoción Cultural La Revista de Crítica Poética


(S.P.C.) de la Universidad de Sevilla. Puerto está abierta a poetas y críti-
Edita la Asociación Novel de Filología cos que deseen enviar sus obras o
sus colaboraciones. Pero no estará
(ANFI).
obligada a mantener correspon-
dencia, o publicar reseñas no soli-
ISSN:1886-3043 citadas.
Depósito Legal: SE-5945-05
REVISTA DE CRÍTICA POÉTICA

Iª época nº 0 2006

Flota de amarre

POR UNA MIRADA .............................. p. 4 MORADAS DEL INSOMNE ........... p. 11


de José Luis Rodríguez Ojeda de Rafael-José Díaz
por José Cenizo por Andrés González Castro

JOAN FONTAINE ODISEA ............. p. 5 ANTOLOGÍA .......................................... p. 13

de Agustín Fernández Mallo de Antonio Luis Baena


por Vicente Luis Mora por Juan Sebastián

PIEDRAS EN EL AGUA .................... p. 8 ESQUIZOFRÉNICAS... ..................... p. 15


de Alberto Tesán de Leopoldo María Panero
por Guillermo Ruiz Villagordo por Isaac Páez Catalán

LA SONRISA DEL SALTADOR ... p. 10 LA PIEL DEL VIGILANTE ............. p. 17


de Juan Manuel Navas de Raúl Quinto
por Jaime Galbarro García por Diego Vaya

Muelle de carga Cementario de buques

Reseñas a cargo de Jaime Galbarro García “¿Podríamos aprender a hacer el


y Diego Vaya ........... p. 18
amor... leyendo a Horacio?”
por Ana Pérez Vega .......... p. 25
Flota de amarre
tus ojos candela / y no respondo de mí”.
Así las cosas, es lógico encontrar
múltiples referencias intertextuales de
Por una mirada
la obra becqueriana, aunque también
José Luis Rodríguez
de la de Jorge Manrique, José Hierro
Ojeda
o Javier Salvago. José Luis reelabora
motivos como el poder de la mirada o
Ediciones El Desembarco, el tópico de la amada boba pero fuen-
Sevilla, 2005, 50 p. te de inspiración, la atracción amorosa
en su conjunto. Lo hace con un legua-
je sencillo y a menudo coloquial, quizá
MIRADA BECQUERIANA ACTUAL con algún exceso (“Las cosas del co-
razón. / No quieres… Pues toma co-
José Luis Rodríguez Ojeda les. / Debilidades de humanos”, p. 21).
(Carmona -Sevilla-, 1957) es profesor Nos ofrece hallazgos como esta
de Lengua y Literatura y autor de los definición del amor, si propia verda-
libros de poesía: Consecuencia de andar deramente inmejorable: “engaño en
(1994), A Gazel, poemas del cante trance” (p. 34), que nos da la clave de
(2000) y Canción del camino (2003). ese amor ideal, recreado en una ima-
Ahora, con su cuarto libro, Por una gen más que en una realidad, envuel-
mirada, ha obtenido el accésit del pre- to en misterio e incluso un toque de
mio de poesía “Luis Cernuda” de Sevi- locura, que es la esencia de estos ver-
lla. Haciendo honor a este premio, se sien- sos. Las miradas son palabras que
te, como Cernuda, iluminado por el ma- entran “Por los ojos”, título de este
gistral Bécquer, siempre tan vivo, portal poema (p. 39): “Muere el pez por la
de la poesía española contemporánea. boca; por los ojos, / el hombre y la
Desde el título, y como dice Fran- mujer. No las palabras, / las miradas
cisco Robles en el prólogo, este libro encierran el misterio / de por qué a
es “becqueriano en el fondo y en la for- ese chispazo -que hasta duele- / le lla-
ma, en la levedad de la música, en el mamos amor. Sí que es misterio”.
gusto por la brevedad y la sugerencia, Una reflexión poética, en fin,
en la huida del adorno inútil y del barro- sobre el asunto más eterno de la vida
quismo falso y de oropel”. Es así por- y de la lírica, el amor, lleno de la
que, como Bécquer, Rodríguez Ojeda ha intensidad que da el arrebato, la
aprendido de la poesía popular, y espe- imposibilidad y el desencanto, y de
cialmente de la soleá y del cante jondo, una ambigüedad atractiva.
la esencia, la chispa de la lírica que más
nos alcanza: brevedad, emoción. Escri- JOSÉ CENIZO
be: “Deja de mirarme así, / que son
4
“proposiciones”, que parecen poemas.
Las llamamos proposiciones porque
Joan Fontaine sólo esta palabra admite los tres senti-
Odisea dos en que Fernández Mallo utiliza
Agustín Fernández sus textos: el matemático (según el
Mallo DRAE: “enunciación de una verdad
demostrada o que se trata de
La Poesía, señor hidalgo, demostrar”), el lingüístico (“unidad
Barcelona, 2005, 140 p.
lingüística de estructura oracional”),
y el filosófico, ya que el poemario
UN PARADIGMA POS-LÓGICO está estructurado siguiendo la fórmu-
la proposicional del Tractatus Logico
En su excelente libro de ensayos Philosophicus, de Wittgenstein: una
Los papeles rotos (2004), decía Julián hipótesis a partir de la cual se van for-
Jiménez Heffernan: “en España no mulando subhipótesis retóricas o for-
hay, ni ha habido poeta que mire a la males. Como vemos, no estamos ante
naturaleza de manera directa, con un poemario habitual, ni ante un
avidez empírica. Mucho menos con poeta al uso. El autor ha defendido en
una mirada informada científica o una poética en marcha, publicada en
filosóficamente”. Hoy no podría ya Lateral (diciembre 2004), y titulada
decirlo, después de la publicación de “Poesía Postpoética”, “la necesidad
este sorprendente y magnífico libro, de un cambio tan radical como en su
Joan Fontaine Odisea, de Agustín día lo operaron las vanguardias.
Fernández Mallo. Hablamos de la necesidad de que los
Para adentrarnos en él, mejor que poetas acometan sin complejos la
hacer descripciones impresionistas, deconstrucción de la poesía, única
sería conveniente hacer una disección disciplina artística que aún no lo ha
estructural del poemario, para asimi- hecho. (…) Así, la relación entre
lar la acumulación de niveles de com- ciencia y poesía escrita está ahí y
plejidad. A su principio, después de siempre ha estado, aunque como
una curiosa reproducción de un acta rareza parasitaria de la poesía correc-
notarial (que califica de “deconstruc- ta. Lo que se propone es una especie
ción” la aventura estética que el libro de regreso a un período pre-ilustrado
propone), se expone ésta entre dos en el que poesía y ciencias aún no
partes de un mismo poema (que estaban separadas”.
comienza en la página 15 y acaba en En suma, lo que se nos plantea es
la última, la 137). Hasta aquí lo rela- un retorno no a la Antigüedad, pero sí
cionado con la película Rebeca, de a cierto modo antiguo de unir todas
Hitchcock, y con la Joan Fontaine del las ramas del conocimiento, incluidas
título. Entre medias, se intercalan 81 las artísticas, para esclarecer el lugar
5
del hombre en el mundo: un lugar la ‘métrica’, la filosofía al esquema
presocrático. Según recuerda W. K. matemático”. Pero la asociación con
C. Guthrie, Jenófanes, “como todo la filosofía y la ciencia no las hace (y
poeta griego, era un maestro con un ahí discrepo con el autor, respetando
mensaje para comunicar la forma su aquilatada postura), a mi juicio,
poética no es un obstáculo para la intercambiables. Llamo en mi apoyo
filosofía. Aunque los milesios usaban a Jenaro Talens, que en un reciente
la prosa, hallaremos a Parménides y a texto2, apuntaba: “si se trata de
Empédocles expresando en verso sus esclarecer en qué se diferencia la
sistemas intelectuales altamente com- poesía (…) de la ciencia, del mito, e
plejos, como lo haría el romano incluso de la prosa, en la hermenéuti-
Lucrecio”1. Este modelo, por usar ca gadameriana (o en Heidegger), la
otra palabra anfibológica, está muy respuesta podría formularse así: si
presente en toda la obra de AFM toda comprensión del mundo es
(incluyendo la anterior a este libro), lingüística (…), y puesto que en la
como puede verse en proposiciones poesía se manifiesta en su mayor
como la 25, construida como “teore- pureza la esencia de la lingüisticidad
ma” dialéctico, o en otros poemas (…) el estudio del lenguaje poético
desarrollados como fórmulas. A ello adquiere una prioridad necesaria en el
habría que unir una dimensión intra- estudio filosófico de la comprensión
artística y de continuidad genérica, ya del mundo”; es decir, que está antes
que no se desdeñan apropiacionismos que la ciencia y la filosofía en la “des-
o poemas visuales. La propuesta no ocultación del sentido” de la verdad
puede ser más saludable, sobre todo del mundo. Pero, con independencia
porque al ayuntamiento de ciencia y de nuestro desacuerdo con la idea de
poesía añade AFM un tercer elemen- AFM de que no son distintas cosas las
to, la filosofía, que como decía tres ramas del conocimiento, hay que
Mallarmé, en el “Prefacio” a Un dejar dos conceptos claros: primero,
golpe de dados (1867), “no hay moti- que esa es la opinión (muy bien fun-
vo alguno para excluir de la Poesía”. damentada, insisto) del poeta; segun-
También para Whitehead (Modes of do, que Joan Fontaine Odisea res-
Thought, 1938), “la filosofía es simi- ponde, por completo, a su poética,
lar a la poesía (…). En cada una se con lo cual la resolución artística de
encuentran referencias a formas que sus presupuestos es, simplemente,
van más allá del significado directo intachable, y por ello de un doble
de las palabras. La poesía se asocia a
2J. Talens, “Contrapolíticas del rea-
1 W. K. C. Guthrie, Historia de la lismo”, en A. Sánchez Robayna y Jordi
filosofía giega. Tomo I. Los primeros pre- Doce (eds.), Poesía hispánica contem-
socráticos y los pitagóricos (1962); poránea; Círculo de Lectores, Barcelona,
Gredos, Madrid, 1984, p. 341. 2005, pp. 135-36.
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valor en nuestra poesía actual: por su dora, tiene presente las leyes del caos
originalidad y dificultad, sí; pero tam- e intenta aproximarse a un concepto
bién por la rara coherencia y honesti- no determinista del tiempo (v. propo-
dad con que tal poética ha sido vertida. siciones 21, 24 y 79).
Descendiendo, más en concreto, Luego hay cuestiones que van
a esa última parte, la materialización elevando los niveles de exigencia.
de la propuesta, quizá fuera fácil Primero, que subrepticiamente, el
oponer a esa ambiciosa composición libro está concebido (y realizado)
teórica un cierto descuido en la expre- como el diario trunco de un año,
sión final, como si el poeta se hubiera desde enero hasta diciembre.
conformado con que la fórmula Segundo, la incorporación de las
cuadrase para dar por hecha su ver- ciencias, cuya aparición es significati-
tiente artística. Si bien puede parecer- va, en el sentido de que añade con-
lo en algunos momentos, ya que el tenido, de modo que quien no tenga
poemario es muy largo (83 piezas, unos mínimos conocimientos científi-
nada menos) y heterogéneo, no es cos quedará al margen de algunos ha-
menos cierto que el número de textos llazgos incontestables, como el
notables, en sí mismo, conforma un magno poema sobre la función de
libro asombroso, al que los secunda- Dirac y la duda de Leibniz (prop. 32),
rios quizá ensombrezcan, sin anular- uno de los mejores y más complejos
lo. E incluso en esas proposiciones buceos en la subjetividad que este
menores, asoman de cuando en cuan- crítico haya leído en años, un poema
do momentos intensos: “todo está absolutamente histórico, por su singu-
escrito y lo que llamas escribir / es ir laridad y ambición, y por ser, ya se
quitándole palabras” (p. 16); “adónde verá, el primero de una nueva era, de
regreso, si la realidad no existe, / te un nuevo modo de entender lo poéti-
dices” (p. 31); “la tierra fue creada co en el panorama literario nacional:
redonda para que el hombre encon- “quizá estemos viviendo en el epílo-
trara en la repetición un consuelo a go, / en el tiempo que viene después
esa soledad” (p. 33), “sé que tengo / del logos”. Cuando Fernández Mallo
un doble creciendo / en un muro de subtituló su poética “Hacia un nuevo
Central Park” (p. 114). Como buen paradigma”, no estaba exagerando un
discípulo de Wittgenstein, Joan ápice, ni formulando un deseo, sino
Fontaine Odisea es una interrogación que constataba un hecho. Joan
sobre el lenguaje (ver la espléndida Fontaine Odisea es, precisamente,
proposición 13), la crisis de la repre- ese paradigma nuevo y necesario.
sentación y los límites del mundo.
Como buen físico, AFM intenta el VICENTE LUIS MORA
análisis de las regularidades cuantifi-
cables que afectan a una mente crea-
7
Wolfe, de origen y no tanto de moda,
controlado para que términos que sue-
Piedras en el agua len considerarse vulgares no des-
Alberto Tesán taquen por contraste con expresiones
pedantes o con aroma a geriátrico,
Pre-Textos, consiguiendo una especie de neutrali-
Valencia, 2003, 56 p. dad en el lenguaje que le permite
manipularlo sibilinamente para
potenciar la fuerza del mensaje que
contiene más que una sonoridad va-
Para quien esté al tanto de la últi- cía e inútil. Es el flujo de la frase
ma poesía española, y especialmente espontánea, falsamente espontánea,
de la herencia que el realismo de que es uno de los secretos de la lite-
raigambre (norte)americana ha deja- ratura.
do en ella, es inevitable que la lectura A quien lea este libro no puede
de este libro le traiga a la cabeza poe- dejar de sorprenderle que su autor
mas de Pablo García Casado, uno de fuese incluido en su momento en una
los adalides de esta tendencia. Pero antología como Feroces, de concep-
no nos engañemos: ni uno es “dis- ción radical y epatante aunque poco
cípulo” del otro, ni su forma de fructífera. Y es que su voz es de una
escribir es semejante. Más bien habría mesura natural, aparentemente nada
que hablar de un fondo cultural calculada, que impresiona, una voz
común y una sensibilidad parecida que enuncia su verdad de forma
que deviene en cierto aire de familia. somera y transparente, sin alharacas y
La principal diferencia que les con sinceridad de ciudadano medio,
define es la importancia que lo dis- aquél que no tiene que demostrar
cursivo tiene en Tesán, la elaboración nada a nadie más que a sí mismo (y
de retratos e historias con sentido, no puede que ni eso).
sólo como poemas redondos perfecta- La realidad que Tesán toma
mente abiertos y cerrados sino como como base es una confusa conjunción
fragmentos de una perspectiva única de la vida cotidiana con la literatura y
que sería el propio libro, frente a la el arte en general. Así, el retrato de la
concentración de la colección de imá- mujer fatal contemporánea que en-
genes y flashes de García Casado que tronca con Dashiell Hammett del pri-
el lector recibe con el objetivo de que mer poema, que también podríamos
él mismo forme la historia. vincular con el clásico de Burning. El
Los versos de Tesán nos muerden resumen más perfecto lo representan
con lucidez y cercanía, gracias a un estos versos: “Existe un tiempo para
coloquialismo entendido a la manera todo / y ahora es tiempo de escribir. /
más de un Cernuda que de un Roger Así que agarra la botella y bebe”.
8
No es éste un realismo urbano, canónica poesía de la experiencia. Su
sucio, al menos no goza de la misma intención queda meridianamente
suciedad que otros, sino sencilla- clara, tanto como la belleza implícita
mente vital. Se tiñe éste de un pe- en su visión del mundo: marcar el
simismo tibio, calmo, que no es itinerario de una vida común (por eso
desesperanzado ni siquiera cuando se recurre con frecuencia a un
menciona la palabra “desesperanza” “nosotros” que nos incluye sin posi-
porque se trasluce que el poeta ha bilidad de error), con abundantes
asumido el estado de las cosas y se sombras y dispersas luces. Sólo acep-
limita a sacarles el jugo, la belleza, en tando esta visión y compartiendo esa
un juego mecánico por necesidad, claridad de miras se puede penetrar en
juego de la desolación finiquitada que la hermosura extrañamente conso-
se deja ver por ejemplo en las estruc- ladora de sus versos.
turas repetitivas que adquieren deter-
minados grupos de versos a modo de GUILLERMO RUIZ VILLAGORDO
cantinela en algunos poemas como
“Buscadores de oro”, “El pacto” o
“Afinidad”. En este sentido resulta
paradigmático, ya desde su título, el
poema “Nadie llama a la puerta”. La
tensión se intuye pero nunca se mues-
tra a las claras: no hay mayor violen-
cia ni más común que la que espera
agazapada.
Ligeros rasgos de humor (¿o sólo
lo parecen?) tienen una doble fun-
ción: quitar seriedad, es decir, acar-
tonamiento a la lectura, y vincular al
lector con su realidad más inmediata.
Hablo de sus alusiones al fútbol y par-
ticularmente al Barça, que no pueden
dejar de desazonar a más de uno.
La poesía de Tesán, siendo refle-
xiva, no adquiere la forma de ser-
mones ni deja que las palabras vuelen
tan libres que cualquier interpretación
sea válida. Se mueve en el territorio
de lo que se viene llamando realismo
meditativo, característico junto con
los otros elementos ya indicados de la
9
altares”, así como en lo trascendente a
través de un niño que lleva al poeta a
La sonrisa un templo y un cementerio (“Tres”).
del saltador Pero el poeta también tiene que
Juan Manuel Navas enfrentarse al devenir del mundo, a su
memoria e injusticia (“Cuatro”), e
Ediciones Endymion indaga en las tragedias humanas, en
Madrid, 2005, 60 p. las que podría verse algún guiño a
tiempos recientes (“Cinco”). El
enfoque de estos dos poemas, espe-
cialmente el último, nos recuerda
La sonrisa del saltador de Juan Poeta en Nueva York. Tras el salto, el
Manuel Navas (Madrid, 1971) se poeta quiere regresar a “la garganta
desarrolla en siete largos poemas del ángel”, pero ya no puede volver al
encadenados (todos ellos de poco más origen, y se interroga por ello
de cien versos). (“Seis”). Finalmente, se siente conti-
El hermetismo dominante de este nuador del “ángel”, y reflexiona sobre
libro va deshaciéndose poco a poco, su propia naturaleza trascendente:
pero nunca por completo, ya que asis- “Es su sonrisa, como único gesto
timos en realidad a un largo poema heredado de los dioses”, pues: “es la
fuertemente cohesionado, circular sonrisa del saltador su tarea”.
incluso, que acaba como empieza: Juan Manuel Navas nos presenta,
“Desde la garganta del ángel” (eco de pues, su concepción de poeta como
una cita de Saint-John Perse, uno de un saltador, no sólo a realidades
los muchos referentes del autor). Este pasadas o ficticias, por las que se ve
es el refugio, y al mismo tiempo el obligado a transitar, sino también
precipicio, al cual se asoma el poeta, como un salto en el lenguaje, y una
y muestra su sonrisa de saltador. intensa exploración de la sintaxis
Las piezas de este poema único (destaca especialmente la profusión
van cosidas con un fino hilo narrativo de complementos con preposición).
de fondo, que comienza contando la Este libro es exigente con su lec-
formación y nacimiento de la voz o tor, pero a cambio nos ofrece un largo
lengua del poeta desde la “garganta poema bien construido, y un her-
del ángel” (“Uno”), y se compara con metismo que requiere sucesivas lec-
el hallazgo arqueológico de una ges- turas para atisbar todo lo que hay en
tante muerta (“Dos”). La reflexión La sonrisa del saltador.
sobre este “segundo” nacimiento
lleva a pensar en la circularidad del JAIME GALBARRO GARCIA
tiempo con una constante letanía: “Es
todo abolir el tiempo innecesario / y
estar seguro a oscuras bajo parras y
10
Garúa Libros, la traducción de Para
un cosechador.) También ha traduci-
Moradas del do del catalán a Ramon Xirau y del
insomne alemán a Schopenhauer y Hermann
Rafael-José Díaz Broch.
En colaboración con los pintores
La Garúa, Barcelona, Jesús Hernández Verano, Vicente
2005, 83 p. Rojo y Gonzalo González ha publica-
do, respectivamente, los cuadernos
Moradas del insomne, de La Las cuerdas invisibles (1996), La
Garúa Libros, inaugura una nueva azotea-Réquiem (2001) y Jardín del
colección de poesía, “Cuadernos del horizonte (2004). Asimismo, ha dado
Sinsonte”, destinada a dar cabida a a conocer sus diarios, de los que han
los jóvenes poetas en castellano que aparecido ya tres entregas que cubren
escriben en la actualidad. gran porción de tiempo entre los años
El autor de Moradas del insomne 1995 y 1997.
es Rafael-José Díaz (Santa Cruz de La clave del título, Moradas del
Tenerife, 1971). Cursó estudios de insomne, quizás haya que buscarla en
Filología Hispánica en la Universidad un poema situado hacia la mitad del
de La Laguna, donde se licenció en poemario: “Habías vuelto tarde, no
1994. Entre 1993 y 1995 dirigió el podías dormir, / y cerrabas los párpa-
pliego de literatura “Paradiso”, y dos con fuerza / creyendo que podrías
entre 1994 y 1995 coordinó, junto al de esta forma / atravesar el sueño y
pintor Carlos Schwartz, el suplemen- contener las lágrimas”. Esas moradas
to literario del diario El Día. Entre de resonancias teresianas son los
1995 y 2000 fue lector de español en lugares que habita quien no puede
las universidades de Jena y Leipzig dormir. Y esos lugares que pueden
(Alemania). Actualmente reside en habitarse en el dolor del insomnio son
Agüimes (Gran Canaria) y es profesor los poemas. Aquel que padece de
de enseñanza secundaria en el IES insomnio se ve abocado a las lágri-
Carrizal (sito en la villa de Ingenio). mas, al dolor de estar vivo del que
En 1997 aparece su primer libro de hablaba Darío, pero tarde o temprano
poemas, El canto en el umbral, al que llegará el sueño. Y la poesía quiere
suceden en 2000 Llamada en la atravesar el sueño para traerse de él su
primera nieve, y en 2003 Los párpa- idioma, que es un lenguaje angélico, a
dos cautivos. Su tarea de escritor tam- sabiendas de que es un lenguaje
bién abarca la traducción de diversas expuesto a estropearse en la vigilia,
lenguas. Del francés ha traducido a igual que deja de respirar un pez fuera
Philippe Jaccottet, Jacques Ancet y del agua.
Gustave Roud. (De Gustave Roud
publicó este mismo año 2005, en La
11
Angustia, soledad, muerte, y visión se presenta fugazmente. Ante
amor son los temas recurrentes de la amenaza de la sombra, “de la
estos poemas. Unos temas que muerte que crece”, como se dice en el
pueden llevar a pensar que el tono poemario, el poeta rompe los diques
elegíaco sea el predominante, y sin de la luz e inunda con ella sus poe-
embargo no es así. Aunque también mas. O, quizá sería más exacto decir-
se canta lo que se pierde, en Moradas lo así, busca la luz que está en las
del insomne domina la poesía celebra- cosas mismas, como en el poema
toria, de la que “El beso sideral” es “Revelación”, en el que se aparece
una aquilatada muestra. La cele- algo ya conocido, pero en su forma
bración es la apuesta de Díaz para más real, en su forma cegadora de luz,
resolver la dialéctica entre la luz y la de manera que el poeta ve algo
sombra. Ante la amenaza de la noche muchas veces visto como si lo viera
que todo lo devora inexorable, por primera vez. La luz estrena una
Rafael-José Díaz construye sus poe- mirada nueva sobre la realidad.
mas como diques sensoriales, de acu- “Los ojos no ven, saben”, podría-
sada carnalidad. Incluso ante la mos decir con Jorge Guillén. Por eso
muerte cabe la esperanza, “mientras se podría decir que la mirada que se
rían / tus ojos como entonces sin propone en este poemario es una
porqué”. El cuerpo no solo siente, mirada tentacular que intenta penetrar
sino que también recuerda, porque la en las cosas. Ante ese asedio, con fre-
memoria está viva y late. Pero cuencia la realidad es como una roca
además también piensa. “La luz cru- que persiste en su enigma, que resiste
jía” o “un viento de madera derreti- nuestras aproximaciones de entender-
da”, muestran cómo la sinestesia sirve la lógicamente. Ni la vista ni la acti-
para vincular una realidad intangible tud de escucha bastan para ello.
a un sentido. Otro aspecto que destacar de esta
En el poema “Luna” se produce poesía es que su lenguaje es pensado,
una significativa derrota de las tenta- o lo que es lo mismo, está pesado, se
ciones de incurrir en el lamento ante impone a sí mismo por su consisten-
el empuje de la vida que pide abrirse cia. De ahí la sensación general de
paso. El amor es la fuerza motriz, eufonía a la que contribuyen alitera-
“La luna llena que dejaba / un rastro ciones hermosas como “para alcanzar
doloroso en nuestros cuerpos, / ¿sabrá la médula de luz” o “el cielo como
que es el amor la fragua / que trans- bóveda mecida”. Poesía sobria, parca
forma el dolor en un gozo sin nom- en el uso de adjetivos y que los pre-
bre?”. fiere pospuestos para que den vida y
Hablamos, pues, de una poesía no maten.
que apuesta por el paraíso como La sombra tutelar de José Ángel
instancia terrenal, una realidad cuya Valente asoma en el segundo poema:
12
“Ceniza”. Toda una declaración de
intenciones y, nos atreveríamos a
decir, de logros. También la huella Antología de la
valentiana se deja sentir en diversos poesía de Antonio
poemas en que se alude a la inefabili- Luis Baena
dad, como en “Ave perdida”, poema Antonio Luis Baena
en que “mi lengua entumecida olvida
Arcos de la Frontera,
su lenguaje”. Ayto. de Arcos de la
Esta poesía tiende al fragmento, Frontera, 2005, 151 p.
es una poesía con intersticios y en las
antípodas del realismo meramente Tengo en mis manos, palpo y
mostrativo. Por ejemplo, en acaricio con las yemas de mis dedos,
“Conjunción” tenemos la invención recorro con mis ojos, cada vez más
de una osada antítesis: perro-estrellas precarios, el libro Antología de la
(“El perro / arañaba la noche con su poesía de Antonio Luis Baena1, que
llanto / y las estrellas / levitaban arri- con prólogo y estudio de Emilio
ba, más allá del dolor”). No es una Durán, edita en su Colección Poesía
poesía discursiva, sino de fogonazos el Excmo. Ayuntamiento de Arcos de
o breves reflexiones, o pasmada en la la Frontera.
encrucijada del enigma. En cualquier Siete rotundos y redondos libros
caso, no una poesía cerrada sobre sí integran, hasta ahora, la obra poética
misma y falsamente clausurada. de Antonio Luis. Toda ella, ya desde
Relectura de cuadros (Chagall) o su primer libro, poesía de ecos clási-
escenas de películas (Murnau). Poesía cos, por métrica, por acento y por
de estampas, en la que se refleja ese música; poesía hacia adentro, hones-
peculiar paisaje insular, de olas y ta, honda y sincera, definidora de los
calderas causadas por erupciones vol- paisajes íntimos de un hombre que,
cánicas. Un paisaje que a todos nos es siendo congénitamente tendente a la
conocido gracias a los viajes del alegría, ha visto cómo la vida le ha
bachillerato y, previamente, gracias a ido produciendo desgarros en el alma,
los extintos billetes de 1000 de don impregnándola de amargura, disol-
Benito Pérez Galdós. viendo su dulzor como lo hace el café
Poesía noble y finalmente cons- con un terrón de azúcar.
tructiva. Una poesía para la esperanza
y para seguir creyendo en la literatura 1 Antonio Luis Baena, Arcos de la
“con ojos para siempre olvidados del Frontera, 1932. Coofundador de los gru-
llanto”. pos poéticos “Alcaraván”, “Ángaro” y de
la revista Cal, es licenciado en Filosofía y
ANDRÉS G. CASTRO
Letras, y ha ejercido como profesional de
la Enseñanza. Además de poeta, es un
gran rapsoda.
13
En su primer libro Historia de que se desenvuelven sus sentimien-
una ausencia (1961), ya surgen y tos, haciendo incursiones a lo de
conviven el amor, la soledad, la detrás de esos límites, la existencia, la
muerte, la tristeza y el paisaje, que no intemporalidad o la infinitud del
han de cesar en adelante en su obra. espacio. Así, nos describe “La casa”,
Como por ejemplo en el precioso “El despacho”, o “El cuarto de los
soneto “Naufragio”: “Para el naufra- niños”: “Un rubor de inefables
gio de mis cinco dedos / en el escollo medias lenguas, / un balbuceo de
de tu cabellera”, en el poema “Bajo pequeños pájaros”, se nos ensober-
esta luz”: “La ciudad está sola. Yo bece diciendo: “ya que la historia sin
estoy solo / en ausencia total de mí”, mí / son letras de un libro muerto”, o
o en el “Soneto para después de mi filosofa sobre lo inasible del presente:
muerte”: “Cuando yo muera, amada, “Hoy es mañana de ayer / y es el ayer
y la ceniza / de mis huesos se esparza de mañana”.
con el viento”. Pero también aflora, Persiste y abunda en el tema del
de vez en vez, esa ajímez que lo tiempo y sus detritus en su siguiente
asoma hacia lo puramente bello, hacia poemario, Tiempo muerto (1974), en
la luz, como en el poema “Cádiz el que todo recuerdo se hace dolorosa
desde el recuerdo”: “y aquí, Cádiz, se demostración de decadencia o desam-
agranda tu barroca dulzura / tu res- paro: “Por eso condenamos los
plandor más puro, tu total equilibrio”, recuerdos / a cadena perpetua en el
o en el machadiano “Carta a Violeta”: olvido / y nos atamos a ellos, con-
“Es tanta la dulzura, que si vivo o no denándolos”. Así se duele por la sen-
vivo / es lo menos que importa sación de inutilidad, a pesar de los
averiguar ahora”. esfuerzos y del denso contenido de
En 1963, construye, con Paso del toda una vida: “Tanto correr un río
hombre una especie de solanesco para nada, / para dejar en voz
autorretrato, que él va dedicando a encuadernada / todo su afán, su amor,
sus amigos, tal vez para mitigar en su adiós, su historia”.
algo la sensación de monólogo y el La muerte va lamiendo mis ci-
eco de profunda tristeza: “Eso soy yo, mientos (1985) es un libro elegiaco,
/ tristeza en carne viva”. Incluso tira rebosante de amargura y de tremendo
de la ironía al autodedicarse un sone- dolor, motivado por la temprana
to -Antonio Luis es un soberbio muerte de un hijo. El poeta, es com-
sonetista- en el que se juega consigo prensible, se nos muestra al borde de
mismo una partida: “Para esta baza, la desesperación, como pone de mani-
Antonio, ni enemigos / ni amigos. Tú, fiesto en el poema 27 de su primera
contigo y con tu suerte”. parte: “Y en este doble tironazo, /
En Los límites (1968), el poeta desolador y triste, / van pasando los
describe su ámbito vital, el entorno en días / luchando por morir, / por estar
14
vivo”, o en la estrofa final del poema
10 de la tercera parte: “Arrastrando
una carga de imposibles, / arrancán- Esquizofrénicas o
dole ovejas al insomnio / para poder La balada de
dormir, / morir he dicho”. lámpara azul
Aparece, en 1997, el Libro de las L. María Panero
traiciones y otros espejos, en el que
los poemas, llenos de desesperanza y Editorial Hiperión
pesimismo, van inutilizando palabras Madrid, 2004, 81 p.
y conceptos, como en una casi nega-
ción definitiva: “Sólo queda / esa a-
“Cuando los dioses quieren
marga moneda con que quieres /
perderte, / primero te vuelven loco”.
pagar lo que no sirve para nada”. Sin
Esta es la impactante cita con la que
embargo, el poeta sabe, o quiere
se abre al lector el nuevo e inquietante
intuir, que hay gente que lo quiere y
libro de Leopoldo María Panero.
lo comprende, y a ellos dedica
Parece conveniente tenerla en cuenta,
muchos de los poemas. Esto parece
ya que refleja la concepción que el
indicar, sobrevolando la desesperanza
propio autor intenta querer dar sobre
del libro que, a pesar de todo, todos
él mismo a lo largo de la obra. Como
nos necesitamos.
decía W. Blake: “El loco que perse-
Con su último libro Piedra mile-
vera en su ignorancia acaba siendo un
naria (1998), Antonio Luis, como
sabio”, y mucho de esto encontramos
habiendo recuperado la paz y la sere-
en la poesía de este genial autor.
nidad perdidas nos alza, de entre las
La continua unidad léxica y
piedras milenarias de Mérida, Itálica
temática, durante las tres partes que
o Carmona, lo que entre ellas queda
componen el libro, desemboca en un
del palpitar humano, por encima de la
ambiente que no sabemos si es
retórica o los tópicos de la historia:
nihilista, o una revelación del sentido
“Porque quiero cantar la subhistoria, /
de la vida y de la poesía, puesto que la
lo gélido y vencido, no el palacio /
incesante obsesión por la nada se
sino la cabaña, no la columna, / sí el
repite en la inmensa mayoría de los
adobe secado al sol de Iberia”.
poemas. En ellos, se asemeja el acto
Quienes amen lo auténtico, no se
de escribir a la muerte: “…desnudan-
priven de deleitarse con esta vibrante,
do el cadáver del poema / y ofrecien-
humana y alta poesía de Antonio
do a la nada mi reino / pues sólo soy
Luis. Los demás, allá ellos.
un cadáver destronado”. Es como si
en cada verso muriese una parte del
JUAN SEBASTIÁN
alma de la mano creadora, o bien se
elevase hacía la infinitud del tiempo
alejándose de todo lo caduco de este
15
mundo: “Oh tú, señor de la muerte / carlo. Por ello, no pretendo aquí
dame al fin la vida”. Se nos presenta desentrañar el sentido de la obra, sino
así una clara aspiración a la muerte, más bien animar al posible lector ha
como si al escribir un poema se fuera realizar una lectura que pueda
esfumando una parte de la vida y enriquecer su mundo interno, aunque
avanzase hacia la autodestrucción del no llegue nunca a saber con certeza
ser, de esta forma consigue una abso- qué sentido tiene el libro. Pero quizá
luta liberación, alejándose para ello el sentido está en no tener sentido; o
hasta de sí mismo. como decía Fernando Pessoa: “El
No está carente el libro de imá- único misterio es que no hay miste-
genes brillantísimas propias de la des- rio”, por ello nuestro error puede estar
bordada clarividencia de Leopoldo en ver como una distancia insalvable
María Panero: “Soy un cuerpo muer- algo que en realidad está meridiana-
to, y como el mar / me deseo a mí mente claro.
mismo…”. Ahonda también obsesi- En definitiva, lo que se intuye
vamente en la idea del dolor: ¿qué es con una lectura profunda del libro, es
el dolor, para qué sirve? Puede aquí la pura necesidad de morir para ser de
recordarnos en cierta forma la con- esta manera realmente libre. Aún así,
cepción mística del dolor de Sor él sabe que nunca podrá morir del
Juana Inés de la Cruz, que considera todo: “Y cantarán los hombres a la
este sufrimiento como el vehículo ruina de mis labios”.
para llegar a Dios; ambos ascetas
someten sobre sus almas un castigo ISAAC PÁEZ
que otros reservan para el cuerpo,
mártires de un Dios que no compren-
den.
Panero es capaz de reflejarnos, a
través de su escritura, la constante
presencia de la inmaterialidad,
haciendo tangible lo intangible por
medio de una poesía que desborda el
entendimiento de quien la lee. Uno se
siente al final de la lectura del libro
desconcertado, con la sensación de
estar ante una de esas obras que no
pueden o no tiene que entenderse,
sino que basta con sentirla. Si nadie
me preguntase qué quiere decir el
autor en este libro, creo que lo sé;
pero si me lo preguntan, no sé expli-
16
clima desconcertante y enrarecido,
irrespirable a ratos, viciado por nues-
La piel del vigilante tros miedos y obsesiones, circundado
Raúl Quinto por los inevitables contornos del abis-
mo, mostrándonos así una visión
DVD, Barcelona, amarga de la vida.
2005, 70 p. El libro se convierte en un esce-
nario, muy próximo a El gran teatro
del mundo, donde los personajes son
iluminados el instante que dura su
monólogo y al terminar regresan a las
El cómic Watchmen le sirve a Raúl
tinieblas, y apenas queda un eco, un
Quinto (Cartagena, 1978) para ir articu-
nunca haber estado que se hace nues-
lando los poemas de La piel del vigi-
tro. Cada poema es una interrogación
lante, libro con el que ha ganado el Pre-
sobre quien se es y se ha sido. “El
mio Andalucía Joven de Poesía 2004.
tábano” supone la búsqueda del “yo”,
A través de los personajes del
esa incesante picadura que nos acom-
cómic el autor nos sitúa frente a un
paña por el mundo. Sin embargo, el
espejo nebuloso donde se mezclan
problema de la identidad va más allá
rostros, máscaras, siluetas, imágenes
de la propia pregunta, y lleva al
cuajadas de desasosiego que entran y
malestar, a la ruptura de la personali-
salen, y de fondo un abismo que
dad (“La silueta”), a la destrucción de
acaba tragándoselo todo. Porque estos
los mitos, a la creación de otros
personajes representan, de manera
nuevos frente al vacío, o a la anag-
absoluta, distintos aspectos de la
nórisis, como en “El buen hombre”,
condición humana: en “La madre”
donde el protagonista se reconoce
hay un grito lleno de angustia por el
“fiera entre fieras”, incapaz de soportar
destino de los recién nacidos, en
la maldad de su raza. El autor coloca a
“Moloch” el sujeto poético siente
sus personajes continuamente sobre la
como un castigo la conciencia de su
cuerda floja de la identidad, los
propio fin “desde el abismo de un
enfrenta a sí mismos, aunque no opera
reloj de arena”... Así hasta llegar a
al final dándole sentido a todo como
“El náufrago”, poema que resume la
sucede en la comedia de Calderón.
existencia del hombre, continua tra-
Raúl Quinto no se mantiene como
vesía entre la esperanza y el dolor, y
un simple espectador, sino que ates-
que finalmente conducirá a la muerte,
tigua estados del alma humana en
“donde nuestro reverso nos suplanta”.
mitad de un mundo caótico y ajeno,
No será éste, desde luego, el único
prestándoles su palabra, encarnándolos,
poema marcado por un profundo pe-
vigilándolos desde la misma piel.
simismo. Raúl Quinto ha sabido crear
a lo largo de La piel del vigilante un DIEGO VAYA
17
Muelle de carga

Olivarium Rozatal(es)
Antonio Morales y otros instantes
J. Tomás Rodríguez
Arrayán ediciones, Serey
Col. El papel de arroz,
Sevilla, 2004, 40 p.
Cuadernos Chichimeca, nº 2
Sevilla, 2005, 31 p.

Tomás Rodríguez (Sanlúcar de


Antonio Morales (Morón de la Barrameda, 1981) ha visto publicado
Frontera, 1968) nos propone en su primer poemario Rozatal(es) y
Olivarium, a través de los sonetos y otros instantes con una edición arte-
octavas reales que componen el libro, sanal, y cuidada en los “Cuadernos
una poesía sostenida por una sintaxis Chichimeca”. Rozatal(es)... es un
en línea con los clásicos latinos y con juego lingüístico, poético, y musical.
Góngora, donde el hipérbaton no es El poeta nos deja en su “Prologetto”
sólo un artificio, sino que se convier- una especie de poética, introspectiva
te en un verdadero -y arriesgado- humana y literaria, donde reconoce la
medio estético. El poeta ofrece una dificultad de atrapar su “constelación
visión del hombre donde conviven lo versificadora”. Se trata de un libro
divino y lo telúrico, con todos sus lleno de juegos de palabras, de pluri-
contrastes. En el primer poema de la significación, y de términos encripta-
sección “Raíces”, junto a “Isis, dos (el propio título: Rozatal es la lec-
Minerva, Apolo o Aristeo”, aparece tura inversa de Altazor). Y es que la
lo puramente terrenal -simbolizado en creación de Huidobro, así como la
lo histórico y lo cotidiano-, quizás presencia de otros poetas hispanoa-
como principio y fin de la propia mericanos, imprime a este libro algo
naturaleza humana. difícil de ver en el panorama actual.
Pero a medida que avanzamos en El humor y la ironía son constantes, y
su lectura, en el poemario va brotan- destacan poemas como “Selva poéti-
do la esperanza con la idea de la cir- ca”, por la efectiva sonoridad que
cularidad del tiempo, esa vuelta reno- alcanza en él; o el lúdico “Auto-
vada de todo análoga a los ciclos de la poema”, en el que ofrece al lector la
cosecha. oportunidad de colaborar en la cons-
D.V. trucción poética.
J.G.G.
18
La simetría
Liquidación por cierre del sueño
Rafael Alcalá J. M. Molina
Caballero
Corona del Sur,
Málaga, 2005, 30 p. Ediciones Brosquil
Valencia, 2005, 52 p.

En la nota de justificación que José María Molina Caballero nos


abre este libro, Rafael Alcalá da por presenta un libro de contrastes, carga-
finalizada su obra poética con la inmi-
nente publicación de Bazar de cir- do de introspección y reflexión vital.
cunstancias. Liquidación por cierre Divido en tres partes, trata el paso del
recoge aquellos poemas que este tiempo: lo fatuo (“Pasarela”) frente a
autor ha ido publicando de forma dis- lo permanente (“Las palabras”),
persa junto con otros que son inéditos. donde opone la existencia de las pala-
En ellos encontramos homenajes, tex- bras a la actualización de cada poeta
tos de temática amorosa, revisiones en su tiempo; y desgrana algunas de
de mitos, pero los poemas que cierran sus preocupaciones e incertidumbres,
el libro están teñidos de desengaño y como la muerte en “Dogma interior”.
pesimismo combinado con dosis pre- Pero también se muestra crítico, y
cisas de ironía. Alcalá se ríe de sí
mismo y de la poesía (“La cagamos: / afila sus armas contra la superficiali-
el poema que nadie leerá. / Salvo tú, dad y la apariencia (“Gigoló”,
mamoncillo, en el retrete”), de las far- “Glamour”, “Enfant terrible”), pues
sas de la existencia a través del géne- “Bajo esta tierra traicionera / se escu-
ro del wester en “El llanero solitario”, cha la arrogancia / de unos hombres
e incluso de la muerte. El humor mul- vacíos”; pero no deja de mostrar una
tiplica la complicidad con el lector y la extraordinaria densidad lírica (“Alas
eficacia de los propios versos, hasta de silencio”).
que en el último poema nos muestre La simetría del sueño obtuvo el
toda su angustia vital de forma des- XXIV Premio de Poesía Ciutat de
carnada: “Así soportarás la distorsión
/ que ajusta las traviesas desbastadas / Benicarló 2004, y está prologado por
del paso inexorable de los años.” Manuel Gahete.
J.G.G.
Liquidación por cierre es un
recorrido tangencial por la obra poéti-
ca de Rafael Alcalá, donde asistimos
al inconformismo que ha llevado a
este poeta a la constante evolución de
su palabra.
D.V.
19
Flores del tiempo Kirmen Uribe
Jesús Munárriz Mientras tanto dame
la mano
Editorial Point de
Lunettes,
Colección Visor de
Sevilla, 2003, 138 p.
Poesía,
Madrid, 2004, 156 p.

En Flores del Tiempo de Jesús Kirmen Uribe (Ondarroa,


Munárriz hallamos un florilegio de Vizcaya, 1970) se ha convertido en
poemas divididos en seis partes uno de los poetas vascos de mayor
desiguales en número y de variada proyección a raíz de Mientras tanto
temática: la naturaleza, el arte, la dame la mano, publicado por Visor en
política, etc. En las primeras seccio- una edición bilingüe a cargo del autor,
nes son frecuentes los poemas que Gerardo Markuleta y Ana Arregi.
tratan la naturaleza y sus ciclos, y que Esta obra ha sido traducida también al
se ven reflejados en poemas circu- francés por la editorial Le Castor
lares. Destaca la narratividad para Astral, y algunos poemas al inglés en
bosquejar anécdotas y circunstancias, diversas publicaciones norteameri-
y la ironía y el humor (“El ruso”), así canas.
como la carga de amargura, escepti- Mientras tanto dame la mano es
cismo, y de desilusión que impregnan un libro de poemas que, entre otros
poemas como “Museo de la revolu- temas como el amor, el cuerpo o la
ción”, o “Futuro”. Todo ello en una enfermedad, trata sobre la fuerza de-
publicación brillante y detallista hasta vastadora del tiempo, y de cómo el
lo recóndito, como la paginación poeta puede enfrentarse a él desde su
acróstica que encadena el nombre del capacidad de recuperar en el presente
autor, en la páginas pares, y el título elementos y sensaciones del pasado
del libro, en las impares. (“El río”). Destaca también la
J.G.G. vocación universalista del poeta, que
busca abrirse al otro, y colocarse en
su lugar. En su poética (“No se puede
decir”) señala la limitación del
lenguaje, y él, desde una línea clara,
figurativa, y posmoderna busca una
salida.
J.G.G.

20
El legado de arcilla
Manuel Gahete Los heridos graves
Julieta Valero
Colección Ánfora Nova
Rute, 2004, 72 p. DVD poesía,
Madrid, 2005, 104 p.

El amor es el tema fundamental Julieta Valero (Madrid, 1971)


del poemario El legado de arcilla, asienta su voz poética con Los heri-
pero aparece abordado desde distintos dos graves, que obtuvo el IV Premio
registros de forma muy armónica: de Poesía Joven “Radio 3”. Este poe-
desde el poema visual en la sección mario, dividido en dos partes, desa-
“Simulacrum” (por primera vez en la rrolla temas como las heridas del
trayectoria de Manuel Gahete, y en amor, los conflictos del deseo, el
los que destaca especialmente la cuerpo de la mujer, el desgaste y la
musicalidad: “el beso con que osa / la rutina amorosa (“Canción de los que
vida / espolearnos / sin rozarnos ape- han puesto casa”), los límites del yo y
nas”), al verso libre, o al soneto en su relación con los demás (con versos
endecasílabos y alejandrinos espe- como: “Bendito este insomnio que
cialmente en “Sonetos carnales”. dicen yo”), la enfermedad, la concien-
También el amor se contempla desde cia del envejecimiento... En Julieta
diversos puntos de vista: se desacra- Valero encontramos una singular
liza, se contempla el desamor (“Un exploración de la sintaxis, y de la
rastro de carmín”), se acentúa el ero- semántica, y la construcción de un
tismo, ya sea con el predominio del libro que comienza con versículos,
deseo carnal (“Apódosis”), ya sea llega incluso al poema en prosa (“La
desde la ironía y el escepticismo bruja de Pïssendorf”), y acaba en la
(“Materia y forma”). El poemario segunda parte (“Sobreponerse”) con
viene precedido del soneto prologal, versos libres.
programático, y metapoético “Oficio J.G.G.
de escribir”.
El legado de arcilla de Manuel
Gahete obtuvo el Premio Nacional de
Poesía “Mariana Roldán” 2003.
J.G.G.

21
Antología poética
Francisco Mena Vivir en víspera
Cantero Onofre Rojano

Excmo. Ateneo de Sevilla. Colección Telira,


Sevilla, 2005, 222 p. Aranda del Duero, 2005,
68 p.

Esta Antología poética de


En Vivir en Víspera, XIII Premio
Francisco Mena Cantero (Ciudad
de Poesía “Villa de Aranda”, Onofre
Real, 1934) recoge poemas de los
Rojano (Sevilla, 1943) ordena sus
veinte libros que hasta el momento ha
poemas en torno a dos ejes: el pre-
publicado. El recorrido a lo largo de
sente y la memoria. El primer eje nos
su obra comienza en 1972 con Aún no
lleva al tópico del carpe diem, donde
ha llegado ayer, y alcanza hasta su
el poeta es conciente de la fragilidad
último poemario Esta fe que nos lleva
del presente, y por eso “A partir de
(2002), con una trayectoria llena de
este hoy, / hay que vivir al límite el
premios de significativa importancia -
instante”. Los años se reflejan como
como Ricardo Molina, Francisco
“la soledad que deja lo vivido”, sien-
Quevedo, o Fernando Rielo de Poesía
do entonces cuando aparece la memo-
Mística concedido a su último poe-
ria como vía a través de la cual recu-
mario- que vienen a demostrar el
perar aquello que falta en el presente.
valor y la constancia de su palabra a
Esta idea llega a trasladarse al propio
través del tiempo.
lenguaje poético, donde el no decir se
Además de estar ligado a la
corresponde con todo lo que se ha
poesía como creador, codirige junto a
perdido.
Víctor Jiménez la Colección Ángaro.
Pero, contrariamente a lo que
pudiese parecer a primera vista, es
D.V.
este el poemario vitalista de quien
espera aún algo de la vida: “Esta
imposible historia que buscamos”.

D.V.

22
Alimañas Mar de Praga
Buly y Daniel J. L. García Herrera
Lebrato
Col. Julio Nombela,
El Sobre Hilado, Asociación de Escritores y
Sevilla, 2001 y 2005, 16 p. Artistas Españoles,
Madrid, 2005, 68 p.

En siete décimas métricas, José Luis García Herrera


Daniel Lebrato (Sevilla, 1954) ilustra (Barcelona, 1964) sigue consolidando
las Alimañas, serie de óleos, bestiario su trayectoria poética con este poema-
pictórico de Aurelio Díaz Trillo, Buly rio, Mar de Praga, ganador del XVI
(Huelva, 1952). La primera décima Premio de Poesía “Blas de Otero”
funciona como introducción. En las 2004 de Majadahonda. A lo largo de
seis restantes, en verso blanco, el él, asistimos a un viaje por la ciudad
poeta nos habla de cada particular ali- de Praga tras los ojos de un poeta que
maña de Buly (Gallo, Perro, Toro) se detiene no sólo ante los edificios, las
con humor, con ironía, con juegos de iglesias, los puentes, las esculturas...,
palabras, adoptando poco a poco una a menudo con espléndidas me-toni-
visión crítica hasta llegar a Espeto, mias: “...el roce lento / de la mano que
revisión descarnada y desmitificadora acuña la cordillera del vacío”, sino
de la historia de España: “gris corba- también ante el frío, la noche, o el
ta, / radiografía estricta, / que te amanecer: “La Ciudad Vieja retira los
como, Caín”. andamios de escarcha”; y el tributo a
Alimañas es un libro donde las Kafka, “El callejón de oro”, y V.
fronteras entre poesía y pintura se Holan “El cuarto de Holan”. Este re-
confunden. Un libro nada común, corrido por la ciudad es paralelo al via-
imprescindible para bibliófilos, que je interior del poeta (“Siempre andamos
va ya por su tercera reimpresión. buscando aquello que no somos”),
que tiene a la lluvia por continua
D.V. compañera en este Mar de Praga.

J.G.G.

23
Víspera de ayer
Juan Salido Vico

Editorial Pre-Textos
Valencia, 2005, 64 p.

Juan Salido Vico (Badalona, 1975)


ganó el Premio de poesía “Arcipreste
de Hita” con Víspera de ayer. En la
primera parte de este libro encontra-
mos, a través de un lenguaje meta-
poético, una reflexión sobre el límite
entre lo que somos y lo que oculta-
mos: “la máscara / deforme que los
dioses / robaron a los hombres”. La
palabra deja constancia del rastro
imborrable del dolor, de la inconsis-
tencia de la realidad, de la ausencia de
la amada, y queda simbolizada en un
espejo donde recrear lo que ya no es
(“Matinal”). Pero en el poema “Pa-
limpsesto”, que abre la segunda parte,
se introduce el tema clave del poema-
rio: la vida que permanece dentro de
un tiempo sin tiempo, donde principio
y fin son lo mismo y nada ofrece sali-
da. La escritura se convierte en una
manera de salvarse frente al transcu-
rrir estéril de los días. No en vano la
tercera sección se titula “Presente per-
petuo”, compuesta en su totalidad por
poemas en prosa dotados de un gran
ritmo que atestiguan el estancamiento
de la existencia. En “Interior”, el último
poema, el paisaje, que se ha ido modi-
ficando poco a poco, termina por con-
trastar con ese “infinito instante”, ce-
rrando el libro con una desolación que
lo envuelve todo, haciendo inútiles todas
las palabras.
D.V.
24
Cementerio de buques

¿Podríamos aprender a hacer el O Venus regina Cnidi Paphique,


amor... leyendo a Horacio? sperne dilectam Cypron et uocantis
ture te multo Glycerae decoram
¿Es posible? ¿No es posible? transfer in aedem.
¿Cómo es posible?
Hay que admitir que las confi- Feruidus tecum puer et solutis
Gratiae zonis properentque Nymphae
dencias que nos hacen sus poemas
et parum comis sine te Iuuentas
sobre su desastrosa vida sentimental
Mercuriusque.
no dan para concebir grandes espe-
ranzas. Soltería, amores frustrados,
amores meretricios, triángulos amo-
rosos, sexo sin amor, y... vuelta a 0h Venus, reina de Gnido y de Pafos,
empezar. desprecia tu querida Chipre y trasládate
Además, quienes hayan leído al hermoso templo de Glícera, que te llama
a fondo el Cantar de los Cantares, a con mucho incienso.
Safo, a Diotima o la fábula de Cupido
y Psique, podrían tener aún más Tu férvido niño y las Gracias, con sus
dudas de que quede algo que el lúcido [ceñidores
pero angustiado Horacio pueda apor- sueltos, se apresuren contigo, y las Ninfas,
tar, porque en ellos se contiene gran y la Juventud, sin ti poco amable,
y Mercurio.
parte de la sabiduría amorosa que la
humanidad ha...
He leído y releído esta plegaria
Iba a decir “ha heredado”, pero
muchas veces, siempre cautivada por
tal vez debo decir que en Safo,
su belleza sencilla y algo melancólica
Sócrates-Platón, Apuleyo y el
(leída en su estrofa sáfica), pero con-
Canticus Canticorum se contienen
fieso que sin acabar de entender a
inmensos tesoros de sabiduría amoro-
fondo nada más que la canción en sí,
sa que la humanidad, casi por com-
sin sentir lo que podría tener de ora-
pleto, ha olvidado.
ción real: viva, ferviente y sabia.
Pero escuchemos ya a nuestro
Pero un día (“no recuerdo si me
posible maestro de hoy, al gran
dolía la cabeza, o tal vez estaba ena-
Horacio: releamos su Oda a Venus (I,
morada”) creí entenderla así: “Venus,
30), y no permitamos que él mismo,
reina del corazón de los hombres,
pocos poemas después, pregonando
reina también del de los dioses, aban-
sus calabazas (I, 33), consiga robar-
dona tus inmensos y abstractos domi-
nos su deliciosa magia:
nios de Gnido, Pafos y Chipre y
acude al pequeño y concreto templo
25
(la casa) de mi amada Dulce reacción, tras una primera lectura, fue
(Glícera). Llena su casa de ti, llena su alejarme del texto buscando en dife-
casa de amor (Amor). Porque mi rentes manuales y ediciones críticas
amada me llama a una cita. Y ella te datos del autor y de su obra a fin de
reza con mucho incienso para que la recopilar algún material que me faci-
cita sea de verdadero, de sublime litara su comprensión. Me equivoqué.
Amor, como te rezo yo también La “deliciosa magia” a la que alude
(Horacio, con este poema). Haz que Ana de esta bella plegaria horaciana
podamos gozar juntos de lo más divi- estaba mucho más próxima: en sus
no o sublime de la vida, de ti. Por ello, propios versos. Y así, una vez apre-
a nuestra cita, acuda contigo el Deseo hendido el significado íntimo que
(Cupido), las Gracias o diosas del Horacio invocaba con su rezo, el
atractivo y desnudez femeninos (ceñi- siguiente propósito fue procurar un
dores sueltos), las Ninfas o jóvenes mayor acercamiento al texto conci-
diosas de la hermosura natural (sobre- liándolo con la formación cristiana
natural); acuda contigo también la que he recibido, pretendiendo con
Juventud, que tanto necesita del ello atenuar la brecha cultural de dos
Amor (y viceversa). Y no olvidemos mil años en los mismos términos en
a Mercurio, el ángel de Dios (Júpiter), que ella suele intentarlo. Desde esas
el dios de la palabra, de la persuasión; premisas concluí que era posible
y el psicopompo: el dios que un día hacer una relectura de la Oda toman-
conducirá nuestras almas al Más Allá, do como referencia la oración cristia-
pero aún no (¡gocemos!). Él, que no na del Avemaría para integrar en ella
nos ha llevado todavía, permita este tanto la plegaria horaciana como la
amor, y lo bendiga”. interpretación que de la misma había
Desde entonces, desde que creí realizado Ana, resultando una especie
entender así esta bella plegaria, tam- de “Ave-Afrodita” (o “Ave(nus)maría”)
poco yo puedo pedir ya menos a una del siguiente tenor: “Ave, Venus,
cita del purpureus Amor, de “Amor llena eres de gratias; Cupido, las
alado y dorado”. Ninfas y la Juventud estén contigo,
bendita tú eres, reina del corazón de
ANA PÉREZ VEGA todos los hombres y mujeres, y bendi-
to es el fruto de tu vientre, el Amor.
Ave, Venus, madre de la belleza y de
los placeres, ruega por nosotros los
Colofón amantes, ahora, antes de que
Mercurio se lleve nuestras almas, y en
Hace algunas fechas, Ana tuvo la la hora de nuestra cita amorosa
amabilidad de enviarme su interpreta- (amén)”.
ción de la Oda a Venus de Horacio
antes de su publicación. Mi primera FERNANDO LUNA FERNÁNDEZ
26