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por dominique wolton


las falsas promesas de la sociedad internet
en búsqueda de una comunicación humana
creer que las redes de comunicación traen la paz y la comprensión es abandonarse a la
ideología técnica que domina hoy los discursos sobre el "progreso" . porque si algunas de
sus facetas son altamente deseables, la sociedad de la multiconexión corre también el ries-
go de hacer estallar la sociedad real, reemplazando mediante el individualismo y las rela-
ciones "a la carta" las solidaridades que implicaba la vida en el mismo territorio y com-
partir recursos culturales comunes.

¿es internet una revolución tan importante como lo fueron la radio en los años veinte
y la televisión en los años sesenta? cabe dudarlo. para pensar los nuevos medios hay que
hacer a un lado el discurso dominante, que les es hipócritamente favorable, y reubicarlos en
una teoría general de la comunicación. es urgente abrir el debate, sobre todo en lo que res-
pecta a ciertas contradicciones relacionadas con la «revolución de la comunicación».
¿en qué se reconoce la "ideología técnica" ? en el hecho de tratar de pesimista, conser-
vador o de "adversario del progreso" , a quien cuestione el sentido y la utilidad de los nue-
vos medios y reclame una reflexión y reglamentaciones. ningún sistema técnico originó
nunca un modelo de sociedad, sino más bien todo lo contrario: cuantos más sistemas de in-
formación automatizados existan, más necesario se hace contar con leyes para evitar los
abusos de la delincuencia cibernética. la ley no pone trabas a la libertad de comunicación
sino, por el contrario, evita que se confunda el resultado técnico con el contenido de las ac-
tividades.
con internet, volvemos al tema de la "aldea global" . después de dominar las distan-
cias y de conquistar la naturaleza y la materia, los hombres recuperan un deseo de infinito
cuya más perfecta ilustración sería la proliferación de palabras, imágenes y datos. pero si
una información recorre el mundo en un segundo, la realidad cambia en menos de cien kiló-
metros y, así, los individuos ya no pueden comprenderse. el rendimiento técnico no siempre
está al servicio de los hombres, en especial porque acentúa la fragilidad de los sistemas so-
ciales. las crisis bursátiles, financieras y políticas que estallan en un extremo del planeta de-
sestabilizan las economías de los antípodas, poniendo en jaque las solidaridades y debilitan-
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do las instituciones internacionales. la comunicación triunfante es capaz de reducir el mun-


do a una pequeña aldea, pero no lo hace más tranquilizador. si los jefes de estado no dejan
de desplazarse es porque el encuentro personal sigue siendo el único medio de controlar un
poco la inestabilidad de la historia, que la red hace más visible.
la multiconexión constituye sin dudas un progreso, pero cabe preguntarse para qué.
navegar en la red no constituye una prueba de inteligencia; apenas un progreso técnico res-
pecto de leer un libro, discutir, escuchar la radio o mirar televisión. lo peor sería considerar
a la sociedad internet como un progreso en sí misma. la «sociedad del espectáculo» ya ha
recibido suficientes críticas debido a sus ilusiones. ¿la reemplazará en el futuro la «sociedad
internet»?
¿hará falta un titanic de la "cibercultura" para que los estados tomen conciencia de los
riesgos para las libertades fundamentales de tales sistemas de información? internet se pre-
senta como un espacio de comunicación cuando, en la mayor parte de los casos, no es más
que un espacio de expresión -lo que no es exactamente lo mismo- y, sobre todo, un mercado
de información. algún día habrá que optar entre una inmensa red comercial -a escala del co-
mercio electrónico mundial- o uno de los elementos de un sistema de comunicación política
y expresión individual para la comunidad internacional. ambas perspectivas se contradicen
y la afirmación de que internet puede contribuir a las dos sin ningún conflicto es, por lo me-
nos, dudosa.
el hombre occidental tardó siglos en "liberarse" de toda tutela: religiosa, política, so-
cial, militar. hoy, libre ya de pensar, circular y expresarse, decide encerrarse en los múlti-
ples hilos de la comunicación técnica. vive pegado a ella, está accesible a través de compu-
tadora portátil, fax, teléfono, correo electrónico... después de habernos "emaileado" en
nombre de la libertad y el progreso, ¿no será necesario que aprendamos a "desenmailear-
nos" en nombre de esos mismos valores, incluso de la modernidad?
el tiempo lineal de los sistemas de información no es el tiempo humano y social. los
sistemas de información funcionan las veinticuatro horas del día de un extremo a otro del
planeta y prefiguran una "sociedad continua" . ¿y del otro lado, qué? ni los individuos ni las
sociedades viven en un tiempo homogéneo. la percepción de ese tiempo, por ejemplo, cam-
bia radicalmente de la juventud a la madurez: ya no interesan las mismas cosas; los intere-
ses y los sentimientos adquieren otras proporciones.
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este contraste entre filosofías del tiempo se acentúa todavía más en los países del sur,
para los cuales se trata de resistir la manera en que occidente afianza la influencia de su
modelo de racionalidad en detrimento de otras culturas y otros sistemas de valores. ¿acaso
es posible separar la globalización económica de la aplanadora occidental y de la unidimen-
sionalización del tiempo y los valores? ¿y qué decir de esa impostura intelectual que asegu-
ra que las nuevas técnicas de comunicación constituyen en sí mismas un atajo hacia el desa-
rrollo?
el resultado probable de esta extensión infinita de la información es una racionaliza-
ción similar a la del trabajo en el siglo xix, que entrañó por cierto un aumento de la produc-
tividad, pero a un costo humano, social y político muy elevado. la técnica multiplica las po-
sibilidades de intercambio, pero al precio inevitable de una nivelación por lo bajo, como lo
intuyó la escuela de frankfurt. ni la transmisión, ni la interacción, ni la expresión son sinó-
nimos de comunicación.
durante más de un siglo el progreso consistió en suprimir a los intermediarios que po-
nían freno a la libertad. en la actualidad esto es un hecho: gracias a la técnica, cada uno
puede tener acceso desde su casa al trabajo, la escuela, las compras: a casi todo. es el reino
del do it yourself (hágalo usted mismo). la reintroducción de los intermediarios se convierte
entonces en una necesidad, ya que cuanto más compleja, interactiva y abierta es una socie-
dad, más indispensables resultan los políticos en política, los periodistas en la prensa, los
profesores en la escuela, los médicos en la salud, los comerciantes en el comercio, etc.
debemos pensar en esto: es más fácil dotar a las escuelas de computadoras y conectar-
las a la red que pensar una filosofía global de la educación... así está ocurriendo, en una
fuga hacia adelante que recuerda la que tuvo lugar hace cuarenta años, cuando en las em-
presas se introdujo una pronunciada automatización del trabajo industrial y de servicios.
por más que permita administrar la información o la comunicación, la técnica no puede sus-
tituir a un proyecto.

el soporte no es la virtud
la comunicación, que durante mucho tiempo fue un factor de apertura y acercamiento
entre las ideas y los pueblos, puede actualmente dar lugar a antagonismos, incluso odios, ya
que pone en evidencia las diferencias. tolerar a los demás se hace mucho más difícil cuando
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están cerca y a la vista. para preservar la comunicación como valor emancipador es necesa-
rio, por lo tanto, reflexionar sobre las distancias que conviene guardar. esto obligará a occi-
dente a respetar más otras identidades y jerarquías de valores, ya que corre el riesgo de ser
rechazado junto con sus sistemas de información, identificados como imperialismo cultural.
es necesario entonces, para proteger la comunicación, no abandonarse al estereotipo
actual: "es verdad porque está en la red" . como si el sistema técnico confiriese por sí mis-
mo verdad a las informaciones (1). o como suponer que proveedores y usuarios, se conver-
tirán de la noche a la mañana en honestos ciudadanos, fieles a la verdad, altruistas, enemi-
gos de la mentira y de todo tipo de rumores sólo porque "conectan" . el meollo de la ideolo-
gía técnica es creer que el soporte supone la virtud. basta con considerar el papel de internet
en la especulación financiera internacional o en la delincuencia para convencerse de lo con-
trario: la sociedad internet es sólo un soporte sofisticado: no agrega -ni mucho menos crea-
virtud por sí mismo.
lo que está en juego no es tanto la libertad individual, que por cierto es siempre frágil,
como la preservación de las condiciones que hacen a la identidad colectiva, una de las prin-
cipales funciones del estado-nación. se celebra la "apertura" sin considerar el desmorona-
miento de los lazos sociales que provoca. la globalización alienta la fragmentación de las
comunidades, de las referencias culturales de identidad y de los mercados potenciales. el
principal problema del futuro no será ya la expresión, sino la capacidad de salir de la comu-
nicación mediatizada para ensayar una comunicación directa, humana, social.

(1) ignacio ramonet, la tiranía de la comunicación, temas de debate, madrid, 1999.

dominique wolton. director del laboratorio «comunicación y política» del centre national de
la recherche scientifique (cnrs); autor de internet et après?: une théorie critique des nouve-
aux médias, flammarion, parís, 1999.

traducción cecilia beltramo


© le monde diplomatique y capital intelectual s.a. número 1 - julio 1999