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Escudo de la imprenta en

Escudo de la imprenta en

ib

EL TRICEhTEhñRIO DE CERVANTES

Ell

CHILE

ib EL TRICEhTEhñRIO DE CERVANTES Ell CHILE

EL

TRICENTENARIO

DE

CERVANTES

EN

LIBRO

DE

LOS

CHILE

JUEGOS FLORALES CERVANTISTAS¡

Y

OTRRS

FIESTRS

Española de Valparaíso

en I05 días 2 2 y 2 3 de Abril de 1916, en home-

Organizadas por la Colonia

,

í

í

_

naje al autor

del

inmortal

libro

"EL

IMCEhlOSO

HIDALQO DOM QUIJOTE

DE

LA

MAMCHA."

COMPILACIÓN Y RESEÑAS

POR

PELAYO

DE

TAPIA

/

JON A

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apir;*

QUIJOTE DE LA MAMCHA." COMPILACIÓN Y RESEÑAS POR PELAYO DE TAPIA / J O N A

OFRENDA

A su Graciosa

la

Florales

Reina

de

Majestad

los Juegos

Cervantistas y

a

la s

Dama s

de

su

Corte

de Amor.

Srta. SARA

Reina

de los Juegos

RIOJA

Florales

RUIZ

Cervantistas-

Y pues Miguel de Cervantes escribió un libro justamente califi-

cado de Biblia Humana de ¡a Edad Moderna, entendemos que el

tercer centenario de su muerte, para ser digno de su objeto, ha

de ser una fiesta de la humanidad: un banquete del espíritu, al

cual deben concurrir los hombres de todas las nacionalidades.

Pero siendo Cervantes, por alto fuero de gloria, represen- tación y símbolo de nuestro idioma y de nuestra estirpe para

todos los países que tienen por habla nacional la lengua espa- ñola, y hallándose todos estos países—España el primero— agitados y movidos por un simultáneo impulso afectivo que los lleva a reanudar para siempre los irrompibles lazos de la consanguinidad étnica, entendemos que ha de ser ésta singu- larmente la gran fiesta de la raza hispánica, y esperamos que

entera debe a su represen-

al pie de la estatua que la raza

tante más excelso, se abrirán como enormes alas de gloria las banderas de vuestras jóvenes y fuertes nacionalidades y se firmará en un abrazo de amor el pacto hispano-americano. la

alianza espiritual de la gran.familia de naciones que tiene por

no sólo par a

alma la lengua del autor del Quijote, lengua que

España, para cada una de !as naciones surgidas de su seno, así las Repúblicas americanas como el Archipiélago filipino,

es una, consustancial e indivisible con la nacionalidad sagrada.

(«El Comité

Ejecutivo

del Tercer Centenario

de la Muerte de

Cervantes»,

de

Madrid.

1915. }

i. homenaje tributado por la colonia española de Valparaíso al autor de «El Ingenioso Hidalgo don Quijote de la Mancha» en el tercer centenario de su muerte, ha correspondido al sentimiento unánime de todos los españoles de aquende y allende los mares. En España fué suspendida oficialmente esta conmemoración porque el deseo de su gobierno, al trazar el programa de las fiestas, fué el de darle carácter universal, como correspondía, ya que Miguel de Cervantes Saavedra, si bien es el autor más nacional de todos los autores que en el mundo han sido, en cambio su libro, desde el punto de vista psicológico, será siempre el más universal de todos.

en el mundo han sido, en cambio su libro, desde el punto de vista psicológico, será

«Don Quijote no es, como a muchos les ha parecido al exami-,

narlo a priori, el retrato de la nación española de las postrimerías

es el de la humanidad entera de todos los tiempos.

«Don Alonso Quijano el Bueno no hubiera dejado de ser un

hidalguillo del montón si no se hubiese pasado «las noches leyendo

de claro en claro y los días de turbio en turbio» atesorando sabiduría,

madre de todas las nobles ambiciones y despertadora del genio, con la ayuda de la cual llegó a comprender que el hombre no ha nacido sólo para permanecer ocioso habiendo tanto que hacer en el mundo. Y esta convicción tomó tales raíces en él, que le brotó el deseo de abandonar las ociosas plumas y lanzarse mundo adelante para cumplir su sagrada misión aguijoneado por el prurito innato en todo hombre de cobrar fama por medio de hazañas admirables, prurito que se le despierta exigente cuando llega a adquirir cierto grado de cultura. Y para expresar Cervantes con la mayor propiedad posible lo arraigada que esta creencia estaba en su héroe, lo pintó loco, porque la locura es la periferia del sentir o del pensar del hombre. Pero su locura no era extravío mental, que muy cuerdo y sabio fué el famoso hidalgo en cosas

que relación, no tenían con la ciencia y el arte que le habían reve- lado la sublime verdad: fué exaltación de inspirado, por lo que su locura es más divina que humana, por cuanto la inspiración es gracia del cielo. Y cuando don Alonso Quijano fué dotado de la gracia, quiso ser un Amadis de Gaula, un Palmarín de Ingalaterra, un Florismarte de Hircania, un Reinaldos de Montalván, un Lisuarte de Grecia, un Palmarín de Oliva, un Tablante de Rica- monte, un Tirante el Blanco, un Bernardo del Caspio, cualquiera de aquellos héroes y semi-dioses capaces de todo lo imposible, y de los cuales la humanidad tanto se ha prendado desde los tiempos más remotos, como lo demuestran la mitología griega y las leyendas de la edad media. Quiso ser un hombre inmortal en la historia, del mismo modo que todos los hombres antecesores y sucesores nuestros han ambicionado y ambicionarán ser notables abogados, arquitectos y soldados; famosos poetas, pintores y músicos pare- cidos alosmas celebrados, cuyos hechos u obras causan admiración.

Y como los hombres, los pueblos han sido y serán lo mismo, puesto

que de hombres se componen, y así vemos en la historia universal las agitaciones de todas las naciones por ser otra Fenicia, otra Cartago, otro Egipto, otra Roma, otra Grecia y buscan en los carac- teres hechos y virtudes de esos grandes pueblos, semejanzas en sus propias idiosincrasias y acciones.

«Don Quijote, el loco lúcido, no es hijo de la fantasía: es una serie de figuras superpuestas de hombres normales y de todas layas que dan por resultado el retrato cabal del género humano con sus bajas flaquezas y sus arranques heroicos, sus ilusiones y sus desen- cantos, sus fracasos y sus aciertos. El héroe más famoso de Sha-

10

del siglo XVI :

heroicos, sus ilusiones y sus desen- cantos, sus fracasos y sus aciertos. El héroe más famoso

kespeare no es más que una de esas figuras, pues el gran poeta inglés la tomó de la «Historia de Hamlet de Belleforest» y de la «Crónica de Dinamarca» de Saxon y, por tanto, es nacional; Cervan- tes tomó el suyo de la vida universal. «El hidalgo Alonso Quij ano dejó de ser manchego y español para ser universal al ponerse por nombre don Quijote de la Mancha, e igual metamorfosis ocurrió con Miguel de Cervantes Saavedra al terminar su libro inmortal; el príncipe Hamlet será siempre dina- marqués y su autor eterna y exclusivamente británico.» (i)

Y tanta razón tuvo el gobierno español al suprimir el home- naje universal que se le debió tributar en día tan señalado al Prín- cipe de los Ingenios, como los españoles la tuvieron al no dejar pasar inadvertida una efemérides cervantina. ¿Cómo iba a ser ese homenaje un banquete del espíritu de los hombres de todas las nacionalidades siendo la obra de Cervantes el programa de altos y elevados propósitos, el código santo de las leyes humanas y el símbolo de la paz más sublime, en los mo- mentos en que la Europa entera, el continente que hoy representa

la humanidad dignificada, estaba envuelta en la más cruel y sal-

vaje de las guerras conocidas, incitada por la innoble ambición del dominio del mundo para sojuzgarle y borrar las gloriosas conquis- tas de las libertades individual y colectiva?

Glorificar oficialmente al hombre de los grandiosos ideales mien-

tras estábanse destruyendo los principales pueblos de la cristiandad

y de la civilización en defensa de bajas pasiones, hubiera sido una

paradoja más ridicula y sangrienta que la misma conflagración. Pero el pueblo español de la península y de América no quiso pos- tergar la explosión de sus sentimientos patrióticos. Desde el año 1905, tercer centenario de la publicación oficial del Quijote (2), ansiaba expresar su admiración a uno de sus poetas épicos más patriotas; a uno de los precursores de su incomparable teatro; al más bizarro y heroico de sus soldados; al hombre más templado de sus hombres; a uno de sus escritores más castizos; al novelista más genial de sus novelistas; al español más íntegro y cabal y que hoy se ha convertido en el símbolo, no del pueblo español, sino de la raza ibera.

Se suele decir que el patriotismo español es tibio, a pesar de

que el carácter general de los latinos es de suyo fogoso y propenso

a los fáciles entusiasmos por cualquier pretexto. Lugar común

éste inventado por tanto, extranjero que ha pretendido descubrir

la idiosincrasia del pueblo español a través del anteojo de la superio-

ridad de su propio país, de su casta o de su raza sobre los demás y

(1)

De

mi

obra

en

prensa

«El

Principe

de

los

Ingenios»

(vida

y

obras

de

Cervantes)

que

obtuvo el primer

premio

en prosa

(tema

F)

en el

certamen

de

los Juegos

Florales

Cervantistas.

(2)

L a

edición

príncipe

salió en 1604,

sin

autorización

real,

y

no

al

siguiente

año

como

se

cree

generalmente.

Véase

«El

Príncipe

de

los

Ingenios.»

 

11

año como se cree generalmente. Véase «El Príncipe de los Ingenios.»   11

a la luz de leyendas y prejuicios a las veces denigrantes y á las

veces ridículos y siempre increíbles si no se la mirara desde el punto de vista que el extraño la mira, que es el del excesivo apasio- namiento patriótico que tan distanciados tiene a los pueblos porque les venda los ojos imposibilitándolos del conocimiento mutuo.

El patriotismo español no se rige por decretos.

Tales y cuales días son festivos por éstas y otras razones que el gobierno cree dignas de conmemoración; pero el pueblo hace caso omiso de esas efemérides si no han sido creación espontanea suya

o

se trata de

un

héroe

popular.

El ejemplo de ello lo tenemos con el glorioso fasto de la guerra

de

la independencia, que todos los gobiernos españoles han intentado

inútilmente borrar de la lista de las festividades patrias para no herir la incomprensible susceptibilidad extranjera, pero el pueblo español, que solamente ama a sus heroicos hechos, quiero decir los que escribió por su iniciativa propia como los levantamientos

etc., se

de Viriato y de Pelayo, el de los comuneros de Castilla

impone siempre a las debilidades gubernamentales y celebra la hermosa epopeya con religioso fervor, porque la página

de la

histórica de la independencia española, que a la vez lo es

América ibera, fué escrita con la sangre de ese pueblo, digno heredero del de la inmortal Numancia.

El pueblo español de la península y de América ha conmemorado

la fecha cervantina del 23 de Abril último, porque Cervantes es un

héroe popular por su carácter y sus hechos en Lepanto y Argel.

Y

más que nada es popular por ser el creador de Sancho Panza y

de

don Quijote y autor de las Novelas Ejemplares y de la grandiosa

tragedia La destrucción de Numancia y otras obras que tocan el corazón del pueblo porque son fidelísimos retratos de él. Cuando salió de las prensas de Juan de la Cuesta la edición oficial del inmortal libro, el pueblo la arrebató en un santiamén, y en menos de un año (el de 1605 ) se agotaron seis ediciones autorizadas por su autor en Madrid y Valencia y otras tantas usurpadas en distintas poblaciones de España. Y tan popular se hizo el libro, que se hallaba en todas partes: en la choza y en el palacio, en la venta y en la barbería, en el convento y en el obrador, y no había rústico gordinflón, simple y dicharachero o estirado hidalgo con ínfulas de desfacedor de entuertos, que no los motejara el pueblo con los nombres de los héroes principales del cervantesco libro.

Y en tanto esto sucedía, en las tertulias literarias se hablaba pestes

del libro; se le consideraba el más malo de todos, y a su autor se le tenía por el peor de los escritores. El monstruo de la naturaleza, Lope de Vega, decía en carta a un su amigo refiriéndose a los escri- tores que habían sobresalido en el año 1604, que «ninguno hay tan malo como Cervantes, ni tan necio que alabe a don Quijote.» Y el Petronio español, Baltazar Gracian, maestro más tarde del gran

1 2

ni tan necio que alabe a don Quijote.» Y el Petronio español, Baltazar Gracian, maestro más

Shopenhauer y otros filósofos alemanes, escribía en la crisis primera de la segunda parte de «El Criticón», al censurar la lectura de los libros de caballería, que leer los que se habían escrito para com- batir a estos, «era dar de lodo en el cieno y había sido querer

« sacar del mundo una necedad con otra mayor.» ¡Hasta el alto

honor de ser el noble asesino de los libros de caballería le quita- ban al Manco de Lepanto!

Por no haber sido comprendido el libro por la clase privilegia- da y haberle amado el pueblo, es popular Cervantes. Y uno y otro tenían razón: Miguel derribó las hercúleas columnas literarias en donde Lope de Vega, Mateo Alemán, Quevedo, Espinel y otros

habían escrito el Non Plus Ultra, y descendió al polvo de la calle

y

del camino para recoger el hálito, las palpitaciones, los sentires

y

los pensares del pueblo que tan perfectamente conoció, trazando

con él la nueva senda de la novela realista que era la del porvenir, cerrando así la era literaria más fecunda y gloriosa de los pueblos modernos.

Aquellos escritores contemporáneos suyos habían pintado siem- pre al pueblo sobre la misma convencional cuadrícula, tanto en el teatro como en la novela, y el público lego y el público letrado, formando uno solo y compacto, no lo veían de otro modo; mas

cuando Cervantes dio a luz su libro, el público se dividió: el letrado

lo halló inverosímil porque no conocía al pueblo, y el lego lo acogió

con delirio porque vio en él a su irnagen propia. Por las razones expuestas, el lector comprenderá que, a no haber sido una fecha cervantina la del 23 de Abril de 1916 , el pueblo hubiera aplazado su homenaje a Santa Teresa, a Lope de Vega, a

Calderón, a Garcilaso o a cualquier otro genio para rendirlo cuando

el gobierno lo hubiese creído oportuno, pues aunque grandes, nin-

guno de esos escritores fueron tan del pueblo por su vida, su carácter, sus hechos y sus obras como el Príncipe de los ingenios españoles.

Y no se diga que este homenaje popular no fué sincero. El pueblo reconoció en el primer instante y desde el punto de vista que él sabe mirar y apreciar las obras literarias, el mérito del libro inmor- tal, y, por consiguiente, no ha tenido ahora que reparar injusticia alguna hecha al libro o a su autor, en tanto que la aristocracia del dinero y la del talento les son deudoras a ambos de una reivindi- cación tan solemne, tan grandiosa, como injusta y grande fué la indiferencia de las dos. Por otra parte, Miguel de Cervantes no pudo tener suerte distin- ta a la que tuvo, ni la de Shakespeare pudo ser contraria a la que gozó: ambos genios fueron hijos perfectos de sus respectivas razas,

y así vemos que mientras el primero iba tras de la gloria sin preocu-

parse del mañana, el otro se preocupó más de éste que de aquélla.

J .

PELÁEZ

Y

TAPIA.

13

de la gloria sin preocu- parse del mañana, el otro se preocupó más de éste que

Damas de la Corte

de

fimor.

Damas de la Corte de ñmor,

Srta.

Esperanza Artaza.

Srta.

Luisa

Agulló.

Srta. Elvira

Gomez Lobo.

Srta.

Magdalena

González.

ípí^UANDO en el mes de Julio de 191 5 se hizo pública la noticia de que la Colonia Española de Valparaíso había acordado conme- morar solemnemente el tercer Centenario de la muerte de nuestro serenísimo Príncipe de los Ingenios, Miguel de Cervantes Saavedra, toda la ciudad la acogió con vivas demostraciones de simpatía

y contento, y la prensa local, haciéndose fiel intérprete de este

sentimiento espontáneo, se puso incondicionalmente a disposición del Comité Pro-tercer Centenario de Cervantes y de su digno pre- sidente don Fernando Rioja M. y de los demás prestigiosos miem- bros. Y desde este instante comenzó a publicar sin demora cuan- tas noticias y datos pudo recoger con el fin de satisfacer cumpli- damente la curiosidad pública y al mismo tiempo para estimular

a los organizadores de tan loable empresa. Nos es muy honroso dejar constancia, en lugar preferente de nuestro libro, del sentir del pueblo porteño y de la solicitud y galantería de su cultísima prensa en nombre de la Colonia Espa- ñola que eternamente agradecerá las grandes pruebas de sincero cariño que ambos le demostraran en tan señalada ocasión. Para corroborar lo expuesto, tenemos a orgullo insertar los hermosos e inspirados editoriales que el día 23 publicaron los dos

diarios más importantes de la localidad, en los -cuales tributaron un sentido homenaje a la madre España, a su incomparable idioma, al inmortal Manco de Lepanto y a la patriótica Colonia

Española:

2

17

a la madre España, a su incomparable idioma, al inmortal Manco de Lepanto y a la

I

Día

del

Idioma.

Corresponde a Valparaíso, mediante el patriótico y tesonero esfuerzo de la Colonia Española, el alto honor de conmemorar dig- namente, junto con el aniversacio de la muerte del príncipe de la literatura castellana, la época de oro de nuestra hermosa lengua. Este día es el día del idioma ibérico, de ese idioma que hemos heredado nosotros junto con la sangre, y que es y será siempre un lazo de unión indisoluble para todos los descendientes de españoles. Las nacionalidades, las razas, las idiosincrasias mismas de los distintos grupos de hombres que pueblan el mundo, se distinguen, ante todo, por el idioma, y es un don divino el poseer una lengua elegante, flexible y armoniosa, en la cual puedan manifestarse con toda fuerza de expresión desde los serenos pensamientos del sabio hasta el rugido de las pasiones feroces.

Pasa con la lengua lo mismo que con la idea de patria: cada uno cree que la suya es la mejor, como cree también todo hombre que su madre es la mujer más perfecta, pero no podemos enga- ñarnos, porque hay a este respecto general acuerdo, al decir que el castellano, tan sonoro y enérgico, cuando es necesario, como los idiomas sajones, de estructura tan clásica como el latín y el griego, y si el caso lo requiere, lleno de toda la suavidad de las lenguas romances, figura en primera línea dentro de la universalidad de los idiomas. Chile, por su naturaleza de país montañoso y por su situa- ción geográfica, mantiene en toda su plenitud, no solamente la raza, sino también la lengua de los conquistadores. El pueblo habla el castellano del siglo XVI , es decir, del siglo de Cervan-

sabe, en 1547 , y pertenecen a la

tes, pues éste nació, como se

lengua de ese tiempo los vocablos que emplea y que hoy tanto nos chocan como mesmo, escuro, rétulo y otra infinidad de términos, frases y giros de corte completamente anticuado. La misma sabiduría popular, fruto de la observación constante, que se refle- jaba en los proverbios de Sancho Panza, se refleja también en las sentencias de nuestro pueblo.

Una nación que se conserva tan netamente española como la nuestra, debe considerar también como algo propio lo que con tan- ta exactitud hemos denominado el día del idioma. Cervantes y sus contemporáneos, como Lope de Vega, Calderón de la Barca, Alonso de Ercilla. Tirso de Molina, el padre Mariana, Francisco de. Rioja, y muchos otros escritores ilustres, dieron con sus obras inmortales verdadero realce a nuestra lengua, y con justa razón se denomina a la época de ellos el siglo de oro de la literatura castellana.

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a nuestra lengua, y con justa razón se denomina a la época de ellos el siglo

De todos los autores a que hemos aludido, el que vivió más oscuramente, en lucha eterna con la pobreza y eclipsado casi por el brillo y'la fecundidad extraordinaria de Lope de Vega y por la alta situación que en la Corte y en el país gozaban otros escritores, fué precisamente el poeta soldado, el Manco de Lepanto. Tuvo que ser monumental su Quijote y una filigrana del decir su Galatea para que lograran resaltar a los ojos de la posteridad e imponerse

a la admiración del mundo. Como lo hace notar don Diego Barros Arana, si el mérito del Quijote estuviese en haber concluido chistosamente con las novelas de caballería, se habría eclipsado después de realizar su obra y acaso no quedase de ella ni el recuerdo. Pero el libro de Cervantes alcanzó un objetivo muchísimo más alto, como que hizo con sólo dos personajes la pintura más animada que es dable imaginar de la humanidad entera. No puede añadirse novedad alguna a lo que han dicho sobre el Quijote innumerables críticos y sólo cabe optar entre las opi- niones emitidas. Nosotros creemos que el mérito inmenso de ese libro, aparte del lenguaje purísimo en que está escrito, es la manera cómo ha exhibido el contraste eterno de las dos fuerzas, que a modo de polos opuestos, actúan sobre la humanidad; el ideal sublime y el interés pequeño; lo grande mezclado a lo ridículo; la alta poesía

a la prosa vulgar y ramplona. Como descubrió Newton les fuerzas de atracción y repulsión que mueven los astros, descubrió y puso en juego Cervantes en su obra las dos grandes fuerzas que mueven a los hombres. Newton escudriñaba el firmamento; Cervantes escudriñaba a la huma- nidad, y bajo la forma graciosa y ligera de cada una de sus páginas, se encuentra en el Quijote la más profunda observación de la sociedad y de los hombres. Se ha hecho a los libros españoles el reproche de ser dema- siado locales. No hay, sin embargo, una obra más universal que el Quijote, y ello se debe a que no es un pueblo, a que es el mundo el que está retratado en él. Por otra parte, no puede ser local una literatura que ha creado tipos adaptables a todos los países y a todas las épocas como el don Quijote de Cervantes o el don Juan de Tirso de Molina. Glorifiquemos a Cervantes, aquí en la tierra que cantara Erci- 11a, que al hacerlo glorificamos también nuestro idioma y nuestra raza. Este diario, que después de la «Gaceta de Barcelona» tiene el honor de ser el más antiguo de los que se editan en lengua caste- llana, comprendiendo ese deber, se ha unido con el mayor entu- siasmo a la Colonia Española de Valparaíso para conmemorar con el recuerdo del escritor más ilustre, el siglo de oro de la literatura ibérica. Los descendientes del pueblo que diera al mundo obras tan

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más ilustre, el siglo de oro de la literatura ibérica. Los descendientes del pueblo que diera

portentosas como la de Cervantes, somos hoy muchos millones

de hombres desparramados en una inmensa extensión de la tierra

y nos une a todos el idioma que nos legaran nuestros mayores junto

con la sangre. Al honrar ahora a los genios que, como Cervantes, cultivaron y elevaron ese idioma, honramos también las tradi- ciones de nuestra propia raza.—EL MERCURIO.

La esforzada y generosa Colonia Española de Valparaíso, y

con ella toda la sociedad porteña, festeja hoy con todo esplendor

y solemnidad el tercer Centenario del Príncipe de los Ingenios

castellanos, Miguel de Cervantes. Sin la espantosa guerra que hoy ensangrienta la Europa y conturba a las naciones de uno y otro continente, este aconteci-

miento habría tenido carácter de universal, y todos los pueblos y todas las razas se habrían reunido en una sola voz y en una sola palpitación de almas para honrar a aquel insigne ingenio; esta misma causa y otras análogas han impedido también la celebración del centenario en España y en todas las naciones; y ha venido así

a caberle a una ciudad del último rincón del mundo la honra de ser

casi la única en rendir su homenaje a Cervantes y en dar esta alta

y

brillantísima nota de solidaridad hispano-americana y de honor

al

genio y a sus portentosas creaciones. Y ello es una honra para

Chile y especialmente para Valparaíso, y debemos por ello los más rendidos agradecimientos a la Colonia Española por su noble y ardorosa iniciativa.

La celebración del tercer Centenario de Cervantes, efectuada hoy o postergada para cuando la paz permita unirse el pensa- miento y la palabra de todos los hombres en todas las naciones, es un hecho verdaderamente trascendental, porque demuestra cuánto más excelsamente domina la obra de la inteligencia sobre

las obras de la fuerza, el vigor intelectual sobre el poderío material, las letras sobre las armas. Hubo un tiempo en que España tuvo los más extensos dominios conocidos hasta entonces y que jamás han sido igualados más tarde; resonaba el estruendo de sus armas junto con las armonías de su idioma en la gran mitad del continente europeo, en una gran porción del África, en la Oceanía, en las tres cuartas partes de los dos continentes americanos, y su poder ceñía como un inmenso anillo todo el orbe conocido, por sobre todas las tierras, y por sobre todos los mares; y en ese tiempo,

a una vez con las miríadas de invencibles guerreros y conquista-

dores, brotaban sus miríadas de escritores y poetas, pero no logra-

20

miríadas de invencibles guerreros y conquista- dores, brotaban sus miríadas de escritores y poetas, pero no

ban hacer prevalecer su voz por encima del estruendo de las armas. Y bien, pasan tres siglos, se derrumba todo aquel inmenso poderío, ya las naves conquistadoras españolas no oprimen la curva de los mares, ni sus guerreros hacen resonar las tierras con el estridor de sus armas, apenas quedan una que otra colonia perdidas o diseminadas en medio de la inconmensurable exten- sión del universo, y España es, militarmente, una potencia de se- gundo o tercer orden; pero he aquí que llega un día en que la hu-

manidad recuerda que es ese el del tercer centenario de Cervantes,

y toda la humanidad prorrumpe en un cántico de homenaje al más

grande de los libros humanos, y al más insigne de los escritores de España, y rinde su tributo de amor, de gratitud y de admiración al pueblo más heroico de esa raza latina que enseñó a leer a la hu- manidad. Y de esa manera España obtiene por sus letras, por su ingenio, una victoria aún más grandiosa, aún más extensa, que la que le dieron en otro tiempo sus legiones de guerreros y de atre- vidos e invencibles conquistadores. Y a no domina por las armas, pero reina sobre las inteligencias con la alta y nunca resistida reyecía de sus ingenios.

Y de este mod o la fiesta de hoy, la celebración del tercer Cen-

tenario de Cervantes, es la fiesta de la Lengua Castellana, el día ' solemne de esta patria inmensamente grande y poderosa que con- grega veinte naciones en la armonía triunfal de un idioma que tiene acentos propios para todos los afectos, para todas las empre- sas, para todos los heroísmos y todas las ternuras.

Es la fiesta del gran idioma que hace reconocerse por hermanos

a tantos pueblos diversos de los que se asientan en medio del

esplendor de la civilización europea, de los que florecen entre los fecundos ardores del trópico y de los que bregan afanosos en las heladas regiones del Antartico.

Y con ser la fiesta de la Lengua Castellana, es también la fiesta

de la raza que une con una misma sangre a todos esos pueblos;

y por amor a esta raza celebramos y debemos cultivar aquel

idioma, porque, según la feliz expresión de un escritor con cuya producción se honra ho y una de las páginas de este diario, «la lengua es la raza, es su entendimiento, en su voluntad, es la energía de sus actos, es la redención de sus maldades, la virtualidad flore- cedora de su espíritu.»

La fiesta de Cervantes es, pues, la hora solemne de todos los pueblos de habla castellana y la palpitación de sus millones de almas en un solo y común sentimiento de grandeza y de legítimo orgullo. Unidos, pues, en un mismo afecto y en un mismo entusiasmo, saludamos hoy a la Madre Patria y a su hidalga y, como española, generosa Colonia de Valparaíso.—LA UNIÓN.

21

saludamos hoy a la Madre Patria y a su hidalga y, como española, generosa Colonia de

RESEÑA

DE

EL

LR5

TRICENTENARIO

DE

CERVANTES

FIESTRS

ORQRÑIZRDRS

POR

LR

COLOMIR

EN

VALPARAÍSO

E5PRÑOLR

Coso de Flores.—Fiesta in- fantil.—Himno a Cervan- tes.—Juegos Florales.— Fiestas Sociales.—Dictamen del Jurado.—Autores pre- miados . — Discurs o del Mantenedor. • • • • •

23

Fiestas Sociales.—Dictamen del Jurado.—Autores pre- miados . — Discurs o del Mantenedor. • • • •

mñ. COSO

FL0

^||gAS fiestas se iniciaron en la noche del 2 2 con un vistoso coso de ^' flores en la gran Avenida Pedro Montt, que fué un verdadero acontecimiento artístico. Aunque este número estaba anunciado para las nueve, una hora antes se veían atestadas de gente las anchas aceras de la hermosa calle. Casi todo Valparaíso se había dado cita en este lugar para presenciar el gran desfile de carrozas alegóricas prepa­ rado por las sociedades españolas. Largos cordones de guardianes colocados al pie de las aceras, contenían a la multitud para así mantener expedita la espaciosa vía central. El Comité Cervantista ofreció artísticos premios para carrozas, automóviles, coches y bicicletas adornados. Para no deslucir el conjunto alegórico, se prohibió que tomaran parte en el coso toda clase de vehículos anunciadores de casas comerciales. El desfile se verificó en el orden siguiente:

25

en el coso toda clase de vehículos anunciadores de casas comerciales. El desfile se verificó en

Kiosco árabe.—Artística carroza presentada por el Club Espa- ñol, en la que iban numerosas y bellas señoritas de la colonia, ataviadas con la clásica mantilla española. Llamó justamente la atención por su buen gusto y originalidad y, sobre todo, por el hermoso conjunto de graciosas «manólas.»

COSO

DE

FLORES.—Kiosco

Árabe.

Fot.

E.

Eldredge.

Gloria a Cervantes.—Fué la más artística de las carrozas, y era un verdadero monumento por sus grandes proporciones. De una esbelta columna que sostenía un globo terráqueo que iba ilu- minado, se destacaba la Fama con la simbólica trompeta. Debajo de esta figura estaba colocado el busto de Cervantes, sobre el cual suspendían una corona de laurel dos matronas que represen- taban a España y a la América Española. Al pie del pedestal del busto, un angelito escribía el nombre del inmortal autor del «Quijote.»

26

América Española. Al pie del pedestal del busto, un angelito escribía el nombre del inmortal autor

Todas las figuras eran de tamaño natural. El monumento, de yeso, imitaba el color del mármol blanco. Fué presentada

COSO

D E

FLORES.—Carroza

por el Comité Pro-Tercer premio.

Centenario

Fot.

E.

Gloria a Cervantes.

de Cervantes, y no

EkUodge.

optaba a

27

por el Comité Pro-Tercer premio. Centenario Fot. E. Gloria a Cervantes. de Cervantes, y no EkUodge.

En un lugar de la Mancha.—Era un precioso retablo de madera y consistía en un armario de biblioteca repleto de libros. Delante

COS O

D E

FLORES . —C arroza, en un lugar de la Mancha,

primer premio.

de ésta había una figura que representaba a D. Alonso el Bueno, sentado en un sillón ante una mesa, embebido en la lectura de un libro de caballerías. Para que no faltara ningún detalle a esta esce-

28

ante una mesa, embebido en la lectura de un libro de caballerías. Para que no faltara

na, al pie del sillón estaba echado el galgo corredor. En el primer término había un medallón con el busto de Cervantes y a ambos lados dos leones. Esta carroza la presentó el Centro Español, y obtuvo el primer premio.

' Galeón

COS O

del

siglo

Fot.

E.

D E

FLORES.—Galeón

del siglo

XVI .

XVI.—Esta

hermosísima

carroza

Eldiedge.

consistía

en un gran barco de vela antiguo, muy propiamente representado. Iba ocupado por numerosas y bellísimas señoritas de la Colonia, vestidas de bateleras. Daban ganas de embarcarse en este batel aunque se supiera que estaba a pique de naufragar. Esta carroza la presentó el Club Ibérico de Regatas.

29

en este batel aunque se supiera que estaba a pique de naufragar. Esta carroza la presentó

La Lira.—En la parte alta de esta carroza, había una gran lira iluminada, y al pie de ella iba sentada la «Estudiantina Cer-

Fot.

I!. Eldredge.

COS O D E FLORES.-Carroza La Lira ocupada por la Estudiantina Española

Cervantes.

vantes» compuesta de más de treinta miembros de la Colonia, ves-

tidos con el clásico

fué tocando preciosas piezas del su vasto repertorio

30

Durante el paseo

traje de la tuna

española.

español.

clásico fué tocando preciosas piezas del su vasto repertorio 30 Durante el paseo traje de la

Cataluña a Cervantes.—Fué una bonita carroza presentada por el Centro Catalán. La idea que simbolizaba era tan inspirada

COS O

D E

FLORES — Cataluña

a

Dib.

J .

Barollu.

Cervantes, segundo premio.

como noble y patriótica. Al lado del escudo de la región catalana, había un gran libro cerrado, en cuya tapa estaba dibujado con gran perfección el retrato de Cervantes; a un extremo se encontraba de pie una figura de tamaño natural que representaba al típico «pagés»

31

de Cervantes; a un extremo se encontraba de pie una figura de tamaño natural que representaba

catalán saludando al inmortal autor. Por su originalidad, elegancia y buen gusto, mereció alabanzas del público y el segundo premio. Homenaje de la América Española.—Vistosa carroza que figu- raba un trono en el cual iba sentada una hermosa dama española vestida a la romana que representaba a España. En los escaños había dieciocho señoritas vestidas con túnicas blancas ostentando bandas y escudos de los colores de las banderas de las repúblicas

COSO

D E

FLORES.—América

Fot.

E.

Eldredge.

a Cervantes, tercer premio.

hispano-americanas. Nunca estuvo tan bien representada la Amé- rica Española como en esta ocasión. Fué presentada por el Club Ciclista Español de Valparaíso. El Jurado le discernió el tercer premio. Molino manchego.—Sobre un automóvil se destacaba un clá- sico molino de la Mancha representado con toda propiedad. Lo

32

manchego. —Sobre un automóvil se destacaba un clá- sico molino de la Mancha representado con toda

presentó la Compañía española de bomberos. Mereció el primer premio de automóviles. Caballo alado.—El Club Ciclista Ibérico de Viña del Mar presentó un caballo con alas cuajadas de multi-

colores luces en actitud de

atrepellar a los malos poe-

tas. El jinete representaba

*.

a

Don

Quijote.

Los

diseños y las cons-

trucciones de todas las carrozas fueron obras de artistas españoles. Además se presentaron varios coches adornados,

mereciendo el primer premio

el que representaba una ma-

riposa, propiedad de D. Fer- nando Rioja M. y ocupado por la familia del señor Arrieta; el segundo premio lo obtuv o el coch e de

D. Juan Fernández ador-

nado a la andaluza y ocu-

COSO

DE

Fot.

FLORES.-Molino

Romero.

manchego,

primer premio de automóviles.

COSO

D E

FLORES.—Caballo alado.

Fot.

E.

Eldredge.

Fot. FLORES.-Molino Romero. manchego, primer premio de automóviles. COSO D E FLORES.—Caballo alado. Fot. E. Eldredge.

pado por las fami- lias de los señores Fernández y Peláez Tapia. Las señoras iban tocada s con mantillas blancas. La aparición de cada carroza era mo- tivo de entusiastas manifestaciones de admiración y cariño, oyéndose con fre-

cuencia vivas a Espa-" ña, a Cervantes y a

la

Colonia Española. Entre el público

y

los ocupantes de

las

carrozas, coches

y

automóviles, se

libraban frecuentes

y

porfiados comba-

 

tes

con

serpentinas

y

flores, cuyos ino-

£1

primer premio del

Coso.

COSO

DE

FLORES Mariposa, primer

Fot.

Romero,

premio de carruajes.

centes proyectiles cu- brieron bien pronto todo el ancho paseo. El Jurado, que lo formaba distingui- das señoritas de la Colonia, estaba ins- talado en los amplios balcones de la Ter- cera Compañía de Bomberos, adornado con artísticas lumi- narias, paños y flo- res. Al pie de este edificio se colocó la banda de músicos que amenizó el es- pectáculo. La hermosa fiesta duró varias horas. El público se retiró gratamente impre- sionado.

que amenizó el es- pectáculo. La hermosa fiesta duró varias horas. El público se retiró gratamente

F

IINFHMT1L

L

domingo 2 3 amaneció espléndido

convidando

los parques y jardines públicos de la ciudad.

a pasear por

En las primeras ho- ras de la mañana se notó inusitada concu-

rrencia por las calles cercanas al Parque de

la Victoria, en donde

había de celebrarse la fiesta infantil en ho- menaje a Cervantes, durante la cual se dis- tribuirían entre los ni- ños cuatro mil ejem- plares del «Quijote» de una edición especial traída de España con este objeto.

Bien pronto se vio invadido el hermoso parque por miles de alumnos de ambos

sexos de las escuelas,

y por una distinguida

concurrencia. Mientras llegaba la hora para comenzar el acto, dos bandas de músicos militares, cedidas galantemente por las autoridades, toca-

37

Fot.

Estrade.

Navarro

Martínez.

D.

Claudio

de músicos militares, cedidas galantemente por las autoridades, toca- 37 Fot. Estrade. Navarro Martínez. D. Claudio

ron escogidas piezas, en tanto que un numeroso grupo de distin- guidas señoritas de la Colonia repartía dulces a los pequeñuelos. La estudiantina española, dirigida por el maestro Rubí, tam- bién tocó unas cuantas piezas que fueron muy aplaudidas. A las diez en punto comenzó la solemnidad. Los niños cantaron, acompañados de las bandas el siguiente himno a Cervantes escrito por el poeta J. Peláez y Tapia con música del reputado compositor español D. Claudio Estradé, y dirigidos • por la batuta de éste:

PRIMER^

PARTE

Nos congregan la raza. y la patria

en el día inmortal para unidos rendir

con un canto

al más grande de todos los reyes:

al sublime

al que el mundo de hispano-parlantes

por

del

lenguaje

amor,

Cervantes,

emperador.

vasallaje

de

glorioso

Miguel de

genial lo elevó a

Es un canto

que brota

del

alma

al calor del más tierno

y es tributo

de la tierra que Ercilla Llegue a él su purísimo

como llegan a Dios

y las santas

que en su lengua

cariño,

que ríndele el niño

y

cantó.

acento

oraciones,

patrias

canciones

en la cuna

aprendió.

CORO

GENERAL

Cantemos himnos de

amor

gratitud

el glorioso

de los

y

a

emperador

Cervantes,

hispano-parlantes.

SEQCJhDñ

PfiRTE

Salve tú, potentísimo

genio,

que a tu arbitrio dominas la idea

y un gran libro tu mente

procrea

.

que hace al mundo

sentir y

pensar.

Salve tú, dios artista, que infundes nueva vida a las viejas palabras del idioma español, al que. labras su riqueza y su gracia sin par.

38

que infundes nueva vida a las viejas palabras del idioma español, al que. labras su riqueza

Gloria a ti, vate, hidalgo

y

soldado,

tú que encarnas la gran raza ibera,

madre nuestra genial y

guerrera

cuya historia es de inmenso

esplendor.

Gloria

a

ti

en

el parnaso

del

orbe

FIEST A

do presides los genios gigantes.

Gloria

de los genios hispanos, señor.

a ti, prepotente

Cervantes,

CORO

GENERAL

Gloria eterna al que

juntó

al realismo

y a la humanidad

y

la

quimera,

con

ellos

retrató

entera.

Fot.

E.

Eldredge.

INFANTIL . — Cantando el himno a Cervantes en el Parque.

•Sil

la quimera, con ellos retrató entera. Fot. E. Eldredge. INFANTIL . — Cantando el himno a

El hermoso y majestuoso himno.resonó en el espacio como un canto de gloria que conmovió a todas las almas que lo oyeron. Aquella salutación, cantada por miles de inocentes voces, fué la mejor ofrenda que se tributó al inmortal autor en el día del tercer centenario de su muerte. Y estamos ciertos de que el perfume de aquella oración angelical subió a los cielos como un mensaje de gratitud que enviaba la raza ibera a aquel noble y heroico genio que es su más genuina representación en la historia universal. El público, que llenaba el parque y sus alrededores, tributó una ovación a los inspirados autores que supieron interpretar los sentimientos de amor y admiración que todos sentimos hacia el inmortal Príncipe de los Ingenios y emperador del mundo hispano- parlante. Acto seguido un miembro del Comité Pro-Tercer Centenario de Cervantes leyó un patriótico discurso alusivo al acto. Por último, se distribuyó entre los niños unos vales que habían de ser canjeados más tarde por tomos del «Quijote», pues el pedido que de esta obra se había hecho a España, no llegó a su debido tiempo. En los infantiles corazones quedará grabado el sencillo y tierno homenaje que tributaron al que escribió el libro más humano. Tratándose de una fiesta dedicada al mundo infantil, el Comité Pro-Tercer Centenario de Cervantes no se olvidó de los niños pobres y enfermos, y acordó que el producto íntegro de la entrada al Parque se destinara al Hospital de Niños de Valparaíso.

En el mes de Agosto fueron repartidos en el Centro Español entre los niños de las escuelas, cuatro mil ejemplares de una lujosa edición del Quijote.

40

en el Centro Español entre los niños de las escuelas, cuatro mil ejemplares de una lujosa

OCAS fiestas literarias y sociales se habían esperado en Val- paraíso con tanta ansiedad como la que se celebró en la

de Abril en el teatro

Bien es verdad que había motivos sobrados para ella; por una parte la fama que goza la Colonia Española de organizar y cele- brar sus fiestas con gran lujo y esplendor; por otra el haberse divulgado los nombres de los principales autores premiados, de justificada reputación literaria y, por último, el deseo general de saber qué dama iba a ser proclamada reina de la hermosa fiesta, pues aunque se presumía que ya habría sido designada por el poeta vencedor, éste mantenía en secreto su elección, cosa que aumentaba la expectación pública y daba motivos para que se hicieran presunciones, y aun para que circulasen los nombres de algunas distinguidas señoritas.

tarde del domingo

2 3

Victoria.

41

presunciones, y aun para que circulasen los nombres de algunas distinguidas señoritas. tarde del domingo 2

La fiesta en sí había despertado inusitada curiosidad por haberse anunciado que se celebraría al estilo de España, es decir, con el lujo y el ceremonial que allá se acostumbra, y que sólo se conocía en Chile por los relatos y fotografías que en diversas oca- siones habían publicado los periódicos y revistas, pues los Juegos Florales que desde el- año 19 1 o se habían venid o celebrand o en Valparaíso, se regían por reglas especiales, distintas a las común- mente seguidas en España. Todas estas circunstancias se juntaban para acrecentar la expectación pública, de manera que una semana antes de cele- brarse la gran justa, se habían agotado las localidades del amplio teatro Victoria.

En

el zaguán. y

el vestíbulo del Teatro ,

Antes de las tres de la tarde se vio el amplio zaguán del teatro Victoria atestado de damas y de caballeros, aquellas ataviadas con ricos y elegantes trajes y éstos vistiendo severos e irrepro- chables chaquets. Todos esperaban impacientes que llegara el momento en que los porteros abrieran las mamparas del gran vestíbulo. Este se encontraba adornado con guirnaldas de flores y rami- lletes de luces. Todos los huecos y rincones estaban cubiertos por grandes maceteros de altas plantas. En el claro que hay entre las dos mamparas que dan acceso a la platea se hallaba, en el centro de una tribunita revestida de

paño y adornada con flores, el retrato al óleo de nuestro serenísimo Príncipe de los Ingenios Españoles, Miguel de Cervantes Saave- dra, copia magistral del que, pintado por don Juan de Jáurigui en

1606 (o 1600 según parece) fué descubierto el año de 191 1 y

colocado en el lugar preferente del salón de actos de la Real Aca- demia de la Lengua, por considerarse la vera efigie del inmortal Manco de Lepanto.

Este retrato fué pedido por el Centro Español de Valparaíso al Excmo. señor don Antonio Maura y Montaner, presidente de la mentada Academia, quien accedió gustoso a la petición encargando a su hermano don Francisco que hiciera una copia fiel del retrato. Esta obra se encuentra hoy en el salón principal del Centro Espa- ñol, y con ella se inicia la galería de retratos al óleo de los hombres más notables de España.

La elegancia y el buen gusto que reinaba en todo el

daba indicio

de que

la sala

del

teatro

había

de

amplio

estar

vestíbulo,

regiamente adornada.

42

que reinaba en todo el daba indicio de que la sala del teatro había de amplio

FIEST A

INFANTIL.—Reparto

de

Fot.

E.

Eldredge.

dulces a los escolares en el Parque.

Distribución de Quijotes a los escolares en el Centro

Fot. E.

Eldredge.

Español.

43

dulces a los escolares en el Parque. Distribución de Quijotes a los escolares en el Centro

Llegada

de

la

Reira,

En el instante en que el elegante y selecto público irrompía

en el vestíbulo, llegaba a la puerta del teatro, en uno de los gran- des automóviles de la distinguida familia de don Fernando Rioja, S. G. M. la angelical señorita Sara Rioja Ruiz. El poeta J. Peláez

y Tapia y don Manuel Rodríguez recibieron en la portezuela del

carruaje a la hermosa Reina y la condujeron a una de las aposen-

tadurías del teatro por una puerta reservada del edificio, sin que

el numeroso público que llenaba la calle pudiera percatarse de la

Fot.

E.

Kldredgo.

Escolares en el Centro Español el día del reparto de Quijotes.

llegada de tan gentil soberana. Bien es verdad que si contadísimos eran los miembros del Comité Pro-Tercer Centenario de Cervantes que sabían quien era la señorita elegida por el poeta para Reina, menos eran las personas ajenas al mentado Comité que tenían conocimiento del caso. El señor Peláez y Tapia, desde el día I I de Abril en que se le notificó que su composición había alcanzado el pre- ciado lauro, mantuvo en secreto el nombre de la señorita que eligió entonces para ocupar el trono fundado por Clemencia Isáura, haciendo así uso del derecho que la ley de los Juegos Florales le concede al vate vencedor en el torneo de la Gaya Ciencia de elegir Reina a su libre albedrío. Orgulloso de su acertada elección, el

u

vencedor en el torneo de la Gaya Ciencia de elegir Reina a su libre albedrío. Orgulloso

poeta quería dar una verdadera y agradable sorpresa cuando pro- clamara el nombre de la hermosa señorita Sara. Y en verdad que consiguió con creces su propósito, pues nunca ha sido mejor reci- bida y aceptada ni más aclamada con verdadero entusiasmo, Reina de Juegos Florales como lo fué la que presidió al Certamen Cervan- tista de Valparaíso.

JUEGO S

FLORALES.—Aspect o

de la Sala del Teatro

Fot. E.

Victoria.

Eldredge

En

la

Sal a

del

Teatro ,

Impresionado agradablemente el público con la ornamenta- ción del vestíbulo, entró en la sala, y allí quedó maravillado del derroche de luces y flores y del refinado gusto artístico que reinaba por todas partes, pues los artistas españoles encargados de dirigir la ornamentación, habían tenido especial cuidado en no poner banderas ni otros adornos churriguerescos propios de circo De la gran araña central pendía un ramillete de numerosas y verdes guirnaldas adornadas con flores y salpicadas de multicolores lamparillas eléctricas, cuyos extremos iban a parar a los antepe- chos de palcos y balcones que también estaban engalanados con guirnaldas y ramilletes de luces. Para esta iluminación extraordinaria se emplearon más de tres mil ampolletas blancas, rojas y azules, colores de la gloriosa bandera chilena.

amplio

patio.

45

Una

mullida

alfombra

cubría

todo el pavimento

del

y azules, colores de la gloriosa bandera chilena. amplio patio. 45 Una mullida alfombra cubría todo

JUEGOS

FLORALES.—Salón

del Trono.

Fot.

E.

Eldredge.

JUEGOS FLORALES.—Salón del Trono. Fot. E. Eldredge.

1

Saló n

del

Troin©o

El aspecto deslumbrador del más amplio coliseo de Valpa- raíso, tenía embelesada a la selecta concurrencia que no cesaba de alabar la elegancia, sencillez y riqueza de la ornamentación, cuando se alzó el telón del proscenio, y entonces la admiración

pasó de los límites y entró en el terreno del asombro al contemplar

el maravilloso aspecto del que podemos llamar con toda propiedad

salón del trono. El público no pudo contener su agradable sorpresa

y saludó á la maravillosa aparición con una delirante salva de

aplausos que duró algunos momentos. Cubría todo el fondo un gran cuadro en el que había un her- moso arco de triunfo de medio punto, todo de mármol blanco, en cuyo centro se veía una lápida orlada de laureles que decía

«Cervantes.» Delante de las dos columnas que sostenían el arco,

y sobre sendos pedestales que ostentaban las cifras de los años

del nacimiento y muerte del gran Miguel, se erguían estatuas de guerreros del siglo XVI . Cada uno de los ángulos del monu- mento estaban adornados con una corona de laurel de la que pendían varios lazos. Por debajo del arco se veía, allá en lontananza, la extensa llanura de la Mancha con sus típicos molinos, y en primer término estaba el Caballero de la Triste Figura en la más ridicula de las figuras del mundo, enredado en una de las aspas del molino que el iluso señor creyera «brazo de casi dos leguas» de longitud de

desaforado gigante, en tanto que el infeliz Rocinante caía al pie del molino en posición que corría pareja con la de su pobre amo.

Y allá a lo lejos se divisaba al atribulado Sancho con los brazos

extendidos como gritando: «¡Válgame Dios! ¿no le dije yo a vuestra merced que mirase bien lo que hacía, que no eran sino molinos de viento? Y no lo podría ignorar sino quien tuviera otros tantos en la cabeza.» A su espalda y dándolas también al caballero y al caballo vencidos, se hallaba el rucio con el cuello erguido y los belfos levantados muriéndose de risa.

expre-

samente

En las columnas del arco y a la altura de los pedestales, se sujetaban los extremos de un inmenso manto de terciopelo rojo de más de dos metros de alto y que a su vez se sostenía por la mitad en una repisa sobre la cual había un busto del sublime creador de aquel cómico y'jamás superado episodio de los molinos. En toda la extensión del manto se habían colocado "ocho dorados y artísticos sillones, y en el centro de ellos se erguía otro elegantísimo, dorado y rojo y de mayores proporciones, cuyo respaldo ostentaba un gran escudo de España, de seda y bordado en oro y plata. Sobre este

Esta preciosa

decoración fué hecha en Buenos

Aires

para este acto.

47

de seda y bordado en oro y plata. Sobre este Esta preciosa decoración fué hecha en

sillón se destacaba un artístico dosel rojo y oro de elegantísima forma árabe que remataba en una corona, dorada. Estos sillones estaban colocados sobre una plataforma de cuatro peldaños que estaba cubierta de una lujosa alfombra os- cura. Desde el sillón del trono había extendida una estrecha alfom- bra clara que, pasando por sobre la del proscenio, bajaba por la

amplia escalera de éste, cubría todo el pasillo central de la platea

y se perdía en los corredores de los palcos. Las paredes laterales estaban decoradas con gigantescas y fantásticas figuras aladas que sostenían en alto el libro inmortal. En los cuatro ángulos del proscenio mostraban su pomposidad altas plantas. La iluminación era invisible. Tres hileras de sillas colocadas oblicuamente en cada extremo y en primer término del proscenio, completaban el mobiliario del salón del trono.

Entrada

de

la

Corte.

Llegó el momento solemne de la entrada de los maceros, que

lo eran las niñitas Encarnación y Consuelo Martín, quienes vestían

y

llevaban el traje y las mazas características con toda propiedad

y

lujo, y los pajes déla Reina, las niñas Carmen Fernández, Anto-

ñita Jaume y Julita Fuster con caprichosos y ricos vestidos de seda a la usanza de la edad media. Inmediatamente entraron las damas de la corte de Amor, las hermosísimas señoritas Esperanza Artaza, Marcelina Santamaría, Elvira Gómez Lobos, María de Caso, Magdalena González, Leonor Herreros, Luisa Agulló y Blanca Ripoll que llevaban elegantes y ricos traj es blancos de seda, que les realzaban sus naturales atractivos. Estas y aquellos salieron por ambas puertas laterales del último término, y seguidamente por el primero, el mantenedor, los miembros del Jurado y los del Comité Pro-Tercer Centenario de Cervantes, los autores premiados y numerosos y distinguidos invitados. El público saludó a damas y caballeros con una espon- tánea salva de aplausos.

En este instante una nutrida orquesta comenzó a tocar con gran afinación el bello y majestuoso himno a Cervantes, dirigida por el compositor español D. Claudio Estradé, autor de esta parti- tura que le fué encomendada por el Comité. A la terminación, la selecta concurrencia premió con una ovación la filigrana musical del inspirado maestro.

49

A la terminación, la selecta concurrencia premió con una ovación la filigrana musical del inspirado maestro.

Hpertyra

de

la Sesión

Hcadémica.

Después el ilustre mantenedor D. Julio Vicuña Cifuentes se levantó para saludar con galanas frases a la distinguida concu- rrencia, y declaró abierta la solemne sesión académica del certamen cervantista, dando la venia al popular literato D. Egidio Poblete (Ronquillo), secretario del Jurado calificador de las obras recibidas, para que diese lectura al dictamen.

Con clara y elevada voz cumplió su cometido. Durante la lectura, el público escuchó con deleite el interesante documento literario, tributando al final de ella una calurosa ovación a los jueces por su minucioso y meritorio trabajo. En esta ovación iba también envuelta la satisfacción que sentía por el gran éxito del concurso. Acto continuo el mantenedor declaró que el autor de la com- posición «El Caballero del Amor», firmada con el pseudónimo «Santiago», que había conquistado la Flor de Oro, era D. José Peláez y Tapia. Al aparecer éste, él público lo saludó con un

nutrido

aplauso.

La

El poeta laureado se adelantó y dijo: «Elijo Reina de la fiesta a la señorita Sara Rioja Ruiz.» La proclamación fué acogida con delirante entusiasmo. Inmediatamente se colocaron los maceros y el paje Carmen Fernández, que llevaba el estuche que contenía la artística flor, delante del poeta laureado, y detrás de éste los pajes servidores de la Reina. En este orden bajaron a la platea y entraron en los corre- dores de los palcos hasta llegar al en que se hallaba de incógnito la hermosa Reina con su distinguida familia. Fué éste un paseo triunfal para el poeta. Cuando éste desapa-

reció, el público

tan deseada pof" tanto tiempo y sobre cuya elección había preocu- pado a la inmensa mayoría de la concurrencia, que aceptó con mil amores a la soberana que le imponía el poeta vencedor, el cual obtuvo otro triunfo por su acertadísima elección.

esperó

impaciente la aparición de aquella Reina'

Presentación

de

la

Reina,

Este acatamiento general y la ansiedad del pueblo soberano, se desbordó ruidosamente al aparecer en la platea la bellísima Reina Sara a la derecha del poeta que la llevaba de la mano. Jamás en el teatro Victoria resonó una ovación tan grande, tan delirante, tan prolongada. Los caballeros de pie, se deshacían las manos aplaudiendo, en tanto que las damas agitaban los pa-

50

tan prolongada. Los caballeros de pie, se deshacían las manos aplaudiendo, en tanto que las damas

ñuelos. Desde todos los ámbitos del coliseo se oían voces de admi- ración, de alabanza y de bendiciones a la gentil soberana, que con >aso lento y majestuoso ontinente, avanzaba, pre- edida de los maceros, son- iente y satisfecha de ser eina de un pueblo que la ecibía con tanto amor y on tanto entusiasmo. Vestía la Reina Sara un iquísimo traje de encaje lanco con viso de seda del ismo color y una finísima .única de tul de Chantilly. 1 broche del cinturón lo ormaba un ramito de olo- osas flores. Unos altos itones de labrada seda cu- rian sus torneados brazos. Pendía de sus hombros n largo manto de felpa le seda ribeteado de armi- ío, estilo María Stuard. Rodeaba .su alabastrino ;uello una gargantilla de gruesas perlas. Un artístico peinado que realzaba la belleza de su perfecto rostro ovalado, te- lina por adorno una pe- queña corona de oro con orillantes. Completaba la regia toa- lleta de la soberana unos zapatos de raso blanco. La orquesta rompió a to- car, en el momento de apa- recer S. G. M., un himno triunfal que glosaba la mar- cha real española, escrito expresamente para esta fiesta por el popular maes-

tro español señor Penella. El delirante entusiasmo del público no amenguaba, antes por

el contrario, iba creciendo a medida que la soberana se acercaba

a su trono. Jamás se le ha tributado a una reina un recibimiento

ra

Presentación de la Reina

Sara.

soberana se acercaba a su trono. Jamás se le ha tributado a una reina un recibimiento

pocas

fueron las

general, no se le humedecieron los ojos. Al llegar la regia comitiva al salón del trono, las damas y los caballeros de la corte se levantaron saludando ceremoniosamente a esta Reina que le era impuesta por una sola voluntad y que ha- bía sido unánimemente acatada por todo un pueblo. Ni la corte ni el público tomaron asiento hasta que la Rei- na lo hizo, restableciéndose el silencio. Los maceros y los pajes se sentaron en los escaños al pie de la hermosa soberana.

tan espontáneo y sincero. Tan delirante y cariñoso

personas de edad que, emocionadas ante el entusiasmo

fué,

que

La

ñ©r

de

©ro.

Acto seguido el señor Peláez y Tapia se adelantó para dar

lectura

a su poesía «El Caballero del

Amor.»

En medio de la mayor expecta-

ción del público y «con voz segura

y gallardo continente, el señor Pe-

láez leyó el hermoso trabajo que le ha valido la más alta distinción. Los pasajes de la lectura eran in- terrumpidos por los aplausos de la

concurrencia que admiraba sus bellas figuras, la galanura de estilo y la belleza de pensamiento» («La Unión» del 24 de Abril). Al terminar la lectura y en medio de una ovación, el vate se acercó

al trono, se arrodilló ante la Reina,

y recibió de manos de ésta la ar- tística flor. El presidente del Jurado, D. Juan de Dios Vergara Salva, entregó al señor Peláez una bolsita de seda verde que contenía las mil pesetas que le correspondía a la Flor de Oro.

DSscors©

id

Mamríteinieclloir.

Inmediatamente

se levantó

D.

Julio

Vicuña

Cifuentes

para

dar lectura

al

inspirado

y

hermoso

discurso

que

en

otro

lugar

de esta

52

obra

se

inserta.

dar lectura al inspirado y hermoso discurso que en otro lugar de esta 52 obra se

La selecta concurrencia escuchó con suma atención y deleite

el

magistral trabajo en el que, con castizo y elegante estilo clásico

y

gran conocimiento de la literatura universal, el insigne escritor

de las tradiciones chilenas hizo un erudito comentario de la azarosa vida del gran Miguel, y glosó con originalidad su inmortal obra.

El auditorio, extasiado, admiraba

la pureza y galanura de lenguaje y

los vastos conocimientos que de la monumental obra cervantina hacía

gala el erudito orador. Juntábanse

a estos méritos sobresalientes, el

grande amor y la admiración que hacia España y su incomparable literatura campeaba en el valioso documento cervantista. Cada uno de los más brillantes párrafos de los muchos y valiosos que contiene la pieza oratoria fueron premiados con entusiastas aplausos, hasta que al final de la lectura, el

públic o dio riend a suelt a a s u conte - nido entusiasmo, con una estruendosa y larga ovación de homenaje al ilus- tre académico que en aquellos mo- mentos honraba a la ilustre corpora- ción a que pertenece y hacía honor a

los gloriosos nombres de los clásicos

Carmencita Fernández. chilenos que brillan como soles reful- gentes en el Parnaso ibero-americano. •

Y en verdad que este homenaje fué muy merecido, pues nin- guno de los mantenedores de los Juegos Florales celebrados en Chile antes y después del cervantista hasta el presente momento en que escribimos esta reseña, desempeñó ni ha desempeñado tan delicado y alto cargo con más méritos literarios y de más amor a la literatura y a la raza ibera, que este sabio filólogo chileno, honra de su patria. Restablecido el silencio, el presidente del Jurado, el prestigioso literato D. Juan de Dios Vergara Salva, procedió a abrir los sobres

de los autores premiados y a distribuir los premios correspondientes.

l o s

aytores

premiados-

Estos fueron llamados en el orden en que se consignan en la

Cada nombre

los que el público confir-

53

lista que se inserta detrás del dictamen del Jurado.

fué objeto de

cariñosos aplausos con

que el público confir- 53 lista que se inserta detrás del dictamen del Jurado. fué objeto

maba el acertado dictamen de los jueces, a la vez que revelaba su satisfacción por el gran éxito del concurso, pues desde el me- morable certamen Várela celebrado en Santiago muchos años atrás, no había habido otro en el que salieran premiados auto- res conocidísimos, juzgados ya favorablemente por la crítica. Contados son los escritores pre- miados en este concurso que no lo hayan sido en otros y no ha- yan publicado varias obras aco- gidas por el público con singu- lar aplauso. Las fundadas esperanzas de los organizadores de la gran justa cervantista obtuvieron un éxito superior al esperado por el número y el prestigio de los au- tores que resultaron triunfantes:

D. Samuel A. Lulo, pro-rector de la Universidad de Santiago de Chile, y laureado poeta, único que cultiva en Chile con alta inspiración el género épico. Las glorias de Arauco y de Chile han sido cantadas por él con sin igual plectro.

D. Leonardo Eliz, otro renombrado poeta, profesor del Liceo

de Valparaíso, sobresaliente erudito que ha escrito varias no- tables obras en prosa y verso y que es considerado como uno de los mas notables cervantistas de Chile.

Ismael Parraguez, poeta y escritor que descuella entre la juventud triunfante por sus poesías líricas, y en particular sus cantos escolares. El R. P. agustino David Rubio, inspirado y orijinal vate español, admirador de San Juan de la Cruz que ha publicado obras poéticas que han sido muy elogiadas por la crítica. El R. P. carmelita Fr. Eugenio de San José, erudito escritor español bien conocido por sus trabajos de crítica literaria. D. Desiderio Lizana, notario público de Santiago y notable filólogo y poeta jocoserio, autor del famoso libro «Como se canta

¡ la ¡poesía popular chilena.» ' D. Claudio Barros, otro laureado poeta de gran fantasía, originalidad, esmerado estilo clásico, de verdadera inspiración.

D. Luis A. Hurtado L. periodista y poeta laureado en varios

certámenes, que también ha publicado algunas obras poéticas.

D. Humberto Borquez Solar, joven literato que sobresale nota-

blemente de entre los nuevos.

51

algunas obras poéticas. D. Humberto Borquez Solar, joven literato que sobresale nota- blemente de entre los

Y otros nombres como Felipe Aparicio, David Bari, poetas y es- critores todos muy conocidos del público, dan pruebas.de la jus- ticia del Jurado y de la fe que los literatos de Chile tenían en la rectitud de éste al acudir al certamen abierto por la colonia española. Leyeron sus trabajos D. Luis A. Hurtado L., D. Claudio Barros, D. Humberto Bórquez Solar y D. Desiderio Lizana. El señor Vergara Salva leyó magis- tralmente el de D. Samuel A. Lillo, mereciendo del público cariñosos aplausos.

Julita Fuster.

De nuevo se levantó el señor Vicuña Cifuentes para hacer la recapitulación de su discurso

Antoñita Jaume.

tributando un nuevo elogio al autor del «Quijote», dando así por terminada la sesión de los Juegos Florales. Inmediatamente se adelanta- ron los maceros, el poeta tomó de la mano a la Reina, y con el mismo ceremonial con que fué llevada ésta al trono, fué con- ducida ahora al palco de su distinguida familia, seguida de su Corte de Amor, del mantene- dor, de los miembros del Ju- rado, de los de la Directiva del Comité Cervantista, de los au- tores premiados y de otros in- vitados.

55

del Ju- rado, de los de la Directiva del Comité Cervantista, de los au- tores premiados

Mientras la orquesta tocaba el himno triunfal, el público, de pie, aclamaba delirante a la hermosa Reina que, sonriente, saludaba con inclinaciones de cabeza a sus entusiasmados subditos.; Detrás de la Corte empezó a desfilar el público haciendo elogiosos comentarios de la gran fiesta de la Gaya Ciencia, cuyo recuerdo quedará imperecedero y será registrado como gran acontecimiento literario en la historia de la ciudad de Valparaíso.

56

quedará imperecedero y será registrado como gran acontecimiento literario en la historia de la ciudad de

Banquete

en

el

Club

de

la

Unión

al

Mantenedor, al Jurado

y

a

los autores

premiados.

Fiestas

S©c3a

f oMO fin de fiestas, se verificó un baile en el Centro Español

que

estuvo

muy

animado.

En el Club de la Unión el Comité Pro-Tercer Centenario de Cervantes ofreció un banquete al mantenedor, a los miembros del Jurado y a los autores premiados. Además de estos señores, asistieron gran número de distin- guidos caballeros de la colonia. Terminado el banquete pasaron todos al Centro Español. Esta fiesta social terminó en las primeras horas de la ma- drugada.

59

el banquete pasaron todos al Centro Español. Esta fiesta social terminó en las primeras horas de

IUFOKME

DEL

Señor ^Presidente deí

JOSW ©

"Comité C^ro-^Cercer Centenario de Cervantes."

c IRuy respetado señor:

'Vafparaiso.

JÉ¿ L presentar a usted nuestro informe acerca de las composicio- •r-Qjfc nes enviadas a los Juegos Florales—que son uno de los hermo- sos festejos con que la dig- nísima y respetable Colonia Española de Valparaíso ce- lebra el Tercer Centenario de Cervantes,—nos es muy grato comenzar por expo- ner ante usted y por su conducto ante toda la Co- misión, nuestra profunda gratitud por el honor que ella se dignó conferirnos al confiarnos tan honroso encargo; lo aceptamos por- que era deber nuestro con- currir, aunque en tan pe- queña porción, al homenaje de la Colonia en honor de Cervantes, agradecidos al honor que se nos confería

y deseosos de corresponder

a la alta distinción que tal designación para nosotros

significaba. Dígnese, pues, señor Pre-

sidente, aceptar y trasmitir a los demás miembros de la Comisión

la expresión de nuestros cordiales

D.

Egidio Poblete E .

agradecimientos

6i

a los demás miembros de la Comisión la expresión de nuestros cordiales D. Egidio Poblete E

Se han presentado al concurso 14 8 composiciones, de ellas

1 1 2

siguiente modo: 64 en el tema A, 1 2 en el^B, 1 5 en el C, 4 en el D,

1 4

en versos y 36 en prosa, y se distribuyen entre los temas del

en

el E, 7 en el F,

3

en el G, 7

en el H, y

1 6

en el I.

La mayoría de estas composiciones procede de poetas y escri- tores residentes en Chile; pero hay una que ha venido de la Repú- blica Argentina y cinco de España: testimonio bien claro de que la hermosa iniciativa de la Colonia Española, aunque limitada a nuestro país, ha traspasado los linderos de Chile y ha ido a sus- citar el entusiasmo en una nación y hasta en la lejana madre patria; y testimonio también de lo grande de la empresa de la Colonia y del amor y respeto universal por las letras españolas.

agru-

Comisión

especial, según

encargada de los Juegos Florales.

Las composiciones pado en una categoría

procedentes

del

extranjero

lo

dispuso

se han

la

Es una cualidad común a todas las composiciones presentadas al concurso, salvo rarísimas excepciones, el estar escritas en buen castellano, con un vocabulario más rico del que se usa ordinaria- mente en Chile, en forma por lo general castiza, de modo que se ve muy pronto que es cosa frecuente la lectura de los clásicos castellanos y el estudio de nuestra hermosa lengua, progreso que no puede menos dé ser profundamente grato para cuantos compren- dan la influencia benéfica del culto de las letras y el conocimiento de la riquísima y tan alta literatura castellana. Es digno de notarse, asimismo, el hecho de que la gran ma- yoría de la composiciones revela una lectura asidua del Quijote y el estudio de la vida de Cervantes: ello se advierte en la genera- lidad de las composiciones en verso y brilla especialmente en las composiciones en prosa, pues entre éstas hay algunas que son obras de verdadero aliento y mucho mérito, que contienen un examen prolijo de la vida y de las obras de Cervantes y acompa- ñan la relación de una documentación abundantísima. Todo ello, además de concurrir a la gloria del grande ingenio de Alcalá y de su libro admirable, enaltece el mérito de la hermosa obra de la Colonia Española y es al mismo tiempo mucha honra para las letras chilenas, en cuyo seno se han producido tan excelentes trabajos. Pocas son las composiciones que pudiéramos calificar de malas; todas tienen alguna cualidad que las recomienda, y muchas hay que serían verdadera prez de grandes poetas y de grandes pensa- dores peninsulares. Pero no podemos menos de hacer notar, como un defecto que deben corregir nuestros literatos, el hecho de que entre las com-

62

no podemos menos de hacer notar, como un defecto que deben corregir nuestros literatos, el hecho

posiciones, sobre todo en las de verso, hay algunas que adolecen de esa extravagancia de formas y vaguedad de ideas, conocida con el nombre de «decadentismo.» Señalamos este hecho no por- que tengamos intención de censurar, en este informe, tal defecto, sino porque él da muestras de una gran falta de lógica y hasta de buen sentido: en un certamen literario destinado a honrar el más alto monumento de la literatura clásica y al más clásico de los autores castellanos, importa un verdadero contrasentido el pre- sentar una composición decadente, que por este carácter viene

a ser la antítesis de lo clásico: elogiar a Cervantes en versos deca- dentes es un error análogo al de inmolar prisioneros de guerra al pie de una estatua de la paz entre las naciones.

Composiciones

en

^erso.

En el tema A es donde se encuentra el mayor número de com- posiciones mediocres, y ello se explica fácilmente: el «Amor» es

asunto accesible a todos los versificadores por más fácil y común,

y por consiguiente a él se dedicó la mayoría de los concursantes,

con más voluntad que buenas cualidades, sin fijarse en que los temas más comunes son los más difíciles de tratar y en donde es menos fácil hallar nuevas ideas y formas, y excelencia de pensa- miento y de expresiones. Sin embargo, son escasas las composiciones francamente ma- las, no pasan de cinco o seis; la gran mayoría es de composiciones mediocres, pues si bien no son malas las ideas ni las formas, no lograron los autores salir de cierto común nivel de vulgaridad o escasa elevación. En cambio, hemos hallado dos composiciones de mérito sobresaliente y tan meritorias ambas que el jurado estuvo inde- ciso acerca de cual de ellas merecería la Flor de Oro; pero a fin de dar una solución designó la titulada «El Caballero del Amor» y firmada por «Santiago.» Pero como había evidente injusticia en relegar a segundo término la titulada «Amor de los Amores» por El Cantor de Engadi, el jurado acordó encomendarse a la benevo- lencia y generosidad de la Comisión de los Juegos Florales a fin de pedir para dicha poesía una recompensa especial, que la Comisión concedió con verdadero agrado y placer. Pero creemos necesario exponer las razones que movieron al Jurado a dar la Flor de Oro a la poesía titulada «El Caballero del Amor», por Santiago. La convocación de los Juegos Florales' se hizo en homenaje al Príncipe de los Ingenios Miguel de Cervantes Saavedra; y sin esfuerzo se advirtió que en dicha composición el asunto, que debía versar sobre el Amor, estaba bien concebido y la obra formaba

63

advirtió que en dicha composición el asunto, que debía versar sobre el Amor, estaba bien concebido

un todo orgánico dominado por la idea del Amor, comprendido

a la manera de Don Quijote: Amor a lo bello, a lo justo, a lo

honrado, a lo noble, a cuanto enaltece o dignifica al hombre.

Esta idea general entrelaza y vivifica las diversas partes de

la obra, que por su harmoniosa proporción, poético y conciso len-

guaje, ritmo regular de la versificación y hasta por el metro em- pleado, lento y majestuoso, produce una impresión de dignidad y tranquila grandeza.

«Amor de los Amores», de El Cantor de Engadi, por medio de imágenes variadas, de la descripción poética, de felices imitaciones del Cantar de los Cantares, hace percibir de un modo lleno de ani- mación los sentimientos del poeta por Ta mujer soñada, que le inspira sus cantos y lo penetra de emoción y de bondad. La combinación métrica empleada es la silva; y la elocución espontánea, abundante, desenvuelta en períodos musicales, revela en el autor buen oído y verdadero instinto poético. Tales méritos movieron al Jurado a atribuirle una recompen-

Comisión

organizadora de los Juegos Florales acordándole una medalla de oro como premio especial. El primer accésit vino de suyo a la oda «Amor», por Luz y Armonía. De inspirada entonación, castizo lenguaje, serena y elevada en los conceptos, elegante en el decir poético, forma métrica correcta y fácil, tiene el corte clásico y da forma artística a los principios abstractos de las ideas y sentimientos del Amor, con finura de ingenio y delicadeza de corazón. Al «Canto al Amor», por Cárdenlo, se concedió el segundo accésit en atención a la riqueza de su elocución poética, de la abun- dancia de imágenes, de la animación y viveza en sus conceptos; aunque se note difusión enumerativa y desigualdad de partes. Menciones honoríficas merecieron las siguientes composi-

sa mayor que el accésit;

y

a ello se prestó benévola la

ciones: los sonetos ingeniosos, de noble estilo, sanas ideas y correc-

to lenguaje que llevan el título de «¿Dónde está el Amor?», por

Creyente; «Las fases del Amor», por Voltaire, en donde el autor moraliza con el sentimiento hermoseando el mundo real; «Amor que revive», por Antar, composición animada por noble aspira- ción en cuyas alas el autor remonta el vuelo hacia el ideal; y «Amor», por A. Mor, poesía de hermosas ideas, hermosos sentimientos y no poco galanas formas.

En el tema B, el jurado acordó declarar desierto el premio, por no hallar ninguna composición que lo mereciera, y sólo señaló para un primer accésit a la suscrita Avellaneda, cuyas octavas reales están bien cortadas y visten con poético ropaje elevadas ideas; y para un segundo accésit al «Canto lírico a Miguel de Cer- vantes y Saavedra», por Manchego, que, si no está exento de

64

un segundo accésit al «Canto lírico a Miguel de Cer- vantes y Saavedra», por Manchego, que,

JUEGOS

FLORALES

CERVANTISTAS—La

Reina

Sara

Rioja

y

su

Corte

de

Amor.

Fot.

Navarro

Mnn.inoz.

JUEGOS FLORALES CERVANTISTAS—La Reina Sara Rioja y su Corte de Amor. Fot. Navarro Mnn.inoz.

defectos, presenta al escritor con delicadeza y corrección y bajo el aspecto más favorable. Mención honorífica recibió la composición «A Cervantes, Genio», por Doridel, autor que revela conocimiento del léxico castellano, aunque dañen a la naturalidad y fluidez del verso cierta afectación en el decir y rebuscamiento en el concepto. El «Canto lírico a la Lengua Castellana», por Amílcar, arrebató

el

premio en el tema C por la penetrante síntesis de la historia y

de

los escritores, por la corrección del lenguaje, la sonoridad del verso

la

riqueza de la elocución poética y la severidad del estilo. Es una

verdadera oda heroica, en donde las glorias de España y de su

Literatura hallan acentos dignos de ellas y en donde el poeta con elegancia, elevación de pensamiento, pompa de frase y rotundidad

de períodos, excita en nuestra alma una emoción noble y profunda.

Sin duda es la más bella de las obras poéticas presentadas a los Juegos Florales. Primer accésit se concedió al «Canto de gesta a la Lengua Castellana», por Trovero, cuya nobleza de concepto y de expresión, sobriedad de estilo y cuidada versificación le distinguen entre los demás concurrentes; y el segundo accésit recayó en el «Canto a la Lengua Castellana», por Calandria, quien en buenos versos y dis- cretos conceptos ensalza felizmente nuestro idioma. Las composiciones signadas S. del Campo y Admirador, la

primera por su generosa aspiración y felices rasgos, y la segunda por

el entusiasmo lírico de sus bien formadas octavas reales, fueron

dignas de sendas menciones honoríficas. En el tema D el jurado declara desierto el premio y señala dos accés' s. En ti «Elogio al libro inmortal», por Andaluz, hay ingeniosos conceptos expresados con soltura en décimas bien versificadas;

y los sonetos suscritos por Fidelis son de buena forma, correcta

elocución poética y sensatas ideas. Al primero se concedió el primer accésit y el segundo a éstos.

Entre las composiciones del tema E, de asunto libre en verso serio, jocoso o satírico sobre temas cervantinos o quijotescos, sobresale la intitulada «Sancho en el Cielo», por Pedro Recio, en

cuyas octavas reales de gallarda versificación, buen decir, gracejo natural y oportunidad; los conceptos, las imágenes, las figuras

y el lenguaje guardan consonancia con el asunto y reflejan fiel-

mente el pensamiento generador, que revela en el autor un buen humor de buena ley y disposiciones más que medianas para el poema burlesco.

Le fué atribuido

el primer

premio.

Sátira amarga, lenguaje castizo, verso fluido y correcto ava-

loran la «Resurrección de don Quijote», por Amadís de Hircania,

accésit.

a quien

se

le

dio

el primer

65

correcto ava- loran la «Resurrección de don Quijote», por Amadís de Hircania, accésit. a quien se

La elegante versificación de las décimas y la pureza de la elocución, distinguen la poesía «A don Quijote de la Mancha», por Titoplos, la cual ha obtenido el segundo accésit. Con fáciles versos y galano lenguaje Hispano-Chileno hace en el diálogo «Entre Rocinante y el Rucio», un discreto recuento de episodios del Quijote; y Rocinante-Clavileño, con gran conocimiento del idioma y de las leyes de la métrica, narra en forma inten- cionada y poética el episodio de los alcaldes rebuznadores en el poema «Los Alcaldes Jumentos.» Ambos recibieron menciones honoríficas.

Esta sección del certamen es la que reúne trabajos de más largo aliento, pero en general su mérito es algo menor que el de las composiciones en verso. En el tema F. la composición que con el título «El Príncipe de los Ingenios» presentó el pseudónimo «Juan de Jáurigui», con- tiene erudición segura, naturalidad y propiedad de estilo, juicio crítico y narración interesante de los hechos. Por estas cualidades que la hacen muy notable se le concedió el primer premio. Las menciones honoríficas fueron acordadas a «El Cautivo de Argel», por Inocente Palomo, cuya erudición, atenta crítica, estilo puro y curiosidad dan verdadero valor e interés a sus abun- dantes noticias e informaciones sobre Cervantes y sus obras: y a «Cervantes, su vida y sus obras», por Cide Ámete Benengeli, por la llaneza y espontaneidad de su estilo y las sanas reflexiones mo- rales, religiosas, filosóficas y literarias que el asunto le inspira sin esfuerzos ni afectación. En el tema G se asignó el premio a la intitulada «Cervantes y su época en España», por el Bachiller Sansón Carrasco: erudito estudio que revela amplia lectura bien dirigida e independencia de juicio para apartarse de opiniones comunes. Aunque se noten algunos defectos de composición literaria e inexperiencia en el

arte de escribir, el interés de la exposición, el sano criterio y

conocimiento del asunto lo hacen merecedor de tal recompensa.

el

En el tema H se concedió el premio al trabajo titulado «Comentarios al Quijote», por Rutilio. Aparte de algunas incorrec- ciones gramaticales y de cierta superficialidad en tal cual juicio, es una composición bien escrita en general interesante y que revela estudio atento del libro de Cervantes.

El

tema

I congregó quince trabajos que se dividieron en

cuatro

grupos.

66

atento del libro de Cervantes. El tema I congregó quince trabajos que se dividieron en cuatro

En el primer grupo, «Crítica Literaria», el jurado declara desierto el premio y señala para un accésit la composición titulada «Estudio de crítica literaria y filosófica», por Saavedra Fajardo, que demuestra conocimiento de la materia y buen juicio, y está escrita con bastante corrección. En el segundo grupo, «Asunto Cervantino», también se declara desierto el premio: se señala para un accésit el trabajo titulado «El numen de Cervantes», por Terpandro, que está bien escrito, pero que contiene más citas que discurso; y se hace mención hono- rífica del titulado «Cervantes como fuente de inspiración y de riqueza», por Práctico. En el grupo «Asunto Quijotesco», se declara igualmente desierto el premio y se concede accésit a la composición «Oración a don Quijote», por Filadelfo, bien escrita y nutrida de ideas y pen- samientos. En el cuarto grupo «Asunto lingüístico», el jurado señaló el premio al interesante trabajo titulado «Estudio histórico de la Colonia Española en Valparaíso y sus instituciones», por Hispa- nófilo, composición que revela una investigación atenta, un exce- lente espíritu crítico y que, al exponer las obras de la Colonia Española, propende a que se desarrolle más y más el estudio y el cultivo de la lengua castellana.

Son cinco composiciones en verso y una en prosa las que forman esta sección: por ser del extranjero quedaban fuera de las condi- ciones del concurso, pero la Comisión acordó benignamente señalar recompensas para las que las merecieran, pero sin entrar en certa- men con las demás presentadas a los Juegos. Entre ellas, sobresale a considerable altura la titulada «El Encantamento», que viene bajo el lema «Aún hay sol en las bardas» y que es una verdadera obra de arte por la belleza del asunto, la feliz idea de simbolizar en Dulcinea la Lengua Castellana, por la galanura de sus' formas y por el hondo conocimiento que-revela acerca de libro inmortal de Cervantes. Esta composición procede de España. Además acordó el Jurado hacer honorífica mención de las composiciones «A don Quijote», que trae el lema «En un lugar de la Mancha» y procedente también de España, y «Amor», por Leviatan, procedente de la República Argentina.

67

lugar de la Mancha» y procedente también de España, y «Amor», por Leviatan, procedente de la

Con esto terminamos, señor Presidente, nuestra labor y la presentamos a usted y por su conducto a la Comisión, reiterando nuestros muy hondos agradecimientos por la honra que se sirvió conferirnos al designarnos para Jurados de los Juegos Florales. El trabajo ha sido largo por el número de las composiciones y por nuestro deseo de formarnos concepto cabal de cada una de ellas; pero hemos hallado en él la grata compensación de la lectura de muchas bellísimas poesías y estudios en prosa, de verdadero mérito y que ofrecían gran contento al ánimo.

Somos de usted, señor Presidente, muy adictos y SS. SS.

P. GERARDO DIEZ.—P. PABLO MARTÍNEZ.—EGIDIO POBLETE

E.—P. ANTONIO MARTÍNEZ.—JUAN B . MONTANÉ.—JUAN DE DIOS

VERGARA SALVA.—ROBERTO PERAGALLO SILVA.—ARTURO SOLAR

VICUÑA.

ANTONIO MARTÍNEZ.—JUAN B . MONTANÉ.—JUAN DE DIOS VERGARA SALVA.—ROBERTO PERAGALLO SILVA.—ARTURO SOLAR VICUÑA.

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FLORALES.—Diploma

que se concedió a todos los autores calificados

por el Jurado

¡8

nnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnannnnnnnnnnn

VERSO

TEMA

A.—Flor

de

Oro:

E L

CABALLERO DEL AMOR, por

San-

tiago.

Su autor, José Peláez y Tapia.

 

Premio

Especial:

AMOR

DE MIS AMORES, por

El

Cantor

de Engadi. Su autor, Luis A. Hurtado

L.

Accésits:

AMOR,

por

Luz

y

Armonía.

Su autor,

Claudio

Barros; CANTO AL AMOR, por Rubio.

Cardenio.

Su autor,

Rdo .

P.

David

Menciones Honoríficas: ¿DÓNDE ESTÁ EL AMOR?, por

Creyente.

Su autor,

Humberto

Bórquez

Solar.

 

LAS FASES DEL AMOR, por Voltaire. Su autor, Héctor Erazo Armas; AMOR QUE REVIVE, por Antar. Su autor, Rómulo Hurtado Rojas;

AMOR, por A.

Mor. Su autor, Claudio

Barros.

 

TEMA

B.—(Se declaró desierto el premio.)

 

Accésits:

ALABANZA

A

CERVANTES, por

Avellaneda.

Su

autor, Juan Ramón

Ramírez,

Pbro.;

CANTO

LÍRICO

A

MIGUEL

DE CERVANTES SAAVEDRA,

por

Manchego.

Su autor, David

Bari.

Mención

Honorífica: A CERVANTES, GENIO, por

Su autor, Luis A. Hurtado L.

Doridel.

71

Manchego. Su autor, David Bari. Mención Honorífica: A CERVANTES, GENIO , por Su autor, Luis A.

JUEGO S FLORALES.—Anverso y reverso de las medallas de oro o plata concedidas a los autores premiados.

TEMA C.—Premio con Especialísimo Elogio: CANTO LÍRICO

autor,

A

LA

LENGUA

CASTELLANA,

por

Amílcar.

Su

Samuel

A.

Lillo.

Accésits: A LA LENGUA CASTELLANA, por Trovero. Su

autor,

Ismael

Parraguez;

CANTO A LA LENGUA CASTELLANA, por Calandria. Su autor,

Humberto

Bórquez

Solar.

Menciones Honoríficas: CANTO A LA LENGUA CASTE- LLANA, por S. del Campo. Su autor, Juan Ramón

Ramírez,

Pbro.;

CANTO A LA LENGUA CASTELLANA, por Admirador. Su autor,

 

Santiago Escuti

Orrego.

TEMA

D.—(Se

declaró

desierto

el

premio.)

,„

Accésits : ELOGIO AL LIBRO INMORTAL, por Andaluz. Su

autor, Humberto

Bórquez

Solar;

.

ELOGIO DEL LIBRO «EL INGENIOSO HIDALGO DON QUIJOTE

TEMA

DE LA MANCHA», por Fidelis. Su autor, Ismael

Parraguez.

E.—Premio:

SANCHO EN EL CIELO, por

autor,

Desiderio

Lizana.

Pedro Recio. Su

Accésits: LA RESURRECCIÓN DE DON QUIJOTE, por Amadis

de Hircania.

Su autor,

Luis A. Hurtado

L.;

A DON QUIJOTE DE LA MANCHA, por Titoplos. Su autor,

Leonardo

Eliz.

Menciones Honoríficas: ENTRE ROCINANTE Y EL RUCIO, por Hispano-Chileno. De autor anónimo; Los ALCALDES JUMENTOS, por Rocinante y Clavileño. Su autor, Felipe Aparicio.

por Hispano-Chileno. De autor anónimo; Los ALCALDES JUMENTOS , por Rocinante y Clavileño. Su autor, Felipe

TEM A

PROSA

F.— Premio : E L PRÍNCIPE DE LOS INGENIOS, por Juan de

Jáurigui.

Su

autor,

José

Peláez

y

Tapia.

No se señalaron accésits.

Menciones Honoríficas: E L CAUTIVO DE ARGEL, por

Inocente Palomo.

Su autor,

Felipe

Aparicio;

CERVANTES, SU VIDA Y SUS OBRAS, por Cide Ámete Benen- geli. Su autor, el Rdo. P. Samuel de Santa Teresa, carmelita.

TEMA G.—Premio: CERVANTES Y SU ÉPOCA EN ESPAÑA, por El

Bachiller Sansón Carrasco. Su autor, Rdo. P. Eugenio de

 

San José,

carmelita.

 

TEM A

H.— Premio :

COMENTARIOS AL QUIJOTE, por

Rutilio. Su

autor,

Leonardo

Eliz.

TEMA

I.—Primer Grupo: Crítica Literaria.—Accésit: ESTUDIO DE CRÍTICA LITERARIA Y FILOSÓFICA, por Saavedra Fa-

jardo.

Su autor, Juan Ramón

Ramírez, Pbro.

 

Segundo Grupo: Asunto Cervantino.—-Accésit: E L NUMEN DE CERVANTES, por Terpandro. Su autor, Leo- nardo Eliz.

Mención

Honorífica:

CERVANTES

 

COMO

FUENT E

DE

INSPIRACIÓN

Y

DE

RIQUEZA, por

Práctico.

Su

autor,

Ismael

Parraguez.

Tercer Grupo: Asunto Quijotesco.—-Accésit: ORACIÓN A DON QUIJOTE, por Filadelfo. Su autor, Luis D. Cruz Ocampo.

Cuarto Grupo: Asunto Lingüístico.—Premio: ESTUDIO HISTÓRICO DE LA COLONIA ESPAÑOLA EN VALPARAÍSO Y sus INSTITUCIONES, por Hispanófilo. Su autor, Rdo. P. Mariano Cidad, misionero.

 

DEL

EXTRANJERO

(fuera

de concurso).

 

TEMA

I.— E L

ENCANTAMENTO. SU

autor,

J.

Ortega

(España).

TEMA

D.—A

DON QUIJOTE. SU autor,

José Zulan

(España).

 

TEMA A.—AMOR, por Leviatán. Su autor, Juan Manuel Cotta (Argentina).

A todos se les concedieron

premios especiales.

73

A.— AMOR , por Leviatán. Su autor, Juan Manuel Cotta (Argentina). A todos se les concedieron

Discos® del ÜAmttññáúT

Bm

JULIO

vicufto CIFUENTE

jjp< ENDITA sea, señoras y señores, aquella gentilísima Clemencia tgFy Isáura, que junto con restaurar el Consistorio del Gay Saber de la pléyade tolosana, creó la noble institución de estos Juegos Florales, cuatro veces centenaria! Obra de amor y de belleza, sólo una mujer pudiera realizarla. Herencia de hermosura y de generosos estímulos, mujeres sólo pudieran recogerla. Y vos, señora, que rodeada de vuestra her- mosa Corte de Amor, sois la Reina de esta fiesta, por inspiración feliz de quien, al elegiros, nos ha anticipado la prueba más elo- cuente que lograra imaginar, de su admiración por aquella Urania eterna en quien todos soñamos: vos, señora, que desde un trono nunca profanado, embellecido ahora por las gracias que realzan vuestra juventud, representáis la tradición gloriosa que busca en lo pasado la visión de lo porvenir; vos, señora, que sois en este momento, recreo de los ojos, solaz del espíritu, galardón de felices y alivio de desengañados, permitid que un desconocido vuestro que viene de lejos, se apresure a rendiros el acatamiento a que por dicha le autoriza el rito de esta gentil ficción.

N o es este el homenaje que sin duda esperabais, no es el que

que-

réis,

merecen

vuestra

hermosura

y

vuestra juventud;

ha

sido

larga

hasta

pero

¡qué

señora!

la peregrinación

encontraros

y

75

merecen vuestra hermosura y vuestra juventud; ha sido larga hasta pero ¡qué señora! la peregrinación encontraros

llego a vos con las sienes encanecidas. Ha nevado mucho en el camino y no he hallado reparo contra las inclemencias del cielo; mas, por un esfuerzo que vuestra juventud no puede comprender, he puesto en salvo una parte de mí, la que anima esta deleznable envoltura, y ella os ofrece el tributo de su admiración, que es lo mejor que puedo ofreceros.

Admitidla, señora, que con admitirla la honráis y le dais valimiento a mis ojos, y otorgadme vuestra venia para decir unas cuantas palabras más en satisfacción de la tarea que se me ha enco- mendado. • Imagino, señoras y señores, que si la distinguida Comisión organizadora de este hermoso torneo literario, desentendiéndose amablemente de la debilidad de mis fuerzas, me ha concedido tan escaso tiempo para llenar el encargo que vengo a cumplir, ha sido porque deseaba que, sin espacio para meditar lo que os había de decir, mis palabras fueran más espontáneas, ya que, no siendo posible que expresara conceptos madurados por la reflexión, por fuerza tendría que acogerme a los que el sentimiento me dictara.

Y o me conformo, señoras y señores, con su voluntad, y agra- dezco lo que esta designación tiene de honroso para mí; tiendo en seguida la vista por esta sala, que exornan la hermosura y el

talento, y veo pendientes de los bellos ojos de nuestra joven reina,

a un grupo de poetas y literatos, algunos, amigos míos, otros, que me son conocidos por sus obras o por la noticia de sus aciertos.

Veo al trovador que ha ganado la Flor de Oro, quien ya había hecho presagiar el éxito brillante que ahora obtiene, con la publi- cación de su «Castillo Interior», en que celebró a los poetas bohe- mios y cantó la feria andaluza. ¡Bienvenido sea este hijo de la Madre Patria, que corona sus sienes con las flores que planta- ron sus antepasados! Veo a un distinguido bardo, premiado ya en otro certamen, que recoge nuevos laureles, cantando al «Amor», alma del mundo

y numen eterno de la mocedad. Veo al discreto y regocijado autor de «Cómo se canta la poesía popular chilena», a quien las graves atenciones de su sedentaria profesión, no han impedido esta vez seguir a Sancho hasta el cielo. Pero no veo, y me duelo de ello, al poeta de la raza, vencedor en muchos torneos y distinguido en éste con especialísimo elogio, que con el verso potente y numeroso de las «Canciones de Arauco», canta hoy la grandeza del habla de Castilla.

Poetas todos, en esta fiesta de amor y poesía, yo

saludo

en

ellos a la más sublime

de las artes, aquella por

la cual

la

mente

se remonta al cielo, aunque los pies deban seguir hollando el de la vida. -

ango

76.

por la cual la mente se remonta al cielo, aunque los pies deban seguir hollando el

Yo os saludo también a vosotros, jóvenes literatos, que hon- ráis la noble y flexible prosa castellana, la que descendió al antro de la vida picaresca con Mateo Alemán, y se elevó hasta Dios con la virgen de Avila.

Todos sois dignos de loa, no sólo por la excelencia de vuestras

obras, sino muy especialmente por haber concurrido a glorificar con vuestro ingenio al mayor de que puede envanecerse la admi-

rable

literatura

castellana.

Y o venero a Cervantes, señoras y señores, y amo a Don Qui- jote; amo su divina locura, que nace, no de herencia morbosa ni de amenguamiento de fuerzas, sino de exaltación de ideal, de intensidad de anhelos, de olvido de la realidad ambiente por total inmersión del espíritu en el bello mundo creado por la fan- tasía.

los genios ni los

santos. «¡Señor, estás loco!» decía el Doctor de la Gracia, el iluminado Obispo de Hipona, conmovido ante la grandeza deslumbradora del Redentor. «¡Señor, estás loco!» repite en nuestro días el poeta de Sagesse en uno de sus raptos de encendido misticismo; y ni San Agustín ni Verlaine quisieron decir una herejía sino expresar su admiración ante una sublimidad que no comprendían y que les abrumaba.

Divina locura fué sin duda la que inspiró al Dante su triple visión de la vida extraterrena; divina locura la que dictó a San

Juan de la Cruz aquellos versos que parecen escritos para ser can- tados por ángeles, según la expresión del gran Menéndez y Pelayo;

y divina locura es todo lo incomprendido y admirado, todo lo que deslumhra y ciega.

De esta divina locura estuvo también poseído Cervantes cuando escribió su obra inmortal; pero Cervantes no aparece en ella, sino que se oculta tras la figura colosal de Don Quijote, a quien infunde sus pensamientos y presta sus palabras. Desconocen

esto los que en todo tiempo han querido ver en el glorioso manche- go, la caricatura de una persona a quien Cervantes aborrecía. ¡Curiosa manera de odiar habría tenido aquel insigne maestro de

la vida! ¡Peregrino odio el suyo: odio que enloquece por exaltación

de los sentimientos que más honran al hombre; odio que acaricia, odio que ennoblece, odio que inmortaliza!

Nó; Cervantes no quiso representar en el protagonista de su obra imperecedera, ni a Carlos V, monarca extranjero a quien tal vez no amaba; ni al duque de Lerma, que sólo desdén y lástima podía inspirarle; ni al gran Lope de Vega, de quien tenía ingratos recuerdos; ni siquiera al modesto hidalgo de Esquivias, que pre- tendió frustrar el logro de sus amores.

Am o

esa locura, sin la cual no se conciben

77

hidalgo de Esquivias, que pre- tendió frustrar el logro de sus amores. Am o esa locura,

Nó ; Cervantes amaba a Do n Quijote, y por eso le dio la bonda d ingénita de su alma, la elevación de sus pensamientos, su acen- drado amor a la justicia y la divina locura en él latente. Loco le hizo atravesar la vida y sólo le devolvió el juicio en la hora postre- ra, para significar que el hombre no puede sobrevivir al fracaso de sus ideales. Nueve años tardó Cervantes en concluir su obra inmortal, como si la vida suya estuviera tan fuertemente ligada a la de su héroe, que le fuera imposible poner fin a ésta, antes que la otra llegara al término de su carrera. Pero vinieron los oscuros días del invierno de 1615 . La composición de la segunda parte del libro único, iba ade- lantando lentamente en el humildísimo gabinete del soldado inválido de Lepante, y su autor parecía dilatar de intento el ins- tante de cerrar sus páginas, tal, vez porque no se decidía atronchar

la vida de aquel discretísimo loco, que era la suya propia. Empero,

arreciaron Tos achaques y Cervantes vislumbró la muerte.

Entonces se descorrió el velo de oro que cubría sus ojos; enton- ces palpó todo el desencanto de una existencia no comprendida;

entonces se disiparon los últimos sueños; entonces fué el hombre razonable que desea el mundo. Cervantes comprendió en esos días

lo que significaba el derrumbamiento de su divina locura, y cuerdo

ya por los desengaños de las últimas horas, devolvió el juicio a

Don Quijote y le hizo morir, porque sintió que él también se moría,

y

como los dos eran uno mismo, no podían sobrevivirse el uno

al

otro.

Cervantes amaba también a Sancho, porque siendo Sancho hombre vulgar, Cervantes, para dignificarlo, lo contagió con la locura de su amo, y lo elevó por ella hasta merecer la fama de dis- creto con que le conocemos. Pero Sancho era apenas una sombra caricaturesca de Don Quijote, y su locura, luz prestada de aquel

astro que moría. Sancho podía recobrar el juicio sin que el desgarro de un ideal le atormentara. Sancho, pues, podía seguir viviendo,

y vivo

Señoras y señores; un escritor moderno, Anatolio France, ha dicho: «A todos los que amo deseo un átomo de locura.» Y yo lo digo también, porque la sana locura que tiene por origen una más alta concepción de los deberes humanos, eleva a quien la padece

y rinde frutos de bendición. ¡Desdichado, señoras y señores, el que en su peregrinación por la vida no ha tenido una hora de esta locura! Luz que no alum- bra, fuego que no calienta, planta que no fructifica, árbol que no da sombra, su recuerdo se hundirá en la noche del olvido, porque atrás no deja corazones que le amen, ojos que le lloren, labios que le recen.

78

le

dejó

Cervantes.

del olvido, porque atrás no deja corazones que le amen, ojos que le lloren, labios que

Señoras y señores; la Academia Chilena, correspondiente de la Real Española, a la que tengo la honra inmerecida de representar en esta ocasión, se asocia a vosotros en el inefable homenaje que ahora rendís a la memoria del Príncipe de los Ingenios Españoles, bajo cuyo patrocinio vive. Ella también celebra en estos momentos un acto literario solemne, para glorificar, si mayor gloria cabe en

quien las tiene todas, al que desde hace tres siglos es lazo de almas

y orgullo

Esto lo sabéis vosotros. Pero lo que no sabéis, señoras y señores, aunque sin duda lo conjeturáis, es la satisfacción con que yo iré mañana a contar las remembranzas de esta magnífica fiesta, y lo mucho que habrá de dolerme el no tener elocuencia suficiente para decir cómo la noble

colonia española de Valparaíso sabe honrar a los genios de su patria,

y cómo sabe secundarla la distinguida sociedad chilena que me escucha. H E DICHO.

de una

raza.

los genios de su patria, y cómo sabe secundarla la distinguida sociedad chilena que me escucha.

JUEGOS

FLORALES

CERVANTISTAS

DE

VALPARAISO

COMPOSICIONES

EN

VERSO

PREMIADAS

Autores: J. Peláez y Tapia.— Luis A. Hurtado L— Claudio Barros.— P. David Rubio.— Pbro. Juan Ramón Ramí- rez.— David Bari.— Samuel

A. Lillo.— Ismael Parraguez.—

Solar -

Desiderio Lizana.— Leonardo ^

Humberto

Eliz.

^

Bórquez

W

V

^

^

81

Samuel A. Lillo.— Ismael Parraguez.— Solar - Desiderio Lizana.— Leonardo ^ Humberto Eliz. ^ Bórquez W

(Copia

del

retrato

pintado

por

D.

Juan

de

Jáurigui.)

de rostro aguileno, de cabello castaño, frente lisa y desem-

barazada, de alegres ojos y de nariz corva, aunque bien proporcionada, las barbas

de plata

boca pequeña

blanca que morena

es el rostro del autor de la Galatea,

"Este que veis aquí,

;

los bigotes grandes, la

;

la color viva, antes

;

este digo que

y

de

Don

Quijote de la Mancha,

y

del

que

llámase

hizo

el Viaje

comunmente,

del Parnaso;

(Cervantes,

en

Novela s

Ejemplares. )

Don Quijote de la Mancha, y del que llámase hizo el Viaje comunmente, del Parnaso; (Cervantes,

Tema A.

LA

FLOR

DE OR O

Lema:

FE,

RAZA

y

AMOR.

ro

áéñmWn

Por

JOSE

PELAE Z

Y

TAPIA .

ñ 5 . (TI. la Reina de los

juegos Florales, señorita Sara Rioja Ruiz.

3 j §T° Y '

m ^

^ e

* n

a

^ e

^ a Gracia,

1^

e

n

la perenne llama viva

del fervor

tu trono

reverbera

con que la ibera

raza adora al gran Cervantes que es su símbolo cabal, yo, Señora, rancio hidalgo, descendiente de guerrero,

vengo ufano a suplicarte que m e invistas

de la Orden que fundara don Quijote el inmortal.

caballero

Esto

anhelo en el momento

que resuenan los cañones

en la Europa enloquecida por soberbias ambiciones que mancillan las creencias de fe, patria y del honor; para entrar en tan gran Orden tomaré de mis mayores esas armas que a m i raza dieron tantos explendores • porque fueron bien templadas en el fuego del amor.

de mis mayores esas armas que a m i raza dieron tantos explendores • porque fueron

Del

amor

a la Justicia que ennoblece y

humaniza;

del amor a la Belleza que sublima y diviniza; del amor a Hogar austero donde reina la virtud; del Amor de los Amores por. fe santa mantenida; del amor a la Grandeza con la gloria conseguida; del amor a Patria y Raza que no admite esclavitud.

^ Son purísimos amores de un amor sólo nacidos:

^ del amor con

^ seguidores y

que los seres para siempre son

herederos de la Obra del

ungidos

Creador;

^ y

este amor semi-divino

que poder grande

atesora,

^ la mujer

es quien lo inspira:

la mujer, la

creadora

^ del hogar y

de la patria,

la

fe

santa y

el honor.

^ Y o

^ que cañones y fusiles, que las flechas y las mazas

^ vivos tienen y acrecientan

^ extirpar del todo quiero con la mágica palabra

^ de su amor que purifica, que la torre ebúrnea labra

^ de esperanza y caridades en el pecho más ruin.

por ella los rencores seculares de las razas

desde el tiempo de

Caín,

serás mi Dulcinea; yo

seré tu

caballero

que por tierra americana, donde flor

da el genio

ibero,

las hazañas del Hildalgo de la Mancha he de

que

emular,

ya

es hora

que los altos ideales

de

tu

escudo,.

—Fe profunda, Amor y Raza—desde el docto al pastor rudo,

los acaten y

por ellos presto

acudan

a luchar.

Que luchar

por

un

emblema

da

a los cuerpos

fortaleza;

de virtudes dota al alma; crea al pueblo la grandeza; marca el sello inconfundible de una raza en su vivir:

si esta raza, si estos pueblos, si estos cuerpos, si estas almas de inmortales son sus gérmenes, de invencibles son sus palmas, por tu gracia y con mi brazo los veremos resurgir.

Que si más inmenso y largo que el de Roma fué su imperio;

86

si aún florece

raza es ella del sol hija que morir podrá jamás:

en los solares que fundó

en este

hemisferio,

86 si aún florece raza es ella del sol hija que morir podrá jamás: en los

quien vencida

no repara

que

verla crea bajo

el peso

de su gloria,

descansa, que su inercia es

transitoria

¡Si hasta el sol eclipses sufre para luego lucir más!

Yo

la veo en lontananza levantarse

poderosa

sin bastardas ambiciones ni arrogancia

belicosa

para dar paz

a las almas

y

a los pueblos

redención:

que

si aquí

de

España

vino

para

dar fe,

sangre y

ciencia

desde aquí dará amorosa nueva luz a la

conciencia

de ese mundo

que

en el odio busca en balde

salvación.

Cruzaré la extensa pampa por la mies

embellecida;

los tupidos bosques viejos donde ignota esté la vida;

las ciudades

las que en lechos de oro corren

que laboran mal y

bien

con loco

afán;

aguas que oro dan al suelo;

las montañas

como

esfinges que escrutar quieren el cielo;

los desiertos

que en secreto sus tragedias

mantendrán.

Mis palabras de epopeya,

de esas aguas, de esos suelos,

resuciten con las glorias, los alientos, los

de la Iberia que su historia dio

las visiones fuerzas presten

recordando

muerta fué por

genio

anhelos

y

su sangre y

apocado,

y

más

corazón:

tradición.

al espíritu

olvidó

que la raza

que

pasado

su

la que intacta guardó

Y

después que den las gestas sus virtudes

y

esperanzas,

seguiré los derroteros de rebeldes

que las huellas aún mantienen

y por sobre las ruinas y

a vencidos y

predicarles

remembranzas

de la guerra

y

lastimeros,

del horror,

amor.

recuerdos

a triunfantes

antagónicos

y

guerreros

santo

voy

la nueva del humano

Sí.Ta nueva, que parece que del mundo es ignorada

la doctrina redentora que a Moisés le fué

dictada

para el pueblo

predilecto

desde el monte

Sinaí;

que en el Gólgota, más tarde, fué con

luego un genio dio

de ella asomos en un loco so pretexto

sangre repetida;

revestida,

en España, con ficciones

baladí.

luego un genio dio de ella asomos en un loco so pretexto sangre repetida; revestida, en

Sacar quiero de la historia donde yacen

olvidados,

tantos hechos, tantos nombres

por prurito iconoclasta que da muerte

volveré

sin conciencia

sepultados

fué;

a cuanto

a sus propios tronos ancestrales

tradiciones

de heroísmos que fundaron

a las tribus

y

naciones,

para así darles más luces y más

savia

a raza

y

fé.

Las

costumbres

patriarcales

recordar

voy

al cabrero;

la cristiana democracia predicar quiero al obrero que en los campos y talleres hoy reniegan del vivir; y en herméticos palacios del poder y la riqueza,

levantar un trono anhelo donde pueda la pobreza colocar a la justicia para no merced pedir.

M

De sencillos hombres puros que en el campo

libre moran,

^

y que sienten hondamente cuando ríen, cuando lloran

Y

porque tienen de Natura la espontánea ingenuidad,

^

formar quiero a los que rijan a los pueblos y a los hombres,

y 1

que aunque ignoren, como Sancho, la escritura de sus nombres,

M.

traducir en hechos sepan la ley santa de equidad.

Del palacio

cortesano

donde

sufren

cautiverio,'

sacar

quiero a los poetas que le dan al adulterio,

la lujuria y

la avaricia nombre

equívoco

de

amor;

^

los pondré en el sano ambiente de los campos y los mares,

^

de lo humano

y

lo divino

donde copien mil

cantares

^

que perfumen

las moradas

del obrero y

del señor.

W

He

de entrar en los plebeyos y

aristócratas

hogares

^

a velar junto

a las cunas—sacratísimos

altares—

^

la familia, las creencias, las costumbres y el honor,

H

y a

extirpar voy con la fusta con que azote a los villanos,

^

las extrañas influencias

que matar

quieren los

sanos

^

de mi raza fundamentos

de hidalguía y

de

valor.

^

"

No

me importa

que se diga

que mi loca

fantasía

^

ve un guerrero

en una oveja

que feroz me

desafía;

^

ve princesas que me buscan

o se mueren

por mi

amor;

guerrero en una oveja que feroz me desafía; ^ ve princesas que me buscan o se

ve un gigante de cien brazos en pacífico

molino;

ve un

castillo con

almenas en vil venta de

camino;

ve

la mano,

en mi

desgracia,

de envidioso

encantador.

No me importa que las burlas del esclavo

del vil

oro,

como dardos a mi pecho, como mancha a mi decoro, vayan, viéndome arrogante sin haber entrado en lid, que es el soplo que me alienta, la ambición que me enardece, lo elevado del tan hondo pensamiento que me crece sobre todos, una llama que me abrasa y me hace Cid.

Siento en mí los arrebatos

de Carlos V

de

Rojas y

fe

audacia para dar cima a esta

de

pura de

Teresa;

de Cortés, valor y

la ambición

que

de Victoria y

me encomiendan

empresa;

de reinar con

esplendor;

de Vega, de Velázquez y

Cervantes,

amor.

Juan Herrera los espíritus gigantes,

que hoy

inicie la cruzada del

Si es que sueño, Soberana

agostes ilusiones, no

todas las alhajas

del.Amor

deshojes mi

y

la

Hermosura,

no me

sé conmig o aquella reina que dio alientos a Colón.

Dame

locura:

de tu noble

sentimiento

entrar en liza

¡Llevaré en mi

pensamiento