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PROCESOS DE LA CONSTITU! CION, A DIVERSIDAD = Y LAS BASES DEL ESTADO* a ° Maurice Godelier! El proceso de formacién del estado Tradicionalmente ‘se distinguen dos procesos de formacién del Estado: uno exégeno con respecto a la sociedad y el otro endégeno. El proceso exdégeno remite a fondmenos de conquista de una sociedad por otraya la implantaci6n de una dominacion estable sobre las poblaciones conquistadas por parte de Ja poblacién conquistadora. El proceso enddgeno remite a la constitueién progresiva de formas de dominacién ejercida por una parte de la sociedad sobre el resto de sus miembros. En este articulo vamos a dar primicia a un an: sis abstracto de las condiciones en que es posible la diferenciacién jnterna de una sociedad, un grupo dominante y unos grupos dominados. Hemos adoptado un punto de vista que puede acaso parecer formaly aplicable, en cierta manera, a toda forma de separacién organica de una sociedad en dos grupos, uno dominador y otro dominado. En efecto, hemos planteado de forma abstracta Ja cuestion general: {En qué consiste un poder de dominacién? 4s Estimamos que todo poder de dominacion se compone de dos elementos indisolublemente unidos que le confieren su fuerza y su eficacia: la violencia y el Consentimiento, ¥ ereemos de que de estos dos componentes de poder, la fuerza més decisiva no es Ja violencia de los dominedores, sino el] consentimiento de los dominados. Si esto es realmente asi, entonces el enfoque tedrico que conviene adoptar para entender los procesos que forman las relaciones de dominacion y de poder estatal, en las sociedades arcaicas, deberfa ser éste: para situar y mantener en el “poder”, es decit en el centro y por encima de la sociedad, a una parte de esta sociedad, la represién hace menos que Ja adhesién, a violencia fisica y psicolégica menos que la conyiecién del pensamiento que trae consigo la adhesién de la volunted, fa aceptacion incluso la “colaboracién” de los dominddos. En, esta forma abstracta, dicha hipdtesis no es aplicable tan sdlo a la formacién de relaciones de dominacién del tipo orden, casta, clase, etc., sino que podria aplicarse igualmente a la formacién de relaciones de dominio de un sexo sobre el otro, de los hombres sobre las mujeres. ‘ Un problema teérico fundamental seré por lo tanto el de comprender cémo pueden compartirse algunas representaciones del orden social y césmico entre grupos que tienen, en parte, intereses opuestos. En este problema de las representaciones compartidas donde estriba la dificultad teérica para resolver. Entiéndasenos bien, y que nadie nos busque querellas inétiles o controversias de mala fe, No hay dominacién sin violencia, aun cuando ésta se limite a permanecer en el horizonte. Y va mucha distancia de la aceptacién pasiva al consentimiento activo. Asimismo, un consentimiento activo no es nunca esponténeo: es también resultado de una cultura, dé una formacién del individuo. Por otra parte, un consentimiento, siquiera sea pasivo, jamas existe én todos los ind duos y en todos los grupos de una sociedad, ¥ no existe sin reservas y sin contradicciones. * Maurice Godelier, “Procesos de la constituci6n, Ia diversidad y las beses del Estado”, en Revista Internacional de Ciencias Sociales, XXXL, Nro. 4, UNESCO, Paris, 1980, pp.667-682. . ''Especialista en antropologia econémica, es director de estudios én la ‘Boole des Hautes Etudes en Sciences Sociales y miembro del laboratorio de antropologia social de! Collége de France. Es autor ds umterasos libros y artfculos, entec ellos Horizontes: Perspectivas maraistas en [a antropologia (1973). En el pasado colaboré en esta revista {Volumen XXVINro. 1, 1974] Nosotros contemplamos la relacién violencia/consentimiento como una relaci6n 6 En determinadas circunstancias -el problema esta en saber cudles-, el ‘consentimiento se transforma en resistencia pasiva; en otras, la resistencia pasiva se ransforma en activa ya veces cn tebelién contra el orden social. Algunas veces incluso ‘una tebelién puede transformarse en una revolucién que quiera cambiar las estructuras de Ia sociedad. También en ocasiones, pcro més raramente, una revolucién puede ~ triunfar. Ahora bien, estos cambios en Jas relaciones entre violencia y consentimiento no nacen al azar de las circunstancias, sino de una zcumulaci6n particular de todo fo que divide y opone, dentro de una sociedad, a una parte de ésta respecto @ Jas demas. Division y oposicién pesan sobre la logica general de una sociedad y no se limitan, por supuesto, al mundo-de:los.simbolos y de Ja imagen de unos para los otros. Traspasan todas sus condiciones de existencia y encuentran en ellas su fuerza y debilidad. Nuestra perspectiva tedrica no es pues la de un formalismo filoséfico que jugarfa de forma ~fstéril con un par de contrarios: violencia y consentimiento. Lo esencial no esta ahi; lo sencial es que, en el fondo, violencia y consentimiento no son realidades mutuamente ‘excluyentes, Para durar, todo poder de dominacién -y mas que cualquier.ofto los ecidos de la fuerza brutal de Ta conquista y de la guerra debe incluir e integrar estas dos condiciones de su ejercicio. Las proporciones varfan segun las circunstancias y las resistencias, pero incluso el poder de dominacién menos contestado entrafia siempre la amenaza Virtual de recurrir a fa violencia desde el momento que el consentimiento decaiga o dé paso al rechazo y luego a la resistencia. ‘Todas estas precisiones vari encaminadas @ prevenir equivocos teédricos 0 politicos. Lo que tratamos de comprender tedricamente ¢s el hecho de que algunos grupos consientan esponténeamente ¢n su dominacién. Nuestra hipétesis es que para ellos es preciso que esta dominacién se les represente como’un servicio o como vinculada a un servicio que les prestan los dominadores. Sélo dentro de tal perspectiva _ puede el poder de éstos ser considerado legitimo y torarse en. deber de los dominados de servi a quienes les sirven. De otra manera, es preciso que dominadores y dominados + compartan las mismas representaciones para que nazca un ‘consentimiento fundado enel . reconocimiento de fa necesidad de una division de a sociedad en varias partes y de la . dominacién de una de éstas partes sobre las ofras. ‘A. nuestro entender, el problema de la formacién.del Estado remite al del nacimiento de una aristocracia en el seno.de las sociedades.arcaicas. Y mds alld, al _ problema de la concentracién de poderss sociales en la persona de individuos que Pienen con ello a encamar el interés general. . cone ‘Pondremos un ejemplo. Los So son una poblacién de agficultores establecides en tas lederas de los moriles Kadam y Moroto, en Uganda. ‘Viven del sorgo, Ia erfa.del ganado y, de un poco de caza, pero st situaci6n’ es’ precaria. Su agricultura se ve periédicamente amenazada por las sequia © fas plagas que atacan a las plantas. Padecen eel robo sistemético de su ganado por los diversos grupos de pastores Karimojong que viven en ef llano:-La selva retrocede ante las quemas regulares del terteno, y !acaza_ ha desaparecido: casi- por completo. .Son-unos 5000, divididos: en clanes patrilineales Gispersos: Han-sido estudiados por Charles y Elizabeth: Laughlin [Aftica, 1972]. Pues “bien; es esta sociedad los hombres dominan a las mujeres y los hermanos mayores a los menores:-Pero entre: los: primogenitos, que-representan Gada.uno su linaje y su clan, existe una pequeiia minorfa.de hombres que dominan a todo el resto de Ia sociedad: son {os iniciadores en el Kenisar, aquellos que poseen of poder'de comunicarse con los antepasados (eniet) y obtener de su benevolencia todo lo que hace la vida dichosa: Buenas cosechas, la paz, la salud, etc. Los antepasados se comuni dios remoto (belgen). A la muerte de cada uno, ican por su parte con un su alma (bai) se convierte en un 5 antepiasado y Jos primogénitos de Jos linajes saben de memoria 108 Oe aantepasados, pero sélo los iniiados Renisan pueden Tlamarlos por su nombre ¥ hablarles cara a cara, Un no jniciado que sé atraviesa a hacerlo seria atacado inmediatamente de jocura, se pondria a comerse sus propios exerementos, a trepar a los Arboles como™un pabuino”, en una palabra, ‘comportarse como un animal, y moriria: Esta amenaza que se cierne sobre Ja poblacion sodeada de un cordén de «yjolencia virtual” Ia persona ¥ los actos de los kenisan, quieries practican sus rituales en un’ lugar sagrado, oculto al publica y préximo ala emorada de belgen”, el dios. 7En qué consiste, pues, las funciones de estos primoggnitos-iniciados que son tal vez unos cincuenta entre cinco mil personas? Un primer cometido es el de enterrar a los muertos importantes, hombres y mujeres, y asegurar el tramite de alma del difunto al estado de emet, de antepasado. Intervienen también siempre que Ja sociedad se ve amenazada, ya por sequias excesivas, ya por epidemias, ya.Por ‘enemigos exteriores 0 por conflictos extemos. En este tiltimo caso, montan una especie de tribunal de justicia que’ sefiala a los culpables tras haber consultado a fos antepasados. Su poder de héchicerfa les hace Ser temidos por los propios enemigos, los Katimojong, que saquean su teritorio. En cuanto ala sequia, los insectos, los gusanos ¥ ‘el moho que devastan sus cultivos, estos iniciados Jlevan a cabo ceremonias para “inyocat la Muvia” 0 para “pendecir el sargo”. Se sacrifica una cabra a Tos antepasados, y Une porcién de la carne és depositada en el altar mientras el resto lo consumen los propios kenisan. El sitio consagrado y el ritual para obtener la Javia perteneoen © algunos clanes solamente, uno de los cuales posee el poder de hacer lover para toda la tribu y sus miembros kenisan son Jos tnicos que ejecutan el ritual. + Comprobamos, pues, que estos pocos hombres fundan su poder en el hecho de “que tienen un acceso privilegiado a los antepasados y al dios, que poseen la capacidad de reproducir toda forma de vide, de hacer que reine [a prosperidad, la justicia y la paz, de triunfar sobre los enemigos y sobre la adversidad. Tienen, por decirlo asi, el monopolio de las aeoiones sobre las condiciones (imaginarias para nosotros) de Teproducci6n de fa sociedad. Al ejercer sus poderes sacrificar a los antepasados, sirven al interés general y se identifican, a los ojos de los vivos y de los muertos, con los intereses comunes a todos los miembros de la sociedad, varones, mujeres, primogénitos, hijos menores, afortunados © infortunados. Personifican su sociedad, Ja encaman. ‘Naturalmente, “a cambio” de sus servicios disfrutan de mayor prestigio, autoridad y algunas ventajas materiales. x Este es un ejemplo de dominacién de un grupo de primogénitos cuyo poder comin esté organizado dentro del marco de una sociedad secreta de iniciacion. No nos hallamos ante una verdadera aristocracia, sino ante fa amplificacién de los poderes de Tos hermanos mayores sobre los menares, de los hombres sobre las mujeres. . ‘Nos valdremos de un segundo ejemplo, el de los indios Pawnee de América del Norte que vivien, ante la legada de los blancos, en grandes poblados sedentarios a lo largo del valle del Mississipi donde se dedicaban al cultivo del maiz y a la caza temporal det bisonte. Esta sociedad se dividia en una aristocracia compuesta por Un lingje de jefes y un linaje de sacerdotes. BI jefe heredaba por linea matri-tineal un paquete magico, que actualmente se encuentra o® muchos museos de América, hecho de una piel de antilope que contenfa unos cuantos dientes ‘otros objetos sagrados. Para los Pawmee, este paquete encerraba el poder de aseguray Ia fertilidad de.los grupos y el retorno anual de los bisontes en el verano. El linaje del jefe era, pues, propietario de los medios de asegurar Ia intervencién de poderes sobrenaturales para el bienestar general de la comunidad: bienestar material (obuenas cogechas, buena caza) y social. Queria‘que la tradicién que, sia consecuencia de alguna guerra el paquete magico’ legara a ser