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Colección

Aprendizaje acuático, una mirada social

Burbujas,

base de nuestra respiración en el agua

Prof. Beatriz Cristina Pérez

con la colaboración de

Dr. Juan Antonio Moreno Murcia

Primera edición 2010 © Beatriz C. Pérez Aguas Editora ISBN 978-987-26173-0-1 Foto obsequio de la fotógrafa subacuática Bibi Calderaro queaprendemosenelagua@gmail.com

Para que nunca más acontezca otro Encarnación – Posadas 2010 Nada es peor que silenciar los hechos Aprendamos de ellos

De nuestra respiración en el agua - 5

INDICE

Prólogo

7

Introducción

11

Nuestra respiración en el agua

15

Por qué el agua no es nuestro medio

17

Fisiología y educación

19

El por qué de mi práctica

20

Reflejo de la glotis

20

Cómo respiramos en tierra y agua

23

Somos “personas” que respiramos

25

Entrenamiento y respiración

27

Aprendiendo a cruzar

28

Tipos de respiración. Ustedes eligen

31

Que no te cuenten la práctica, pensémosla

32

Una propuesta pedagógica

39

Propuesta pedagógica para la sistematización

41

Conciencia respiratoria, saber que sopla

42

Mecánica respiratoria, el fluir del aire

47

Técnica respiratoria, la relación con el movimiento

49

Respiración, domino, seguridad

53

Acuerdo de civilizaciones

55

Respiración, apnea y miedo al agua

56

Conclusión

59

Índice de la colección

60

Bibliografía

61

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PROLOGO

Luego de expresar mi deseo inicial, creo que debo orientar el prólogo a tres cuestiones fundamentales: mi compromiso para con la actividad, las elaboraciones surgidas en mi práctica de la docencia acuática y por último, mi función editorial. Respecto al primero, tanto en los éxitos como en las tragedias infinidad de factores se conjugan para que tengan lugar. Y la comunidad toda, local, regional, nacional y porqué no global, es parte del hecho. Lo que hagamos o dejemos de hacer, implica o implicará a futuro el grado de nuestra responsabilidad. Los docentes de Educación Física somos responsables de la educación deportiva. Nos ha tocado cumplir el rol histórico de ser formadores en esta escuela para la vida que es el deporte hoy. Trascendemos con nuestra acción hacia la comunidad: con los niños, los jóvenes, las familias, los medios de comunicación, las instituciones que imparten, gestionan y controlan su práctica o formación. Ello excede enseñar a repetir movimientos. Ello implica tener una responsabilidad social. En esta convicción, creo que debo más que nunca predicar que todos los formadores deben saber que “el agua no es nuestro medio” Somos seres terrestres y por más fácil que a algunos parezca, bajo el aprendizaje acuático subyacen procesos muy complejos que sustentan la seguridad. Por el contrario, lamentablemente hay infinidad de indicios en la sociedad deportiva que nos dicen que este concepto dista mucho del que se traduce en los hechos generando la creencia popular. Lo evidencia incluso el logo de la FINA postulando con orgullo lo opuesto: “El agua es nuestro mundo” 1

1 Fed. Internacional Natación “FINA - Water is our World” http://www.fina.org/

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Este es meramente un ejemplo entre tantos, de expresiones habituales de quienes conducen las actividades acuáticas, que crean imágenes en la sociedad. Imágenes que formadores, entrenadores, organizadores y responsables de eventos acuáticos, padres y comunicadores deben rever a fin de echar claridad a nuestra práctica. Porque de pronto, la magnitud de la naturaleza que a pesar de no ser concientes siempre estuvo allí, nos ubica en la pequeñez de nuestra realidad.

Nadar y aprender a nadar, más aún, ponen en juego procesos psicomotores que sustentan la ejecución motriz. Tal como expresé en el texto anterior de esta colección, es una constante adecuación que debe considerar a cada nadador como sujeto de aprendizaje en la diversidad de entornos físico-sociales donde ella se da. Nada más distante que formar docentes creyendo que nadar es realizar movimientos técnicos. Nadar, es nuestra forma de traslación sustentados en el agua, por apoyos y empujes permanentes 1 que se adecuan a ella.

El agua no es un medio estable, quieto, fijo como la tierra donde

vivimos. Por eso nuestros apoyos y empujes serán siempre diversos, y deberán adecuarse al ambiente en que se nade. Algo totalmente opuesto a todo automatismo. Es una constante modulación de respuestas a los datos que impregnan nuestra sensibilidad, a la luz de nuestra memoria de vida. En ella estriba la unidad que

universalmente aflora en el aprendizaje acuático, como conflictos

a resolver entre los cambios posturales, la respiración y la

1 La fundamental importancia de sentir nuestro apoyo en el agua en vez de aprender un recorrido técnico será ampliamente desarrollado en el Tomo 4, Descubriendo la técnica, de esta Colección.

respuesta emocional del miedo, ya suficientemente estudiada en el ámbito científico en nuestra vida terrestre. Caminar, como automatismo que se realiza en una cinta en un gimnasio puede ser similar a nadar kilómetros entrenando en la piscina. Pero cruzar el Paraná es tan diferente a ello como lo es al andar, cruzar a pié la cordillera de los Andes. Sin olvidar además la problemática respiratoria en las situaciones más diversas, e incluso inesperadas. Ello implica aprender a sobreponer la razón a la emoción. Un entrenamiento psíquico que poco se da porque no se enfrenta concientemente a los alumnos a una posible situación de riesgo. El profesor Luis Saide sucumbió en el Paraná diciendo hasta su último aliento “NO SE DESESPEREN, TOMEN AIRE, NO SE DESESPEREN, SAQUENSE LOS SALVAVIDAS PORQUE SE VAN A GOLPEAR, NOS QUEDAN 8 SEG Y NOS HUNDIMOS, 8 SEG, 8 SEG. “ 2 Expresión con la que trató de recordarle a sus hijas que el pensamiento debe controlar lo emocional. Que no se permitieran entrar en pánico. Solo la razón, el análisis de la situación, pensar la acción más acorde puede romper la sinergia que genera la inestabilidad descontrolada, la dificultad respiratoria, el miedo experimentado y la angustiosa búsqueda de solución a un hecho que no nos es propio. Esta situación extrema no se hubiera dado si el agua fuera realmente “nuestro mundo”. Ni si la natación fuera un deporte cerrado, de pura automatización. Nadie hubiera resistido a la corriente. Se hubieran dejado ir bajo las barcazas sin preocupación. 3

2 Carta de Deisy Saide a su papá. Natación-Swimming

http://jorgeaguado.blogspot.com/2010/01/tragedia-en-el-parana-carta-de-una-hija.html

3 Refiero a la tragedia en la competencia de aguas abiertas Encarnación - Posadas 2010, por todos ampliamente conocida.

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Pero no solo esto se da en situaciones extremas. Como cité en el tomo anterior 1 los principales conflictos de aprendizaje que debemos ayudar a resolver para lograr el dominio acuático, tienen que ver también con la respiración, los fluctuantes cambios posturales y de desplazamiento, y con el anclaje espacio- emocional que nuestra crianza terrestre nos permite crear psíquicamente. Por ello, estos serán los temas de los tomos iniciales. Pretendo con esta extrema toma de conciencia, transmitir la importancia de pensar qué necesita cada alumno en cada instancia de aprendizaje, para lograr sentirse hábil en el agua, un medio para disfrutar, sin temores, pero también respetar. Creo que hay mucho por transformar en esta práctica docente. Observo entonces, estudio luego, propongo estrategias, doy nuevos significados a las respuestas y también edito los saberes elaborados Todo debate que pueda hacerse, nos ayudará a comprender mejor, lo diverso de la actividad.

Una vez más, cada capítulo mantiene su propia unidad, lo que permite organizar su lectura eligiendo un orden particular Los invito entonces nuevamente a expresar sus opiniones, cimentándolas con referencia a su propia realidad.

Prof. Beatriz C. Pérez

queaprendemosenelagua@gmail.com

1 Beatriz Pérez, 2010 Colección aprendizaje acuático, una mirada social, Tomo1 “De la motricidad terráquea”. Mar del Plata. Aguas editora.

INTRODUCCIÓN

Muchas veces me he preguntado porqué continúo profundizando los mismos temas que me preocuparon desde hace décadas. Creo que el motivo fundamental es que he tenido la dicha de aprender junto a grandes maestros contemporáneos, que me acercaron a su vez, a los pilares de su formación. Personas que dedicaron su vida a la comprensión del aprendizaje humano, y que me permitieron lograr una mirada diversa del aprendizaje acuático. Siento que cuanto más raíces consolide en estos temas fundamentales, más personas podrán verse reflejadas en este magnífico y trascendental dominio. Creo que sentirse hábil en el agua, es un aprendizaje para la vida En 1998 dediqué al tema respiración gran parte del fascículo 2 de mi publicación “¿Que es aprender a nadar?” Ocho años después decidimos con el Dr. Moreno Murcia consolidarlo con nuevos avances científicos que nos explican la práctica cotidiana. Hoy, motivada por los hechos ya citados, quiero acercar a los “profes” de mi querido país más comprensión a nuestra labor. No pretendo dar más teoría, sino profundizar la observación de las clases.

Desde lo biológico, gran parte de nuestro sistema nutricional es la función respiratoria. Que no solo nos aporta el oxígeno indispensable para generar nuestra energía vital, sino que excretamos por ella el 70% de los deshechos de nuestra actividad (Jiménez Saavedra 2010) 2 . Es la función por la que eliminamos mayor cantidad de toxinas, silenciosamente, en el vértigo de nuestra vida cotidiana. Tan natural es la acción, que ni nos damos cuenta del permanente fluir del aire en nuestro interior.

2 Revista Digital Uakix – 30/03/2010 – Respira y crece

http://www.uakix.com/2010/revista/03-30/30marzo.html

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La vida es respirar 1 . Pero ese imperceptible vaivén no siempre fue placentero. Bien lo sabe la memoria corporal de aquel instante del nacimiento, cuando con un angustioso llanto gritamos al mundo nuestra presencia.

Allí se acuña la huella más primitiva de nuestras respuestas al aprendizaje social. Desde entonces respiración, emoción, dominio y seguridad irán siempre juntos. No recordamos concientemente aquel instante. Tampoco cómo llegamos al mundo aéreo. Ni qué le permitieron hacer a nuestra mamá. Si estuvo sola, o con papá. La sociedad pone su sello en

el

origen de nuestra más primitiva función vital.

Y

así como he expresado en textos anteriores (Pérez, 2010) 2 :

“nacemos al aprendizaje reeditando los pasos de nuestra vida”.

Si disfrutamos de una infancia estable, con protección familiar, la

respiración será armónica, continua, libre, en paz. Sino, sobresaltos, arritmias, inspiración superficial acompaña a la desdicha. Llevamos al aprendizaje acuático nuestras historias de vida, que evidenciamos en el lenguaje corporal. Y tanto una dificultad respiratoria puede evocar cuadros de angustia, como el temor alterar la función de respirar (Bloch, Lemeignan 1992) 3 . Función, emoción, tensión será nuestro abecedario. Escribiremos con todas sus letras cómo nos sentimos en él

1 Esta expresión, que pareciera ser un tanto romántica, frente a una persona en

paro respiratorio logra su real magnitud.

Beatriz Pérez (2010) Colección aprendizaje acuático, una mirada social Tomo1 “De la motricidad terráquea”. Mar del Plata. Aguas editora 3 Bloch, Lemeignan, 1992 Patrones Respiratorio - Posturo-Faciales específicos relacionados con Emociones Básicas www.albaemoting.cl/articulospdf/ /patrones%20RPF%203.pdf-

2

Y qué mayor gozo podemos tener, cuando con esfuerzo

logramos lentamente revertir la situación. Aquí está la riqueza. Un

paso de vida, un “yo soy capaz”.

¿Cuándo se puede empezar a lograr el dominio respiratorio?

A partir de los tres años. Cuando aflora la capacidad de

interiorización (Le Boulch 1997) 4 , junto al primer monigote, en la representación de si.

Nuestros alumnos son personas a los que les pasan cosas, con cada propuesta nuestra. Y para los que debemos elegir cual es la mejor. Por eso es importante comprender cómo una persona, con

su

condición de mamífero terrestre, se desplaza en el agua. Sin

las

adecuaciones que disponen los seres acuáticos.

Y estimular progresivamente sus procesos, sabiéndolos ver.

Trataré de explicar en el Capítulo I, cómo funciona esta unidad biológico-psico-motriz en un ser social. Transcribiré textualmente la propuesta pedagógica publicada en

el

2007 con el Dr. Moreno Murcia en el Capítulo II.

Y

antes de cerrar, narraré en el Capítulo III, la connotación social

que en distintas culturas dieron y dan históricamente a la respiración.

4 Le Boulch, J, (1997) El movimiento en el Desarrollo de la Persona. Barcelona. Paidotribo.

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Capítulo I NUESTRA RESPIRACIÓN EN EL AGUA

A efectos de ofrecerles un más complejo abordaje de mi expresión “El agua no es nuestro medio”, ubicaré la respiración aérea en el marco de la respiración animal. Ya con los pies en la tierra y el aire en nuestros pulmones, haré referencia a la problemática específica del aprendizaje acuático, con una anátomo-fisiología que no tiene adaptaciones para ello. Y cómo el hombre lo logra con un relativo margen de seguridad. Pero además, si es propio que afloren sinergias emocionales, debemos comprender la seriedad de capacitar a docentes y técnicos en la ligereza de pensar que enseñan un deporte más. Para aprender a nadar, se desnuda el hombre no solo en sus ropas. Podemos incidir en procesos muy profundos que debemos comprender y sobre todo respetar. ¡Enseñar a nadar no es igual a enseñar un deporte terrestre! ¡Es algo especial, que exige capacitación!

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POR QUÉ EL AGUA NO ES NUESTRO MEDIO

En el mundo animal existen varias maneras de respirar. Acorde a la complejidad de nuestro organismo, será la necesidad energética que tenemos y por ende la cantidad de oxígeno utilizada. Y según donde vivamos, la forma en que lo obtenemos:

Los animales más sencillos nutren sus células con oxígeno intercambiando directamente por difusión en sus membranas, en el agua.

Otros, lo hacen a través de su piel, difundiéndolo por pequeños capilares. Así respiran los anfibios. Los sapos o las ranas tienen pulmones para respirar en el medio terrestre, pero cuando permanecen sumergidos absorben el oxígeno del agua a través de su piel. Esta adaptación es fundamental para la vida en dos medios.

Aquellos que tienen organismos más complejos, necesitan nutrir todas sus células para lo cual cuentan con un sistema circulatorio que distribuye el oxígeno a cada una de ellas. Existen además órganos especializados para absorber el oxígeno. Branquias externas o internas con que los peces captan el oxígeno del agua que circula por ellas. Traqueas, pequeños tubos que llevan el aire por todo el organismo en arañas e insectos. O pulmones, órganos que toman oxígeno del aire, de enorme eficiencia para la función. Aves, reptiles, anfibios y mamíferos se nutren a través de ellos. Y según su hábitat, disponen de adaptaciones particulares en la función.

- Los pájaros que vuelan, tienen una altísima frecuencia

cardíaca y respiratoria así como mayor temperatura orgánica y bolsas para almacenar aire, afrontando el gran consumo que les implica volar.

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- Todos los mamíferos disponen para respirar de

pulmones teniendo naturalmente aquellos que han vuelto

al mar (mamíferos marinos) importantes adaptaciones anátomo metabólicas que les permiten un mínimo consumo mientras están sumergidos. Este es el caso del cachalote, que entre dos inspiraciones llega a bucear profundidades de hasta 3000m sin salir a respirar. El elefante marino 1500m, las focas y muchos más nos asombran diariamente.

- Los animales terrestres, también adaptamos la

fisiología al ejercicio, en nuestro medio habitual. Como ya expresé (Pérez 1996) 1 aunque no les sea familiar, perros, gatos, caballos, vacas y muchos más, nadan en la superficie manteniendo su posición habitual, impulsados por sus patas tal cual caminan, y en contacto con el espacio aéreo mediante una pequeña extensión del cuello que les permite ver, oír y respirar. En el caso de las personas que viven en las islas, también originariamente pueden llegar a nadar. Luego de experimentar su capacidad de flotar, se desplazan con la cabeza afuera, girándola hacia uno y otro lado sinérgicamente en el momento de extensión del brazo con que se impulsan. Esto es lo natural

Pero el hombre no se conforma con ello, y va por más! Vuela, bucea, nada… Actividades para las que no tiene un equipamiento orgánico adecuado. Pero como su característica es ser competitivo, crea técnicas e instrumentos tecnológicos que le permitan actuar como si eso fuera habitual. Y allí anidan los accidentes.

1 Pérez B. (1996) ¿Qué es aprender a nadar? Fasc .I Ed. Privada Buenos Aires

Tanto en el vuelo como en el buceo, las precauciones de seguridad son muy notorias. Lo primero que recibimos en un

avión, son las recomendaciones de cómo colocarnos las mascarillas de oxígeno frente a una imprevista descompresión. Existen infinidad de estudios al alcance de los buzos y detalladas pautas de acción para saber cuidarse y proteger a los demás, que deben ser aprendidas para obtener el brevet. En natación en cambio, si investigamos qué existe sobre la respiración, los textos son mínimos. Siempre referidos a los movimientos técnicos o a rendimiento. ¿Cómo enseñar? ¿Por qué? ¿Qué precauciones hay que tener? ¿Por qué cada persona es diversa? ¿Qué ocurre en lo playo? ¿Y

en lo profundo? ¿En el río? ¿En el mar?

Por favor, hablemos de los hombres. No sigamos justificándonos

en

“Yo trabajo en una instalación…”, “mi grupo es muy grande”.

La

única limitación que tenemos en nuestro actuar son nuestras

creencias. Intercambiemos experiencias. Debatamos sobre el

tema. Elaboremos nuevos proyectos. Busquemos soluciones a

las falencias. Asumamos nuestra responsabilidad social.

Creo que se está transitando un camino que puede poner en riesgo a los demás. Solo basta leer las crónicas de los periódicos mesopotámicos, para tomar conciencia de la magnitud del tema.

FISIOLOGÍA Y EDUCACIÓN

Mi

historia de vida acuática, me hace considerar a la respiración

en

este aprendizaje, como un aspecto fundamental para el logro

del

dominio y la seguridad en el medio.

El

hombre, como ser que vive en comunión con la naturaleza de

la que depende y en la cual se nutre (aunque al vivir en sociedad

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muchos lo olviden), establece en ella constantes intercambios que modulan mutuamente su accionar.

Aunque los docentes actuemos solo sobre la ventilación, debemos saber que la respiración es un delicado y sutil proceso desarrollado a través de múltiples mecanismos:

Ventilación: entrada y salida de aire a los pulmones.

Intercambio gaseoso: de oxígeno (O2) y dióxido de carbono (CO2) entre el alvéolo y la sangre capilar pulmonar.

Transporte de gases: los glóbulos rojos de la sangre distribuyen O2 a los tejidos y retiran hacia el pulmón

CO2

Control de la ventilación: permite adecuar su volumen, ritmo e intercambio a las necesidades del organismo.

Regulación ácidobásica: modifica el pH por control de la presión del CO2

Regulación de la temperatura corporal: ayuda al control térmico modificando la ventilación pulmonar.

Metabolismo: ciertas hormonas y compuestos provenientes del exterior son captados y destruidos por células del pulmón.

Excreción: el CO2 y ciertos fármacos como las anestesias generales se excretan por el pulmón.

Actividad hormonal: varias hormonas actúan sobre el pulmón. 1

Las actividades pedagógicas que propongamos a nuestros alumnos, actuarán directamente modificando los ritmos y volúmenes de la ventilación pulmonar.

1 Jefferies A, Turley A. (2000) Aparato respiratorio. Harcourt España SA Pág. 5

La variación de presiones de oxígeno y dióxido de carbono provocadas por estos cambios de ritmos y volúmenes, generalmente escapan a la evaluación educativa. Reservándose al ámbito del entrenamiento físico, y no del aprendizaje.

No obstante, la sinergia existente entre alteraciones respiratorias, tensiones y conductas emocionales, es el primer parámetro de observación que disponemos para saber si nuestra propuesta pedagógica es la adecuada a cada alumno en particular.

Mientras haya tensiones, su cuerpo nos grita inseguridades subyacentes. 2

EL POR QUÉ DE MI PRÁCTICA

Para comprender el motivo de la selección de actividades propuestas en el Capítulo II, realizare una sencilla explicación del proceso fisiológico global, relacionándolo con su aplicación. El aire proveniente del medio ingresa a través de las vías respiratorias superiores para pasar luego a través de la tráquea y los bronquios a los pulmones.

REFLEJO DE LA GLOTIS Dado que la pérdida del reflejo de la glotis es un tema muy citado en la enseñanza acuática, hablaré de las vías respiratorias superiores para comprender su funcionamiento y mi diferencia de criterio fundada en ello.

2 Beatriz Pérez, 2010 Colección aprendizaje acuático, una mirada social, Tomo1 “De la motricidad terráquea”. Mar del Plata. Aguas editora.

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VÍAS RESPIRATORIAS SUPERIORES FOSAS NASALES FARINGE PALADAR BLANDO LENGUA EPIGLOTIS ESÓFAGO 1 LARINGE
VÍAS RESPIRATORIAS SUPERIORES
FOSAS NASALES
FARINGE
PALADAR BLANDO
LENGUA
EPIGLOTIS
ESÓFAGO
1
LARINGE

Las fosas nasales calientan, humedecen y limpian el aire. La faringe lo conduce hacia la laringe y la traquea hasta los pulmones. A efectos de que la comida o los líquidos que ingerimos no ingresen a las vías respiratorias, disponemos de mecanismos reflejos de cierre. Elevándose el paladar blando comprime la faringe, y elevando la laringe contra la epiglotis cierra las vías inferiores hacia los pulmones. Así los alimentos y líquidos derivan directamente por el esófago hacia el estómago. Cada vez que penetra agua en nuestra nariz o boca esto se activa. Este mecanismo reflejo del que disponemos durante toda la vida, es fundamental en la coordinación respiratoria en el medio acuático.

1 Imágenes utilizadas en la explicación Sy Nguyen, (1996) El cuerpo Humano. Paidotribo. Barcelona. Pág. 39 y 40

CÓMO RESPIRAMOS EN TIERRA Y AGUA Para ventilar, poseemos músculos inspiratorios y espiratorios, de los que nombraremos solo dos fundamentales como representantes de la acción:

El diafragma, cuya contracción produce la inspiración y cuya relajación permite la salida posterior del aire pulmonar. Los abdominales cuya contracción producen la expulsión del aire pulmonar voluntariamente, o frente a necesidades del ejercicio. El aire circula, como en toda la naturaleza, desde zonas de mayor presión hacia zonas de menor presión. Para que inspiremos, debe entonces producirse menor presión interior. Los encargados de generar las diferencias de presión son los músculos, a través de su contracción o relajación.

INSPIRACIÓN

TRAQUEA

.

ESPIRACIÓN

TRAQUEA

INSPIRACIÓN TRAQUEA . ESPIRACIÓN TRAQUEA DIAFRAGMA . DIAFRAGMA longitud ABDOMINALES

DIAFRAGMA

.

DIAFRAGMA

longitud

ABDOMINALES

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El diafragma es un gran músculo que separa como una cúpula horizontalmente el tórax del abdomen. Apoyados encima de él se encuentran los pulmones, y por debajo las demás vísceras. Cuando se contrae acorta su longitud, bajando y aumentando el tamaño de la caja. Con ello disminuye la presión interior, y se produce la inspiración, hasta igualar dentro la presión con la del ambiente. En los pulmones se produce el intercambio “vivificando la sangre” Para completar el ciclo, deberá a continuación salir el aire que permitirá otra vez ingresar aire puro desde el exterior. Para ello, la relajación distiende nuevamente al diafragma posibilitando que los pulmones, con su elasticidad generen mayor presión, impulsando el aire cargado de CO2 hacia el ambiente. Este mecanismo, que asegura la satisfacción de las demandas metabólicas se realiza vegetativamente, sin necesidad de la voluntad. La coordinación de los músculos es autocontrolada desde el tronco cerebral (protuberancia y médula) en base a informaciones recibidas por sensores que miden la presión en sangre del O2, el CO2 y en el encéfalo el pH, la temperatura corporal, el estiramiento de los músculos de los bronquios y pulmones, así como de la presencia de líquidos o irritantes en el nivel alveolar. En nuestra vida terrestre, durante la mayor parte del día lo hacemos de esta forma. “La respiración, es la única función vegetativa que puede ser regulada e influida por la voluntad” 1 Disponemos del control voluntario de la respiración fundamentalmente para ejercer nuestra vida de relación, cuando hablamos, cantamos o reímos, pero también cuando realizamos otras acciones como inflar un globo, hacer sonar un silbato, sonarnos la nariz, o nadar.

1 Escolá Balaguero F.(1989) Educación de la respiración. Inde Barcelona Pág.

69

Los abdominales se extienden verticalmente entre la pelvis y las costillas y contienen a las vísceras en la cavidad abdominal. En su función como músculo respiratorio su contracción presiona las vísceras, empujándolas contra el diafragma, favoreciendo su curvatura (ascenso) progresivamente, de acuerdo a lo que se desee hacer. Ej. dosificar la salida del aire al hablar, cantar o nadar.

La musculatura abdominal interviene también en la respiración vegetativa cuando hacemos una actividad física que por su intensidad necesite mayor oxigenación.

SOMOS PERSONAS QUE RESPIRAMOS

COMANDO DE LA CONTRACCIÓN DE LOS MUSCULOS RESPIRATORIOS

COMANDO DE LA CONTRACCIÓN DE LOS MUSCULOS RESPIRATORIOS LÓBULO FRONTAL RESPIRACION VOLUNTARIA LÓBULO LIMBICO

LÓBULO FRONTAL RESPIRACION VOLUNTARIA

RESPIRATORIOS LÓBULO FRONTAL RESPIRACION VOLUNTARIA LÓBULO LIMBICO COMPORTAMIENTO EMOCIONAL TALLO CEREBRAL

LÓBULO LIMBICO COMPORTAMIENTO EMOCIONAL

VOLUNTARIA LÓBULO LIMBICO COMPORTAMIENTO EMOCIONAL TALLO CEREBRAL RESPIRACIÓN VEGETATIVA ORDEN HACIA LOS

TALLO CEREBRAL RESPIRACIÓN VEGETATIVA

ORDEN HACIA LOS MUSCULOS RESPIRATORIOS

Siempre nos dijeron que desde la región de la protuberancia y el bulbo se controlaba la respiración y esto es así, cuando estamos durmiendo y en una situación sin mayor preocupación.

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De nuestra respiración en el agua - 27

Sin embargo en nuestros ajetreados días las obligaciones, angustias, ansiedades o alegrías son parte de nuestro hacer. Los cambios de ánimo, la alteración de nuestros ritmos que generalmente experimentamos con los crecientes compromisos, inciden en el organismo modificando su originario accionar. El lóbulo límbico, que es sede de la integración somatosensorial, de la actividad sexual y del comportamiento emocional, modula a través de sus múltiples conexiones todo nuestro funcionamiento. De él dependen los comportamientos más instintivos, nuestras reacciones de alerta y conductas defensivas. “Prácticamente no hay víscera que no sea influida en su funcionamiento por la estimulación del sistema límbico” 1 De la corteza frontal en cambio, surge el control de nuestra respiración voluntaria. E incluso actúa en la superación de los miedos, su olvido o su memoria. En esta compleja red de infinitas conexiones se engendra cada respuesta de nuestros alumnos. Tanto el miedo produce apneas como la ventilación bienestar 2 Citaré ahora algunas diferencias que caracterizan la respiración

VEGETATIVA

VOLUNTARIA

Inspiración:

Es activa y realizada por contracción del diafragma Espiración:

Es pasiva y realizada por relajación del diafragma

Es activa y realizada por contracción del diafragma

Es activa y realizada por contracción abdominal

La orden de la acción muscular proviene del:

Tallo cerebral, que controla la acción según las necesidades del organismo

Lóbulo frontal, que programa la acción según lo que deseamos hacer o decir

1 Loyber I.(1996) Introducción a la fisiología del sistema nervioso 2 Bloch, Lemeignan, 1992 Patrones Respiratorio - Posturo-Faciales específicos relacionados con Emociones Básicas

ENTRENAMIENTO Y RESPIRACIÓN Hoy, algunas técnicas de entrenamiento de base científica se aproximan coincidentemente a nuestros postulados. “La apnea (deportiva-submarina) es la suspensión voluntaria y temporal de la respiración. En el hombre es un comportamiento transitorio y de breve duración. De hecho, puede estar semanas sin comer, pocos días sin beber, pero sólo algunos minutos sin

respirar. Hasta hace pocos decenios dominaba una corriente, que para simplificar llamaremos «apnea de fuerza», que utilizaba una serie de técnicas «inhibitorias» cuyo fin era forzar el organismo

más allá de sus límites.(

costumbres fue Jacques MayoL El apneísta francés adoptó métodos de relajación y de respiración tomados de antiguas disciplinas orientales, yoga sobre todo, y de su versión occidentalizada, el entrenamiento autógeno y el entrenamiento mental. Mayol abrió una nueva corriente de pensamiento, oponiendo a la apnea de fuerza, la de relajamiento. Esto significó para muchos una mutación radical de sus entrenamientos y los resultados, incluso en competición, no se hicieron esperar.” 3

El primero que rompió con estas

)

También la medicina a través de la fisiatría respiratoria nos expresa su coincidencia: “Durante los años que venimos dedicándonos a la investigación de la función respiratoria, hemos podido comprobar, a la luz de las pertinentes constataciones prácticas, que la respiración de algunas prácticas deportivas es similar a otras; comparemos los casos entre el tenis y el fútbol,

ambas son rápidas, superficiales y entrecortadas; tanto durante los partidos como en la preparación física, y que si no interviene una pedagotecnia respiratoria adecuada, sigue persistiendo esta

Al insinuar que la respiración

modalidad a través de los años.(

rápida, superficial y entrecortada es defectuosa, deberemos repetir lo dicho en apartados anteriores, preguntándonos ¿si la

)

3 Pelizzari U. Tovaglieri S. (2005) Curso de apnea. Editorial Paidotribo, España

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mayoría, al efectuar esfuerzos intensos, respiran así, podría ser que fuese la única forma posible de respirar? De nuestra experiencia podemos deducir rotundamente que no, puesto que reeducando al jugador con técnica psicomotriz y dominio neuromuscular idóneo (muy distinto de la gimnasia respiratoria conocida), va transformándose su respiración automática, convirtiéndose en menos rápida, ligeramente más amplia, y se elimina la forma entrecortada que es sustituida por otra modalidad, suave, regular y económica”. 1

Estas consideraciones reafirman nuestro criterio.

APRENDIENDO A CRUZAR

Si observarnos la respiración en el desplazamiento acuático de un niño al comenzar a aprender el cruce de la piscina, 2 veremos consecutivamente: una hiperventilación inicial al impulsarse de la pared, la realización de varios metros de desplazamientos con retención del aire, una corta y potente eliminación al levantar la cabeza seguida de una profunda inspiración, para continuar reeditando un nuevo bloqueo respiratorio, otro potente intento de eliminación del aire en la nueva elevación de cabeza, y un cada vez más angustioso intento inspiratorio 3 .

Concreta el recorrido, con sumas de distancias parciales, de apneas entre inspiración y espiración, que crecen con la distancia en la intensidad de la angustia. Al llegar al otro lado, acompaña

1 Escolá Balaguero F.(1989) Educación de la respiración. Inde Barcelona pag.

60

2 Realizando coordinación primaria (brazada de pecho (braza) y patada de crol), durante 10 o 15 m.

3 Pérez B, Bonanno N, Verstraete G.(1998) ¿Qué es aprender a nadar? Fasc .II

Ed. Privada Buenos Aires

De nuestra respiración en el agua - 29

su toma del borde la eliminación forzada de todo el aire acumulado. La respiración, se realiza a expensas del uso sistemático de la reserva inspiratoria, con permanentes alteraciones del ritmo y apneas recurrentes. Esto, que parece una caricatura, se repite diariamente en el inicio del aumento de distancia en lo profundo en los más variados niveles de edad y aún en el aprendizaje técnico. La elección de las estrategias pedagógicas, es definitoria en el cambio de esta actitud respiratoria característica.

PARTIDA

LLEGADA

PARTIDA LLEGADA ANCHO DE LA PISCINA HIPERVENTILACIÓN INICIAL, CONTENCIÓN DEL AIRE, BREVE SOPLO POTENTE, ASPIRACIÓN

ANCHO DE LA PISCINA

HIPERVENTILACIÓN INICIAL, CONTENCIÓN DEL AIRE, BREVE SOPLO POTENTE, ASPIRACIÓN FORZADA Y CONTENCIÓN, SOPLO POTENTE MÁS BREVE, BREVE TOMA SOBRE EL AIRE ACUMULADO, APNEA, SOPLO CADA VEZ MÁS CORTO, PEQUEÑA ASPIRACIÓN ANGUSTIOSA Y AL LLEGAR AL BORDE EXPLOSIVA ELIMINACIÓN DEL AIRE CONTENIDO

La hiperventilación inicial al impulsarse desde la pared, con apnea 4 subsiguiente:

Frente al inicio de una actividad muscular, cualquiera sea su índole, se instala como respuesta condicionada anticipatoria una inspiración profunda. La corteza frontal motriz, que como ya dije, es sede de nuestra decisión y programación de las acciones voluntarias, estimula la ventilación para el ejercicio.

4 Uso la expresión apnea como contención del aire, o pausa respiratoria

De nuestra respiración en el agua - 30

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En la inspiración inicial, igual que los artistas en el canto, el alumno debe intuir y llenar los pulmones con la cantidad de aire que necesitará para realizar la primera parte de la actividad. Los diferentes ensayos lo aproximarán a su necesidad real. Está aún tomado del borde, con lo cual su ansiedad es menor.

En algunos casos, el temor de los padres o a la conciencia del peligro en los alumnos adultos, provoca recomendaciones nocivas: "cierra la boca", “respira hondo", “no te olvides de respirar”. Todo un marco de inseguridad emocional rodea a menudo el inicio de la experiencia acuática.

Si la distancia a recorrer nadando fuera corta, el alumno no respiraría defensivamente, pero lamentablemente muchos profesores piden recorridos extensos rápidamente, o se corren cuando está por llegar. El alumno organiza su intento para la distancia que vio antes de partir, aumentarla es generarle angustia y ansiedad innecesaria.

Debemos recordar que:

El mejor intercambio se muestra en el natural fluir del aire, y esto se logra solo si hacemos burbujas.

“No debe hacerse ningún ruido al respirar. Es esencial respirar silenciosamente. Tanto la espiración como la inspiración serán silenciosas, lentas, continuas y cómodas, sin forzar jamás.” 1

Veremos que en la respiración normal existe una cierta melodía rítmica que asegura intercambios estables, a pesar de las variaciones de los diferentes entornos o del esfuerzo realizado.

1 Yogadarshana Respiración completa

http://www.abserver.es/yogadarshana/pra_%20respiracion_completa.htm

TIPOS DE RESPIRACIÓN. USTEDES ELIGEN

RESPIRACIÓN NORMAL EN REPOSO UN CICLO (INSPIRACIÓN +ESPIRACIÓN) PROMEDIO CADA 4 SEGUNDOS APROX. VOLUMEN CORRIENTE
RESPIRACIÓN NORMAL EN REPOSO
UN CICLO (INSPIRACIÓN +ESPIRACIÓN)
PROMEDIO CADA 4 SEGUNDOS APROX.
VOLUMEN CORRIENTE ½ LITRO DE AIRE
AUMENTO DE LA VENTILACIÓN POR
AUMENTO DE LA DEMANDA.(EJERCICIO
O ACCIÓN CONCIENTE) A MAYOR
NECESIDAD AUMENTA EL VOLUMEN
CORRIENTE O ESTE Y LA FRECUENCIA.
DISMINUCIÓN DE LA VENTILACIÓN
EN ESTE CASO, MENOR VOLUMEN Y
MENOR FRECUENCIA, ½ CICLO CADA 4
SEGUNDOS
2
INTERRUPCIÓN TEMPORAL DE LA
RESPIRACIÓN AL FINAL DE UNA ESPIRACIÓN.
RESPIRACIÓN ANORMAL FRECUENTE EN
PACIENTES TERMINALES O CON LESIÓN
CEREBRAL.
AUMENTOS Y DISMINUCIONES PROGRESIVAS
DEL VOLUMEN, CON APNEAS INTERCALADAS
RESPIRACIÓN ANORMAL TÍPICA DE
PACIENTES CON PRESIÓN INTRACRANEAL
SECUENCIAS REPETIDAS DE APNEAS Y
BOQUEO PROFUNDO.

2 Explicado sobre imágenes de Thibodeani G. Patton K. (1995) Anatomía y Fisiología Mosby/Doyma Libros. Madrid pag. 609 .

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La característica de los dos patrones anormales, es precisamente la repetición de apneas, disritmias y volúmenes dispares.

En el aumento de ventilación por realización de un esfuerzo (fig. pag.31 Tipos de respiración), crece rápidamente el volumen y la frecuencia del intercambio, además del flujo sanguíneo, pero siempre se elimina el aire. Si comparamos el trazo del patrón respiratorio en el ejemplo del aprendizaje acuático, notamos similitudes con los patrones disfuncionales: apneas repetidas, bruscas, breves y disrítmicas eliminaciones del aire, inspiraciones forzadas usando niveles de reserva inspiratoria.

No significa esto que el patrón de aprendizaje respiratorio acuático aquí mencionado sea patológico, pero sí que no es adecuado. Esto refleja claramente incomodidad, tensión, angustia y en algunos casos provoca incluso abandono de la actividad.

Repetir este patrón (por aumentar la distancia) es fijar la insatisfacción.

El intercambio del 02 se realiza, en unas 14 centésimas de segundos, y el del C02, aún diez veces más rápidamente, confirmando la inutilidad de retener la respiración. 1

QUE NO TE CUENTEN LA PRÁCTICA, PENSÉMOSLA

Loyber determina las ciertas influencias que actúan en el control respiratorio sobre los centros vegetativos 2 :

Influencias Primarias: Químicas y Nerviosas, que actúan normalmente, determinando el funcionamiento permanente. Influencias Secundarias: Fisiológicas y Accidentales, que no intervienen siempre.

1 Escolá Balaguero F.(1989) Educación de la respiración. Inde Barcelona pag. 58 2 Loyber I (1978) Revista de la Facultad de Ciencias Médicas Universidad de Córdoba

La primera de las influencias secundarias citadas es la deglución, que se relaciona con el cierre reflejo de las vías respiratorias a nivel de la glotis. Frente a la presencia de líquidos en las narinas y/o en la cavidad bucal, se inhibe la respiración en su fase espiratoria.

Al nadar, constantemente el agua penetra en la boca y la nariz. Los alumnos que, como en la tapa, aprietan potentemente sus labios (o los ojos), reflejan alteración tónico-emocional. Manifestando corporalmente no estar aptos para afrontar aún esta actividad. Deberá entonces tomarse este gesto en cuenta, para programar propuestas que estimulen la respiración con la cara afuera. Y paralelamente, con los pies en el piso, seguir jugando con la inmersión independientemente

Enseñar a los alumnos a cerrar la boca antes de sumergirse. Sería solo una transferencia de los temores concientes o inconscientes del adulto. Muchos niños, se desplazan bajo el agua con la boca totalmente abierta, evidencia de su espontánea seguridad en el medio.

En el aprendizaje de la respiración acuática, el alumno contiene el aire como respuesta defensiva refleja y de origen emocional. Prueba de esto es la modificación de este patrón al solicitar el mismo desplazamiento con mayor estabilidad, en una mínima profundidad. Situación ideal del aprendizaje, a veces poco empleada. Ej.: - en un escalón o en un banco, sentados,

- igual en posición ventral con apoyo,

- en desplazamiento sobre un camino de bastones atado de lado a lado, etc.

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Lo cierto es que mientras nadan, vemos asiduamente a los alumnos desplazarse conteniendo el aire, y soplándolo al sacar la cabeza.

Considerando que una brazada dura aproximadamente dos segundos, y que alrededor del 50% constituye su fase de apoyo, la elevación de la cabeza debiera emplear menos de un segundo, para no afectar la coordinación de los movimientos. Si no sopló, de este tiempo dispondrá el alumno para espirar y tragar nuevamente aire. El ritmo normal respiratorio en nuestra vida cotidiana mantiene una cadencia. Un sujeto usualmente espira el aire casi completamente en tres segundos 1 . Por lo tanto, en un segundo pueden ocurrir dos cosas:

que frente a una nueva inspiración el alumno no pueda

concretar el intercambio deseado por mantener gran parte de sus

pulmones ocupados, sintiéndose así ahogado por la cantidad de aire retenido.

que tome más tiempo con la cabeza afuera, para poder

eliminar todo y luego inspirar. Para esto, insertará entre las brazadas períodos de motricidad refleja, que le permiten mantener la cabeza en elevación forzada. Bruscos empujes descendentes alternos de brazos, que por ser reflejos, equilibratorios, quedan totalmente fuera del plano de la conciencia. Estos empujes, síntomas de mala ventilación, desaparecerán aún sin proponérselo con la adquisición de un adecuado patrón respiratorio.

No debe preocupar a los docentes la corrección de estos movimientos, sino descubrir en ellos que el alumno no puede aprender recorridos técnicos hasta que no domine sólidamente el fluir respiratorio (mecánica respiratoria).

1 Berhman, Vaughan (1985) Nelsson Tratado de Pediatría Interamericana. Madrid. Pág. 1033 Fig.12-3

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Luego de la inspiración profunda inicial y la apnea subsiguiente, se produce una potente expulsión del aire:

El ritmo normal respiratorio se ha alterado profundamente por la apnea en el ejercicio. Con la mayor presencia de CO2 en sangre, el mencionado estímulo de la corteza motora y de los receptores articulares, y el aumento de adrenalina liberado en la acción realizada con tensión e inseguridad, los centros vegetativos exigen un intercambio gaseoso. Por más que se trate voluntariamente de mantener la apnea, la renovación del aire es impulsada por la información enviada desde los receptores sanguíneos y articulares. Esto significa que la inspiración en el agua en este caso, es activa, de control vegetativo 2 . No esta bajo el control de nuestra voluntad. No nos preocupemos! Siempre el alumno va a inspirar ¿Para qué entonces decir a los alumnos "tragá mucho aire", o hacer el gesto inspiratorio acompañándolo antes de la inmersión? Centrar la atención así, aumenta el volumen inspiratorio. Cuanto más inspire, más altera su patrón fisiológico. El niño que no tiene tensiones superfluas, solo, sentirá la necesidad de intercambiar (ej. Al aprender en lo bajo, sin preocuparse por la profundidad) Otro de los factores fisiológicos secundarios que pueden modificar la respiración, son los reflejos provenientes de los propioceptores articulares, que estarían favoreciendo la hiperventilación. Pero para que estas adecuaciones al ejercicio se produzcan espontáneamente, debe soplarse el aire inspirado. Volvemos a recalcar la importancia de hacer burbujas. ¿Cuándo se produce dicha expulsión? Los alumnos que no han soplado bajo del agua, generalmente lo hacen en el momento de aflorar la boca a la superficie o poco antes de emerger.

2 Causas que podrían motivar el aumento ventilatorio en el ejercicio según Jefferies A, Turley A. (2000) Aparato respiratorio. Harcourt España SA pag.96, aplicado por Beatriz Pérez al aprendizaje acuático.

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En ambos casos, el nadador ha sacado los ojos fuera del agua, recuperado desde lo visual el espacio aéreo, marco emocional que le da tranquilidad. Hay un alto porcentaje de alumnos en un respetable nivel de ejecución de movimientos técnicos inclusive, que soplan el aire al sacar la cara del agua. Muchas veces los vemos soplar al girar la cabeza para inspirar, o, como mencionamos ya, mantener bloqueados los pulmones tensionando la caja como elemento de flotación en el desplazamiento de espalda.

Se produce a continuación otra hiperventilación. Si la distancia a recorrer lo hiciera necesario, se intenta una nueva y profunda inspiración sobre el aire retenido, se continuará aumentando así la sensación de ahogo. Nuevamente, se reeditará el ciclo autoalimentando la ansiedad, en proporción a la distancia requerida.

Esto impone la necesidad imperiosa de que el profesor no retroceda, aumentando la distancia a recorrer, mientras el niño se desplaza. Permanentemente escuchamos a los niños pedir antes de impulsarse "no te muevas". La programación de la distancia surge de un convenio tácito visual, entre profesor y alumno. A veces, con la mejor intención, suele el docente alejarse para mostrarle al niño que es capaz de nadar más. Sin embargo, hacerlo implica una defraudación, que puede sumir al alumno en una angustia sin sentido. El vínculo profesor-alumno debe reeditar (y hasta en algunos casos reparar), la relación emocional madre-hijo, que desde la seguridad afectiva permite la conquista motriz del medio. Me refiero por ejemplo a reparar las relaciones sobreprotectoras que algunos padres tienen con sus hijos. Muchos niños, que probablemente rememoren patrones de inseguridad en la confianza hacia el adulto, prefieren desplazarse igual distancia,

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pero en sentido contrario: Partir desde el profesor y nadar hacia la pared. Esto les da mayor contención en el impulso, y les asegura perceptivamente un punto fijo de llegada que no variará, como finalización de su acción.

Las personas que inician el aprendizaje acuático son muy dispares. Sus objetivos variados. Las instituciones diversas. Pero siempre, alcanzar el natural fluir del aire es un hecho para todos importante. Es una conducta fisiológica, psicomotora, cuya adecuación resulta de un entorno físico-cultural, que corresponde al nivel evolutivo de los alumnos y a nuestra influencia educativa, generando en ellos los ecos más dispares en cuestión.

Diferencia de presión Uno de los motivos transmitidos generacionalmente entre los docentes, es que, como la ventilación pulmonar se produce por diferencia de presiones, la mayor presión del agua en las fosas nasales con respecto al medio terrestre, motiva la no eliminación del aire.

En el deseo de comprobarlo, requerí la colaboración del Dr. Carlos Capazzo quien, acorde a una situación experimental programada, organizó la progresión de las modificaciones báricas factibles. Para ello, consideramos que un nadador recibe en su cuerpo presión del agua en todos sus segmentos:

La ejercida sobre el tórax sumergido actuaría

comprimiendo la caja en favor de la eliminación del aire. Por lo tanto no puede considerarse como motivador de apnea.

La incidencia de la presión del agua sobre los

orificios de la nariz y la boca, sí ofrece resistencia a la eliminación

gaseosa.

Nuestra atención se centró por tal motivo, en la estimación de esa presión. Sabemos que un nadador en desplazamiento

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horizontal lleva sus orificios respiratorios aproximadamente entre 10 y 15cm de profundidad. Considerando el desplazamiento típico de los niños antes de los cinco años, (cuando aún no pueden mentalmente proyectar su eje de avance sin un horizonte nítido espacial), decidimos calcular la incidencia de la presión hidrostática en la oscilación entre la superficie y los 40cm de profundidad. Como el nadador se halla en movimiento y la presión hidrodinámica es mayor que la anterior, propusimos un avance lógico de 50cm. por segundo.

El desarrollo de las fórmulas con los valores correspondientes, concluyó en la comprobación de una modificación de un aumento del 3% de la presión en el medio acuático, comparada con la aérea cotidiana. La modificación bárica considerada normal por cambios de condiciones climatológicas o geográficas, oscila alrededor de un valor del 10%. No ocurriendo por ello una generalización social de apneas prolongadas. Por lo tanto, desechamos este factor como desencadenante de la alteración respiratoria.

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UNA PROPUESTA PEDAGÓGICA

Toda propuesta pedagógica debe ser acorde a cada alumno, y motivar el instante del proceso de aprendizaje que transita. Por ello, respetar y enriquecer la determinación de los tres tipos de estimulación aquí citados, incide específicamente en el dominio de la función y por ende, en la disponibilidad de sí en el medio acuático. No es una mera enumeración de actividades más o menos conocidas, sino una progresión de tareas que permitirá a los alumnos lograr una sensación de bienestar y seguridad en el agua.

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PROPUESTA PEDAGÓGICA PARA LA SISTEMATIZACIÓN DE LA RESPIRACIÓN 1 Prof. Beatriz Cristina Pérez Dr. Juan Antonio Moreno Murcia

Quiero agradecer al Dr. Juan Antonio Moreno Murcia su participación en este texto con un fragmento de nuestro artículo “Importancia de la respiración en el aprendizaje acuático”

De acuerdo a lo comentado anteriormente, no siempre la respiración acuática es voluntaria. En todas las prácticas deportivas, para evitar aspectos negativos de la aparición de apneas, es importantísimo enseñar a los alumnos a respirar voluntariamente (Escolá, 1989). Nosotros creemos que para que una acción sea voluntaria debe ser conocida. De nuestras funciones vitales, la respiración es por excelencia la que más podemos evidenciar conscientemente. Por ello, tanto la inspiración como la espiración pueden ser objeto de análisis, sin embargo, solo aconsejamos verbalizar sobre la espiración. Pues si el alumno logra una fluida eliminación del aire (sin dar lugar a la apnea) la inspiración siguiente será, generalmente, espontánea. Surgirá así el ritmo respiratorio, simplemente de su intención de exhalar. Así pues, consideramos que no es necesario hablar sobre la inspiración (si se ha espirado profundamente el aire en el ciclo anterior). Llamar la atención sobre ella, puede provocar un aumento del volumen de intercambio natural (Pérez 1998, 2006). Solo se realizará, si el alumno repite hiperventilaciones que no se modifican en el tránsito de la adaptación. En este caso, a través de un planteamiento variado, se dará tiempo para que corrija espontáneamente dicha conducta. Si no responde naturalmente a

1 “Importancia de la respiración en el aprendizaje acuático”, Revista Iberoamericana de Psicomotricidad y Técnicas Corporales, Nº 27, Agosto 2007.

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la lógica modificación, se podrá intervenir. ¿Cómo? Comparando

con él la profundidad de su inspiración normal terrestre (cómo

respira en el vestuario por ejemplo), con el sobresalto inspiratorio que realiza en el agua. Este análisis puede hacerse normalmente

a partir de los 5 ó 6 años de edad comparando el sonido de

ambas inspiraciones. Lo necesario para el óptimo funcionamiento del equilibrio interno, es que el alumno intercambie el aire. Si partimos de un importante vacío pulmonar, la inspiración se produce espontáneamente en el momento de la elevación de la cabeza. Para lograrlo, habrá que centrar la atención en la acción de espirar, pero sin condicionar el hacerlo por algún lado determinado. Naturalmente el alumno espira por boca o por boca y nariz. Raramente lo hace solo por las fosas nasales. Si bien la respiración aérea terrestre debe realizarse por vía nasal para purificar el aire, calentarlo y humidificarlo, la respiración acuática se efectúa espontáneamente por la cavidad bucal. Aquí, lo fundamental es que se elimine el aire pulmonar. Pautar la inspiración por boca y la espiración por nariz, distrae en los niños la atención en la disociación del proceso, en lugar de ser

conscientes del intercambio. Así pues, para poder llegar a patrones respiratorios económicos, es necesario organizar estrategias educativas que permitan a los alumnos construir sus aprendizajes funcionales en forma consciente, pudiendo posteriormente utilizarlos de forma libre en sus aprendizajes técnicos. Para ello consideramos necesario que los alumnos construyan la conciencia respiratoria, mecánica respiratoria y técnica respiratoria (Pérez, 2006).

Conciencia respiratoria, saber que sopla.

Como se indicaba anteriormente, al considerar que la eliminación del aire debe realizarse de forma voluntaria, los alumnos deberán conocer dicha función. Por ello, respetar la evolución cognitiva

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del ser humano permitirá la comprensión significativa de esta situación. En la exploración del medio, las emociones juegan un importante papel hasta los tres años de edad, a partir de la cual, progresivamente descubrirá el mundo y a sí mismo mediante la función de interiorización (Le Boulch, 1978, 1997). Pero lo primero que el niño conoce de su cuerpo, son las partes que lo integran. Partes concretas, que él mismo explora (mira, toca, chupa, siente, etc.) y que utiliza permanentemente en su juego en el mundo. El conocimiento de las funciones corporales es naturalmente posterior (Moreno, 1999). Como la capacidad de interiorizar comienza a partir de los tres años, las propuestas señaladas en este texto son acordes a partir de esta edad. Junto a la primera graficación de la figura humana (3 años), a través de los estímulos podrá comenzar a centrar su atención sobre la respiración, en tanto y cuanto reciba sensorialmente informes concretos que comprueben la acción. Podrá así responder haciendo burbujas ante la consigna del profesor, aunque sólo prestará atención al hecho intencional de la acción; no será consciente respecto a la cantidad del aire espirado. Si se observa con él su grabación subacuática del espirar, estará expectante hasta ver en la imagen las burbujas aflorar de su boca. Esta comprobación de su habilidad, los llena de alegría, dispersándose luego frente a cualquier otra consideración. Así pues, durante los 3 ó 4 años, la acción de espirar se realimentará por el efecto sensorial causado.

Para ello se proponen las siguientes actividades:

Inflar un globo, además de obligar al niño a esforzarse a

vencer la resistencia del mismo, le permitirá ver el volumen concreto del aire que expulsó de su interior.

Jugar con volúmenes de aire, inflando globos de diferentes

tamaños, le permitirá interiorizar diferenciando la inspiración de la

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espiración. Llegando a razonar con él (p. ej. trago mucho para un globo grande y soplo mucho dentro del globo).

Apretar entre sus manos el globo que inflaron, les hace sentir

desde sus dedos el volumen de su aire.

Inflarse mucho “como un globo grande” posibilitará sentir todo

su cuerpo en la acción.

Inflar una ronda “como un globo grande” (soplando hacia el

centro) les permitirá grupalmente atender al soplar y sentir

corporalmente la mayor extensión.

Trasladar su globo soplándolo libremente por el agua, le

permitirá mirar el desplazamiento provocado por su aire.

Soplar un silbato fuerte o suave, le hará escuchar su propia

ventilación.

Girar un molinillo soplando muy fuerte, permite al niño ver

como giran sus puntas con la potente expulsión.

Hacer burbujas en agua con jabón, le permitirá mirar el

tamaño de su espiración.

Soplar burbujitas variando tamaños, contrastes de ritmos,

sonidos o sin ellos, a través de elementos o con la boca en la superficie, les llevará a ver, sentir en el rostro, escuchar y vivir muscularmente la salida del aire.

Espirar será parte de las situaciones pedagógicas desde el propio inicio del aprendizaje. Estimulando así la respiración bajo la forma más adecuada a cada etapa evolutiva durante todo el proceso. Mencionamos reiteradamente, que para que la respiración sea económica debe ser relajada, por eso hay que ser consciente de que centrar la atención en procesos internos, que se construyen y diluyen en el mismo momento en que se realizan, necesita de una actitud docente equilibrada capaz de conducir la actitud de los niños. Las clases de respiración deben ser motivadoras e interesantes, pero deben mantener la tranquilidad que permita a

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los niños ser conscientes de su función. En caso contrario se divertirán mucho, pero no construirán la conciencia, base de la respiración voluntaria.

Hemos mencionado al inicio, que respiración, tensión, equilibrio, y emoción son factores que van unidos en las más primitivas relaciones del desarrollo. Si a los niños que se encuentran en una fase inicial de su aprendizaje acuático (en el afianzamiento de su equilibrio) se les pide que espiren y equilibren, no podrán cumplir ambas cosas a la vez. Así como en el primer año de vida inician sus caminatas deteniéndose para manipular lo que llevan en sus manos, e interrumpen la manipulación al continuar su desplazamiento, en el agua soplarán al pararse y no podrán hacerlo al desplazarse. Tras la integración del equilibrio con seguridad, podrán coordinar ambas acciones. Pero si en su desplazamiento se incluye un límite espacial (p. ej. pasar por dentro de un aro) la alteración postural provocada al agacharse para ajustar el desplazamiento al nuevo espacio a utilizar, interrumpirá durante el paso por el aro la eliminación de burbujas. La modificación tónica del cambio equilibratorio, lleva incluso a algunos niños a no coordinar su acción respiratoria provocando pequeñas inspiraciones dentro del agua, manifestados por sobresaltos y tos. Si el límite espacial lo obliga a la inmersión total, la pérdida de información visual de su mundo le ofrece una situación equilibratoria diferente; la eliminación del aire puede nuevamente interrumpirse o manifestar los mismos sobresaltos e incapacidad de control voluntario. Puede ser que en la posición de desplazamiento horizontal, el alumno no sea consciente de la intención inicial de espirar. Con el desplazamiento, las burbujas quedan atrás. Al no tener una constante información sensorial, el alumno rápidamente atiende al movimiento de sus brazos y sus piernas, y la conducción

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voluntaria de espirar queda momentáneamente en el olvido. Para superar este déficit, es importante ejercitar el control espiratorio en posición vertical (agachándose, sentándose, por parejas, etc.) según el nivel de aprendizaje correspondiente. El ascenso de las burbujas reafirmará la conciencia de la acción a ejecutar. Con esta labor de estimulación, la conciencia respiratoria será desarrollada rápidamente. De lo contrario, el niño logra conciencia de su función evolutivamente, años más tarde. Desde un aspecto cognitivo/motivacional la labor educativa se inicia en la etapa infantil integrando este aprendizaje a través de conductas de exploración sensorial de elementos concretos, para inmediatamente después centrarse (sin ellos) sólo en la conciencia de la acción. Con niños de mayor edad, el empleo de elementos (globos, silbatos, etc.) puede organizarse con una dinámica grupal diferente (parejas, grupos), ampliar y complejizar el espacio y el tiempo a utilizar. Surgirán así circuitos con habilidades (p. ej. conseguir un gol) insertadas en una sucesión variable de experimentaciones. Con adolescentes y adultos, solicitar acciones modificando el tiempo y espacio a utilizar, estimula la atención y el conocimiento sobre su capacidad individual. Espirar mucho, poco, rápido, lento, después de, antes que, mientras, dentro, fuera, realizar burbujas grandes, pequeñas, muy profundas, en la superficie, etc., integrará dinámicamente la conciencia de espirar. La utilización de un tubo de respiración (snorkel) en desplazamientos haciendo patadas en la superficie, permite vivir una nueva situación respiratoria en la conciencia de la función. Posteriormente, si nadan realizando cambios de profundidad, centran la atención en el control voluntario de la cantidad de aire a eliminar, reservando una parte para producir el vaciado del tubo al emerger. Puede ser este un estímulo para alumnos en etapa escolar y adolescentes que motive dicha atención.

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El equilibrio se estructura en base a informaciones laberínticas, visuales y kinestésicas (Pérez, 1996, 1998, 2006), por lo que las modificaciones sensoriales (p. ej. ver la profundidad, sentir la falta de apoyo plantar, etc.), posturales (p. ej. realización de un giro de 360º hacia abajo, etc.) pueden desencadenar reacciones de sobresalto, que van acompañadas en la respiración de tensión en la musculatura inspiratoria. En este sentido, cuando se realizan giros, se escucha a los nadadores decir que tragan agua. Movimientos inspiratorios en inmersión, que generalmente se tratan de compensar diciendo “sopla fuerte al girar”. Esto soluciona parcialmente la reacción. El origen no es respiratorio, sino de una alteración tensional proveniente del brusco cambio postural. El sobresalto refleja la falta de adaptación necesaria para alcanzar ese cambio. Debe entonces regresarse a la estimulación equilibratoria del nivel que demuestre naturalidad en su ejecución. Desde esta posición, se podrá estimularlo para lograr su avance en el aprendizaje.

Mecánica respiratoria, el fluir del aire. El volumen respiratorio corriente normal, cantidad de aire que entra y sale en cada ciclo respiratorio, es aproximadamente medio litro. Cuando pedimos a los alumnos que espiren todo el aire, muchas veces afloran a la superficie pocas burbujas. Para que la entrada del aire se produzca, debe previamente eliminarse el aire pulmonar. Es importante entonces no sólo observar si espira, sino también cuánto espira. En la coordinación del aire inspirado y del volumen espirado, se originará el ritmo respiratorio. A esta coordinación se le llamará, mecánica respiratoria, y constituirá la segunda etapa en el proceso de enseñanza de la respiración.

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Si bien cada individuo tiene sus ritmos biológicos personales, se

sabe que el adulto realiza aproximadamente 15 ciclos

respiratorios por minuto. Esto quiere decir que en toda actividad espontánea, relajada, se concreta aproximadamente una inspiración/espiración cada cuatro segundos. En la situación de aprendizaje acuático, cada persona, libremente y en íntima relación con su seguridad emocional, inspirará un volumen personal. Posteriormente, se modificarán los estímulos para permitirle aproximarse a su demanda fisiológica. Pero es necesario saber, que un ciclo de brazada completo dura aproximadamente dos segundos, esto significa que toda aquella persona que se adapte a respirar en cada ciclo de brazada deberá cambiar su patrón fisiológico respiratorio por otro de menor ventilación con mayor frecuencia rítmica. Pero según la intensidad de la actividad esto puede cambiar.

El abordaje de la respiración en la etapa previa a los tres años no

es objeto de este artículo, aunque debemos saber que el niño tiene mayor frecuencia respiratoria cuanto más pequeño es. Esto invalidaría totalmente el objetivo docente de aumentar la distancia recorrida en los desplazamientos en inmersión

automatizando apneas en los primeros años de vida.

A partir de los 4 ó 5 años, aparece la continuidad en la acción.

Antes, el niño eliminaba el aire y se paraba. Posteriormente, al acabárseles el aire levantarán la cabeza volviendo a respirar y repitiéndolo todas las veces posibles. Levantar la cabeza mientras realiza tracción simétrica de brazos es algo que nace espontáneamente. Esta coordinación está engarzada sobre el reflejo tónico cervical simétrico que nace en las etapas iniciales de desarrollo. Sin necesidad de explicación técnica alguna, los niños que no han sido guiados con condicionamientos, usan el apoyo de sus brazos para sacar la cara del agua. Esto se realizará en la parte poco profunda, donde cada uno integra a su medida la adquisición del aprendizaje. Posteriormente, después

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de que esta respuesta respiratoria se haya observado reiteradamente, se puede intentar el paso a la parte profunda. La conquista del cruce de la piscina en la etapa infantil, se concreta naturalmente con el fraccionamiento de la distancia a realizar. La progresiva ubicación de objetos sobre los que al pasar pueda impulsarse, lleva espontáneamente a la elevación sistemática de la cabeza con el correspondiente intercambio gaseoso. La distribución de los objetos será proporcional al tiempo empleado por el alumno para desplazarse entre uno y otro, en relación al ritmo respiratorio acostumbrado (Pérez, 1998). Muchas veces los docentes se ubican en la mitad de la piscina, pidiendo a sus alumnos que naden desde el borde hacia ellos. Luego regresan al punto de partida. Esto les permite tener un mayor control visual del grupo, hecho importantísimo en esta actividad. Pero les limita una acción psicológica fundamental sobre la autoestima del niño. Todo alumno que puede desplazarse (con las escalas necesarias) hasta la mitad del ancho de la piscina y volver, estará convencido de que sabe nadar exclusivamente hasta allí. Si al llegar al profesor, este gira y encauza su desplazamiento hacia el borde contrario, con exactamente el mismo esfuerzo, lo estará reafirmando en el “yo sé cruzar la piscina”. En el primer caso recorre media distancia ida y vuelta. En el segundo cruza recorriendo idénticamente, dos mitades en un mismo sentido. Aunque psicológicamente para él, nadó el doble.

Técnica respiratoria, la relación con el movimiento

Si toda técnica busca resultados económicos, no puede poner al hombre en función de sus esquemas, sino por el contrario, debe lograrse el ajuste de la técnica a los patrones biológicamente determinados. A medida que el esfuerzo aumenta, las necesidades respiratorias varían. Pedagógicamente, se debe entonces tener plasticidad, ya que los alumnos son diversos, los

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esfuerzos y los entornos también. Enseñar técnicamente a girar la cabeza en cada brazada o en el número que sea, solo evidencia falta de consideración de las necesidades que el alumno puede tener.

La respiración técnica es en cambio, el movimiento más adecuado para realizar la mecánica respiratoria en esa forma de nado. Por ello, es necesario indicar que solo debe intentarse el movimiento si han dominado previamente la mecánica respiratoria, con tal grado de seguridad, que no se vea afectada por centrar la atención en cualquier nueva situación de aprendizaje. Nadar espalda, dado que no implica movimientos técnicos respiratorios, y permanece la cara fuera del agua, es considerado como un desplazamiento que no posee inconvenientes respiratorios. Sin embargo, al observar detenidamente este estilo de nado, se comprueba un alto porcentaje de alumnos que mantienen sus pulmones conteniendo gran volumen de aire como elemento de flotación. Podrá estimarse que no existen problemas a superar en el aprendizaje respiratorio de dicha técnica, cuando se realicen movimientos de brazos y piernas manteniendo una adecuada posición hidrodinámica mientras se produce una ventilación rítmica normal. Para alcanzar este logro debe afianzarse previamente la seguridad en la flotación dorsal, con ayudas didácticas graduales que les permitan consolidar su independencia. La coordinación motriz cabeza/brazos en crol y braza, mantiene una directa relación con las reacciones de adaptación postural y de enderezamiento. Por acción de la musculatura del cuello, a la elevación de la cabeza corresponde sinérgicamente la extensión de los miembros superiores (reflejo tónico cervical simétrico). El movimiento respiratorio de braza mantiene espontáneamente la correlación del sacar la cabeza del agua en el momento de apoyo

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propulsivo de los brazos. Es un movimiento totalmente natural y espontáneo. Por ello, cuando el niño se desplaza en coordinación primaria dominando el ritmo respiratorio, aparece inserta en su motricidad adecuadamente. Cuanto menos se verbalice sobre cómo hacerlo y en que momento con respecto a la brazada, más económica será su ejecución. Se ha estudiado extensamente en los gatos la asociación del volver la cabeza hacia donde escucha un ruido y el aumento del tono extensor de los músculos de los miembros del mismo lado. Este tipo de respuesta es también manifiesta en los primeros años de vida del hombre. Según Loyber (1999), estas reacciones juegan un papel muy importante en el desarrollo de la motilidad del lactante y del niño en crecimiento. Permiten que se vuelva de lado, pasando del decúbito dorsal al ventral siguiendo el giro de la cabeza y que levante la cabeza estando en decúbito ventral. Si bien Coriat (1991) manifiesta que en decúbito ventral el reflejo tónico cervical asimétrico se expresa con actitud inversa de miembros, en la conducta acuática la respuesta del nadador coincide con la reacción del gato. Espontáneamente toda persona que se desplaza nadando sin que le hayan enseñado un patrón técnico determinado, girará la cabeza para uno y otro lado en coincidencia con la extensión posterior del brazo del mismo lado. Nunca en el momento de recobro. Aparece la incoordinación en el giro de cabeza durante el trayecto aéreo de la brazada, en aquellas personas que se preocupan por controlar desde lo consciente el momento de realización, perdiendo en ello la natural disponibilidad del movimiento. Con relación a la elección del lado en el giro lateral de crol, de la medición efectuada para dicha comprobación resultó una correspondencia entre la orientación del movimiento de la cabeza y la lateralidad de miembros superiores de aproximadamente el 70%. El 30% restante se repartió entre lateralidad cruzada de ojo,

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de oído y un 3% de individuos de no coincidencia (Pérez, 2006). Así, sabiendo que la definición del lado de giro mantiene correspondencia con la determinación de la lateralidad, se debe permitir explorar el lado hábil respiratorio, dando la libertad necesaria para dicha elección. La enseñanza sistemática de la respiración bilateral en períodos de aprendizaje, y, en niños en etapa de definición de dicho factor, perjudica la evolución de su persona. La respiración bilateral debe reservarse para períodos de perfeccionamiento y/o entrenamiento de esta disciplina deportiva.

Datos curriculares del Dr. Juan Antonio Moreno Murcia Dr. en Psicología, Profesor de la asignatura "Enseñanza de la actividad física y del deporte" en la Universidad Miguel Hernández de Elche (España). Integrante del Grupo de Investigación en Comportamiento Motor. Autor de los libros:

"Motricidad infantil. Aprendizaje y desarrollo a través del juego", "Aprendizaje a través del juego" y "Manual de actividades acuáticas en la infancia" E-mail: j.moreno@umh.es

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RESPIRACIÓN, APRENDIZAJE Y CULTURA La problemática respiratoria del hombre en el agua, refleja la ambivalencia de los significados que le aporta la sociedad, y por ende, la pedagogía también evidencia contraposiciones. Tal es el caso de las recomendaciones antes de la inmersión, o las técnicas usadas para condicionar en forma refleja la apnea de los bebés en natación. Un, dos, tres elevación e inmersión; elevarlo y sumergirlo en oblicuo cabeza abajo; soplarle la cara o salpicarle gotas de agua antes de hundirlo, etc. etc. Lamentablemente, las palabras natación y apnea han sido asociadas desde todos los ámbitos en el aprendizaje. Quiero dedicar las últimas páginas a sus raíces, al imaginario popular sobre el agua y la respiración.

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ACUERDO DE CIVILIZACIONES

El término respiración proviene de la raíz latina “spiri” que significa espirar a lo que se le antepone el prefijo “re” significando lo cíclico de la acción. Pero esta misma raíz conforma los términos referidos a la espiritualidad. De esta unión de origen, las culturas de oriente y occidente tienen pruebas en la historia. “Así pues, desde un punto de vista etimológico se puede afirmar que respirar está en la raíz de la espiritualidad. La respiración es la gran bisagra fisiológica que articula estos dos dominios tan distintos: la actividad orgánica inconsciente o refleja y la actividad voluntaria.(…) El control consciente de la respiración es, de hecho, un control sobre todo el ser y sus emociones. Este recurso para poder variar la actitud es descubierto por casi todo el mundo de forma espontánea y cada cultura lo usa con algún propósito específico: trascender nuestra naturaleza vegetativa, aumentar la energía vital, relajarse, ser más productivo o mejor combatiente, estimular el imaginario ” ejemplificando la sabiduría de Oriente y Occidente, dice: “al igual que en la respiración yóguica, espirar en el canto gregoriano dura el doble o más de tiempo que la inspiración.” 1

En el lenguaje, las civilizaciones expresan sus creencias, tal es el caso del término “in-spirar” que acompañando lo referente a la función, también puede significar el nacimiento de ideas, infundir confianza, reconocer obras, ponerse en contacto con el espíritu de algo, o in-halar del árabe estar con Dios.

RESPIRACIÓN, APNEA Y MIEDO AL AGUA.

Los imaginarios referidos al agua nos enfrentan a una bipolaridad de significados que subyacen en lo social. Estos textos lo atestiguan.

1 Josep Mª Fericgla Las respiraciones catárticas, entre la biología y la cultura. http://www.etnopsico.org/textos/respcata.htm

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“Desde siempre el hombre se ha visto tentado por el agua. Desde siempre ha mantenido con el elemento acuático relaciones ambivalentes y apasionadas, marcadas por el deseo y la repulsa, el amor y el odio. Siempre y en todas las civilizaciones, el agua se asocia a la vida, pero también a la muerte. En todas las civilizaciones, incluyendo la nuestra, el agua simboliza valores fundamentales, pero opuestos, fuerzas positivas y negativas. El agua representa la pureza, la limpieza física y moral. Pero también, el movimiento, la fecundación, la curación, el renacer, o sea, la vida. La ceremonia cristiana del bautismo marca la entrada del creyente en una nueva vida. Es un ejemplo entre otros del valor del agua como instrumento

simbólico de renacimiento y de purificación. El agua también es el símbolo del tiempo que transcurre y que, poco a poco, lo aplana todo. Pero el agua también puede ser devastadora llevándoselo todo a su paso, destruyendo bienes y personas. En el imaginario, pero también en las representaciones culturales o religiosas, los dos significados opuestos del agua suelen ser mostrados por el

En la actualidad, el agua sigue habitando el

mismo objeto.(

imaginario colectivo”. Tanto el agua como la respiración significan vida y su falta puede representar la muerte, ambas se relacionan con lo divino, con lo espiritual. La acción demoledora del paso del agua, los sunamis, los temporales, las inundaciones, los caudales de los ríos, hacen que hoy más que nunca se asocien estos hechos a la pérdida de vida por ahogo. A la inseguridad. En un extremo, la hidrofobia como una “enfermedad” muy extendida y poco reconocida.(…)que puede ser un verdadero tormento para la persona que la sufre, por los límites que impone a su vida social, a su expansión y, simplemente, a su bienestar” 1

)

1 Zumbrunnen R. Fouace J. (2001) Cómo vencer el miedo al agua y aprender a nadar .Paidotribo, España.

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Por otro, las bondades que una concepción vivificadora de la respiración nos acerca a lo largo de la historia, también puede encontrarse en muchos adultos que logran aprender a nadar. En el dominio del agua logran bucear en su interior. Conocer sus temores pero también sus potencialidades. Descubrir que día a día, la facilidad respiratoria les permite sentirse hábiles, capaces, seguros y el optimismo, producto de esa superación, hace que ese encuentro acuático consigo mismo se proyecte, en una nueva dimensión positiva en la vida del individuo. Aprenden a nadar, es aprender dominios, seguridad, crecer como persona, conocer sus emociones, reacciones y un alto porcentaje de estas posibilidades se logran en el logro de una sana respiración.

Debemos siempre recordar que en esa raíz etimológica está precisamente algo esencial que debemos rescatar: se refiere al fluir del aire, no a disrítmicas interrupciones como las que en nuestras clases acuáticas, casi, nos acostumbramos a aceptar.

CONCLUSIÓN

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Nuestros alumnos deben saber que “nadar” significa haber alcanzado dominios posturales, respiratorios, propulsivos, emocionales que cambian constantemente en cada entorno particular.

Nadar no es repetir movimientos técnicos en la piscina.

Es conquistar progresivas y profundas adaptaciones de la persona, un ser terrestre que debe saberse realmente hábil en el agua y por sobre todo, conocer nuestra pequeñez ante la magnitud de la naturaleza

¡No olvidemos Encarnación – Posadas 2010! Construyamos otra realidad nacional. Donde la formación deportiva acuática concientice a la sociedad, pudiendo prever y no lamentar.

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INDICE DE LA COLECCIÓN APRENDIZAJE ACUÁTICO, UNA MIRADA SOCIAL

Los primeros tomos que editaré serán:

Libro 1:

De la motricidad terráquea

Libro 2:

Burbujas, base de nuestra respiración en el agua

Libro 3:

Jugando con el equilibrio

Libro 4:

Descubriendo la técnica

Libro 5:

Otra mirada del miedo al agua

Libro 6:

El espacio acuático, más allá de un conocimiento

Libro 7:

Estimulando la creatividad en nado sincronizado

Libro 8:

Hockey sub, una posibilidad para seguir desarrollándose

Libro 9:

La comunidad educativa en mis escuelas acuáticas

Libro 10:

Imaginarios y fantasías del aprendizaje acuático en la diversidad

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BIBLIOGRAFÍA

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