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NACIMIENTO DE LOS PSICOFÁRMACOS

Los psicofármacos son considerados los responsables de la llamada


“tercera revolución psiquiátrica” debido a la revolución social y
asistencial que ocasionaron. El tratamiento psiquiátrico ambulatorio no sólo
permitió la salida de muchos enfermos mentales del manicomio, sino
también su “resociabilización”.

Por primera vez en la historia, se introduce en la clínica herramientas


terapéuticas realmente eficaces en el manejo del paciente psiquiátrico. Con
anterioridad, los médicos apenas contaban con tratamientos de contrastada
eficacia para manejar las enfermedades mentales graves. Entre ellos,
destacaba únicamente la electroconvulsivoterapia. Otras terapéuticas físicas
o biológicas, como los comas insulínicos o la hidroterapia, no habían
demostrado una eficacia relevante. Tampoco lo habían hecho las terapias
psicológicas, incluido el psicoanálisis, ni los procedimientos quirúrgicos.

La clorpromacina1 (1952) fue el primer psicofármaco en aparecer


gracias a H. M. Laborit, cirujano militar francés asentado en Túnez, quien,
preocupado por el estrés y shock al que eran sometidos los pacientes que
eran operados, probó las fenotiazinas (previamente usadas como
H.M.Labori
antihistamínicos, antisépticos y antiparasitarios) y descubrió que
tranquilizaban mucho a los enfermos. Laborit predijo que la clorpromazina
podría tener usos en psiquiatría y trató de interesar a los psiquiatras en su
empleo para sedar a los pacientes agitados, siendo J. Delay y P. Deniker
quienes comenzaron a usar esta fenotiazina para el tratamiento de las
psicosis.

Otro hito de la psicofarmacología es el de la Imipramina que surgió


como consecuencia de la búsqueda de fármacos antituberculosos,
observando que ponía a los pacientes muy contentos.

Puede afirmarse que la psicofarmacología y la neurociencia siempre


han caminado juntas y se han influenciado mutuamente en los sucesivos
1
Fenotiazina que más se ha utilizado en el mundo en el tratamiento de pacientes psicóticos.
descubrimientos científicos. En este sentido, una de las principales
consecuencias del descubrimiento de los nuevos psicofármacos fue la
posibilidad de postular las primeras hipótesis biológicas sobre la génesis de
las enfermedades mentales, dando lugar a la denominada "psiquiatría
biológica". Así pues, los psicofármacos han permitido ir definiendo el
proceso neuroquímico sobre el que asienta la enfermedad mental y generar
una teoría fisiopatológica sobre la misma. Esta situación se constituyó como
un evento singular en la historia de la medicina, pues una gran cantidad de
hipótesis etiológicas se fundamentaron en la acción de una serie de
fármacos, cuya aplicación a las patologías psiquiátricas fue consecuencia del
más puro azar. El caso de la clorpromazina es bastante ilustrativo en este
sentido, pues con su introducción aparecieron las primeras teorías
etiopatogénicas sobre el origen de la esquizofrenia (hipótesis
dopaminérgica).

SITUACIÓN ACTUAL
Actualmente impera el modelo médico de enfermedad mental. Es
decir, los psiquiatras son médicos y como tales diagnostican las
enfermedades en base a una serie de síntomas y signos, buscan su etiología
que bien puede ser orgánica y/o ambiental y establecen un tratamiento
específico.

Sin embargo, la psiquiatría es una especialidad compleja (fusión de


orientaciones biológicas, psicológicas, psicodinámicas, sociales y de
subespecialidades psiquiátricas) y no existe un único modelo de enfermedad
mental…

1) Modelo orgánico / biológico / neuropsiquiátrico


2) Modelo psicoterapéutico / dinámico
3) Modelo socioterapeútico
4) Modelo cognitivo / conductual
1) MODELO ORGÁNICO / BIOLÓGICO /
NEUROPSIQUIÁTRICO
Es el modelo médico por antonomasia ya que la medicina gusta de
todo lo que se pueda medir. Este modelo está basado en teorías bioquímicas
y genéticas de la función cerebral (por ejemplo, el autismo se explica por la
ausencia de neuronas espejo debido a causas genéticas –genes de
vulnerabilidad-, causas ambientales –no estimulación durante de la infancia-
o a una combinación de ambas), goza de una marcada asociación con la
medicina general, lo cual es una prueba más de que la psiquiatría no es una
especialidad médica apartada del resto, y hace énfasis en el uso de los
tratamientos médicos tales como psicofármacos, TEC (terapia
electroconvulsiva) y psicocirugía (por ejemplo, estimulación cerebral
profunda en las depresiones graves).

El riesgo de poner en práctica exclusivamente este modelo es la


tendencia, especialmente en esta sociedad hedonista donde el sufrimiento
está maldito y buscamos la constante felicidad, a medicalizar o
“psiquiatrizar” los problemas recetando por ejemplo antidepresivos a la
primera de cambio, ante depresiones menores, que toda persona normal
puede padecer de vez en cuando. También, otro de los riesgos de este
modelo médico es el de la aproximación impersonal al paciente, ya que la
búsqueda de leyes razonables que lo expliquen todo nos puede alejar de la
dimensión psicodinámica y cognitiva de la enfermedad y del enfermo.

Es un buen modelo para aplicarlo en casos de: demencias, trastornos


mentales orgánicos causados por enfermedades médicas (ej:
hipotiroidismo), tumores cerebrales, psicosis inducidas por alcohol o drogas
y, probablemente, esquizofrenia y trastorno bipolar (psicosis maníaco-
depresiva). Pero es menos útil para las neurosis porque en esta patología se
encuentran menos hallazgos; sin embargo, hay quienes sostienen que todas
las emociones tienen una base química en el cerebro y un “momento
biológico” que se puede fotografiar con una RNM (por ejemplo, se ha visto
que la confianza reside en el núcleo caudado, que es el que aparece
activado cuando hacemos la fotografía cerebral de una persona que está
sintiendo en ese momento confianza).

2) MODELO PSICOTERAPEÚTICO / PSICODINÁMICO de Freud


Enfatiza los conflictos y dificultades en la infancia temprana como
causa de posteriores problemas en la adaptación. El psicoanálisis de Freud
establece una serie de fases (oral, anal, genital) a través de las cuales se
verifica el desarrollo del sujeto. Desde el punto de vista de dichas fases, los
conflictos psíquicos - y su posibilidad de resolución- dependerán del
estancamiento de una fase (fijación) o del retorno a una fase precedente
(regresión). De ahí que esta teoría implique un concepto dinámico sobre lo
psíquico. El profesor ejemplifica este modelo de la siguiente forma: una persona tiene un
conflicto en la fase anal de su infancia, en la que el foco del placer está en el control de los

esfínteres anales. Dicho conflicto puede ser la causa de que el individuo obtenga placer

reteniendo las heces o expulsándolas. En el primer caso, el “retenedor” de heces

desarrollará una personalidad anal (tacaño, perfeccionista, dictatorial); en el segundo caso,

nos encontraremos ante una personalidad dilapidadora, a la que le importa todo “un bledo”.

El tratamiento va dirigido al auto-conocimiento del paciente, al


análisis y desenredo de los motivos inconscientes y los impulsos que llevan
al enfermo a tener un problema mental. El individuo debe hacerse
consciente de sus conflictos para adaptarse a ellos y poder así superarlos;
pero claro, debe de haber colaboración activa por parte del paciente cosa
que en el modelo orgánico no se precisa tanto.

El riesgo que resulta de poner en práctica exclusivamente este


método es el de no atribuir los síntomas a una enfermedad médica real (ej.
psicólogos que tardan meses en enviar a un paciente al psiquiatra) y el de
no cumplir con las expectativas del tratamiento.

3) MODELO PSICOTERAPEÚTICO
Enfatiza el funcionamiento social del paciente y sus circunstancias, su
lugar en la familia y en la sociedad (propuesta de comunidad terapéutica).
El tratamiento busca una relación entre la adecuación social del paciente y
las demandas de la sociedad, que no hay que confundir con
la psiquiatría comunitaria, centrada en detección, prevención
y tto de trastornos mentales y desviaciones sociales que se
desarrollan dentro de la comunidad.
4) MODELO COGNITIVO / CONDUCTUAL (¡¡importante!!)
A diferencia de las terapias psicodinámicas, que se focalizan en los
pensamientos inconscientes, el modelo cognitivo-conductual se dirige a
eliminar en un nivel consciente los síntomas/problemas de conducta o
cognición (pensamientos, sentimientos, actitudes), no su causa original en
el pasado. El objetivo de la terapia es reducir ciertas conductas, como por
ejemplo ciertos sentimientos o pensamientos negativos (ser un cenizo
pesimista), aumentando otras que nos hagan ser mentalmente más sanos.

Este tratamiento tiene más utilidad en las neurosis y


trastornos de conducta y puede ser proporcionado tanto por médicos
como por profesionales no médicos entrenados (psicólogos).

Ahora el profesor añade más modelos a parte de los 4 enumerados en un principio:

5) MODELO CONSPIRATIVO
No es un modelo médico. La enfermedad mental existe sólo a los ojos
del observador (sociedad) y el paciente es una víctima de la estigmatización
y la institucionalización. Es un modelo del que podría beneficiarse la
delincuencia y los trastornos de la personalidad, ya que la culpa sería
siempre de la sociedad no del individuo en sí, que es bueno por naturaleza.

6) MODELO DE INTERACCIÓN FAMILIAR


La familia entera parece enferma e incluso el paciente puede ser el
más sano. Es especialmente útil en psiquiatría infantil y en problemas
familiares y de pareja.

7) MODELO MORAL
La enfermedad mental se considera como una desviación y los
mentalmente enfermos deben ser considerados responsables de sus
acciones. Más aplicable a los trastornos de la personalidad.

8) MODELO PSICODÉLICO
La enfermedad mental es un viaje metafísico para aquellos
demasiado sensibles ante un mundo cruel, lo que los lleva a la iluminación y
la autoconciencia.

Mª Luz Padilla del Rey