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Los Prisioneros de Guerra Soviéticos 1

Erik Andersson

KPML(r) Proletaren

Este artículo hace algunas revelaciones -- y explica la supuesta "desconfianza y paranoia" de Stalin hacia los prisioneros de guerra rusos repatriados.

The Road of Blood [El Camino de Sangre] es un documental emitido por la TV2. ¿Cómo puede un programa de la TV2 sobre los prisioneros de guerra soviéticos ignorar el hecho de que las fuerzas occidentales reclutaron a desertores y soldados rusos en el último año de la guerra, y durante un breve período de tiempo tras el final de la misma?

Esto es lo que hay que preguntarse tras ver la sugerente película The Road of Blood [El Camino de Sangre], emitido en la TV2 el jueves pasado. Esta película aborda el tema de los prisioneros de guerra rusos en el norte de Noruega, donde miles de ellos murieron a causa del hambre y la escasez.

Esta película presenta todas las características habituales de la propaganda. La intención es comparar el comunismo con el nazismo, alegando que, tras la repatriación de los prisioneros soviéticos, muchos de ellos fueron enviados por Stalin a campos destinados a interrogatorios. Para lograr que el documental sea convincente, gran parte del mismo se apoya en una presentación que tiene la intención de provocar un fuerte impacto emocional, pero que ignora la mayoría de los hechos históricos. En primer lugar, es importante señalar que, al contrario de las afirmaciones hechas por el programa de radio emitido por la P1 sobre el mismo asunto, la película y la versión sueca de la historia no son tentativas honestas de recopilar los datos acerca de los rompecabezas de la historia.

En esta película se vierten lágrimas por el trato que recibieron los prisioneros de guerra soviéticos en el norte de Noruega. Pero son lágrimas falsas, auténticas lágrimas de cocodrilo. Nunca antes los prisioneros de guerra rusos han significado nada en los despachos oficiales de Suecia y Noruega: ni siquiera han merecido un reconocimiento formal, en el sentido de asumir la "responsabilidad" que entonces tuvieron las autoridades nórdicas. En la versión gubernamental de la historia, el destino de los prisioneros soviéticos brilla por su ausencia, ya que fueron los comunistas los que desde el principio estuvieron en primera línea de combate contra el nazismo.

1 Título original: ‘Soviet POWS’. [Traducción: Juan Carlos Álvarez]. <http://www.geocities.com/redcomrades/pows.html>

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Y ha ocurrido algo muy similar en Noruega, donde, después de la guerra, la OTAN se

opuso de manera furibunda a que se construyera cualquier monumento conmemorativo a los prisioneros de guerra rusos y yugoslavos en Noruega. Durante la guerra fría, la OTAN - -y, por tanto, el gobierno de Noruega-- pensaron que un monumento conmemorativo suscitaría simpatías hacia el pueblo soviético.

El sacrificio de prisioneros rusos se ha reconocido finalmente, pero esto sólo obedece a

un propósito: el intento de comparar el comunismo con el nazismo. Supuestamente ambos bandos fueron igual de crueles con los prisioneros de guerra soviéticos, o esto es lo que los propagandistas quieren hacernos creer.

El programa de radio sobre el mismo tema, emitido por la P1, era más honesto respecto

a la verdad de lo que les sucedió a los prisioneros de guerra rusos tras su repatriación, y

respecto a las maniobras políticas de Noruega, aunque tampoco se hallara carente de prejuicios y tergiversaciones. The Road of Blood [El Camino de Sangre] trata, como antes se ha dicho, de los 100.000 prisioneros rusos y yugoslavos en la Noruega ocupada por los nazis, que construyeron caminos y ferrocarriles en este paisaje helado y áspero. Todos ellos

habían llegado a Noruega a través de Finlandia, aliada de Alemania y de Suecia.

Miles de prisioneros murieron a causa del hambre y de enfermedades relacionadas con el hambre. Los soldados alemanes de las SS eran especialmente crueles. El programa ni siquiera menciona este hecho. Después de la guerra, los prisioneros que todavía seguían vivos consiguieron la ayuda de la Cruz Roja. Más tarde fueron repatriados a Murmansk, donde ingresaron de nuevo en campos --esta vez comunistas. La audiencia del documental habría esperado una descripción más detallada del regreso de estos prisioneros a la Unión Soviética, pero el programa se apresura hacia la parte final, cuando de repente los propagandistas se encuentran sin suficiente material. El programa de radio de la P1, en cambio, aclara que una parte de estos prisioneros rusos permaneció en los campos

destinados a interrogatorios durante unos pocos meses tras la repatriación --o, como indica

el nombre del programa de radio: "En la URSS de Stalin Estaba Prohibido Capitular".

Realmente, estas palabras pueden asustar a la burguesía y a la pequeña burguesía: "En la URSS de Stalin Estaba Prohibido Capitular". La URSS no capituló ante el ejército Nazi, por lo que nosotros debemos estarle hoy sumamente agradecidos.

Sólo unas pocas semanas antes de que Alemania cruzara la frontera soviética, el resto de Europa ya había capitulado. Consideremos los casos de Francia, Bélgica y Dinamarca. No fueron los soldados que capitularon los que ganaron la guerra --fueron los que se mantuvieron firmes y lucharon, a veces hasta el último hombre. Si la URSS hubiera capitulado del modo en que Francia lo hizo, la Alemania nazi habría ganado la guerra.

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Pero al mismo tiempo que el pueblo soviético llevaba a cabo sus mayores sacrificios en la lucha contra el fascismo, quedaba siempre la difícil pregunta: ¿luchar hasta el último hombre o dejarse capturar por el enemigo?

Ésta es una pregunta fácil de contestar para nosotros, que nos encontramos cómodamente situados fuera del contexto histórico de estos acontecimientos dramáticos y los observamos desde el exterior. Pero en el contexto de una gigantesca lucha a vida o muerte, la pregunta adquiría una importancia y una dificultad enormes.

La Unión Soviética pagó un precio de 20-28 millones de vidas por su libertad. Esta guerra era una guerra entre sistemas sociales totalmente diferentes. La pregunta es:

¿realmente se mantuvieron firmes todos los ciudadanos rusos? ¿Hicieron todos ellos aportaciones a la lucha anti-fascista?

Entre los que fueron hechos prisioneros de guerra, ¿cuántos se rindieron bajo la presión y se convirtieron en ayudantes del enemigo? ¿Podrían haber sido dignos de confianza en la nueva gran guerra? Éstas eran preguntas relevantes que las autoridades soviéticas tuvieron que formular y responder. Sólo volviendo atrás en la historia y considerando cuál era la postura de las potencias occidentales, podremos entender qué fue exactamente lo que hizo que las autoridades soviéticas fueran suspicaces. Dado este trasfondo, desde luego también debemos reconocer que hubo personas inocentes que fueron acusadas de manera injusta.

Así pues, comencemos nuestra revisión histórica. Los nazis habían planeado conquistar la Unión Soviética en unos meses, y las clases dirigentes de EEUU e Inglaterra creyeron que la URSS se rendiría en unos pocos días. Toda la Europa burguesa continental dejó vía libre al Nuevo Orden de Europa. A finales de 1941, el UD americano escribió un informe en el que señalaba que la URSS sería "liquidada militarmente en 1942".

Pero la URSS se mantuvo unida durante 1941-1942, aunque atravesara una terrible prueba. La democracia, para los marxistas, significa ante todo un régimen participativo. Los países que daban a sus ciudadanos pocas o nulas posibilidades de participar en el gobierno, la clase dirigente burguesa y los socialdemócratas, se rindieron de inmediato a los nazis. El ejemplo de Francia, Bélgica y Dinamarca habla por sí solo.

Pero después de tres semanas en el frente oriental, los alemanes habían perdido a más soldados que todos los que tenían en el resto de la Europa continental. Tras la primera gran derrota ante las puertas de Moscú en el invierno de 1941, los nazis intensificaron su reclutamiento de los elementos anticomunistas de la sociedad para encargarse de la administración en las zonas ocupadas y para fortalecer la defensa alemana --sobre todo contra los partisanos. Para este propósito, incluso utilizaron a grupos anticomunistas ordinarios, por ejemplo de exiliados rusos “blancosen Francia.

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Durante la guerra, los nazis movilizaron aproximadamente a un millón de rusos, ucranianos y cosacos, que estuvieron en la primera línea de combate.

Estos desertores estuvieron implicados en cada operación alemana, desde el transporte de armamento a las masacres de la población civil. A menudo hacían el trabajo sucio que los alemanes no querían hacer.

Los alemanes capturaron a millones de prisioneros de guerra, que sólo tenían dos opciones --servir a los nazis o morir.

La gran mayoría de prisioneros de guerra rusos no cedieron ante la extorsión alemana, y dos millones de ellos escogieron la muerte antes que ayudar a los nazis. Pero miles de rusos capitularon y fueron reclutados como portadores, cocineros, guardias de campos de concentración e informadores en campos de prisioneros, y más adelante muchos de ellos formaron parte del frente armado alemán. Los culpables de estos hechos fueron condenados después de la guerra por ayudar a los nazis. Entre ellos estaba Leonid Khrustchev, hijo de Nikita Khrustchev, que fue condenado a muerte por haber organizado campos de concentración alemanes (!). Stalin se negó a interceder en favor del hijo de Khrustchev, ya que no tenía ni la voluntad ni la autoridad para conceder a alguien cualquier privilegio especial.

Asimismo, debemos señalar el destino del hijo de Stalin, Yakov, capturado por el enemigo. Los alemanes querían intercambiarlo por el general Von Paulus, que era su comandante en Stalingrado. Pero Stalin creyó que todos los soldados del Ejército Rojo eran hijos suyos, y que no podía escoger a uno antes que a los demás. Yakov murió en un campo de concentración alemán. Lo que la propaganda occidental denomina la "guerra fría" comenzó en 1947-1948, pero ya en 1944 las autoridades soviéticas vieron que los americanos y británicos habían comenzado a reclutar a anticomunistas y desertores entre los prisioneros de guerra rusos que se habían pasado al bando occidental. El objetivo de estas tropas paramilitares no era otro que atacar a la Unión Soviética.

El reclutamiento occidental de prisioneros rusos se convirtió en una cuestión muy relevante sólo un año después de que la guerra terminara. Para la URSS, se trataba de una clara violación del tratado de paz que había firmado sólo unos pocos meses antes. Todo esto comenzó a ocurrir al menos tres años antes de lo que los libros de historia de nuestro tiempo denominan la "guerra fría". Incluso a los prisioneros que son el tema central de The Road of Blood [El Camino de Sangre] se les propuso servir en el bando occidental.

Podemos ver con claridad que la desconfianza hacia los prisioneros de guerra del bando occidental estaba justificada, aunque también fueran condenados de forma injusta hombres inocentes. Además, la televisión burguesa rinde un falso homenaje a estos prisioneros sólo para utilizarlos como arma en lo que es obviamente una virulenta campaña anti-comunista,

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mientras que por lo general los propios prisioneros son totalmente ignorados. Sin mencionar que este documental guarda silencio sobre su resistencia heroica frente a los nazis, incluso durante el período más duro de su reclusión. ¿Realmente era posible que ningún prisionero en Noruega capitulase y aceptase trabajar para los alemanes, mientras que toda la Europa continental lo hacía? No se plantean tales preguntas en este programa, pero son preguntas que cualquier espectador crítico comienza a hacerse. Los rusos temían la nueva guerra y el patriotismo del pueblo fue su piedra de toque.

¡Otro modo de decir lo anterior sería señalar que cualquier preso que se viera ante la disyuntiva "únete a nosotros y colabora, o de lo contrario muere" tendría que ser sospechoso de connivencia con el enemigo si apareciera vivo después de la guerra! ¿"O se une y colabora, o de lo contrario muere?" Pues bien, si él no está muerto, debe de haberse unido al enemigo o colaborado con él: la simple lógica demanda esta conclusión. Se necesita la misma lógica para explicar por qué el Gobierno americano encerró a los ciudadanos japoneses americanos (incluyendo a los que tenían hijos luchando contra Hitler en el Ejército de los EEUU) en campos de concentración. Sin embargo, hay que admitir que esta límpida lógica falla al considerar por qué el gobierno americano no hizo lo mismo especialmente con los americanos alemanes y, quizás en menor grado, con los ítalo - americanos. (Alemania y Japón eran verdaderas amenazas, Italia no). Durante la guerra trataron a sus aliados, los rusos (Soviets), como si fueran enemigos, no respetando el sistema social que habían construido y del que procedían.

Es importante conocer las tentativas occidentales de sabotear el reclutamiento del Ejército Rojo, pues ello arroja una nueva luz sobre este período histórico. Este programa no es tanto un documental sobre acontecimientos auténticos, cuanto un ejemplo de cómo la propaganda puede sacar los fenómenos de su contexto histórico y utilizar fragmentos de los hechos para ajustarlos dentro de un paradigma que ya está sólidamente construido. Y con seguridad todavía tendremos que esperar más en el futuro.

[Fuente: Cristopher Simpson, America's Recruitment Of Nazis And The Effects Of The Cold War, El Reclutamiento Americano de Nazis y los Efectos de la Guerra Fría].

Of The Cold War , El Reclutamiento Americano de Nazis y los Efectos de la Guerra