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105 LOS NUEVOS HABLANTES DE LENGUAS MINORITARIAS:

UNA COMPARACIÓN ENTRE IRLANDA Y GALICIA

1. Introducción

Bernadette O’Rourke Heriot-Watt University, Edinburgh Fernando Ramallo Universidade de Vigo

En contextos sociolingüísticos regresivos, el objetivo básico de las iniciativas de política y planificación lingüística consiste en aumentar el horizonte de expectativas de las lenguas socialmente minoritarias, a través de propuestas encaminadas a aumentar su conocimiento y dominio en contextos cada vez más diversos. El éxito de tales políticas depende de diversos factores. Entre ellos destacan dos estrategias: la potenciación del mantenimiento de la lengua entre los hablantes ya existentes (los llamados hablantes nativos o tradicionales) y el fomento del uso activo entre personas que, dentro de la comunidad, han tenido otra lengua como lengua materna, por lo general la lengua socialmente mayoritaria. Sin embargo, la tarea de los agentes de la política y planificación lingüística es problemática debido a las diferencias sociolingüísticas, socioeconómicas, geográficas e ideológicas entre los “hablantes nativos” y los “neohablantes” de la lengua. Estas diferencias provocan que en muchas ocasiones estos dos tipos de hablantes se consideren social y lingüísticamente conflictivos, formando parte, con frecuencia, de comunidades de práctica opuestas (O’Rourke & Ramallo, 2011). El propósito de este artículo es examinar las tensiones que surgen entre hablantes nativos y no nativos en dos contextos de minorización lingüística: Irlanda y Galicia. Se comparan y contrastan, además, los factores históricos, sociopolíticos y socioeconómicos que han dado forma a la aparición de esa categoría de hablantes.

Hablante nativo-hablante no nativo

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La noción de “hablante nativo” ha sido abordada desde diversas perspectivas lingüísticas. Las definiciones típicas del concepto han partido de la asunción teórica de que el dominio, probablemente innato, que los hablantes nativos tienen de un idioma es una consecuencia de haber crecido hablándolo en la familia, de haberlo tenido como lengua materna y de pertenecer a una comunidad de hablantes con un fuerte vínculo histórico con él. Sin embargo, se ha demostrado que clasificar a los hablantes de una lengua a partir de la dicotomía nativo-no nativo es problemático (véase, por ejemplo Davies 2004; Kachru 1990; Phillipson 1992; Rampton 1990; Singh 2006). De hecho, sólo desde una concepción abstracta del lenguaje se puede justificar sin ambigüedad qué es un hablante de una determinada lengua (Bloomfield 1933; Chomsky 1957). Así, desde una perspectiva sociolingüística el concepto es más difícil de definir y no siempre se puede establecer una relación inequívoca entre lengua materna, conocimiento de un idioma y hablante nativo. No olvidemos que el propio estatus teórico-analítico de la noción “lengua materna” es muy discutido (Skutnabb-Kangas y Phillipson, 1989; Davies 2004) y no siempre es posible determinar, particularmente en contextos multilingües, cuál es la lengua materna de una persona, salvo que estemos usando el concepto en un sentido literal estricto (“la lengua principal de la madre”). Ambos, “hablante nativo” y “lengua materna”, son, pues, conceptos que refuerzan una imagen estática de la realidad sociolingüística y que tienen una menor aplicación en una concepción heteroglósica de la sociedad, según la cual el repertorio lingüístico está conformado por una multiplicidad de lenguas, códigos, registros, estilos, etc. A pesar de las ambigüedades, el término “hablante nativo” se utiliza con frecuencia como un arquetipo restrictivo para justificar jerarquías de hablantes. Adjetivos como "auténtico", "puro" e "innato" a menudo se asocian con los rasgos de los “hablantes nativos”, mientras que el hablante no nativo de una determinada lengua tiende a ser descrito como “artificial”, “contaminado” y “adquirido”. Con frecuencia, los hablantes nativos asumen el papel de lo que puede ser descrito, siguiendo a Bourdieu (1982), como el hablante legítimo.

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La definición clásica del “hablante nativo” como un usuario de la forma "pura", "auténtica" o "legítima" del lenguaje ha recibido considerable atención en el ámbito de la adquisición de segundas lenguas, en particular en lo que atañe a la enseñanza y al aprendizaje de inglés como segundo idioma (véase, entre otros Crystal 2003; Graddol 2006; Holborow 1999; Jenkins 2007; Kachru 1990; Phillipson, 1992). En cambio, mucha menos atención se le ha dado a la exploración de esta dicotomía en la investigación de las lenguas minoritarias. En este trabajo examinamos la dicotomía nativo-no nativo con referencia a dos casos de lengua minoritaria: el gallego y el irlandés.

2. Metodología

La metodología utilizada en los dos contextos ha sido la misma: grupos de discusión con estudiantes universitarios, procedentes de la Universidad Nacional de Irlanda, en Galway y de la Universidade de Vigo. En el caso irlandés, estamos ante un centro situado al oeste, cerca de una zona Gaeltacht, esto es, de habla irlandesa. Los datos de Galicia proceden de una de las ciudades más castellanizadas y en la que mucho del gallego que se escucha es gallego urbano de neohablantes. Hemos realizado tres grupos en cada una de la universidades. En el caso de Galicia, dos de estos grupos estaban formados por neohablantes y el tercero por hablantes tradicionales. El grupo de discusión es un dispositivo metodológico muy utilizado en la investigación social y cada vez más habitual en sociolingüística. El interés de esta técnica de producción de datos, frente a otras también de carácter conversacional, estriba en lo que Callejo (2002) ha denominado “la apertura incoherente”. Para este autor, el discurso cotidiano, al igual que cualquier otra práctica social, se construye en una tensión entre coherencia e incoherencia. Hacemos esfuerzos por ser coherentes pero no siempre lo conseguimos. Por ello, el grupo de discusión se diseña con la finalidad de recoger no sólo la dimensión coherente del discurso sino sobre todo la incoherente, y esto creando un escenario de interacción informal que replique los escenarios reales en los que tienen lugar los conflictos sociales. Por ello, es un técnica recomendable para el análisis de ideologías lingüísticas.

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El número de participantes en cada grupo varía entre 5 y 7. Para evitar preinterpretaciones y con el fin de producir discursos ideológicos legitimados en el sector social de referencia, se procuró que los miembros de cada grupo no se conociesen previamente. Sabemos que en este tipo de situaciones indefinidas y ambiguas, las personas solemos responder dentro de parámetros de legitimación (Callejo 2002). La duración media ha sido de 90 minutos. Todas las sesiones fueron grabadas y posteriormente transcritas.

3. La aparición histórica del neohablante

Dentro del sistema lingüístico gallego, los neohablantes han comenzado a ser objeto de interés a partir del proceso de estandarización reciente de la lengua. Antes de 1975, esta categoría de hablantes era prácticamente inexistente. Hasta ese momento, el idioma gallego era una lengua eminentemente rural. El poco gallego que se escuchaba en las urbes era el de la población desplazada masivamente del campo a la ciudad durante todo el siglo XX y de manera más acusada a partir de los años 50. A este respecto, debemos tener en cuenta que el propio proceso de urbanización de Galicia es muy tardío. Así, a finales del siglo XIX, el 90% de los gallegos vive todavía en el medio rural. El cambio de una economía eminentemente primaria a una de servicios se produce durante el siglo XX, con un incremento de población de más de 700.000 personas que, sin embargo, no es suficiente para mejorar el peso demográfico de Galicia con respeto al conjunto de España. Este aumento demográfico ha repercutido sobre todo en los espacios urbanos, pasando la distribución rural-urbano en el siglo XX de un 90-10 a un 60-40 (Rei Doval 2007; IGE 2009). 800 Dado que el proceso reciente de estandarización coincide con la incorporación obligatoria del gallego al sistema educativo y con la aparición de los medios de comunicación en gallego (CRTVG), a partir de la década de lo 80 del pasado siglo, aparece una nueva categoría de usuarios de la lengua que aprende el gallego en contextos urbanos y con poco o ningún vínculo afectivo con este idioma. Son los denominados hablantes de gallego estándar, de gallego urbano o neohablantes.

800 Entendemos por población urbana la que vive en municipios de más de 30.000 habitantes.

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A esa altura, todavía no hay hablantes nativos de gallego urbano pero esta situación cambia cuando algunos de estos jóvenes que aprenden el gallego en la escuela deciden, por razones diversas, hacerse usuarios frecuentes o exclusivos del gallego llegando a ser la lengua de transmisión entre sus descendientes. Este fenómeno novedoso ha propiciado que podamos ya hablar de personas en Galicia que ha aprendido a hablar en un gallego básicamente estándar aunque con rasgos dialectales propios de la urbe en la que habitan. En la actualidad, un 42% de las personas que aprendieron a hablar gallego en la escuela y tienen descendientes habla sólo gallego con ellos y otro 9% habla preferentemente gallego. Con respecto al conjunto de la población este grupo de personas que han cambiado de lengua en la transmisión intergeneracional a favor del gallego supone un 9%. 801 En todo caso, la polarización urbano-rural sigue siendo muy clara con respecto a la lengua. En las ciudades es muy difícil una socialización en lengua gallega. Las situación de la lengua en las ciudades es muy preocupante no sólo por su escasa presencia sino también por las actitudes que expresa parte de la población urbana con respecto al gallego. El debate sobre la lengua se ha instrumentalizado políticamente desde los escenarios de mayor movilidad social y en la actualidad cualquier intento de recuperación de usos urbanos se encuentra bloqueado por la situación de conflicto entre grupos sociales con intereses lingüísticos divergentes (Ramallo 2011). El caso de Irlanda es distinto. Allí el hablante nativo de irlandés, cainteoir dúchais, se asocia con un número de comunidades pequeñas, diseminadas y geográficamente aisladas (O’Rourke 2011). Estas áreas, denomindas Gaeltacht, están también entre las zonas económicamente más desfavorecidas del país, y han sufrido mayores niveles de pobreza y emigración. A finales del siglo XIX, el inglés fue ampliamente reconocido como idioma de prestigio y de movilidad social. En consecuencia, con la excepción de estas zonas periféricas, la mayoría de la población en Irlanda se había convertido en hablantes monolingües de inglés. Según el censo de 1851, menos del 5 por ciento de la población se consideraba hablantes monolingües del irlandés.

801 Los datos proceden de una encuesta realizada en 2008 a una muestra de la población de Galicia. El número de entrevistados es de 27.542 (IGE 2009).

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En paralelo al proceso de sustitución lingüística, en la segunda mitad del siglo XIX surgió un movimiento de renacimiento cultural, lingüístico y político cuya intención era aumentar el valor de la lengua. Tovey, Hannan & Abramson (1988: 19-20) señalan, por ejemplo, que los residuos culturales y lingüísticos que sobrevivían en las partes de habla irlandesa del país se convirtieron en la fuente de una nueva sociedad irlandesa. Así, los hablantes nativos de irlandés y las comunidades de habla a las que pertenecían formaban parte de un imaginario romántico, usado al final del siglo XIX en la construcción de una identidad nacional distintiva. Muchos ingredientes de este imaginario se convirtieron en un elemento relevante de la política lingüística y de las iniciativas de planificación que se llevaron a cabo en la década de 1920 en Irlanda. Para el gobierno irlandés que surge con la independencia (1922), el mantenimiento de la lengua irlandesa en las áreas tradicionales fue una prioridad clave. Se asumió la importancia de estas comunidades como un depósito del idioma oral, muy asentado en la tradición y expresivamente rico. Junto a la política de mantenimiento de la lengua en esas zonas, el gobierno irlandés adoptó una segunda faceta de la política lingüística que se dirigió hacia la recuperación de la lengua en las zonas donde había dejado de hablarse. Una de las principales agencias empleados en la restauración de la lengua fue el sistema educativo. El objetivo político consistió en volver a enseñar la lengua a una población que se había convertido en predominantemente de habla inglés (Ó Laoire 2008). Los esfuerzos por mantener la Gaeltacht no han tenido un éxito completo y el número de hablantes irlandeses en estas áreas ha seguido disminuyendo, en buena medida como consecuencia de la disminución de la transmisión intergeneracional de la lengua en la familia y de la clara ruptura con el vínculo histórico que unía idioma y comunidad; de hecho, un número creciente de hablantes nativos de irlandés ha sustituido esta lengua por el inglés. La disminución del uso de la lengua en la comunidad coincide con un declive continuo de hablantes como primera lengua y con un creciente número de hablantes como L2 que adquieren la competencia lingüística en irlandés a través del sistema educativo. Todos los indicadores de los últimos 90 años, han sugerido un patrón implacable de declive de la lengua materna. La investigación sociolingüística más reciente llevada a cabo en la Gaeltacht (Ó Giollagáin, Mac

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Donnacha et al. 2007) confirma esto y dibuja un cuadro claro de disminución en el uso del irlandés como lengua de la comunidad. Sin embargo, la recuperación del irlandés fuera de la Gaeltacht ha tenido, en muchos sentidos, más éxito que la política de mantenimiento de la lengua. La población que dice tener habilidad en la lengua ha aumentado con cada censo 802 . Así, ha habido un aumento gradual en el número de hablantes de irlandés como segunda lengua. La gran mayoría de ellos son considerados como no-nativos porque su dominio de la lengua no es resultado de haber crecido con el idioma en el hogar o la comunidad, sino más bien de haberlo adquirido en la escuela como una materia académica o en un pequeño número de casos, de haber asistido a escuela con programas de inmersión.

4. Discusión

El perfil del neohablante Todos los participantes en los grupos de Galicia son hablantes habituales de gallego. Ninguno tuvo esta lengua como lengua familiar y su primer contacto con la misma se produjo con la entrada en el sistema educativo y en algunos casos con la llegada a la universidad. Entre los hablantes tradicionales, por el contrario, todos consideran el gallego como su primera lengua y ésta es además la lengua de socialización familiar entre las distintas generaciones anteriores al informante. Casi todos han estudiado en un modelo lingüístico educativo bilingüe, con al menos un 33% de las asignaturas en gallego. Pese a lo dicho anteriormente con respeto al escaso uso del gallego en las ciudades, debemos señalar que es en los espacios urbanos donde se observa una mayor reivindicación del idioma. Desde la recuperación democrática, el número de usuarios conscientes ha ido en aumento. Constituyen una tipología de hablantes que no podemos considerar hablantes nativos sino neohablantes, fundamentalmente como resultado de un contacto con el gallego a través del sistema educativo. Además de ser muy activos en el uso de un modelo de lengua, con frecuencia prestigiado, actúan como dinamizadores

802 De acuerdo con los resultados del censo 2006, hay 1.656.790 de hablantes de irlandés en la República de Irlanda y sólo 64.265 de ellos viven en una de las áreas designadas oficialmente Gaeltacht.

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lingüísticos espontáneos. En general ocupan un papel activo en las nuevas relaciones sociales y ejercen un nuevo liderazgo en la defensa de la lengua gallega. Su perfil sociodemográfico (en general, nivel cultural medioalto) los diferencia notablemente de los hablantes tradicionales. Su visibilidad social ha sido muy relevante en el cambio de atributos estigmatizadores relativos a la lengua gallega aunque también ha sido el germen de nuevos discursos contrarios a la normalización del idioma gallego por parte de grupos urbanos marginales, pero muy mediáticos, que ven en este resurgir del gallego urbano una amenaza para la supremacía del español. Dado que toda la población menor de 40 años ha estudiado en un sistema de educación bilingüe, con matices diversos a lo largo de estas tres últimas décadas, el nivel de conocimiento de gallego es elevado, tanto en las destrezas orales como en las escritas. En este grupo poblacional, el dominio del gallego supera el 80% en cualquiera de sus destrezas (Ramallo 2010). Esto convierte a buena parte de la juventud gallega en potenciales neohablantes. De hecho, en el caso gallego, dada la proximidad estructural de las lenguas en contacto, es evidente que el cambio lingüístico requiere un menor esfuerzo formal y funcional que en el caso irlandés. Aunque el sistema lingüístico educativo se ha diseñado para ampliar las competencias lingüísticas tanto del español como, sobre todo, del gallego, para un castellano hablante no es imprescindible el paso por el sistema educativo para poder intervenir en interacciones lingüísticas en las que la lengua gallega tenga presencia. Es decir, la lengua también se incorpora por la actividad de otras agencias, como la comunidad, la televisión gallega, etc. Podríamos decir que el gallego se aprende también por impregnación social y por eso prácticamente toda la población de Galicia es funcionalmente bilingüe, aunque se trate de un bilingüismo exclusivamente receptivo. De todos modos, conviene tener en cuenta que aunque el dominio de la lengua es una condición básica para convertirse en hablante activo, no es suficiente. En realidad, la decisión de convertirse en neohablante responde más a una toma de conciencia cultural y/o socio-política que a una cuestión meramente lingüística. Objetivamente, el perfil del neohablante gallego es el de una persona joven, muy conciencia con la situación social de la lengua gallega y que opta por utilizar de manera habitual el gallego como una medida de reivindicación social, política o cultural. Es

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sobre todo, como ya señalamos, una forma de identificación que connota a sus protagonistas dentro del grupo de hablantes de español pero también dentro del grupo de hablantes tradicionales o nativos de gallego. La mayoría vive en espacios urbanos. En las ciudades más castellanizadas, como Vigo, en donde se ha hecho el trabajo de campo, prácticamente el único gallego que se escucha en el centro es el de los neohablantes, quedando residuos de gallego tradicional en las zonas más periféricas. En el caso del irlandés, hay que tener en cuenta que la distancia estructural entre las lenguas, hace más difícil convertirse en hablante exclusivo e mayoritario en irlandés. En todo caso, el vínculo entre la educación y el mercado laboral y la fuerte influencia de la política lingüística en estas áreas han contribuido a los cambios en el perfil socio- demográfico de los hablantes irlandeses. Ó Riagáin (1997) sugiere que a fin de revertir el proceso de cambio del inglés al irlandés, los distintos gobiernos utilizaron su autoridad para cambiar la estructura del mercado lingüístico predominante en Irlanda con el fin de aumentar el valor simbólico, cultural y económico vinculados a la competencia para hablar irlandés. Como resultado de esta política, sucesivas encuestas sociolingüísticas desde 1975 han mostrado que aquellos con más alto nivel de habilidad en irlandés y con más apoyo positivo hacia el idioma se encuentran entre la clase media, educada y urbana. Este perfil se traslada al uso de la lengua. Aunque sólo un pequeño porcentaje (alrededor del 5%) de la población dice usar frecuentemente el irlandés, el neohablante de irlandés tiende a ser urbano, de clase media y con estudios superiores.

Tensiones entre hablantes tradicionales y neohablantes En Galicia, hemos detectado dos representaciones sociales básicas sobre las variedades usadas por los neohablantes. Ambas son contradictorias y tienen como principal agente discursivo a los hablantes tradicionales. En la primera, el neohablante gallego aparece como una persona que se expresa en un gallego más cuidado, más puro, más correcto, más auténtico y más ejemplar. Sin embargo, esto no es más que un prejuicio elaborado fundamentalmente por parte de hablantes tradicionales de la lengua, tal como se ve en los ejemplos 1, 2 y 3.

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1.

[Grupo 1 NEO]

ou

S:

cando se che achega un vello e diche: “o galego que falades vós é o

bo galego”.

2. [Grupo 1 NEO]

A: Eu cando iba a grabar a miña avoa, nun traballo en segundo de sociolingüística creo que era, iba coa grabadora e xa me miraba e dicíame, “non me grabes neniña non me grabes que non sei falar galego”, e claro, dices ti, como dices iso?, se falas ti mellor galego… Pero claro, miran o telexornal e dicen: “gua!, que galego, isto son… o que eu falo non o é, non”.

3. [Grupo 2 NEO]

M: Os falantes tradicionais cos que me relaciono teñen moita percepción de que eu son a que falo ben, inda que fale fatal, porque eu estudiei i falo galego i entón eles falan mal i eu falo ben, i eso é…, para min é sorprendente, e insisten muito neso non sei si para que tu volvas a decirlle que non que eles son os que falan ben e que ti tes moito que aprender polo camiño

De hecho, para los propios neohablantes, ésta no es una cualidad ni habitual ni mucho menos inherente, lo que no significa que no haya neohablantes muy cuidadosos con el idioma (ejemplos 4 y 5):

4. [Grupo 1 NEO]

A: Pero os meus avós non usan esas variantes ás que el se refería. Os meus avos non as usan por iso…, sairon ahora novas. Entón, para min como teño de referente o seu galego penso que o galego, o millor galego, por dicilo así, é o deles

5. [Grupo 1 NEO]

M: A miña variedade é defectuosa. Eu entendo que a persona que o falou sempre, que tal, que a miña variedade non é nin diatópica nin diafásica, que a miña… eu falo o galego que podo. Cada dia intento falar mellor, e ahora pois si intento máis o menos meter variedades da miña zona o intentar melloralo, facelo…, pero para min o meu galego e inautántico. F: Pero, con que o comparas? É dicir, con que fas a comparación para dicir que non é válido?

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M: Co falante de galego vernáculo, o sea a xente que ten a súa variedade propia, que aprendeu vernácula, e a miña… F: Pero a túa tamén é propia M: Non, a miña aprendina na escola D: Claro, o noso é un galego de escola S: Un galego de libro, un galego pobre

En todo caso, se trata de una minusvaloración de la lengua propia y una mitificación del gallego urbano. La consecuencia de esta mitificación es que en interacciones entre gallegohablantes tradicionales y neohablantes, es muy frecuente que el hablante tradicional, sobre todo si es una persona mayor y sin estudios, opte por cambiar de lengua y hablar en español.

Sin embargo, entre los hablantes de gallego tradicional universitarios, la apreciación es más matizada. Se expresa explícitamente que el gallego de los neohablantes es de baja calidad, con muchos problemas formales. Se respecta el uso funcional pero se pone en entredicho la calidad lingüística; es decir se deslegitima que todo valga en defensa de una norma a veces poco cuidada.

6. [Grupo 1, NEO]

S: Están continuamente corrixindo. Estan máis atentos a ti que a outro calquera. Estan máis atentos a que ti digas “xoves” en vez de “jueves” que a que un galego falante de sempre diga “jueves” en vez de “xoves”. Están co ollo aí posto. Sempre, como en gran hermano.

7. [Grupo 3, FT]

X: Eu identificaría a un neofalante como aquil que lle note perfectamente que aínda ten o lastre do castelán por detrás, que non utiliza ben no idioma determinadas estruturas, non son naturais, sen entrar xa en castelanismos nin nada. 8. [Grupo 3, FT] P: En Vigo, fálase ben galego? X: Non P: Por que?

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X: Porque imos ao de antes, non? O neofalante tal. Falarase ben galego o de toda a vida. O das aldeas é onde millor nivel haberá. Porque lle falta o referente o que falabamos, fáltalles un referente real co que se identificaren e co que se sentiren máis seguros falando galego. En xeral o que noto é pouca seguridade ao falalo.

En este grupo, a diferencia de los hablantes tradicionales sin estudios, hay discusión sobre la adscripción lingüística. Se respeta la opción lingüística de los neohablantes pero, al mismo tiempo, se ejerce una cierta apropiación lingüística implícita (ejemplos, 9 y 10):

9. [Grupo 3, FT]

X: Considero que o galego é máis dos galegos que falan de sempre. Sobre todo naqueles lugares onde non se perdeu, onde o uso está moito máis normalizado e tal.

10. [Grupo 3, FT] I: O galego non vai deixar de ser galego para os neofalantes. Non vai deixar de ser deles, porque poden optar a que o galego sexa deles tamén. Pero tamén penso que pode ser máis noso, dos que levamos toda a vida falándoo.

El perfil cambiante de los hablantes de irlandés ha mejorado considerablemente su visibilidad social y en gran medida contribuyó a la eliminación del estigma de la lengua. Aunque hay más hablantes de L2 que de L1, el papel de los neohablantes en el proceso de revitalización es a menudo ambigua. Los temas identificados en los grupos de discusión coinciden en parte con lo expuesto para el caso de Galicia y en parte son diferentes. La lengua aprendida por parte del neohablante de la lengua minoritaria exige un esfuerzo que no siempre es suficientemente valorado por parte de los hablantes tradicionales. Clasificaciones despectivas como “hablas gallego/irlandés urbano”, “gallego/ irlandés de libro”, “gallego/ irlandés de la televisión” etc. contribuyen a la fractura social entre hablantes de una misma lengua. Como Dorian (1994: 485) sugiere, la norma irlandesa tiende a ser vista como artificial y el irlandés de los hablantes de Gaelige B'L Ath (Irlandés de Dublín), a menudo se califica como artificial y antinatural

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(Hindley, 1990: 60). El hecho de que los neohablantes tengan un conocimiento “escolar”, conduce a que los hablantes nativos a veces usen la etiqueta “irlandés de libro", por su vocabulario, fraseología y neologismos. Estas percepciones son, de alguna manera, indicativas de lo que Kabel (2000) refiere como la, a veces, difícil relación entre el hablante nativo y los no nativos. En los grupos de discusión, los hablantes no nativos del irlandés hablaron sobre sus fracasados intentos de penetrar en los círculos de hablantes nativos y en el sentido de exclusión de estos grupos (O’Rourke, 2011) Los intentos de hablar irlandés con hablantes nativos tienden a provocar un cambio al inglés por parte de los nativos. Estos cambios eran vistos negativamente por parte de los no nativos que describe este comportamiento lingüístico como una "humillación" y como “malos modales”. Curiosamente, sin embargo, los hablantes nativos no parecía darse cuenta de la tensión que su conducta lingüística estaba causando. Los nativos consideran su conducta como una adaptación y creen que es necesaria dada la baja competencia en la lengua de los no nativos y la timidez percibida entre ellos a la hora de hablar irlandés. Hay, pues, un desajuste muy claro entre la percepción de la conducta lingüística y las necesidades de cada grupo por parte del otro. (ejemplos 11, 12 y 13):

11. [Grupo 4, NH]

M: There is an image that native speakers project, that they have better Irish than you and they speak English back to you. They know that you learned Irish. That happens to me anyway.

12. [Grupo 4, NH]

P: … native speakers have natural idioms

13. [Grupo 4, NH]

L: I know people who are under pressure to speak good Irish in front of people

from the Gaeltacht

the Gaeltacht. They are fluent and I’m not and that makes me feel uncomfortable.

Sometimes I feel that way when I am speaking with people from

La sensación que tienen los neohablantes de que los hablantes nativos no desean interaccionar con ellos es visible en los ejemplos que mostramos a continuación, en los

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que el hablante tradicional de irlandés racionaliza su rechazo al neohablante. Con frecuencia se trata de una “estrategia de condescendencia” (Bourdieu 1982), en la que no hay un proceso de acomodación sino más bien una forma de control de acceso a la cultura y a la lengua irlandesa. 803

14. [Grupo 5, NT-I]

J: I speak Irish with my school friends from home. With people at university I speak English because they would not have Irish, people who are not from Conamara 804 I mean

15. [Grupo 5, NT-I]

J: I work with Gaeilgeoirí 805 in the summer colleges. I speak Irish to them because they are learning and you have to speak in Irish with them. It’s the rule that you speak Irish with them…Even though they were weak at speaking Irish, I spoke in Irish to them because it was my job.

Todo esto puede explicar por qué en el caso de Irlanda, el purismo y la autenticidad son a menudo un valor superior a la modernidad (Garland 2008: 111). Así, como Cotter (2001: 303) señala, mientras que el irlandés estándar se utiliza y se legitima por las instituciones de la sociedad irlandesa, los referentes de prestigio para la sociedad siguen siendo los hablantes del Gaeltacht. Sin embargo, en los ámbitos formales de uso, el estándar parece ser reconocido como la variedad de prestigio. Ó hIfearnáin (2008), por ejemplo, observa que después de haber sido adoptado por el sistema educativo y por todas las agencias estatales, el estándar adquirió su propia dinámica para convertirse en la única forma aceptable en la mayoría de ámbitos de uso escrito del irlandés.

803 Bourdieu se refiere a los hablantes de variedades lingüísticas prestigiadas. Con todo, en el caso del irlandés esta estrategia es propia de la elite de hablantes tradicionales cultos que prefieren hablar inglés con personas que no son hablantes nativos.

804 Conamara es una de las zonas Gaeltacht, situada en el oeste de Irlanda.

805 La palabra Gaeilgeoirí significa “hablantes del irlandés” pero se suele usar únicamente para referirse a los neohablantes de esta lengua y nunca para hablantes tradicionales

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Diferencias ideológicas A partir de una calculada simplificación, el neohablante del gallego es reivindicado por cierta parte del nacionalismo gallego. Se asume que el neohablante es una persona muy comprometida políticamente, que ha sido capaz de renunciar a su lengua inicial, el español, que tiene un nivel cultural medio alto y que se sitúa en la órbita del nacionalismo. Esta construcción arquetípica se explica mejor si tenemos en cuenta que el hablante tradicional de gallego procede del rural, tiene escasa formación, está económicamente más empobrecido y, además, es votante tradicional de la derecha. Al igual que el gallego, en términos ideológicos, los hablantes no nativos de irlandés son muy diferentes a los hablantes nativos. Hindley (1990), por ejemplo, habla de los entusiastas de la lengua irlandesa, a quienes describió como de clase media urbana y con cierta aversión hacia la Gaeltacht por su insistencia en que la preservación del irlandés es más importante que cualquier otra consideración, incluso que la consecución de la prosperidad o la participación en los beneficios de las comunicaciones modernas. El estatuto del irlandés como lengua oficial del Estado irlandés, un estado al que tanto los nativos como los no nativos pertenecen, se utiliza para justificar la pretensión de los no-nativos a una cierta apropiación de la lengua irlandesa. La importante función asignada por la población al idioma como un símbolo de la identidad étnica o de grupo es alta tanto en unos como en los otros. De acuerdo con las encuestas estatales, entre la mitad y dos tercios de la población da un valor etnocultural fuerte a la lengua (Ó Riagáin 1997, 2007). Por lo tanto, incluso entre la población con escaso dominio de irlandés, se solicita un cierto reconocimiento de pertenencia idiomática.

5. Final

En muchas situaciones sociolingüísticas regresivas, el rol adquirido por los neohablantes permite pensar en un nuevo modelo de recuperación de la lengua. Las políticas lingüísticas destinadas a incrementar la competencia comunicativa en la variedad estándar de lenguas minoritarias a través de agencias como el sistema educativo o la comunidad, junto con la mejora de las actitudes lingüísticas hacia la lengua, están favoreciendo el incremento constante de nuevos hablantes. Estos nuevos

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hablantes se distancian de los hablantes tradicionales formal y funcionalmente, en la medida en que suelen ser usuarios urbanos, jóvenes, con mayor nivel de estudios, hablantes de variedades prestigiadas y que utilizan la lengua socialmente minoritaria en todos o en buena parte de los dominios de interacción.

BIBLIOGRAFÍA CITADA

BLOOMFIELD, Leonard, 1933. Language. New York: Henry Holt. BOURDIEU, Pierre, 1982. Ce que parler veut dire: L'économie des échanges linguistiques. Paris:

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