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LOM

PALABRA

DE

LA

LENGUA

YÁMANA

QUE

SIGNIFICA

SOL

Baier, Carlos 1971 - Easter Island [texto impreso] / Carlos Baier . -- 1ª ed. – Santiago: LOM Ediciones, 2009. 114 p.: 16x21 cm.- (Colección Entre Mares Poesía)

ISBN: 978-956-00-0068-2

1. Poesías Chilenas.

I. Título.

II. Serie.

Dewey : Ch861.-- cdd 21 Cutter : B152e

Fuente: Agencia Catalográfica Chilena

© LOM Ediciones Primera edición, 2009 I.S.B.N.: 978-956-00-0068-2

Ilustraciones de interior e imagen de portada: Felipe Bennett Ballacey

Diseño de colección: Pezespina

Diseño, Composición y Diagramación:

Editorial LOM. Concha y Toro 23, Santiago Fono: (56-2) 688 52 73 Fax: (56-2) 696 63 88 web: www.lom.cl e-mail: lom@lom.cl

Impreso en los talleres de LOM Miguel de Atero 2888, Quinta Normal Fonos: 716 9684 - 716 9695 / Fax: 716 8304

Impreso en Santiago de Chile

COLECCION ENTRE MARES

C. E. Baier

Easter Island

COLECCION ENTRE MARES C. E. Baier Easter Island

Índice

Las Extensiones

10

Del paso del poeta por la pradera de angostura

13

En tanto cerca de la costa

15

De las visiones bajo el macizo andino de la sexta

16

De algunos lugares bajo las cordilleras sin nombre

17

Del cielo

18

El hielo

20

Hay luces en el cielo

21

La nieve en la cara como brasas

22

Cuando el viento se retira

23

Cuando cae la tarde

24

El avance

25

Las visiones

27

Aparece la locura

28

Las heridas del tormento

29

Nuevamente la locura

30

Ciudades de la locura

31

El inicio

33

El desafío

34

El hedor

35

La pestilencia

36

El reniego

37

El relámpago

38

La tregua

39

Y volví la vista

40

El amor

42

Los espasmos

43

El canto de los locos

44

Angustia de amor

45

El desamparo

46

Negril

51

Negril es el mar

53

Negril también es una plataforma

55

Negril es una cinema

57

Negril es una nave

59

Negril es una nave inmensa

60

Margarita Ville

62

Margarita Ville es un bar

64

La isla misteriosa

67

El ojo del tiempo

69

La isla misteriosa

70

I. El Mulde es un antiguo barco pescador

71

II. El Mulde es una nao inmensa

72

La fiebre que es la misma fiebre

75

Easter Island

77

Él, que bebe del oscuro vino, todo lo ve

78

Los cantos del desierto

97

El gran viaje, el inicio

104

El ojo del tiempo

112

…por toda tu luz Vicente Andreas, por tus oscuros ojos María Ignacia, toda mi poesía, todo este Gran Viaje de un hombre, que ahora es otro.

el gran viaje

he aquí las extensiones

los límites

Lo primero que vi fue la sal Luego las montañas y las rocas Luego fueron aviones Grandes aviones Lo que veo son aviones

Luego a mí mismo subiendo las montañas Luego un salar de lo que bota la roca Flores, flores no vi jamás De la sal a la sal, de la roca

A la roca

De soledad en soledad

Y ahí estuvo el hombre subiendo hacia los cerros

Dejando atrás las planicies Los valles, la pradera

Con los pasos seguros del que viene viendo Llegando mortal y más mortal a la roca

A

la sal

A

la piedra. Luego vino Negril.

Y

ahí estuvo el hombre.

12

Del paso del poeta por la pradera de angostura

Yo me abrí paso entre los cerros Para entrar en las ciudades Yo me abrí paso entre los cerros Para entrar en las ciudades Yo vi en ellos un relámpago Yo escuché en ellos un trueno Yo escuché los gritos de quien no aparece Bajo la espesura Yo vi entre ellos la que amo En el tiempo que mueve las estrellas En el tiempo que mueve las estrellas hacia el Norte Hacia el Norte y hacia donde desaparecemos Yo vi entre los cerros un relámpago Me abrí paso entre ellos para entrar en las Ciudades Como lobo en celo o serpiente con alas Por un sendero lleno de piedras ardientes Yo me abrí paso por un río Yo me abrí paso en su torrente entre cenizas Fui entrando en las enormes Ciudades Tocándome el pecho me abrí paso en las Ciudades Con la barbilla crecida Entonces salen hacia la luz estas Ciudades Y se levantan de su centro Del desierto se levantan con lagartos Águilas, arrieros, todo por sobre el murallón de roca Que es el macizo andino de la Sexta Cordillera de los Andes sin nombre La oscuridad de este pueblo que desaparece Sus escuelas, sus bares, la fábrica de café Que desaparecen junto al matadero Todo desaparece y se va con el viento

13

Que no canta en la llanura sino arrasa todo el viento Todo lo que lleva y lo levanta y lo desaparece Todo lo que lleva el viento y lo desaparece ahora En que se va acabando el tiempo Y escribe en polvo la Nueva Historia.

14

En tanto cerca de la costa

Salen del desierto mariposas rubias En medio del vuelo Entre el polvo estas mariposas rubias Que se pegan a la frente En todos los senderos que conducen al pueblo

Aparecen cuando todo se levanta y desaparece Estas mariposas que tienen odio Que hablan la codicia Estas mariposas que muerden las espaldas

Y

muerden los talones

Y

llevan el nombre de todos los nombres

Mariposas doradas que tienen el nombre sin nombre

Y no hablo de nada

Un día desperté mirando el fuego.

15

De las visiones bajo el macizo andino de la sexta

Mira, hay algo entre los cerros Que echa llama Truena la Roca Pero no arde Hay algo que no arde en el macizo andino Y que nos llama en lo oscuro Que subamos las aguas transparentes Dejemos nuestras camas Nos saquemos las camisas Mostremos las heridas Las llagas que nos hicimos de tanto fornicio Que la sed acaba amor La desesperación Nuestros espasmos que se irán con el viento

Hemos sido amantes tanto tiempo en lo oscuro Excomulgados con la noche Llenando nuestros cálices con la sal Que cae de nuestros hocicos partidos

Mira Hay algo que no arde en el macizo.

16

De algunos lugares bajo las cordilleras sin nombre

Hay mucha roca en estos lugares Roca sobre roca, soledad Sobre soledad De tanto que desata la tormenta y el polvo Mucho polvo

Mucha roca de estos lugares que tallan las espaldas Que manchan con hollín los viejos

Y gastados overoles del hombre

Para tirar la roca cuando a la orilla de los ríos Todo es confuso, todo es numerario

Y

el polvo. Todo es confuso.

Y

el polvo. Algo en el cielo levanta el polvo.

17

Del cielo

Y vendrán de las estrellas

Para volver a escribir los trazados

La perfecta escritura de Nazca

Los Vigías de San Agustín. O todo es un gran sueño,

Mi

Dios

En

los hipogeos oscuros

Círculos cohabitables. Pregunta; de dónde vienen

De dónde seguirán viniendo

Y a veces me pregunto Quién continuará este Enigma. Todo dicho Dicho todo. Vendrán de las estrellas, dicen.

18

El hielo

De pronto llegué más lejos sin darme cuenta

Y ahí estaba el hielo

América entera es un hielo Ahí estaba levantándose de su centro

De las profundidades oscuras del frío ahí estaba Como un continente que nadie conoce

Levantándose

Sobre los hombros de las profundidades arcanas Ahí estaba el hielo Ahí América entera como iceberg Como cordillera helada colgando del origen

Y en él, la que amo

El hielo emergiendo desde abajo del mundo Como un león blanco Una columna de sodio que habla Con un lenguaje de siglos o de inviernos Ahí está América polar sin nombre Como atlántidas. Y en ellas, la que amo. Ahí el hielo, el respiro de Dios. Asma de Dios. Dice algo, me llama desde el penacho del tiempo Me llama con su frío de fuego Que moja, humedece, pero quema las costillas Con cuchillos salados. He ahí el hielo. Ahora Pregunta; Quién lo sostiene; Quién lo sostendrá Quién lo seguirá sosteniendo para que no se hunda

Con una mano más poderosa que el fuego Sin que nadie lo sepa; Quién lo sostendrá

He ahí el refugio He ahí la música loca que baja hacia los Círculos Que baja a los hipogeos y recorre las tinieblas Retumba una vez más bajo el desierto de Atacama

Y en todo esto, la que amo.

20

Hay luces en el cielo

Clavado a un madero de coigüe

Este ventarrón se lo lleva todo

Y no se retira del macizo

Baja a este pueblo fantasma a la hora de la quema

A la hora de la quema baja

A estas largas praderas desérticas

A estas praderas donde el hombre enciende

Linternas en la bruma

En la bruma que viene del otro lado del río Que nadie sabe

Y que se lleva todo muy lejos de la provincia

De esta larga provincia condenada

Se lleva en sí a estos altos hombres Que vienen de nuestra propia vida

Vigías

Los vigías que aparecen cuando cae la tarde Se escuchan Los silbidos. Otra vez. Luz en el cielo. Círculos luminosos. Entonces, a la hora del té, nadie habita la casa Todos salen rápidos a recolectar algo que no sé En medio de la niebla Que importa, nada, el lugar es un pueblo fantasma Salvo por esas luces en el cielo.

21

La nieve en la cara como brasas

He ahí al poeta atento cuanto se va asomando Con el miedo

Con el miedo de ir en la nieve quemándose los pies Los ojos al cielo con ella Abajo del macizo andino de la Sexta Paso de Angostura Que se abre como un látigo. Y en él La que amo cubriéndose sus pies He ahí el espíritu Que se va elevando sí

Y no vuelve de nosotros mismos al otro día

Que se va elevando sí

Y no vuelve de nosotros mismos al otro día

Que se va elevando sí

y no vuelve de nosotros mismos al otro día

Que se va elevando sí

Y no vuelve de nosotros mismos al otro día

Son de las cosas fantasmas de esta región

Abandonada

De la región abandonada y del amor Que siento al ver el macizo andino El que asombra al joven poeta que está ahí De rodillas, digo Enamorado en la locura En el encanto, en la hermosura del tiempo

De un tiempo que se acaba

Y

que comienza a abandonar las Ciudades.

Y

no hablo de nada. Un día desperté

Mirando el fuego.

22

Cuando el viento se retira

Nadie sabe cuando el viento se retira en la palabra Nadie sabe cuando se retira el viento en la palabra Viene emergiendo con todo hacia arriba Viene desde las Ciudades hacia arriba Con techumbres Con las multitudes de aquí abajo viene con todo Dejando las ciudades de la locura que se queman Me dicen que todos gritan, atrás Las gentes éstas que se han quedado Cuidando sus bienes Visten como pobres, malditos, maldicientes Se han quedado cerrando los establos que se queman Me dicen, y por qué no paran de gritar Que dejen de gritar Y me voy quemando con ellos. Hay luces en el cielo Y todo esto lo veo como en la palma de mi mano. Ah! He ahí la Belleza. Ustedes dirán. Mientras me agarro la hermosura al mediodía.

23

Cuando cae la tarde

Entonces algunos se van quedando calvos

Vuelven la vista a los países de la locura

A

la fábrica del pueblo que hecha humo

Y

que se ha quedado sola

No para su humareda, no, todo lo deja pasado a café

A soledad y a trabajo; la ciudad se ha quedado sola

Cuando cae la tarde

Y

vuelvo la vista; también se me ha caído el pelo. No hay nadie.

Y

el mundo comienza a hundirse.

Todo se lo ha llevado el viento en la palabra

Y hay una luz que ciega en el cielo.

24

El avance

Avanzan entonces desde las Ciudades como locos, Todos vienen como panteras Vienen ellos emergiendo Yo los veo Los escucho gritar Los escucho gritar en la niebla que todo lo cubre Entrar en los campos sin linternas para faenarlos

Se atreven así a entrar en la niebla que todo lo cubre Se atreven así entrar al viaje sin conocerlo Al gran viaje de nuestras vidas

Y

el viento no se retira

Y

el viento ya no gira en el cielo de la noche

Ni canta nada sino arrasa todo Todo lo que lleva tras los cerros Tras la roca Se lo lleva todo Se va llevando las techumbres de estas casas Que están aquí abajo entre las ferias

Algunas extrañas ferias que se han quedado Cerca de la casa de mi abuelo

En la estación de trenes abandonada. Cae la lluvia

Y levanta otra vez la pestilencia. Ah!

Cómo se agitan las marejadas, cómo el vértigo Que hay entre las nubes: Los océanos del tiempo.

25

la locura

Las visiones

Yo vi un potro salvaje Escribir mi nombre con fuego entre las rocas Cabalgar, gemir al infinito Hacia el sol que alumbra detrás del horizonte Tira ceniza y moco el caballo Y siento su hedor en el aire. Heme ahí con sus grupas Con cerilla en las orejas Con el hocico partido ir sobre los mares disparados Como átomos al furor sobre un gran cañón de rocas Que no tienen nombre Invocando Preñado por el viento que viene del Pacífico Loco, viéndolo todo Al menos, lo que resta del día.

27

Aparece la locura

Entonces fui la roca impregnada Y entonces miré hacia atrás países de la locura Hombres que vigilan mi ascenso con grandes ojos Como oscuras ranas, y abajo Estatuas de sal A mi hermana revolcándose entre las alfalfas.

28

Las heridas del tormento

Y herido bajé por los ríos con olor a leño ardiente

Bajé atento cuando se me fue asomando el miedo con alas De ir quemándome los muslos Los ojos me fueron quemados con la nieve libre De este macizo andino y cordillerano y costero Que no se rinde y se va elevando De nosotros mismos sin voz Se va elevando de nosotros mismos con otro rostro Se va perdiendo en el fondo del camino Se va elevando sí dejando estas ciudades Se va elevando de nosotros mismos sin voz Entonces, miré hacia atrás las zarzas

Y

miré hacia atrás las zarzamoras

Y

aún me parece ver estos países

Estas Ciudades de La locura Las estatuas de sal como deshaciéndose Ahí en el lugar oculto de la zarza Escuchando esas voces a lo lejos

Los gritos de las gentes que se han quedado atrás Que han virado la mirada a estos países en llamas Que se han quedado entre las rocas Se han quedado como siluetas en las rocas De estos condenados que me hablan en secreto Cuando paso

Y me tiemblo entero

Viéndolos y aún, a quién Pero vuelvo la vista. Y alguien canta.

Y

las Ciudades se han abierto. Y alguien canta.

Y

sale la pestilencia. Pero alguien canta.

Entonces me dan ganas de llorar

Y lloro. Pero alguien canta.

29

Nuevamente la locura

Y

abajo los países

Y

abajo están las locas y las santas

Estas santas locas que caminan solas por el mundo Están caminando solas Estas santas mías Que vienen por la senda de los desaparecidos Que están en los países de la locura

De la refriega

Del sudor

De los silbidos como asmas

Santas vírgenes del desierto en llamas Santas abajo de las cordilleras Las locas Las hembras y las locas

Mi hermana revolcándose entre las alfalfas oscuras

Y a lo lejos, la que amo me busca como madre.

30

Ciudades de la locura

Este es el día entonces que las Ciudades se elevan En que las Ciudades serán estos desiertos Que se van quedando solos Ciudades de la locura que no tendrán Más habitantes que seres humanos sin rostro

Y no tendrán más habitantes que los condenados

A no subir

A no subir estas cordilleras que no tienen nombre

Condenados a no salir de sus huecos Debajo de estos puentes Hechos de musgo y lodo Huecos donde se toma té y también se ama Huecos de musgo y lodo donde habitan hombres Parecidos a Dios.

31

el hedor

El inicio

Comienzo a caminar hacia arriba

A dejar estas Ciudades de la locura

De la oscuridad. Del olor a azufre. De extraños resplandores Que salen de las alcantarillas

E iluminan las aceras de lo innominable

Lo que no se conoce

Y

está detrás de uno pisando los talones

El

horror que tienen los seres de la noche

Sudados habitantes de ciudades sin tiempo. Ido De horror De todo esto, El Gran Viaje de nuestras vidas Donde estoy quemándome los pies con piedras, que Las hay, y que cayeron de las estrellas Tiradas al desierto ardiente, de día Del día cuando comienzo a caminar hacia arriba Para abandonar las enormes Ciudades Para abandonar las hermosas Ciudades de la locura

Los países de la locura

Y los de este país abierto entero de par en par

Porque estas ciudades que habitamos Serán estos desiertos que se extienden sigilosos Hacia todos los continentes Estos desiertos que son estas Ciudades Que se van quedando solas. Junto

Las placas, entonces

Y todo comienza con una ola que desaparece.

33

El desafío

Pero óyelos, amor, este día Porque nada ha pasado Porque siguen ahí los malvados Se quedan entre pilares Entre pilares y enormes templos oscuros Se van corriendo entre ellos sin voz Cubriéndose el rostro Elevando sus frentes al cielo para recibir las aguas Del fuego Sin moverse un solo instante donde están Pisando las serpientes Donde están pisando ranas que salen de los mares Hombres que son dragones sin aliento Con 1.000 látigos en el pecho 1.000 años en el pecho Labios duros en el pecho Largas melenas rubias sobre el pecho.

34

El hedor

Yo vi entonces cómo los malvados se quemaban Yo vi cómo los malvados se torcían Cómo se arqueaban dando espasmos Yo vi cómo desaparecían entre ellos sin voz Yo vi en los malvados a mí mismo de rodillas

Abierto de muslos al sol yo vi en ellos al poeta Irse transformando en serpiente con alas

Y

luego en gárgola loca y en celo echando moco

Y

baba afuera. Los malvados

Y

un caballo. Los malvados

Y

un caballo en llamas al cielo. Entonces

Amnesia de mí.

35

La pestilencia

Y el viento nos arrasa

A los hombres que vienen de nuestras propias vidas

Los arrasa

Estos hombres altos muy altos Que vienen desde otro mundo

Y les muestro el tabaco y el beber

De estas pocas cervecerías que van quedando Los codos marcados de llagas

A la hora que el campo se enciende

Cuando no paro de mostrarles el fumar

Y el beber en estas laderas

En las cocinerías donde se faenan los lagartos

Donde el viento sopla y no para La casa pasada a tabaco y a café El viento que abre un desierto

Un légamo inmenso que lleva cerros Águilas, rosas, arrieros, todo

Y

no para

Y

canto con la mirada perdida

Lejos del pueblo en la luz. Siempre

Está esa luz.

36

El reniego

Entonces ya no quise entrar en los Océanos Ya no quise abrirme paso entre el tumulto Ya no quise entrar en las arenas dando tumbos Ya no quise estar con los hombres caminando Ya no quise estar Con las mujeres bañándome en los ríos Sólo quise subir hacia los cerros Hacia las cordilleras

Abrirme paso entre ellos para salir de las Ciudades Yo quise dejar estas praderas abiertas

Y extensas, amor

Porque veo aún en ellas la infamia

Y el castigo. Y lo hice.

Desde ahí, de la más alta vastedad gris De las montañas, pude ver estas Ciudades Que se están quemando Estos bares de mala muerte Donde dejábamos el sueño Estos bares de mala muerte Donde se nos corría la baba Estas bahías locas donde fornicábamos Los valles con sus gritos Estas Ciudades de la locura con los ojos vacíos.

37

El relámpago

Formaremos el relámpago Formaremos esa luz que nos lleve Como tigres al atolón Donde nace y se funde la palabra. Que Me caiga la baba Entonces, y sécame la lengua. Y me pregunto; ¿He Ahí la palabra? Allí donde te encuentre, entonces Algún día del fin de los días acuérdame de mí Acuérdame de mí ardiendo entre los juncos Acuérdame de mí ahora que no me tengo el nombre Acuérdame de mí ahora que no me veo el rostro Pues, ido Ida la vista Ido Oscuro Y bello al amanecer. Bello Ido. Fanfarria en la Hermosura. Entonces era bello Y tenía una melena.

38

La tregua

Que todo ha pasado, me dicen Todo ha pasado Me dicen Y al amanecer. He ahí la pura Como una diáfana virgen joven, masturbándose. Heme ahí a mí mismo. Y no hablo de nada. Un día desperté Mirando el fuego.

39

Y volví la vista

De pronto vuelvo a las laderas de angostura, Al cañón Al gran cañón de la sexta en la cordillera

Sudado

Ido de mí

Y abajo de estos cerros

La gente tira toda la carne a la parrilla

Y el aroma

Me trae recuerdos de la muerte Echan humo

Y hay mucha gente como en ferias

Sobre los cerros que miran a la costa, en tanto

Cae la niebla. Es el 99

Y

no me gusta

Y

estas gentes se quedan oliendo

Y

comiendo la carne muerta

Yo me voy a la niebla Me voy al infinito Bello como antes. Y hace calor y me suda el torso.

40

el espasmo

El amor

Así nos vamos perdiendo entre el humo que levanta

El viento

A la hora de la quema

A la hora de la quema donde no te veo y te amo

Donde no te veo y te entro entera Ahora que se va acabando el mundo sin tu cuerpo Se va acabando el mundo sin mi cuerpo Se va acabando el mundo Sin nuestros cuerpos de sal.

42

Los espasmos

Contigo en una roca De estos ríos que avanzan sin parar Llenos de cenizas

Que van abriendo este desierto donde estás tú

Y yo

Rasguñándonos de susto el miedo de entender Lo que viene para este loco mundo que arderá De viento y soledad Se partirá entero con vientos huracanados Caídos de los cerros Miedo nuestro de sentir el fósforo Impregnado en nuestras narices Esta polvareda que se levanta a la hora de la quema Este polvo oscuro que todo lo cubre, este mar Estas cordilleras del norte dando espasmos Juntos a oír el ruido Que vendrá tras los fardos Entonces, contigo en una roca, hablándonos de eso

Que era entrar en Las Espléndidas Ciudades Cuando ya no queríamos sino irnos los dos En el vuelo Abandonando juntos las habitaciones de esta tierra Subir, entiendes, entrar a esas columnas Que están ahí frente a nosotros En los cerros Un poco más allá de este desierto hecho de aire Ocultarnos de las aguas. Entonces Me dan ganas de llorar

Y lloro.

43

El canto de los locos

Y en este viaje que hago voy contigo amor

Por las Ciudades solas con tus senos duros al aire Corriendo también la pradera desnuda y en llamas Con tu espalda al aire Con tu espalda al aire y desnuda y en llamas Llenándola de sales Cuando viajas por el mundo hacia el norte Hacia el norte bestia mía a donde vamos Hacia el norte bestia mía a donde vamos

Y no hay límites

Cruzando los pantanos para llegar hacia la luz Puros y virtuosos jóvenes Habitantes de Ciudades en llamas. Cómo no Cómo no, loca mía

Si hemos oído cantar a locos, amor

Los hemos oído entre rocas y piedras que arden Avanzando en la oscuridad hacia el hemisferio norte En la oscuridad amor mío Llegando a la esquina del mundo Donde nos vamos a juntar a cantar Con las costillas quemadas. Oigo los silbidos Sudor, refriega Púas en mis pezones, entonces. Oigo silbidos Como asmas.

44

Angustia de amor

Y

esos somos amor por el desierto

Y

esos somos amor por la pradera

Y

esos somos amor bajo las cordilleras

Y

esos somos amor sobre los mares

Y

esos somos amor encerrados en el encanto

Y

esos somos amor en la hermosura del tiempo

Y

esos somos amor

Cuando nos acercamos a los Océanos Amor, amor al amanecer del último día Portadores de lo eterno De aquello que nos hace invisibles Amor, amor entonces

Los amantes al amanecer con todo el sol en la cara De los que se aman y padecen sin cama y sin cielo De los que se aman y se aman a alcohol y a tabaco De los que se aman cruzando el Océano Pacífico Como una estrella Cruzándolo como amantes oscuros y hermosos Amor, amor de amantes que se aman

Y se aman como desaparecidos.

45

El desamparo

No importa que no entiendas nada mujer He ahí a tu hombre He ahí el gran viaje Conmigo está tu cuerpo Tu cuerpo que está entero de luz está conmigo Porque hemos cruzado los Océanos del Tiempo para estar juntos Hemos cruzado las praderas del desamparo, mujer Las edades del tiempo para estar juntos Mareas de locura, mujer, para estar juntos El Mar de los Locos digo De la Imaginación Para vernos a los ojos Hacia los ojos tuyos para estar otra vez en el beso Por último en los sueños Donde conversemos del perdón Secar tus lágrimas de una en una Por mirarte a oscuras Enviado Ido Ungir tus muslos imaginarios con desaparición De loco amor Del infinito que se hace luminoso en tu presencia Resplandor, luces Estar contigo Luces Fantásticas, en ti La luz de siglos en medio del amor para estar contigo Terriblemente solos en medio del amor. En ti Está todo el amor En medio de ti el amor En ti las praderas del amor que se van abriendo

46

En ti el amor, el loco verdadero amor El desvarío del amor El mareo del amor En ti la angustia de amor. En ti.

hemos esperado tanto sólo para esto.

48

y me dan ganas de llorar

y

50

lloro.

Negril

Cara al Sur había un catalejo de treinta aumentos. Frente a las instalaciones del puerto, por el Este, había unos prismáticos de quince aumentos. Y en la esquina del Sudeste, para las señales nocturnas, se hallaba un transmisor óptico de un kilovatio.

(YUKIO MISHIMA)

52

Negril es el mar

Algunos pájaros se marcharon precipitadamente

(LEWIS CARROLL)

Negril es el mar El mar es una superestructura Una nave que está a punto del despegue en medio del sol que es [una Isla

Negril es una gran nave Negril es un inmenso espejo plano que echa luces en medio de las [tribus

Negril es una tribu de negros Una choza en medio de plantaciones de azúcar camino a Savanna- La-Mar Una brisa: el trópico de cáncer de un camino hecho de bambúes [metamorfos

El camino de los aluminios La tienda de los aluminios El pequeño puesto de Ben en Johnson´s Town Detenido a un costado del camino Como sin moverse en el tiempo La tienda llena de visiones La cerveza servida en una mesa de madera al borde del camino En la noche, al paso, cuando el deseo es el fundamento del azúcar, El brillo que tienen los cangrejos cuando son despedazados por [los minibuses Y sus pedazos son ojos en medio del camino, dando espasmos Mirando para arriba Trozos: cáscaras: celuloides que proyectan el mar hacia dentro

53

Siempre el mar en Negril se proyecta hacia dentro Negril es una nave Negril es una tribu de negros en medio del azúcar.

54

Negril también es una plataforma

Negril también es una plataforma Un mirador de los polos Trenes imaginarios que se desprenden con el humo:

Negril es una Máquina Negril está por el Oeste En el hoyo del tiempo

Al otro lado del mundo

Del fin del mundo

Al otro lado tiempo que es el Oeste

LA PLAYA DE LOS ARGONAUTAS QUE CUELGAN DEL HANGAR DEL TIEMPO

NEGRIL ES UN MOTOR NEGRIL ES UNA PLATAFORMA

Una cuerda que se trenza y se destrenza en el aire El Norte de los aeroplanos El Sur donde aparece detrás una mujer a la mañana como arriba [de un trapecio Donde cuelga el viento la atmósfera las persecuciones la fuga [involuntaria En el Oxígeno mirando desde arriba los amarillos archipiélagos [abiertos

Praderas que flotan en medio del mar Peces delgados en la escritura del cielo La perfecta oración de las estrellas que alcanzaron a caer [magnetizadas

Desde arriba son una Ínsula

55

Ahí llegamos primero: a la Montego Bay En medio del espasmo laminado El suspenso o la tensión o el deseo La última escena de una película que nadie rodó En la Cinema.

56

Negril es una cinema

Negril también es una Cinema

Que no proyecta que deshace las imágenes que van quedando

afuera

La aproximación feroz de la modernidad que llega Como una fábula de griegos Atraídos por un aire que seca El vapor de los navíos que detiene en la espesa bahía la [respiración Esa asfixia en la humedad donde entramos como genios Una compañía de cómicos que como feria ambulante entra al

[pueblo lleno de riquezas Oro y cigarrillos y bestias mansas y grandes carpas rojas y libros [fabulosos

Y más oro y globos y trompetas y esclavos y sultanas sénsualas, [pero solos

El forastero corazón de uno como ídolo celta en un carruaje que [asciende y os echa

A una tierra desconocida y sagrada y joven como las migraciones

A una tierra de ciencias clásicas como los números perfectos del [mar

A Negril

Al mar de los espejos

Al mar de los cien mares Al mar que no tiene mar

AHÍ LLEGAMOS A LA FIEBRE DEL ORO

Y

los pescadores negros cantando

Y

la luz de los confines

El erótico movimiento de los Ocho Ríos Que como con un imán descienden en Negril El fuego que hay debajo de las tortugas uniformes

57

Los espesos insectos que nunca vimos cuando caía el sol en el [vacío

A dos horas de la Montego Bay.

NEGRIL ES UN PUEBLO A 2H DE LA MO. BAY EN UN MICRO VELOCÍSIMO

58

Negril es una nave

Negril es una Nave Una Isla que es abierta Que recibe el calor el rayo el relámpago que suena en los oídos [como abeja

Ahí llegamos Miramos desde arriba el círculo la selva la isla el agitado bosque Que nos recibió con tambores en patwa con fogatas el ritual Ese ritmo endemoniado de mujeres negras con dorados vestidos El círculo erótico de sus muslos tensos el frote racial como [panteras

La noche de Negril La hierba adentro que anduvimos sobre matorrales esperando la [tibia presa Los animales que veíamos y se lamían y pastaban y miraban de [reojo

Y el vapor de sus lomos Y el Reggae originario y sabroso De las estirpes condenadas que fueron ciegas a bailar en medio [del fuego

Cerca del mar Lo que ellos supieron: La Alegoría La brisa que bajó alguna vez Escribió esas líneas en las Cuevas de Ipswich Esa perfecta escritura lineal del planeta Que hoy se cumple Se encarga de firmar Vuela los agitados paralelos Los polos si fueran puntos de referencia.

59

Negril es una nave inmensa

• N

• O

E

Los meridianos amarillos

S

El Aire

LA ROSA DE LOS VIENTOS UNA TRINCHERA EN PLENA GUERRA

La Imaginería: La Imaginación que tuvieron portenta Numínica

La cintura del mundo Esa visión Lo numerario

Y ellos lo sabían.

60

LA NUMINIA

Margarita Ville

A Ernesto Gutiérrez

Margarita Ville es un bar Margarita Ville es un bar a la orilla del camino Al Este, las inmensas colinas que esconden los primeros negros Al Norte, el peñasco del tiempo Al Sur, más allá del caluroso aeropuerto de la Montego Bay que [no para su navegación

Al Oeste, el mar Al Sudoeste, los galpones de latón donde se faena al [cocodrilo

En medio del humo de las cocinerías:

EL DIARIO DE VIAJE DE UN PIRATA QUE LLEGÓ DEL ÁRTICO

A White House a la bahía donde los bárbaros llegaron antes Cuando todo se detuvo como el reloj Cyma que derritió el sol En las secas baldosas del Riu Tropical Bay Hotel Desparramados en los segunderos de oro italiano Los minuteros de oro blanco sostenidos en los blandos diamantes [del Holorogium Una máquina perfecta del tiempo derretida en las baldosas del [Riu Tropical La plata mexicana que ahí había y que vino antes de Teotihuacán [en el 350 Sangrando entre las piedras filosofales del Ara la sangría dulce Los libros ocultos en la cloaca religiosa de Tepotzotlán en las [montañas Porque fue un importante centro religioso antes de la seca era [cristiana

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Y ahora escribe la nueva historia en las Pirámides aéreas de la

[luna Un montón de templos alquimíades que sangran el Siglo inasible [del sol Como Quetzalcóatl en las piedras de todo eso que vino por [nosotros hasta aquí

A Negril

Al mar de los cien mares

A la Nave

A esta plataforma

Aquí vino eso con las rocas tepesomóticas que vieron el cielo [mucho antes

Pero aquí llegaron nadie sabe cómo con el viento Al Margarita Ville: En el otro lado En una dimensión desconocida En el outsider En la belleza que espera feroz En la correcta lectura de Negril que es una Nave La mirada fantástica de mi amigo Ernesto Gutiérrez que llegó [antes con su bigote

Y visitó la Nave:

Vio, las fogatas ocultas en los bosques del descenso Vio, la visitación de los astrónomos que llegaron preguntando por [el trueno Vio, los gordos pájaros que llegaron con el calor de las cocinerías

Vio, al astronauta que no aterrizó nunca pasar sentado frente al [fuego

Vio, el avance de las tribus por las praderas del azúcar Antes vio los tambores que alguna vez llamaron a los tigres.

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Margarita Ville es un bar

Margarita Ville es un bar Margarita Ville es un bar pero no es un bar Margarita Ville es una fábula mexicana en medio del trópico Un film de ciencia-ficción Una proyección en la sala oscura de Negril Un Cinema negro Un Cinema oscuro Un Cinema mudo Un Cinema triple XXX Caribeños bosques rodeados de ríos metamorfos Que suben al cielo Que se aman cerca del sol que es una trompeta Un latón de vientos que trona cuando vencemos [desnudos el día

Quetzalcóatl que es una piedra Una piedra en Negril Una piedra que es un Ojo

Una piedra en medio del mar que es un Ojo Negril que es un Ojo Una piedra en medio del mar que es una Isla

El

ojo de mi amigo Ernesto Gutiérrez que es el mar

El

ojo de mi amigo Ernesto Gutiérrez que llegó antes

A

Negril

Vio, las fogatas ocultas en los bosques del descenso Vio, la visitación de los astrónomos que llegaron preguntando por [el trueno Vio, los gordos pájaros que llegaron con el calor de las cocinerías Vio, al astronauta que no aterrizó nunca pasar sentado frente al [fuego

Vio, el avance de las tribus por las praderas del azúcar Antes vio los tambores que alguna vez llamaron a los tigres Aquí llegamos

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A Margarita Ville que es una piedra en medio del mar

Las piedras que vinieron del Tepesomoto con el mar y se [quedaron aquí

A dos horas de la Montego Bay

Ahí llegamos, a Negril

A Negril que es el mar

El mar que es una piedra en medio del mar Quetzalcóalt que también vino con el mar Negril que es un ojo rojo en medio del mar Ernesto Gutiérrez que tiene los ojos de Quetzalcóalt que vino con el mar.

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La isla misteriosa

Yo soy el único que la ha visto, y por eso ningún hombre se estremece como yo cuando el viento nocturno estremece las ventanas.

HOWARD PHILLIPS LOVECRAFT

No sé por qué se dio el gran viaje de nuestras vidas

A esta Isla Misteriosa

A este espacio sin dominio en mi libreta de apuntes

En los planes de vuelo

La libreta del cosmonauta que es la fiebre son los pájaros Lo caliente de los números Una carta de navegación en blanco Donde escribe el fuego las corrientes del aire caliente

El mayor viaje en globo en solitario realizado hasta el momento

Distancias cubiertas por el polvo

El tiempo pasado en el aire que no tiene dominio

Las ciudades de piedra a las que nos acercamos, anotaba

Como Petra a donde vamos Como Teotihuacán a donde vamos

Nos llevan esas corrientes de aire caliente que levantan el polvo

El

intento o el tanteo o la destilación

El

juego que vino al pensamiento

Al astronauta dormido en una isla salvaje; delator el león aéreo Que va llegando en su gran vuelo En su gran viaje Tensa la mente Previsiones inútiles en la tempestad

El tiempo

El oro

Lo numerario del cielo La ciudad de arribo a la caída libre la visión que no la tuvo Ido en la Numinia

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Lo que está entre los números del sol detrás de su sombra La escritura de la luz Los ángulos que doblan más abajo La pradera que convida con ellos a la noche: la primera piedra El templo donde por primera vez desde el aire Se escribió El Ojo del Tiempo.

EL OJO DEL TIEMPO

LA ISLA MISTERIOSA (

)

NEGRA COMO UN CUERVO

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El ojo del tiempo

El Ojo del tiempo en medio del mar;

El Ojo

Ese Ojo del tiempo:

Una piedra en medio del mar:

Una ciudad que no aparece

Que se hunde sin saber por qué se hunde;

El Ojo

El aire

O un pez:

Un pez celeste en el cielo:

En la piedra angular de los que antes llegaron,

Lentos:

Apuntaron:

Asomados: Idos:

A la Ciudad Angular:

A la Ciudad de piedra:

A la que llegamos volando

Desde el aire los números que se fueron ubicando correctamente:

Alineándose:

Abriendo la Puerta Estelar:

Haciendo Contacto:

Escuchando ese ruido:

La Ínsula que aparece

Y desaparece:

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La isla misteriosa

La Índica:

La Iniciada desde antes:

El Índice:

Lo que vemos aparecer en medio de la negra tribu [del comercio:

Escribieron el gran Trazo:

Los primeros planos:

La estructura:

La base:

La Isla:

Esa nao inmensa de Negril que es el mar:

NEGRA COMO UN CUERVO.

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I. El Mulde es un antiguo barco pescador

AVISO DE ARRIBADAS, PARTIDAS Y AMARRES DETECCIÓN Y PREVENCIÓN DE ACCIDENTES EN EL MAR COMUNICACIONES TIERRA-MAR INFORMACIÓN METEOROLÓGICA MARINA RECEPCIÓN Y DESPACHO DE NAVES OTROS SERVICIOS RELACIONADOS CON LA NAVEGACIÓN.

(YUKIO MISHIMA)

El Mulde es un antiguo barco pescador de hierro que paró en silencio sus motores, que varó derechamente a la orilla de las playas de Negril. Sirve de punto cardinal en el camino que separa el Mo Bay Airport y el Río Negro. Ahí donde el vacío lo dejó varado como un ángel doblado hacia los polos fríos; sus alas, proa y popa hacia los polos finales que se agitan

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II. El Mulde es una nao inmensa

EL MULDE ES UNA NAO INMENSA DESDE EL PUESTO DE MANDO AÚN SE ESCUCHAN ALTAVOCES HAY UN LATÓN ROJO QUE DETIENE EL TIEMPO TRANSITO HACIA LUGARES FUGACES HACIA EL VERANO INFINITAMENTE EN MEDIO DE LA NIEBLA.

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A) El Mulde también es un enorme óxido que tuvo alguna

vez tripulantes, músicos del porvenir, elocuentes oradores. En su popa leían viejas historias, heridos en medio del humo al arribo de aldeas caribeñas. El desembarco en bestiales puertos que echaban su vapor en oscuros malecones. Una máquina del tiempo que desapareció antes y navegó por los mares para descifrar modernos símbolos del Otro Mundo. Crueles batallas en tránsito; las edades; las razas, los esclavos en el tiempo. Un deshabitado navío azucarero. Un vapor que alguna vez quiso entrar más allá de la selva, al destierro. Una nao que viajó hacia dentro en medio de la lluvia hasta las altas montañas. Cuántos viajes habrán hecho más allá del mar, cuando era fuerte todavía; un enorme cargador de tibia caña, ron caliente, bestiales especias que hombres y mujeres isleñas cargaron sobre sus hombros antes de amanecer, antes de abrir sus casas al invierno fabuloso que nunca llegó de madrugada. Como genios avanzaron en la isla escribiendo con oro los números de otra época. Fueron modernos cuando pelaron la banana a la orilla de los ríos, alimentando por única vez el día bajo sus totoras de serpiente que alguna vez volaron los cielos.

NOS ACERCÁBAMOS LENTO EN LA NIEBLA A LA FÁBRICA DE RON, EN APPLETON STATE EN MEDIO DE FOGATAS Y POSADAS Y CLANDESTINOS.

B) De Port Antonio habrá navegado por primera vez a esos

mares para no volver a los amplios galpones, húmedas terrazas, bulliciosos casinos marineros que refugiaron sedientos tripulantes ingleses bajo aéreas aspas de ventilación donde fumaban tabaco negro humedecido en ron. Las largas horas antes del último zarpazo: románticas noches con su negra originaria a la que amaron sin duda amaron una vez desnuda sin conocerla, para después partir en medio de canciones en patwa y sombreros de paja que volaban, al mar.

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Partir al sol en busca de tesoros. Dicen que el capitán del Mulde sacudió su traje de gala en la popa entre las redes, antes de partir. Tomó su vaso de Rumona para desaparecer posteriormente tras la cocina, cuando caía la niebla a un costado del camino entre la Mo Bay y Black River que es un nudo. Dónde habrá llegado pesadamente

En qué mares hizo el Mulde olas destiladas En el mar de sangre En el mar de arena En el mar de las mareas En el mar de las pasiones En el mar interior que comunica con el mar En el mar que se hace a la mar En el mar de las abundancias En el oleaje En el Mareotis de Alejandría que es una piedra En el mar Que nadie ha escrito todavía.

• En el mar de las tribulaciones habrá zarpado veloz esta máquina fantasma, impregnada en sus latas amarillas de azucarados aromas. Dejó en la Isla esos tesoros, que alguna vez se llevaría el viento.

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La fiebre que es la misma fiebre

2—La fiebre llegó en Panamá

Nos dio el calor la tensión bien entrados al AM La fiebre del oro La fiebre mineral

El espasmo

La sed que no acaba en la pradera que adentramos

Pisamos la sequedad las hojas la semilla partida con un palo La fiebre del oro La fiebre del vuelo La fiebre de la Zona Libre Las zonas de riesgo en la belleza de mediodía Al aire Antes de partir a Kingston La fiebre en la zona libre de Panamá

El portón que cierra el paso a los mares

Las eternas mareas como embudos tragasoles

El portón del gran canal que no nos deja ver las estrellas

La fiebre

El calor

La tensión entrando al mediodía antes de la noche Como pájaros en un café por donde vimos las extensas [plantaciones

En medio del sol que era la Isla Varado el Copa Airlines Ahí llegamos

A la fiebre del oro

A Negril

A Negril que es el mar

Al mar de los espejos

Al mar de los cien mares Al mar que no tiene mar

A una Isla que es el mar

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A Negril que es una Nave

Una gran Nave Una superestructura Un Motor Una Plataforma Ahí llegamos, volando

En medio de los rayos los ventanales la proyección fílmica del [delirio La primera imagen en medio del azúcar del país invisible La que apareció entre las nubes de repente Se asomó Se presentó Se mostró como un terrible sueño del día hacia la noche Lo que vimos Esa primera imagen La alucinante fiebre del oro Las alucinaciones La fiebre mineral

El espasmo

La sed Los pájaros que volaron otra vez precipitadamente Ese cuadro inquietante de Diego Rivera que estallaba giratorio Como un molino Esa primera imagen de Negril Que nos abrió los ojos como con un varillazo:

¡Ah! La Belleza:

UNA CAMPESINA AMARRANDO TRISTEMENTE UNAS CALAS.

Jamaica 13 de mayo de 2001.

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Easter Island

Él, que bebe del oscuro vino, todo lo ve

2— Él, que bebe del oscuro vino, todo lo ve. Porque él, que ve, estuvo antes en las cavernas del oro; sentado en la numeración de la piedra que depositó antes el descenso de la furia que vino por el corazón; que deseoso y poseso y lumínico cantó en la oscuridad la fuga involuntaria. La fuga que es desconocerse. Volver a quemar un madero quemado; quemarse, que es no volver a tener hambre mirando los diamantes. Él, que ve, tuvo antes que embriagarse, tuvo, él, que esconderse de sí mismo, no verse el rostro en el espejo que olvidaron los bárbaros cuando se retiraban: la persecución, el llamado que pegó en ti un nuevo rostro como una risotada. Él, que ve y no ve si al caminar va contigo; alguien le ofrece el vino que antes destiló en los graneros que la noche aún visita: la luz que apenas penetra lenta como una mula. Él, que bebe del oscuro vino. Porque beber es desconocerse. Porque beber es la fuga que él hizo a la tina donde durmieron los suicidas. Porque la fuga es desconocerse. Desconocerse, que es creer que entre las miradas del espanto, en el incendio, la fuga que es el fuego, pero no, afirmaríamos que sí, pero no, no es el fuego, ni descifra en su llama los nombres que quedaron por nombrarse en la visitación; ahí resurge la visión, los números de la Diáspora: el escape del prestidigitador que dice que ve pero no ve; porque él, que bebe del oscuro vino, no sólo ve; no estará solo, porque beber es ver y a él llegarán los pájaros que en otras latitudes no alcanzaron a morir. Él, que ve, escuchará narraciones extraordinarias en la voz secreta de los físicos; porque de él nacerá el deseo de leer el calendario del sol en el brillo de la nieve. Él, cuando vea, podrá contar los números que el sol escribe cuando huye; porque él, al ver, oirá el aullido de roncas tortugas que así quedaron por cantar sin saber por qué cantaban. Él, que ve y no huye, se queda,

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siente los sabores de la fiebre; sabrá que en el sudor las formas que se ven son el principio del pensamiento: él, cuando vea todo esto sabrá que es el delirio. Él, que ve y no huye, sabe los números exactos de la lotería pero no los apuesta, porque ya se quemó cuando lo hizo, dio en el blanco, dio en el fuego. Él, que lo hizo, cuando vigilaba la gruta de la lluvia.

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Los trozos de la roca

Las ciudades han sido de piedra

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En el ojo del tiempo

En el ojo del tiempo que es una piedra

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Una piedra en medio del mar

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1— Lo que se vaticina me abre UN OJO EN LA LLANURA Y limpio está el hombre.

Lo supe. Lo vi cuando entonces iba descubriendo la numerología de las [plantaciones Porque ahí están escritos códigos que no pudo ver el avance de la [ciencia El vuelo del pelícano que no mojó sus alas cuando despegaba [sobre el agua

Porque el agua también ciega Cuando creíamos todavía en la sed. Porque también somos [sedientos. Porque sediento es el que salió por la llanura a descifrar los [dibujos Que alguien hizo en las plantaciones del trigo como mapas. [Leámoslo. Limpio el hombre. Un ojo en la llanura que voló alto. Miró, Hacia arriba miró para ver el curso que tomaron las aves que se [fueron.

Y limpio está el hombre, mientras. Asimismo creíamos en el hambre. Porque Hambriento es el que ama Y el que ama es quien busca saciarse. Saciarse Es estar en ayuno Cuando el tiempo lo están escribiendo otros. Antes bajará el [canto.

Antes la palabra tendrá todo el sentido De los pájaros cuando vuelan sin saber a dónde Pero vuelan; la ceguera En la que él anduvo clavando el corazón índica como la punta de [una roca. El corazón.

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Es ella y no uno.

Y ellos, antes

Descendieron pretenciosos a buscar la respuesta que dejó hecha la [lluvia.

Pretencioso es el que tiene apetito. Apetito Es el deseo.

Y deseoso es el que va y ve el lugar donde las praderas fueron [quemadas.

ES LA DISPERSIÓN

2— La vena es el punto central de una mano que viaja. La voz dura es lineal cuando algo anuncia que esta es la época de [los números, Las claves diseñadas perfectamente para el ojo del atento. Porque el atento escribirá todo lo que ve o se le anuncie. Porque el atento no sólo sabrá de todo esto porque tiene hambre También porque tiene sed, él, que atento Fue a buscar las claves donde antes estuvo como el [sabor de los metales en lugares equivocados.

Subió. Y al ver las emociones humanas poblándose Tan vivas, como los olivos que crecen hacia adentro, y que todo lo [perfuman

Como la madera cuando se está quemando. Porque el atento ya fue, Ya fue a las montañas cuando la nieve no era nieve, y jugó

A los naipes con un solo mazo cuando los otros jugadores ya se [retiraban

Pero nadie le avisó. Nadie le dijo Que había un número que nadie leía. Entonces Vio las gacelas huir Al lugar desde donde alguna vez partieron sin saber a dónde. Pero partieron hambrientas.

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3— Todo estaba oscuro en el principio. Las vocales se escribían solas.

INVISIBLES:

IMPÚDICAS EN EL PÁRAMO AMARILLO

Todo estaba oscuro cuando oí abajo ese suspiro. Cuando quise descubrir las emociones en un granero, ese suspiro Que por primera tuve cuando el gallo cantó en medio de las [ortigas. Es que para cantar hay que destaparse los sesos: ciencias, [evangelios e historia Lo que vine oyendo. El suspiro. La modernidad que llega [desatada

Con la explicación que alguien hizo de los números. Esa es la época:

Hubo videntes, hubo sabios, hubo matemáticos que no durmieron [encontrando la ecuación perfecta Que nos dé ahora la explicación humana:

Todo estaba oscuro en el principio. El Idioma fue oscuridad. El oficio mismo al fin fue oscuro. Porque nunca vimos la luz del sol arriba de la página Porque no oímos lo posible y lo que no es posible:

TODO FUE DESCAMPADO

Y boca arriba miramos las estrellas.

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LA BELLEZA ES UN DESORDEN QUE AÚLLA CON LOS ÁNGELES

Porque cuando uno oye en la oscuridad Aprende que de la hoja que brilla en el pantano viene el rapto La separación que nos hacen para peregrinar por las iluminaciones Para que no muera el cisne que llegó a nosotros y se posó en el [cerebro. Antes la oscuridad; antes el silencio; antes anduvimos nadando [en la neblina En la histeria, en el caos que aulló con los ángeles como una hiena Hasta que un mono nos saltó en la cabeza buscándonos eso sí [para devorarnos el corazón maravilloso.

3—

Te reflejas tú, mujer. Y el alma se me está quemando. La sombra El átomo que nos va uniendo, Ligando hacia las luces Salta: abiertos al sol como peces amarillos:

Agua de los condenados. Y viéndonos.

Pero es el agua la que nos desata. Es el agua la que de tantos lugares vino a invadir a [llenar lo que invariablemente se llevó la astrología La leche que dejó en la roca una burra que huyó de la humedad [de los fardos Humedeciendo el elemento o el mineral o la sustancia que todo lo [llenaba Porque es el agua la que vino llena de partículas fundamentales A extenderse por todos lados como un velo que se ha llevado el [viento. Es el agua y no la leche. Es el agua y no es la leche la que nos [humedece

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Es la espesura de la materia viva la que reafirma que la existencia [es lenta La vida o el soplo o el diamante dorado del corazón del hombre [que va trepando o deslizándose o apropiándose Como el guerrero que va muriendo En esa dimensión: es lenta el agua que no llegó antes desde las mesetas Es lento el sabor del ácido que probamos en las cavernas cuando [fuimos tenazmente, por necesidad, a buscar los instrumentos [que ahí quedaron:

Medimos. Hicimos el trazado. Diseñamos el mapa que nos llevó cerca de El Dorado En medio de la espesura a escuchar el rayo o el pájaro o la centella [que nos vio nacer de nuevo:

Porque fue el corazón el que nació nuevamente Fue al cerebro al que le dieron de golpes como a miserables [púgiles Porque al nacer salimos a la oscuridad por un hueco profundo:

Y oímos, nos extendimos como mares.

90

Deseosa, las ciudades no bastaron como es obvio

91

Y huimos al ancho mar bajo un sol ardiente

92

Nos echamos desnudos sobre maderos quemados

93

Que eran nuestros barcos sobre un mar brillante

94

A vivir del ocio sagrado

95

los cantos del desierto

97

EL OJO ESTÁ EN LA LLANURA

ES LA DISPERSIÓN

TODO HA SIDO EL DESCAMPADO

Y boca arriba

miramos las estrellas.

LA BELLEZA ES UN DESORDEN QUE AÚLLA CON LOS ÁNGELES

Hay un océano oscuro por donde nos elevamos;

No miramos hacia atrás pegados al centro de dos olas saladas Donde todo arde; el laberinto que se hace trizas:

Tumulto: sal:

Y

la fiebre se nos viene encima

Y

no vemos nada

Y

el pecho se nos abre

Y

observa

Y

rompe la piedra

Y

salta.

¡Mujer!

¿Por qué tus besos me saben a fósforo?

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ES LA ÉPOCA DE LOS NÚMEROS SOMOS NUMERARIOS

Pétalos abiertos donde la eternidad se sacude

Como yo.

¡ALMA MÍA!

La muerte a escondidas que se vuela con nosotros

¡AH LA BELLEZA!

He ahí cómo se agitan los contornos en este espacio veloz Donde todo mueve único el silencio Y es ahí el sol donde todo arde más allá de las estrellas De eso que es vivir y amar con el peligro Quién lo vio y se lo hizo así mismo. Lo hiciste tu primero, ¿Eli? ¿Lo hice yo? ¿O estarían tan equivocados los viejos escribas?

ASMA DE MI PÚAS EN MIS PEZONES AMNESIA EN LA HERMOSURA

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BRILLAR ES AMAR

He ahí la brillantez. De amar y escribir como arder. Esto es el fuego. Fuego somos, aunque creamos que no, pero sí, somos el fuego. Con nombre y sin nombre es fuego como el aire.

Puros

Porque arder es amar y escribir es arder. Yo escribo con el fuego;

te abro Con el fuego; quemo las ciudades del mundo de lo viejo

que es esto Con el fuego. Es que no hay tiempo para nada, amor;

Vamos al fósforo, bella. Porque viejo es esto de abrirnos. Porque

frotarnos

ES RESPIRARNOS

Y elevados por la mano del fuego

Los amantes son pájaros oscuros

Picoteando las membranas del alma

Y abriendo los ojos

Arriba del mundo como fantasmas Como luz de figuras fosforescentes Como anunciando lo otro Sobre los mares en movimiento.

PÁJAROS OSCUROS

Y todo lo hacen en el aire que también es un desierto.

Se comen las entrañas Se van purificando los huesos con sus picos Se arrugan con el tiempo

100

Se calcinan y vuelven a estar solos

A

procrearse entre ellos sin voz.

Y

todo está hecho en el vacío

Y LLORAN

Se desnudan en un légamo

Y

se abren como una sola boca iluminando las raíces

Y

suben por ellas como elevados por la mano del fuego

Y

vuelven a estar solos.

101

ASOMADO

Hemos esperado tanto, sólo para esto

VIMOS EL SOL

El mar fue sólo una palabra

Y también pasó por nuestros ojos; tanto pasó

Pero estuvimos ahí

Convidándonos

Al sol

A la pradera

Al mar

Que fueron para ti amarillos elementos Las estrellas que iluminándonos Estuvieron ahí Estuvieron ahí

Y las vimos

Todo lo vimos y estuvimos ahí Todo pasó y estuvimos ahí

Esperando

Desde la oscuridad del corazón

AL NORESTE, LA VIDA.

103

Lo primero que vi fue la sal

104

Luego las montañas y las rocas

105

Luego fueron aviones Grandes aviones Lo que veo son aviones

106

Luego a mí mismo subiendo las montañas

107

Luego vino Negril Easter Island vino luego

108

Teotihuacán que es una piedra en medio del mar vino también

109

el ojo del tiempo que es una piedra en medio del mar:

110

el gran viaje de nuestras vidas, vino

111

112

112

E STE

LIBRO

EL

POR

HA

TRABAJO

SIDO

POSIBLE

DE

Comité Editorial SilviaAguilera, MauricioAhumada, Carlos Cociña, MarioGarcés, LuisAlbertoMansilla, Tomás Moulian, NaínNómez, JulioPinto, PauloSlachevsky, HernánSoto, José LeandroUrbina, Verónica ZondekSecretariaeditorial Silvia Morales Proyectos IgnacioAguilera DiseñoyDiagramación Editorial Paula Orrego, Alejandro Millapan Corrección de Pruebas Raúl Cáceres Asistente de edición Andrés Aylwin Exportación Ximena Galleguillos Dirección de distribución Nikos Matsiordas Página web Leonardo Flores Comunidad de Lectores Olga Herrera, Francisco Miranda Distribución Ruth Lazo Ventas Elba Blamey, Luis Fre, Marcelo Melo Almacenamiento Francisco Cerda, Julio César Zapata Librerías Nora Carreño, Ernesto Córdova Secretaría Gráca LOMTatiana Ugarte Comercial Gráca LOMJuanAguilera, Danilo Ramírez, Óscar Gainza, Marcos Sepúlveda Servicio al ClienteElizardoAguilera, JoséLizana, GuillermoBustamante Diseño y Diagramación Computacional Claudio Mateos, Nacor Quiñones, Luis Ugalde, Luis Gálvez, David Bustos Coordinador de diagramación Ingrid Rivas Producción imprenta Pedro Pablo Díaz, Gabriel Muñoz Secretaria Imprenta JazmínAlfaro Impresión Digital CarlosAguilera, Efraín Maturana, WilliamTobar, Marcelo Briones Preprensa Digital Daniel Véjar, Felipe González Impresión Offset Eduardo Cartagena, Freddy Pérez, Rodrigo Véliz, Francisco Villaseca, Ronny Salas Corte Eugenio Espíndola, Sandro Robles, Alejandro Silva Encuadernación Alexis Ibaceta, Rodrigo Carrasco, Sergio Fuentes, Pedro González, Carlos Muñoz, Luis Muñoz, Carlos Gutiérrez, Jonathan Rifo, Edith Zapata, Juan Ovalle, Braulio Corales Despachos Miguel Altamirano, Pedro Morales, Felipe Gamboa, Pablo Acevedo Aseo Jaime Arel, Elizabeth Rojas Administración Mirtha Ávila, Alejandra Bustos, Diego Chonchol, César Delgado, Jaime Donoso.

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