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Agua Combustible

Emilio del Barco


Agüimes, 03/08/2005
Ha llegado el tiempo, es la hora de intensificar las investigaciones y poner en marcha
los proyectos de futuro para conseguir un combustible universal, de precio estable, que
no conmueva los cimientos de nuestra civilización, cada vez que hay un conflicto en los
lugares de producción.
El petróleo es pasado. Algo que ha tardado millones de años en formarse y que el
hombre va a extinguir en pocas décadas, no puede ser el motor de nuestra civilización
futura. Al ritmo actual de uso, su desaparición, aunque innecesaria, es cierta. Es
irracional, porque el petróleo tiene miles de aplicaciones, más específicas y útiles que la
combustión. La facilidad actual de obtención, a precios aún asequibles, ha hecho que se
paralizaran o retardaran las investigaciones sobre fuentes realmente inagotables de
energía, como el hidrógeno, elemento más abundante en nuestra galaxia. Inagotable. Si
una mínima parte del capital que se invierte en localizar y poner en funcionamiento
nuevas explotaciones de petróleo, montar oleoductos, gaseoductos, refinerías y
transportes especiales, se invirtiese en investigar más intensamente sobre la utilización
del hidrógeno como fuente inagotable de energía, estaríamos ya en una época post-
petrolera. Entonces, podría pensarse seriamente sobre los efectos que la combustión
indiscriminada de petróleo tiene sobre el cambio climático y la impureza atmosférica en
las grandes ciudades. Es el siguiente paso que necesita dar la Humanidad para entrar en
una mueva época. Hidrógeno hay en todas partes. Ninguna nación sería propietaria de
un monopolio del hidrógeno. Sólo hay que estar en posesión de la técnica necesaria para
su utilización.
Podría ser una ejercicio de libertad humana, el mancomunar esfuerzos para la
investigación. La libertad es un valor en sí mismo, pero habría que usarla para producir
beneficios comunes a toda la Humanidad. La Humanidad, para seguir existiendo, sin
agotar los recursos disponibles, necesita tener a la Naturaleza como amiga. Todo es uno,
y uno es todo. Tal como van las cosas actualmente, el humano es el peor enemigo de sí
mismo y de toda la Creación. La educación ciudadana debería incluir una mejor
formación en ciencias naturales, para que aprendamos a vivir en armonía y concordia
con todo lo creado. Somos una parte de la Naturaleza, no sus señores y explotadores.
Quizá estemos demasiado imbuidos del espíritu bíblico, que nos hace sentirnos reyes de
la Creación. Necesitamos pensar con un poquito más de humildad, para sentirnos, como
Buda y San Francisco de Asís, hermanos de lobos, peces y pájaros. Pero también del
Sol, la Luna y la Tierra. No somos más que un pequeño eslabón en la totalidad del
Universo. Este puede seguir funcionando perfectamente sin nuestra presencia. Seamos
consecuentes, tengamos respeto por toda la Naturaleza, tratando de estropearla lo
menos posible. Si podemos conseguir energía más natural, más abundante y menos
contaminante que el petróleo, podemos seguir el nuevo camino.
En principio, algunas guerras dejarían de tener razón de ser. La obtención de hidrógeno
por sublimación, a partir del agua marina, por ejemplo, mediante electrolisis, con la
ayuda de energía solar o cólica, sólo produciría emisión de oxígeno a la atmósfera. Y
nula contaminación. El único inconveniente que veo es que quizá algunas naciones no
estén interesadas en el desarrollo de esta técnica, porque les quitaría el monopolio
mundial de la energía. Una labor conjunta de la Unión Europea podría solucionar el
problema. Esperemos que la solidaridad sea un valor humano universal. Emilio del
Barco,, delbarco23@hotmail.com ,, Gran Canaria ,,
+34928780967,, DNI 27968889

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