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34567 1 DE MAYO DE 2012

¿DEBER IAN ´ SUMAR FUERZAS

´

LA RELIGI ´ ON Y LA POL ITICA?

34567

Tirada media de cada n umero:

42.182.000 EN 194 IDIOMAS

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MAY 1, 2012

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EL PROP OSITO DE LA ATALAYA es honrar a Jehov a Dios, el Soberano del universo. En el pasado, las atalayas, o torres

de vigilancia, permit ıan ´ descubrir lo que suced ıa ´ a lo lejos. De igual modo, esta revista nos ayuda a descubrir la

´

relaci on entre las profec ıas ´ b ıblicas

que el Reino de Dios —un gobierno de verdad que se halla en los cielos— pronto acabar a con la maldad y

y los sucesos de nuestro tiempo. La Atalaya consuela a la gente anunciando

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transformar a la Tierra en un para ıso. ´ Adem as, promueve la fe en el Rey reinante de dicho gobierno, Jesucristo,

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quien muri o para que pudi eramos alcanzar la vida eterna. Esta publicaci on, editada sin interrupci on desde 1879

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por los testigos de Jehov a, es pol ıticamente

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neutral y reconoce la Biblia como m axima autoridad.

Esta publicaci on se distribuye como parte de una obra mundial de educaci on b ıblica

contrario, las citas b ıblicas ´

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que se sostiene con donativos. Prohibida su venta. A menos que se indique lo

se han tomado de la versi on en lenguaje moderno Traducci on del Nuevo Mundo de las Santas Escrituras (con referencias).

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SERIE DE PORTADA

3

5

6

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10

¿Qu e contestar ıa ´ Jes us?

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¿Qu e opini on ten ıa ´ Jes us de la pol ıtica?

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¿Qu e deben hacer los cristianos de hoy?

¿Qu e efecto tienen las ense nanzas cristianas

en la comunidad?

Buenos cristianos y buenos ciudadanos

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˜

SECCIONES FIJAS

12

16

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22

23

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31

Consejos para las familias:

C omo recuperar la confianza perdida

Ense nanzas de la Palabra de Dios:

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¿Qu e futuro le espera a la religi on?

´

´

La Biblia les cambi o la vida

Nuestros lectores quieren ´ saber:

¿Participaron en pol ıtica

¿Lo sab ıa? ´

Mis primeras lecciones de la Biblia

´

los cristianos del siglo primero?

´

Ac erquese a Dios:

´

Jehov a recompensa a todos sus siervos

´

Y TAMBI EN

26

28

32

C omo labrarse un brillante porvenir

La vida en tiempos b ıblicos: ´

´

El trabajo del campo

´

Protejamos el coraz on

¿Est a bien mezclar religi on y

pol ıtica? ´

sinceros piensan que s ı, ´ que

´

´

Muchos creyentes

la religi on no solo puede intervenir

en pol ıtica, ´

para ayudar a resolver los problemas de la humanidad.

Sin embargo, otros piensan que

´

sino que debe hacerlo

es mejor mantener la religi on y

la pol ıtica ´

usted? ¿Deber ıan ´ sumar fuerzas?

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separadas. ¿Qu e piensa

¿Qu e contestar ıa ´

´

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Jes us?

J ESUCRISTO es para muchos “la figu-

´

ra religiosa [ m as influyente en la

]

historia de la humanidad”. ¿Qu e cree

usted que dir ıa ´ el ´ si le preguntaran su

opini on sobre combinar religi on y

pol ıtica? ¿Sab ıa que el ya contest o esa

pregunta cuando estuvo en la Tierra?

Es m as, prob o lo que pensaba con

hechos. En su famoso Serm on del

Monte, por citar un caso, dio una serie de pautas que permiten determinar

hasta qu e grado deben intervenir sus

seguidores en los asuntos de su comu- nidad. Analicemos algunas de tales pautas.

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Deben influir en la vida de otros

Jes us explic o cu al deb ıa ser la actitud de

sus seguidores respecto al mundo cuando

dijo: “Ustedes son la sal de la tierra; pero si la

sal pierde su fuerza, ¿c omo se le restaurar a su

salinidad? Ya no sirve para nada, sino para echarla fuera para que los hombres la hue-

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llen. Ustedes son la luz del mundo. [ As ı

]

mismo resplandezca la luz de ustedes delan-

Jes us no quer ıa ´ que sus seguidores

se aislaran de la sociedad

´

te de los hombres, para que ellos vean sus

obras excelentes y den gloria al Padre de us-

tedes que est a en los cielos” (Mateo 5:13-16).

¿Por qu e compar o Jes us a sus disc ıpulos con

la sal y la luz?

Para empezar, no dijo que sus seguidores

ten ıan que ser la sal y la luz para unas pocas

personas. Al contrario, dio a entender que te-

n ıan que ser la sal de toda la humanidad y

dar luz a todo el que quisiera conocer a Dios.

As ı pues, es obvio que Jes us no quer ıa que

sus seguidores se aislaran de la sociedad.

Al fin y al cabo, ¿c omo va la sal a conservar

los alimentos si no est a en contacto con

ellos? ¿O c omo va una l ampara a iluminar

un sitio oscuro si no est a ah ı? Por eso, Jes us

nunca mand o a sus disc ıpulos que se muda-

ran a un apartado rinc on del planeta y for-

maran all ı su propia comunidad. Tampoco

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los anim o a vivir encerrados en un recinto

religioso. Para cumplir su funci on, la sal tie-

ne que estar en contacto con los alimentos

y la luz debe estar rodeada de oscuridad.

De igual modo, los cristianos tienen que es-

tar en contacto con los dem as para poder

influir positivamente en sus vidas.

“No son parte del mundo”

Claro, lo que dijo Jes us hace que algunos

se

cristianos hacia la pol ıtica. ¿Por qu e? Porque

poco antes de morir, mientras oraba por sus

disc ıpulos, Jes us le pidi o a Dios: “Te solicito,

no que los saques del mundo, sino que los vi- giles a causa del inicuo. Ellos no son parte

del mundo, as ı como yo no soy parte del

mundo” (Juan 17:15, 16). Entonces, ¿c omo iban los cristianos a influir positivamente en

la vida de otros y, al mismo tiempo, no ser

parte del mundo? Para obtener la respuesta,

antes hay que contestar otras tres preguntas:

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planteen cu al deber ıa ser la actitud de los

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˙ ¿Qu e opini on ten ıa ´ Jes us

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de la pol ıtica? ´

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˙ ¿Qu e deben hacer los cristianos

de hoy?

´

˙ ¿Qu e efecto tienen las ense nanzas

˜

cristianas en la comunidad?

34567

¿Desea obtener m as informaci on o recibir en

gratuitas? Escriba a

Testigos de Jehov a a una de estas direcciones.

su hogar clases b ıblicas ´

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´

Encontrar a la lista completa de direcciones en

www.watchtower.org/address.

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4

Argentina: Casilla 83 (Suc. 27B), C1427WAB Cdad. Aut.

de Buenos Aires. Bolivia: Casilla 6397, Santa Cruz. Cana-

d a: PO Box 4100, Georgetown, ON L7G 4Y4. Chile: Casi-

lla 267, Puente Alto. Colombia: Apartado 85058, Bogot a.

Dominicana, Rep.: Apartado 1742, Santo Domingo. Ecua-

dor: Casilla 09-01-1334, Guayaquil. Espa na: Apartado 132,

28850 Torrej on de Ardoz (Madrid). Estados Unidos: 25 Co-

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lumbia Heights, Brooklyn, NY 11201-2483. M exico: Aparta-

do Postal 895, 06002 M exico, D.F. Per u: Apartado 18-1055,

Lima 18. Puerto Rico: PO Box 3980, Guaynabo, PR 00970. Venezuela: Apartado 20.364, Caracas, DC 1020A.

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The Watchtower (ISSN 0043-1087) is published

semimonthly by Watchtower Bible and Tract Society of

New York, Inc.; L. Weaver, Jr., President; G. F. Simonis,

Secretary-Treasurer; 25 Columbia Heights, Brooklyn, NY

11201-2483, and by Watch Tower Bible and Tract Society of

Canada, PO Box 4100, Georgetown, ON L7G 4Y4. Periodi-

cals Postage Paid at Brooklyn, NY, and at additional mailing

offices. POSTMASTER: Send address changes to Watchtow-

er, 1000 Red Mills Road, Wallkill, NY 12589-3299. 2012 Watch Tower Bible and Tract Society of Pennsylvania. Todos los derechos reservados. Printed in Canada.

¿Qu e opini on

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ten ıa ´ Jes us de la pol ıtica? ´

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E N LOS Evangelios se narran varios episodios

del ministerio de Jes us que nos aclaran su

opini on respecto a la pol ıtica. Por ejemplo,

cuando ten ıa unos 30 a nos y acababa de bauti-

zarse, el Diablo le ofreci o ser el gobernante de

la humanidad. M as tarde, una muchedumbre

quiso hacerlo rey. Y tiempo despu es quisieron

convertirlo en un activista pol ıtico. ¿C omo

reaccion ´ el ´ en cada caso?

un los

relatos de los evangelistas, el Diablo le ofreci o a

Jes us gobernar sobre “todos los reinos del

mundo”. ¿Se imagina todo lo que Jes us podr ıa

haber hecho por los seres humanos si hubiera

aceptado ese puesto? ¿Habr ıa dejado escapar

semejante oportunidad si hubiera cre ıdo que

con la pol ıtica pod ıa lograr algo? Curiosamen-

te, el rechaz o la oferta (Mateo 4:8-11).

Rey. En tiempos de Jes us, muchos ansiaban

encontrar a alguien que pudiera poner fin a la

inestabilidad pol ıtica y econ omica. Impresio-

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o

Gobernante de la humanidad. Seg

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nados por todo lo que Jes us era capaz de hacer,

quisieron que entrara en la carrera pol ıtica.

¿Qu e hizo el? El evangelista Juan escribi o: “Sa-

biendo que estaban a punto de venir y prender-

lo para hacerlo rey, se retir o otra vez a la monta-

na, ˜ el solo” (Juan 6:10-15). De nuevo, se neg o a

intervenir en pol ıtica.

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Activista pol ´

ıtico. Algo parecido ocurri o ´ d ıas ´

antes de que Jes us muriera. Un grupo formado

por disc ıpulos de los fariseos y por miembros del partido de los herodianos lo abordaron. Los

primeros estaban a favor de independizarse del Imperio romano, mientras que los segundos

eran m as tolerantes con el dominio extranjero.

Tratando de obligarlo a tomar partido, le pre-

guntaron si los jud ıos deb ıan pagar impuestos

a Roma.

Marcos registra la respuesta de Cristo: “‘¿Por

qu e me ponen a prueba? Tr aiganme un dena-

rio para verlo’. Trajeron uno. Y el les dijo: ‘¿De

qui en es esta imagen e inscripci on?’. Ellos le

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PUBLICADA AHORA EN 194 IDIOMAS: acholi, afri-

k aans, ´ alban es, alem an, am arico, arabe, armenio, ar-

menio occidental, aymara, azer ı, ´ azer ı ´ (alfabeto cir ılico), ´

baul e, becol, bengal ı, ´ birmano, bislama, b ulgaro, cam-

boyano, catal an, cebuano, checo, chichewa, chino sim-

plificado, chino tradicional (grabaci on solo en manda-

r ın), ´ chitonga, chuuk es, cibemba, cingal es, congo,

coreano, criollo de las Seychelles, criollo haitiano, crio-

llo mauriciano, croata, dan es, efik, endebele, en-

donga, enzema, eslovaco, esloveno, espa nol, esto-

nio, ew e, finland es, fiyiano, franc es, ga, georgiano,

griego, groenland es, guaran ı, ´ gujarati, gun, hausa,

hebreo, hiligaynon, hindi, hiri motu, holand es, h un-

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garo, ibo, ilocano, indonesio, ingl es (tambi en en

braille), island es, isoko, italiano, japon es, kannada,

kaonde, kazajo, kikongo, kikuyu, kiluba, kimbundu, ki-

niaruanda, kirgu ıs, ´ kiribatiano, kirundi, kwangal ı, ´ kwan-

yama, let on, lingala, lituano, luganda, lunda, luo, lu-

vale, macedonio, malay alam, malgache, malt es, marat ı, ´

marshal es, maya, mixe, mizo, mongol, mor e, nepal es,

ng abere, niueano, noruego, nyaneka, oromo, os eti-

co, otetela, palauano, pangasin an, panjab ı, ´ papiamen-

to de Aruba, papiamento de Curazao, persa, pidgin de

las islas Salom on, polaco, ponap es, portugu es, que-

chua ancashino, quechua ayacuchano, quechua bolivia-

no, quechua cuzque no, quichua, rarotongu es, rumano,

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ruso, samoano, sango, sepedi, serbio, serbio (alfabeto

latino), sesoto, shona, silozi, sranangtongo, suajili, sua-

ti, sueco, tagalo, tahitiano, tai, tamil, t artaro, telugu,

tetum, tigri na, tivo, tok pisin, tongano, totonaco, tshilu-

ba, tshwa, tsonga, tsotsil, tsuana, tumbuka, turco, tuva-

luano, twi, ucraniano, umbund u, urdu, uruund, vendal,

vietnamita, wallisiano, waray-waray, wolaytta, xhosa, ya-

p es, yoruba, zand e, zapoteco del Istmo, zul u

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Tambi en disponible en CD.

Tambi en disponible en CD-ROM (formato MP3).

Tambi en disponible en grabaci on de audio en

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www.jw.org.

dijeron: ‘De C esar’. Jes us entonces dijo: ‘Pa-

guen a C esar las cosas de C esar, pero a Dios las

cosas de Dios’ ” (Marcos 12:13-17). A prop osito

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de esta respuesta, el libro Teolog ıa Moral dice:

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“ El era en verdad el Mes ıas, pero no el tipo de

‘mes ıas pol ıtico’ que ellos [los jud ıos] se hab ıan

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ideado. [ Jes us ense na una doctrina que dis-

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tingue y separa la religi on de la pol ıtica”.

¿Significa eso que Cristo era indiferente ante

la pobreza, la corrupci on y el sufrimiento?

]

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Al contrario, la Biblia dice que le dol ıa ver el pe-

noso estado de la gente (Marcos 6:33, 34). Aun

as ı, no emprendi o una campa na para acabar

con las injusticias del mundo, ni siquiera cuan-

do insistieron en que se implicara activamente

en las controversias de aquel tiempo.

Estos tres ejemplos demuestran que Jes us

siempre se neg o a participar en la pol ıtica.

¿Y los cristianos de hoy? ¿Cu al debe ser su pos-

tura?

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¿Qu e deben hacer los cristianos de hoy?

L OS cristianos verdaderos siguen el modelo

de Jes us y no intervienen en pol ıtica. Jes us

fue claro cuando afirm o: “Yo no soy parte del

mundo”. A sus disc ıpulos les dijo: “Ustedes

no son parte del mundo” (Juan 15:19; 17:14).

Pues bien, ¿por qu e los cristianos no deben

mezclarse en pol ıtica?

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1. El poder del hombre es limitado. La Bi-

blia explica que el ser humano no tiene

ni la capacidad ni el derecho de gobernarse a

s ı mismo. En palabras del profeta Jerem ıas,

“no pertenece al hombre que est a andando si-

quiera dirigir su paso” (Jerem ıas 10:23).

Tal como el ser humano no fue creado con

la capacidad de volar, tampoco fue creado con

la capacidad de gobernar con exito. El histo-

riador David Fromkin reconoce las limitacio-

nes de los gobiernos y declara: “Los gobiernos

est an compuestos por seres humanos y, dado

que pueden equivocarse, sus perspectivas de

exito ´ son inciertas. Tienen poder, pero limita-

do” (The Question of Government [La cuesti on

del gobierno]). ¡Con raz on la Biblia nos acon-

seja que no depositemos nuestra confianza en el ser humano! (Salmo 146:3.)

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2. Los esp ıritus ´ malvados trabajan en

las sombras. Cuando Satan

as le ofreci o to-

dos los gobiernos del mundo a Jes us, este

no neg o que el pudiera hacerle semejante

oferta. De hecho, en otra ocasi on, Jes us iden-

tific o al Diablo como “el gobernante del

mundo”. Y a nos despu es, el ap ostol Pablo lo

llam o “el dios de este sistema de cosas” (Juan

14:30; 2 Corintios 4:4). En una carta a sus her-

manos cristianos, Pablo escribi o: “Tenemos

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una lucha [ contra los gobernantes mun-

diales de esta oscuridad, contra las fuerzas es-

pirituales inicuas en los lugares celestiales”

(Efesios 6:12). As ı pues, los verdaderos gober-

nantes del mundo son en realidad esp ıritus

malvados que trabajan en las sombras. ¿C omo

debe influir esto en la visi on de los cristianos

sobre la pol ıtica?

Ilustr emoslo con un ejemplo. Los sistemas

pol ıticos humanos son como peque nos botes

arrastrados por una poderosa corriente: los es-

p ıritus malvados. Al igual que los marine-

ros de esos botes no pueden evitar que la

corriente se los lleve, los pol ıticos tampoco

pueden hacer mucho contra la poderosa in-

]

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fluencia de esos malvados esp ıritus. Este ej er-

cito demon ıaco est a resuelto a corromper sin

remedio a los seres humanos y causarles el

mayor da no posible (Revelaci on [Apocalipsis]

12:12). Por tanto, solo alguien mucho m as po-

deroso que Satan as y sus demonios puede

cambiar las cosas. ¿Qui en? Jehov a Dios (Sal-

mo 83:18; Jerem ıas 10:7, 10).

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3. Los cristianos verdaderos solo son par-

tidarios del Reino de Dios. Jes

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us y sus

disc ıpulos sab ıan que, al debido tiempo, Dios

establecer ıa un gobierno en el cielo que

regir ıa sobre toda la Tierra: el Reino de Dios.

La Biblia dice que Jehov a nombr o Rey de este

Reino a Jesucristo (Revelaci on 11:15). Cons-

ciente de que este gobierno actuar ıa sobre

toda la humanidad, Jes us hizo que su ministe-

rio girara alrededor de “las buenas nuevas

del reino de Dios” (Lucas 4:43). Tambi en en-

se o a sus disc ıpulos a pedir en sus oraciones:

“Venga tu reino”. ¿Por qu e? Porque bajo ese

Reino, la voluntad de Dios se har a en la Tierra

como ya se est a haciendo en el cielo (Mateo 6:

9, 10).

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n

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Los testigos de Jehov a

no promueven reformas pol ıticas ´ porque apoyan el Reino de Dios

Entonces, ¿qu e les ocurrir a a los gobiernos

humanos? La Biblia explica que los sistemas

pol ıticos “de toda la tierra habitada” ser an

destruidos (Revelaci on 16:14; 19:19-21). Por

eso, nadie que crea que el Reino de Dios pon-

dr a fin a los gobiernos humanos va a deposi-

tar su confianza en ning un sistema pol ıtico.

Es m as, si diera su apoyo a alguno sabiendo

que todos est an condenados a la destrucci on,

en realidad estar ıa poni endose de parte de los

enemigos de Dios.

Ahora bien, dado que los cristianos verda-

deros no intervienen en pol ıtica, ¿significa

eso que no les interesa contribuir al bienestar

de la comunidad en la que viven? Esta pregun-

ta se responder a en el siguiente art ıculo.

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¿Qu e efecto tienen

las ense nanzas cristianas en la comunidad?

˜

tienen las ense nanzas cristianas en la comunidad? ˜ ¿En qu e sentido es el mensaje

¿En qu e sentido

es el mensaje cristiano como la sal?

´

˜ ¿En qu e sentido es el mensaje cristiano como la sal? ´ 8 H ASTA
˜ ¿En qu e sentido es el mensaje cristiano como la sal? ´ 8 H ASTA

8

¿En qu e sentido es el mensaje cristiano como la sal? ´ 8 H ASTA ahora

H ASTA ahora hemos visto que los cristia-

nos verdaderos no se meten en pol ıtica.

Entonces, ¿c omo demuestran que est an inte-

resados en contribuir al bienestar de su co-

munidad? Entre otras cosas, obedeciendo el

mandato de Jes us: “Vayan, por lo tanto, y ha-

gan disc ıpulos de gente de todas las naciones,

bautiz andolos en el nombre del Padre y del

Hijo y del esp ıritu santo, ense andoles a ob-

servar todas las cosas que yo les he mandado”

(Mateo 28:19, 20).

Es interesante destacar que existe una rela-

ci on entre este mandato de hacer disc ıpulos y

la instrucci on de ser la sal y la luz del mun-

do (Mateo 5:13, 14). ¿Cu al es esa relaci on?

¿Y qu e efecto tiene en la gente la obra de ha-

cer disc ıpulos?

El mensaje de Cristo conserva e ilumina

La sal se distingue por sus propiedades

conservantes, igual que el mensaje que proclaman los cristianos a gente de todas las naciones. Quienes escuchan y ponen en

pr actica las ense nanzas de Jes us se prote-

gen del deterioro moral tan caracter ıstico de

nuestros d ıas. Por un lado, evitan pr acticas

que da nan la salud —como fumar—, y por otro, se esfuerzan por vivir en paz y cultivar

amor, paciencia y bondad, entre otras cuali-

dades (G alatas 5:22, 23). Sin duda, todo esto

los convierte en miembros valiosos para la sociedad. ¿No cree que, dando a conocer este

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n

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mensaje, los cristianos hacen una valiosa

aportaci on al bienestar de la comunidad en-

tera?

Pero ¿qu e tiene que ver su mensaje con la

luz? Bueno, tal como la Luna refleja la

luz del Sol, los cristianos reflejan la “luz”

de Jehov a mediante el iluminador mensaje

que predican y su buena conducta (1 Pedro

2:12).

´

Jes us subray o todav ıa m as la similitud en-

tre la luz y el modo de vida de sus disc ıpulos

al a nadir: “No se enciende una l ampara y se

pone debajo de la cesta de medir, sino sobre

el candelero, y alumbra a todos los que est an

en la casa. As ı mismo resplandezca la luz de

ustedes delante de los hombres”.

La predicaci on y la buena con- ducta de los cristianos verdaderos

deben ser visibles a toda la gen- te, como la luz que emite una

l ampara colocada en alto. De este

modo, quienes vean sus buenas

obras no honrar an a los cristianos,

sino que, como dijo Jes us, dar an

gloria a Dios (Mateo 5:14-16).

Responsabilidad de grupo

¿En qui enes estaba pensando Jes us cuando dijo “ustedes son la luz del mundo” y “res-

plandezca la luz de ustedes” ? Tuvo que refe-

rirse a todos sus seguidores, pues la comisi on

que les dej o no pod ıan llevarla a cabo unos

pocos disc ıpulos esparcidos por diferentes re-

ligiones. Por tanto, todos los creyentes deben

reflejar esa “luz”. Unos siete millones de testi-

gos de Jehov a en m as de doscientos treinta

pa ıses y territorios est an convencidos de que

´

todos son responsables de llevar a sus vecinos

el mensaje que Cristo encomend o a sus se-

guidores.

¿Y cu al es el tema del mensaje que predi-

can? Jes us no les encarg o que predicaran re-

formas sociales o pol ıticas, ni la uni on entre

Iglesia y Estado, ni ninguna otra ideolog ıa de

este tipo. El dijo: “Estas buenas nuevas del

reino se predicar an en toda la tierra habitada

para testimonio a todas las naciones” (Mateo

24:14). Y eso es lo que proclaman los cristia- nos verdaderos de la actualidad. De acuerdo

con el mandato de Jes us, predican que el uni-

´

co gobierno capaz de poner fin al malvado

dominio de Satan as y construir una sociedad

justa es el Reino de Dios.

Ahora bien, en los Evangelios se aprecian

dos caracter ısticas importantes del ministerio

de Jes us. En el pr oximo art ıculo se explica

cu ales son y c omo influyen en la obra que lle-

van a cabo actualmente los cristianos verda-

deros.

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´ ´ ´ ´ ˜ ´ ´ ´ ´ ´ ´ ´ ´ ´ ´ ´
´ ´ ´ ´ ˜ ´ ´ ´ ´ ´ ´ ´ ´ ´ ´ ´

¿De qu e modo es

el mensaje cristiano

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como una l ampara

en la oscuridad?

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9

Buenos cristianos y buenos ciudadanos

¿ C U ´

ALES fueron dos caracter ısticas im-

´

portantes del ministerio de Jes us?

´

el ´ les dijera: “Vamos a otra parte, a las vi-

llas cercanas, para que predique tambi en all ı,

´

´

En primer lugar, Jes us se esforz o por cambiar

a las personas, no las instituciones pol ıticas.

Pongamos por caso algo que recalc o durante

su Serm on del Monte. Poco antes de llamar a

sus disc ıpulos la sal y la luz del mundo, expli-

c o a sus oyentes que quienes “tienen concien-

cia de su necesidad espiritual” son felices.

Y no solo ellos, sino tambi en “los de genio

apacible”, “los de coraz on puro” y “los pac ıfi-

cos” (Mateo 5:1-11). Jes us quer ıa que sus se-

guidores comprendieran dos cosas: que de-

b ıan adaptar su forma de ser a las normas

divinas sobre el bien y el mal, y que deb ıan

servir a Dios sin reservas.

En segundo lugar, Jes us se compadeci o de

las personas que sufr ıan y se sinti o motiva-

do a aliviarlas. Con todo, no encabez o una

campa na para erradicar el sufrimiento del

mundo (Mateo 20:30-34). Es cierto que cur o

enfermos, pero las enfermedades no desapa-

recieron (Lucas 6:17-19). Tambi en consol o a

los maltratados, pero las injusticias no cesa-

ron. Hasta aliment o a los hambrientos, pero

el hambre sigui o plagando a la humanidad

(Marcos 6:41-44).

Cambian a las personas y alivian sus penas

¿Por qu e se centr o Jes us en cambiar el cora-

z on de las personas y en aliviar sus penas?

¿Por qu e no se concentr o en cambiar las ins-

tituciones y en acabar de una vez por todas

con el sufrimiento? Porque sab ıa que de esto

se encargar ıa Dios en el futuro mediante su

Reino (Lucas 4:43; 8:1). De ah ı que, en una

ocasi on en que sus disc ıpulos quisieron que

dedicara m as tiempo a curar a los enfermos,

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porque con este prop osito he salido” (Mar-

cos 1:32-38). En efecto, aunque Jes us tambi en

aliviaba el sufrimiento f ısico, su prioridad

era predicar y ense nar la verdad acerca de

Dios.

En la actualidad, los testigos de Jehov a imi-

tan a Jes us realizando esa misma obra de edu-

caci on b ıblica. Tambi en hacen lo posible por

aliviar el sufrimiento del pr ojimo ayudando

de forma pr actica a quienes saben que lo ne-

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Jes us se esforz o por cambiar a las personas,

no las instituciones pol ıticas ´

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cesitan. Sin embargo, no emprenden iniciati-

vas destinadas a erradicar las injusticias del mundo y acabar con toda causa de sufrimien-

to, pues est an convencidos de que eso lo har a

´

el Reino de Dios (Mateo 6:10). M as bien,

adoptan una actitud realista como la de Jes us:

tratan de cambiar a las personas, no las insti-

tuciones pol ıticas. Y es que los principales

problemas del hombre no son de car acter po-

l ıtico, ´ sino moral.

Buenos ciudadanos

Los testigos de Jehov a creen que ser buenos

cristianos tambi en implica ser buenos ciuda-

danos. Por eso, honran y respetan a las autori-

dades, y a trav es de sus publicaciones y su

predicaci on animan a los dem as a hacer lo

mismo. Eso s ı, cuando los gobiernos exigen

algo que Dios no acepta, los Testigos no tran-

sigen en sus principios. Optan por “obedecer

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a Dios como gobernante m as bien que a los

hombres” (Hechos 5:29; Romanos 13:1-7).

Adem as, van de casa en casa ofreciendo

clases gratuitas de la Biblia a sus vecinos. As ı,

mediante esta campa na educativa han llega-

do al coraz on de millones de personas y las

han motivado a cambiar. Cada a no, cientos de miles de personas abandonan la promis- cuidad sexual y vicios como el tabaco, la bebi- da, las drogas y las apuestas. Todos ellos se han convertido en ciudadanos responsables y

con valores morales gracias a que han pues-

to en pr actica los principios b ıblicos (lea el

art ıculo “La Biblia les cambi o la vida”, en la

p agina 18 de esta revista).

Esta instrucci on b ıblica tambi en fortalece

los v ınculos familiares. Por un lado, fomenta

el respeto en la familia, y por otro, mejora la

comunicaci on entre c onyuges, entre padres e

´

hijos y entre hermanos. Y familias fuertes y es- tables crean comunidades fuertes y estables.

Tras leer esta serie de art ıculos, ¿a qu e con-

clusi on ha llegado usted? ¿Aprueba la Biblia

que la religi on se mezcle con la pol ıtica?

La respuesta es clara: no. Aun as ı, los cristia-

nos verdaderos deben ser buenos ciudadanos.

¿C omo? Siendo la sal y la luz del mundo,

como mand o Jes us.

Quienes siguen las instrucciones de Cristo

se benefician a s ı mismos, a sus familias y, en

ultimo ´ t ermino, a las comunidades donde vi-

ven. Si usted desea saber m as acerca de c omo

funciona este programa de educaci on b ıblica

en su comunidad, lo animamos a ponerse en

contacto con los testigos de Jehov a de su

zona.

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Tambi en puede comunicarse con ellos a trav es de

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www.watchtower.org/s.

Los testigos

´

de Jehov a creen que ser

buenos cristianos

tambi en implica

ser buenos

ciudadanos

´

CONSEJOS PARA LAS FAMILIAS

´

C omo recuperar la confianza perdida

Steve: “Nunca imagin e que Julia me ser ıa ´ infiel. Perd ı ´ toda mi con-

´

´

fianza en ella. No encuentro palabras para expresar lo que me cost o

perdonarla”.

Julia: “Entiendo que Steve dejara de confiar en m ı. ´ Me llev o ´ a nos ˜ de-

mostrarle cu anto sent ıa ´ lo que hab ıa ´ hecho”.

´

L A Biblia ofrece a la v ıcti-

ma de una infidelidad

la posibilidad de divorciar-

se (Mateo 19:9). Steve eligi o

´

´

´

no hacerlo. El y Julia estaban

decididos a salvar su matri- monio. Sin embargo, no tar- daron en darse cuenta de

que esa decisi on implicaba

mucho m as que seguir vi-

viendo bajo el mismo techo.

¿Por qu e? Porque, tal como

indican sus comentarios, la

infidelidad de Julia quebr o la

confianza que exist ıa entre ellos. Puesto que la confianza

mutua es esencial para que

un matrimonio sea feliz, los

dos ten ıan mucho que hacer

para recuperarla.

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´

ten ıan mucho que hacer para recuperarla. ´ ´ ´ ´ ´ ´ Si usted y
ten ıan mucho que hacer para recuperarla. ´ ´ ´ ´ ´ ´ Si usted y

Si usted y su c onyuge est an tratando de que

su matrimonio no naufrague tras un serio re-

v es como el adulterio, es obvio que tienen

ante s ı un verdadero reto. Los primeros meses

despu es de que el problema sale a la luz tal vez

sean los m as dif ıciles. ¡Pero pueden salir ade-

lante! La Biblia brinda sabios consejos que les

´

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Se han cambiado los nombres.

Hallar a m as informaci on sobre este delicado tema en

¡Despertad! del 22 de abril de 1999, p agina 6, y del 8 de

agosto de 1995, p aginas 10 y 11.

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ayudar an a recuperar la confianza perdida.

Analicen las siguientes cuatro sugerencias.

ostol ´ Pablo aconse-

j o: “Ahora que han desechado la falsedad, ha-

ble verdad cada uno de ustedes” (Efesios

4:25). Las mentiras, las medias verdades y

´

hasta el silencio generan desconfianza. As ı

que deben conversar con franqueza.

Es posible que en un primer momento los

dos se sientan demasiado inc omodos como

1 Sean sinceros. El ap

´

´

´

para hablar del asunto. Aun as ı, tarde o tem-

prano deber an tratarlo sin rodeos. Es posible

que opten por no entrar en todos los detalles,

´

pero eludir el tema ser ıa un error. Julia, citada

antes, admite: “Al principio me resultaba muy

desagradable y dif ıcil conversar sobre lo que

hice. Lamentaba tanto lo que hab ıa ocurrido

que solo quer ıa hacer borr on y cuenta nueva”.

No obstante, la falta de comunicaci on empeo-

r o las cosas. “Como mi esposa no quer ıa ha-

blar —recuerda Steve—, yo segu ıa dudando

de ella.” Mirando atr as, Julia reconoce: “Por

no abordar el tema, nos cost o m as curar las he-

ridas”.

Sin duda, conversar sobre la traici on ser a do-

loroso. Paul cometi o adulterio con su secreta-

ria, y Debbie, su esposa, cuenta: “Me surg ıan

´

muchas preguntas: ¿c omo pas o?, ¿por qu e?,

¿de qu e hablaban? Ten ıa los nervios destro-

zados, pues no pod ıa dejar de pensar en eso.

Y a medida que pasaban las semanas, me hac ıa

m as preguntas”. Paul, por su parte, dice: “Era

de esperar que a veces, cuando trat abamos el

tema, los animos se caldearan. Pero siempre

acab abamos pidi endonos perd on. Esas con-

versaciones francas nos fueron uniendo m as y

m

¿C omo pueden rebajar la tensi on que se ge- nera en tales ocasiones? Deben tener presente

que su principal objetivo no es castigar al cul-

pable, sino sacar lecciones de la situaci on y

fortalecer el matrimonio. Pongamos por caso

a Chul Soo y a su esposa, Mi Young. Ellos ana-

lizaron qu e lo llev o a el a cometer adulterio.

“Me di cuenta de que hab ıa estado demasia-

do ocupado con asuntos personales —asegura

Chul Soo—, adem as de excesivamente preocu-

pado por complacer a los dem as. Dedicaba la

mayor parte de mi tiempo y atenci on a otras

personas y, como resultado, descuid e a mi es-

posa.” Al percatarse de cu al hab ıa sido el pro-

blema de fondo, pudieron hacer los cambios

que, con el tiempo, contribuyeron a recons-

truir su relaci on.

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as”.

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´

¿POR QU E NO INTENTAN ESTO? Si usted

ha sido infiel, no ponga excusas ni le eche la

culpa a su c onyuge. M as bien, admita su

responsabilidad y el da no que ha causado.

Si usted es la v ıctima, ´

ge ni lo hiera con sus palabras. As ı ´ facilita-

´

´

˜

´

no le grite a su c onyu-

r a que su pareja siga sincer andose (Efesios

4:32).

´

´

2 Trabajen en equipo. La Biblia asegura:

“Mejores son dos que uno, porque tienen

buen galard on por su duro trabajo. Pues si

uno de ellos cae, el otro puede levantar a su

socio” (Eclesiast es 4:9, 10). Estas palabras son

especialmente ciertas si ustedes est an luchan-

do por recobrar la confianza.

Juntos pueden combatir el virus de la

desconfianza que ha infectado su relaci on.

Pero para lograrlo, ambos deben estar resuel-

tos a salvar el matrimonio. Si cada uno solo se

centra en sus propios sentimientos, tal vez aca-

ben con m as problemas. Deben actuar como

buenos compa neros.

Eso fue lo que hicieron Steve y Julia. “Nues-

tra relaci on no se recuper o de la noche a la ma-

nana ˜ —dice ella—. Los dos tuvimos que traba-

jar como un equipo. Yo no quer ıa volver a

hacerle da no a Steve, y el, aunque estaba heri-

do, tampoco quer ıa que nuestro matrimonio

se fuera a pique. No pasaba un d ıa sin que yo

buscara maneras de demostrarle mi lealtad.

Siempre le agradecer e a mi esposo que me ma-

nifestara su amor vez tras vez.”

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´

´

¿POR QU E NO INTENTAN ESTO? Tomen

juntos la decisi on de trabajar en equipo

para recuperar la confianza en su matrimo-

nio.

´

3 Hagan los cambios necesarios. Tras

advertir a sus oyentes de que no cayeran en

el adulterio, Jes us dio este consejo: “Ahora

bien, si ese ojo derecho tuyo te est a hacien-

do tropezar, arr ancalo y echalo” (Mateo

´

´

´

´

5:27-29). Si usted ha sido infiel y quiere sal-

var su matrimonio, ¿puede pensar en h abitos

´

o actitudes que, por as ı decirlo, debe arrancar

y echar?

Para empezar, est a claro que debe cortar

todo contacto con la persona con quien

cometi o adulterio (Proverbios 6:32; 1 Corin-

tios 15:33). Paul, mencionado antes, cambi o

de turno de trabajo y de n umero de tel efono

celular para evitar por completo a la mujer con

´

quien hab ıa sido infiel. Pero eso no bast o. As ı

que, totalmente resuelto a recobrar la confian-

za de su esposa, dej o su trabajo. Adem as, se

deshizo de su tel efono celular y solo usaba el

de su esposa. ¿Vali o la pena tomar esas medi-

das tan dr asticas? Debbie, su esposa, responde:

“Aunque ya han pasado seis a nos, de vez en

cuando temo que ella intente comunicarse

con Paul. Pero ahora estoy segura de que el

no caer a en la tentaci on”.

Por otro lado, quiz as deba hacer cambios en

su personalidad. Tal vez d e la impresi on de

querer flirtear o le guste tener fantas ıas ro-

m anticas. En tal caso, “desn udese de la vie-

ja personalidad con sus pr acticas”, es decir,

reemplace estas viejas actitudes y costumbres

por otras que fortalezcan la confianza de su pa- reja en usted (Colosenses 3:9, 10). ¿Le cuesta

ser cari noso con su c onyuge debido a su crian-

za? Por dif ıcil que se le haga al principio,

mu estrele su cari no y expr esele su amor con

frecuencia. Steve recuerda: “Julia sol ıa demos-

trarme su cari no con una caricia, y a menudo

me dec ıa: ‘Te quiero’ ”.

Ser ıa bueno que durante un tiempo le con-

tara a su c onyuge todas sus actividades cotidia-

nas. “Mi esposo me contaba todo lo que le

ocurr ıa cada d ıa, hasta los detalles m as insigni-

ficantes —declara Mi Young—. Era su forma de

probarme que no ten ıa nada que ocultar.”

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Si por alg un tiempo es imposible hacerlo —quiz as porque trabajan juntos—, debe limitarse a lo estrictamen-

te necesario. Cada vez que tenga que tratar con esa per-

sona, h agalo en presencia de otros y cu enteselo a su c on-

yuge.

´

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´

¿POR QU E NO INTENTAN ESTO? Preg

´

tense el uno al otro qu e cambios piensa

cada cual que contribuir ıan ´ a recuperar la

confianza mutua. Luego hagan una lista y

´

un-

p onganse manos a la obra. Adem as, inclu-

yan en su horario algunas actividades que puedan disfrutar juntos.

´

´

4 Sepan cu ando pasar la p agina. No se

apresuren a pensar que ya todo ha vuelto a la

normalidad. Proverbios 21:5 advierte: “El que

es apresurado se encamina de seguro a la ca-

rencia”. Hace falta tiempo, quiz as a nos, para

recuperar la confianza.

Si usted es quien ha sufrido la traici on,

dese el tiempo que necesite para perdonar

por completo. F ıjese en lo que comenta Mi

Young: “Sol ıa parecerme raro que las mujeres

no pudieran perdonar a sus esposos infieles.

No comprend ıa por qu e segu ıan enojadas por

tanto tiempo. Pero cuando me pas oam ı, en-

tonces entend ı lo dif ıcil que era perdonar”.

Por lo general, nadie perdona ni vuelve a con-

fiar en alguien de la noche a la ma nana. Es un

proceso gradual.

Dicho esto, tenga presente que despu es

llegar a un “tiempo de edificar” (Eclesiast es

3:1-3). En un principio tal vez piense que para

protegerse es mejor aislarse emocionalmente.

Sin embargo, vivir as ı no le ayudar a a volver a

confiar en su c onyuge. Para sentar nuevas ba-

ses en su relaci on, no solo necesita perdonar-

lo, sino demostr arselo abri endole su coraz on.

Al mismo tiempo p ıdale que le cuente sus ale-

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gr ıas y preocupaciones. Haga lo posible por no amargarse. Deje de

darle vueltas a los pensamientos negativos

(Efesios 4:32). Meditar en el ejemplo de Dios

puede ayudarle mucho. Cuando sus siervos

del antiguo Israel lo abandonaron, el se sinti o

´

tan herido que se compar o a un c onyuge trai-

cionado (Jerem ıas 3:8, 9; 9:2). No obstan-

te, afirm o: “No me quedar e resentido hasta

tiempo indefinido” (Jerem ıas 3:12). As ı que,

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´

´

cuando su pueblo lo busc o arrepentido, el lo perdon o. Cuando ambos est en
cuando su pueblo lo busc o arrepentido, el lo perdon o. Cuando ambos est en
cuando su pueblo lo busc o arrepentido, el lo perdon o. Cuando ambos est en
cuando su pueblo lo busc o arrepentido, el lo perdon o. Cuando ambos est en

cuando su pueblo lo busc o arrepentido, el lo

perdon o.

Cuando ambos est en convencidos de que

han hecho los cambios necesarios en su rela-

´

ci on, entonces se sentir an seguros. Ya no ser a

necesario centrarse solo en salvar el matrimo-

nio. Podr an pasar la p agina y ponerse otras me-

tas que puedan alcanzar juntos. Aun as ı, pro-

gramen momentos espec ıficos para evaluar su

progreso. No se conf ıen: presten atenci on a

cualquier rev es que surja y fortalezcan su sen-

tido de compromiso mutuo (G alatas 6:9).

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´

¿POR QU E NO INTENTAN ESTO? En vez

de procurar que su matrimonio sea igual

´

que el de antes, cultiven una relaci on nueva

´

y m as estable.

Pueden salir adelante

Cuando piensen que las cosas no van a salir bien, recuerden que Dios es el Autor del matri- monio (Mateo 19:4-6). Por tanto, con su ayu- da, pueden salir adelante. Todas las parejas

mencionadas en este art ıculo aplicaron los valiosos consejos de la Biblia y, como resulta- do, salvaron su matrimonio.

´

Ya hace m as de veinte a nos que Steve y Ju-

lia sufrieron su crisis matrimonial. Steve re-

sume as ı su camino a la recuperaci on: “Los

mayores avances los hicimos despu es de co-

menzar a estudiar la Biblia con los testigos de

Jehov a. La ayuda que recibimos no tiene pre-

cio, pues as ı logramos sobrevivir a esa tormen-

tosa etapa”. Julia afirma: “Estoy feliz de haber

superado ese episodio tan angustioso. Gracias

a que Steve y yo estudiamos la Biblia juntos y a

que pusimos todo nuestro empe no, ahora dis-

´

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´

´

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´

˜

frutamos de un matrimonio maravilloso”.

PREGUNTAS PARA PENSAR

ˇ ¿Qu e razones me motivaron a seguir

adelante con mi matrimonio pese a una infidelidad?

´

ˇ ¿Qu e cualidades de mi c onyuge valo-

ro en este momento?

´

´

ˇ Cuando eramos novios, ¿con qu e pe-

que nas cosas demostraba mi amor?

´

´

˜

´

¿C omo puedo volver a hacerlo?

˜ ENSE NANZAS DE LA PALABRA DE DIOS Este art ıculo ´ su propia Biblia

˜

ENSE NANZAS DE LA PALABRA DE DIOS

Este art ıculo ´

su propia Biblia la respuesta a algunas

preguntas que tal vez se haya hecho.

´

le permitir a encontrar en

´

´

¿Qu e futuro le espera

´

a la religi on?

Si lo desea, los testigos de Jehov a pueden

analizar estas preguntas con usted.

1. ¿Son buenas todas las religiones?

En todas las religiones hay personas buenas que

´

quieren agradar a Dios. El las toma en cuenta y las

valora. Por desgracia, se han cometido muchas bar-

baridades en nombre de la religi on. En el pasado, algunos l ıderes ´ religiosos hasta torturaban a quie-

nes no estaban de acuerdo con ellos (2 Corintios 4:

3, 4; 11:13-15). Y hoy escuchamos en las noticias casos de religiosos que han promovido el terroris- mo, han apoyado guerras o han estado involucra- dos en el abuso de menores. (Lea Mateo 24:3-5, 11, 12.)

´

Seg un la Biblia, solo hay una religi on verdadera y

´

´

´

las dem as son falsas. Estas religiones ense nan men-

˜

tiras acerca de Jehov a Dios. Pero el desea que la

gente conozca la verdad. (Lea 1 Timoteo 2:3-5.)

´

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la gente conozca la verdad. (Lea 1 Timoteo 2:3-5.) ´ ´ The Complete Encyclopedia of Illustration
la gente conozca la verdad. (Lea 1 Timoteo 2:3-5.) ´ ´ The Complete Encyclopedia of Illustration

The Complete Encyclopedia of Illustration /J. G. Heck

´ ´ The Complete Encyclopedia of Illustration /J. G. Heck 2. ¿Qu e les ocurrir a
´ ´ The Complete Encyclopedia of Illustration /J. G. Heck 2. ¿Qu e les ocurrir a

2. ¿Qu e les ocurrir a a las religiones falsas?

A Dios no le gustan las religiones que afirman

amarlo pero enga nan a la gente ense nando menti-

´

´

˜

˜

´

ras acerca de el. De hecho, a algunos de sus miem-

´

bros les encanta el mundo que est a controlado por

Satan as, el Diablo (Santiago 4:4; 1 Juan 5:19). En la

Biblia se representa a las religiones falsas —leales a los gobiernos en vez de a Dios— como una prostitu- ta llamada “Babilonia la Grande”. Este nombre alu-

´

de a la antigua ciudad donde se origin o la religi on

´

´

falsa tras el Diluvio. Pronto, Dios eliminar a de forma

repentina a las religiones que enga nan y causan

´

˜

problemas a la humanidad. (Lea Revelaci on [Apo-

calipsis] 17:1, 2, 5, 17 y 18:8, 23, 24.)

´

3. ¿Cu ando se llenar a de felicidad toda la Tierra? ´ ´ Jehov a
3. ¿Cu ando se llenar a de felicidad toda la Tierra? ´ ´ Jehov a

3. ¿Cu ando se llenar a de felicidad

toda la Tierra?

´

´

Jehov a traer a alivio al mundo cuando acabe con

´

´

´

las religiones falsas. Estas ya no enga nar an a la gen-

˜

te ni causar an m as divisiones. La humanidad entera

´

´

adorar a al unico Dios verdadero. ¿No le parecen

´

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buenas noticias? (Lea Isa ıas 11:9; Revelaci on 18:

20, 21, y 21:3, 4.)

´

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Isa ıas 11:9; Revelaci on 18: 20, 21, y 21:3, 4.) ´ ´ ´ 4. ¿Qu
Isa ıas 11:9; Revelaci on 18: 20, 21, y 21:3, 4.) ´ ´ ´ 4. ¿Qu
Isa ıas 11:9; Revelaci on 18: 20, 21, y 21:3, 4.) ´ ´ ´ 4. ¿Qu
Isa ıas 11:9; Revelaci on 18: 20, 21, y 21:3, 4.) ´ ´ ´ 4. ¿Qu

´

4. ¿Qu e debe hacer la gente

´

de buen coraz on?

´

Jehov a no se olvida de las personas de buen cora-

z on que est an esparcidas por las religiones falsas

´

´

´

del mundo. El est a uniendo a estas personas me-

diante las verdades b ıblicas. ´

´

(Lea Miqueas 4:2, 5.)

Jehov a acepta con gusto en su pueblo a quienes

desean servirle. Aunque a nuestros amigos o fami-

´

´

liares no les guste que decidamos servir a Jehov a, recibiremos muchas bendiciones: la amistad de Dios, el amor de una nueva “familia” y la esperanza de vivir para siempre. (Lea Marcos 10:29, 30 y 2 Co- rintios 6:17, 18.)

Si desea m as informaci on, consulte los cap ıtulos ´

´

´

15 y 16

´

de este libro, editado por los testigos de Jehov a.

´ ˜ ¿QU E ENSE NA realmente LA BIBLIA?
´
˜
¿QU E ENSE NA
realmente
LA BIBLIA?

17

´

LA BIBLIA LES CAMBI O LA VIDA

´

¿QU E le pareci o m as gratificante a un empresario escoc es que su prestigiosa

´

´

´

carrera? ¿C omo pudo un hombre de Brasil abandonar un estilo de vida

´

promiscuo y vencer su adicci on a la coca ına? ´

a dejar la bebida? Dejemos que ellos mismos respondan.

´

´

¿Qu e ayud o a un joven esloveno

´

Gracias a los ingresos de

aquella venta pude jubilarme

´

a la edad de 40 a nos. ¿Qu e

har ıa ahora con tanto tiem-

po libre? Me dediqu e a via-

jar. Recorr ı Australia dos veces

en motocicleta y di la vuel-

ta al mundo. Mi vida parec ıa

ideal.

“Mi vida

parec ıa ideal”

´

(JOHN RICKETTS)

˜

´

´

´

“Mi vida parec ıa ideal” ´ (JOHN RICKETTS) ˜ ´ ´ ´ ´ ´ ´ ´

´

´

´

´

˜

A NO DE NACIMIENTO: 1958

´ ESCOCIA (REINO UNIDO)

PA IS:

OTROS DATOS: EMPRESARIO EXITOSO

´

C OMO LA BIBLIA ME CAM-

´

´

´

´

´

´

˜

BI O LA VIDA: Incluso antes

de jubilarme, sent ıa la necesi-

dad de agradecerle a Dios la

vida que llevaba. As ı que co-

menc e a ir a la Iglesia Anglica-

na, en la cual me hab ıa criado,

pero all ı no se ense naba mu-

cho de la Sagrada Escritura.

Luego estudi e con los mormones, pero me de-

cepcion o que no le dieran tanta importancia a

la Biblia.

Cierto d ıa, los testigos de Jehov a llamaron a

mi puerta. De inmediato me di cuenta de que

basaban sus creencias enteramente en la Pala-

bra de Dios. Uno de los textos b ıblicos que me

mostraron fue 1 Timoteo 2:3, 4, donde dice

que Dios quiere que “hombres de toda clase se

salven y lleguen a un conocimiento exacto

de la verdad”. Me llam o la atenci on que los

Testigos no solo dieran importancia a tener co-

nocimiento de la Biblia, sino a que fuera exacto.

MI PASADO: Tuve una infancia

desahogada en sentido econ omi-

co. Mi padre era un oficial del

ej ercito brit anico, as ı que mi familia y yo nos

traslad abamos a menudo. Adem as de vivir en

Escocia, estuvimos en Inglaterra, Alemania,

Kenia, Malasia, Irlanda y Chipre. A partir de los

ocho a nos curs e mis estudios en distintos in-

ternados de Escocia, y finalmente me gradu e

´

en la Universidad de Cambridge.

Cuando cumpl ı los 20, emprend ı una

trayectoria profesional de ocho a nos en la

industria petrolera. Primero trabaj e en Am eri-

´

´

´

´

´

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´

˜

´

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˜

´

´

ca del Sur, luego en Africa y, por ultimo,

en Australia Occidental, donde fund e una

empresa de inversiones que m as adelante

vend ı.

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Al estudiar con ellos, pude adquirir ese cono-

cimiento exacto. Entre otras cosas, me alegr o

aprender que Dios y Jes us son dos seres dis-

tintos y no forman parte de una misteriosa

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trinidad (Juan 14:28; 1 Corintios 11:3). Pens e

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en cu anto tiempo hab ıa desperdiciado inten-

tando comprender aquella doctrina indescifra-

ble. ¡La verdad era mucho m as sencilla!

Poco despu es comenc e a asistir a las reu-

niones de los Testigos. Me impresionaron su amabilidad y sus elevados principios.

Aquellas personas me parec ıan unos san-

tos. El amor sincero que se demostraban me

convenci o de que ten ıan la religi on verdadera

(Juan 13:35).

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QU E BENEFICIOS HE OBTENIDO: Tras mi

bautismo conoc ı a Diane, una mujer maravi-

llosa que se hab ıa criado como testigo de Jeho-

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v a. Ella me atrajo por sus muchas cualidades,

as ı que con el tiempo nos casamos. Su amistad

y

ci on de Jehov a.

Dese abamos de coraz on ir a un lugar donde

hubiera necesidad de proclamadores del men-

saje b ıblico, as ı que en 2010 nos mudamos a

Belice, en Centroam erica. Aqu ı predicamos a

su apoyo resultaron ser una verdadera bendi-

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personas que aman a Dios y est an ansiosas por

aprender m as acerca de el.

Ahora que s e la verdad sobre Dios y la Biblia,

siento paz interior. Siendo evangelizador de

tiempo completo, he tenido el placer de ayu-

dar a muchos a conocer la Palabra de Dios.

No hay mayor alegr ıa que ver el mensaje de la

Biblia cambiar la vida de la gente tal como

cambi o la m ıa. Al fin encontr e el mejor modo

de darle las gracias a Jehov a por mi vida.

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gracias a Jehov a por mi vida. ´ ´ ´ ´ ´ ´ ´ ´ ´

comenz o a considerarme ho-

mosexual. Con el tiempo em-

pec e a tener relaciones sexua- les con otros chicos, e incluso

con hombres adultos.

En los ultimos a nos de mi

adolescencia frecuentaba clu- bes nocturnos, bares e incluso iglesias en busca de hombres y mujeres con quienes acostar- me. Cuando se celebraban los

carnavales, me vest ıa de mujer

y bailaba en los desfiles de las

escuelas de samba. Llegu e a te-

ner mucho exito.

En mi c ırculo de amigos

hab ıa homosexuales, prostitu-

tas y drogadictos. Algunos me

incitaron a fumar crack (coca ına en piedra), y

no tard e en enviciarme. A veces me pasaba la

noche entera fumando con ellos; otras fumaba

solo todo el d ıa. Estaba tan demacrado que

corri o el rumor de que ten ıa sida.

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“Fueron muy amables conmigo”

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(MAUR ICIO

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ARA UJO)

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muy amables conmigo” ´ (MAUR ICIO ´ ARA UJO) ´ ´ ˜ ´ ´ ´ ˜

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A NO DE NACIMIENTO: 1967

PA IS: ´ BRASIL OTROS DATOS: ESTILO DE VIDA PROMISCUO

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MI PASADO: Me cri

una peque na ciudad en el esta-

do de S ao Paulo cuyos habitan-

tes pertenecen en su mayor ıa a la clase obrera.

Mi padre muri o antes de que yo naciera.

De ni no sol ıa probarme la ropa de mi madre

cuando ella no se encontraba en casa. Mis gestos se volvieron afeminados, y la gente

e en Avar e,

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C OMO LA BIBLIA ME CAMBI O LA VIDA:

Fue entonces cuando conoc ı a los testigos de

Jehov a. Ellos fueron muy amables conmigo.

Me leyeron las palabras de Romanos 10:13,

donde dice que “todo el que invoque el nom-

bre de Jehov a ser a salvo”. As ı comprend ı que

era importante utilizar el nombre de Dios.

A menudo, despu es de haber fumado crack du-

rante toda la noche, abr ıa la ventana para mi-

rar al cielo y le rogaba a Jehov a entre l agrimas

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que me ayudara.

Me di cuenta de que a mi madre le angus-

tiaba mucho ver c omo me arruinaba la vida,

as ı que me resolv ı a dejar las drogas. Poco

despu es acept e estudiar la Biblia con los Tes-

tigos. Ellos me aseguraron que el estudio

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me ayudar ıa a luchar contra la adicci on, y as ı

fue.

Conforme aprend ıa m as verdades b ıblicas,

entend ı que deb ıa hacer grandes cambios.

Fue especialmente dif ıcil abandonar las pr acti-

cas homosexuales, pues hab ıan formado parte

de mi vida desde que tengo uso de raz on. Algo

esencial era cambiar de ambiente, de modo

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que puse fin a mis viejas amistades y dej e de ir

a bares y clubes nocturnos.

Aunque nada de eso me result o f acil, me

consolaba pensar que Jehov a se interesaba por

m ı y valoraba mis esfuerzos (1 Juan 3:19, 20).

Para el a no 2002 ya hab ıa abandonado toda

pr actica homosexual y pude bautizarme como

testigo de Jehov a.

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QU E BENEFICIOS HE OBTENIDO: Mi ma-

dre qued o tan sorprendida por mi trans-

formaci on que tambi en comenz o a estudiar la

Biblia. Lamentablemente, sufri o un infarto

cerebral. A pesar de eso, sigue profundizando

su amor por Jehov a y su Palabra.

Hace ocho a nos que dedico la mayor parte

de mi tiempo a ense narles a otras personas

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las verdades b ıblicas. Admito que he tenido

que luchar contra malos deseos m as de una

vez, pero me reconforta saber que si no los lle-

vo a cabo, Jehov a est a contento conmigo.

Acercarme a Dios y vivir como a el le agrada

ha aumentado el respeto que siento por m ı

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mismo. Ahora s ı puedo decir que soy un

hombre feliz.

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“Era un barril sin fondo”

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(LUKA SUC)

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A NO DE NACIMIENTO: 1975

PA IS: ´ ESLOVENIA

OTROS DATOS: ABUSABA DEL ALCOHOL

20

IS: ´ ESLOVENIA OTROS DATOS: ABUSABA DEL ALCOHOL 20 ı ´ en Liu- bliana, capital de

ı ´ en Liu-

bliana, capital de Eslovenia.

Mi ni nez fue tranquila hasta

que, cuando yo ten ıa cua-

tro a nos, mi padre se suici-

d o. A ra ız de esa tragedia,

mi madre tuvo que trabajar

duro para sacarnos adelante

a mi hermano y a m ı.

A los 15 a nos me mud e a

la casa de mi abuela. Me gus- taba vivir con ella porque muchos de mis amigos eran

del vecindario y ten ıa m as

MI PASADO: Nac

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libertad que con mi madre. A los 16 hice

amistad con un grupo de gente que sal ıa a

beber los fines de semana. Me dej e crecer el

pelo, adopt e un estilo de vestir rebelde y,

m as tarde, empec e a fumar.

Prob e distintas drogas, pero lo que real-

mente me atra ıa era la bebida. En poco tiem-

po pas e de tomar un par de copas de vino a

beberme m as de una botella yo solo. Era

un experto en disimular lo borracho que

estaba. A veces, solo el aliento me delata-

ba, e incluso entonces, nadie pod ıa sospe-

char que probablemente hab ıa ingerido va- rios litros de vino o cerveza mezclados con

vodka.

Muchas veces era yo quien ayudaba a mis amigos a mantenerse en pie tras una noche en la discoteca, aunque hubiera bebido el

doble que ellos. Cierto d ıa escuch e a uno de

mis amigos decirle a otro que yo era un

barril sin fondo. Aquel comentario me do-

li o, pues as ı llaman despectivamente en Es-

lovenia a los que beben mucho.

Como resultado, me par e a pensar en lo que estaba haciendo con mi vida. Me abru-

maron los sentimientos de inutilidad. Nada

de lo que hac ıa parec ıa tener sentido.

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C OMO LA BIBLIA ME CAMBI O LA VIDA:

M as o menos por esas fechas me fij e en que

uno de mis compa neros de clase hab ıa cam-

biado de actitud, se hab ıa vuelto m as tran-

quilo. Sent ı curiosidad, as ı que lo invit e a

una cafeter ıa para hablar un rato. Me ex-

plic o que hab ıa empezado a estudiar la Bi-

blia con los testigos de Jehov a. Tambi en me

coment o algunas de las cosas que estaba

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que estaba ´ ´ ´ ´ ˜ ´ ´ ´ ´ ´ ´ ´ ´ ´

aprendiendo. Como mi formaci on religiosa

era pr acticamente nula, todo lo que me de-

c ıa me parec ıa nuevo. Comenc e a asistir a las

reuniones de los Testigos y a estudiar la Bi-

blia con ellos.

As ı fue como aprend ı verdades muy

animadoras. Por ejemplo, descubr ı que esta-

mos viviendo en lo que la Biblia llama “los

ultimos ´ d ıas” y que pronto Dios eliminar a a

la gente mala de la Tierra, pero a los buenos

les dar a la oportunidad de vivir para siempre

en un para ıso terrestre (2 Timoteo 3:1-5;

Salmo 37:29). Entonces quise limpiar mi vida para ser contado entre esas personas buenas. Cuando les habl e a mis amistades de lo

que hab ıa aprendido, la mayor ıa reaccion o

con burlas. Curiosamente, eso me ayud o,

pues me di cuenta de que no eran bue-

nos amigos. Adem as, comprend ı que la ra ız

de mi problema con el alcohol estaba en

haberme juntado con la gente equivocada.

No hac ıan m as que esperar a que llegara

el fin de semana para volver a emborra- charse.

Decid ı romper con todo aquello y hacer

nuevos amigos entre los testigos de Jehov a.

Ellos no solo me animaban, sino que ama-

ban a Dios de coraz on y se esforzaban por vi-

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vir seg un sus normas. Su compa nerismo

sano me hizo mucho bien, y con el tiempo

logr e dejar la bebida.

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QU E BENEFICIOS HE OBTENIDO: Doy