Вы находитесь на странице: 1из 32
Gobierno Autónomo Municipal de La Paz

Gobierno Autónomo Municipal de La Paz

Oficialía Mayor de Culturas

Gobierno Autónomo Municipal de La Paz Oficialía Mayor de Culturas Luis Revilla Herrero Alcalde Municipal de
 

Luis Revilla Herrero

Alcalde Municipal de La Paz

Alcalde Municipal de La Paz

Walter Gómez Méndez

Walter Gómez Méndez

Oficial Mayor de Culturas

Darío Andrés Zaratti Chevarria

Darío Andrés Zaratti Chevarria

Director de Promoción y Producción Cultural

Director de Promoción y Producción Cultural

Nicolás Huallpara Aruquipa

Jefe de Unidad Promoción del Folklore y las Artes Populares

Jefe de Unidad Promoción del Folklore y las Artes Populares

Elaborado por:

Elaborado por:

Vida Tedesqui

Responsable de Investigación U.P.F.A.P.

Responsable de Investigación U.P.F.A.P.

Con la colaboración de:

Con la colaboración de:

Proyecto Turismo y Cultura (Unión Europea - RC - OGD La Paz Beni)

Gobierno Autónomo Municipal de La Paz Oficialía Mayor de Culturas Luis Revilla Herrero Alcalde Municipal de
Gobierno Autónomo Municipal de La Paz Oficialía Mayor de Culturas Luis Revilla Herrero Alcalde Municipal de
Gobierno Autónomo Municipal de La Paz Oficialía Mayor de Culturas Luis Revilla Herrero Alcalde Municipal de
Introducción 5 La visión andina y el anata 8 El carnaval de antaño en la
  • Introducción

5

  • La visión andina y el anata

8

  • El carnaval de antaño en la ciudad de la paz

9

  • Personajes de carnaval

10

  • Ch’uta

10

El pepino

12

  • Kusillo

16

  • Manifestaciones culturales de carnaval del siglo XX

18

Corso infantil
Tradicional farándula de pepinos y comparsas

18

20

  • La entrada del jisk’a anata

22

La ch’alla en lo urbano

24

  • Entrada de ch’utas y pepinos en domingo de tentación

26

  • Inicio de la cuaresma y despedida del carnaval

28

En el calendario festivo de la ciudad y el Departamento de La Paz, destaca

En el calendario festivo de la ciudad y el Departamento de La Paz, destaca

el Anata que está asociada al Carnaval. Su ligazón como resultado de la simbiosis entre las

el Anata que está asociada al Carnaval. Su ligazón como resultado de la simbiosis entre las culturas andinas y la occidental, es objeto de esta

publicación de la Unidad de Folklore y Artes Populares de la OMC.

publicación de la Unidad de Folklore y Artes Populares de la OMC.

En esta cartilla se presenta de manera resumida y didáctica los componentes culturales y rituales, que

En esta cartilla se presenta de manera resumida y didáctica los componentes culturales y rituales, que se desarrollan entre las celebraciones de Todos los Santos hasta la Semana Santa.

En el calendario festivo de la ciudad y el Departamento de La Paz, destaca el Anata
Los personajes, ritualidades, danzas y tradiciones de nuestro Carnaval son parte de un sincretismo que se

Los personajes, ritualidades, danzas y tradiciones de nuestro Carnaval son parte de un sincretismo que se entreteje desde la Colonia, el

periodo republicano hasta nuestros días. Con el paso de los años, las manifestaciones originarias se abren

periodo republicano hasta nuestros días. Con el paso de los años, las manifestaciones originarias se abren paso a través de la mestización de sus contenidos y formas, hasta mostrarse como una amalgama entre lo

andino, lo mestizo- urbano, con determinados elementos occidentales.

andino, lo mestizo- urbano, con determinados elementos occidentales.

Dentro de la función de valorar nuestro patrimonio material e inmaterial,

Dentro de la función de valorar nuestro patrimonio material e inmaterial,

la comprensión de ese proceso y sus resignificaciones resulta necesaria

para la promoción de esta expresión muy propia, donde la cosmovisión,
para la promoción de esta expresión muy propia, donde la cosmovisión,

para la promoción de esta expresión muy propia, donde la cosmovisión,

la dinámica social y el divertimento del temporal libre albedrío se articulan de una manera muy particular.

En el calendario festivo de la ciudad y el Departamento de La Paz, destaca el Anata

Walter Gómez Méndez

Oficial Mayor de Culturas

En el calendario festivo de la ciudad y el Departamento de La Paz, destaca el Anata

INTRODUCCIÓN

Históricamente el carnaval paceño atravesó diferentes etapas con sus propias características:

antes de la colonia hablamos solamente del anata andino, el cual forma parte del ciclo ritual agrícola y que está asociado a la época de cosecha, reproducción y fertilidad.

Durante la colonia y las nuevas concepciones católicas se presenta el carnaval como un periodo de despedida de la carne para dar inicio a la cuaresma.

Durante la República podemos hablar de un carnaval de elites, con sus características propias

pero influenciadas por las fiestas desarrolladas en Roma y Venecia. Posteriormente, después de la revolución del 52’, tendremos un carnaval popular imbuido por significaciones indigenistas y la interrelación entre urbano y lo andino, finalmente tenemos el carnaval actual.

De esta manera, el carnaval paceño se manifiesta a partir de la concepción occidental y la andina,

entre lo urbano y lo rural. Con todo, el carnaval paceño, en la actualidad nos ofrece varios días de diversión, juego y desorden simbólico. Las actividades programadas en estas fechas son: Corso

Infantil, Farándula de Pepinos y Comparsas, Mascarada paceña (actividad que en los últimos años ha sido recuperada y resignificada), Tradicional martes de Ch’alla, Retreta de carnaval y entierro del pepino, finalmente Entrada de Ch’utas en Domingo de Tentación.

El carnaval se presenta ante nosotros cargado de representaciones, simbologías y expresiones culturales, en éste se escenifican diferentes papeles humorística o burlonamente, por tanto el carnaval expresaría un desorden simbólico en el cual los “dominados” recobran su rol

protagónico, se manifestaría a partir de la diversidad y el abigarramiento de la sociedad, en tanto

en éste participan todos los sectores de la sociedad con diferentes escenificaciones.

El carnaval, históricamente y en diferentes espacios del mundo, se presentó como una vía en la cual se escenifican diferentes personajes que se orientan a partir de la transgresión de lo cotidiano y “normal”, es decir, los diferentes momentos de la vida son reinterpretados de manera

jocosa o burlona.

Con todas estas particularidades, debemos señalar que en términos generales el carnaval es un

espacio en el cual a través del juego lúdico se transgreden los roles “normalmente” establecidos. En este acontecimiento se subvierten e invierten los papeles, es así que se establecen para esta

ocasión juegos lícitos en los cuales, por ejemplo, el día se vuelve noche, los hombres se visten de mujeres o los pobres son ricos.

Ahora bien, el carnaval paceño a principios del siglo XX estaba asociado principalmente con un

sector de la sociedad, la elite paceña que representaba o escenificaba la elegancia y el entusiasmo

.

5
5

En este periodo, el carnaval se centraba principalmente a partir de las costumbres europeas, es así que sobresalen, por ejemplo, las Mascaradas, que en sus orígenes estuvieron asociadas y relacionadas con un sector de la población: la elite paceña, la cual recobró esta práctica de los bailes y mascaradas de la vieja Europa.

De esta manera, a comienzos del siglo XX el carnaval paceño era más un carnaval dirigido a las elites; en este periodo, el carnaval indígena estaba separado del carnaval criollo. Sin embargo,

con el tiempo la participación de las clases altas o de elite en el carnaval urbano se va perdiendo

y cobra mayor importancia la participación de sectores indígenas o populares.

Es así que podemos considerar la fuerte interrelación que existe en el carnaval entre elementos cristianos y andinos. Desde la concepción cristiana carnaval se traduce en un periodo de “despedida” de la carne, éste daría inicio a la Cuaresma.

En la visión andina, carnaval o Anata coincide con el periodo de cosecha dentro del ciclo agrícola, en este sentido; el carnaval está asociado a la fertilidad y/o producción agrícola.

No obstante, en el ámbito urbano diferentes manifestaciones indígenas estaban presentes ya en la década de los 40’s. Según relatos orales se dice que el lunes de carnaval se realizaban concursos de orquestas típicas y danzas folklóricas, en esta oportunidad destacaban ritmos como: “bailecitos de la tierra, cuecas, pasacalles, huayños y danzones indígenas sobre motivos

aymaras (

...

)

Si bien ésta costumbre se mantuvo en las décadas del 50’ y 60’, en los siguientes ”

...

y el festejo se redujo

20 años la música y bailes del lunes de carnaval fueron desapareciendo

a ámbitos más familiares.

Otra de las características de esta interrelación entre lo urbano y lo rural, es el agradecimiento a la Pachamama o la Ch’alla. Esta costumbre está asociada a la ritualidad andina, la cual se expresa en el agradecimiento mediante una ofrenda a la Pachamama, sin embargo esta práctica no sólo se la realizaba o realiza en las comunidades andinas, sino más bien ésta se expandió a ámbitos urbanos, en los cuales se tiene por costumbre adornar los objetos a ser ch’allados con globos de colores, y serpentinas, ungiendo los mismos con alcohol, vino de la tierra, confites y en algunos casos con pétalos de flores.

El carnaval en esta época, terminaba con el miércoles de ceniza, en esta oportunidad los grupos o familias realizaban un día de campo asistiendo principalmente a las haciendas más cercanas de la ciudad. Sin embargo, desde lo andino, “esta fiesta, que está vinculada con la cosecha terminaría, según el calendario cristiano, el Miércoles de Ceniza, en realidad se extiende hasta

el Domingo de Tentación. Es más, los tres días más fuertes en el campo empiezan el Miércoles de Ceniza con la gran búsqueda de pareja de los jóvenes, porque, en general, en el área rural cada uno vive en su ayllu, entonces aprovecha la fiesta, que es más colectiva, para buscar

pareja”.

6
6

De esta manera, las constantes resignificaciones y cambios simbólicos a lo largo de la historia marcarán la identidad de carnaval paceño. Si bien antiguamente éste estaba relacionado sólo con un sector de la sociedad, la clase alta, posteriormente sectores populares cobran mayor vigencia. De esta manera, el carnaval paceño en la ciudad de La Paz se presenta ante nosotros con esa interrelación de lo rural y lo urbano “…su antigua alianza con las elites urbanas que se disfrazaban elegantemente y ensayaban pasos de foxtrot en los bailes nocturnos después de desfilar en las calles más céntricas en elegantes carrozas, ha cedido al empuje popular y a la migración rural de los grupos ‘folklóricos’, que han tomado –en la lucha por el espacio simbólico- el lunes de Jisk’a Anata y el domingo de despedida…” (Rossels, 2009: 39)

7
7

LA VISIÓN ANDINA Y EL ANATA

El Anata (juego) tiene que ver con una fiesta ritual o agradecimiento a la pachamama por la producción agrícola. Ésta forma parte del ciclo ritual agrícola y la época del jallu – pacha o época de lluvias que se inicia a finales de Octubre o principios de Noviembre hasta Marzo, con las primeras cosechas.

En el mundo andino, las fiestas y celebraciones tienen que ver con el ciclo ritual agrícola, éste a su vez se mueve por las épocas climáticas, es así que la ch’alla tendrá que ver con la producción agrícola, las primeras cosechas y el agradecimiento a la pachamama por la reproducción de ésta.

En las comunidades andinas, la música y la danza están presentes como agradecimiento a la fertilidad de la pachamama, los ritos de agradecimiento están íntimamente relacionados con el ciclo ritual agrícola y los ciclos climatológicos y que comienza a finales de octubre o principios de noviembre extendiéndose hasta febrero o marzo con las primeras cosechas. La música, como elemento fundamental, tendrá que ver con estos tiempos; si bien se comienza en octubre o noviembre con instrumentos de viento solicitando la lluvia, en febrero o marzo se pedirá el cese de éstas y se tocarán para esto moceñus y tarqas (aerófono cuyo sonido alegre causa la cesación de las lluvias y anima a los cultivos a seguir desarrollándose hasta la cosecha). Las danzas que están relacionadas a este periodo son en su mayoría danzas juveniles de enamoramiento como la mohoseñada o la qhachwa.

En este sentido, la fiesta de Todos los Santos y la Anata componen todo un ciclo ritual asociado

principalmente con la fertilidad y la reproducción (fertilización de las tierras). Con la fiesta de Todos los Santos se da inicio, de algún modo, a este ciclo ritual - agrícola asociado con la época de lluvias (Jallu Pacha). Ahora bien, la relación directa que existe entre Todos los Santos y el Anata estaría en función al trabajo que hacen los muertos, para la fecundación y reproducción de

la tierra o el crecimiento de los sembradíos.

La fiesta del anata y la llegada de la pre-cosecha en las comunidades se traduce en una fiesta de mucha alegría en la cual “…los bailarines se lanzan flores, confites y membrillos o lucmas… en algunas regiones utilizan hondas para lanzarse duraznos o membrillos, todo para que las papas sean del tamaño de estos frutos. Durante toda esta fiesta se hacen constantes visitas a las chacras con distintos juegos y bailes para ver cómo va el crecimiento de las plantas.” (MUSEF, 2004: 22) Lejos de ser simples diversiones y caricaturas, el carnaval permitiría la representación de la realidad social, bajo disfraces y máscaras, esto principalmente se observa en las diferentes expresiones culturales que se practican actualmente.

8
8

EL CARNAVAL DE ANTAÑO EN LA CIUDAD DE LA PAZ

A finales del siglo XIX y principios del siglo XX el carnaval paceño estaba asociado a un sector de la población, éste se presentaba con la característica de ser un carnaval europeizado, con grandes bailes y ostentosos disfraces del cual sólo participaba la aristocracia. En este periodo destacan las mascaradas, carrozas adornadas.

Los bailes se realizaban en salones y clubes sociales de prestigio a los cuales las personas de la alta sociedad que asistían lo hacían con trajes y disfraces ostentosos que emulaban estilos de las fiestas y mascaradas de España, Venecia o Francia, por ejemplo, príncipes árabes, romanos, re- yes, pierrots, entre otros. Esta ostentación se percibía también en la organización de este evento puesto que éstas se realizaban principalmente en salones de fiestas reconocidos, en este contexto resaltan salones como el Teatro Municipal, Club de La Paz, El Fantasio, Casino Internacional, White House Hotel, entre otros.

“…el carnaval de inicios del siglo XX puede calificarse como fiesta europeizada y en cierta forma señorial, pues sus figuras giran en torno a formas de festejos internacionales, bailes con orquestas, disfraces en clubs, teatros y salones, grupos de elite representados con carrozas muy bien adornadas, camiones que llevaban pequeñas bandas, invitaciones a las casas de gente adi- nerada…” (Rossells, 2009:44)

En esta oportunidad, el juego se realizaba con agua perfumada en cascarones, de los balcones de las casas se arrojaba mixtura y serpentina y participaban comparsas de jóvenes de no más de 20 integrantes, acompañados en algunas oportunidades de carros decorados.

Destacan en esta oportunidad, el estilo de música y la visita a las madrinas por parte de las com- parsas. Por un lado, la música interpretada en estas grandes fiestas y/o mascaradas tenía relación con la música internacional de moda, como el charleston, el jazz, el swing, etc. Y por otro lado, está el tema de las madrinas, quienes debían contar con una buena condición económica que les permita organizar una recepción o fiesta en su domicilio en honor a su comparsa.

Destacan también las orquestas criollas que interpretaban su música al ritmo de concertinas, mandolinas y guitarras, tocando cuecas, huayños, cacharpayas incluyendo tangos o boleros. Una comparsa que recrea en la actualidad estas manifestaciones es la agrupación Los olvidados, fun- dada en 1986 al calor de una fogata un grupo de amigos se propone recuperar las tradiciones de antaño realizando las típicas tradiciones de antaño.

De esta manera hasta mediados del siglo XX el carnaval se caracterizará por ser fuertemente in- fluenciado por las ideas y tendencias europeas, que se esfuerza por ser un carnaval “civilizado” y ordenado. Después de la Revolución del 52’ el carnaval paceño cobrará una nueva característica incluyendo a sectores populares y desplazando así la participación e influencia europea de un

carnaval de elite. 9
carnaval de elite.
9

PERSONAJES DE CARNAVAL CH’UTA

El baile de los ch’utas está asociado con la época del Jallu Pacha (época de lluvias), de cosecha y de fertilidad de las tierras, por tanto ésta tiene relación simbólica con los rituales de las primeras cosechas, interpretada después de Todos Santos, bailándose generalmente en carnaval y vigente hasta Semana Santa. Con los procesos de migración del campo a la ciudad el ch’uta se convierte en un personaje típico del carnaval urbano, éste se caracteriza principalmente por ocultar su identidad detrás de una máscara de alambre pintada de rosado y por expresarse mediante una voz de falsete que hace alusión a los españoles.

En este baile el ch’uta representa a las personas de origen aymara criadas en la ciudad, esta dan- za, en sus orígenes expresaba la relación de elementos nativos y españoles, el ch’uta a través de

sus representaciones haría una especie de mofa a los patrones. El traje y el baile de ch’utas hace remembranza a los antiguos pongos de las haciendas estableciendo una relación de éstos con la

comunidad.

Es así que esta danza se baila en áreas urbanas y rurales del departamento, estableciéndose como un baile típico de La Paz, en el cual aún se interrelacionan elementos de las comunidades de origen y también los incorporados en el proceso de migración en la ciudad. Actualmente en la ciudad los Ch’utas conforman determinadas fraternidades que se presentan y bailan el Domingo de Tentación, ese día la zona del Cementerio se ve colmada de un sinfín de Ch’utas que alegre- mente bailan con sus dos cholas, por su picardía y su forma picaresca de moverse es que a éste se lo conoce como “ch’uta cholero”.

“…en distintos lugares y por influencia de la ciudad, esta danza se la interpreta fundamentalmen- te en la época de cosecha. Pero a su vez es relevante su aparición en el carnaval paceño, acom- pañado de una mujer cuyo traje es colorido conjuntamente con otros personajes de singularidad estampa como el kusillo y el pepino.” (Eyzaguirre, 1998: 02)

Aunque el origen preciso de este baile es debatible, lo más concreto es que éste es indudable- mente paceño en el que aún se interrelacionan elementos de las comunidades de origen y tam- bién los incorporados en el proceso de migración a la ciudad. El ch’uta se presenta como danza ambulatoria “…que avanza al compás de la música con un trote corto pero muy rítmico, acom-

pañado de su pareja [la chola] el chuta se adelanta y retrocede formando variedad de figuras (Eyzaguirre, 1998)

...

“Actualmente en distintos lugares y por influencia de la ciudad, esta danza se la interpreta fun- damentalmente en la época de cosecha. Pero a su vez es relevante su aparición en el carnaval paceño, acompañado de una mujer cuyo traje es colorido conjuntamente con otros personajes de singular estampa como el kusillo y el pepino.” (Eyzaguirre, 1998: 02)

10
10
11
11

PEPINO

Es uno de los personajes centrales del carnaval paceño, representativo y emblemático. Si bien a

finales del siglo XIX sólo se conoce la participación de Pierrots y/o arlequines, pero no de pepi-

nos. Posteriormente este personaje con su particular personalidad ingresará en escena a inicios del siglo XX.

Es así que, se dice que el pepino es una especie de transformación y recreación del kusillo y del Pierrot francés que se adoptaron en las antiguas mascaradas y en las fiestas de la clase alta de la sociedad paceña, en las que se presentaban diferentes personajes con trajes y máscaras de bufones, o arlequines.

Por tanto, el pepino refleja una hibridación entre el arlequín francés y el kusillo andino, de este último adopta su carácter juguetón, alegre y bromista.

El pepino solía cargar una bolsita con mixtura, serpentina y sostenía un matasuegras confec- cionado de trozos de cartón con el cual “golpeaba” a los que le “molestaban”, bailaba, saltaba y jugaba con los niños, quienes le gritaban: “pepino chorizo sin calzón” para posteriormente pedirle chauchita, chauchita y él arrojaba monedas con mixtura, los niños al intentar levantarlos

eran “golpeados” con el matasuegras del pepino.

Esto expresa el carácter propio del pepino, que adquiere nuevas connotaciones en esa mezcla de temperamentos, si bien en determinado momento se identifico a un pepino jocoso, alegre y

burlón al estilo de un payaso, se dijo también que su careta permitía reflejar estos aspectos, pero

que internamente el pepino era un personaje triste.

“La máscara por algo es ambigua, unos opinan que en ella el pepino simboliza la alegría, como en la mariposa de felicidad (…) pero ésta puede esconder la tristeza que lleva dentro el pepino y la ropa ancha puede tener un fin similar de esconder lo que no se quiere mostrar. Por consi- guiente, la tristeza estaría al interior y la careta de alegría cubriendo la tristeza (…)En efecto, el pepino podía corretear alegremente por las principales calles de la ciudad al son de la música y las bandas, y por los barrios de fiesta, persiguiendo cholitas y chicas” (Rossels, 2009: 107 - 108)

12
12
13
13
14
14
15
15

KUSILLO

Se dice que la danza del kusillo se remonta a la época y tradición prehispánica, sin em- bargo, este personaje incorporó nuevas expresiones durante la colonia, es así que Teresa Gisbert sostiene que: “su personificación fue alterada más tarde ya que la relación mono – libido es de origen euroasiático” (Gisbert, 1993: 14)

El origen del kusillo, no es preciso, sin embargo, “existe la creencia que en la época del imperio incaico existía un personaje que utilizaba una singular vestimenta, que consis- tía en una chaqueta larga y desgastada hecha de retazos de tela, llevaba en la cabeza varios cuernos y en las manos tenía pieles de animales muertos, como lobos, zorros y vicuñas, como si fueran un trofeo. Este personaje significaría una burla hacia el mundo material y a la necesidad de poseer o tener alguna riqueza, mostrando que no se nece-

sitaba nada para ser feliz; también evidenciaba que el mencionado personaje poseía las

características de los animales que llevaba en forma de trofeo.” (Osuna, 1997: 235)

Según los datos del Museo Nacional de Etnografía y Folklore, la danza de los kusillos se realiza principalmente en la región altiplánica de los departamentos de La Paz y Oru- ro.Ahora bien, respecto al origen y significado de los Kusillos existen diferentes versio- nes, una de estas versiones sostiene que “Kusillo” viene del término aymara “kusisiña” que significa alegría, ahora bien, existe también otra versión que sostiene que Kusillu en aymara y quechua significa mono. No obstante, según Luz Eliana Castillo (2004), esta analogía en la traducción “resulta insuficiente al momento de conocer a este personaje, puesto que es una traducción de carácter asociativo, es decir, que se relaciona el animal llamado comúnmente mono al kusillo debido a que los pasos de baile que éste ejecuta en las danzas tienen un carácter ágil e incluso acrobático, aunque no existían monos en el área andina en la época prehispánica.” (2004: 16)

El kusillo suele estar asociado al mono, a un diablo picaresco, con un insecto, un pa- jaro, entre otros. “…el k’usillu es un personaje alegre y burlesco. Tiene algo de mono y algo de diablo, aunque es descrito como un ‘simpatiquísimo personaje, que toca el tamboril, llevando una careta de jerga gris que cubre toda la cabeza con varios cuer- nos, nariz enroscada y una especie de túnica también de jerga gris’ (…) A veces no tocan tambor sino un pinkillu o un pito, o simplemente andan gritando con voz tem- blorosa mientras hacen sus monerías. Tienen en las manos un largo chicote de cuero, u otros objetos, de acuerdo a las danzas donde participa.” (Vargas, 1993: 54)

La asociación que se hace entre el kusillo y el mono tiene que ver con el carácter que expresa en la danza pues éste realiza “monerías”, ahora bien, la relación que se esta- blece del kusillo con un “diablo picaresco”, está en función a la forma de la careta del mismo; ésta presenta en la parte superior una especie de cuernos, con un insecto porque se dice que a orillas del Lago Titicaca existe un insecto pequeño que los comunarios denominan “khusillo”.

16
16

La presencia del kusillo está asociada también a la época de la siembra y la cosecha, como expresión de fecundidad y fertilidad. En este punto hallamos una relación “se dice que la larga nariz del kusillo es un símbolo fálico (fertilidad) y existen regiones donde se baila para la siembra y cosecha.” De quien es la frase?

Se suele considerar al Kusillo como un símbolo de fertilidad, y más aún, a través de la nariz de la máscara de éste se expresaría una especie de virilidad, en tanto se asemeja el miembro masculino “…que también significa la fecundidad en el hombre; es por eso que en algunos lugares el bailarín hace gala de esto, levantando la pollera de la mujer con su larga nariz, burlándose y tratando de demostrar con esto su virilidad y potencia sexual, pero a la vez también representa la fecundidad de la mujer.” (Osuna, 1997: 237)

En la actualidad, la máscara del kusillo presenta algunos cambios y transformaciones,

estos se perciben fundamentalmente en las máscaras del kusillo rural frente al urbano

“… los khusillos rurales con influencias nuevas han cambiado sustancialmente su más- cara, inclusive la han remplazado por otra, donde la nariz, los cuernos, los colores y ornamentos han desaparecido (…) la máscara en estos casos ha perdido su significado

original, convirtiendo a estos khusillos en burdas imitaciones de los antiguos; esto se debe principalmente a que el hombre del campo sale a la ciudad y observa a los payasos,

los cuales sólo buscan divertir mediante burlas; es así que se produce la mestización

entre ambos teniendo como resultado a estos últimos. En los khusillos urbanos se evi- dencia que la máscara ya no posee cuernos y carece de adornos” (Osuna, 1993: 247)

Con todo, a los kusillos los encontramos en bailes como Waca Waca o Wititi e incluso

conformando un solo bloque de baile.

17
17

MANIFESTACIONES CULTURALES DE CARNAVAL DEL SIGLO XX

Lejos de ser simples diversiones y caricaturas, el carnaval permitiría la representación de la realidad social, bajo disfraces y máscaras, esto principalmente se observa en las diferentes expresiones culturales que se practican actualmente.

EL CORSO INFANTIL

Esta es, por tradición, una fiesta de y para los niños, los que intervienen en el carnaval con la escenificación de diferentes personajes. Sin embargo, de ésta no sólo participan los niños sino también los padres acompañando a sus hijos y en algunos casos, también lo hacen disfrazados.

El Corso infantil se manifiesta en un desfile de disfraces, en el cual los padres inter- vienen con sus destrezas y creatividad al confeccionar los atuendos o disfraces que y lucirán sus hijos.

Históricamente, el Corso Infantil tiene su lugar preferencial junto a la entrada de Com-

parsas del domingo de carnaval

Esta “entrada infantil”, se realizaba antiguamente en la mañana del mismo día de la Farándula de Carnaval, como una división en la participación de niños y adultos. “Los corsos infantiles fueron la segunda actividad más importante después de la entrada tra- dicional de comparsas. Siempre el domingo por la mañana convocaba a miles de niños que siguiendo la moda representaban figuras históricas, infantiles o cómicas (Napoleón, Julio César, damas antiguas, caballeros de la corte). Más tarde, personajes de Disney (Pato Donad, Superman, ratón Mickey, etc.) Por los años 50’s destacan los disfraces de Blanca Nieves, diversos animales, osos, elefantes, pollos, leones y mariposas, entre otros. También sobresalen a principio de esta década figuras del cine latinoamericano como Carmen Miranda y Cantinflas junto con los disfraces nativos e incaicos.” (Ros- sells, 2009: 49)

En los últimos años, participan entre otros niños, los hijos de los folkloristas que partici- pan con trajes típicos de carnaval, pepinitos y/o ch’utitas, formando comparsas de niños

ataviados con el mismo disfraz.

En aquellos años se premiaba al mejor carrito infantil, disfraz individual, disfraz en pa- reja y comparsa infantil; en la actualidad se premia a los mejores disfraces folklóricos, disfraces individuales originales, comparsa de Pepinitos, comparsa infantil original y mejor “carrito” alegórico que exprese creatividad y “tradicionalidad” del carnaval pa- ceño.

18
18
19
19

TRADICIONAL FARÁNDULA DE PEPINOS Y COMPARSAS

A inicios del siglo XX, el carnaval paceño aún mantenía la influencia de un carnaval de élite, a imagen de un carnaval europeizado. Una de las principales características eran las comparsas, las mismas que se agrupaban en torno a salones de baile; asi- mismo, las elites se esmeraban en desfilar en carruajes adornados para la ocasión e influenciados por los diferentes contextos sociales y/o culturales.

En este espacio lúdico de transgresión, los sectores sociales populares fueron dando otra mirada sobre lo culto y/o “moderno” participando con diferentes agrupaciones y comparsas de jóvenes y adultos, derrochando su entusiasmo y alegría.

La farándula de Carnaval también atravesó diferentes momentos. Lo que hoy en día se presenta como irrisorio antiguamente no estaba permitido, así lo establece una Or- denanza Municipal de 1984 “…se prohíbe emplear como disfraz, uniformes o vestidos relativos al Clero, Fuerzas Armadas y Policía Nacional, así como aquellos que deni- gren a la mujer y a la maternidad.”

Era tradicional que la “Farándula de Carnaval” con personajes disfrazados y carros alegóricos recorran el centro de la ciudad de La Paz, desde la Estación de Ferrocarriles bajando por la Av. Kennedy, Av. América, Plaza Alonso de Mendoza, calle Evaristo Valle, Comercio, Plaza Murillo, Ayacucho, Mercado, Loayza. Av. 16 de Julio, calle Bueno, Av. Camacho.

En la actualidad participan diferentes sectores de la sociedad agrupados en comparsas y ataviados con distintos disfraces y aunque resaltan la participación de los personajes centrales de carnaval como son el pepino y el ch’uta, no faltan aquellas escenificacio- nes o representaciones de personajes de la pantalla chica o del espectáculo, así como personajes del ámbito político. Tampoco están ausentes las representaciones de muje- res, con atuendos que los varones llevan de manera grotesca.

La Tradicional Farándula del Carnaval expresa en varios sentidos, un desorden simbólico en el cual los “dominados” recobran su rol protagónico. De esta manera, se manifiesta a partir de la diversidad y el abigarramiento de la sociedad, mediante la participación de todos sus sectores con diferentes escenificaciones.

20
20
21
21

LA ENTRADA DEL JISK’A ANATA

Surge a partir de la interrelación entre lo urbano y lo indígena-popular, que con el tiem- po va ocupando mayores espacios, para presentar un tejido cada vez más híbrido entre lo andino – rural y lo urbano.

Aunque el Jisk’a Anata se presentó desde el comienzo como una “tradición inventada”, con la idea de plasmar la relación de lo andino, lo rural con lo urbano, en el cual inter- vienen danzas de las provincias y en el que participan grupos de bailarines y músicos ejecutando diferentes instrumentos nativos asociados a la época de la pre-cosecha, plan- teando realizar un carnaval andino paceño.

Así mismo, en la década del 90’s, lo que permite consolidar esta “idea” es por un lado:

la fuerza e influencia de las ideas del rescate y revalorización de la cultura andina y la matriz ideológica del indigenismo que imperaban en ese entonces, y por otro lado, la división entre el carnaval desarrollado en la ciudad de Oruro y el de La Paz.

En ese entonces, los danzarines que iban al carnaval de Oruro se sintieron relegados de éste, en tanto se les prohíbe que participen del mismo. “…esta decisión fue parte del proyecto hacia la Declaratoria del Carnaval de Oruro como Patrimonio Intangible de la Humanidad: pretendiendo mantener la autenticidad de una fiesta eminentemente orureña, intentó limitar la participación de los bailarines de otros departamentos en esta fiesta.” (Ricaldi y Borrega, 2009:327)

Por tanto, en 1992 surge el Jisk’a Anata como un pequeño carnaval andino, aunque desde el comienzo se presentó como una entrada folklórica, que presentaba danzas fo- lklóricas y algunas danzas autóctonas de contextos rurales.

De esta manera, la Entrada del Jisk’a Anata, se presentó oficialmente en 1995 como una alternativa al carnaval de Oruro, con danzas folklóricas y algunas autóctonas. El año 2001 se incrementaría la participación de danzas autóctonas de diferentes pobla- ciones y/o provincias del departamento. Sin embargo, como todo proceso cultural que presenta cambios y re-configuraciones, posteriormente se amplia el espacio a las danzas mestizas. Sin embargo, se debe considerar el esfuerzo por aumentar la participación de

danzas autóctonas como fue la idea desde un principio.

22
22
23
23
23

LA CH’ALLA EN LO URBANO

En el mundo andino, las fiestas y celebraciones tienen que ver con el ciclo ritual agrí- cola, éste a su vez se mueve por las épocas climatológicas, en este tenemos época de lluvias (Jallu – pacha), época de calor (Lapaka pacha), época seca (Awti – pacha).

Las primeras cosechas vienen con el Jallu Pacha, y en este marco se realizan diferen- tes ritos y ofrendas dirigidas a la Pachamama (madre tierra) como protectora de las cosechas, animales y plantas, se dirigen a ésta rituales y ofrendas como un canal de agradecimiento a ésta por los primeros frutos obtenidos y en contextos urbanos será

una forma de agradecimiento por los bienes logrados u obtenidos.

Es así que la ch’alla tendrá que ver con la producción agrícola, las primeras cosechas y el agradecimiento a la Pachamama como protectora de las cosechas, animales y una

especie de agradecimiento a ésta por los primeros frutos obtenidos

Este rito proveniente de la cosmovisión andina traspasará otros contextos y ya no sólo forma parte de una tradición indígena y rural, sino que se inscribe en contextos urba- nos, donde se presenta resignificada pero manteniendo la esencia de agradecimiento o retribución y efectuándose en un sólo día como parte del periodo de carnaval: el martes de ch’alla.

Esta costumbre ancestral, actualmente se presenta en espacios urbanos con diferentes matices como una forma de agradecimiento por los bienes logrados u obtenidos, ahora vemos participar diferentes sectores de la población ch’allando sus casas, autos, nego- cios y otros bienes con la idea de que éstos persistan o aumenten.

Si bien esta ritualidad era realizada especialmente por un sabio andino Yatiri o Amawt’a, actualmente son las mismas personas dueñas de negocios, comercios, pro- piedades entre otros que en el tradicional martes de Ch’alla son los que la practican, rociando el suelo con alcohol, coca, copal o el incienso, la qua, confites, serpentina, los cohetillos y pétalos de flores, frutos de la ocasión y diferentes adornos (banderines y globos multicolores).

De esta manera, el martes de carnaval, por la mañana, se adornan vehículos, casas, negocios con globos serpentinas, pétalos de flores, fruta, se ofrecen mesas rituales dul- ces. Es también frecuente ch’allar al Iqiqu (ekeko) con serpentina y mixtura y hacerle

fumar su cigarrillo.

24
24
25
25

ENTRADA DE CH’UTAS Y PEPINOS EN DOMINGO DE TENTACIÓN

Esta costumbre, que actualmente se presenta como una entrada proviene de aquel tiempo en el que los indígenas no participan directamente de la fiesta de carnaval urbano, en tanto ésta estuvo asociada sólo con un sector de la sociedad, la elite paceña. Es así que:

“…tiene base en el período en que los indígenas dependientes de patrones –en su ca- lidad de pongos– sólo tenían permiso para bailar un domingo que no era el mismo de los patrones. De ahí que se hereda esa tradición restrictiva del domingo de Tentación como el más adecuado para su propio desfile en la ciudad.” (Beatriz Rossel, 2009)

El Ch’uta representa a un personaje de origen aymara nacido y criado en la ciudad, con los procesos de migración del campo a la ciudad, el ch’uta se convierte en un personaje típico del carnaval urbano, éste se caracteriza principalmente por ocultar su identidad detrás de una máscara de alambre pintado de rosado y por expresarse mediante una voz de falsete que hace alusión a los españoles.

Actualmente, en la ciudad los Ch’utas conforman determinadas fraternidades que se presentan y bailan el Domingo de Tentación, ese día la zona del Cementerio se ve colmada de un sinfín de Ch’utas que alegremente bailan con sus dos cholas, por su picardía y forma desenfadada de moverse, se los conoce como “ch’utas choleros”.

Una particularidad que rompe la lógica común de las “entradas” es que la Entrada de Ch’utas y Pepinos en Domingo de Tentación no avanza hacia el centro rompiendo la lógica del ingreso o entrada al centro de la ciudad “…la entrada del Domingo de Ten- tación es muy representativa porque, a diferencia de las demás entradas, no supone un

paso de laderas hacia el centro sino del centro hacia las laderas de la ciudad. Por tanto,

la ruta es de subida

...

(Beatriz Rossel, 2009)

La Entrada de Ch’utas y Pepinos en Domingo de Tentación o despedida del carnaval se realiza en la zona del Cementerio General y El Tejar. De esta manera, ch’utas, cho- las y pepinos ascienden desde la plaza Garita de Lima, la Av. Baptista, bailando huay- nos, hasta la cancha de El Tejar. En esta se presentan diferentes comparsas de Ch’utas y Pepinos, los mismos en su mayoría provienen de sectores populares, gremiales o comerciantes esto asociado con la vieja división de la celebración del Carnaval Pace- ño, en tanto sectores de elites y sectores populares.

Actualmente, encontramos en esta entrada comparsas de ch’utas con nombres muy particulares, las cuales combinan su participación con Pepinos y Cholas como: “Ele- gantes Ch’utas Choleros de La Paz y sus lindas bellezas tipo holandesas”, “Ch’utas Súper Papis “Bronco Amigo” y sus lindas Mamis 0 Kms”, “Comparsa del pueblo y para el pueblo - Alegrísimos Ch’utas Coquetos y sus lindas joyitas de 24 kilates.”, “Elegante Comparsa de Ch’utas y Pepinos Renacer y sus palomitas blancas”, “Ch’utas Volantes de Oro y sus Muñequitas de Oro”, “Ch’utas Fiesta Ch’okopitas y sus lindas Mamacitas diamantinas”, entre otros.

26
26
27
27

INICIO DE LA CUARESMA Y DESPEDIDA DEL CARNAVAL

El carnaval en general está asociado, desde la visión católica, a la época de despedida de la carne para dar inicio a la Cuaresma (periodo de abstinencia) hasta el viernes san- to (dentro la semana santa éste día estará marcado como el día de la muerte de Cristo) y posteriormente su Resurrección.

Desde el punto de vista católico, el carnaval históricamente tuvo tres días de fiesta para concluir con el miércoles de ceniza dando inicio así a la cuaresma y a este perio-

do de recogimiento.

Antiguamente, con los primeros cristianos, se planteó incorporar las fiestas conside-

radas “paganas” a este periodo de reflexión y/o purificación, planteando estas celebra- ciones como despedida de la carne, por tanto, las mismas se esbozaron con todo su esplendor y derroche, gozando de alegría y en algunos casos realizando todos los actos que se “arrepentirían” durante la cuaresma. Es así que en algunos casos se distorsiona el sentido del carnaval, en tanto se aprovecha esta fiesta para realizar todos aquellos

actos de los que después se arrepentirán.

En el ámbito rural muchas tradiciones impuestas con la colonización son resignifi- cadas, si bien en la tradición andina se habla a partir del ciclo ritual agrícola y las primeras cosechas coinciden con el periodo de carnaval, en este marco y asociándolo con el periodo de la cuaresma y la conclusión de éste con el domingo de resurrección. En algunas comunidades del ámbito rural el Viernes Santo existe la idea de aprovechar ese día para hurtar animales, acción conocida como lunthataña, pues se cree que el viernes “Jesús está muerto y no los puede ver”

28
28

CASTILLO, Vacano Luz Eliana. La danza de los kusillos. La Paz – Bolivia:

UMSA. 2004

Museo Nacional de Etnografía y Folklore (MUSEF). TodoSantos; Xiwatanakan Urupa. La Paz – Bolivia, 2004.

OSUNA, Sotomayor Amaya. “El Khusillo”. En: X Reunión Anual de Etnología 1996. La Paz – Bolivia: Museo Nacional de Etnografía y Folklore, 1997.

PAREDES Candia, Antonio. De la tradición paceña. Folklore y tradiciones de la ciudad de La Paz. Ediciones Isla, La Paz. 1982

ROSSELLS, Beatriz; BORREGA, Yolanda; RICALDI, Víctor Hugo. Carnaval Paceño y Jisk’a Anata. La Paz – Bolivia: IEB. 2009

SOTOMAYOR, Ismael. Añejerías Paceñas. Tradiciones, historia, anécdotas. La Paz de Ayacucho – Bolivia: S/ed. 1931

VARGAS, Manuel “Máscaras del altiplano”. En: McFarren, Peter. Máscaras de los Andes bolivianos. La Paz – Bolivia: Quipus, 1993.

29
29
30
30
31
31
31
31

www.lapaz.bo/culturas

Похожие интересы