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MEDIO AMBIENTE, ÉTICA Y DIETA

Con este artículo les invito a abrir su corazón a los animales, pues todo aquel que es capaz
hacerlo, enriquece profusamente su personalidad y su vida.
Las estadísticas cifran en doscientos mil los perros que son abandonados cada año en España.
Además, muchos canes pasan su vida atados a una cadena y sin ningún tipo de protección ante
las inclemencias del clima. Como si no fuera poco sobrevivir al frío, los infortunios e incluso el
hambre, estos animales están impedidos para buscar zonas de refugio menos frías y su propia
fuente de alimento. La correa les impide cubrir sus necesidades más básicas e incluso les aísla,
impidiendo que estos animales convivan con otros individuos de su especie, tal y como les
corresponde por naturaleza. En definitiva, estos animales quedan atrapados en la soledad, el frío
y el hambre y con ello, quedan alienados puesto que no se les permite hacer lo que por naturaleza
les corresponde. El sujeto deja de ser sujeto de su propia vida.
Es incomprensible que las protectoras de todo el mundo estén desbordadas mientras existen
lucrativos criaderos que se dedican a producir incesantemente más cachorros y más miseria en
este planeta. Las protectoras esterilizan, las perreras matan y los criaderos traen más seres a este
mundo ya abarrotado. Sin embargo, los perros son una gota en un océano cuando hablamos del
cómputo global de animales que viven atrapados y manipulados hasta límites inconcebibles. Este
es el caso de los animales cuyos cuerpos se sirven en la mesa. La matanza sistemática de
animales (terneros, vacas, corderos, ovejas, caballos, cabras, cerdos, gallinas, patos, conejos,
ballenas, atunes, etc.) no debería estar por encima del derecho de un animal a llevar una vida en
libertad, acorde con sus necesidades, y a continuar con su vida. Y no es que a cada cerdo le
llegue su San Martín,
sino que es el humano
el que no le deja ser, el
que ha manipulado su
existencia de tal
manera que desde que
nace hasta que muere
no tiene ningún control
sobre su vida. Ni qué
decir sobre su muerte...
Es significativo que
ninguna de las
denominadas “grandes
religiones” se tome en
serio el “no matarás” y
comprenda que la violencia comienza en la mesa. Mientras lee este texto, algún lector está
pensando... sólo son animales. Pero algún otro pensará.... el humano es el único animal que
piensa que no lo es... Y es que todos somos animales, tenemos ojos, corazón, mente, carne,
sangre, etc. y compartimos intereses esenciales.
La violencia contra los animales está omnipresente en nuestras vidas. Vivimos rodeados de
personas que dedican sus domingos a disparar a pajarillos, liebres, conejos, jabalíes, corzos, etc.,
animales inocentes que se esfuerzan por sobrevivir en espacios cada vez más reducidos y
controlados. Siendo la especie animal que más desequilibrios está causando en el planeta __en
gran parte por un crecimiento de la población humana desmesurado__ consideramos inalienable
nuestro derecho a matar animales de otras especies bajo la excusa de un aumento del número de
sus individuos. En estos casos, el derecho fundamental a la integridad física, debería prevalecer
sobre los argumentos de deportes, tradiciones, artes y costumbres. Y es que hablamos de
intereses objetivos que todos los seres sintientes tenemos y que deberían ser protegidos por
derecho. El ser humano crea la mayor parte de los desequilibrios __en la naturaleza, también
respecto a su salud y las enfermedades derivadas de sus propios hábitos y costumbres__ y luego
los soluciona torturando y matando a seres que no tienen ninguna culpa de ello. No parece justo,
¿verdad?
Utilizamos también animales en experimentación, sin embargo, no existe consenso en la
comunidad científica sobre la eficacia de este uso. Lo que funciona con unas especies animales
no tiene por qué funcionar con otras. Pero la vida de un animal no cuesta nada e invertir en
métodos alternativos requiere dinero … En cualquier caso, incluso si fuese eficaz, no estaría
justificado desde un punto de vista ético, puesto que supone ignorar que otras especies animales,
además de la nuestra, tienen también intereses básicos como el derecho a una vida en libertad.
Para más información sobre este tema recomiendo, entre otras, a la fundación Hadwen Trust y
las organizaciones Doctors and Lawyers for Responsible Medicine y Medical Research
Modernization Committee.
Los zoológicos, circos y acuarios no dejan de ser prisiones para los animales. Muchos de estos
animales desarrollan comportamientos neuróticos como moverse de derecha a izquierda con los
ojos cerrados y la cabeza agachada, en una jaula poco más grande que sus propios cuerpos. Este
tipo de instalaciones no están hechas para ayudar a los animales, sino para que los humanos
podamos contemplarlos. Privar a los animales de libertad y de una vida para que otros puedan
disfrutar de su estética no parece justificable desde un punto de vista ético. Lo mismo ocurre en
otros ámbitos como los rodeos, la tauromaquia, etc. Dejemos que el respeto a los animales prime
sobre los argumentos de tradición, arte y "mantenimiento de especie". El ser humano tiene
interés en llevar un vida en libertad y a continuar con su vida; el resto de animales también. La
característica de pertenencia a otra especie animal es irrelevante para el interés o necesidad del
animal en continuar con su vida en libertad.
En un mundo de opciones y alternativas, es posible, deseable y saludable satisfacer la necesidad
básica de alimentarse y vestirse con alimentos y tejidos que no supongan el uso ni la muerte de
animales. Como seres omnívoros que somos podemos obtener los nutrientes de otras fuentes y
las estadísticas demuestran que en términos generales una alimentación variada y equilibrada, sin
ingredientes de origen animal, es saludable e incluso ayuda a combatir cierto tipo de
enfermedades. De acuerdo con los estudios realizados al respecto, la esperanza media de vida
para los que no incluyen alimentos animales en su dieta es superior a la del resto. Para mayor
información sobre este tema recomiendo la información de la Asociación Dietética Americana y
la del Comité de Médicos por una Medicina Responsable.
En definitiva, les animo a que abran su corazón a los animales. Si usted respeta a un perro o un
gato, ¿por qué cree que otros animales no tienen derecho al mismo tipo de respeto? El
sufrimiento sistemático que causamos a decenas de miles de millones de animales cada año en
granjas, mataderos; su angustia, su estrés, sus gritos, etc. no pueden quedar en un simple silencio.
El tema merece un debate en profundidad, merece figurar en la prensa por encima de los
deportes, el ocio, los horóscopos o la programación televisiva. Y es que definitivamente
necesitamos cantidades ingentes de humildad, honestidad, lealtad e imparcialidad.
A mi juicio, no somos superiores a otras especies animales. Los hemos esclavizado
sistemáticamente y condenado a una muerte en vida y eso no demuestra ninguna superioridad, al
menos ninguna superioridad moral.

Maria Luisa Arenzana