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Tribunal imparcial e

independiente:

La garantía del tribunal imparcial permite contar con órganos jurisdiccionales


que aseguren a las personas que sus controversias serán decididas por un ente
que no tiene ningún interés o relación personal con el problema, y que
mantendrá una posición objetiva al momento de resolverlo. En consecuencia, la
imparcialidad de los tribunales implica que las instancias que conozcan cualquier
clase de proceso no deben tener opiniones anticipadas sobre la forma en que los
conducirán, el resultado de los mismos, compromisos con alguna de las partes,
etc. Asimismo, esta garantía obliga al magistrado a no dejarse influenciar por el
contenido de las noticias o las reacciones del público sobre sus actuaciones, por
información diferente a la que aparece en el proceso, ni por influencias,
alicientes, presiones, amenazas o intromisiones indebidas de cualquier sector.
(Análisis del artículo 8º de la Convención Americana sobre Derechos Humanos)
Documento de Trabajo de la Comisión Andina de Juristas, elaborado por Luís
Alberto Huerta Guerrero, investigador de la institución, con la colaboración de
Luís Enrique Aguilar Cardoso.
Tribunal imparcial e
independiente:

Sostiene la Resolución 1920/2003 que la independencia y la


imparcialidad del juzgador constituyen conceptos
íntimamente relacionados entre sí. Por su independencia, el
juez sólo se encuentra sometido a la Constitución y a la ley,
encierra un aspecto externo y orgánico referido al Poder
Judicial frente a los demás poderes del Estado y frente a los
denominados grupos de presión y a los poderes de hecho de
carácter público o privado y, un aspecto interno como
garantía de los ciudadanos, para tutela del derecho a un
juez sobre quien no sea posible la injerencia o influencia de
sus pares de igual o superior categoría para adoptar
decisiones jurisdiccionales.
Tribunal imparcial e
independiente:

Continua la citada resolución, en el sentido de


que la imparcialidad le impide al juez hacer
actuaciones propias de las partes, como
proponer, obtener o aportar pruebas,
desacreditar en audiencia a un testigo u otros
medios de prueba sometidos por las partes; no
puede asumir los roles del fiscal ni de la
defensa, y armoniza con las labores de orden y
dirección del proceso judicial y no se afecta por
el control disciplinario de la conducta del juez
Tribunal imparcial e
independiente:

cuando este control es ejercido según las reglas del debido


proceso en torno a las faltas cometidas en la función o en
ocasión de estas, sin tocar a las cuestiones jurisdiccionales
que atienden a los asuntos decididos o por decidir. La
imparcialidad e independencia son reflejadas por los
convenios que las prescriben como un derecho subjetivo del
ciudadano frente a sus jueces y un deber de los jueces
frente a los ciudadanos. Según su presupuesto, los jueces no
pueden dejarse influenciar por ningún otro interés que no
sean los significados de las normas vigentes y la verdad de
las pruebas aportadas y no representa un interés a favor o
en contra de las partes (sic).
Convenios Internacionales:

El Pacto Internacional de Derechos Civiles y


Políticos del 16 de diciembre de 1966, fue
aprobado por el Congreso Nacional mediante
Resolución No. 684 de fecha 27 de Octubre de 1977
y publicado en la Gaceta Oficial No. 9451 del 12 de
Noviembre de 1977, formando parte del bloque de
la constitucionalidad y consagra en su artículo
14.1 la imparcialidad y la independencia del juez
como gallardete del proceso, que debe redundar a
favor del proceso y de las partes que en el
convergen.-
Convenios Internacionales:

El Código de Bangalore elaborado al amparo de las Naciones


Unidas en el año 2002, y el Código Modelo de Etica Judicial
aprobado en la cumbre Iberoamericana de Justicia
recientemente celebrada en nuestro país, destaca el
primero en su preámbulo “la importancia que tiene para la
protección de los derechos humanos una judicatura
competente, independiente e imparcial”. y en artículo 1 del
Código Modelo “La razón de ser de la independencia judicial
es garantizar a los ciudadanos el derecho a ser juzgados con
parámetros jurídicos, como forma de evitar la arbitrariedad
y de realizar los valores constitucionales y salvaguardar los
derechos fundamentales” (El Paradigma el Buen Juez, Dr.
Ignacio Gargallo, Presidente de la sección 15 mercantil,
de la audiencia provincia de Barcelona).
Convenios Internacionales:
Respecto a la imparcialidad el artículo
11 del Código Modelo dice: El juez está
obligado a abstenerse de intervenir en
aquellas causas en las que se vea
comprometida su imparcialidad o en las
que un observador razonable pueda
entender que hay motivo para pensar
así.
Convenios Internacionales:
El artículo 8.1 de la Convención Americana establece
que toda persona tiene derecho a ser oída, en cualquier
proceso, por un "tribunal competente, independiente e
imparcial". El cumplimiento de estos tres requisitos
permite garantizar la correcta determinación de los
derechos y obligaciones de las personas. Tales
características, además, deben estar presentes en todos
los órganos del Estado que ejercen función
jurisdiccional. En este sentido, la Corte ha precisado
que "toda persona sujeta a juicio de cualquier
naturaleza ante un órgano del Estado deberá contar
con la garantía de que dicho órgano sea competente,
independiente e imparcial
Legislación Criolla:

El artículo 10 de la ley 821 del 1927 sobre organización


judicial hace referencia a la independencia de los
tribunales al señalar que los tribunales son independiente
los unos de los otros, y respecto de cualquier otra
autoridad, en cuanto al ejercicio de sus funciones
judiciales.
  La condición de tercero es uno de los requisitos básicos,
estructurales que debe cumplir cualquier Juez para ser
considerado como tal. La imparcialidad es exigencia
ineludible para desempeñar un papel supra partes como
corresponde al Juez en esta fórmula heterocompositiva
de resolución de conflictos.
Concepto de Imparcialidad

La imparcialidad es la condición de tercero del


juzgador, es decir, de no ser parte, ni estar
involucrado con los intereses de ésta, ni
comprometido con sus posiciones; y la actitud
de mantener durante el proceso la misma
distancia de la hipótesis defensiva, hasta el acto
mismo de la sentencia. Cuestiones actuales
sobre el Proceso Penal. Autor: José Cafferata
Nores. Editores del Puerto. Buenos Aires –
Argentina. 1997
Decisiones Internacionales:

Para la Corte Europea (Sentencia de 1 de octubre de 1952 –


caso Piersack) la imparcialidad del juzgador se compone de
elementos subjetivos y objetivos. La imparcialidad subjetiva
del Juez en el caso concreto se presume mientras no se
pruebe lo contrario. A diferencia de ella, la imparcialidad
objetiva exige que el Tribunal o Juez ofrezcan las
suficientes garantías que eliminen cualquier duda acerca de
la imparcialidad observada en el proceso. Esta imparcialidad
objetiva es la que mayores problemas ha traído en su
interpretación, pues para muchos juristas la imparcialidad
siempre es subjetiva.
Concepto de Imparcialidad

En la concepción del Estado Constitucional de Derecho se


requiere mucho más, es decir que la independencia del Juez
en este contexto, no sólo se exige frente a las partes y a las
injerencias de los otros poderes, sino que se exige una
independencia frente al sentido político del ordenamiento, o
sea que sólo con la facultad de situarse al margen de
valoraciones y ponderaciones que realizan los poderes
políticos con potestad normativa, es posible apreciar su
posible desviación o ilegitimidad respecto de la
Constitución.
Concepto de Independencia:

La independencia del Juez significa además que


su accionar sólo está sometido a la Constitución, a
la ley y a su criterio de conciencia. Esto ocurre
porque el Poder Judicial en esencia, tiene una
función de equilibrio entre los otros poderes y está
facultado para controlar y limitar el ejercicio del
poder del Estado, por ello se le otorga la facultad
de control constitucional difuso, como
consecuencia de reconocer la supremacía de la
Constitución sobre las demás normas legales.
Reflexión:
Hay que señalar que a partir del 14/08/1994, momento trascendental para
el Poder Judicial al independizarlo de un órgano del Estado al cual estaba
sujeto, y establecer la inamovilidad como un garantía de la independencia
y garantía de la imparcialidad del juez al momento de juzgar lo sometido a
su arbitrio, y con la implementación de la ley 327-98 sobre Carrera Judicial,
y disponer el artículo 67 de la Constitución en sus numerales 4to, 5to y 6to
poderes respecto a los nombramientos y ascenso de los jueces, el juicio
disciplinario y el poder de trasladar de manera provisional o definitiva en
manos de la Suprema Corte de Justicia, se establecía a ciegas una
dependencia a lo interno del poder judicial, y una estructura vertical, no
horizontal como se aspira en un Poder Judicial Democrático, ya que a lo
interno el juez se vería sometido, en caso de acontecer a los caprichos de
una autoridad cualquiera o inversamente ganarse la congratulación para
granjearse un escalafón a lo interno, situación que se presenta equilibrada
por la evaluación del desempeño, y otras incidencias que versan sobre la
idoneidad en el cargo y la capacitación de los jueces.