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Relación entre ecosistemas,

flujo de energía y ciclos


biogeoquímicos
Tipo de ecosistemas

• Acuáticos. Dulce acuícolas,


manglares, marinos.
• Terrestres o aéreos: desierto,
estepas, bosques, selvas, etc.
Dinámica de los
Ecosistemas
• La de poseer una organización. Y esta
organización se mantiene gracias a los
aportes continuos de información que
toma del exterior y, muy especialmente, a
los procesos de autorregulación que tienen
lugar en su interior. Mediante estos
procesos el sistema controla el resultado
de sus acciones anteriores y regula sus
acciones futuras, tomando como
referencia la información que tiene de las
pasadas.
• Procesos en el Ecosistema- Flujo de energía
•  
• Una de las interacciones más importantes entre los organismos vivos y su ambiente
está en la provisión de alimento. Esto implica no sólo el suministro de
energía para sobrevivir sino también de materia prima para la
producción de los tejidos celulares y, siendo indispensable
también para la fabricación de gametos garantizando de esta
forma la reproducción y, por ende, la continuidad de las especies.
Sobre la tierra, la fuente última de energía para la vida es la radiación solar o luz y
ésta es finalmente reirradiada de nuevo al espacio como calor.
•  
• Fuente de energía
• En el ambiente hay básicamente dos fuentes de energía: autótrofa y heterótrofa. La
producción autótrofa de materia orgánica rica en energía se lleva
a cabo dentro del ecosistema por las plantas verdes en presencia
de luz por vía del proceso de fotosíntesis. También se produce algo de
energía en los ecosistemas marinos profundos alrededor de chimeneas
hidrotérmicas por bacterias oxidantes de azufre. Las plantas
verdes y las bacterias quimiosintéticas se llaman autótrofas. Por el
contrario, una fuente de energía heterótrofa es aquella en que la energía química se
importa como materia orgánica que se originó de la producción primaria de un
autótrofo.
•  
Fotosíntesis
• Todas las plantas verdes crean su propio alimento mediante una compleja
serie de reacciones químicas impulsadas por la radiación solar. Mucha de la
energía solar que incide en la tierra se encuentra en la parte ultravioleta e
infrarroja del espectro, la cual no es efectiva para la fotosíntesis. Cerca del
45% de la energía radiante total se encuentra entre la parte visible del
espectro (400-700 nm), la cual se absorbe por los pigmentos fotosintéticos.

• Cerca del 30% de esta energía disponible se disipa en absorción inactiva,


con el restante 70% útil para la formación de intermediarios fotoquímicos
que transfieren su energía a la fotosíntesis. Después de unas complicadas
transferencias de energía, en las cuales se produce una importante
pérdida, sólo el 9 % de la energía del sol puede transformarse en
compuestos estables de carbono, oxígeno e hidrógeno (CH2O). Esta
energía se convierte en unos 165 g de materia orgánica/m2 día (límite
superior de la producción bruta) que debe repartirse en la planta, entre la
respiración y la producción neta.

• Aunque puede parecer que la eficiencia teórica del 9% sea excesivamente


pequeña, la fotosíntesis es uno de los procesos fotoquímicos más eficientes
que se conocen. Los organismos fotosintéticos pueden llamarse
Eficiencia de la FOTOSÍNTESIS

• Eficiencia: Con este término se quiere expresar el


aprovechamiento real de los flujos de energía por
parte de los organismos, agrupados en sus respectivos
niveles tróficos. La energía que fluye a lo largo de una
pirámide trófica se va reduciendo progresivamente a
medida que se acerca a su cúspide. Esto es así porque
no todo el alimento consumido (es decir, la parte de
biomasa tomada del nivel inferior) se aprovecha
totalmente para producir nueva biomasa (o sea para
el crecimiento de los organismos y para la
reproducción).

• En cada paso, en cada salto de un nivel trófico a otro,


se pierde una determinada cantidad de energía, la
cual se disipa mayormente en forma de calor, y no
puede ser aprovechada por el ecosistema, sino que se
difunde por el medio, desvaneciéndose.
Conociendo las fuentes de entrada y salida de energía en el
sistema, pueden realizarse estimaciones acerca de la producción
máxima posible en la Tierra a partir de la eficiencia máxima
potencial de la fotosíntesis (Loomis y Williams 1963). La
incidencia máxima de energía solar sobre la superficie del globo
puede calcularse en unas 7000 kcal/m2 día y dicho valor puede
alcanzarse en latitudes templadas durante el verano, o las zonas
tropicales en cualquier día despejado (Szeicz 1968). Este valor,
es pues, el limite superior de la entrada de energía en el
ecosistema. Mucha de esta energía, sin embargo, se encuentra
en la parte ultravioleta o infrarroja del espectro, la cual no es
efectiva en la fotosíntesis. Cerca del 45% de la energía radiante
total, como se ha mencionado anteriormente, es absorbida por
• La mayoría de las hojas verdes absorben la gran parte de
energía (cerca del 90%) en la parte visible del espectro y
reflejan y transmiten la mayor parte de la luz en la sección
ultravioleta e infrarrojo. De las 7000 kcal iniciales, cerca de
2755 kcal pueden invertirse potencialmente en el proceso
de la fotosíntesis (Mahler y Cordes 1966). De la energía
radiante total que llega a los productores primarios en un
día muy claro y soleado, solo el 28% se absorbe de una
forma que pueda llegar a formar parte de la energía del
ecosistema.

• Un máximo teórico del 9% de la energía del sol puede


transformarse en compuestos estables de carbono (C),
oxígeno (O2) e hidrógeno (H). Estas 635 kcal/m2 día, el
límite superior de la producción bruta, se convierte en una
masa de unos 165 g de materia orgánica/m2 día que se
deberá repartir en la planta, entre la respiración y la
producción neta.

• Aunque pueda parecer que la eficiencia teórica del 9% y la


• En estos mecanismos de regulación se basa uno de los
modelos básicos en ecología: El modelo se basa en
que el número de presa aumenta proporcionalmente
al aumento del número de depredadores.
Evidentemente, esto provocará una disminución del
número de presas, lo que conlleva que ya no habrá
suficiente alimento para todos los depredadores, y su
población, por tanto, disminuirá. Al disminuir la
presión de la caza sobre su número, la población de
depredadores iniciándose así otra vez el circuito.

• De esta manera los ecosistemas se autorregulan y mantienen


un equilibrio dinámico, del que no se apartan demasiado. Por
esta razón, al estudiar un ecosistema en un momento
determinado sabemos que, con toda probabilidad, podrá
evolucionar en unas direcciones determinadas, siempre que
las influencias exteriores no sean suficientemente fuertes
• Cuanto más complejo es un ecosistema,
mayor es la cantidad de información que
contiene y, por tanto, menor es su
dependencia del medio externo porque es
mayor su capacidad de autorregulación.

• Con ello se consigue su objetivo principal, que


es la persistencia, la capacidad de sobrevivir y
perdurar.
Elementos químicos en el ecosistema.
• Los seres vivos están formados por elementos químicos,
fundamentalmente por oxígeno, hidrógeno, carbono y nitrógeno que, en
conjunto, suponen más del 95% de peso de los seres vivos. El resto es
fósforo (P), azufre (S), calcio (Ca), potasio (K), y un largo etcétera de
elementos presentes en cantidades muy pequeñas, aunque algunos de
ellos muy importantes para el metabolismo.
• Estos elementos también se encuentran en la naturaleza no viva,
acumulados en depósitos. Así, en la atmósfera hay O2, N2 y CO2. En el
suelo H2O, nitratos, fosfatos y otras sales. En las rocas fosfatos,
carbonatos, etc. 
•  
• Transferencia cíclica de los elementos
• Algunos seres vivos son capaces de captarlos de los depósitos inertes en
los que se acumulan. Después van transfiriéndose en las cadenas tróficas
de unos seres vivos a otros, siendo sometidos a procesos químicos que los
van situando en distintas moléculas. 
•  
• Así, por ejemplo, el N es absorbido del suelo por las
raíces de las plantas en forma de nitrato; en el
metabolismo de las plantas pasa a formar parte de
proteínas y ácidos nucleicos (químicamente hablando
ha sufrido una reducción); los animales tienen el N en
forma de proteínas y ácidos nucleicos, pero lo
eliminan en forma de amoniaco, urea o ácido úrico en
la orina. El ciclo lo cierran bacterias del suelo que
oxidan el amoniaco a nitratos. Por otros procesos el N
puede ser tomado del aire por algunas bacterias que
lo acaban dejando en forma de nitratos o también
puede ser convertido a N2 gas por otras bacterias que
lo devuelven a la atmósfera. 

• Los ciclos de los elementos mantienen una estrecha


relación con el flujo de energía en el ecosistema, ya
• La energía sigue un curso unidireccional a través del ecosistema, pero muchas
sustancias ciclan una y otra vez por medio del sistema. Tales materiales
incluyen agua (H2O), nitrógeno (N2), carbono (CO), fósforo (P), potasio (K),
azufre (S), magnesio (Mg), calcio (Ca), sodio (Na), cloro (Cl) y también algunos
otros metales, como el hierro (Fe) y el cobalto, que son necesarios para los
organismos vivos, aunque en pequeñas cantidades.

• Los movimientos de las sustancias inorgánicas constituyen lo que se denominan


ciclos biogeoquímicos, debido a que abarcan elementos constitutivos del
ecosistema que pueden ser objeto de estudio tanto de Geología como de la
Biología. Las divisiones del entorno geológico son:
• la atmósfera
• la corteza sólida de la tierra
• los océanos, lagos y ríos
•  
• Los componentes biológicos de los ciclos biogeoquímicos incluyen los
productores, consumidores y detritívoros (tanto los carroñeros, como los
descomponedores).

• Como resultado del trabajo metabólico de los descomponedores, se liberan


sustancias inorgánicas de los compuestos orgánicos y retornando de esta
manera al suelo o al agua. Desde allí, los materiales inorgánicos pasan
nuevamente a los tejidos de los productores, donde prosiguen hacia los
consumidores y luego a los detritívoros, a partir de los cuales retornan
nuevamente a los productores, iniciándose de esta manera el ciclo.