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Jesús

promete y
envía al
Espíritu Santo
¿Qué es el Espíritu Santo?
El Espíritu Santo es Dios, es la tercera Persona de la
Santísima Trinidad, que procede del Padre y del Hijo.
Es Señor y dador de vida.
Habló por los profetas.
Da vida a la Iglesia y la hace santa.
Dios está presente y actúa en
nuestras vidas a través de una
fuerza que no violenta, a la que
denominamos Espíritu Santo.
Dios habla a los Palabra de Dios
seres humanos.

Dios actúa Sabiduría de Dios


conforme a un plan.

Dios envía una


misteriosa fuerza Espíritu de Dios
motriz.
Dios actúa a través de dos manos: el Hijo y el Espíritu
-Se hace visible en Jesús de Nazaret.
-En un lugar geográfico y en un tiempo concreto.
-Se revela como Palabra y mensaje.
EL HIJO -Pasa haciendo el bien, muere y resucita, y
después de Pascua derrama su Espíritu sobre la
Iglesia y el mundo.

-Es invisible.
-Es interior a nosotros.
-Lo nombramos a través de símbolos: viento, soplo,
EL fuego, paloma.
ESPÍRITU -Es enviado a todos los pueblos, a todos los
lugares, a todos los tiempos.
-Está presente en toda la humanidad.
-Desde dentro mueve a personas y pueblos.
La palabra Espíritu
procede del griego
“pneuma” y del hebreo
“ruah” y significa aire
en movimiento, viento,
aliento.
Significa aliento vital,
fuerza vital, principio
de vida.
El espíritu es el poder vital de Dios, su
presencia viva y vivificadora en el mundo.
El Espíritu Santo como “dador
de vida” es el que posibilita el
despliegue del universo a partir
del bing bang, el comienzo de
los procesos nucleares en las
estrellas, la formación de
nuestro sistema planetario, la
aparición de la vida sobre la
tierra y la evolución de los seres
humanos.
Dios se hace presente en cada
partícula de cada uno de los más
de cien millones de galaxias que
componen el Universo conocido.
El Espíritu creador se hace
presente en cada flor, en cada
pájaro, en cada ser humano, en
cada quásar y en cada partícula
atómica, siempre más cercanos a
los entes que éstos a sí mismo,
habilitándolos para ser y devenir.
El espíritu de Dios actúa en el hombre.
Génesis 2,7:
“El Señor Dios modeló al
hombre del polvo del
suelo e insufló en su nariz
aliento de vida; y el
hombre se convirtió en
ser vivo”
• Dios oferta la amistad al hombre de tú a tú.
• En un momento de la historia, estando la
especie humana preparada, se produjo la
llamada divina dentro del espíritu humano.
• Dios le había insuflado su Espíritu.
• Es la presencia del “Espíritu de Dios” en el
interior del hombre lo que lo hace posible.
• Dios se hace presente en el interior del
psiquismo individual.
• El Espíritu de Dios apela en su interior a cada
hombre para aceptarlo o rechazarlo.
Somos templo del
Espíritu Santo
Estamos configurados de fábrica
con la aplicación que nos permite
comunicarnos con Dios en el
Espíritu.
Permite recibir la llamada de Dios
y responder a la ella.
Pero usar o no la aplicación
depende ya de nuestra voluntad.
Dios vive en el corazón de los hombres,
los mueve, los estimula, los llama a la
acción o les comunica la paz y la
tranquilidad.
El hombre se encuentra animado, es
decir, fundado y desbordado por el
Espíritu de Dios.
Somos seres habitados, animados y
enriquecidos por el Espíritu de Dios.
El Espíritu Santo es la presencia activa de
Dios en nuestra interioridad.
En nosotros existe una dimensión de
eternidad, de relación con el
Trascendente.
El Espíritu Santo habló por los profetas
-En la antigua Alianza, Dios llenó a hombres y
mujeres del Espíritu Santo para que alzaran
su voz a favor de Dios y prepararan la llegada
del Mesías.
-Escogió hombres y mujeres dispuestos a
consolar, guiar y amonestar a su pueblo en
nombre de Dios.
-Fue el Espíritu Santo el que habló por boca
de Jeremías, Ezequiel y los demás profetas.
-Juan el Bautista fue el último profeta.
Marcos 1,10:
“Apenas salió del agua,
vio rasgarse los cielos y
al Espíritu que bajaba
hacia él como una
paloma”
Hechos 1,8:
“Recibiréis la fuerza del
Espíritu Santo”.

Hechos 2,4 :
“Se llenaron todos de Espíritu
Santo”.
Jesús nos promete que nos
va a enviar el Espíritu
Santo.

El Espíritu de Dios se va a
derramar sobre nosotros.

Esto sucede en
Pentecostés.

Y en la confirmación.
Recepción
Espíritu Santo Se produce una
transformación

Se reciben unos
“dones”

Esos dones dan


unos “frutos”