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La dirección espiritual

Fundamentos y manual de
dirección espiritual para seminaristas
Curso 2017-2018
Introducción
• Es perceptible una preocupación por la falta de directores espirituales.
• Menos interés en la vida espiritual
• Es aparentemente obsoleta e innecesaria
• El argumento del “mínimo indispensable” en la vida religiosa
• Un estilo de vida cada vez más superfluo y material
• La acción de Dios en la vida y el mundo queda oscurecida por la mano del hombre.
• Falta de modelos cristianos; crecimiento de indiferencia a los pocos buenos modelos.
UNIVERSAL VOCACIÓN Y LA
SANTIDAD EN LA IGLESIA
La Iglesia, cuyo misterio expone este sagrado Concilio, creemos que es
indefectiblemente santa, ya que Cristo, el Hijo de Dios, a quien con el Padre y el
Espíritu llamamos "el solo Santo", amó a la Iglesia como a su esposa, entregándose
a sí mismo por ella para santificarla, la unió a sí mismo como su propio cuerpo y la
enriqueció con el don del Espíritu Santo para gloria de Dios. Por eso, todos en la
Iglesia, ya pertenezcan a la jerarquía, ya pertenezcan a la grey, son llamados
a la santidad, según aquello del Apóstol: "Porque ésta es la voluntad de Dios,
vuestra santificación”.
• Paradójicamente crece la búsqueda de maestros espirituales de otras
religiones
• Por otro lado, en el ámbito católico, los “pocos” fieles que quieren encontrar
un director espiritual, se enfrentan con dificultades pastorales.

• Sin embargo, no hay razón para desesperar:


Dios, en su grandeza y generosidad, que nos llama a la santidad,
otorga, en virtud a su voluntad, los medios indispensables para
conseguirla. Y uno de esos medios es la dirección espiritual.
• De aquí nace la finalidad del curso, reflexionar sobre las capacidades y la
preparación imprescindible para satisfacer estas necesidades. Porque la
dirección espiritual es uno de los grandes instrumentos para el progreso espiritual.
• El seminarista puede (y debe, según sus posibilidades y encomiendas) prestar
este servicio, porque no es un servicio exclusivamente sacerdotal.
• En antaño, eran sólo los clérigos y religiosos los destinatarios de la dirección
espiritual, pero ahora es un apostolado y una pastoral más abierta. Cada vez
hay más hombres sedientos de una verdadera, personal e íntima
comunicación con Dios.
Capítulo I – La vida espiritual
• 1. Panorámica histórica • F-Conclusión: la vida espiritual
• 1.1 En la Escritura • 1.3 Precisión de algunos términos
• 1.2 En la Tradición cristiana • A-Espiritualidad

• A-Primeros siglos (II-III) • B-Ascética

• B-Padres del desierto (III-IV) • C-Mística



• C-La teología clásica
• D-Los tiempos modernos
• E-La vida espiritual en sentido amplio
1. Panorama histórico
• 1.1 en la Escritura
• Zoé – principio interno de movimiento y de acción en todo ser vivo.
• Bíos – fluir de la vida temporal.
Gn 2, 4bs-25 – “Adam” designa no un nombre propio, sino un nombre común, que
designa su condición terrenal. Pero empezó a vivir no desde la creación del fango, sino
cuando recibió el aliento divino.
Ambos términos designan una dualidad, una relación y comunión de vida: el
hombre en su dimensión de pobreza y riqueza, fango y ruah, terreno y celeste,
bíos y zoé.
1. Panorama histórico
• En los libros sapienciales hay ya una evolución del pensamiento. Se pasa de la
vida de Dios, en comunión con Dios, a la vida inmortal. Sab 3,1-4.
• La inmortalidad de la que habla el libro de la sabiduría, significa la vida dichosa con Dios,
recompensa de la justicia. El autor tiene la esperanza de una vida de intimidad con
Yahvé (sal 16, 10-11).
• Este concepto de vida eterna o vida con Dios, llega a su perfección al Nuevo
Testamento. Pues el cristiano está llamado a una vida eterna en el Reino de
los cielos, donde participará de la vida de Cristo glorioso
1. Panorama histórico
• Sin embargo, esta vida eterna ya se ha comunicado al creyente.
• San Juan habla de que la vida eterna es ya poseída EN Cristo (6,35; 4,10.14).
• La vida espiritual-eterna es vivir EN LA vida Cristo; participar de su vida como hombre
con su Padre-Dios.
• Es importante notar que la vida espiritual tiene también repercusiones éticas y prácticas.
• Por ejemplo, podemos ver la vida espiritual bajo su aspecto de filiación, y
podemos preguntarnos: ¿En qué consiste la vida de hijos de Dios? ¿Cómo se
debe presentar en nuestra conciencia la relación personal entre nosotros y
Dios – Padre, Hijo, y Espíritu santo? ¿Cómo se vive la realidad de la
expresión «Ahora somos ya hijos de Dios»?
1. Panorama histórico
• La vida sobrenatural, como todos los tipos de vida, es dinámica, y tiene dos
direcciones fundamentales:
• 1- la vida es un movimiento progresivo hacia una plenitud. Convertirse hasta ser lo que
se tiene que ser.
• 2- la vida que se manifiesta en las obras y estilo de vida. Consecuencias prácticas de la
vida que posees.
• La manifestación exterior de la vida se deriva de la vida interior, y transforma
el sentir, juzgar, pensar, y todo de acuerdo con el sentido de Cristo. Por esto,
conocer a Cristo Jesús se vuelve una necesidad para el cristiano.
1. Panorama histórico
1.2 En la tradición cristiana
A) En los primeros siglos: la vida espiritual y el don del Espíritu santo
• El texto decisivo para definir la espiritualidad es sin duda aquél en el que san
Pablo habla del «espíritu, alma y cuerpo» del cristiano (1Tes 5,23).
• los gnósticos interpretaron al ser humano constituido por estos tres
elementos: cuerpo, alma y espíritu; y cada hombre se deja determinar por
uno de ellos, el más predominante en él.
• Cada elemento del hombre está separado, y el espíritu es ajeno a la realidad
humana.
1. Panorama histórico
• San Ireneo reaccionó contra esta doctrina, e insistió en la presencia del
Espíritu en el hombre, y esta presencia es transformadora:
Todos los que temen a Dios, que creen en la venida de su Hijo y que por
medio de la fe albergan en su corazón al Espíritu de Dios, merecen ser
llamados puros, espirituales y vivientes para Dios, puesto que tienen el
Espíritu del Padre que purifica al hombre y lo eleva a la vida de Dios.
IRENEO DE LYÓN, Adversus haereses, V, 9,2.
• El Espíritu en el hombre lo hace partícipe de la vida de Dios, y todo él queda
informado por la fe, y actúa por medio de la caridad.
B) Los padres del desierto: el padre espiritual
• Los padres y madres espirituales de los siglos III-IV son anacoretas, personas
solitarias, de un profundo conocimiento de Dios, y las vías necesarias para
llegar a él.
• Se les buscaba para conocer la praxis necesaria para buscar a Dios, la ascesis
pautada y el progreso en el conocimiento de la Escritura y de las realidades
espirituales.
• Eran considerados como verdaderos pneumatikos, hombres del espíritu:
«Aquél que aún no ha sido generado, es incapaz de generar a los propios hijos espirituales.
Para trasmitir al Espíritu santo ocurre poseerlo».
• Conocían y habían perfeccionado el arte del discernimiento de espíritus.
1. Panorama histórico
C) La teología clásica: vida espiritual y caridad
• Como se había indicado en la lucha contra la doctrina gnóstica, el hombre
espiritual no es el que especulando (llegando a la gnosis), se esfuerza por liberar
en su interior el elemento pneumático, sino el que se guía por el Espíritu
santo, y se deja transformar, y especialmente el que vive la caridad, que le
inspira el Espíritu.
• Aquí está la nota central de la teología clásica: la formación espiritual va
encaminada a la perfección de la caridad.
• La carencia de este sistema es que ignora y relega la relación interpersonal
que une al cristiano con el Esíritu santo.
1. Panorama histórico
D) Los tiempos modernos: la vida interior
• En la modernidad, quien sintetiza mejor la tendencia de la vida espiritual es
san Francisco de Sales. Él escribe su tratado de Introducción a la vida devota, que
bien se puede cambiar de vida devota a vida espiritual.
• la nota característica es: para formarse y desarrollarse como cristianos, es
necesario alimentarse de una vida de piedad centrada en el culto y los
sacramentos.
• La vida espiritual tiene una de sus fuentes privilegiada en la oración y la vida
sacramental.
D) La vida espiritual en sentido amplio
• La vida espiritual se presenta como una actividad de la conciencia, pero este
esfuerzo interior no se reduce a ámbitos religiosos, ni exclusivamente
cristianos.
• Existe una cierta oposición entre la vida humana que se realiza por valores
biológicos y utilitarios, y otra orientada a valores elevados y más
desinteresados.
• Siempre han existido personas que llevan una vida impulsada por la
consecución de valores como la libertad, la pureza, la santidad. Esos
hombres lleva una «vida espiritual».
• Podemos decir así, que existe tanto el espíritu humano, o vida espiritual humana
“natural”, y la vida espiritual cristiana.
E) Conclusión: la vida espiritual
• Presencia del Espíritu Santo en el hombre.
• La posesión del Espíritu nos capacita para percibir las realidades espirituales.
• El Espíritu nos dirige a la santidad-plenitud de vida (vida divina).
• La caridad es una manifestación (y plenitud) de la vida del Espíritu.
• Los medios para llegar a la caridad es la oración y los sacramentos.
• La vida espiritual es la vida interior, que da sentido y dirección a la vida-bios.
• La búsqueda y realización de los valores elevados es también vida espiritual.
• Existencia del espíritu humano, y capacidad de relación con Dios a través de
su Espíritu.
1. Panorama histórico
1.3 Precisión de términos
A) Espiritualidad
• El adjetivo spiritualis o spiritualis sirvió para traducir el griego pneumatikós, y
pasó a ser un sustantivo spiritualitas más tardíamente.
• La palabra «espiritualidad» fue acuñada en Francia en el siglo XVII, e
indicaba en aquella época «todo lo que guarda relación con los ejercicios
interiores de un alma apartada de los sentidos, que no busca otra cosa más
que perfeccionarse a los ojos de Dios».
Espíritu
• El Espíritu, del hebreo ruah, tiene tres ámbitos de experiencia:
1. En la esfera del aire, el viento, la tormenta, ruah aparece como una fuerza de
movimiento (Jr 4,12; Ex 1,12) y hace que las cosas se muevan (Sal 1,4; Is 7,2). Sigue un
itinerario propio (Ez 1,12; Ex 10,3), y escapa a nuestra observación (Ecl 1,6; 8,8; Jn
3,8).
2. En la esfera de la respiración y el latido del corazón, ruah se muestra como el anhelo
de vivir, el sentimiento más íntimo y apasionado, la personalidad. El ruah es vulnerable
y puede romperse (Sal 51,17; 34,18; 77,3) y luego revivir (Gn 45,27; Jue 15,19).
3. En la esfera de lo psicológico se presenta como impulso, temperamento, pasión e ira
(Ecl 10,4), una falta de dominio de sí mismo (Prov 29,11), orgullo y celos (1Sm
16,14.22; 18,10), deseo sexual (Os 4,12; 5,4).
El ruah o espíritu, puede controlar de tal modo la persona que se convierta en una
obsesion. Cuando en la Escritura se refiere al ruah de Dios, habla no sólo de su vida
interior, sino de la manera en que actúa.
• Hoy en día significa un cierto estilo de vida cristiana, referido a determinadas
corrientes espirituales, u originadas por una específica condición de
existencia. Durante muchos años, se usaban palabras como «mística» y
«ascética» como sinónimos de «espiritualidad».
B) Ascética
• Etimológicamente, el término ascesis significa ejercicio, y se aplica tanto al
ejercicio físico como a la reflexión filosófica.
• Son los esfuerzos mediante los cuales se intenta progresar en la vida moral y
religiosa.
• Son cotidianamente metódicos, e imponen normalmente una disciplina
corporal, y presupone ejercicios de oración mental, y posee métodos
estrictos.
B) Mística
«Tú dices que verás a Dios y su luz: insensato, nunca lo verás si no lo ves ahora»
A. SILESIO, EL PEREGRINO QUERÚBICO, VI, 115.

• La palabra mystikós deriva de mystes, que significa «el que se ha iniciado en los
misterios».
• Según el significado común de la palabra mysterion, el ámbito místico implica
siempre la existencia de una regla secreta, una regla que no puede ser
conocida ordinariamente; esta regla se revela a través de una iniciación casi
siempre de tipo religioso.
• Esta regla o norma revela una realidad escondida, la cual, cuando se pone de
manifiesto, el iniciado se siente introducido en un nuevo tipo de
conocimiento y en la salvación.
En el ámbito de la fe cristiana, existe una realidad secreta y escondida, que
no es perceptible y experimentable ordinariamente, o en una vida material y
vana: Dios mismo es esa realidad secreta.
Con la participación de la fe, somos capaces de «ver lo divino». Los
sacramentos son un buen ejemplo.
• Existe también una concepción de la mística en sentido interno:
Ver a Dios es darse cuenta de que está ahí y de que, como decía san
Agustín, de nada sirve buscarlo fuera de uno mismo, porque es más íntimo
al hombre que éste para sí mismo.
El hombre, creado a imagen y semejanza de Dios, es capax Dei, en él ya
hay algo de la presencia divina. La imagen es natural en el hombre, la
semejanza es obra del Espíritu, que lo pone en diálogo y a nivel de Él.
Capítulo I – La vida espiritual
• 1. Panorámica histórica
• 2. Vida espiritual e historia de salvación
• 2.1 La El mensaje revelado
a) La iniciativa del Padre
b) Dios que habla a los hombres
c) La alianza entre Dios y el hombre
d) Conclusión: efectos de la obra salvífica de Dios en la vida espiritual
2. Vida espiritual e historia de salvación
• La vida espiritual puede entenderse en diversos modos de tender hacia la
plenitud.
• Vía inmanente o psicológica: Es aquella tendencia que considera la vida espiritual
humana sin recurrir a la fe, a Dios y a la revelación.
• La vía cristiana, que considera todos los elementos religiosos, NO ELIMINA
LOS PRESUPUESTOS de la estructura psicológica, y al mismo tiempo
agrega el elemento relacional entre Dios y el hombre.
2.1 El mensaje revelado
a) La iniciativa del Padre
• A Dios sólo lo conocemos porque Él mismo se ha revelado (Dei Verbum 2).
• Su revelación primera lo deja en un misterio: «Yo soy el que soy». Será la
revelación sucesiva la que nos llevará al conocimiento de quién es YHWH.
• Esa revelación sucesiva se manifiesta a través de la realización de su plan
salvífico. A Dios se le conoce por sus obras. Dios se da a conocer como el
Dios-que-salva.
• La cima de la salvación que realiza Dios se alcanza en el evento Cristo. Ergo,
es en Jesús donde se revela plenamente quién es Yahvé.
• Dios actúa en orden a la salvación de acuerdo con su plan salvífico (DV 3).
• Él es como una fuerza que dirige la historia, e interviene e interpela a pueblos
particulares como a individuos, para conseguir la realización de su obra.
• La voluntad de salvarnos es su voluntad que seamos santos.
• Su voluntad nos marca una meta y nos impulsa a nuestra perfección personal.
b) Dios habla a los hombres
• Dios quiere la cooperación consciente del hombre para su salvación.
• Dios se dirige a nosotros en forma de diálogo, por ello exige una respuesta. No es un
monólogo, Dios no es el que hace todo.
• Ese diálogo es previo a la Sagrada Escritura, y perdura hasta nuestros días.
• Si Dios se revela con sus obras/acciónes, y ese es el diálogo que usa, es importante que el
hombre responda de igual manera, con actos personales.
c) La alianza entre Dios y el hombre
• Dios habla con cada uno, y quiere establecer una alianza, un pacto que Él
mantiene por su fidelidad.
• Esta alianza de Dios es un don gratuito (heséd de Dios).
• Dios decide iniciar el pacto, no por nuestros méritos, sino por puro amor y bondad suya
• Humanamente hablando, la elección en sentido humano significa “rechazar a
los demás”, pero en el caso de Dios, la elección es siempre en función y
provecho para los demás.
• Dios normalmente elige a lo débil, como instrumento de su designio amoroso (Dt 7, 7-
13; 1Cor 1,26-29; Cfr. Lc 1, 46-49)
• La Alianza, bíblicamente hablando, tiene un
desarrollo progresivo:
1. Patriarcas: con Noé, parece ser unilateral (es un don)
(Gn 9,8-17); con Abraham, comienza a haber una
exigencia (es una relación) (Gn 17,2.9). En el Sinaí,
Dios les entrega los preceptos que tienen que
observar (es una obligación) (Ex 20).
2. Profetas: la alianza es ahora interior, amorosa: :
«Pondré mi ley en su interior; la escribiré en su
corazón; yo seré su Dios, y ellos serán mi pueblo» (Jr
32, 32-33).
3. Nuevo Testamento: Ahora Dios manifiesta su cariño
y su elección en Jesús: «Ustedes son mis amigos…»
(Jn 15, 14-15).
d) Conclusión: efectos de la obra salvífica en la vida
espiritual
• Dios establece una relación personal con cada uno. La vida
espiritual busca desarrollar esta relación, y el
acompañamiento espiritual busca traducir el lenguaje de
Dios…
• La vida espiritual busca unir la voluntad humana a la
voluntad divina.
• En Cristo, toda la obra de Dios se realiza. La vida espiritual
debe hacer crecer en relación y conocimiento de Él.
• La alianza es sobre todo amor. La vida espiritual busca
crecer en ese amor (tanto descendente como ascendente).
Capítulo I – La vida espiritual
• 1. Panorámica histórica
• 2. Vida espiritual e historia de salvación
• 3. La conciencia espiritual cristiana
• 3.1 La conciencia en el estudio de la persona
• 3.2 la conciencia del hombre espiritual
• 3.3 las etapas de la vida espiritual
• 3.4 momentos principales de la vida espiritual
a) Alma y cuerpo
Pluralismo antropológico Dualismo antropológico
• Existen algunos miembros y potencias • Platón, VI a.C. El hombre formado
que no entran en el campo de “el de dos principios, conflictuados.
cuerpo” ni en los niveles psíquicos Desprecio del alma.
de “el alma”.
a) Alma y cuerpo
Monismo espiritualista Dualidad antropológica cristiana
• Aristóteles. Alma y cuerpo en unión • En algunos puntos coincide con el
substancial. El alma es la parte dualismo.
superior de la substancia del ser. • El cuerpo suele dominar el alma.
b) Espíritu y carne
• El enfrentamiento alma-cuerpo no
es lo principal en la espiritualidad
cristiana, sino el Espíritu sobre la
persona.
• Sometimiento del alma y cuerpo al
Espíritu.
• Se diferencia el cuerpo, alma y
Espíritu.
c) La conciencia
• Conciencia, del latín conscientia significa etimológicamente “saber compartido”
cum – con alguien, scientia- conocimiento. es el conocimiento que un ser tiene
de sí mismo y de su entrono.
• La psicología y la fenomenología revelan que el hombre, en sus capacidades
interiores (como la imaginación, la percepción, memorización, etc.) está
enteramente comprometido.
• También existe la conciencia espiritual cristiana, es la raíz del proyecto espiritual
del sujeto.
3. La Conciencia espiritual Cristiana
3.1 La conciencia del hombre espiritual
• La conciencia cristiana ES una conciencia
humana. Las actividades espirituales se
realizan con las potencias humanas.
• Sin embargo, la vida espiritual no tiene su
origen primero en el hombre, sino en Dios
y en las gracias que Él infunde en el
hombre, como la fe… (2Pe 1,4; Cfr. 1Cor
3,6-7).
3.1 La conciencia del hombre
espiritual
• Pero el cristiano no es un mero sujeto
pasivo de la vida espiritual, sino que
debe tomar un rol activo (Cfr. 1Tes
1,3; 1Pe 1,13-16).
• Cuando Dios actúa en el alma de una
persona, la persona es consciente y
experimenta un cierto acaecimiento
interior. (como en el caso de la
inhabitación de Dios en el alma del
justo, o la infusión de los dones del
Espíritu Santo; Gal 5,22; Cfr. 1Pe 2,3)
• La vida espiritual se convierte
progresivamente en un
PRINCIPIO DE ACTIVIDAD
para el cristiano. Este proceso se
realiza de manera consciente o
inconsciente. El cristiano se hace
no sólo receptivo de la vida
espiritual, o de la gracia, sino que
su vida se va espiritualizando.
• La vida espiritual, una vez
arraigada en el cristiano, produce
acciones concretas que ayudan a su
mantenimiento y crecimiento, por
el dinamismo interno de la misma.
• Normalmente, siempre de una
experiencia donde interviene la
conciencia, se produce una cierta
afectividad o afección; esto sucede
también en la vida espiritual. La
afectividad espiritual es la resonancia
de la conciencia que produce la
relación espiritual.
• En la conciencia convergen los
distintos niveles de vida humana, y
a las acciones de un nivel,
repercuten normalmente en otro,
y su efecto es conocido en la
conciencia.
3.2 Las etapas de la vida espiritual
• La vida espiritual se desarrolla necesariamente en el tiempo, al igual que la
vida biológica del hombre, pues la conciencia humana está encarnada, y sigue
la secuencia temporal y el ritmo del desarrollo humano. la vida espiritual
también tiene un proceso que lleva al individuo hasta la madurez.
• Existen dos tipos de tiempo en la vida:
• PREPARATIVO: crecimiento (Chrónos)
• MANIFESTATIVO: producción del fruto, marca el inicio de una nueva etapa (Kairós).
• Los cambios de etapa presentan una nota de irreversibilidad. Como cuando ya
se es consciente, ya no se puede negar la responsabilidad.
• En la vida espiritual se da la sucesión de preparaciones y nuevos comienzos:
«de un comienzo a otro comienzo, hasta el comienzo sin fin de la vida
eterna»
San Gregorio de Nisa
• Entre los cambios de etapa en la vida espiritual, existe un cambio cualitativo.
Como dice santa Teresa de Jesús, que conforme se avanza de morada en
morada, se da un cambio total, como el cambio del gusano a la mariposa.
• una diferencia esencial entre el progreso de la vida biológica y la vida
espiritual es que el desarrollo de la espiritual NO ES MECÁNICO. Y el
progreso mismo depende de Dios.
• Pero sí existe una relación entre la acción de Dios y la actividad de la
persona. El hombre se dispone a la acción de Dios, pero es Dios el que hace
que se realice el paso.
Porque así como el pasear, caminar y correr son ejercicios corporales, por la misma manera
todo modo de preparar y disponer el ánimo para quitar de sí todas las afecciones desordenadas
y, después de quitadas, para buscar y hallar la voluntad divina en la disposición de su vida, para
la salud del ánima, se llaman ejercicios espirituales.
LOYOLA, SAN IGNACIO DE, Ejercicios Espirituales, 1, 1.
A) Comienzo de la vida espiritual
• La vida cristiana comienza con el bautismo, pero la vida espiritual cristiana
comienza con la aparición de la conciencia refleja de sus actos religiosos. Es
decir, cuando la relación con Dios se convierte en una relación total de
persona a persona.
• Por esto, es normal que sea en la adolescencia o juventud, cuando se suscita
la conciencia de la propia personalidad y libertad.
• NO TODOS LLEGAN A UNA VIDA ESPIRITUAL PERSONAL. Hay
algunos que reducen su vida cristiana a una vida ritual.
• Poca o nula conciencia incluso para: la vida matrimonial, la ley moral, o
cualquier estado de vida o profesión.
B) Conversión
• Conversión es sinónimo al comienzo de la vida espiritual. La conversión no
es tanto la transición, sino el propósito de cambio. Es el nuevo camino a seguir, e
imprime en la persona una nueva dirección de su vida.
1. Conversión preliminar: es el paso de la increencia a la fe. No implica necesariamente
la determinación de comenzar la vida espiritual. Es como la confesión sin deseo de
superar las vicisitudes y tentaciones.
2. Conversión primera: la persona decide considerar su existencia a la luz de la fe. la
elección de vida (sacerdocio o vida religiosa.) presupone esta conversión, por que al
elegirla, se asumen determinaciones y condiciones ajenas al individuo.
3. Conversión segunda: La persona se somete por completo a la acción de Dios, se
propone seguir siempre la moción divina para llegar a la plenitud de la vida espiritual.
es una conversión universal, sincera y constante.
3.3 El itinerario espiritual
• En la espiritualidad clásica, existen tres grados en el progreso espiritual
• Principiantes: inician en la vía de la purificación (conversión preliminar)
• Avanzados: progresan en la vía iluminativa (primera conversión)
• Perfectos llegan a la meta por la vía unitiva (segunda conversión)
A) Principiantes:
• No se trata de niños o infantes espirituales, sino de quien
DELIBERADAMENTE inicia en la vida interior. Camino que se inicia por
un deseo de vivir más íntegramente la fe cristiana.
• Por Purificación, entiéndase el deseo de adecuar la conducta a la ley de Dios,
y el deseo de separarse del espíritu del mundo. Esto por medio del
conocimiento de sí mismo y su relación social.
• Vía purgativa: detectar pecados y evitarlos. Busca corregir las inclinaciones
desordenadas, y despreocuparse de los afectos meramente naturales y
mundanos, todo visto bajo la luz del amor de Cristo.
• Se busca iluminar la mente con: oración, lectura y estudio de la doctrina.
• ORACIÓN: se recomienda la práctica de la meditación. Usando las potencias como la
imaginación, el recuerdo, las emociones, y no sólo la inteligencia. Porque todavía no hay la
capacidad del recogimiento interior.
• LECTURAS Y DOCTRINA: para conocer la ley evangélica, pero es importante que
dicho conocimiento no permanezca como algo meramente objetivo, sino que se busca
inclinar el corazón a ella. Familiarizarse con el Evangelio.
• La memoria tiene que llenarse de la presencia de Dios
• El entendimiento debe ser iluminado por la fe
• La voluntad se debe encender en el deseo de servir y adorar a Dios.
• Existen peligros posibles en esta etapa:
• Atribuir más importancia al esfuerzo personal que a la acción de Dios.
• Dificultad para reconocer las acciones naturales del alma y la obra de Dios.
• El incipiente percibe la repugnancia de obstáculos interiores (suele ir acompañado con
mucha culpa). Por ello, existe el peligro de la baja moral o autoestima.
• Se recomienda el examen de conciencia frecuente, el esfuerzo virtuoso-ascético y
recurrir frecuentemente a la Reconciliación.
• ESPECIAL CUIDADO en no caer en una deformación de la conciencia escrupulosa o
de desánimo.
B) Avanzados:
• Continúa el fervor de espíritu, sin el cual no es posible avanzar.
• Se busca la conformación con Cristo. El alma empieza un proceso de
cristomorfización. Y todo comienza a ser visto de acuerdo a Cristo.
• El avanzado se muestra generalmente dueño de sí, amante del silencio, y
tiene actitudes profundamente religiosas (desde lo profundo de su alma).
• Dedicación completa al culto interior y exterior de Dios.
• Condición y efecto simultáneo es la abnegación de sí mismo y la humildad.
C) Perfectos:
• No indica la imposibilidad de seguir progresando, sino que es un estado de
progreso continuo.
• La modalidad esencial de los perfectos es la perfección (limitada por la vida
natural) de la vida espiritual, pero también existe la modalidad mística. Que
en ambos casos conviene estudiarse por separado y más ampliamente.
Edad en Cristo Principiante Avanzados Perfectos
Caridad Imperfecta Adelantada Perfecta
Actitudes Temor – fe Esperanza Caridad
Virtudes Iniciales Fuertes Perfectas
Vida Ascética Mística
Dones del Latentes Manifiestos Plenos
Espíritu
Actividad del Transitoria Frecuente Habitual
Esp
Fase Purificativa Iluminativa Unitiva
Lucha y pecado Mortal Venial Imperfecciones
Edad en Cristo Principiante Avanzados Perfectos
Purificaciones Activa del sentido (I Pasiva del sentido (I Pasiva del espíritu (II
según san Juan de subida) Noche) Noche)
la cruz y del espíritu (II-
III subida)
Oración Activas Semipasivas Pasivas-místicas
según santa Teresa (I-II-III Moradas) (IV moradas) (V-VI-VIII Moradas)
de Jesús
Oración continua Infrecuente Frecuente Permanente
Integración del ora Mínimo Medio Casi identificado
et labora
La ley ayuda Mucho, se vive bajo Algo, todavía Nada, se vive sobre
la ley condiciona la ley
Potencia apostólica Débil Fuerte máxima
4 – La vida de la Gracia
• Puesto que la vida espiritual requiere el
compromiso consciente y activo de la
persona, su estudio tiene que poner de
relieve no solamente su fuente remota,
sino también los principios próximos
que transforman al hombre,
confiriéndole una vida sobrenatural y
la capacidad de obrar
sobrenaturalmente.
La gracia
• llamamos gracia a todo lo que es
don de Dios ordenado a la vida
nueva que se nos ha dado en Cristo.
• La gracia, según su fuente, es la
benevolencia divina que quiere
comunicar la participación en la
vida trinitaria.
La gracia
• Considerada en sus relaciones con
la debilidad y la indigencia del ser
humano al que se dirige, se la llama
misericordia (hesed)
• Como efecto producido en la
criatura, la gracia es el don recibido
por el hombre que se deriva de la
benevolencia de Dios.
La gracia

• gracia «gratis data»


• gracia actual
• gracia «gratum faciens»
4.1 la gracia santificante
• la gracia produce un doble efecto: por un lado somos transformados
interiormente, y por otro entramos en una relación interpersonal con Dios, que
nos acepta en su amistad. (Cfr. DS 1528-1529).

• La infusión de la gracia lleva consigo un cambio de estado en la persona y la


exigencia de un nuevo modo de vivir. (Col 1,10-14)
El aspecto dinámico de la gracia
• Por medio de las virtudes
teologales, el hombre se hace capaz
de dar una respuesta personal de
conocimiento, confianza y amor a
la acción de Dios.
• La vida de la gracia nos pone en
crecimiento de santidad. La vida de
la gracia tiende, de suyo, al
crecimiento continuo.
Contenido objetivo y realidad subjetiva
• La gracia es un principio de
encuentro personal entre el justo y
las personas divinas. Pero para esto,
se necesitan nuevas capacidades
dinámicas: las virtudes teologales
infundidas en el alma.
La espiritualidad y la Gracia
• La espiritualidad se encuentra en la confluencia de estos dos aspectos,
objetivo y subjetivo.
La Fe
• La fe, por una parte, es la raíz de
nuestra vida espiritual, ya que sin
ella no podemos agradar a Dios
(Heb 11,6).
• es la condición de la vida espiritual
aquí en la tierra la necesidad de
apoyarse en la palabra de Dios no
podrá eliminarse hasta la visión
eterna.
La Fe
• La fe como don de Dios
Como en el orden de la salvación
Dios se reserva siempre la iniciativa, la
fe no nace de un esfuerzo nuestro,
sino que es don de Dios que nos
permite alcanzar la esfera divina.
(Jn 3,16; Cfr. Jn 6,40-47)
La Fe
• El sentido de la Fe
Es característico del movimiento de la fe llevarnos, más allá de las
realidades visibles, hasta su fundamento invisible
Heb 11,1
Heb 11,3
Heb 11,8
Heb 11,9-10
Heb 11,11-12
Heb 11,27