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EL ULTIMO LLAMADO

EL ULTIMO LLAMADO

Apocalipsis: 1:1-2 Apocalipsis: 22:1,8-9, 16


EL ULTIMO LLAMADO

Apocalipsis: 1:3 Apocalipsis: 22:10


EL ULTIMO LLAMADO

Apocalipsis: 1:4,7-8 Apocalipsis: 22:7,12


EL ULTIMO LLAMADO

Apocalipsis: 22:11-12 Daniel: 12:10, Zacarias:3:4


EL ULTIMO LLAMADO

Apocalipsis:
1:8,11, 21:6 Apocalipsis: 22:13
EL ULTIMO LLAMADO

Apocalipsis: 7:14, 16:15,


Apocalipsis: 22:14 3:4-5,18, 6:18
EL ULTIMO LLAMADO

Apocalipsis 22:14 Bienaventurados los


que LAVAN(plynontes) SUS
ROPAS(stolas), para tener derecho al
árbol de la vida, y para entrar por las
puertas en la ciudad.
Plunó: lavar Una forma prolongada de un pluo obsoleto
(para "fluir"); "caer", es decir, lavar la ropa, lavar.
Stolé: túnica larga De stello ; equipo, es decir,
(especialmente), una "estola" o traje largo (como una
marca de dignidad) - ropa larga (prenda), túnica (larga).
EL ULTIMO LLAMADO

Los que lavan sus ropas.


La evidencia textual favorece este texto, si bien muchos MSS tardíos,
escritos en cursiva, dicen, como la RVA, "los que guardan sus
mandamientos". De los manuscritos unciales antiguos (ver t. V, pp. 115-
118) sólo el Sinaítico y el Alejandrino contienen esta sección del
Apocalipsis, y
ambos dicen: "que lavan sus vestiduras".
Las dos frases son muy similares en el griego, sobre todo en mayúsculas
y sin una clara separación entre las palabras, cosas que pueden
apreciarse en los unciales antiguos. La siguiente
transliteración mostrará la similitud:
HOIPOIOUNTESTASENTOLASAUTOU: "Que guardan sus mandamientos".
HOIPLUNONTESTASSTOLASAUTON: "Que lavan sus vestiduras".
EL ULTIMO LLAMADO

En realidad, ambas variantes son apropiadas en el contexto, y están en


armonía con las enseñanzas de Juan en otros lugares. En cuanto al tema de
guardar los mandamientos y en relación con el lavamiento de las
vestiduras, ver Apoc. 7: 14, donde se describe a una muchedumbre de
santos que "han lavado sus ropas, y las han emblanquecido en la sangre
del Cordero". Nuestro derecho a entrar en el cielo se debe a la justicia de
Cristo que se nos da sin merecerla; y nuestra idoneidad para el cielo, es el
resultado de la justicia que se nos imparte a medida que seguimos sus
pasos. Esta justicia está simbolizada por las ropas lavadas y
emblanquecidas. La evidencia externa de la justicia que imparte Cristo es el
cumplimiento perfecto de los mandamientos de Dios.
EL ULTIMO LLAMADO

Como Nicodemo, podemos lisonjearnos de que nuestra vida ha sido


íntegra, de que nuestro carácter moral es correcto, y pensar que no
necesitamos humillar nuestro corazón delante de Dios como el pecador
común; pero cuando la luz de Cristo resplandezca en nuestra alma,
veremos cuán impuros somos; discerniremos el egoísmo de nuestros
motivos y la enemistad contra Dios, que han manchado todos los actos
de nuestra vida. Entonces conoceremos que nuestra propia
justicia es en verdad como trapos de inmundicia y que
solamente la sangre de Cristo puede limpiarnos de la contaminación
del pecado y renovar nuestro corazón a la semejanza del Señor.
CC 28.2
EL ULTIMO LLAMADO

Un rayo de la gloria de Dios, una vislumbre de la pureza de


Cristo, que penetre en el alma, hace dolorosamente
visible toda mancha de pecado, y descubre la deformidad
y los defectos del carácter humano. Hace patentes los
deseos profanos, la incredulidad del corazón y la impureza
de los labios. Los actos de deslealtad por los cuales el
pecador anula la ley de Dios quedan expuestos a su vista,
y su espíritu se aflige y se oprime bajo la influencia
escrutadora del Espíritu de Dios. En presencia del carácter
puro y sin mancha de Cristo, el transgresor se aborrece a
sí mismo. CC 29.1
EL ULTIMO LLAMADO

Apocalipsis: 22:15
EL ULTIMO LLAMADO

Jeremias: 2:13,
Apocalipsis: 22:16 Juan: 4:10-11,14, 7:38
EL ULTIMO LLAMADO

Jesús la había convencido de que leía los secretos


de su vida; sin embargo, se daba cuenta de que era
un amigo que la compadecía y la amaba. Aunque la
misma pureza de su presencia condenaba el
pecado de ella, no había pronunciado acusación
alguna, sino que le había hablado de su gracia,
que podía renovar el alma. Empezó a sentir cierta
convicción acerca de su carácter, y pensó: ¿No
podría ser éste el Mesías que por tanto tiempo
hemos esperado? Entonces le dijo: “Sé que el
Mesías ha de venir, el cual se dice el Cristo: cuando
él viniere nos declarará todas las cosas.” Jesús le
respondió: “Yo soy, que hablo contigo.” DTG.160
EL ULTIMO LLAMADO

Apocalipsis: 22:18-19 Apocalipsis: 1:3, 22:9


EL ULTIMO LLAMADO

Apocalipsis: 22:20
EL ULTIMO LLAMADO

Apocalipsis: 22:21