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El amor en la literatura

Profesora: Claudia Eliza Corvalán


Objetivo: Reflexionar en torno a la temática del
amor en la literatura
Táctica y estrategia (Mario Benedetti)

Lo que siento por ti no es amistad, voy por ti y esto va en serio. Una


declaración de amor.
Mi táctica es mirarte, aprender como sos quererte como sos.
Mi táctica es hablarte y escucharte, construir con palabras un puente
indestructible.
Mi táctica es quedarme en tu recuerdo, no sé cómo ni sé con qué
pretexto, pero quedarme en vos.
Mi táctica es ser franco y saber que sos franca y que no nos vendamos
simulacros, para que entre los dos no haya telón ni abismos.
Mi estrategia es en cambio más profunda y más simple.
Mi estrategia es que un día cualquiera, no sé cómo ni sé con qué
pretexto, por fin me necesites.
Encuentro (Federico García Lorca)
Ni tú ni yo estamos
en disposición
de encontrarnos.
Tú... por lo que ya sabes.
¡Yo la he querido tanto!
Sigue esa veredita.
En las manos
tengo los agujeros
de los clavos.
¿No ves cómo me estoy
desangrando?
No mires nunca atrás,
vete despacio
y reza como yo
a San Cayetano,
que ni tú ni yo estamos
en disposición
de encontrarnos.
El Fornicio (Gonzalo Rojas)
Te besara en la punta de las pestañas y en los pezones,
te turbulentamente besara,
mi vergonzosa, en esos muslos
de individua blanca, tocara esos pies
para otro vuelo más aire que ese aire
felino de tu fragancia, te dijera española
mía, francesa mía, inglesa, ragazza,
nórdica boreal, espuma
de la diáspora del Génesis, ¿qué más
te dijera por dentro
griega,
mi egipcia, romana por el mármol?
¿fenicia,
cartaginesa, o loca, locamente andaluza
en el arco de morir
con todos los pétalos abiertos,
tensa
la cítara de dios, en la danza
del fornicio?
Te oyera aullar,
te fuera mordiendo hasta las últimas
amapolas, mi posesa, te todavía
enloqueciera allí, en el frescor
ciego, te nadara
en la inmensidad
insaciable de la lascivia,
riera
frenético el frenesí con tus dientes, me
arrebatara el opio de tu piel hasta lo ebúrneo
de otra pureza, oyera cantar a las esferas
estallantes como Pitágoras,
te lamiera,
te olfateara como el león
a su leona
parara el sol
fálicamente mía
¡te amara!
Vergüenza ( Gabriela Mistral)
Si tú me miras, yo me vuelvo hermosa
como la hierba a que bajó el rocío,
y desconocerán mi faz gloriosa
las altas cañas cuando baje al río.

Tengo vergüenza de mi boca triste,


de mi voz rota y mis rodillas rudas;
ahora que me miraste y que viniste,
me encontré pobre y me palpé desnuda.

Ninguna piedra en el camino hallaste


más desnuda de luz en la alborada
que esta mujer a la que levantaste,
porque oíste su canto, la mirada.
Yo callaré para que no conozcan
mi dicha los que pasan por el llano,
en el fulgor que da a mi frente tosca
en la tremolación que hay en mi mano...

Es noche y baja a la hierba el rocío;


mírame largo y habla con ternura,
¡que ya mañana al descender al río
lo que besaste llevará hermosura!
El amor en la literatura
A lo largo de los siglos el amor ha sido fuente de inspiración para toda clase de artistas, esto
porque el amor es considerado el vínculo fundamental de la unidad universal; un poder
casi irresistible que puede desencadenar grandes desastres o precipitar el alcance de la
anhelada felicidad.
En la tradición literaria, el amor es un motivo recurrente que ha sido abordado desde
diversos puntos de vista, por ejemplo a través del amor Sensual- terrenal o el amor
idealizado. Tales clasificaciones están asociadas a otros temas literarios, entre ellos la
trascendencia, la muerte o los celos; lo que da origen a nuevas manifestaciones del tema del
amor en literatura. Es importante también tener en consideración que el amor ha sido
representado a través de figuras míticas como Eros y Cupido, personajes que encarnan la
idea de que este sentimiento es ineludible (inevitable- necesario).
A lo largo de la tradición literaria, muchos autores han intentado
definir el concepto “Amor”, destacándose en ello los artistas del
Barroco; el resultado ha sido una interesante variedad de descripciones,
algunas de ellas se encuentran en los textos bíblicos y en autores como
Aristóteles, Juan Ruiz el arcipreste de Hita, Lope de Vega, Francisco de
Quevedo, Mario Benedetti y Gonzalo Rojas por nombrar algunos. Sin
embargo, como no sólo se da el amor romántico en la vida diaria, en las
obras literarias el amor aparece de diferentes maneras, y asociado a
temas que lo dificultan o lo potencian. Hemos de tener presente que esta
variedad de expresiones del amor en las obras literarias depende, en
gran medida, de la época histórica a la que pertenecen. Por otra parte, en
una misma obra, generalmente encontramos más de un tipo de amor.