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EL DERECHO PROCESAL PENAL

Concepto. El Derecho Penal determina cuales son los hechos


que la ley positiva considera delitos y establece la sanción que
debe imponerse a sus autores como medio de restablecer el
orden social alterado con la comisión del delito;
Consecuentemente el derecho procesal penal, es una rama del
orden jurídico interno de un Estado que regula el procedimiento
judicial para imponer y actuar una sanción o medida de
seguridad penal.
Si el individuo quebranta la Ley penal, el Estado tiene la
obligación de sancionarlo debidamente. Es la relación entre el
Estado y la persona.
El medio legal para la aplicación de la ley penal, está contenido
en el Derecho Procesal Penal. Entre la violación de la norma y la
aplicación de la sanción, existe un camino a recorrer: el proceso
penal, que tiene como finalidad establecer la existencia del delito
y la persona de su autor.
• Caracteres: El Derecho Procesal penal tiene carácter público,
instrumental y autónomo.

• Público. Tiene carácter público porque regula la actividad


jurisdiccional del Estado, es decir la intervención estatal para
mantener la convivencia social, resolviendo los conflictos entre
particulares.
Es público porque estructura los órganos estatales en sus
funciones de solución de conflictos, aplicando su poder coercitivo,
materializando así el derecho penal sustantivo.

• Instrumental. Tiene una naturaleza instrumental, pues constituye


el medio de actuar el derecho sustantivo. Las Normas y los
Principios del derecho procesal cumplen una función reguladora de
la actividad dirigida a la realización jurisdiccional del derecho
sustantivo. El fin propio que tiene, es la de garantizar la realización
del orden jurídico.
• Autónomo. En el pasado, el derecho procesal era
considerado como un derecho subordinado al derecho
sustantivo. Así, el derecho procesal civil era
considerado como un apéndice del derecho civil, y el
proceso penal como un capítulo del derecho penal.
Actualmente el derecho procesal penal es
considerado como una rama independiente del
derecho sustantivo. El derecho procesal penal, se rige
por principios rectores exclusivos, apunta a fines
específicos y posee un objeto de conocimiento propio.
La autonomía académica se concreta cuando en la
currícula de las Facultades de Derecho aparece como
curso independiente de la asignatura de derecho penal.
PRINCIPIOS DEL PROCESO PENAL

Principio de Oficialidad. Desde el momento en que la


violencia punitiva se convierte en Derecho, es que se
reconoce la atribución en exclusividad al Estado de
perseguir y de sancionar el delito. Es a partir de la
aparición de un Estado constituido por varios poderes,
nace el interés público en la prevención y sanción del
delito; de tal forma que la sanción se transforma en una
pena estatal a cuya imposición le siguió un
procedimiento estatal de persecución penal.
La Constitución Política del Estado, en su Art. 159° Inc.
5, consagra el principio de oficialidad, al prescribir que el
Ministerio Público ejercita la acción penal de oficio o a
petición de parte.
2. Principio de Legalidad. Implica la automática e inevitable reacción
del Estado, a través de los órganos predispuestos que frente a la
hipótesis de la comisión de un delito ante la jurisdicción reclamando la
investigación, el juzgamiento y el castigo y de esta forma se garantiza la
persecución de los delitos como interés público, y de este modo se
controla que el funcionario público cumpla con esta labor, pues una vez
promovida la acción penal, ella no puede suspender, interrumpir o hacer
cesar, sino por el modo y la forma previstos en la ley procesal.
La actuación funcional del Fiscal se enmarca normativamente en su Ley
Orgánica y en la Constitución Política del Estado (Art. 159).

3. Principio Acusatorio. El principio acusatorio condiciona el inicio del


procedimiento penal a una acción penal previa (denuncia fiscal) y así
mismo, la sentencia como corolario final del juicio oral que está
supeditada a la formulación de una acusación previa. Por lo tanto el
principio acusatorio se resume en la siguiente frase “sin acusación no hay
derecho”, y quien acusa no puede juzgar. Consecuentemente la
imparcialidad del juzgador se tutela a través de las normas reguladoras
del Debido Proceso. Consecuentemente la acusación es la piedra angular
del procedimiento y del juzgamiento y la misma recae sobre el órgano
acusador público.
4. La Persecución penal múltiple (ne bis in idem). Es una
garantía que detentan los justiciables de impedir una doble o múltiple
persecución en razón de los mismos hechos, pues nadie puede ser
juzgado dos veces por el mismo hecho. El Art. 90 del Código Penal
establece que nadie puede ser perseguido por segunda ves en razón
de un hecho punible sobre el cual se falló definitivamente. Esta
prescripción impide una doble persecución, pero a efectos de una
sentencia que ha adquirido la calidad de cosa juzgada.
5. Principio de Derecho de Defensa . Desde el momento que recae
sobre una persona una imputación de naturaleza criminal, el
derecho de defensa empieza a desplegar sus efectos operativos, en
cuanto, posibilidad del imputado de desvirtuar y refutar el contenido
de la imputación delictiva que recae en su contra.
• La defensa en un presupuesto fundamental del debido proceso, a
través del cual se garantiza el derecho de defensa que le asiste a
todo imputado y a su abogado defensor a comparecer en la
investigación y a lo largo del proceso penal que le permite dotarle de
las demás garantías que tengan vigencia concreta dentro del
proceso penal.
Principio de limitación a la averiguación de la verdad . Si
bien la meta última del procedimiento penal reside en la
realización del derecho penal, se afirma que esa meta solo
puede ser alcanzada si, a través del procedimiento se
determina la verdad del acontecimiento histórico que funda la
imputación de responsabilidad y a la vez, torna necesaria la
respuesta punitiva. Pues el proceso penal se desarrolla a
través de una serie de reglas procesales formales y de
limitaciones probatorias, como lo consagra el Título Preliminar
del Nuevo CPP, al proscribir en su Art. VIII, la valoración de las
pruebas obtenidas (directa o indirectamente), con afectación a
los derechos fundamentales consagrados en la Ley
fundamental así como aquellas que se incorporan en
contravención a las normas de orden procesal.
• No son lícitas las diligencias realizadas con coacción, violencia
o vulneración de cualquier otro derecho fundamental.