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Dilemas éticos

CHRISTOPHER BARBA SALAZAR


La ética y la moral son constructos que regulan el
comportamiento humano y permiten su dirección a lo que
tanto de manera individual (ética) como colectiva (moral) se
considera aceptable y positivo.
Pero a veces nos encontramos con situaciones en que no
sabemos qué hacer: escoger A o B tiene, en ambos casos,
repercusiones negativas y positivas a la vez y los diferentes
valores que nos rigen entran en un conflicto. Estamos ante
situaciones que nos suponen dilemas éticos.
Se entiende por dilema ético a toda aquella situación en la que se dé un
conflicto entre los diferentes valores de la persona y las opciones de
actuación disponibles.
A menudo nos tocará priorizar uno u otro valor, entrando ambos en
conflicto de cara a tomar una decisión. Asimismo, permiten ver que las
cosas no son o blancas o negras, así como entender a personas que toman
decisiones distintas a las propias.
Permiten ver cómo reflexionamos y que elementos tenemos en cuenta
para tomar una decisión. De hecho, es frecuente que se empleen dilemas
éticos como mecanismo para educar en el uso y gestión de emociones y
valores, para concienciar sobre algunos aspectos o para generar debate y
compartir puntos de vista entre personas. También se emplean en el
ámbito laboral, concretamente en selección de personal.
Tipos de dilemas éticos: Dilema
hipotético.
Se trata de dilemas que colocan a la persona a quien se le pregunta en una posición en la que se
ve confrontando una situación que es muy poco probable que suceda en la vida real. No se trata
de fenómenos imposibles, pero son algo a lo que la persona debe enfrentarse en su día a día de
manera habitual.
Dilema real
En este caso el dilema planteado versa sobre un tema o situación que resulta cercana a la
personas a quien se le plantea, sea porque se refiere a un suceso que ha vivido o a algo que
puede ocurrir con relativa facilidad en su día a día.
Dilema abierto o de solución
Son todos aquellos dilemas en que se presenta una situación y las circunstancias que la rodean,
sin que el protagonista de la historia haya realizado aún ninguna acción para solucionarlo. Se
pretende que la persona a quien se le sugiere este dilema escoja cómo proceder en dicha
situación.

Dilema cerrado o de análisis


Este tipo de dilema es aquel en el que la situación planteada ya ha sido solucionada de una
forma u otra, habiendo tomado una decisión y realizado una serie de conductas concreta. La
persona a quien se le plantea el dilema no debe decidir qué se hace, sino valorar la actuación
del protagonista.
Dilemas completos
Se trata de todos aquellos dilemas en los que se informa a la persona a quien se le plantean de
las consecuencias de cada una de las opciones que se pueden tomar.

Dilemas incompletos
En estos dilemas no se hacen explícitas las consecuencias de las decisiones que tome el
protagonista, dependiendo en gran medida de la capacidad del sujeto para imaginar ventajas y
desventajas.
Ejemplos de dilemas éticos
Dilema del tranvía
“Un tranvía/tren circula fuera de control y a toda velocidad por una vía, poco antes de un cambio
de agujas. En esta vía hay atadas cinco personas, que morirán si el tren/tranvía les alcanza. Tú te
encuentras delante del cambio de agujas y tienes la posibilidad de hacer que el vehículo se
desvíe a otra vía, pero en el que se encuentra atada una persona. Desviar el tranvía/tren hará que
muera una persona. No hacerlo, que mueran cinco. ¿Qué harías?”
Ejemplos de dilemas
éticos
El ladrón noble
“Somos testigos de cómo un hombre roba un banco. Sin
embargo, observamos que el ladrón no se queda el dinero,
sino que lo entrega a un orfanato que carece de recursos
para sustentar a los huérfanos que en él viven. Podemos
denunciar el robo, pero si lo hacemos es probable que el
dinero que el orfanato ahora puede usar para alimentar y
cuidar a los niños tenga que devolver lo robado”.