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Para la correcta realización de un discurso público, es

indispensable que el emisor tenga muy claro lo que


va a exponer

La intención: pueden existir múltiples intenciones para la elaboración y exposición de un discurso.


Por ejemplo: informar, convencer, exponer, lograr acuerdo o aprobación, etc. Estas intenciones
deben ser explícitas o implícitas en el mismo texto. Evidentemente, el emisor debe tenerlas muy
claras al momento de construir su discurso.

Propósito o finalidad: guarda directa relación con la intención y corresponde


a los objetivos que se pretende alcanzar mediante el discurso público.

Organización de las ideas: las variadas ideas que conforman el discurso deben organizarse en un
orden de importancia, es decir, en una clara jerarquización, justificando adecuadamente cada una
de ellas y su grado de relevancia. El expositor debe evitar digresiones muy extensas,
incoherencias o divagaciones que puedan atentar en contra de la captación del orden general y
de las ideas principales.
Uso de los tipos de discurso: el emisor puede recurrir a todos los tipos de discursos
integrando el texto expositivo, el argumentativo, el texto narrativo y las descripción cada
vez que sea necesario. Cabe la posibilidad de comenzar el discurso narrando una
pequeña historia o anécdota como forma de motivar al público.

Relación jerárquica emisor-receptor: la relación establecida entre ambos es asimétrica


por cuanto el emisor está investido de autoridad ( puede ser por el cargo que ocupe o
,simplemente, por el mayor grado de dominio del tema), mientras que el receptor se
encuentra en una posición de recibir un conocimiento o nueva información.

Usar correctamente el saber: al momento de elaborar y emitir el discurso se debe


considerar que no todos los receptores poseen el mismo grado de conocimiento del
tema, por ello se debe procurar no omitir aquellas informaciones que sean
verdaderamente relevantes para el conjunto.

Clarificar la perspectiva del emisor: quien emite este tipo de discurso puede asumir
distintas posiciones en relación al tema expuesto.
Perspectiva del emisor
Objetiva: se limita solamente a informar, no emite opiniones ni calificaciones de
ningún tipo.

Crítica: se fija en lo positivo y negativo del tema. Entrega argumentos destacando lo


que, según su opinión, debe hacerse o no hacerse.

Admirativa: aspectos positivos del personaje u ocasión. En los discursos


conmemorativos se destacan las virtudes del personaje motivo del discurso.

Reflexiva: reflexión profunda sobre el tema. Se enmarca en un desarrollo del


pensamiento buscando la comprensión de las ideas de una manera más profunda y
no solo superficial del tema.
Problematizadora: se intenta enfrentar a los receptores para lograr una participación
activa de estos. Se procura generar la discusión mediante la exposición de distintos
puntos de vista.
Modos enunciativos del Discurso Público:
Modo elocutivo (yo): se utiliza para lograr cercanía, sinceridad, subjetividad.

Modo interrogativo: mediante una pregunta, el emisor interpela al receptor, intentando


que este la responda mentalmente, lo que produce una conexión entre el emisor y el
receptor.

Modo alocutivo (tú): se centra en el receptor implicándolo o invitándolo a la acción.

Modo delocutivo (él, ello): se utiliza para distanciarse de lo que se enuncia.

Modo imperativo: el emisor adopta una posición que implica acción del receptor. Para que exista
esto, emisor y receptor deben establecer una relación de jerarquía, donde el emisor está en un
punto superior.

Modo exclamativo: se utiliza para demostrar que el emisor muestra sorpresa o admiración, dejando
al receptor como simple testigo de esta situación o invitándolo a compartirla.
• Sin perjuicio de la clasificación anterior (discurso comunitario, político, conmemorativo y religioso), se definen en seguida algunos tipos específicos de discurso:

• Discurso en debate público: aquél que se emite en una discusión formal dirigida por un moderador, donde participan dos o más personas que defienden distintos puntos de vista sobre
un mismo tema.
• Los participantes del debate público deben respaldar sus posiciones con sólidos argumentos, con el propósito de convencer y persuadir a la audiencia.


• Discurso inaugural y de clausura: comunicación pública, emitido en situaciones significativas. Se lleva a cabo en ceremonias o actos específicos como inauguraciones y clausuras de
eventos. Su propósito es transmitir un sentido y generar una atmósfera espiritual acorde con las características del evento, ceremonia u homenaje.


• Discurso político: corresponde a una reflexión pública, en defensa de una determinada ideología. Adquiere la forma de mensaje o informe de autoridades, ante asambleas políticas o
ante la Nación. También se presenta como declaraciones, propuestas de proyectos, planes de trabajo de autoridades o candidatos a cargos públicos. Su principal característica consiste
en poseer un fuerte componente ideológico y un profundo poder de convocatoria, el que tiene como finalidad mover a un cambio de conducta, para llegar a compartir una misma visión
de mundo.


• El discurso religioso: es una reflexión pública que está centrada en un tema doctrinal o de fe. Su finalidad esencial es entregar un mensaje de índole espiritual, invitando a una audiencia
a compartir los valores y dogmas de una determinada religión o credo (prédicas, sermones, encíclicas, cartas pastorales, mensajes de líderes espirituales).

• El discurso filosófico: es aquel que invita a reflexionar sobre alguna interrogante fundamental del hombre, como la libertad y la justicia, el valor de la vida o la muerte.

• El discurso comunitario: corresponde a intervenciones verbales ante audiencias representativas de diferentes agrupaciones comunitarias. Su temática está referida a asuntos sociales,
organizacionales, valóricos, concernientes a colectividades familiares, escolares, nacionales o universales.

• El discurso epidíctico: es un discurso público que destaca aspectos de la vida, personalidad y obra de alguna persona. Puede ser de alabanza o de vituperio. En este último caso, se
resaltan aspectos negativos con el afán de ofender públicamente a la persona aludida.