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Cambiar el mundo con educación

A través de la historia ha habido una cierta persistencia en esa idea de que la


educación puede cambiar el mundo. Los que crearon e impulsaron la EA volcaron
en este movimiento sus deseos de lograr un mundo más respetuoso, y más sabio
en el manejo de los recursos naturales. Las corrientes renovadoras de los sesenta
no lograron modificar las estructuras económicas y políticas de la sociedad
occidental, pero sembraron semillas de contestación al modelo de desarrollo.
Responsabilidad social y gestión ambiental
La preservación del medio ambiente, minimizando el impacto ambiental de las
actividades de empresas y organizaciones, es otra prioridad para la RS. Cuestiones
como evitar la pérdida de biodiversidad y hábitats naturales, el cambio climático o
el agotamiento de recursos naturales no renovables son responsabilidad de toda la
sociedad, incluyendo a empresas y organizaciones. Prácticas como:
• La reducción de las emisiones a la atmósfera y vertidos al agua derivados de las
actividades de las empresas.
• La reducción y mejor gestión de los residuos generados, con especial énfasis en
el uso y eliminación de productos químicos tóxicos.
• La eliminación de ruidos, olores, contaminación lumínica y cualquiera otra
forma de contaminación.
• La implantación de programas de eficiencia energética, y eficiencia en el uso de
materiales y agua.
• La protección de los ecosistemas, deben ser realizadas por las empresas
socialmente responsables.
La actividad humana anti-natural
El humano contemporáneo con su actividad industrial está deshabilitando cualquier balance
existente en la naturaleza de una forma nunca antes vista en la historia, está destruyendo lo que
no le pertenece porque la naturaleza no es de nadie, simplemente todos somos partes de todo. La
actividad humana anti-natural no respeta a la naturaleza de ninguna forma, utiliza a la naturaleza
como medio para sus propios objetivos escondiendo los daños que ocasiona. Actualmente la
necesidad humana de hacer dinero nos ha llevado a un principio básico: ver un lugar atractivo,
llegar al lugar atractivo, demolerlo y/o aplanarlo con el fin de construir edificaciones humanas
para atraer a más humanos. Aunque nos digan que han contemplado los daños naturales,
sabemos que no es cierto.
La actividad humana simplemente no es sustentable actualmente por la forma en que se realiza,
no es sustentable la energía de los combustibles actuales, no es sustentable la construcción de
ciudades humanas, no es sustentable la tendencia humana actual de juntarse más y más en lo
que llamamos “ciudades modernas”, dejando el campo a merced de la gente que no le importa y
sólo destruye a la naturaleza, gente que sólo le importa el dinero.
Problema de las basuras

El desmesurado crecimiento en el volumen de los residuos en la sociedad actual está poniendo en


peligro la capacidad de la naturaleza para mantener nuestras necesidades y las de futuras
generaciones. La basura se considera uno de los problemas ambientales más grandes de nuestra
sociedad. La población y el consumo y el cápita crece, y por ende la basura; pero el espacio no y
además su tratamiento no es el adecuado.

Hasta el día de hoy la gestión de los residuos se ha centrado principalmente en un único aspecto, la
eliminación de los mismos (hacerlos desaparecer de la vista) a través de basurales, rellenos sanitarios y
en algunos casos, de incineradores. Estas soluciones de final de tubería, como se las denomina, no
tienen en cuenta la necesidad de reducir el consumo de materias primas y de energía, y plantean serios
riesgos para el medio ambiente y la salud de las personas tales como; la malaria, dengue y el
parasitismo intestinal.
Alternativa de solución
Una solución para este dilema sería el tratamiento de la basura hasta convertirla en abono o en
energía. Se podrían crear unas plantas industriales en las que se empleen el proceso de
lombricultura (para producir abono) o gasificación por plasma (para generar energía), las cuales
serían administradas por profesionales idóneos que vivan en los distritos. Esto significaría que los
propietarios de este negocio, moradores de esa comunidad, se encargarían de la compra de este
nuevo bien a los vecinos del área para posteriormente convertirlos en abono o energía y
venderlos ellos a su vez.